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PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 7 – EL ÚLTIMO CASO.

Prime Suspect: The Final Act
ITV | 2006
Escritor: Frank Deasy.
Director: Philip Martin.
Intérpretes: Helen Mirren, Stephen Tompkinson, Laura Greenwood, Eve Best, Gary Lewis, Katy Murphy, Frank Finlay, Tom Bell, Robert Pugh, Brendan Coyle.
Valoración:

Una adolescente fallecida es el último caso al que se enfrenta Jane Tennison, pues su jubilación es inminente. La ardua investigación a través de interrogatorios, seguimiento de sospechosos, horas y horas de trabajo en la oficina (viendo videos, buscando antecedentes, realizando conexiones y teorías) pone el foco en varios sospechosos: unos jóvenes marginados que andaban con la chica, el propio padre, cuya coartada no se sustenta, el director del colegio, que parecía muy amigo de ella… El caso como es esperable desgrana las miserias humanas y rompe familias, y aunque se encuentre al artífice del asesinato la huella dejada por la tragedia es imborrable.

El thriller es como siempre ejemplar, con una trama densa desarrollada con un ritmo excelente, y conforme se acerca su desenlace las sorpresas que le dan la vuelta a medio caso dan un extra de intensidad. Sin embargo este año la historia es más sencilla, y tampoco está presente el análisis contundente que solíamos ver sobre alguna materia (racismo, inmigración, etc.), aunque no por ello el ritmo o el interés se resiente, porque al ser la última temporada se centran por completo en el personaje de Tennison, y lo exprimen bien.

La trayectoria intachable de Jane como detective y alto mando ha marcado una época en el departamento de policía (sobre todo al ser mujer), y su fama es notoria. Pero como hemos podido ver a lo largo de la serie no le resultó fácil, y su personalidad fría, casi agria, le ha impedido ganarse amigos. De hecho, hasta se distanció de su familia y se negó una propia al centrarse exclusivamente en su trabajo. Los años de soledad y un empleo muy destructivo han pasado factura: está completamente sola y ahoga sus penas en el alcohol. Su afición por la bebida era evidente desde hace años, y como se veía venir ha terminado siendo una alcohólica desgraciada que no ve salida a su destartalada vida.

Sus intentos de salir a flote son torpedeados por el agobio del último caso y los fantasmas personales (padre moribundo) que la acosan. Deberá admitir sus errores y enfrentarse a ellos si quiere tener posibilidades de remontar. Cabe destacar el inesperado y eficaz apoyo de Bill Otley, el agente que años atrás (en las dos primeras temporadas) le causó tantos problemas y cuya redención le supone un buen empuje. La relación que forja con la joven amiga de la fallecida es muy interesante también: Tennison se monta un tardío intento de familia con el que llenar su vacío. El papel de Helen Mirren es magnífico: transmite todo el agobio, toda la angustia que arrastra el personaje a todas horas.

Principal sospechoso se despide con otro capítulo de gran calidad, otro policíaco imprescindible para los amantes del género, sea en cine o en televisión, porque ya desde su lejano inicio en 1991 Principal sospechoso fue una de esas series que rompen la barrera entre cine y televisión.

PD: el chiste de “ni que fuera la reina” es genial (en ese mismo año se estrenó The Queen, protagonizada por la propia Helen Mirren).

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 6 – EL ÚLTIMO TESTIGO.


Prime Suspect: The Last Witness
ITV | 2003
Escritor: Peter Berry.
Director: Tom Hooper.
Intérpretes: Helen Mirren, Oleg Menshikov, Ben Miles, Robert Pugh, Clare Holman, Liam Cunningham, Mark Strong, Veliboc Topic, Tanya Moodie, Barnaby Kay.
Valoración:

Desde 1996 no había nueva temporada de Principal sospecho. Ésta llega en 2003, pero lo cierto es que salvo el formato panorámico no hay cambio alguno en la esencia de la serie, con lo que tenemos de nuevo otro thriller denso y sólido que resulta más satisfactorio que muchas películas del mismo género.

