Archivo de la etiqueta: Steve Buscemi

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 3

HBO | 2012
Drama | 12 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Terence Winter, Timothy Van Patten, Martin Scorsese, Howard Korder, Mark Walhberg, Stephen Levinson.
Intérpretes: Steve Buscemi, Kelly McDonald, Shea Wigham, Michael Shannon, Charlie Cox, Jack Huston, Bobby Cannavale, Gretchen Mol, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael Kenneth Williams, Anthony Laciura, Anatol Yusef.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada a fondo, muertes incluidas.–

Para mí la tercera temporada de Boardwalk Empire es la mejor que ha dado la serie. Después de dos etapas donde no parecía terminar de desplegar todo su potencial y librarse de algunos lastres, aquí se marcó un año con menos fallos y una narrativa más cohesionada e intensa que hacía renacer las esperanzas en que por fin estaba encontrando su camino y seguiría creciendo hasta dar la obra maestra que esperábamos. Pero en vez de eso en la cuarta temporada perdió fuerza y volvió a caer en algunos errores, y viendo que las audiencias y el prestigio no acompañaban a la serie, la HBO le dio fin en una corta quinta sesión que tampoco satisface del todo.

Su mayores aciertos son usar un enemigo de nivel alrededor del que hacer girar casi todas las tramas, centrarse más en Nucky y sacar de las secciones secundarias lo justo.

Se ve que los guionistas intentan materializar mejor la intriga política y potencian la confrontación directa de Nucky con fuerzas más tangibles (Gyp Rosetti y toda la tormenta que arrastra). Sigue habiendo saltos a las altas esferas para mostrar la influencia del protagonista y sus contactos, pero es evidente que ponen esfuerzo en hacerlo más claro y llamativo. Reducen el número de nombres y personajes, que antes había tanta gente alrededor de Nucky que te perdías. Salen unos pocos altos mandos (de los departamentos de hacienda y justicia) en escenas más largas y poniendo mayor énfasis en sus formas de ser, para que nos quedemos con quiénes son y qué hacen: Daugherty, Gaston (el que habla pausado y raro) y Andrew Mellon (el imponente James Cromwell). Aun así, no se libra de cierta dificultad para estar al tanto de todo, porque a veces parecen secciones intrascendentes, pero cuando menos te lo esperas resultan esenciales: Nucky se salva de parte del jaleo final con unas simples llamadas a estos individuos, lo que peca de anticlimático en el sentido del ritmo y la acción, y quizá demasiado enmarañado en cuanto a la trama. La agente del FBI que vimos en temporadas pasadas también aparece brevemente, en las mismas condiciones. Así pues, hay mejoras en la narrativa, pero siguen pecando de querer abarcar demasiado y perder fuerza por ello.

En cuanto a las demás secciones, algunas siempre en un plano tan secundario que parecen no llegar a nada, hay mejoras también, aunque tampoco se alcanza la perfección. Sea porque la guerra de Nucky ocupaba mucho tiempo o porque lo quisieron así los guionistas, los otros personajes de Atlantic City y los de Chicago y Nueva York aparecen menos, y cuando lo hacen están más cerca de la trama central. Capone tiene menos minutos pero va al grano a la hora de trabajar su gradual maduración con historias muy entretenidas. Además acaba enlazándose con Nucky, aunque sea momentáneamente, con lo que no parece una serie paralela. Luciano y Lansky en cambio no se libran de transmitir esa sensación, pero también salen menos lo largo del año, con lo que no desvían tanto la atención; eso sí, en los capítulos finales se empeñan en meterlos con una pobre historia de venta de cocaína que acaba en un incomprensible plan entre Masseria y Rothstein. ¿Alguien entendió algo? Y Chalky está prácticamente desaparecido (unos pocos líos familiares para acordarnos de él) hasta que vuelve al juego siendo esencial para Nucky, algo que se mantendrá en la siguiente temporada muy bien, donde por fin se convierte en otro personaje principal y no sólo en un rol que parecía estar para cumplir con los negros en ese empeño de los guionistas de mostrar todos los ángulos del entramado criminal de la época. Rothstein se mantiene en su línea. Este siempre ha estado más trabajado, su importancia en el tablero de juego se nota aunque sea un secundario, y cuando es esencial en la trama se sabe bien por qué y cómo. Sólo falla ese enredo final de la cocaína. Masseria en cambio no se libra de parecer un objeto de la trama que causa poca o ninguna impresión a pesar de la importancia que se le pretende dar. De nuevo está la sensación de que intentan abarcar demasiado.

