Archivo mensual: noviembre 2014

BROADCHURCH – TEMPORADA 1.

Broadchurch
ITV | 2013
Productores ejecutivos: Chris Chibnall.
Intérpretes: Olivia Colman, David Tennant, Jodie Whittaker, Andrew Buchan, Jonathan Bailey, Arthur Darvill, Adam Wilson, Charlotte Beaumont, Pauline Quirke, Vicky McClurem, Simone McAullay, David Bradley.
Valoración:

La emisión de la producción inglesa Broadchurch tuvo muy buenas audiencias y críticas, cosechando varios premios (BAFTA incluidos) y convirtiéndose en todo un fenómeno al estilo Twin Peaks, con la gente ansiosa por saber quién sería el asesino. Pronto se exportó a varios países, incluyendo España, donde se volvió a demostrar el poco gusto y respeto por la televisión de calidad, pues Antena 3 reeditó algún episodio a su antojo. También alucinante es que la FOX la compró pero no para estrenarla en EE.UU., sino que se montó un remake (llamado Gracepoint) en modo clonación, es decir, copiando escena a escena. Para rematar el absurdo contrataron al mismo actor principal. Como es esperable la han puesto a parir por ser una imitación sin alma. Mientras, la original nació como miniserie pero explotarán su éxito con más temporadas.

En una pequeña ciudad costera aparece muerto un niño de once años, y como ahí nunca ocurría nada el evento causa conmoción. El caso lo lleva un detective nuevo en el lugar, famoso porque se le señala como causante del fracaso de otro caso semejante, y le acompaña una detective local, no acostumbrada a investigaciones de esta índole. Vemos también la forma en que la tragedia afecta a la familia y a sus allegados, quienes además serán los principales sospechosos.

Lo primero que se observa al empezar el visionado es que es una serie para el gran público. No esperéis complejidad, inteligencia o profundidad como en The Killing o True Detective, los referentes más recientes del género. Es una producción facilona, directa y previsible. Entiendo que haya obras para todos los espectadores, pero como ocurre en más ocasiones de la cuenta aparece la eterna cuestión: ¿por qué se sigue tratando al gran público como estúpido e ignorante? La respuesta está en las audiencias. Ha sido un exitazo. Y con tal recepción me esperaba una gran serie. Iluso de mí, que vivo en una burbuja. Podría aceptar que fuera solo un entretenimiento ligero, que no se inclinara por complejas reflexiones ni pidiera un bagaje cultural inalcanzable para la masa de espectadores, pero es que se va al extremo de parecer un panfleto de la derecha más rancia y casposa. Su tono simplón, manipulador y conservador es exasperante a veces, sobre todo en el capítulo final: el vidente queda como bueno, el cura y la religión unen al pueblo y curan heridas, los periodistas se vuelven buenos, las familias se unen ante la adversidad, todo el mundo tiene su momento de redención…

Si no se te atraganta ese estilo, lo que queda es un thriller básico bastante aceptable y entretenido, aunque cualquier espectador curtido verá sus costuras rápidamente. La trama es de manual, de primero de carrera de guionista, como se suele decir, con lo que arrastra obviedades y giros previsibles en tal cantidad que nada va a sorprender. Cada episodio se centra en un falso sospechoso que es presentado en el capítulo previo en las escenas finales con música inquietante y será despachado en el presente cuando, tras mucho marear la perdiz, por fin se destape su secreto que lo sacará de toda sospecha. Y se pueden acertar todos (el que hace la tira fue acusado de pederasta, la señora misteriosa, fea y arisca, el amigo rarito, el cura solitario, el marido distante…) y todos sus secretos (el que estaba con la amante, el que esconde un pasado que pondría al pueblo en su contra, el que estaba robando -y prefiere que lo acusen de asesinato antes que de hurto menor, por lo que se ve-, etc.). Y claro está el culpable finalmente será el más improbable de todos.

Agujeros también hay. La investigación halla pistas solo cuando el guionista quiere avanzar, siendo algunas realmente absurdas, como el pelo encontrado en un barco carbonizado. Situaciones cogidas por los pelos cuando no directamente increíbles también se encuentra en cantidad: el detective que va sufriendo infartos mientras anda, la reunión post-entierro montada en el local de un personaje solo porque es personaje, porque ahí no pintan nada viendo la relación de este rol con la familia, etc.

