THE NEWSROOM – TEMPORADA 3 Y FINAL.

The Newsroom
HBO | 2014
Productores ejecutivos: Aaron Sorkin.
Intérpretes: Jeff Daniels, Emily Mortimer, John Gallagher, Alison Pill, Thomas Sadocki, Dev Patel, Olivia Munn, Sam Waterston, Marcia Gay Harden, Chris Messina.
Valoración:

Por fin Aaron Sorkin se centra y logra la serie que se esperaba desde un principio. Pero llega tarde, porque es el último año, aunque eso sí, fue pactado entre él y la HBO. Se ve que se puso las pilas para conseguir un cierre de nivel, pero eso implica que también será doloroso: justo cuando elimina todos sus errores se nos va, y además con una temporada más corta (seis capítulos). Y para rematar anda diciendo que probablemente no volverá a trabajar en televisión. ¿Harto de malas críticas? Pues haber hecho bien las cosas desde un principio. Y sí, muchas eran injustas y exageradas (sobre todo las que tuvo contra Studio 60), pero también es evidente que sin ellas seguramente no hubiera encarrilado esta serie.

El año empieza por todo lo alto y no pierde fuelle en ningún momento. Capítulo tras capítulo vemos al Sorkin que todos sus fans queremos, el que es capaz de narrar con un ritmo endemoniado y diálogos sin fin historias intensas y adictivas en las que conjuga muy bien el sentido del humor, el drama, la evolución de los protagonista e incluso el análisis y crítica sociopolítico. Nos sumergimos en la gestión de un programa de noticias con historias que abarcan los puntos clave de la profesión: el día a día del trabajo y las relaciones laborales y personales, pero sobre todo los dilemas éticos y periodísticos, las limitaciones impuestas por las cadenas, el tratamiento de noticias delicadas…

Sorkin usa de nuevo eventos reales (como el atentado en la maratón de Boston) para criticar qué falla en el periodismo y en el mundo en general. Tal y como hacía en El Ala Oeste, se inclina por idealizar la realidad para forzar el contraste, y a pesar de que muchos lo critican esto funciona de maravilla si, como en esta temporada y la serie recién citada, el equilibrio no se inclina hacia el adoctrinamiento o la moralina barata (algo que ocurrió en parte de Studio 60 y de la primera temporada de la aquí analizada). Se tratan temas peliagudos con bastante tacto, como el de la violación, que para variar los críticos en EE.UU. lo usaron para verter bilis contra él inventándose chorradas de machismo, cuando muestra muy bien un tema sin solución clara: si la justicia no ha podido ayudarte, desde luego no es mejor ir a un programa amarillista a lloriquear con tu caso. Siguiendo con la crítica a los medios, defiende a capa y espada y también con buenas historias (como el “trabajito” que hicieron los usuarios de reddit inventando terroristas tras el mencionado atentado) la supremacía del periodista profesional y el medio objetivo sobre la locura de dejar la información al populacho en internet. En esta línea la compra de la cadena y el intento de cambiar el modelo de noticias por algo más comercial analiza muy bien qué nos depara el futuro de la información si seguimos por este camino.

Y la trama más importante del año es el gran conflicto que todo medio teme: una conspiración de espionaje que te ponga en la mira del gobierno. El clímax de tensión e intriga que monta Sorkin es espectacular y te mantiene en vilo todo el año, superando a la fantástica la trama de Genoa de la etapa anterior. La persecución legal, la postura de Will de no ceder y vender el periodismo a la caza de brujas del gobierno, lo que sufren todos los personajes…

Además entre todo el jaleo estos protagonistas han seguido ganando enteros. Maggie y Jim no llegan a ser redondos del todo, pues no se quitan ese regusto a romance de serie juvenil, pero ya no son repelentes, sino cada vez más humanos y en algunos momentos incluso encantadores. Además el crecimiento de Maggie como persona y profesional estaba evolucionando muy bien, así que es una lástima que no veamos más de ellos. Don y Sloan ya son secundarios de calidad, sin los altibajos anteriores, porque hacen gracia en su vena cómica pero no por ello se descuida su dibujo y progresión. Will y Mac no tienen giros sensibleros, son una pareja fuerte con una dinámica muy sorkiniana. El ya mítico Charlie Skinner termina siendo el favorito de casi todo espectador, sobre todo por su lucha ante la posible compra de la cadena. Los secundarios aportan lo justo: el petardo de Neal casi no aparece, la abogada es genial, el resto cumple y ya está, que no había tiempo para más.

Momentos a recordar ha dejado un puñado: la entrada del FBI en tropel en la redacción, Sloan dando una paliza intelectual al friki que lleva una sección online abominable, las discusiones y peleas entre los dueños de la cadena, la aparición del topo, Will plantando cara hasta acabar en la cárcel…

El capítulo final se centra exclusivamente en despedir a los personajes, y a los que sacan fallos de todo tampoco les ha gustado el giro, a pesar de que es tan necesario como bien ejecutado. Solo falla la ñoña cancioncita en grupo, el resto deja el poso justo de emoción y sensación de adiós. Un adiós que después de varias temporadas muy irregulares ha terminado dejando un hueco más grande del esperado: esta última y magnífica etapa casi hace grande a la serie.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

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