PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 2 – OPERACIÓN NADINE.

Prime Suspect – Operation Nadine
ITV | 1992
Escritores: Allan Cubitt, Lynda La Plante.
Director: John Strickland.
Intérpretes: Helen Mirren, Colin Salmon, John Benfield, Richard Hawley, Jack Ellis, Philip Wright, Ian Fitzgibbon, Andrew Tiernan, Stafford Gordon, Lloyd McGuire, Stephen Boxer.
Valoración:

Si en la primera temporada nos enfrentábamos a la lacra del machismo, en esta el tema analizado es el racismo. Y vaya si es analizado, no se olvida ningún ángulo, cada aspecto es mostrado con detallismo y dedicación extremas: los conflictos sociales, las ambiciones políticas que se aprovechan de los mismos, el rechazo a personas por su raza, las situaciones difíciles que se crean entre los jefes y los subalternos por estas gilipolleces, etc. Es evidente que la larga duración del episodio (200 minutos) aventaja al formato de película de hora y media o dos horas, pues se puede profundizar más en la temática.

No hay diferencias artísticas notables con respecto a la anterior temporada, pero en ningún momento sabe a repetición de la jugada. Los personajes han evolucionado, el caso es muy distinto y se desarrolla a su propia manera (resulta curioso ver que casi todo el tiempo y trabajo se va en intentar identificar a la víctima), y nada resulta previsible o facilón. Lo único que sí se repite, aunque con situaciones y personajes distintos, e igualmente de forma acertadísima, es la idea de que sin las pruebas definitivas y la confesión el sospechoso no es más que eso, un sospechoso que podría ser o no culpable. Se nos muestran personajes muy complejos y ambiguos sobre los que recae la sombra de la duda, forzando al espectador a entrar en el juego moral de qué hacer ante tal situación, cuánto se debe y puede forzar la ley y la moral para dar caza a tu principal sospechoso. De nuevo, la ambición de Tennison llega a límites inquietantes, con su obsesión por atrapar a un pobre anciano moribundo y así cerrar la investigación y apuntarse otro tanto. También muestra otros puntos oscuros cuando limita la progresión de su nuevo compañero apoyándose en razones personales nada objetivas (en este caso no el racismo, sino su relación sentimental con él), cuando ella misma ha vivido en sus carnes el rechazo injusto.

El caso es si cabe más complejo que el anterior. Los problemas raciales lo hacen más denso y conflictivo, y por extensión la investigación también es más ardua. La dificultad para la identificación, los interrogatorios complicados, los ciudadanos implicados llenos de secretos y mentiras… La verdad es esquiva, y el interés por hallar respuestas se mantiene constante. Hacia el final numerosos giros y sorpresas levantan aún más el interés, llegando a momentos cumbres brutales, como la muerte del chico negro en la comisaría. El capítulo es intenso, con un ritmo que no decae en ningún instante, los personajes destilan realismo humano (para lo bueno y para lo malo) y el caso resulta fascinante. Dura más de tres horas, pero se puede ver de un tirón con mucha facilidad.

Ver también:
Temporada 1.

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