La idea de ofrecer un análisis social aprovechando el caso se había diluido ligeramente en las dos últimas temporadas, pero aquí cobra gran fuerza de nuevo. Los inmigrantes, sus trabajos precarios, sus vidas alejadas de sus hogares y familias, sus problemas y miserias que arrastran en una sociedad que los rechaza por prejuicios o los explota aprovechando su situación de necesidad, son mostrados con cercanía, intensidad, realismo… y sí, en algún momento también algo de sensacionalismo. La parte del viaje en busca de las huellas del genocidio me pareció excesiva (y la musiquita cansina), y aunque fuera ineludible para la trama se podría haber mostrado con menos sentimentalismo.

Quitando la ligera sensación de forzar el mensaje, el caso investigado es como siempre espectacular. Denso, intrincado, desarrollado con parsimonia pero con mucha fuerza (de nuevo las más de tres horas que dura pasan volando), con pocos personajes pero todos siempre bien ubicados y aportando enjundia al conjunto, con un montón de grandes escenas (los interrogatorios sobresalen como es habitual) y por supuesto con giros y sorpresas geniales, en especial en su tramo final, cuando Tennison, negándose a jubilarse y a ser aplastada por la siempre retorcida política de los superiores, echa todo su coraje y planta cara a todos hasta salirse con la suya.

Poco más puedo decir. Otro estupendo capítulo de esta gran serie, otro thriller policíaco magnífico e imprescindible para los amantes del género.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 5 – ERRORES DE JUICIO.


Prime Suspect – Errors of Judgement
ITV | 1996
Escritor: Guy Andrews.
Director: Philip Davis.
Intérpretes: Helen Mirren, David O’Hara, Steven Mackintosh, Julia Lane, John Brobbey, John McArdle.
Valoración:

La quinta temporada de Prime Suspect vuelve al formato de episodio único de 200 minutos. Nos encontramos con que la incansable Tennison ha sido trasladada otra vez (una excusa para mostrar casos en nuevos lugares y con nuevos personajes secundarios), y como es habitual arrastra su fama de poner en aprietos a los superiores y ser muy estricta y exigente con sus agentes. Por ello, sus inicios en esta nueva ubicación no son fáciles, cosa que se agrava porque dada su personalidad tira más por exprimir a sus subordinados que por el camino de la persuasión educada. Aun así consigue, gracias a su constancia y su calidad como detective, ganarse a algunos aliados imprescindibles para llevar adelante el caso, para sobrevivir ante las repercusiones que surgen y ante los problemas que causan los altos mandos, que como cabe esperar tienen sus propios intereses.

En la zona donde ha sido asignada domina el mundo de la droga, con crímenes por doquier relacionados con ella. Maneja el cotarro un mafiosillo de ciudad pequeña (no es un gran gángster) más temible de lo que parece, pues es sumamente inteligente y esquivo para la ley. Es el principal sospechoso en el asesinato que investiga la oficina de Tennison, pero sus sicarios y otros desgraciados que han caído en su estela son seguidos también con atención. Se forma así un entramado de personajes amplio y equilibrado, donde, como repito en todas las temporadas, se ofrece un repertorio de protagonistas y situaciones muy trabajados y donde la moral ambigua aporta realismo e interés unas tramas ya de por sí interesantes.

Si en alguna temporada, sobre todo las primeras, echaba de menos un poco más de protagonismo en los agentes que acompañaban a Tennison (de los que por cierto ninguno repite este año), todos siempre interesantes pero a veces desaprovechados o eclipsados por esa imponente figura central, en esta ocasión se esfumó esa sensación rápidamente, pues unos cuantos adquieren una dimensión extra: el jefe tiene más presencia e importancia (y da para escenas magistrales), la detective Davanney aporta una subtrama de conflicto de fidelidades muy interesante, y sobre todo tenemos a Rankine, un detective rudo e implacable interpretado por un inmenso David O’Hara, quien es un come pantallas impresionante y ofrece otros tantos momentos memorables.

