Archivo mensual: junio 2011

TERRIERS – TEMPORADA ÚNICA.

FX | 2010
Productores ejecutivos: Ted Griffin, Shaw Ryan, Tim Minear.
Intérpretes: Donal Logue, Michael Raymond-James, Laura Allen, Kimberly Quinn, Jamie Denbo, Rockmond Dunbar, Loren Dean.
Valoración:

Alerta de spoilers: Comento algunos giros importantes del final.–

Terriers es bastante clásica, la historia de siempre de la pareja investigando casos, sus líos amorosos típicos (la exmujer a punto de casarse con otro), los conflictos habituales con la ley (peleas con el antiguo compañero, la mala fama tras dejar el cuerpo de policía)… Los casos del día no destacan por ser complejos ni tampoco originales, sino aventuras distendidas sin pretensiones. El caso largo sabe a visto y no sorprende en ningún momento, y cabe preguntarse si los guionistas no quisieron abarcar más, dar algo más sólido, correr riesgos… o es que no fueron capaces. Además tiene en contra el factor de las expectativas. Como uno de los productores ejecutivos principales tiene a Shawn Ryan, autor de la maravillosa The Shield, y claro, aquí te topas con una serie que en principio parece un procedimental demasiado simplón.

Sin embargo me ha resultado muy amena y divertida. Los dos protagonistas enganchan rápidamente gracias a su enorme química, su peculiar forma de hacer las cosas y la buena labor de los actores (metidos de lleno en los caracteres desde el primer momento). Pero también destacan los diálogos ingeniosos, los numerosos momentos de humor y lo bien empleados que están los personajes secundarios, quienes muy pronto dejan atrás la sensación de que son clichés para aportar tramas dramáticas bastante interesantes (de hecho, la novia de Britt y la hermana loca de Hank son adorables). Y sobre todo, en sólo trece episodios Terriers ha mostrado más evolución en sus protagonistas que la mayor parte de las producciones exitosas del género. La pareja con la que iniciamos la serie, con un pasado y una forma de ser muy bien definidos en el episodio piloto, no es la misma al acabar el año, pues han pasado por un montón de problemas que les han afectado, cambiado, moldeado. Llega a ser duro ver como Britt acaba en la cárcel (el final semi abierto donde quizá se vayan a Méjico no se lo cree nadie y sobra completamente) por no contener sus sentimientos y darle una paliza a alguien (algo que en otra serie se habría saldado sin repercusiones) y observar como Hank, otrora inteligente y siempre con la mente fría, termina desesperado y armándose para acabar las cosas a lo bestia.

Igualmente hay que decir que si bien las investigaciones de cada episodio no son llamativas, la trama continuada atrae lo suficiente como para seguir los capítulos con interés. Sí, nunca llega a sorprender, ni a despuntar, e incluso la mezcla entre policíaca de aventuras sencillas y thriller político no cuaja del todo (y resulta bastante previsible), pero lo cierto es que lo pasaba muy bien con las aventuras de esta pareja.

Su cancelación no la voy a discutir, porque por un lado no me parece una gran serie y por el otro ya se sabe que la calidad es lo de menos (a The Chicago Code no le faltaba y acabó como ésta). Desde mi punto de vista se puede ver como una película larga de género, tan típica como entretenida, y dejará buenas sensaciones pero a la vez no se lamentará que no haya continuado.

NATALIE DORMER SERÁ MARGAERY TYRELL.

Ya tenemos la primera elección de casting para nuevos personajes en la segunda temporada de Juego de tronos. Natalie Dormer, quien roza los treinta años, interpretará a Margaery Tyrell de Altojardín (y hermana de Loras), que tendría quince años en su primera aparición. Esto obviamente supone un cambio importante, pues hacen del personaje toda una mujer. Quizá hayan querido poner una rival digna de Cersei, en vez de una joven noble que, aun siendo inteligente y muy hábil colaboradora, no es más que un peón en manos de otros personajes de la familia Tyrell más poderosos (¿desaparecerá la Reina de las Espinas?). Estoy intrigado por saber qué prentenden los guionistas y cómo quedará. En principio algunas cosas deben cambiarse por narices, como su supuesta virginidad (importante a la hora de las bodas nobles y tramas futuras) o que sea hermana menor de Loras (esto ya no se sostiene, aunque no es algo crucial). Dormer desde luego es una actriz de sobrada calidad, como demostró en Los Tudor con su fascinante Ana Bolena.