La pareja de detectives y algún secundario como la madre del fallecido son el alma de la serie. La evolución de la relación entre ellos y ver cómo enfrentan la situación es lo único realmente logrado, porque el caso es poca cosa (y se va desinflando) y arrastra al resto de personajes, que quedan como objetos de la trama. Alec Hardy y Ellie Miller son prácticamente opuestos. Ella es sencilla y cercana a la gente, él frío e implacable, y trabajar juntos no será fácil. Las peleíllas, incluidos algunos toques de humor, son muy interesantes. Y los actores Olivia Colman (con una larga carrea en Reino Unido) y David Tennant (conocido por Doctor Who) están francamente bien, aunque con el éxito se ha sobrevalorado su labor, sin ir más lejos Tennant estuvo bastante mejor en su reencarnación del Doctor Who. Por otro lado Beth Latimer (Jodie Whittaker), madre del chico asesinado, vive una tragedia que, aunque a veces tire de sensacionalismo, aporta un drama humano bastante certero. Pero más allá hay poco que disfrutar. El marido es un cliché andante y el actor muy flojo, y el resto de secundarios son mero relleno; sólo salvaría al anciano tendero, el único que aporta una subtrama más completa y seria.

No puedo terminar sin decir que si buscáis un thriller de corte realista realmente bueno no hay que salir de Reino Unido: la mítita Principal sopechoso (Prime Suspect) cumple todos los requisitos del género con notable alto.

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FARGO – TEMPORADA 1.

FX | 2014
Productores ejecutivos: Noah Hawley.
Intérpretes: Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman, Colin Hanks, Bob Odenkirk, Keith Carradine, Joey King, Oliver Platt, Susan Park, Joshua Close.
Valoración:

En algún momento alguien dijo, “vamos a hacer una serie de Fargo“, y en seguida saltaron las alarmas. ¿Cómo vas a coger un título de culto como este, una obra de referencia de los hermanos Coen, y vas a conseguir mantener su originalidad, su estilo, su esencia y fuerza? Parecía destinado al fracaso. Olía a sacar réditos de una obra de renombre. Y la sorpresa fue mayúscula cuando se estrenó. La creación del poco conocido guionista Noah Hawley (Bones, The Unusuals) logra ser fiel y a la vez novedosa, mantiene todas sus características sin saber a imitación barata. Es una adaptación excelente a la par que una reinvención genuina, y otro ejemplo del buen estado de las series de televisión.

Su inicio es muy potente, enlazando varios capítulos magistrales que enganchan con tal contundencia que acabarás viendo la temporada en modo maratón. Quien fuera con las garras afiladas buscando compararla con el original y ponerla a parir se quedaría a cuadros. Desde los primeros minutos se ve el tono y la atmosfera captados a la perfección. Los personajes raritos, medio lelos o salidos de madre, el pueblo donde no pasa nada y todo va despacio, los crímenes llevando a los protagonistas por un sendero de maldad sin aparente retorno, los diálogos extraños (ese “heck” en vez de “fuck” -algo así como “córcholis” en vez de “joder”-), el humor negro único… Y se remata todo con numerosas referencias al particular universo de los Coen, como el cartel con el ruso blanco (la bebida favorita de El gran Lebowsky) o la escena del aparcamiento que homenajea a la propia Fargo, entre otros.

El elemento que más sobresale es sin duda su grupo de personajes. El dibujo es complejo y detallista, de forma que hasta gestos sutiles y situaciones del entorno (historias del pasado, relaciones) son imprescindibles para ir definiendo y moldeando sus personalidades a través de evolución muy bien expuesta. Y en ellos destaca ese punto socarrón, ese humor negro deudor del original y tan bien captado: todos son peculiares, excesivos en algún sentido, lo que los hace realmente característicos y carismáticos. Lester no es el primer ser humano en caer en los crímenes pasionales, ni Lorne Malvo el primer asesino despiadado, ni Molly la primera policía competente en una comisaría llena de patanes y vagos. Pero todos tienen algo que los convierte en personajes únicos que enamoran desde sus primeras apariciones. Incluso el temible psicópata de Malvo se gana admiración eterna a pesar de su vena hijoputa, su afán por cachondearse y torturar psicológicamente a la gente. Suyas son muchas de las mejores escenas, como cuando es capaz de espantar al joven policía solo con palabras amenazantes, cuando finge ser un cura, cuando asusta al niño con historias de fantasmas…