Aparte de todo está la aventura de Van Alden, que sigue resultando completamente ajena al resto (aunque lo acercan tímidamente a Capone). Pero su sección cada vez está más centrada en contar algo concreto: sus problemas para salir adelante (trabajar para mantener a la familia) y su cómica entrada paulatina en el mundo del crimen resultan muy amenos, y como siempre la gran labor Michael Shannon aumenta el interés.

En cuanto a los protagonistas principales, estos como siempre van bastante por separado pero sus vidas se van viendo afectadas unas a otras en el desarrollo global de acontecimientos.

La evolución de Margaret sigue siendo la que mejor funciona, pues su proceso de aprendizaje y toma de decisiones queda muy bien mostrado. Continua con su idea de aportar algo de bien al mundo (el curso de reproducción sexual) aprovechando el poder de su posición como esposa de Nucky Thompson, lo que le enseña también a defenderse en la sociedad. Casi da la sensación de que piensa abrazar esa forma de vida, o que incluso podría acercarse de nuevo a Nucky (la cena en casa de Eli), pero retoma el romance con Owen, redescubriendo así el amor, y en el magistral capítulo nueve (The Milkmaid’s Lot), donde Nucky está afectado por el atentado, ve la verdadera cara criminal y asesina de este y comprende que debe romper con todo eso.

Richard sigue ganando importancia, estando ya en primer plano. Su personalidad es magnética, el bonito romance que vive y la relación que mantiene con Tommy (el hijo de Jimmy) y Gillian da mucho juego, y termina explotando en un final memorable en el asalto que se monta al burdel para rescatar al chiquillo de la guerra entre bandas. Mientras, Gillian sufre la pérdida de Jimmy, y se las ve negras para sacar adelante su proyecto de la casa de putas: las ambiciones de los hombres siempre se interponen. Su plan para obtener la herencia de Jimmy matando a un pobre chaval que se le parece es inquietante. Y cuando llega Rosetti lo poco que estaba consiguiendo se viene abajo. Estas dos han sido mis historias favoritas del año, y además seguirán por buen camino en la cuarta temporada.

A estos les sigue Owen, que resulta fascinante por la combinación de asesino competente, inteligente y fiel, y compañero amable y cercano. Así, como guardaespaldas de Nucky es muy interesante (desde admirable a inquietante), y como amante de Margaret resulta enternecedor. Ahora bien, esto es Boardwalk Empire, y no puede acabar bien. Su caída en medio de la guerra es impactante, sobre todo por el trauma que supone a Margaret. Sin embargo aquí hay que señalar una trampa argumental bastante gorda y que, leyendo en internet, pocos parecen haber visto, pues queda eclipsada por el golpe de efecto. La muerte de Owen es muy forzada, casi insostenible. Resulta que Luciano y Lansky, para cerrar un trato con Masseria, le chivan que Nucky va a atentar contra él; se deduce que incluso le dan la fecha y lugar exacto, si no sería información inservible, porque todos están esperando que Nucky reaccione, que ataque o se esconda. ¿Cómo lo sabe Luciano? Se entera por un comentario de Arnold Rothstein: no hagáis nada, que Nucky va a atacar y con la guerra los negocios se resienten. No les da más datos, ni fecha ni dirección. Dice lo obvio y lo que Masseria ya sabe. Y finalmente se muestra como si Masseria supiera efectivamente el momento y lugar donde iban a atentar contra él, con lo que queda todo muy cogido por los pelos. No costaba nada poner una escena de Masseria inesperadamente duplicando su guardia en previsión de un movimiento de Nucky y otra del ataque saliendo mal. Pero fuerzan la trama para que parezca una cadena de acontecimientos y chivatazos que realmente son absurdos, imposibles. Y para rematar nos cuelan otra trampa descarada: justo tras el atentado contra Nucky, cuando están todos en alerta máxima, llega una caja anónima de ochenta kilos… ¡Y la meten en el hotel y la abren como si nada! Ridículo, verdaderamente ridículo. Pero como digo, este acontecimiento da inicio a la guerra abierta y separa definitivamente a Nucky y Margaret con un giro trágico, con lo que el espectador es engañado de forma que no ve los agujeros.

