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SHERLOCK – TEMPORADA 3.

Sherlock
BBC | 2014
Productores ejecutivos: Mark Gatiss, Steven Moffat.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Una Stubbs, Rupert Graves, Mark Gatiss, Louise Brealey, Amanda Abbington.

Cada nueva temporada de esta creación de Mark Gatiss y Steven Moffat (colaboradores también en Doctor Who) adaptando el clásico personaje de Arthur Conan Doyle es un éxito mayor de audiencias. El fenómeno Sherlock es imparable. Incluso en el hiato de dos años entre la segunda y tercera temporadas (imposible rodar antes por las ocupadas agendas de los actores) la expectación y el fandom no se ha desinflado, sino que han ido creciendo. Y lo cierto es que me sigue pareciendo año tras año una respuesta excesiva. Es una serie entretenida, pero normalita y con muchos altibajos. Pero ya se sabe que las modas son impredecibles.

Esta tercera etapa muestra en sus tres episodios de hora y media lo mejor y lo peor que puede dar la serie. Por ello esta vez voy a comentar los capítulos por separado.

301. El coche fúnebre vacío
The Empty Hearse


Escritor:
Mark Gatiss.
Director: Jeremy Lovering.
Valoración:

El inicio de la temporada nos trae obviamente el retorno de Sherlock tras su falsa muerte. Un tema peliagudo, porque prometía ser el máximo exponente de los giros rebuscados y tramposos de la saga Sherlock Holmes, que en esta serie se maximizan a veces hasta límites ridículos y molestos. Pero a sabiendas de que el público sería muy crítico con el truco de Sherlock para desaparecer, pues cada uno espera una respuesta perfecta, algo imposible de satisfacer, los guionistas se ríen de ello mostrando varias posibilidades sin dar una como válida, y por si fuera poco también critican el fenómeno fandom, con ese grupo friki de seguidores del detective.

El problema es que cada explicación se alarga demasiado. La idea se capta a la primera, no hay que dedicar tanto metraje a ello. Y así aparece el problema del capítulo, un problema habitual en la serie: le cuesta ir al grano. La dinámica entre Sherlock y Holmes funciona, y los choques del detective en su retorno son divertidos, sobre todo cuando ve a su amigo prometido a una mujer. Pero se dedica demasiado tiempo a recalcar cosas obvias, y mientras tanto no hay una trama, un hilo conductor claro que lleve la narración hacia adelante. El tema de los terroristas parece una excusa para montarse hora y media de chistes entre la pareja de detectives, y si bien la mayor parte son bastante eficaces es evidente que el ritmo se resiente.

302. El signo de los tres
The Sign of Three


Escritor:
Steve Thompson.
Director: Colm McCarthy.
Valoración:

Si el primero está en la media estándar de la serie, este segundo cae a lo más bajo que puede llegar. Todo en él es desastroso. El concepto mismo está destinado al fracaso: Sherlock hablando sin parar en la boda de Holmes mientras se intenta humanizar al personaje. Difícil en esa situación dar ritmo y vida al argumento, y difícilmente contentaría a los seguidores ablandando tanto al detective.

El proceso de humanización sale bastante mal parado, deja en todo momento la sensación de forzado, de tener diálogos y situaciones poco inspirados. Aunque el problema principal es que se alarga y alarga hasta el infinito. Y mientras, Holmes queda muy diluido: se pasa todo el rato sentado poniendo muecas.

La trama está más ausente que en el primero: tarda en aparecer, resulta trivial y no impacta lo más mínimo. Todo el tiempo se dedica a tonterías banales estiradas hasta el hartazgo. Hay momentos de vergüenza ajena, como la borrachera o la escenita de los ordenadores, con Sherlock chateando con un mogollón de ellos como si no pudiera tener varias ventanas de navegadores abiertas en un solo aparato. Y en general la narrativa es horrible: arrítmica, bacheada, realmente fallida en muchos tramos. El episodio se hace larguísimo, tanto que no fui capaz de terminarlo en un solo día. Parece que tenían material para media hora y el resto lo improvisaron. Teniendo tan solo tres capítulos, aunque sean largos, es imperdonable que no se esfuercen en construir una buena historia, y peor aún que el relleno esté tan poco trabajado.

Acorde al tono salido de madre del capítulo está la puesta en escena: se abusa de montajes extraños, ángulos forzados, imágenes borrosas… Resulta confuso y mareante en varios momentos.

