PARA TODA LA HUMANIDAD – TEMPORADA 2

For All Mankind
Apple TV+ | 2021
Drama, ciencia-ficción | 10 ep. de 60 min.
Productores ejecutivos: Ronald D. Moore, Ben Nedivi, Matt Wolpert, Maril Davis, Nichole Beattie, Bradley Thompson.
Intérpretes: Joel Kinnaman, Michael Dorman, Sarah Jones, Shantel VanSanten, Jodi Balfour, Wrenn Schmidt, Krys Marshall, Sonya Walger, Cynthy Wu, Coral Peña, Nate Corddry, Megan Leathers, Noah Harpster, John Marshall Jones, Michael Benz, Michaela Conlin, Casey W. Johnson, Piotr Adamczyk.
Valoración:

Alerta de spoilers: Solo presento las tramas de la temporada, hasta el último párrafo, donde hablo del final.–

Con la serie ya asentada, Ronald D. Moore puede permitirse ser más ambicioso, así que se ha rodeado de más productores ejecutivos, esto es, hay más gente implicada en el aspecto creativo y el día a día de la producción. Pasan al frente algunos que ya estaban ahí en segundo plano, como Nichole Beattie (guionista y productor menor en algunas series, como The Walking Dead -2010- o Rubicon -2010-) y Bradley Thompson, colaborador de Moore en Battlestar Galactica (2003) y uno de los principales artífices de The Strain (2014). Hay una baja llamativa, Naren Shankar; supongo que estaba bastante ocupado con The Expanse (2015). Pero lo sustituye otro veterano de la saga Star Trek: Joe Menosky.

Saltamos hacia adelante casi una década. En 1983 la base Jamestown ha crecido hasta convertirse en La Ciudad de las Estrellas. La aprobación pública y política de la carrea espacial sigue en auge. Pero los problemas aumentan a la par que la complejidad de esta gran gesta.

A los retos técnicos habituales, como las fallas mecánicas en tierra o en órbita, se le suman otros inesperados, como la fatídica tormenta solar que abre la temporada. La política afecta también al funcionamiento normal, pues el conflicto con la URSS tiene un frente importante en el espacio. La cercanía de su base y la desconfianza mutua en la naturaleza de cada misión mantienen la tensión muy alta. De cara al público ambos gobiernos intentan tímidos acercamientos para suavizar las cosas, pero la intervención militar en la NASA y en el proyecto ruso cada vez es mayor. En el aire resuena la posibilidad de armar la base lunar y las nuevas naves, como el flamante transbordador con motor nuclear, el Pathfinder. En cualquier momento puede saltar la chispa, y habrá algunos eventos que pongan en serios aprietos la carrera espacial… y el propio futuro de ambos países y de la humanidad.

Pero antes de las misiones, cada protagonista debe lidiar con sus problemas con los compañeros, con sus familias, o los que cargan en secreto. Porque Para toda la humanidad sigue siendo principalmente un drama humano y social.

Edward y Karen Baldwin superaron el trauma de perder a un hijo adoptando a una chica vietnamita, Kelly (Cynthy Wu). Ya adolescente, esta se implica en los problemas habituales de la familia: las misiones de Ed suponen largas ausencias y el miedo a que fallezca en cualquier momento. La escabrosa aventura amorosa de Karen puede parecer forzada, pero está bien justificada, surge de su necesidad de escapar de su zona de confort: los cambios que hizo en su vida, como comprar el bar de los astronautas, no han sido suficientes, porque sigue atada a un marido que es un héroe para el resto del mundo pero para ella es un tormento con esas ausencias y peligros, así que anhela sentirse viva, liberada. Ed por su parte toma el puesto de Deke como jefe de astronautas, eligiendo las tripulaciones de cada misión y entrenando los nuevos fichajes. El candidato Davey Kowalski (Alexander Neher) lo tiene como un jefe cruel, pues cree que está preparado para volar pero sigue dándole largas.

Danielle Poole se ha visto apartada del trabajo para cuidar a su marido, quien quedó muy afectado psicológicamente con la guerra de Vietnam. Cuando intenta volver a volar se encuentra con que la NASA pasa bastante de ella, porque la cuota de mujer negra ya no interesa, quieren héroes americanos como Molly, Ellen, Sarah y Gordo.

Sin embargo, Gordo nunca volvió a ser el mismo tras la crisis emocional en Jamestown. Con kilos y copas de más, vive de relatar batallitas a ancianos y en eventos varios, cayendo cada vez más en la depresión. Su situación empeora al ver que su ahora ex mujer Sarah triunfa en los medios como la cara visible de los astronautas y tiene nuevas parejas. Él no es consciente el desgaste que sufre ella, sólo piensa en su propio fracaso. Molly Cobb tiene su propia crisis. La posibilidad de verse mermada físicamente y no poder volar quiebra su espíritu y afecta a su matrimonio.