Llego por fin al gran Nucky en la temporada que mejor lo exprime. Le pasa de todo. Empieza con los coletazos de los envites anteriores (la oposición de Jimmy, la pérdida de muchos contactos y del puesto de tesorero), y cuando parece que puede remontar aparece Gyp Rosetti, un jefe de barrio de Nueva York que resulta ser un loco demente que ha llegado a donde está por la fuerza, no por inteligencia, y disfruta guerreando y sintiéndose ofendido por cualquier tontería como excusa para atacar. El inesperado papelón de Bobby Cannavale es para enmarcar, consigue un personaje más que imponente acojonante. Así, Nucky sale del lodo para caer al pozo. El conflicto pone otra vez de manifiesto que los compañeros de negocios no son amigos y pueden darte la espalda a la mínima. Se siente cómo Nucky va hundiéndose poco a poco, cómo se cierran puertas y salidas, cómo puede perderlo todo, incluso la vida. Sólo puede sobrevivir de dos formas, suplicando y usando su inteligencia. Esta carrera por la supervivencia con épicas batallas ofrece unos cuantos capítulos enormes que te dejan clavados al asiento.

Muy interesante es también su nuevo romance, donde se empeña en salvar a otra chica desvalida; la joven Billie Kent es un encanto gracias a la interpretación de la desconocida actriz Meg Chambers Steedle. Y mientras, la odisea de Eli a la sombra de su hermano mantiene el tono habitual. Su intento por ser fiel y crecer a su lado mientras también está harto de sus mangoneos evoluciona muy bien.

Es indudable que no se libra de aspectos mejorables y algún fallo digno de mención, pero también que la presente es la temporada más redonda de Boardwalk Empire: la más fluida, intensa y espectacular, la que mejor trata a los personajes principales y relega mejor a secundarios que no terminan de funcionar, la que ofrece historias más llamativas y tramos más impactantes. Momentos para el recuerdo hay un largo número, destacando el sobrecogedor primer intento de matar a Gyp, donde sale desnudo a pegar tiros; todo el enorme capítulo donde Nucky sufre las consecuencias del atentado y muestra algunas debilidades; los tiroteos que hacen huir a Nucky; el acercamiento de Van Alden al crimen: desde el asesinato accidental a su aparición junto a Capone; la espeluznante pero heroica incursión de Richard en el burdel, él solo contra toda una banda; etc.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
Temporada 2 (2011)
-> Temporada 3 (2012)
Temporada 4 (2013)
Temporada 5 y final (2014)

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 5 Y FINAL

HBO | 2014
Drama | 8 ep. de 53-60 min.
Productores ejecutivos: Terence Winter, Timothy Van Patten.
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Shannon, Kelly McDonald, Shea Whigham, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael K. Williams, Jeffrey Wright, Gretchen Mol, Anatol Yusef, Patricia Arquette, Marc Pickering, John Ellison Conlee, Ben Rosenfield.
Valoración:

Alerta de spoilers: Final de serie, spoilers en cantidad.–

Sensaciones encontradas y cierto sabor agridulce me ha dejado la última temporada de Boardwalk Empire, y por ello la crítica podría ser algo subjetiva. Siempre ha sido una serie que no terminaba de convencer del todo, de encontrar su camino. Todo en ella apuntaba alto, todo parecía llevar a otra gran obra con el sello HBO, pero salvo en su tercera temporada, por espectacular más que por algún salto cualitativo notable, nunca ha llegado tan lejos como se esperaba. Siendo escasa la audiencia que lograba mantener y no habiendo alcanzado el prestigio esperado, la cadena decidió ponerle fin antes del plan de seis o siete temporadas que tenía en mente su creador Terence Winter. Si bien los seguidores nos hemos salvado de una cancelación lo cierto es que la temporada corta (ocho capítulos en vez de doce) que le han dejado rodar para darle un cierre digno no me ha resultado del todo satisfactoria. Sin duda es mejor tener esto que nada, pero resulta un epílogo algo forzado donde el destino final de los protagonistas no es tan redondo como el de otros que fueron terminando sus historias en etapas previas. Salvo el de Nucky, ningún desenlace me ha causado tanta impresión como los de Jimmy Darmody, Richard Harrow o incluso Owen Sleater.

