Archivo mensual: febrero 2013

JUEGO DE TRONOS – REPARTO TEMPORADA 3.

Listado de personajes de la tercera temporada de Juego de tronos. He optado por dividirlos por las facciones principales en vez de por familias o lugares más concretos. No incluyo papeles menores y extras. En la descripción de los personajes se asume que has visto las temporadas anteriores (si no, puede ser spoiler en algunos casos).

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HUNTED – TEMPORADA ÚNICA.

Hunted
BBC, Cinemax | 2012
Productores ejecutivos: Frank Spotnitz, Jane Featherstone, Stephen Garret, Alison Jackson.
Intérpretes: Melissa George, Adam Rayner, Morven Christie, Adewale Akinnouye-Agbaje, Stephen Dillane, Patrick Malahide, Stephen Campbell Mooren, Oscar Kennedy, Lex Shrapnel, Tom Beard.
Valoración:

Hunted es un thriller de espionaje privado donde oscuras y poderosas corporaciones son contratadas principalmente por millonarios y grandes empresas para investigar los trapos sucios de la competencia o eliminar enemigos indeseables. En una misión cualquiera, Sam Hunter es tiroteada y piensa que los suyos la han traicionado. Cuando vuelve al negocio lo hace para averiguar qué ha ocurrido. Por el otro lado, su equipo duda de sus intenciones y se preguntan si no se ha cambiado de bando. En la misión actual ella tiene que infiltrarse en una familia cuyo nuevo proyecto empresarial deben vigilar y sabotear en el momento oportuno.

Hunted se halla en todo momento zig zagueando por la línea del suspenso y la del entretenimiento sin pretensiones, resultando una serie irregular, con momentos de vergüenza ajena mezclados con tramos no espectaculares pero sí dignos para pasar el rato si no se espera una producción de alta calidad. La historia se desarrolla a trompicones, con una notable falta de transparencia y rumbo a pesar de lo simple que es en conjunto. Las tramas de topos y traiciones, con los clásicos proyectos secretos que la protagonista descubre poco a poco, de superficial y vulgar no llegan a resultar interesantes, y siendo una de espionaje se echa también en falta el misterio y tensión esperables. En ningún momento se transmite sensación de peligro real sobre Sam, quien se supone es un objetivo a eliminar (no se sabe por qué, y no se llega a saber o no me he enterado) pero se pasea por todas partes como si nada. Los personajes intrigantes que aparecen de vez en cuando solo provocan confusión e incongruencias (el malo que no es malo o la manipuladora intriga con la vecina de enfrente a la cabeza). El juego de topos no se entiende, ni respecto a las motivaciones de los personajes ni respecto a la trama, pues todo queda enmarañado de lo mal que se expone, desarrolla y cierra. Y el pasado misterioso de Sam los guionistas tampoco son capaces de hacer que atraiga ni de relacionarlo correctamente con el resto, con lo que queda como un anexo intrascendente y caótico que no lleva a nada.

El caso principal arrastra los mismos problemas de falta de empaque, complejidad y rumbo. La aventura no tiene enjundia como para llenar ocho episodios, y por ello en todos ocurre lo mismo una y otra vez, llegando a aburrir bastante en muchos tramos o incluso en episodios enteros. Sam está infiltrada en la casa y quiere averiguar cosas. Se pasea escaleras arriba y abajo mil veces, en escenas donde la verosimilitud no es tenida en cuenta: pero qué tontería más grande es meterse a husmear cuando está la casa llena de gente, con qué facilidad se larga durante horas sin que se pregunten dónde está, etc. Por suerte, los actores llenan la pantalla dando bastante interés a los personajes y sus aventuras: la guapísima Melissa George (In Treatment, Alias), Stephen Dillane (Juego de tronos, John Adams, Secret State), Patrick Malahide (secundario en mil películas y series) y Stephen Campbell Moore están todos estupendos. Otro aspecto positivo es que el resto del equipo aporta pequeñas secciones que enriquecen el conjunto, y si bien algunas se alargan también más de la cuenta (la búsqueda de la maleta da muchas vueltas), se agradece bastante salir de vez en cuando de la casa.

