Archivo mensual: febrero 2015

HAPPY VALLEY – TEMPORADA 1.

Happy Valley
BBC | 2014
Productores ejecutivos: Sally Wainwright, Nicola Shindler.
Intérpretes: Sarah Lancashire, George Costigan, James Norton, Charlie Murphy, Siobhan Finneran, Adam Long, Steve Pemberton, Joe Armstrong.
Valoración:

En una pequeña localidad de Inglaterra el cuerpo de policía local no tiene grandes complicaciones más allá de unos pocos problemas relacionados con el consumo de drogas. Pero eso no implica que las vidas de sus habitantes sean idílicas. La sargento Catherine Cawood arrastra los efectos de un caso sin resolver: su hija fue violada y no soportó criar al hijo que vino después, así que se suicidó. Por otro lado, un contable deja salir su ira contra su jefe planeando el secuestro de su hija, que llevarán a cabo unos traficantes del lugar… entre ellos el violador que no fue condenado por su acción. Catherine se verá envuelta en un oscuro y trágico caso que además la toca muy de cerca.

La mayor virtud de la serie es que el drama, por muy lacrimógeno que pueda ser en algunos tramos, nunca es sensacionalista o manipulador como ocurría en la popular Broadchurch. El conflicto familiar de la protagonista se trata con realismo, los personajes implicados transmiten cercanía y todo se desarrolla con verosimilitud. Además estamos ante un personaje central redondo, casi fascinante, con el que se conecta con intensidad. Lograr esto era esencial, por su importante conexión con el desarrollo de la trama. Si Catherine hubiera sido intrascendente, o peor, cargante, la serie se hubiera hundido. Crucial es también la lograda interpretación de Sarah Lancashire, que capta muy bien la compleja progresión emocional de la agente de policía.

Catherine tiene una buena réplica con los delincuentes, sean los casuales (el contable cabreado), o los más profesionales, con un jefe inteligente y dos soldados muy diferentes, uno torpe y cobarde, el otro, el violador, un psicópata calculador. Pero, y aquí empiezan los puntos flojos, los otros habitantes del relato no están tan bien confeccionados. El resto de policías no pasan de figurantes, algunos superiores no se presentan muy bien, y el investigador que aparece al final para llevar el secuestro es muy soso. La familia más presente (hermana y nieto) funcionan correctamente, pero el resto aburren, tanto el amante (¿qué aporta éste?) como en especial ese hijo con el que no se hablaba, que aparece al final para exponer otro problema: en el desenlace rompen el equilibrio abusando del drama.

El caso avanza sin sorprender, pero también sin fallar: como narración clásica tira por lo realista, con esfuerzo personal tangible (investigación policial pateándose las calles), con los jefes incompetentes de turno, y sobre todo manteniendo en primer plano las repercusiones de los eventos en los protagonistas. Hay buenos golpes de efecto, como el destino de la joven agente, algo de inteligencia en momentos puntuales, como las disputas con los jefes (aquí tenemos una de mis escenas favoritas: si pretendes que haga la vista gorda con tu registro ilegal de una casa, ¿esperas que yo no la haga con los deslices de otro superior?), y en líneas generales el ritmo e interés se mantienen en un buen nivel.

Pero el capítulo final es un bajón. Gracias a la solidez del caso y sus protagonistas principales todo funcionaba francamente bien a pesar de ser un relato bastante previsible, pero en el último momento dan marcha atrás. El sensacionalismo y los clichés manidos asoman la patita en un clásico desenlace con secuestro de familiar querido y momentos de tensión que de forzados no transmiten nada, por no decir que sin venir a cuando se les va la mano con el drama en una cena familiar innecesaria a estas alturas del relato. La serie habría acabado perfectamente en el asalto al sótano (dándole algo más de empaque, eso sí), el dramón en el cumpleaños y el secuestro son añadidos forzados y malogrados.

A tenor de las buenas críticas recibidas (aparece en muchas listas de lo mejor del año) esperaba encontrarme con una obra si no excepcional sí notable, pero basta un primer vistazo para ver que no tiene ni potencial ni intenciones de dejar huella, que simplemente busca entretener con una fórmula clásica. Por suerte, como indicaba, esta fórmula se aprovecha bien: buen equilibrio entre policíaco y drama, todo ello conducido por un rol central que está cerca de resultar enorme, ofrecen un título que no calará en la memoria pero se ve con agrado.

PD: hay un alegato bastante cutre contra las drogas, por ser una visión muy simple y además errónea (ponen al cannabis como algo que vuelve loca y violenta a la gente), que resulta exagerado incluso en el estilo conservador de la serie.
PD2: nació como miniserie, pero el éxito ha empujado a estirarla.

THE AFFAIR – TEMPORADA 1.

The Affair
Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Hagai Levi, Sarah Treem, Eric Overmyer.
Intérpretes: Dominic West, Ruth Wilson, Maura Tierney, Joshua Jackson, Julia Goldani Telles, John Doman.
Valoración:

Supongo que, pensando que un clásico drama de personajes cuyo eje común es un también clásico romance podría no ser especialmente llamativo, sus creadores optan por una narración distintiva y añaden un trasfondo de thriller. Y desde mi punto de vista este es precisamente el lastre de una serie que, reforzando mínimamente el certero drama humano en vez de irse por las ramas con el aspecto narrativo, podría haber sido bastante más buena y entretenida.