303. Su último voto
His Last Vow


Escritor:
Steven Moffat.
Director: Nick Hurran.
Valoración:

Parece que es la tónica habitual de la serie decepcionarte para luego ganarte de nuevo. Me parecía realmente imposible que tras tal bajón pudiera recuperar la fe en ella… Pero este capítulo lo consigue a lo grande. Sin duda es el mejor de la serie, y una muestra de lo alto que podría llegar.

La trama se presenta desde el primer minuto y no se abandona en pos de recesos cómicos estirados como chicles. La dinámica de Sherlock y Watson se mantiene entre medio con mucho tacto, y hay lugar tanto para el humor como para el drama, con la revelación relativa a la esposa de Watson. Y la ligera humanización de Sherlock es muy efectiva.

Es el caso más difícil al que se han enfrentado, y eso se transmite muy bien en cada momento, manteniendo un nivel de tensión e intriga constante. Sherlock llega a estar perdido ante semejante barbaridad de villano (o no-villano), y termina optando por una solución radical. Todas las sorpresas, giros y revelaciones están muy bien encajadas y explicadas. No hay lugar para trampas absurdas ni resoluciones imposibles. La sorpresa con la esposa se explica a la perfección, y las reacciones de los personajes son creíbles. El villano está a la altura en todo momento… De hecho Magnussen maximiza lo mal que les salió Moriarty: es creíble, imponente, temible, y el actor y la interpretación que le piden están acorde a lo que se espera de semejante enemigo, todo lo contrario que ocurrió con el caricaturizado Moriarty.

El ritmo y la intensidad del capítulo son impresionantes, te mantiene pegado al asiento todo el rato. Hasta la puesta en escena vuelve a ser perfecta, sin enredos absurdos y con su fotografía tan cuidada. No tiene ni un solo desliz… hasta el epílogo, un burdo anuncio de la siguiente temporada donde nos venden la reaparición de Moriarty de nuevo convertido en una especie de villano-payaso, volviéndote a recordar los excesos de la serie, augurando lo peor para la próxima tanda de episodios.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

SHERLOCK – TEMPORADA 2.

BBC | 2012
Productores ejecutivos: Steven Moffat, Mark Gatiss, Beryl Vertue.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Una Stubss, Rupert Graves, Mark Gatiss, Loo Brealey, Andrew Scott, Laura Pulver.
Valoración:

El éxito de Sherlock es espectacular, pues casi se habla más en internet de esta serie de Steven Moffat y Mark Gatiss que de las películas de Guy Ritchie. En este mundillo ha sido una de las producciones más de moda de los últimos años, levantando pasiones, lanzando la carrera de Benedict Cumberbatch y asentando la del veterano Martin Freeman. El éxito ha llevado incluso a la cansina manía de realizar un remake en Estados Unidos, dejando en el aire la pregunta de para qué cojones lo hacen si tienen la original, la que está de moda. Pero aunque entiendo su tirón, pues es una aventura sumamente entretenida, lo que no comparto son las críticas que la ponen por las nubes. Porque más allá de ser una producción simpática no tiene muchos valores.

El año mejora ligeramente respecto al primero en dos factores cruciales. Primero, la química entre Sherlock y Watson se ha potenciado notablemente, y la pareja de intérpretes la exprime con maestría, formando un duo de personajes de gran nivel con una curiosa relación que resulta encantadora. Segundo, las historias tienen algo más de empaque, y si bien vuelven a fallar en momentos clave, como el desenlace de la temporada, dan muchos buenos instantes en general y un primer episodio bastante llamativo. La aventura es emocionante y divertidísima, lleva muy buen ritmo, los protagonistas se desenvuelven en ella muy bien y posee algunos momentos cumbre muy interesantes, como la aparición de Irene Adler (aunque por el contrario su salida es una fantasmada del quince).

Sin embargo, de rebuscada y tramposa a través artificios huecos y trucos de guión baratos resulta otra temporada poco creíble, demasiado exagerada, demasiado grandilocuente. Y en su desenlace se va de madre de forma fatídica. El personaje de Moriarty de excesivo termina resultando tan ridículo que echa por tierra toda la credibilidad de su trama, y el actor Andrew Scott es un fallo de casting garrafal, pues este niñato sobreactuado no pega nada como genio del crimen, lo que agrava el asunto. Para rematar el año, la falsa muerte de Sherlock no hay por dónde agarrarla, es una parida que sabe a broma de mal gusto.