HUNG – TEMPORADA 1.

HBO | 2009
Productores ejecutivos: Colette Burston, Dimitri Lipkin, Noreen Halpern, John Morayniss, Michael Rosenberg.
Intérpretes: Thomas Jane, Jane Adams, Charlis Saxton, Sianoa Smit-McPhee, Anne Heche, Eddie Jemison, Rebecca Creskoff, Gregg Henry.
Valoración:

Ray es un profesor de historia y entrenador de béisbol en un instituto. No lleva una buena racha en su vida, pues su mujer le abandonó por un aburrido rico y apenas conecta con sus hijos, pero la cosa se agrava cuando se incendia su casa y empieza a temer que debido a los recortes presupuestarios podría quedarse sin empleo. Una cosa lleva a la otra y termina tratando de usar su enorme pene para conseguir dinero. Se asocia con una hippie un tanto excéntrica de modo que ella será su chulo y él el puto, pero los inicios nunca son fáciles. Los miedos propios y los de las clientas, los tabúes, los choques con los desconocido y los conflictos personales y familiares les ponen zancadillas cada dos por tres.

En cierta manera es el clásico drama en plan comedia de familias rotas, pero con el tono maduro, desenfadado y atrevido de la HBO y con la calidad propia de la cadena en la puesta en escena. Además el tema sexual no es sólo un adorno, sino que se utiliza para explorar y desarrollar los personajes. Follando por dinero Ray descubrirá aspectos de las mujeres que no comprendía, e iniciará un proceso de maduración que le hará ver la vida desde nuevas perspectivas. Su colega Tanya por su parte aprovecha esta empresa para intentar encarrilar su vida (es una atascada y frustrada poeta) y realizarse como persona (las relaciones sociales no se le dan bien), además de por supuesto, como buena hippie, tratar de esparcir amor por el mundo. Pronto se mete de por medio una vieja conocida de esta última, Lenore, una mujer de carácter más fuerte y con más experiencia tratando con mujeres, pues es asesora de imagen de la alta sociedad. Su presencia asegura un trío empresarial en constantes roces.

Por el otro lado la exmujer de Ray se enfrenta a un bache en su idílico matrimonio, pues la crisis económica alcanza a su marido y ella de repente lo encuentra menos atractivo. Igual que Ray intenta recuperar el interés y el amor de sus hijos, pero en cada prueba fracasa, con lo que se deprime aún más. Poco a poco se van incluyendo historias de otros secundarios (los problemas de autoestima de los chicos son bastante importantes en esta temporada), pero éstas giran siempre en torno a los dos protagonistas principales, es decir, no es una serie coral con tramas paralelas, sino que prácticamente todo evento confluye de alguna manera en el viaje de Ray y Tanya. Esto garantiza una cantidad muy interesante de conflictos y escenas humorísticas entrelazadas.

Thomas Jane tiene la suficiente presencia y carisma como para llevar sin problemas la figura principal, Ray, pero la que destaca es su compañera de aventuras, Jane Adams como Tanya. Hippie torpe y desastrosa, alocada, incapaz de hacer el mal aunque lo intente una y otra vez para salir adelante… Es un personaje perfecto para dar rienda suelta a toda tu experiencia como intérprete, y la mujer lo borda. En cambio no consigo decidir si Anne Heche me parece una actriz de poca calidad y dada al histrionismo o si de verdad está muy acertada en su papel de pija simplona y aburrida que gesticula de formas extrañas; desde luego, las veces que la he visto en películas estaba fatal. Y la última presencia destacable es la de Rebecca Creskoff (Lenore), quien tiene el porte, belleza y cualidades interpretativas adecuadas para su decidido personaje, una mujer de armas tomar siempre mantiene al espectador en un equilibro de sentimientos: rechazarla por su chulería repelente y admirarla por su fuerza y entereza.

