STUDIO 60 ON THE SUNSET STREET.

Studio 60 on the Sunset Street.
NBC, 2006. Una temporada de 22 episodios. Cancelada.

Sinopsis:
El programa de humor y actuaciones Studio 60 on the Sunset Strip se queda sin su cerebro cuando el productor ejecutivo es despedido por negarse a eliminar un chiste polémico y arremeter en directo contra la cadena. Se contrata entonces a quienes en el pasado dieron los mejores momentos del producto, el guionista Matt Albie y el director Danny Tripp. En esta nueva etapa los protagonistas se enfrentarán a nuevos problemas a la vez que a viejos fantasmas en el difícil mundo de la televisión.

Comentario:

EL GENIO CREADOR: AARON SORKIN.

Aunque en su haber tenía algunos guiones de cine bastante conocidos (Algunos hombres buenos, por ejemplo) e incluso una serie de cierto prestigio (Sports Night), fue The West Wing (El Ala Oeste de la Casa Blanca) la que logró que Aaron Sorkin fuera aplaudido unánimemente por la crítica y a la vez adorado por los teléfilos más exigentes. Rara vez un autor de una serie adquiere tanto renombre (son los rostros visibles, los actores, lo que se dan a conocer), pero su labor fue tan rompedora y desbordante de calidad que se lo mereció. Pero no todo fueron buenos momentos. La dificultad de la producción (un equipo de al menos una decena guionistas trabajando a toda prisa, más la costosa y laboriosa realización de los episodios) llevó al desgaste entre las relaciones del genio creador y la cadena y finalmente la tensión quebró a Sorkin, quien acabó tomando drogas (es alucinante pensar que varios capítulos los escribiría estando colocado) y posteriormente dejando la serie, con lo que El Ala Oeste se quedó sin padre en el sublime final de la cuarta temporada. Pero hubo suerte y otro de los grandes de la televisión tomó las riendas: John Wells, conocido por ser una de las principales mentes de Urgencias. Tras la ausencia del artífice inicial la serie mantuvo la calidad bastante alta, pero rara vez llegaba al sobresaliente, liga de la que en cambio Sorkin no bajó ni un solo instante. Pero sobre todo se perdió su estilo inigualable, casi mágico. Como dijo Richard Schiff (el inconfundible Toby), Sorkin escribe romanticismo y poesía, mientras que Wells es más realista.

Pero el rumbo de El Ala Oeste sin Sorkin no nos interesa aquí. Este escritor de características tan singulares se mantuvo alejado de la vida entre producciones televisivas durante varios años. No sé si se debió a que estuvo ocioso, si pasó o no por rehabilitación o incluso la cárcel, o si simplemente prefirió esperar a que sus colaboradores (guionistas, directores y actores) acabaran con El Ala Oeste. Cuando se anunció su regreso muchos fanáticos de las series de televisión de calidad se emocionaron hasta límites increíbles. El revuelo en la prensa fue notable, la espera larga y la expectación casi inaudita…

Finalmente llegó Studio 60 on the Sunset Street en otoño, en el inicio de la temporada 2006/2007. El sello de Aaron Sorkin y Thomas Schlamme, su mano derecha en la producción ejecutiva y quien dirige muchos de los capítulos, era bien palpable desde el sublime episodio piloto: ritmo frenético sin descanso, con diálogos rapidísimos, constantes y llenos de inteligencia recitados muchas veces mientras los personajes caminan o realizan otras tareas, y una realización muy superior a muchísimas producciones para el cine, con una planificación de escenas increíble y un sinfín de recursos que proporcionan un acabado visual con el que solo pueden competir pesos pesados como El Ala Oeste o Urgencias. La crítica se volcó con la extraordinaria nueva creación de estas grandes mentes, pero el entusiasmo se desinfló rápidamente y, lo más grave, el público no conectó como se esperaba para una serie presentada como la mayor apuesta de la cadena para la temporada a pesar de que la NBC la mantuvo firmemente en su horario mucho más de lo que habría mantenido cualquier otra serie (sabían que tenían calidad y prestigio asegurados con ella). ¿Qué ocurrió para que una producción de tanto nivel terminara siendo vapuleada por algunos sectores de la crítica, cancelada por malas audiencias y con sus últimos capítulos reubicados en la parrilla?

LA POLÉMICA, LOS ERRORES.

Mucho se ha hablado de en qué falló Sorkin, así que si el lector es aficionado al mundo de las series probablemente no verá nada nuevo en esta presentación. Tres fueron los problemas más destacables, todos errores no cometidos en El Ala Oeste pero aquí repetidos varias veces: el exceso de referencias privadas hacia el mundo de la televisión y sus propias experiencias personales, el intento descarado de inculcar su ideología política y social, y una falta notable de química y carisma en algunos personajes.