Martin Freeman está bien en su rol, pero quien haya visto más del actor verá que en los últimos años no hace sino repetir los mismos tics, como si hubiera llegado a un tope. Puedes coger una escena de El Hobbit o de Sherlock y ponerla en medio, que no se notaría diferencia en la interpretación. Por suerte ese histrionismo es justamente lo que necesita Lester Nygaard, y funciona francamente bien aunque en algunas escenas sobreactúe demasiado. Billy Bob Thornton como Lorne impone respeto a la vez que divierte con su vena gamberra, mostrando un carisma impresionante. Y la desconocida Allison Tollman (la agente Molly) arrasa con una interpretación muy natural y creíble gracias a su extraordinaria capacidad para traslucir lo que está pensando y sintiendo solo con el gesto y la mirada. Por cierto, ¿por qué ese empeño en presentarla a los premios de la temporada como actriz secundaria? ¡Es la maldita protagonista! Aunque sabiendo el sinsentido que son me da igual si al final gana o no: su papel quedará para la posteridad con o sin Globos y Emmys.

El resto de personajes no se quedan atrás, resultan todos deliciosos. El joven policía cobarde (Gus, muy bien interpretado por Colin Hanks) y su simpática hija, el padre de Molly (Keith Carradine), el nuevo jefe de policía (un fantástico Bob Odenkirk -el abogado de Breaking Bad-), el gran Oliver Platt como el rey del supermercado, la espectacular Kate Walsh como zorra atontada… Hasta la aparición más secundaria y anecdótica tiene algo que aportar en estilo y gracia, como por ejemplo los compañeros de trabajo de Lester.

En lo visual también alcanza muy buen nivel, con una labor de dirección completamente cinematográfica apoyada en una fotografía soberbia. La banda sonora es peculiar y con personalidad, realzando precisamente la gran personalidad que logra la serie en su conjunto. Solo pondría como pega que algunas escenas resueltas con efectos especiales digitales (la niebla, la nieve -nunca moja, oye-, los peces, la sangre) cantan bastante y sin duda hubieran quedado mejor con trucajes clásicos.

Pero no todo son maravillas, pues algunas pequeñas imperfecciones son evidentes, sobre todo porque estamos ante un producto por lo general cuidado hasta el más mínimo detalle. Hay algunos gazapos y trampas argumentales que no me han gustado. Por ejemplo: en el crimen que da pie a la trama, ¿qué hace Nygaard con los cartuchos de escopeta que tenía en la mano?… no los esconde, desaparecen sin más; el agujero que hace el taladro de hielo es mucho más grande que su diámetro, porque sino no cabía el cuerpo… podían haberlo disimulado mejor; me sobra el mensaje de hechos reales en cada capítulo, que resulta cansino… el chiste ya está hecho, deja de exprimirlo; a veces ponen flashbacks para tontos, de esos que te dan mascadita la unión entre escenas, aunque la escena anterior haya ocurrido hace diez minutos (menos mal que ocurre pocas veces); en el final, la pistola de Lester debería haber disparado, no es necesario sacar cada casquillo cual escopeta, con lo que queda como un truco barato y tramposo para que el otro personaje siga vivo.

Pero el problema más importante es que conforme avanza la temporada da la impresión de que se va estirando el argumento, dando más vueltas de la cuenta sobre algunas tramas. Por ejemplo el tema del rey del supermercado está demasiado alargado para ser algo tan secundario o ajeno al resto, y la introducción de los agentes del FBI podría haberse agilizado. Termina resultando evidente con el salto temporal, a partir del cual parece otra temporada u otra historia. El guionista se empeña en añadir más en vez de en rematar bien lo que había, y la intriga y la fuerza del relato se diluyen bastante. Llega al punto de tener un episodio de transición aburrido con unas pocas escenas completamente sobrantes, como el cuento del inmigrante perdido, que resulta tedioso y no aporta nada. Describir la nueva situación de Lester y Lorne y lo lentamente que se relanza la aventura va minando el interés, y cuando por fin llega a algo resulta además predecible, porque llevamos varios capítulos viendo a los personajes dirigirse hacia esas situaciones.