El caso como es de esperar resulta complejo se desarrolla metódicamente mientras los detectives insisten en escarbar datos y sonsacar información en los interrogatorios. Las piezas se unen con la parsimonia, intensidad y seguridad estándares en la serie, y no faltan los giros eficaces en la parte final. El alcance del caso, su densidad, el ritmo francamente bueno (aunque no tanto como en otros episodios, tiene bajones dignos de mención)… como es habitual estamos ante un thriller de mucha calidad que resulta además muy entretenido.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 4.

Prime Suspect
ITV | 1995
Productores ejecutivos: Sally Head, Rebecca Eaton, Paul Marcus.
Intérpretes: Helen Mirren, Richard Hawley, Jack Ellis, Beatie Edney, Robert Glenister, JohnBenfield, Thomas Russell, James Laurenson, Helene Kvale, Stephen Boxer, Christopher Fulford.

Rompiendo con el formato anterior de un episodio largo por temporada (200 minutos emitidos en dos partes) en este cuarto año nos presentan tres capítulos independientes de 100 minutos (hora y cuarenta) cada uno. El cambio de dinámica es bien palpable, pues obliga a simplificar y acelerar las cosas, y si bien se agradecen los aires ligeramente renovados (obliga a mantener mayor dinamismo en historias y personajes), lo cierto es que ha sido a costa de perder intensidad y trascendencia. Sigue siendo una serie policíaca de gran nivel, pero esta temporada pierde algo de fuelle en comparación con lo redondas que resultaron las anteriores.

401. La niña perdida
The Lost Child

Escritor: Paul Billing.
Director: John Madden.
Valoración:

En primer lugar nos encontramos ante un clásico caso de secuestro de menores y pederastia. De nuevo el análisis social es denso y ofrece amplias y variadas perspectivas de este oscuro y doloroso mundo.

Nos encontramos con la calidad habitual: ritmo tranquilo pero intenso, personajes bien trabajados, resoluciones que llegan tras giros eficaces… Sólo una pega pongo, y es que a estas alturas se nota bastante el esquema que siguen los guionistas, pues me resulta bastante forzado que de nuevo haya un agente que mantenga una relación directa con el caso. Antes tuvimos la mujer que sufre el machismo, el negro con el racismo y los gays con el tema homosexual, y ahora resulta que uno de nuestros agentes más destacables e interesantes sufrió abusos de pequeño, algo que no resulta especialmente relevante en el relato y que desde luego podrían haber encajado mejor en el mismo, pues parece que se incluye por ser fieles a ese esquema.

En cuanto a la evolución de nuestra inefable Tennison, en el año anterior vimos fugazmente algunos problemillas personales (las difíciles relaciones, un embarazo no deseado) que tienen su extensión aquí: la decisión de abortar, es decir, de no tener familia y centrarse en el trabajo, se hace más dolorosa cuando se presenta una investigación que implica niños.

402. Círculos internos
Inner Circles

Escritor: Eric Deacon, Meredith Oakes.
Director: Sarah Pia Anderson.
Valoración:

El segundo caso es bastante atípico, alejándose considerablemente de los sesudos y complejos análisis anteriores así como del esquema narrativo recién citado. Es ciertamente más básico, más policíaco al uso. La investigación se desarrolla con la tónica habitual, con los roces entre agentes, sospechosos esquivos, interrogatorios, paciencia, presencia constante de los sospechosos y víctimas, etc., pero carece del elaborado mosaico de problemas sociales que acostumbraban a ofrecernos. Y precisamente esa falta de trascendencia se nota, porque le resta la fuerza que se obtenía al desarrollar historias de mayor alcance. Es decir, el caso está muy bien orquestado, pero carece de empaque suficiente como para ser recordado con gratitud.

En cuanto a Tennison, sigue su imparable carrera con los choques de siempre con los superiores, y sortea obstáculos con una pizca de ego y arrogancia y otra de prudencia e inteligencia. A veces se hace querer por su entereza, pero otras casi resulta tan repelente como los jefe a los que se enfrenta. Es indudable que los guionistas, en la búsqueda del realismo más detallado, entienden que hay que ser una trepa y tocapelotas para ascender en el cuerpo y luchar contra la difícil política que mueve los egos (y en esta investigación hay bastante del tema político).