La serie engancha rápidamente por la calidad de sus personajes y sus constantes líos, pero también por su buen ritmo y, como en toda dramedia que se precie, por la habilidad para mezclar humor y problemas personales sin desviarse demasiado hacia ninguno de los dos lados. Situaciones de carcajada sonora hay un par en cada capítulo, pero el resto del episodio siempre consigue mantener una media sonrisa constante. Es entretenida y amena como pocas, y en ningún momento deja sensaciones de simple o predecible. Aunque si nos ponemos exquisitos, no se puede decir que sea una temporada de gran calado ni destacable por aspectos concretos: entra de maravilla pero se olvida muy rápido. Eso sí, me apena su escasísimo éxito frente a otras del género que son triunfadoras a pesar de resultar un coñazo inmenso (Nurse Jackie sigue siendo injustamente mimada, por ejemplo).

La única pega que le pongo es que diez episodios por temporada, para una serie de 25-30 minutos, es en cierta manera una putada, pues te puedes ventilar la sesión en dos tardes. Pero lo cierto es que es mejor esto que alargar innecesariamente, de hecho el formato de temporadas cortas garantiza que siempre van a ir al grano, que cada capítulo tiene situaciones variadas en cantidad, nada de relleno absurdo y que se avanza constantemente.

COMMUNITY – TEMPORADA 2.

NBC | 2010-2011 Productores ejecutivos: Dan Harmon, Garrett Donova, Neil Goldman, Joe Russo, Russ Krasnoff. Intérpretes: Joel McHale, Gillian Jacobs, Danny Pudi, Yvette Niclo Brown, Alison Brie, Donal Glover, Chevy Chase, Ken Jeong, Jim Rash, Dino Stamatopoulos, John Oliver. Valoración:

Con Community parece ser que hay dos clases o vertientes bien diferenciadas de espectadores y opiniones. Están los que la alaban sin contemplaciones como una de las grandes comedias de la televisión, y están los que la rechazan por completo, probablemente por considerarla una parida sin pies ni cabeza. Pero incluso en este panorama me las apaño para ir en contra de todos, así de rarito soy. Para un servidor Community es un entretenimiento de un nivel correcto y con algunos alicientes notables, pero ni mucho menos la considero una producción brillante o rompedora. Tampoco veo ese supuesto subidón con respecto a la primera temporada, de hecho me parece prácticamente más de lo mismo, en lo bueno y en lo no tan bueno. En cuestión de audiencias la cosa es menos favorable hacia la serie, pues se mantiene en antena milagrosamente.

Si por algo destaca Community es por romper con los estándares habituales de las comedias e incluso del arte audiovisual en general, por no imponerse límites estructurales ni argumentales. En cada episodio puedes esperar cualquier cosa. El formato de la narración puede cambiar, la presentación se adapta, los protagonistas en algunos momentos adquieren otros roles (aunque siempre acordes a sus personalidades iniciales), el humor cambia inesperadamente entre la escena absurda, la referencia cinematográfica encajada con maestría, la autoparodia, la más estándar puya entre personajes o cualquier otra cosa que se les ocurra. Aunque quizá su aspecto más extraño de todos es su constante flirteo con lo “meta”, es decir, en ocasiones juega con su propia conciencia como serie: cuántas veces Abed comenta el episodio que estamos viendo (“este es un capítulo embotellado”) o analiza las relaciones entre personajes según los clichés televisivos. Y si fuera una serie más popular y con más recursos no me cabe duda de que la jugada en común con Cougar Town sería algo habitual, como la aparición de actores y directores reales en El séquito fundiéndose con el microuniverso de la serie.