Temáticamente hablando Studio 60 se muestra mucho más limitada que El Ala Oeste. Esta última abordaba temas universales en todo momento a pesar de tener como base argumental la política estadounidense, pero la serie que nos ocupa se centra en el mundo de la televisión, más concretamente en su funcionamiento interno, con la consecuente limitación en el posible número de hilos narrativos. No sería un problema (cada serie tiene su trama) si no fuera porque Sorkin se empeña en dirigir muchas historias y detalles no hacia el público mundial o el norteamericano, sino hacia los que entienden de televisión. Los primeros episodios sobre todo están llenos de referencias históricas y chistes privados que se le escaparán a la mayor parte de los televidentes. El caso más notable es el capítulo The Wrap Party, centrado exclusivamente en historias sobre programas y personajes de la TV que ni el espectador más avezado comprenderá a menos que su vida y trabajo gire en torno a la producción en dicho medio en Estados Unidos.

Por si fuera poco, muchas son las voces que han indicado que Sorkin se inspiraba en sus propias vivencias personales de forma muy descarada. Está bien claro que la pareja protagonista (el director y el escritor del programa, Danny Tripp y Matt Albie respectivamente) está basado en su persona y en Thomas Schlamme, pero las tramas inspiradas en su vida son varias a lo largo de la temporada. Algunas son fáciles de reconocer, pero seguramente habrá más que se me escapen. Los ejemplos más conocidos son los siguientes: las referencias a vender una serie inteligente a la HBO, que fue donde Studio 60 estuvo a punto de rodarse antes de acabar en la NBC (y si hubiera sido así probablemente seguiríamos viéndola, porque esa cadena realiza series exclusivamente para público adulto, inteligente y exigente); el parecido entre la relación amorosa de Matt Albie (Matthew Perry) con la actriz principal del programa (Harriet Hayes, interpretada por Sarah Paulson), basada en el romance entre Sorkin y la actriz Kristin Chenoweth (quien dio su permiso para ello); las recaídas en la drogadicción de Matt Albie, el álter ego de Sorkin.

El segundo punto débil es que Sorkin se empeña en adoctrinar su ideología a la vez que critica duramente lo que no va con ella de forma harto reiterativa en algunos momentos. De nuevo la comparación con El Ala Oeste es inevitable, pues mientras que en esa serie, que relata la campaña política de unos Demócratas en el poder de la nación, Sorkin se mostró delicado, moderado, muy humano y cercano al espectador, con nulas expresiones patrióticas y, lo más importante, sin imponer ideales, en Studio 60 construye toda una campaña política en la que destacan varios ataques contra la administración de George Bush y sus guerras, estando acertado en ocasiones (criticar las deplorables censuras y engaños que se produjeron en televisión) pero insistente y excesivamente moralista en muchas otras. No se queda ahí la cosa, pues también arremete considerablemente con el espectador medio (incide en que el televidente es vago y poco dado a pensar y reflexionar), ataca a las despiadadas productoras y repite una y otra vez que la religión es estúpida y su defensa insostenible. En todo lo que estoy citando estoy de acuerdo con sus posturas (y de hecho muchas series critican abiertamente a Bush), pero otros muchos, muchísimos, no lo estarán, y es evidente que no era necesario ser tan duro y, más importante aún, tan pesado. No es que faltase al respeto a alguien o las críticas fueran ofensivas, simplemente se le fue la mano intentando empujar al espectador a seguir sus ideales, y por más loables que fueran estos termina cansando tarde o temprano.

Y finalmente, si en El Ala Oeste teníamos desde el primer episodio unos personajes numerosos y maravillosos con relaciones muy bien recreadas, en Studio 60 solo funcionan de manera destacable el dúo protagonista y en menor medida otros pocos (Jack Rudolph o Cal Shanley). El plantel de secundarios tarda en cobrar protagonismo y a casi todos les cuesta lograr ser mínimamente interesantes, y algunas de las relaciones carecen totalmente de química y no parecen llegar a ninguna parte en toda la temporada. El caso de Matt y Harriet es el que peor parado sale, tanto porque la historia de amor es repetitiva y carece de rumbo como porque Sarah Paulson está muy perdida y fría en un personaje aburrido e insustancial.

Quiero hablar también sobre un comentario que he visto varias veces y que me sorprende muchísimo, pero que no considero un problema de la serie sino del espectador. Hay quien se queja, incluso acaloradamente indicándolo como un punto negativo de importancia, de que los numeritos del programa no hacen gracia. No sé si esperaban que la mitad de cada capítulo se dedicara a mostrar representaciones humorísticas en vez de centrarse en lo que trata la serie: los problemas que ocurren mientras se elabora y ensaya el programa y la repercusión de lo que presentan. Los pocos chistes o representaciones que salen lo hacen de refilón y en segundo plano como muestra de que el directo está en desarrollo mientras los personajes trabajan, con lo que no hay que perder el tiempo haciéndolos graciosos; y las pocas veces que vemos un número con más importancia es porque el mismo va a crear polémica o dar para otras tramas, e igualmente lo de menos es que sea especialmente gracioso para el espectador. Creo que algunos se equivocaron de serie, pensaron que por ir ésta sobre un programa de humor y actuaciones sólo se vería eso, cuando precisamente trata de lo que ocurre detrás del telón.

