OPINANDO SOBR EL FINAL DE LOS SOPRANO.

Alerta de spoilers: ni se te ocurra leer si no has visto la última temporada al completo, destripo el final con detalle.–

Cuando vi el tramo final de Los Soprano no mucho después de su emisión (en EE.UU., claro, ¿es que todavía hay quien espera a que las series lleguen a España?) no quise escribir nada al respecto y me mantuve al margen de las discusiones en Internet, más que nada porque apenas pude asimilar lo que vi y me quedé a cuadros por razones que no tenía claras. La temporada fue magistral, sí, pero el último capítulo levantó numerosas polémicas tanto por su abrupto final (un fundido en negro engañoso que hizo a muchos espectadores pensar que habían perdido la señal de emisión) como por lo que en sí relataba. Un segundo visionado más reposado y atento me ha hecho inclinarme hacia un lado de la balanza: la temporada incluso gana enteros, pero en algunos aspectos los últimos episodios son poco sustanciosos y su final un engaño descarado, una decisión fallida.

El año, o doble año en este caso debido a la extensión que aplicaron debido al éxito de la serie (no la llamaron séptima temporada por temas contractuales, que los actores, muy listos ellos, querían cobrar trillones), no pudo ser mejor. Mantiene todo el ritmo y la intensidad que caracterizaba a la serie, todo su humor negro, su peculiar cinismo y su capacidad para, a través de mafiosos psicópatas con el juicio trastocado y una nula catadura moral, introducirnos en la mente humana como pocas series lo han conseguido, en cómo los entornos familiares y sociales nos moldean, en cómo nos enfrentamos a la vida. La historia de Tony herido, aunque un poco lenta, estuvo muy en esa línea, pero destacaría especialmente la trama de Vito saliendo del armario y yéndose a un pueblo idílico para intentar empezar de nuevo. Así mismo hay episodios sueltos magistrales, como los inicios de cada segmento (la reunión entre Tony-Carmela y Bobby-Janice es un magnífico ejemplo de la habilidad de los guionistas: como con tan pocos personajes y en un espacio de tiempo y lugar tan reducidos son capaces de contar tanto y hacerlo tan atractivo) u otros como aquél en que Tony debe dinero a su amigo Herman.

Pero los últimos episodios pierden fuelle en algunos aspectos importantes como la esperada guerra entre New York y New Jersey, entre las dos familias, que no da lo que esperaba. ¿Cómo es posible que los atentados contra personajes principales y algunas muertes transmitan tan poco? Vale que son criminales y uno está acostumbrado al tono de la serie, donde cualquiera puede morir de forma violenta en cualquier momento, pero son muchos años al lado de unos caracteres muy bien dibujados y con los que se ha establecido una buena conexión. No me emocioné nada con la caída de Bobby, a pesar de la calidad de la escena (genial los planos de maquetas de trenes descarrilando), y ni me impactó ni me preocupó el estado de salud y el destino de otros como Silvio Dante. No es de recibo que a lo largo de la serie hayamos tenido muertes magistrales de personajes que ni nos interesaban o que incluso nos caían mal, y en este momento clave esa magia no aparezca. Por ejemplo, el secundario que se suicida en el primer episodio de la temporada transmite muchísimo y resulta demoledor. La razón de que no me hayan satisfecho estos destinos y estas muertes es la frialdad de esos momentos tan trascendentales. Pasan y ya está. Casi ni vemos repercusiones porque pronto acaba la serie; joder, es que ni Janice se inmuta lo más mínimo ante el fallecimiento de su esposo, algo que no encaja con su carácter por mucho que haya madurado.

Como pequeño apunte o anexo, indicar que eché de menos un final más notable para un personaje al que se le dio mucha importancia a lo largo de la serie: Artie. Queda bastante descolgado en estos capítulos. Por contra Junior (Corrado Soprano) es mantenido correctamente en un plano importante, a pesar de que en este caso podrían haber cerrado su historia tiempo atrás sin problemas.

En el otro lado tenemos la muerte de Christopher, que aunque no llega a ser tan dura como la de Adriana encaja muy bien en la trama. Había caído en desgracia hacía tiempo (brutal cómo se carga a su padrino de alcohólicos anónimos, el guionista), y sabiendo cómo es Tony tarde o temprano ocurriría algo así. Pero los que mejor parados salen son los miembros principales de la familia Soprano, donde vemos a la familia reunida a pesar de las dificultades (muy eficaz la depresión de A. J.), siguiendo adelante con sus vidas. Y continuando con Tony, es loable que acierten a dar un buen cierre a la relación con la doctora Melphi, si cabe la más importante de la serie porque nos abría completamente a los pensamientos de Tony y describía muy bien el choque de dicho personaje con la realidad.