Desde mi punto de vista muchos se equivocan al decir que es una serie inteligente. No, si acaso es culta; si no pillas la mitad de las citas y referencias seguramente no vas a disfrutarla plenamente. Se basa siempre en el humor directo (a veces rompedor, a veces absurdo) y la referencia (tanto a la cultura popular como a la propia serie), pero rara vez la mezcla es tan inteligente y hábil como para obtener grandes episodios, ofrecer dobles lecturas de cierto nivel intelectual (si acaso hallamos algún chiste velado, como las banderas de las dos universidades dándose por culo) o tratar temas complejos de cualquier tipo. Lo cierto es que más allá de entretener con un sentido del humor bastante original no es nada trascendente, compleja o, como decía, inteligente. Hábil, original, inspirada y divertida sí…

… Y aun así hay algunos peros notables que impiden que esas características tan loables hagan de la serie algo único y grande. El principal problema es que a pesar de la notable cantidad de chistes la mayor parte no terminan ni de hacer reír ni de funcionar como parte de la trama. Muchos lo dicen claramente: es una serie que hace reír a carcajada suelta pocas veces… y eso no sería malo si ofreciera algo más (conflictos personales bien trabajados, líneas narrativas más concretas…), pero Community es solamente una parida tras otra, los capítulos rara vez narran algo tangible más allá de montar juntas algunas chorradas, de las que no todas funcionan. De una referencia bien puesta, cruzada correctamente con alguna historia o personaje, pasamos a una gran estupidez (alguien gritando o haciendo el gilipollas, como el cansino Chang). De un acertado chiste que juega hábilmente con la ofensa (humor negro, o racial, o peleas entre personajes –este año las hay muy buenas, sobre todo las centradas en la figura de Pierce-) se pasa a otro del estilo que por el contrario resulta cutre o cargante.

El otro problema destacable es que en lo relativo a los personajes sucede lo contrario que con el humor: en ellos los guiones se limitan a repetir la misma fórmula en casi todos los episodios. Así, al tener que centrarse en personalidades muy concretas y poco dadas a evolucionar, se limitan considerablemente las posibilidades de las tramas; es la clásica serie donde todo acaba prácticamente como estaba y rara vez hay un avance. Se agradece que hayan pasado del sobado triángulo amoroso que marcaba la primera temporada, pero esto significa que hay aún menos movimiento, evolución. Aparte de la navidad de Abed y la caída al lado oscuro de Pierce los protagonistas son totalmente inertes. Poco que destacar hay en el horizonte este año. Tenemos el asunto de quién será el padre del bebé de Shirley o la más llamativa guerra de Pierce, pero el resto de figuras prácticamente está ahí para el chiste correspondiente. Algunos empiezan a acercarse peligrosamente a la sensación de que resultan irritantes, como Annie (que la soporto porque está buenísima, todo sea dicho) o Troy, quienes no aportan prácticamente nada. No es especialmente grave porque los personajes tienen carisma y los actores también, y porque los guionistas todavía no se han atascado, pero da la sensación de que dando más rienda suelta a su desarrollo podría mejorarse el producto bastante.

Más grave es en el caso de los secundarios, pues se han petrificado y sus apariciones son reiterativas hasta el hartazgo. Sólo el profesor inglés y borracho y en menor medida el decano dan algo de juego, pero quizá porque el primero sale menos y no lo han desgastado y el segundo porque sus apariciones tienen más gracia. Algunas de las nuevas incorporaciones dan lástima (el negro bailarín es insoportable), únicamente el chico gordo de los juegos de rol da para una historia buena (de hecho el de la partida de rol es uno de los mejores episodios de la temporada), pero luego queda por ahí sin servir para mucho más.

En resumen, no hay término medio. De una conversación inspiradísima llena de referencias (la cena de Jeff y Abed en el cumpleaños de este último es un gran ejemplo) se pasa a una memez que no aporta nada. De una trama que unifica de maravilla el humor rompedor, los homenajes o parodias y una historia concreta y con buen desarrollo (como la triste navidad de Abed) se pasa a otra que no hay por dónde agarrar. Y sobre todo, para ser una serie que rompe tantos esquemas narrativos en algunos aspectos, es sorprendentemente conservadora en otros. En conjunto todos los episodios resultan muy entretenidos y tienen algo para recordar, pero pocos consiguen hacer efectiva al cien por cien la caótica mezcla (siendo el más grande el díptico de la guerra de bolas de pintura). Su clara precursora, Arrested Development, funcionaba mil veces mejor en todos los niveles posibles, sobre todo porque los personajes eran mucho más complejos e interactuaban mejor con las tramas.