Con este panorama podría haber dado una serie algo lenta y simplona, pero aceptable para pasar el rato si se busca algo sin pretensiones. El problema más grande está en los detalles. Las pequeñas pifiadas, los defectos en forma, los agujeros de guión, la floja puesta en escena… La acumulación de errores echa al traste el poco potencial que tenía la propuesta, forzando que una serie pasable termine siendo un pequeño desastre. Sirvan de ejemplo unos cuantos casos notables que me entretuve en ir apuntando, porque cada uno de ellos me sacaba por completo de la narración y quería dejar constancia de mi descontento en el blog (no creo que haya spoilers):

En todos los episodios hay una pelea cuerpo a cuerpo, claramente para meter acción porque sí; algunas son completamente injustificadas y todas están bastante mal rodadas. Como espectadores asumimos que mostrar una escena de cómo abren una puerta (de edificio o de coche) es perder metraje valioso, pero para evitarlo están las elipsis, no la cutrez de tener la puerta abierta y que el personaje finja abrirla en una escena que ni siquiera fueron capaces de disimular en la sala de montaje. Cuando Sam vuelve al curro, el jefe la llama a su número particular; al llevar un año desaparecida la escena queda muy confusa, pues hace pensar que para localizarla bastaba con darle un toque. En su equipo, unos agentes sobre reaccionan a la ejecución de otro agente capturado (con lo que no parecen conocer los riesgos de su trabajo) y a otro parece que le da igual (porque el guión y el actor fallan). Sam se hace una habitación secreta en su apartamento… que se ve desde el bloque de enfrente enterita porque tiene una ventana sin echar las cortinas. En una fiesta donde está infiltrada Sam se reúne con uno de su equipo a la vista de cualquiera que pase por ahí y dejando al niño que cuida solo en la multitud. Dos asesinos a sueldo supuestamente profesionales se meten tras su objetivo en un jardín laberinto con las pistolas en la mano, para que cualquier cliente del hotel se encuentre con ellos al girar una esquina. Sam es una agente entrenada en combate cuerpo a cuerpo que de una escena donde tumba a varios miembros de seguridad bastante fornidos pasa a otra donde un tipo en baja forma la inmoviliza sin esfuerzo mientras ella patalea de forma infantil (y lo de la jeringa clavada en el ojo resulta ridículo). El audio de los micros puestos en la casa objetivo se arregla mágicamente después de varios capítulos con interferencias, justo para que los compañeros sepan un dato clave en el momento clave. Ella, tan buena agente como es, se acerca apuntando a otro agente… pero sin guardar distancia, poniéndole el arma en el pecho para que el otro se la quite y así tener una escenita de acción-tensión absurda. En un momento dado ella se introduce en una cámara de seguridad sorteando varios obstáculos y medidas notables de seguridad, pero para salir lo hace por una reja oxidada rompiendo un candado (¡¡!!). Espías profesionales usan una horterada como una bomba en un coche a la vista de todos y con el niño y su agente al lado en vez de los mil métodos disimulados que tendrán. La puesta en escena es pobretona, pero si destaca un aspecto negativo es el empleo de la música, cuyo volumen sube y baja de forma aleatoria. Al menos es muy de agradecer que los clásicos y cansinos pipipipi que ponen en demasiadas series y películas cuando hay monitores y pantallas en escena aquí brillan por su ausencia; además, lo que se ve en los monitores no son galimatías sin sentido y con muchas lucecitas y letras moviéndose, sino únicamente la información pertinente. Y para terminar decir que los títulos de crédito son bastante feos.

Acabé la temporada como he acabado otras series que me han dejado mal sabor de boca: diciéndome que ocho capítulos se ven de un tirón (y no, se hacen largos), que esto va a encarrilarse ya mismo, que los guionistas no pueden ser tan torpes eternamente, que en el tramo final cobrará sentido la trama y acabará bien…

Se llevó una cancelación bien merecida, pues su baja calidad no es digna de la BBC ni del renombre de su autor, Frank Spotnitz (co-guionista de Expediente X), y las audiencias no acompañaron.

Actualización: tras años intentando revivirla, parece que finalmente se dio el visto bueno a una secuela en forma de miniserie llamada Sam Hunter, que todavía está sin fecha de emisión.

THE FEAR – MINISERIE.