El principal problema es que cuesta entrar en el relato. Para acercarse al final que buscaban sus autores han de pegar un salto temporal hasta los momentos finales de la Ley Seca, y ello arrastra varias consecuencias. La primera es la sensación de desapego. La posición de algunos personajes es más o menos la misma (Margaret sobre todo), pero la de la mayoría no, y el cambio brusco descoloca. Tener que adaptarse a una nueva dinámica cuando lo que esperas es el final es un caldo de cultivo para que te cueste conectar con lo narrado. Hay casos sangrantes y casi insultantes hacia el espectador, como el de Arnold Rothstein, que muere fuera de pantalla, pues su caída ocurre años antes de empezar este tramo. Si con Nucky decidieron apartarse de la realidad para poder moverse con más facilidad, ¿por qué con este no? O simplemente meter un flashback a su caída. No creo que fuese tan difícil. Lo que no puede ser es que uno de los principales jugadores desaparezca del tablero sin más justo cuando por fin estaba resultando más interesante.

La sensación de que la narración se torna arrítmica también es importante. Siempre ha sido una serie más lenta que pausada donde el cambio gradual en los personajes se desarrollaba despacio y sutilmente. Al Capone tarda cuatro temporadas en empezar a ir por su cuenta. Luciano y Lansky quedaban tan relegados como trasfondo que, aunque resultaban entretenidos, te olvidabas de ellos cuando pasábamos a otra escena, y además no daban la impresión de ir a ninguna parte. Van Alden también dio mil vueltas sin un destino claro. Y ahora empezamos con todos en lo alto de sus carreras, para en pocos capítulos verlos cambiar de golpe otra vez. En el primer ejemplo incluso se agradece, pues la trayectoria de un secundario como Capone, siempre muy alejado de las tramas principales, se agiliza muchísimo, dando más fuerza y ritmo a su sección, corrigiendo un error previo del que siempre me he quejado: la falta de energía en algunas historias secundarias. Pero con Van Alden la sensación que me transmite es contradictoria. Por un lado queda como un secundario casi cómico, un mero relleno, cuando por tiempo en pantalla se esperaba algo importante de él desde hace muchas temporadas. Por el otro, su aventura con Eli se torna muy emocionante hacia el final y tiene un par de giros espectaculares… aunque también alguno un tanto absurdo, como el lío de Eli con la mujer de Van Alden.

Por suerte con Lansky y Luciano, una vez pasado el bache de la nueva situación, hay que decir que su sección da bastante juego, aunque sea la clásica trama de mafias enfrentadas. Es sin duda porque conecta con el hilo principal, es decir, con Nucky, con lo que adquiere mayor relevancia e interés. Pero también mosquea un poco que de repente tengamos a Lucky Luciano metido en las grandes familias y pasando a la ofensiva para hacerse con el trono, cuando era poco más que un traficante local la última vez que lo vimos. Volviendo al lado bueno, su plan para acabar con Nucky está bien desarrollado y su victoria es uno de los grandes momentos de la serie: Nucky de rodillas, suplicando por su vida.

Luego tenemos los finales que no terminan de ser realmente jugosos. Chalky era ya un personaje principal más, pero aquí su trama vuelve a ser algo secundario, casi irrelevante. El periplo como preso a la fuga es intrascendente, y cuando por fin llega a algo tangible parece muy forzado. ¿Pero por qué se deja matar? ¿Por qué no se carga a Narcisse como tantísimas ganas tenía de hacer? Su cambio de opinión y su sacrificio por la chica no resultan nada creíbles. Date a la fuga con ella, sácala de ahí… pero la negociación chapucera con su archienemigo y su forma de dejarse aplastar con cuatro palabras me parece un despropósito.

En medio de la nada está Margaret. No acaba mal, porque muestra bien su evolución: siempre ha sido el personaje que más ha ido cambiando, y terminamos su viaje con su maduración total. Ahora es independiente, sabe jugar con la ambigüedad moral del mundo sin hacerse un lío o sufrir más de la cuenta, y vuelve al círculo de Nucky con un giro hábil de guion. Pero entre su ausencia en la etapa anterior (por el embarazo de la actriz) y los pocos capítulos de esta parece que no han sido capaces de volverla a poner en un primer plano llamativo. No tiene ni una trama (el rollo de la bolsa aburre) ni un final que impresione, que deje huella, que haga recordable su presencia. Pasa sin pena ni gloria.