Así pues, Community casi más que una serie es un festival de variedades, una amalgama de ideas, referencias y parodias no del todo equilibrada pero sí lo suficientemente atractiva como para garantizar buenos ratos de entretenimiento. Community es, en definitiva, ella misma, y no es apta para todos los espectadores.

FALLING SKIES – PRIMERAS IMPRESIONES.

Tras una invasión alienígena los humanos supervivientes se unen en grupos de milicias y refugiados para poder seguir escapando de los enemigos un día más. Y esos enemigos no serán sólo los temibles invasores, sino también humanos que sucumben al caos o los propios problemas de convivencia en una situación tan dura. Es una producción de Steven Spielberg para TNT, escrita por Robert Rodat (Salvar al soldado Ryan) y protagonizada por Noah Wyle (Urgencias), Moon Bloodgood (Terminator Salvation) y Will Patton.

El episodio doble emitido como presentación de la serie es lo que esperaba en género y estilo tras ver los avances, o sea, nada nuevo. Es tan típica, predecible, sosa, trillada y obsoleta que parece una producción de hace veinte años, un clásico telefilme familiar. Todo el episodio es de manual, cada escena, personaje, giro y evento se ve venir, se resuelve como esperas y no aporta nada de intensidad, emoción o cualquier otra cosa o sensación que lo separe de la monotonía. Los mismos cuentos de familias rotas, niños huérfanos, papás agobiados, héroes inesperados, adolescentes ligando, militares cerrados de miras, malotes de historieta, etc. que hemos visto ya mil veces en mil series y películas menores e intrascendentes.

Así pues, tenemos un papá-profesor-héroe con su cargante progenie, uno adolescente tonteando con chicas y uno pequeño que echa de menos a mamá. Tenemos el militar obsesivo con las órdenes que debe resultar repelente para el espectador, y vaya si lo consigue, pero por ser un cliché andante. Tenemos la chica-doctora-inteligente y guapa que será el nuevo amor del papá agobiado. Tenemos las incursiones en busca de alimentos más predecibles posibles: sabes justo en qué momento aparecerá el alien y morirá un secundario. Y finalmente tenemos el malo absurdo sacado de El equipo A que está ahí para dar por culo a los protagonistas sin más razón. Tampoco me ha gustado el “tono Spielberg” que impregna el relato, tan centrado en la familia y los niños. ¿Cuánta escena ñoña con niñitos monos y musiquita acaramelada debemos soportar?

La presencia alienígena no inquieta ni aterra, prácticamente casi no se siente. Los protagonistas se pasean en grupos enormes por carreteras y ciudades supuestamente rendidas a la invasión y no encuentran peligro alguno. Los aliens atacan en parejas o solos y no se esfuerzan mucho (avisan de que van a disparar y tardan un siglo apuntar y hacerlo), para que los buenos puedan escapar. Estos invasores, con naves impresionantes y bombas que lo flipas, se supone que han acabado con todos los ejércitos de la Tierra, pero ahora se entretienen en esconderse en supermercados para matar un par de pobres humanos. Como le ocurre a toda aventura de invasiones extraterrestres surgen un montón de preguntas: por qué son tan torpes, por qué una especie tan avanzada no tiene estrategias y métodos mejores (o más creíbles), etc.

La puesta en escena es correcta sin más, con lo que no puedo hablar de que estemos ante una superproducción visualmente impactante más allá de contar con buenos exteriores y cantidad de extras. De hecho los efectos especiales son bastante pobres (los cylones de Galactica eran mil veces más realistas) y los esconden en escenas demasiado oscuras y planos fugaces para que se vean poco. Además abusan de los efectos sonoros para intentar impresionar, con resultados bastante cutres porque están demasiado sobrecargados, tanto que resultan muy molestos, por cargantes y artificiosos.