Con mejor ritmo, los giros de la trama y los pasos finales de los protagonistas habrían impactado más, pero me temo que se empeñan en hacer una miniserie larga (diez en vez de cinco o seis capítulos). Eliminando ese cambio de juego innecesario y con un cierre más potente probablemente hubiera sido una obra maestra. He dudado mucho sobre qué nota darle. Por un lado, es original hasta resultar única, sus personajes son inolvidables, la puesta en escena excelente, el tramo inicial memorable. Por el otro, se estira hasta acabar casi decepcionando, casi rompiendo el hechizo. Al final me parece que se puede considerar sin problemas como una “genialidad imperfecta”, que tiene cualidades de sobra para considerarla una de las grandes del año y un visionado imprescindible para cualquier seriéfilo.

Su éxito ha empujado a que rueden otra temporada, pero por suerte no exprimirán las mismas situaciones y personajes, sino que será otra aventura distinta pero del mismo estilo, como American Horror Story o True Detective.

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 5 Y FINAL.

Boardwalk Empire
HBO | 2014
Productores ejecutivos: Terence Winter, Timothy Van Patten.
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Shannon, Kelly McDonald, Shea Whigham, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael K. Williams, Jeffrey Wright, Gretchen Mol, Anatol Yusef, Patricia Arquette, Marc Pickering, John Ellison Conlee, Ben Rosenfield.
Valoración:

Alerta de spoilers: Final de serie, spoilers en cantidad.–

Sensaciones encontradas y cierto sabor agridulce me ha dejado la última temporada de Boardwalk Empire, y por ello la crítica podría ser algo subjetiva. Siempre ha sido una serie que no terminaba de convencer del todo, de encontrar su camino. Todo en ella apuntaba alto, todo parecía llevar a otra gran obra con el sello HBO, pero salvo en su tercera temporada, por espectacular más que por algún salto cualitativo notable, nunca ha llegado tan lejos como se esperaba. Siendo escasa la audiencia que lograba mantener y no habiendo alcanzado el prestigio esperado, la cadena decidió ponerle fin antes del plan de seis o siete temporadas que tenía en mente su creador Terence Winter. Si bien los seguidores nos hemos salvado de una cancelación lo cierto es que la temporada corta (ocho capítulos en vez de doce) que le han dejado rodar para darle un cierre digno no me ha resultado del todo satisfactoria. Sin duda es mejor tener esto que nada, pero resulta un epílogo algo forzado donde el destino final de los protagonistas no es tan redondo como el de otros que fueron terminando sus historias en etapas previas. Salvo el de Nucky, ningún desenlace me ha causado tanta impresión como los de Jimmy Darmody, Richard Harrow o incluso Owen Sleater.

El principal problema es que cuesta entrar en el relato. Para acercarse al final que buscaban sus autores han de pegar un salto temporal hasta los momentos finales de la Ley Seca, y ello arrastra varias consecuencias. La primera es la sensación de desapego. La posición de algunos personajes es más o menos la misma (Margaret sobre todo), pero la de la mayoría no, y el cambio brusco descoloca. Tener que adaptarse a una nueva dinámica cuando lo que esperas es el final es un caldo de cultivo para que te cueste conectar con lo narrado. Hay casos sangrantes y casi insultantes hacia el espectador, como el de Arnold Rothstein, que muere fuera de pantalla, pues su caída ocurre años antes de empezar este tramo. Si con Nucky decidieron apartarse de la realidad para poder moverse con más facilidad, ¿por qué con este no? O simplemente meter un flashback a su caída. No creo que fuese tan difícil. Lo que no puede ser es que uno de los principales jugadores desaparezca del tablero sin más justo cuando por fin estaba resultando más interesante.