The Fear
Channel 4 | 2012
Guión: Richard Cottan
Dirección: Michael Samuels
Intérpretes: Peter Mullan, Anastasia Hille, Harry Lloyd, Paul Nicholls.
Valoración:

The Fear es otra llamativa miniserie del cada vez más llamativo Channel 4 británico. Cuatro episodios de cincuenta minutos sobre un gángster retirado, Richie Becket, que vive de los frutos que su modo le vida le dieron: dinero para establecer un pequeño imperio a nivel local. Sus dos hijos, ya adultos, trapichean a su manera en el mismo mundo, y todo iba bien hasta que una banda albanesa entra con fuerza en la región. Richie se ve obligado a volver al juego para proteger a su familia y recursos, pero dos factores ponen en serio peligro el futuro de ambos: primero, la fuerza aterradora de la incursión extranjera, y segundo, descubre que tiene unos achaques mentales que prometen alguna enfermedad degenerativa.

The Fear empieza como un thriller de mafias y peleas entre ellas, perfilando el argumento con un tono de drama realista: se centra más en los personajes que en el conflicto criminal, detallando las consecuencias de los hechos en sus personalidades y relaciones. La mezcla funciona muy bien en los dos primeros capítulos, porque los caracteres están muy bien escritos y se ven envueltos en una trama también atractiva. Se muestra sabiamente el contraste entre los gángsteres locales, con su código de honor y su rutina, y la llegada de inmigrantes que vienen de un mundo desolado y llevan la violencia en la sangre: las matanzas, violaciones y ataques a lo grande son el pan de cada día para ellos. En los dos primeros episodios los protagonistas se ven envueltos en un caos que no saben manejar y el espectador se ve sumergido es un drama que llega con intensidad y promete ofrecer una historia trágica muy intensa. El único fallo notable es que le faltan personajes secundarios que den credibilidad al entorno, pues parece que sólo existe esta familia.

Pero el equilibrio y calidad del guión pierden bastante fuelle en los dos siguientes episodios, fallando notablemente en la resolución. El problema es que la narración se inclina demasiado hacia el drama sentimentaloide y se torna además repetitiva y cargante. La enfermedad avanza a una velocidad inverosímil, la recreación de los achaques mentales se exagera demasiado, el acoso del pasado toma demasiada importancia… y todo ello mientras la trama inicial se diluye tanto que la aventura termina desbarrando por completo en un flojo melodrama familiar, llegando a un final sensacionalista pero hueco.

El reparto es el plato de fuerte de la función. Con un personaje central tan fuerte y que siempre está en pantalla (las subtramas de los hijos son breves) hacía falta alguien imponente. El casting ha estado acertadísimo eligiendo a Peter Mullan, y éste ha dado el papel de su vida. Es impresionante como se transforma de mafioso temible a anciano enfermo, la credibilidad con que muestra sus achaques, debilidades, miedos… Cuando está en una crisis te crees por completo que el personaje está confundido, perdido. No tengo elogios suficiente para semejante papelón, pero como ocurrió con la presencia de Steven Mackintosh en Inside Men, esta genial interpretación ha pasado muy desapercibida debido a que la miniserie no ha pegado muy fuerte, lo cual es una gran injusticia. Mención especial también para Harry Lloyd (Viserys en Juego de tronos), que también muestra un registro interpretativo espectacular y pide a gritos un papel hecho a medida donde lucirse.

Hablando de Inside Men, a The Fear le ocurre lo mismo: el argumento se presenta apasionante, y de hecho se expone muy bien, pero en la resolución se pierde el foco, las formas y la calidad. Me ha resultado muy entretenida hasta el último episodio, que se me hizo cuesta arriba, pero lo cierto es que no me ha dejado mal recuerdo: los momentos álgidos son muy buenos, los personajes me han llegado muy bien y el papel de Peter Mullan es digno de ver.

OZ – TEMPORADA 5.

Oz
HBO | 2002
Productores ejecutivos: Tom Fontana, Barry Levinson.
Intérpretes: Terry Kinney, Harold Perrineau, Ernie Hudson, J. K. Simmons, Dean Winters, Lee Tergesen, George Morfogen, Rita Moreno, Eamonn Walker, Craig muMs Grant, Lauren Vélez, Granville Adams, Kirk Acevedo, BD Wong, Chuck Zito, Christopher Meloni, Scott William Winters.
Valoración:

Alerta spoilers: Resumo muchos acontecimientos importantes, con lo que no debes leer el artículo si quieres ver la temporada sin conocer nada.–