Cada capítulo se divide en dos partes, una para cada personaje implicado en la relación amorosa. Esto de primeras parece llamativo, porque promete ofrecer los distintos puntos de vista sobre la aventura que tienen dos protagonistas bastante diferentes. Pero pronto se ve que los guionistas no saben darle el toque de inteligencia necesario, o que no lo buscan y lo que pretendían era un enredo narrativo para adornar la trama, de forma lo único que consiguen es frenar el ritmo aportando demasiada información redundante. Y la verdad es que me sorprende, porque son escritores y productores de gran talento: Hagai Levi (En terapia) y Eric Overmyer (Homicidio, The Wire, Treme…). Básicamente las diferencias de sus momentos juntos radican en que recuerdan las cosas con unos pocos detalles distintos: orden de acontecimientos y diálogos algo alterados, ropa ligeramente cambiada. Nada que aporte cosas esenciales al dibujo de los personajes o la evolución de la historia. Y en ocasiones además hay ciertos desajustes, es decir, se cuentan u omiten cosas que no encajan o dejan huecos en el punto de vista actual; no llegan a ser especialmente graves, pero están ahí.

En cuanto al thriller, también ponen el esfuerzo en el sensacionalismo hueco en vez de planear y desarrollar las cosas bien. Se inclinan equivocadamente hacia un tono a lo Perdidos, es decir, acabar el capítulo lanzándote a la cara un secreto o sorpresa que para colmo quedará en el aire indefinidamente. Si la progresión del misterio fuera la adecuada se lograría una buena atmósfera, pero la investigación del detective se mete de sopetón de mala manera, y no avanza mejor, así que lo único que se logra es generar confusión. En los capítulos finales la cosa coge carrerilla… pero termina siendo demasiada velocidad para absorber bien todos los giros. Para empeorar las sensaciones, la esperada revelación de quién fue el muerto (y posible asesinado) roza la vergüenza ajena: un personaje muy secundario, intrascendente y aburrido… y casi parece que los guionistas lo sabían, porque cuando llega el momento ponen su careto en una foto enorme y se repite su nombre de forma descarada… y aun así es fácil que no recuerdes quién es. Como remate final, en el cierre de temporada esta línea argumental, justo cuando parece relegada de nuevo a subtrama de relleno, retorna otra vez en plan Perdidos, salpicando a la pareja protagonista en un modo demasiado tramposo.

Estos desvíos de atención o son intrascendentes o demasiado forzados, alargando indebidamente la trama, rompiendo el ritmo de los capítulos, que resultan largos e irregulares a pesar de guardar gran potencial. Es una lástima, porque el drama apunta maneras, de hecho es notable en algunos momentos, pero podía haber sido brillante y sin fisuras si no se hubieran empeñado en darle un aire innovador tan impostado.

Lo primero a destacar es el excelente dibujo de los personajes, que no se estanca en tópicos a pesar de partir de lugares muy conocidos. Por un lado tenemos el matrimonio con hijos afincado en la rutina, con una esposa (Helen) que exige más que pedir, aunque sea sutilmente, y un esposo (Noah) que se ve achicado por ella y sus dominantes suegros, además de aburrido por la monotonía de la vida y abatido por no alcanzar el éxito soñado (como escritor sobre todo). Por el otro conocemos a una pareja más joven (Alison y Cole) que ha vivido una tragedia, la muerte de su único hijo, que ha roto su idilio. Bastan un par de escenas para que transmitan gran realismo, nos interesemos por ellos y queramos saber cómo superarán sus penas. Queremos saber si Noah encontrará en Alison su musa y su salida del desencanto con la vida, si Alison superará con él la aflicción que la arrastra a la melancolía y la desesperación. Además no se descuidan los secundarios principales, es decir, familia y amigos de ambos, aunque destacaría la esposa Solloway (fantástica Maura Tierney) por encima del novio de Alison (Joshua Jackson mostrando su madurez), pues en ella las consecuencias de la traición dan más juego. La progresión del romance, aun lastrada por las vueltas en círculos y las subtramas fallidas, es bastante atractiva porque al ser una extensión de los personajes mantiene su cercanía y credibilidad.

Los actores principales están estupendos. Dominic West se libra definitivamente de la larga sombra de McNulty (The Wire), y Ruth Wilson sigue aumentando su fama en el mundo de las series tras pegar fuerte en la floja pero exitosa Luther. Las distintas etapas de sus vidas y los vaivenes emocionales los captan adecuadamente, destacando especialmente los momentos trágicos, donde transmiten con gran fuerza las penas en las que están sumergidos. Pero mi impresión es que los medios se han pasado alabándolos, que casi los tratan como la revelación de la década. Y más sobrevalorada está la serie, que no pasa de ser un drama más pero la han aclamado como la mejor del año en muchas partes. En los Globos de Oro se ha llevado el de mejor serie (por encima de temporadas magistrales como las de Hannibal y Sons of Anarchy… que ni estaban nominadas) y mejor actriz (segundo robo a Taylor Schilling por The Orange is the New Black -y segundo a la serie, que para colmo la siguen considerando una comedia-).

Un aspecto también digno de mención es la falta de erotismo y empaque de las escenas de romance y sexo. Siendo una serie claramente adulta, es lastimero ver los malabares que hacen en cada encuentro para no mostrar casi nada de carne. Le hacía falta un tono HBO: sexo descarnado sin tapujos ni censura. Las diferencias en las formas de follar (en pareja o en la aventura) deberían ser cruciales, el despertar que viven a través del contacto físico y emocional debería rebosar erotismo y vida.

Otra cosa que no veo clara es una segunda temporada. Todo lo que había que contar sobre la aventura se ha contado, sólo quedaría estirar el thriller (que lo harán, viendo el final) y exprimir los líos entre pareja. Finalmente están los títulos de crédito… decir que son horribles es quedarse corto.