Nucky también empieza un poco raro. ¿No se suponía que quería dejarlo todo, no había encontrado solaz en Cuba con su nueva amante? Ahora resulta que sigue empeñado en ser alguien importante. ¿Ha estados siete años de vacaciones y empieza a moverse ahora, o ha estado luchando y agonizando (está casi en la ruina) todo este tiempo? No queda claro. Lo que sí es evidente es que nos acercamos al final de su historia, y los guionistas tiran de melancolía y sentimentalismo para atrapar al espectador en sus últimos momentos. Aunque el Enoch real vivió muchos años, todos sabemos que esta versión tiraba más por la ficción y dábamos por sentado que la serie acabaría con su muerte. Y resulta evidente que será así cuando abordan la temporada alternando el presente con el pasado, mostrando su crecimiento como persona en las etapas claves de su vida.

En principio no me convencía este ejercicio más cercano al sensacionalismo predecible que al buen drama. Lo que nos cuentan ya lo conocemos de sobra (su situación familiar en la infancia, su acercamiento al Comodoro y a las prácticas criminales, el tema Gillian), y el ritmo de esos flashbacks es más bien moroso. Pero también sirve, aunque sea un recurso de manual, para dar más realismo o humanidad al rol principal, y a la larga vemos que va todo bien encaminado: hacia el final de la temporada la conjunción de presente, pasado, intentos de redención, fracasos… todo se va uniendo dando forma a un drama trágico de buen nivel. Y con los actores para Nucky de niño y de joven/adulto lo han clavado, en especial con el segundo. Solo hay algún detalle que no me gusta, pero es totalmente opinión personal: el final de Gillian es demasiado duro, me ha resultado hasta desagradable. ¿De verdad era necesario cebarse tanto con ella?

La muerte del gran Nucky llega cuando se esperaba, pero al menos lo hace con un giro impactante, la venganza inesperada de Tommy Darmody, el niño que vivió en el tormento porque Nucky arrastró al infierno a su padre Jimmy y a su abuela Gillian. Alguno lo intuyó antes, sin duda; no es mi caso, no veía en él más que un secundario más que formaba parte del intento redentor de Nucky. Luego echo la vista atrás y me pregunto por qué el chaval no se lo cargó antes con todas las oportunidades que tuvo, o si es verosímil la suerte que ha tenido de llegar en un tris a ser su principal sirviente. Pero son minucias: podía estar tanteando el terreno, viendo si merecía el perdón, podría haber llegado ahí por suerte y haberse topado de repente con la posibilidad de hacerlo; además, matar la primera vez no es fácil, y más con fuerte conexión emocional de por medio. Terminamos con un fundido en negro, dejando a Nucky abrazando una muerte llena de violencia, es decir, tal y como ha vivido. Sin embargo me sobraba en plano lírico Nucky de niño cogiendo la moneda, me resulta poesía barata.

Para terminar he de decir que la puesta en escena no parece tan cuidada como de costumbre. Quizá contaban con menos dinero y tiempo, porque los realizadores dan la impresión de ir siguiendo el manual, sin buscar con tanto ahínco la expresión artística. Por todo ello la última temporada de Boardwalk Empire resulta la más irregular de todas, donde el ritmo, del que siempre ha ido justito, más se resiente. Además le sumamos que no todos los personajes tienen un buen cierre, con lo que no me sorprendería que muchos la consideren decepcionante. Para mí nunca decae tanto como para hablar de una sesión completamente fallida, pero vuelvo al principio del artículo: se esperaba amucho de ella, tenía potencial para mucho más. En los dos o tres capítulos finales da lo mejor de sí, y la caída de Nucky es realmente buena, pero no basta para levantarla. Boardwalk Empire llegó con muchas miradas puestas en ella, no deslumbró y se va sin hacer mucho ruido.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
Temporada 2 (2011)
Temporada 3 (2012)
Temporada 4 (2013)
-> Temporada 5 y final (2014)