Margo Madison logró ascender a directora de proyectos y parece respetada por todos, pero las intrigas políticas ponen trabas constantemente a sus ambiciosos planes para ir a Marte. La heroína astronauta Ellen Wilson parece encontrarse a gusto en la posición de directiva que le han encasquetado, donde pronto ve que servirá mejor al propósito de alcanzar Marte, pero su amor secreto por una mujer, Pam, y su matrimonio falso con Larry Wilson (ahora trabajando en el sector privado) podrían echarlo todo al traste. Aleida Rosales está perdida en el sistema, ¿podrá Margo rescatarla y hacer de ella una ingeniera valiosa?

Thomas Paine, ahora director de la NASA, va ganando presencia, y al conocerlo mejor se entiende su postura en apariencia complaciente con los políticos: si te niegas a todo, perderás el puesto y pondrán a alguien más dócil, si aceptas algunas mierdas, te dejarán ir construyendo tu proyecto poco a poco. Con la implicación militar, en la agencia cargan con el general Nelson Bradford (John Marshall Jones), que es prudente y afable si todo va bien, pero inflexible si las órdenes dictan que se imponga a los científicos.

Algunos secundarios, como el técnico Bill Strausser (Noah Harpster), van adquiriendo protagonismo, y conocemos a otros nuevos, como los comandantes, científicos y soldados de La Ciudad de las Estrellas.

Esta segunda temporada mantiene el listón de drama de primer nivel y aventura de ciencia-ficción seria con grandes dosis de suspense. Aumenta el número de personajes y por tanto de frentes abiertos. Cada misión depende de que todos estén en forma física y mental, de que hayan puesto en orden sus vidas, y cada evento cala en ellos de una forma u otra. No hay un minuto de descanso, de relleno, siempre hay gran cantidad de cosas entrelazadas en marcha.

Se puede señalar que esta etapa se gesta más lentamente que la anterior, en parte porque necesita tiempo para asentar los cambios del salto temporal, pero también porque va cimentando un arco final de impresión. Si aquella mostraba el caos de los inicios de la carrera espacial, con diversos tramos pisándose unos a otros, esta apunta a un arco más largo: el conflicto con Rusia.

Sólo en algún breve momentos parece que va a perder el hilo de alguna historia. Se habla demasiado del Pathfinder, como si fueran a probarlo en breve, pero tarda un montón en entrar en juego. Por fin aparecen los rusos, con lo que parece que los autores van a abrir el objetivo un poco más, pero en un momento clave del proyecto de encuentro entre la Soyuz y el Apollo dan un paso atrás, de forma que volvemos a tener en primer plano únicamente las tribulaciones del lado estadounidense; ¿para qué presentan unos personajes si en el clímax van a ser dejados de lado? Y la trama de Aleida sigue un poco descolgada, con momentos en que entra en juego de manera algo forzada: no sé qué pinta en el centro de mando siendo una ingeniera júnior, y como realmente no hace nada, los guionistas le encasquetan una aportación crucial al final que desde luego podrían haber resuelto mejor.

Pero estas cuestiones no suponen problemas graves, sólo dejan la sensación de que hay algunas posibles mejoras que harían de Para toda la humanidad la serie extraordinaria que hay latente. También me hubiera gustado ver más retos científicos, que se hablara más del trabajo en naves, estaciones y la base lunar, de los diversos experimentos y sus repercusiones en la sociedad, los avances que supondrían. Si pretendes mostrar una visión global de la carrera espacial, no puedes dejar de lado aspectos tan relevantes.

Entre las mejores escenas, que son incontables, destacaría el largo proceso de redención de Gordo, la dura adaptación de Sarah a la Luna, el acercamiento de los antisociales Aleida y Bill, las relaciones de Danielle y Margo con sus análogos rusos, el agobiante clímax final en la Ciudad de las Estrellas y el hermoso canto a la unión de pueblos en manos de Danielle.

Alerta de spoilers: Comento el final con todo lujo de detalle.–

La heroicidad de Gordo y Sarah salvando el reactor nuclear (y la fantástica sorpresa del segundo reactor, el del ejército) es bastante exagerada, y se remata con un toque de sensacionalismo barato: vemos que se salvan por los pelos… y cuando volvemos a ellos resultan que están muertos. No se puede hacer una trampa así de sucia con unos personajes principales. Aparte, se los echará mucho de menos. Pero por suerte, el resto del desenlace mantiene la tensión en un nivel agobiante: el choque entre el Pathfinder y el Buran con Ed es sus momentos más bajos, los marines poco entrenados para el combate lunar abandonados a su suerte, el asalto ruso a La Ciudad de las Estrellas y el monumetal clímax donde se junta todo.

Ver también:
Temporada 1 (2019)
-> Temporada 2 (2021)

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