403. El aroma del miedo
Scent of Darkness

Escritor: Guy Hibbert.
Director: Paul Marcus.
Valoración:

En este episodio lo más relevante es la considerable evolución del personaje principal, Tennison, donde los aspectos de su vida que ya venían mostrándose de anteriores temporadas (obsesión por ascender, por demostrar su valía, conflictos con los superiores, excesos con la bebida, relaciones románticas complicadas) alcanzan un máximo de vital importancia. Siempre ha estado en la cuerda floja, mosqueando a más jefazos de los debidos, pero aquí se asoma al precipicio peligrosamente. El desencadenante de su espiral de catástrofes es la vuelta al juego de Marlow, el asesino que capturaron en la primera temporada. La aparición de nuevas víctimas pone la sombra de la duda sobre su culpabilidad, y a Tennison le caen marrones a todas horas, hasta el punto de ser apartada del caso y poner en peligro su carrera.

Igualmente, poco a poco se han ido asentando algunos personajes secundarios (me encanta la fidelidad y perseverancia de Richard), aunque siguen pareciéndome algo desaprovechados. Cabe citar también un aspecto decepcionante: el cambio de actor para Marlow, que descoloca un montón.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 3 – EL GUARDIÁN DE LAS ALMAS.

Prime Suspect – The Keeper of the Souls
ITV | 1993
Escritor: Lynda La Plante.
Director: David Drury.
Intérpretes: Helen Mirren, Peter Capaldi, Michael Shannon, David Thewlis, Mark Strong, Danny Dyer, Ciarán Hinds, John Benfield, Richard Hawley, Stephen Boxer.
Valoración:

Siguiendo la tónica de la serie, a través del caso correspondiente se analiza un aspecto de las sociedades humanas, y en esta ocasión nos sumergimos en el mundo homosexual. Aunque se centra en los bajos fondos de Londres, con los inadaptados o rechazados, con los pobres, con los clubes sexuales de dudosa moralidad, etc., no olvida que es también un tema conflictivo en los demás escalafones sociales, desde los ricos a los simples currantes como los policías; de hecho en la propia comisaría resurgen las fobias y odios habituales cuando un agente se declara homosexual.

Paralelamente, la incansable Tennison debe hacer frente a las intrigas políticas que frenan su labor como detective. La probabilidad de que haya altos mandos frecuentando los clubes que forman parte del la investigación pone de los nervios a los mandamases, y le complican la vida más de lo habitual. Su puesto peligra constantemente, y hace malabares para mantenerse a flote.

El proceso del caso es el estándar. Investigación de despacho, interrogatorios constantes, sospechosos exprimidos una y otra vez hasta que sus coartadas se van derrumbando y emergen pistas y pruebas… El ritmo es sin embargo algo inferior al de los episodios precedentes. Nada grave, pero su primera parte resulta algo menos intensa de lo acostumbrado, y por si fuera poco el tono de dramatismo forzado que ofrecen muchas escenas (aderezado por una música repetitiva y molesta) resulta excesivamente manipulador para una producción tan seria.

Sin embargo, en el tramo final se lanza a lo grande, marcándose un largo desenlace de extraordinaria calidad. Más que en los casos anteriores no tienen un sospechoso fácil de alcanzar, los posibles culpables son varios y los agentes se ven metidos en un caos de pistas vagas e individuos de dudosa moral que se les escapan de las manos. En la parte final, donde las revelaciones se van enlazando y con cada uno de ellas se presenta un giro sorprendente y una nueva perspectiva de las cosas, aparece por fin el culpable, ofreciendo una sorpresa muy bien ubicada en todo este intrincado caos de villanos deleznable y seres desgraciados. Igualmente hay no pocos momentos que por sorprendentes o emotivos (el suicidio de un afectado) dejan huella, con lo que, aunque un peldaño por debajo de las anterioras, esta tercera temporada es igualmente magnífica.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 2 – OPERACIÓN NADINE.