No creo que de repente esta tontería vaya a convertirse en una serie de calidad, no le veo potencial como para llegar a ser un gran drama ni para ofrecer una de ciencia-ficción apocalíptica decente. A base de publicidad y esperanzas (las palabras Spielberg, superproducción e invasión alienígena son muy llamativas) se han creado unas expectativas que esta clase de producto menor no puede cumplir. Sin embargo no me sorprendería que tuviera éxito, porque la presentación parece estar gustando y porque si triunfó la simplona The Walking Dead ésta es muy, muy parecida.

CAMELOT – TEMPORADA ÚNICA.

Starz | 2011
Productores ejecutivos: Michael Hirst, Chris Chibnall, Tim Headington, Graham King, Douglas Rae, Anne Thomopoulos.
Intérpretes: Jamie Campbell Bower, Eva Green, Joseph Fiennes, Claire Forlani, Tamsin Egerton, Peter mooney, Philip Winchester, Clive Standen, Diarmaid Murtagh, James Downey, Chipo Hung.
Valoración:

Decepcionante es la valoración prácticamente unánime que se puede ver en internet. Al menos en boca de los pocos que aguantamos la temporada entera, porque la expectación con que nacía la serie se diluyó rápidamente en los primeros episodios, y al llegar al desenlace ya no quedaba prácticamente ningún blog comentándola. La crítica y las audiencias tampoco han sido notables, y cuando escribo esto su cancelación parece tan segura como merecida.

Camelot está claramente destinada al público adulto. Está realizada por un canal de pago, Starz, y hay desnudos y sexo en cantidad, la mayor parte descaradamente gratuitos (ni siquiera ponen excusas para que Eva Green o Tamsin Egerton enseñen carne, lo hacen y punto). También cabe decir que su estreno parecía un intento de mantener y aumentar el prestigio y éxito ganado con Spartacus y Los pilares de la Tierra. Sin ir más lejos viene avalada por el renombre de su creador, Michael Hirst, quien fuera el artífice de la excelente Los Tudor. Sin embargo parece escrita para adolescentes. Parece que Hirst sólo habrá ayudado como productor, porque todos los guiones se acreditan a Chris Chibnall, quien no ha estado a la altura de lo esperado, pues ha desarrollado un drama muy débil, con personajes planos y aburridos, tramas políticas insustanciales e historias amorosas dignas de una serie de amoríos de instituto.

A lo largo de los diez soporíferos y repetitivos episodios vemos la rivalidad entre Arturo y Morgana para hacerse con el trono, reuniendo amigos y fieles para sus causas y tratando de dirigir el reino cada uno a su manera. Las intrigas y tácticas resultan flojas y anodinas, sin intensidad alguna y en muchos casos con poca credibilidad. No hay inteligencia ni complejidad, sólo excusas torpes para pasear personajes de acá para allá y meter algo de romance y un poco de acción. Cuántas veces los protagonistas están en peligro, o hay una aldea en peligro, y de repente se olvidan y se ponen a hacer otras cosas (como fiestas), o cuántas veces Morgana va a usar el truco de cambiar su cuerpo para hacerse pasar por otros (¿es el único recurso que hay para hacer avanzar las tramas?), por mencionar sólo los desatinos más notables, que partes endebles y agujeros de guión de risa hay bastantes.

Por desgracia los personajes están escritos con la misma ineficacia y desgana. Salvo Morgana, la única con motivaciones claras (ambición y ansias de poder) y con algo de fuerza gracias a la calidad de la actriz, el resto son figuras completamente inertes. No es de recibo que en una temporada entera no se hayan expuesto las motivaciones de los protagonistas principales (y no hablemos de los secundarios, que se diferencian porque cada uno lo interpreta un actor distinto). Arturo se apunta a todas las aventuras porque sí, sin dedicarse un segundo a explicar por qué lo hace, qué pretende o cuánto sufre internamente en el proceso de maduración y aceptación de su enorme misión. Un momento cumbre de este vulgar protagonista es el lío con Ginebra, la mujer de su gran amigo: ¿pero por qué demonios se enrollan si ni siquiera se nos muestra que tenga interés por ella?