Quedaba únicamente ofrecer un capítulo final concreto que despidiera la serie dejando buenas sensaciones en el espectador, un capítulo que cerrara una etapa en la HBO, una etapa de genialidad en la historia de la televisión. Sin embargo los guionistas no supieron hacerlo. El último episodio es considerablemente aburrido, diría que el peor de toda la serie, pues lo poco que ocurre digno de mención no alcanza el interés que debería. Tan sólo unos pocos momentos se recuerdan: espeluznante la muerte de Phil Leotardo y magistral la momentánea emoción del agente del FBI, pero por el otro lado no resulta nada atractiva ni intensa la negociación que pone punto y a parte a las disputas entre familias. ¿Tras tantos años ofreciendo capítulos que atrapan de principio a fin incluso cuando aparentemente no relataban nada especialmente trascendente y en un momento tan importante no consiguen un clímax que impacte y se recuerde? Y por si fuera poco la famosa escena en los últimos minutos no hace sino acrecentar esa sensación de que se ha desaprovechado la trama y queda como un epílogo, como un parche, demasiado artificioso.

La dichosa escena en sí está muy bien rodada, como es de esperar en una producción de este calibre, pero el análisis más superficial la echa por tierra por incoherente y por ser considerablemente tramposa. Queda claro que la guerra entre ambas familias ha terminado, así que los juegos con posibles asesinos acechando a la familia de Tony no cuelan. En otras palabras, que la escena no tiene sentido. Y además no termina de decir nada. Qué coño es eso de dejarlo en suspenso: cuenta una cosa u otra, pero no nada, para no contar nada no te montes una secuencia tan compleja. Entiendo qué buscaba David Chase, creador y guionista principal: mostrar que la vida sigue, que la familia seguirá luchando por sobrevivir a pesar de las amenazas que se ciernen sobre ella a diario. Pero queda muy mal, no sólo porque como digo no encaja con lo relatado antes de eso, sino porque sabe a engaño demasiado rebuscado. Para dar un final abierto déjame a la familia comiendo y ya está, no me vaciles para luego dejarlo todo en suspenso.

Sea como sea, es sólo un desenlace algo fallido, y huelga decir que tan sólo un desliz, y más en un momento tan difícil (existen pocos finales que convenzan a todos los espectadores), no le hace perder enteros a una serie inolvidable, imprescindible.

3 Respuestas a “OPINANDO SOBR EL FINAL DE LOS SOPRANO.

  1. Estoy de acuerdo en lo esencial de tu comentario. Sin embargo, no creo que el episodio final no estuviera a la altura de la serie: simplemente no está a la altura de sus mejores episodios. En cuanto al final abierto, hoy en día es la opción más socorrida por los guionistas, puesto que la cultura visual del telespectador suele provocar un repelús hacia los finales obvios. Así que lo de dejar el final para que decida el espectador es un recurso lógico, que casi suena a fácil. Pero no le va mal al tono general de la serie. Y dejar a la familia cenando no hubiera sido abierto: al fin y al cabo la pregunta que planea sobre la serie es ¿morirá Tony? Si la serie se acaba sin que le maten, o con su asesinado, no se puede considerar “final abierto”. La ambigüedad era casi obligada. Quizás falto un poco de chispa al final, es verdad. Pero nos queda el recuerdo de la que para mí será la mejor serie de la tv.

  2. El tema del morirá Tony, como explico en el artículo, es que carece de sentido: la guerra ha terminado, han llegado a un acuerdo. Claro que tendrá siempre la sombra de la muerte, pero esa tormenta ha pasado y la escena de la cena parece no tenerlo en cuenta. Además, una cosa es un final abierto, y otra lo que hay aquí: nada.
    Y sobre el episodio, como digo en general a mí sí me parece muy inferior al resto de la serie: falta de chicha, ritmo y garra. No tiene nada, no recuerdo nada de él salvo el truco final, y lo he visto un par de veces.

    Ni punto de comparación por ejemplo con los finales de The Wire, también abierto, o A dos metros bajo tierra, cerrado pero de una forma peculiar (y magistral de arriba a abajo).

    Saludetes.

  3. Pensar que la guerra entre familias es un asunto cerrado no tiene mucho sentido. Phil Leotardo no deja de ser boss de NY y es asesinado delante de su familia, luego es logico pensar en la venganza contra Tony en un entorno similar… no parece tan descabellado por parte de los guionistas…

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