Así pues, aunque sea un entretenimiento muy agradable, su falta de consistencia y su irregularidad marcada por los enormes excesos impiden que sea también serie de primer nivel.

Ver también:
Temporada 1.

SHERLOCK – TEMPORADA 1.

BBC | 2010
Productores ejecutivos: Steven Moffat, Mark Gatiss, Beryl Vertue.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Una Stubss, Rupert Graves, Mark Gatiss.
Valoración:

Sherlock es una serie de la BBC que como es habitual en la cadena cuenta con temporadas cortas (esta primera tiene tres episodios de 90 minutos cada uno) que se ven ampliadas a otros años según el éxito que obtengan, sin seguir un calendario ni número de episodios concretos. En ella se reinterpreta el personaje de Sherlock Holmes siendo fieles a los escritos de Arthur Conan Doyle (de hecho bebe claramente de algunas historias del escritor) pero adaptando los sucesos a la época presente. El resultado me parece bueno en cuanto a personajes, pero las tramas apenas han despertado mi interés.

La presentación de la pareja progatonista es más que eficaz, definiendo muy bien su personalidad en unas pocas y acertadas secuencias, como el estupendo prólogo destinado a Watson o sus primeros encontronazos con el peculiar carácter de Holmes. Su desarrollo o evolución es también bastante bueno, mostrando con habilidad el acercamiento de ambas figuras y el vínculo que forjan haciéndose prácticamente dependientes el uno del otro. Los diálogos que rodean numerosas situaciones entre estos personajes dan la talla y dejan algunos notables momentos humorísticos, como el espléndido final del primer capítulo, donde Sherlock deduce la intervención de Holmes y luego echan unas risas, escena que además continúa con el encuentro con ese intrigante individuo que dice ser la némesis del detective, donde se consiguie una sorpresa fantástica.

Por supuesto ayuda mucho que hayan escogido un actor de tanta experiencia como Martin Freeman (quien seguramente ahora verá relanzada su carrera al haber sido escogido para interpretar a Bilbo Bolsón en El Hobbitt) y al haber acertado de pleno poniendo a Benedict Cumberbatch en la piel de Sherlock. Este actor es capaz de pasar de la mayor de las apatías al éxtasis total sin gesticular demasiado, sin apartarse del tono críptico del personaje. Por cierto, algunos momentos no he podido dejar de pensar que hubiera sido una elección fantástica para hacer de Doctor Who, mucho más adecuado físicamente que el horrendo Matt Smith.

Sin embargo sí fallan en el último momento en un personaje crucial y probablemente más importante en el futuro: el actor para Moriarty (Andrew Scott) ha sido muy mal elegido, siendo demasiado joven y ofreciendo una labor tan sobreactuada que hace una caricatura del personaje, con lo que queda totalmente increíble como el mayor genio del crimen que debe ser. Además, entre esto y que la escena final carece de garra, el desenlace de la temporada ha sido horrible y muy anti-climático.

La pareja protagonista da la talla sin problema alguno, pero no ocurre lo mismo con los casos que les envuelven, donde los creadores y guionistas Steven Moffat y Mark Gatiss no están tan resueltos y acertados. Las historias me han resultado simples en el fondo pero enrevesadas demasiado para obtener el tono habitual de la saga de Conan Doyle, resultando así irregulares en ritmo (en muchos tramos da la sensación de que no se va hacia ninguna parte) y absurdamente artificiosas (todo lo que deduce Sherlock del móvil de Holmes es tan increíble que resulta ridículo). Para ser una miniserie de supuesto nivel y de tan solo tres partes apenas consigue ser remarcable o trascendente, mostrando tramas nada llamativas y sin fuerza, casos que se ven en cualquier procedimental tipo CSI en muchos menos minutos y con más vida y ritmo.

La puesta en escena es magnífica, eso sí. Sigue un estilo semejante al de Paradox y Luther, otras dos producciones detectivescas realizadas con un aspecto visual vanguardista. La dirección, fotografía y montaje son de alta calidad y muy hábiles a la hora de obtener un estilo modernista, rompedor, valiente. Encuadres atípicos y juegos de cámara fascinantes son lo único que realmente he disfrutado con interés en Sherlock.

La temporada ha sido muy bien recibida por la audiencia británica, así que contará con un segundo año. Pero en mi opinión es un visionado bastante prescindible.