La sensación de que la narración se torna arrítmica también es importante. Siempre ha sido una serie más lenta que pausada donde el cambio gradual en los personajes se desarrollaba despacio y sutilmente. Al Capone tarda cuatro temporadas en empezar a ir por su cuenta. Luciano y Lansky quedaban tan relegados como trasfondo que, aunque resultaban entretenidos, te olvidabas de ellos cuando pasábamos a otra escena, y además no daban la impresión de ir a ninguna parte. Van Alden también dio mil vueltas sin un destino claro. Y ahora empezamos con todos en lo alto de sus carreras, para en pocos capítulos verlos cambiar de golpe otra vez. En el primer ejemplo incluso se agradece, pues la trayectoria de un secundario como Capone, siempre muy alejado de las tramas principales, se agiliza muchísimo, dando más fuerza y ritmo a su sección, corrigiendo un error previo del que siempre me he quejado: la falta de energía en algunas historias secundarias. Pero con Van Alden la sensación que me transmite es contradictoria. Por un lado queda como un secundario casi cómico, un mero relleno, cuando por tiempo en pantalla se esperaba algo importante de él desde hace muchas temporadas. Por el otro, su aventura con Eli se torna muy emocionante hacia el final y tiene un par de giros espectaculares… aunque también alguno un tanto absurdo, como el lío de Eli con la mujer de Van Alden.

Por suerte con Lansky y Luciano, una vez pasado el bache de la nueva situación, hay que decir que su sección da bastante juego, aunque sea la clásica trama de mafias enfrentadas. Es sin duda porque conecta con el hilo principal, es decir, con Nucky, con lo que adquiere mayor relevancia e interés. Pero también mosquea un poco que de repente tengamos a Lucky Luciano metido en las grandes familias y pasando a la ofensiva para hacerse con el trono, cuando era poco más que un traficante local la última vez que lo vimos. Volviendo al lado bueno, su plan para acabar con Nucky está bien desarrollado y su victoria es uno de los grandes momentos de la serie: Nucky de rodillas, suplicando por su vida.

Luego tenemos los finales que no terminan de ser realmente jugosos. Chalky era ya un personaje principal más, pero aquí su trama vuelve a ser algo secundario, casi irrelevante. El periplo como preso a la fuga es intrascendente, y cuando por fin llega a algo tangible parece muy forzado. ¿Pero por qué se deja matar? ¿Por qué no se carga a Narcisse como tantísimas ganas tenía de hacer? Su cambio de opinión y su sacrificio por la chica no resultan nada creíbles. Date a la fuga con ella, sácala de ahí… pero la negociación chapucera con su archienemigo y su forma de dejarse aplastar con cuatro palabras me parece un despropósito.

En medio de la nada está Margaret. No acaba mal, porque muestra bien su evolución: siempre ha sido el personaje que más ha ido cambiando, y terminamos su viaje con su maduración total. Ahora es independiente, sabe jugar con la ambigüedad moral del mundo sin hacerse un lío o sufrir más de la cuenta, y vuelve al círculo de Nucky con un giro hábil de guión. Pero entre su ausencia en la etapa anterior (por el embarazo de la actriz) y los pocos capítulos de ésta parece que no han sido capaces de volverla a poner en un primer plano llamativo. No tiene ni una trama (el rollo de la bolsa aburre) ni un final que impresione, que deje huella, que haga recordable su presencia. Pasa sin pena ni gloria.

Nucky también empieza un poco raro. ¿No se suponía que quería dejarlo todo, no había encontrado solaz en Cuba con su nueva amante? Ahora resulta que sigue empeñado en ser alguien importante. ¿Ha estados siete años de vacaciones y empieza a moverse ahora, o ha estado luchando y agonizando (está casi en la ruina) todo este tiempo? No queda claro. Lo que sí es evidente es que nos acercamos al final de su historia, y los guionistas tiran de melancolía y sentimentalismo para atrapar al espectador en sus últimos momentos. Aunque el Enoch real vivió muchos años, todos sabemos que esta versión tiraba más por la ficción y dábamos por sentado que la serie acabaría con su muerte. Y resulta evidente que será así cuando abordan la temporada alternando el presente con el pasado, mostrando su crecimiento como persona en las etapas claves de su vida.

En principio no me convencía este ejercicio más cercano al sensacionalismo predecible que al buen drama. Lo que nos cuentan ya lo conocemos de sobra (su situación familiar en la infancia, su acercamiento al Comodoro y a las prácticas criminales, el tema Gillian), y el ritmo de esos flashbacks es más bien moroso. Pero también sirve, aunque sea un recurso de manual, para dar más realismo o humanidad al rol principal, y a la larga vemos que va todo bien encaminado: hacia el final de la temporada la conjunción de presente, pasado, intentos de redención, fracasos… todo se va uniendo dando forma a un drama trágico de buen nivel. Y con los actores para Nucky de niño y de joven/adulto lo han clavado, en especial con el segundo. Solo hay algún detalle que no me gusta, pero es totalmente opinión personal: el final de Gillian es demasiado duro, me ha resultado hasta desagradable. ¿De verdad era necesario cebarse tanto con ella?