Aunque el susto de la bomba no llevó a nada, la explosión de gas obliga a realojar durante un tiempo a los reclusos en otros pabellones. En realidad en la serie no llegamos a ver esta estancia, porque volvemos justo cuando retornan a Ciudad Esmeralda. En cuanto a consecuencias sobre la vida en Oz, pocas, pues lo único reseñable es que el pastor Jeremiah, empalado por sus fieles más locos (ese niñato pelirrojo insoportable), acabó bien quemado. No sé muy bien qué tenían los guionistas pensado con esta trama, porque queda poco resultona, por no decir que las apariciones fantasmales del reverendo y la desaparición de su cuerpo, aunque no llegan a extremos absurdos, sí resultan un poco fantasiosas para una serie tan realista. Por suerte en la próxima temporada sí muestran qué pasó con el cuerpo, no dejando el asunto en desaparición milagrosa absurda.

El año se inicia realmente con el accidente de autobús, un golpe brutal bastante bien llevado desde su desarrollo hasta sus consecuencias. La cantidad de familiares que fallece ahí afecta a las gentes de Oz, en especial al latino Morales y a Augustus Hill, cuyas madres y sus visitas eran de lo poco que les mantenía en contacto con la realidad. De hecho Augustus se sume en una depresión que lo lleva a tomar drogas, cayendo en una sobredosis que casi acaba de su vida. Me gusta mucho el revuelo que se arma, porque era un individuo muy querido tanto por los presos como por los currantes de la prisión.

Una de las tramas más importantes y atractivas del año, que ya venía de la temporada anterior, es la espectacular vida de Omar, el negro que Tim McManus se empeña en intentar salvar hasta que acaba hasta los huevos de él porque no es capaz de manejar tanta incompetencia. Tim encuentra una solución temporal encasquetándoselo a Said, pues el musulmán no es capaz de controlar su ira (tantos problemas con su gente y los roces con los arios le han sacado de quicio) y McManus piensa que tratando de encarrilar a alguien tan débil y necesitado como Omar pone un objetivo en su vida. Pero Omar es intratable, un auténtico agujero negro de calamidades que a veces resultan cómicas pero que por lo general suponen un triste ejemplo de cómo algunas personas no son capaces de salir adelante por mucho que se haga por ellas. Neurótico, hiperactivo, incapaz de centrarse y avanzar, siempre recae en malos hábitos o hace alguna tontería enorme, para luego arrepentirse y volver a suplicar que le ayuden. Resulta una escena memorable, por su fuerza y por todo lo que significa en el personaje de Said, cuando pierde los estribos y termina dándole una paliza enorme al pobre desgraciado. Finalmente, Omar termina por cometer el error capital: asesina a alguien, y McManus lo pone en aislamiento indefinidamente. Por cierto, el papelón de Michael Wright es magnífico.

Beecher y Schillinger, mediante el programa de Peter Marie y con intervención de Said, intentan acercarse, pedir perdón y arreglar la guerra interminable que hay entre ellos, algo prácticamente imposible dado el historial de violencia que tienen. Aunque hay tibios momentos de acercamiento, estos se van al traste cuando llegan a Oz dos jóvenes, uno de ellos conocido por Beecher desde que era chico, y Schilligner va a por ellos con el proceso habitual: hacerlos sus putitas, violación incluida. La parte en que Beecher intenta ayudarlos mientras ellos luchan por su supervivencia como pueden pone de manifiesto cómo los prejuicios no nos dejan ver con claridad la realidad: el rechazo a Beecher por ser homosexual les lleva directo a ser violados y esclavizados por los nazis.

Keller es vuelto a trasladar a Oz, pero no a Ciudad Esmeralda, sino a custodia protectiva, pues el caso que pendía sobre él no se sostuvo pero de repente hay testigos de otro viejo asesinato. Keller se juega la pena de muerte, y Beecher le ofrece a su abogada para ayudar en su caso. Sin embargo, al verse ésta envuelta en este triángulo amoroso las consecuencias son tristes para Beecher: ella se va porque ve que Keller es culpable y no quiere defender a alguien así, pero sobre todo porque no puede estar con Beecher mientras ame a tal asesino.

Álvarez, en su eterna espiral hacia el abismo, está enfrentado hasta con los suyos. Cuando le llega la posibilidad de la libertad condicional se emociona, pero la realidad le estalla en la cara: mal comportamiento constante, un notable intento de fuga… Ante la destrucción de sus esperanzas la paga con el agente de la condicional, rematando su futuro.