Prime Suspect – Operation Nadine
ITV | 1992
Escritores: Allan Cubitt, Lynda La Plante.
Director: John Strickland.
Intérpretes: Helen Mirren, Colin Salmon, John Benfield, Richard Hawley, Jack Ellis, Philip Wright, Ian Fitzgibbon, Andrew Tiernan, Stafford Gordon, Lloyd McGuire, Stephen Boxer.
Valoración:

Si en la primera temporada nos enfrentábamos a la lacra del machismo, en esta el tema analizado es el racismo. Y vaya si es analizado, no se olvida ningún ángulo, cada aspecto es mostrado con detallismo y dedicación extremas: los conflictos sociales, las ambiciones políticas que se aprovechan de los mismos, el rechazo a personas por su raza, las situaciones difíciles que se crean entre los jefes y los subalternos por estas gilipolleces, etc. Es evidente que la larga duración del episodio (200 minutos) aventaja al formato de película de hora y media o dos horas, pues se puede profundizar más en la temática.

No hay diferencias artísticas notables con respecto a la anterior temporada, pero en ningún momento sabe a repetición de la jugada. Los personajes han evolucionado, el caso es muy distinto y se desarrolla a su propia manera (resulta curioso ver que casi todo el tiempo y trabajo se va en intentar identificar a la víctima), y nada resulta previsible o facilón. Lo único que sí se repite, aunque con situaciones y personajes distintos, e igualmente de forma acertadísima, es la idea de que sin las pruebas definitivas y la confesión el sospechoso no es más que eso, un sospechoso que podría ser o no culpable. Se nos muestran personajes muy complejos y ambiguos sobre los que recae la sombra de la duda, forzando al espectador a entrar en el juego moral de qué hacer ante tal situación, cuánto se debe y puede forzar la ley y la moral para dar caza a tu principal sospechoso. De nuevo, la ambición de Tennison llega a límites inquietantes, con su obsesión por atrapar a un pobre anciano moribundo y así cerrar la investigación y apuntarse otro tanto. También muestra otros puntos oscuros cuando limita la progresión de su nuevo compañero apoyándose en razones personales nada objetivas (en este caso no el racismo, sino su relación sentimental con él), cuando ella misma ha vivido en sus carnes el rechazo injusto.

El caso es si cabe más complejo que el anterior. Los problemas raciales lo hacen más denso y conflictivo, y por extensión la investigación también es más ardua. La dificultad para la identificación, los interrogatorios complicados, los ciudadanos implicados llenos de secretos y mentiras… La verdad es esquiva, y el interés por hallar respuestas se mantiene constante. Hacia el final numerosos giros y sorpresas levantan aún más el interés, llegando a momentos cumbres brutales, como la muerte del chico negro en la comisaría. El capítulo es intenso, con un ritmo que no decae en ningún instante, los personajes destilan realismo humano (para lo bueno y para lo malo) y el caso resulta fascinante. Dura más de tres horas, pero se puede ver de un tirón con mucha facilidad.

Ver también:
Temporada 1.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 1 – UN PRECIO A PAGAR.

Prime Suspect – A Price to Pay
ITV | 1991
Escritor: Lynda La Plante.
Director: Christppher Menaul.
Intérpretes: Helen Mirren, Tom Bell, John Benfield, John Bowe, Zoë Wanamaker, Bryan Pringle, Tom Wilkinson, John Forgeham, Craig Fairbrass.
Valoración:

Estamos entrando en la década de los noventa. La televisión de calidad apenas ha dado sus primeros pasos (Canción triste de Hill Street acabó unos años antes y ahora es el turno de Twin Peaks), le queda aun un poco para despertar a lo grande (NYPD Blue y Urgencias llegan en el 93 y 94 respectivamente) y desde luego la edad de oro no nace hasta aproximarnos al cambio de milenio (El Ala Oeste, Los Soprano). En la sombra, sin cosechar éxito internacional, de hecho hasta hace poco no me enteré de su existencia, se gestó Prime Suspect (Principal sospechoso), una de las numerosas miniseries o mini temporadas de gran calidad que nos regala la televisión inglesa. Cada sesión consta de un solo episodio en forma de miniserie (de unos 200 minutos) y su emisión no era anual, pues a veces han pasado años entre las temporadas: hubo un parón desde el 96 hasta 2003 y su séptima y última entrega no llegó hasta 2006. A la hora de escribir esto, su remake estadounidense se acaba de estrenar.