La muerte del gran Nucky llega cuando se esperaba, pero al menos lo hace con un giro impactante, la venganza inesperada de Tommy Darmody, el niño que vivió en el tormento porque Nucky arrastró al infierno a su padre Jimmy y a su abuela Gillian. Alguno lo intuyó antes, sin duda; no es mi caso, no veía en él más que un secundario más que formaba parte del intento redentor de Nucky. Luego echo la vista atrás y me pregunto por qué el chaval no se lo cargó antes con todas las oportunidades que tuvo, o si es verosímil la suerte que ha tenido de llegar en un tris a ser su principal sirviente. Pero son minucias: podía estar tanteando el terreno, viendo si merecía el perdón, podría haber llegado ahí por suerte y haberse topado de repente con la posibilidad de hacerlo; además, matar la primera vez no es fácil, y más con fuerte conexión emocional de por medio. Terminamos con un fundido en negro, dejando a Nucky abrazando una muerte llena de violencia, es decir, tal y como ha vivido. Sin embargo me sobraba en plano lírico Nucky de niño cogiendo la moneda, me resulta poesía barata.

Para terminar he de decir que la puesta en escena no parece tan cuidada como de costumbre. Quizá contaban con menos dinero y tiempo, porque los realizadores dan la impresión de ir siguiendo el manual, sin buscar con tanto ahínco la expresión artística. Por todo ello la última temporada de Boardwalk Empire resulta la más irregular de todas, donde el ritmo, del que siempre ha ido justito, más se resiente. Además le sumamos que no todos los personajes tienen un buen cierre, con lo que no me sorprendería que muchos la consideren decepcionante. Para mí nunca decae tanto como para hablar de una sesión completamente fallida, pero vuelvo al principio del artículo: se esperaba amucho de ella, tenía potencial para mucho más. En los dos o tres capítulos finales da lo mejor de sí, y la caída de Nucky es realmente buena, pero no basta para levantarla. Boardwalk Empire llegó con muchas miradas puestas en ella, no deslumbró y se va sin hacer mucho ruido.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

MANHATTAN – TEMPORADA 1.

Manhattan
WGN America | 2014
Productores ejecutivos: Sam Shaw, Thomas Schlamme.
Intérpretes: John Benjamin Hickey, Olivia Williams, Ashley Zukerman, Harry Lloyd, Katja Herbers, Rachel Brosnahan, Christopher Denham, Michael Chernus, Daniel Stern, David Harbour.
Valoración:

Estamos ante una aproximación no documental al Proyecto Manhattan. El escenario y el objetivo es el mismo: construir en secreto la bomba nuclear para Estados Unidos antes de que la Alemania nazi y la URSS de Stalin consigan la suya, y acabar así de golpe con la aterradora Segunda Guerra Mundial. Un pueblecito (The Hill o La Colina) improvisado en medio desierto de Nuevo México es el lugar que no aparece en los mapas al que son enviadas las mentes científicas más grandes en la emergente ciencia nuclear. Algunos son jóvenes estrellas recién salidas de la universidad, otros veteranos que han huido de Europa ante el panorama actual. Bajo estricto control militar, Oppenheimer lidera la misión, y dos departamentos, uno con más recursos que otro (éste relegado a plan b de poca confianza), trabajan a destajo bajo enorme presión.

Los protagonistas son inventados pero inspirados algunos de ellos en las figuras reales que trabajaron en el proyecto. Frank Winter es el protagonista principal y se basa en Seth Neddermeyer, quien sostenía que la implosión era el camino a seguir mientras la línea principal iba por derroteros más convencionales. Le siguen varios empleados que parecen fieles (todos personajes muy complejos e interesantes), pero la volátil situación en que viven amenaza con minar cualquier relación. Sin ir más lejos Frank está cegado por su obsesión de conseguir la bomba, porque cree que es el único que puede hacerlo, y no duda en usar a cualquiera en sus enrevesados planes para salir adelante. En el otro departamento nuestro protagonista es Charlie Isaacs, una joven promesa que se verá en el ojo de la tormenta por la ambición, tanto la suya como la de otros que intentan dirigirlo.