Termina la temporada y queda la sensación de que todo sigue como en el flojo episodio piloto. No se han terminado de definir los personajes ni sus objetivos y las tramas no han narrado nada digno de mención. En estas condiciones es lógico que el ritmo sea tan lento y disperso, que los episodios pasen sin dejar huella alguna. En cuanto al mito artúrico no estoy muy puesto, así que no puedo hablar sobre como lo han tratado.

Otro chasco sorprendente en una superproducción de un canal de cable es el aparente nulo cuidado que han puesto en el casting, que resulta digno de recordar como alguna clase de grotesco hito televisivo. La parte femenina funciona francamente bien; las guapísimas Claire Forlani y Tamsin Egerton cumplen con profesionalidad y Eva Green da una lección magistral de interpretación, carisma y erotismo que supone lo único digno de recordar de la serie. Pero la sección predominante, la masculina, de infame resulta indescriptible. El reparto parece elegido para protagonizar un clon de Merlose Place: jóvenes y guapos pero pésimos actores. No ayuda que los personajes estén huecos y el maquillaje se esfuerce más por ponerlos atractivos que por hacerlos creíbles en sus roles (en todo momento parecen estar posando para una revista, siempre perfectos). Jamie Campbell Bower (el ridículo Arturo), Philip Winchester (Leontes)… bueno, para qué perder el tiempo citándolos, todos dan pena cuando no asco. Pero el premio gordo se lo lleva el veterano Joseph Fiennes (Merlín). Este hombre va al revés de lo que dicta la lógica: con el tiempo y la experiencia se va volviendo cada vez peor actor. Si en Flashforward era un hazmerreír aquí es una presencia insoportable.

La puesta en escena es normalita por lo general y poco eficaz en los momentos de acción. Las escenas de peleas a espada son pobretonas, y la “batalla” final es lamentable. Y batalla va entre comillas porque otro aspecto alucinante de la serie es que parece que en todo el reino hay doscientos habitantes y la confrontación es entre dos castillos habitados por cortes y ejércitos que no superan los cincuenta miembros, con lo que la gran batalla es de cinco contra treinta, y para colmo como el guión es cutre atacan en grupos pequeños entrando por donde los buenos han puesto las trampas y esperando entre oleadas para que los protagonistas tengan tiempo de volver a prepararse. Los únicos elementos donde se nota el dinero echado y donde encontramos gente solvente es en la música, una bonita partitura de los hermanos Danna, y en el impresionante nivelazo del vestuario y atrezo, que resulta incluso demasiado bueno para una producción que en conjunto luce tan poco.

Lo cierto es que Camelot no llega a ser realmente mala, pero resulta un quiero y no puedo constante en el que no merece la pena perder el tiempo. Lo peor es la citada sensación de desencanto, de que de esta clase de serie se esperaba muchísimo más.

Actualización: la serie no fue renovada, quedándose en una única temporada.

JUEGO DE TRONOS – 107 – GANAS O MUERES.


107 – You Win or You Die
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Daniel Minahan.
Valoración:

Sinopsis:
Jon toma sus votos como miembro de la Guardia de la Noche. La cacería de Robert toma un giro trágico. Ned enfrenta nuevos problemas. Drogo decide el destino de Dany.

Resumen:
Los reclutas de la Guardia de la Noche toman sus votos haciendo el juramento, y cada uno es destinado a una orden. Jon acaba como mayordomo al servicio del Lord Comandante, algo sorprendente pues esperaba ser explorador, pero pronto ve que esto supone que lo quieren entrenar para el mando.

Robert fallece no sin antes nombrar a Ned protector del reino. Este se prepara para echar a Joffrey del trono, pues no es el hijo legítimo de Robert. Pide a Meñique que la guardia de la ciudad esté a su servicio, pues apenas le quedan hombres. Cuando Ned presenta sus términos ante la corte Cersei rechaza sus alegatos y Ned manda que ella y su hijo sean tomados prisioneros. Sin embargo Meñique lo traiciona y es él quien acaba detenido. Por su parte, Renly, hermano de Robert, al no obtener apoyo de Ned para tomar él el trono, huye de la ciudad.