Prime Suspect es un thriller policíaco realista e intenso, y si bien hoy día puede resultar bastante clásico, en su momento supuso un gran salto cualitativo en el mundo de la pequeña pantalla, destacando por incorporar elementos de análisis social y no basarse únicamente en el simple entretenimiento. Esta primera temporada centra el punto de mira en el machismo, siguiendo el primer gran caso de la protagonista, Jane Tennison (Helen Mirren), mientras lidia con las numerosas barreras propias de este tipo de rechazo, siendo las peores las trabas que ponen sus propios compañeros. Pero en esta línea comprometida y madura destaca también la ambigüedad moral mostrada en todos los protagonistas, incluida la estrella central. Los agentes tienen su lado oscuro y realizan prácticas claramente criticables, donde cabe citar el obtuso empeño que ponen en cazar a su único sospechoso, lanzando un auténtico órdago a ciegas: con Tennison a la cabeza no dudan en hacer de su vida un infierno sin saber a ciencia cierta si pueden garantizar su culpabilidad. Por si fuera poco, dicho sospechoso no queda relegado a ser mero objeto de la trama, como el villano a vencer, sino que se muestra detalladamente el cambio que supone en su vida estar en el punto de mira de una investigación de tanto impacto. Además se juega constantemente con la posibilidad de que sea culpable o inocente, ofreciendo numerosas escenas en que no sabes si ponerte de su parte y criticar la abusiva labor policial o asumir que es un psicópata de cuidado.

La investigación sigue obviamente líneas tradicionales, lejos de la ciencia-ficción que se lleva ahora donde técnicos de laboratorio realizan hasta las labores de los detectives y todo se resuelve con imposibles bases de datos y tecnologías inexistentes (de hecho, los sistemas informáticos son una novedad para los agentes). Cada oficial tiene su puesto y atribuciones, las pistas y piezas del puzzle se buscan sin aparatos mágicos, todo a mano, puerta a puerta, con el teléfono fijo y sobre todo con el instinto y con innumerables paquetes de tabaco. La única pega que le puedo poner es que de tanto centrarse en la protagonista absoluta (es la única de quien vemos su vida privada, con su difícil relación con su novio –Tom Wilkinson-) el resto de personajes parecen quedar como complementos para contarnos su historia, y aunque todos están muy bien definidos pienso que la serie hubiera ganado enteros dándoles mayor protagonismo, que tiempo había de sobra.

Si en el guión estamos ante una propuesta de calidad cinematográfica, en la realización todavía no se ha dado ese paso, resultando demasiado anclada en los clichés de la época. O en otras palabras, la puesta en escena es demasiado televisiva, limitadísima en estilo y recursos. El formato cuadrado (4:3) y los planos cerrados, casi siempre centrados únicamente en un primerísimo plano del personaje que habla, hoy día sabe demasiado a añejo, casi resulta claustrofóbico. La dirección dista de ser mala, pues pone cada secuencia al servicio del guión sin perder de vista el sentido narrativo, pero no puedo quitarme la sensación de que dicho formato televisivo le ha restado algo de intensidad a la historia. Sin embargo el guión es lo suficientemente denso y equilibrado como para hacer que las tres horas que dura el episodio no pesen lo más mínimo, de hecho ocurre todo lo contrario: la narración no pierde ritmo en ningún instante y no se tarda en olvidar el estilo visual pobretón, pues pronto el espectador (el espectador paciente y con amplitud de miras, claro, que hay quien rechaza películas y series únicamente porque parecen viejas) es absorbido por la exquisita historia y el poderoso personaje central interpretado con gran ímpetu por Helen Mirren.