Paralelamente vemos cómo las esposas de ambos lidian con la difícil vida en medio de la nada. Liza Winter enfrenta la frustración de ser científica pero no empleada del tinglado, y además mujer, por lo que es ninguneada; siendo incapaz de estarse quieta y calladita como manda la sociedad y en este caso el estricto programa, empieza a preguntar y actuar más de la cuenta. Abby Isaacs trata de superar la depresión de estar ahí olvidada, y la amistad con otra compañera parece animarla aunque pronto la llevará por caminos inesperados.

De primeras costó hacerme al Frank Winter de John Benjamin Hickey, porque tenía demasiado arraigado su buen papel de mendigo simpático en The Big C y no me pegaba en un personaje tan oscuro, pero se sumerge muy bien en su rol, captando muy bien su ambigüedad moral y el estrés al que está sometido, con lo que no tardé en adaptarme. Pero para sorpresa la de la otra figura principal, Ashley Zukerman como Charlie. El desconocido actor está inmenso en un papel complejo y exigente; las escenas en que está a punto de derrumbarse pero sigue luchando y las miradas que expresan de maravilla el torrente de emociones en que está sumergido consiguen uno de los mejores papeles de la temporada televisiva, un trabajo que ha pasado tan desapercibido como la serie, me temo. Del resto no voy a citar uno por uno, todos son muy competentes, ninguno se queda atrás. Sí diría que Harry Lloyd (The Fear, Viserys en Juego de tronos) tiene talento para más que un secundario, a ver si consigue trabajos más relevantes, y que Olivia Williams (Liza) es un mostruo de actriz que merecía ser más famosa.

Manhattan es principalmente un thriller con un pie en el espionaje, pues los científicos tienen que andar con sumo cuidado para no verse envueltos en acusaciones demenciales por culpa de la paranoia del servicio de inteligencia y de los militares al mando, y otro pie en la intriga personal, donde cada individuo se monta intrincados planes y traiciones con tal de sobrevivir, obtener prestigio, acercarse a la meta en primera posición, etc. En la línea de espías, la presencia del interrogador, un oscuro Richard Schiff, resulta tan inquietante como temible, porque una vez que aparece sabes que alguien será su víctima, sea culpable o no. Y en el otro lado las traiciones entre protagonistas llegan a ser muy dolorosas.

Pero también tiene mucho de drama, tanto histórico como de personajes, y si bien en líneas generales es bastante bueno, la mezcla con el thriller no funciona del todo cuando se sale de los problemas personales derivados del trabajo para meter alguna subtrama de relleno. El tema lésbico es un patinazo enorme, y llega además cuando la trama principal también está un poco en suspenso. Por ello el tramo central de la temporada pierde bastante fuelle, teniendo un par de capítulos algo sosos y lentos. Pero la irregularidad también se va al otro extremo: alcanza algunos picos de intriga y tensión magníficos. Los personajes exprimidos al límite garantizan emoción en grandes cantidades y te mantienen pegado al asiento en espera de su caída total o su resurgir de última hora, porque giros espectaculares los hay a montones. La pega es que el cierre de temporada no es redondo tampoco (predecible y adornado con sensacionalismo), con lo que vuelve a empañar sus muchas buenas cualidades.

Lo que sí destaca sin desfallecer en ningún instante es la excelente puesta en escena. El veterano Thomas Schlamme (El Ala Oeste de la Casa Blanca) lleva las riendas de la serie imponiendo un aspecto visual de primerísimo orden. La fotografía resulta memorable, de las mejores del año, y la composición de todas las escenas denota gran planificación y enorme visión artística. Hay momentos en los que parece quedarle grande a un guión algo imperfecto.

Aun con sus limitaciones, en conjunto me ha parecido una gran temporada, pues sus virtudes superan de largo sus fallos. Aun así le pondría otra pequeña limitación a la hora de llamar la atención del espectador: por su mezcla de temáticas (ciencia, thriller, drama muy clásico) parece no tener un público objetivo claro: quizá no sea suficiente para quien espera un thriller, y desde luego se queda corta para quien busque un drama realista. No la consideraría entre las imprescindibles del año, pero es un título que no defraudará al que, buscando buena televisión fuera de las series de más pegada o de moda, quiera probar con ella.