Jorah debe ayudar a acabar con la vida de Dany si quiere obtener el perdón para volver a Poniente, pero decide quedarse con ella. Ante el ataque a su esposa, Drogo decide que invadirá el continente y le dará a su futuro hijo el trono que perteneció a la familia de Daenerys.

Mejores frases:
-Tywin: El futuro de nuestra familia se decidirá en los próximos meses. Podríamos establecer una dinastía que durarará miles de años. O podemos caer en el olvido, como le sucedió a los Targaryen.

-Ned: ¿Vuestro hermano? ¿O vuestro amante?
-Cersei: Durante 300 años los Targaryen se casaron entre hermanos para mantener la pureza de sangre. Jaime y yo somos más que hermano y hermana.

-Cersei: Cuando juegas al juego de tronos, o ganas o mueres. No hay término medio.

-Meñique: Aprendí que nunca ganaría, no así. Ese era su juego, sus reglas. No voy a combatirlos. Voy a joderlos. Eso es lo que sé. Eso es lo que soy. Y sólo admitiendo lo que somos podemos conseguir lo que queremos.
-Ros: ¿Y qué es lo que quieres?
-Meñique: Oh, todo, mi amor. Todo lo que exista.

-Meñique: Os advertí que no confiarais en mí.

Comentario:
El cadáver de Robert apenas se ha enfriado y ya hay distintas facciones actuando desde la sombra. Ned, como es habitual, opta por el camino del honor, pero el muy imbécil no se da cuenta de que no está entre hombres honorables. Como en la novela, es constante la sensación de indefensión, de que por muy grande que sea este hombre, se pasea inconscientemente por el borde del abismo (menuda idea la de ir a avisar a Cersei de que sabe lo suyo e irán a por ella…). Al final tiene lo que merece: se queda completamente solo, es traicionado por todos. La escena de su caída ante el trono es estupenda, tan sorprendente y dolorosa con en el original, pero no menos logradas resultan otras secuencias que llevan a esa situación: fantástica es la explicación de las motivaciones de Meñique (salvo por el sexo gratuito con esa prostituta -Ros- que se empeñan en sacar cada dos por tres), pero su posterior conversación con Ned en los aposentos de este último, cuando le describe los posibles movimientos en el juego de tronos tras la caída de Robert, resulta más gloriosa aun.

La parte de Jon es deliciosa, aunque breve. La presentación de Tywin es excelente, mostrando sus ambiciones y determinación de forma certera; la elección del actor Charles Dance se veía, desde antes de tener escenas de su papel, como un gran acierto, pues es perfecto físicamente y ha demostrado sobradamente en su carrera su valor como intérprete. El discurso de Drogo sobre invadir Poniente resulta intenso y además muy creíble cuando era difícil hacer que de repente el salvaje se interesara por un continente del que nada sabe ni nada le importa; no olvidemos tampoco la conseguida expresión de euforia contenida de Emilia Clarke ante la decisión del khal o el cada vez más interesante Jorah, con su elección de seguir con Dany y las cada vez menos sutiles muestras de su atracción por la chica (Iain Glenn es otro actor muy bien elegido).

Hasta ahora, sólo hay un personaje que no me parece perfecto, tanto hablando de adaptación como centrándome en la propia serie. No es nada grave, pero a Cersei le falta algo. Presencia, carisma, fuerza, lo que sea, pues resulta un carácter un tanto ambiguo. No es la decidida y temible Lannister de los libros que, aun cometiendo errores, no para de conspirar. Aquí incluso parece dulce y sencilla en ocasiones, no una ambiciosa jugadora del juego de tronos. Y creo que el problema es la actriz, Lena Headey. Físicamente no tiene nada, cuando debería poseer gran atractivo y un aura erótico-dominante, y su interpretación no muestra los matices necesarios para hacer un personaje complejo. La elección de Michelle Fairley como Catelyn tampoco me gustó, pero la actriz me conquistó en sus primeras escenas; esperaba que Cersei ganara con el tiempo, pero llevamos varios capítulos ya… Veremos si a la larga me acostumbro o mi sensación empeora.