STUDIO 60: QUÉ GRANDE FUE MIENTRAS DURÓ.

Aunque no voy a eximir de culpa a Sorkin por estos notables deslices que le han granjeado enemigos en los medios y han impedido que la magnífica Studio 60 cale en la audiencia, salvo el problema de los personajes los otros dos elementos fatídicos para su éxito no son relativos a la calidad de la propia serie, sino a gustos y tipos de audiencias. Muchas grandes series han sido canceladas por no conectar con el público, fuera por la razón que fuera, y no por ello dejan de ser menos buenas. Y es que Studio 60 on the Sunset Street ha sido con una diferencia asombrosa la mejor serie de la temporada 2006, muy por encima de sobrevalorados éxitos entre audiencias juveniles (Heroes, Dexter…) y producciones con el beneplácito de la crítica (que no había muchas y menos dignas de merecer grandes elogios).

La puesta en escena es impecable, brillante, con un presupuesto enorme (unos tres millones de dólares por episodio) puesto al servicio de un equipo técnico bien engrasado en el que no falla ni un engranaje y donde destacan numerosos elementos, sobre todo los fantásticos directores (sean Thomas Schlamme, Timothy Busfield –quien interpreta también a Cal- u otros). Los guiones son tan endemoniadamente complejos (se dice que eran de noventa páginas para cuarenta y dos minutos de episodio, cuando lo normal es que una página de guión dé para un minuto de tiempo en pantalla), la velocidad con que ocurre todo y la cantidad de contenido es tal que Sorkin solo podía hacerlo rodeándose de nuevo de un equipo muy amplio tanto de productores ejecutivos como de guionistas (el staff writers). La pareja protagonista (Bradley Whitford y Mathew Perry) es inolvidable, tanto por la calidad de ambos personajes como por la espléndida interpretación de ambos actores. Perry se quita de un plumazo todo rasgo de Chandler para introducirse completamente en Matt Albie, mientras que Whitford está como siempre, excelente. Y aunque los secundarios apenas estaban mostrando su potencial, ya había algunos a los que apreciar (Jack, Jordan, Tom, Cal) o incluso adorar (la nueva guionista del equipo, Lucy). Es una pena que las féminas principales (Amanda Peet y Sarah Paulson) no dieran buenas interpretaciones y sus personajes apenas encajaran con el resto.

Studio 60 se presenta como una apuesta de calidad segura. Sobrada de inteligencia, llena de crítica incisiva, rebosante de diálogos exquisitos y visualmente fascinante. Tan solo se pueden indicar un ligerísimo bajón en el tramo final de temporada, en los últimos cuatro o cinco episodios, pues están realizados algo apresuradamente e inflados con diálogos y escenas innecesarias debido a los problemas de la cancelación. No por ello dejan de ser de gran calidad, simplemente se nota que factores externos impidieron que fueran tan redondos como el resto de la temporada.

Con una audiencia que dejó escapar esta joya y toda la polémica servida se empujó a la serie a la cancelación, una injusticia doble. Doble porque, primero, es un fin lamentable y con demasiados precedentes (no me pongo a citar obras maestras canceladas porque pierdo los estribos), y segundo, el nombre de la serie ha quedado manchado con malas críticas, algo que queda claro si se observan los muchos comentarios de espectadores en Internet que se atreven a juzgarla habiendo visto escasos capítulos o incluso ninguno, o que se lanzan a verla con prejuicios preestablecidos y se ciegan ante las muchísimas virtudes que ofrece para unirse a la triste moda de lanzarle tomates. La televisión ha perdido una serie magnífica y los fans nos quedamos sin saber si en la segunda temporada Sorkin conseguiría encajar bien todos los personajes, pero los veintidós capítulos que existen son una gozada que desde aquí reivindico como visionado imprescindible. Espero que Studio 60 no caiga en el olvido y el tiempo la ponga en su justo lugar: entre esas series de las que podemos disfrutar su excelencia pero a la vez lamentarnos de que su crecimiento fuera truncado poco antes de demostrar con total certeza que iban a ser obras maestras.

3 Respuestas a “STUDIO 60 ON THE SUNSET STREET.

  1. Brillante análisis y totalmente de acuerdo.

  2. Que precisión para relatar lo que pasó con Studio 60!!
    Era una excelente serie! Comparto lo que dices 100 x 100.
    Sobre todo el hecho de que insignes bodrios como Dexter esten absolutamente sobrevalorados ,y Heroes con sus lisérgicos flash backs constantes la haga insoportable de ver!

  3. Que precisión para relatar lo que pasó con Studio 60!!
    Era una excelente serie! Comparto lo que dices 100 x 100.
    Sobre todo el hecho de que insignes bodrios como Dexter esten absolutamente sobrevalorados ,y Heroes con sus lisérgicos flash backs constantes la haga insoportable de ver!

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