Ryan O’Reily sigue mentido en todo lo que ocurre en Ciudad Esmeralda, sobre todo en las luchas entre bandas. La rivalidad con Jia, los testigos que pueden acusarle de crímenes y la supervivencia constante siempre le mantiene alerta, elaborando numerosos planes para eliminar a sus rivales (o más bien, para que se eliminen entre ellos). Y resulta que su madre biológica ha decidido trabajar en Ciudad Esmeralda ayudando a los presos con trabajos artísticos (obras de teatro, música, etc.), con lo que teme que otros vayan a por ella. A Cyril sin embargo le viene bien tener familia cerca… Pero eso no basta para sacarle del caos violento en que se ve envuelto, y en una de las peleas termina matando a alguien y acaba con su culo en el corredor de la muerte. Esto abre dos tramas muy trágicas: a Ryan le caen encima los fantasmas del pasado, pues en el jaleo debe enfrentar a su horrible padre, y la condena a Cyril desata otra serie de protestas contra las ejecuciones, pues se trata de un retrasado mental.

Una de las partes que más me gustó del año es la relativa al oficial que fue apuñalado en el tobillo, lo que acabó con su posible carrera como jugador profesional de baloncesto. La frustración e injustica embargan su vida… hasta que Rebadow le pide el favor de comprarle un boleto de lotería, pues tiene la esperanza de que si gana podrá curar el cáncer de su nieto. Y le toca, vaya si le toca… pero el oficial se larga con el dinero. En un ataque de remordimientos vuelve, pero ya es tarde, pues el chaval ha fallecido. Rebadow no será el mismo desde entonces.

Vuelve Schibetta después de años sin aparecer, pero lo cierto es que no aporta una historia con mucha sustancia. Se supone que estuvo en el loquero, pues la violación le dejó tocado. Intenta organizar a los suyos para ir tras los arios, pero solo obedecen a Pancamo, quien en una reyerta es apuñalado y puesto fuera de juego temporalmente. Al ir por libre, Schibetta es violado por Schillinger otra vez. La presencia del italiano no termina de cobrar mucho protagonismo, y las secuelas de sus nuevas penurias se dejan para el próximo año.

Para cerrar la temporada, la nueva escalada de tensión y violencia entre bandas acaba con el apuñalamiento por accidente de Augustus en un atentado contra su amigo y protector Burr, que llevaba tiempo siendo líder de los negros. Nunca me ha gustado que en un final de temporada dejen a un personaje al borde de la muerte, es una treta muy manipuladora: no sabes si vive, pero intuyes que no se van a cargar a un protagonista, que si lo quisieran hacer lo harían sin trampas burdas. Además, la escena es tan breve y causa tan poco impacto que cuando empecé la siguiente temporada (pocas semanas después) ni me acordaba del evento. No es final digno para una serie de tanta calidad, para una temporada tan perfecta, pero también es cierto que es un fallo aislado que no lastra el resto del año.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 3.

CBS | 2012
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy, Ridley Scott, Tony Scott.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Zack Grenier.
Valoración:

Decía en la segunda temporada que mi temor a que el estilo de procedimental engullera un drama con tanto potencial se había acrecentado ligeramente. Las tramas repetitivas, con secciones de obligado cumplimiento en cada capítulo (las visitas de Kalinda a Cary son el mejor ejemplo) y la supeditación de la trama seriada al caso del día frenaban la evolución de historias y personajes. Sí, se veía bastante inteligencia y buen hacer en los guiones, pero siempre me daba la impresión de que la narración estaba demasiado encorsetada en unos parámetros muy estrictos. Pero con este tercer año para mi sorpresa las cosas han cambiado para bien.

La estructura de los episodios sigue obedeciendo a unos patrones bien visibles, pero no agobian al desarrollo de la trama. Las visitas al juzgado, las investigaciones de Kalinda, la estructura de los casos… todo se torna más flexible e impredecible, permitiendo más movilidad en historias y protagonistas. Además, la ya larga lista de secundarios permite cimentar un microcosmos muy interesante, donde jueces, abogados, investigadores y otros salen y entran de escena aportando un entramado de caracteres cada vez más completo que da mucho juego.

El estancamiento de la figura principal, Alicia, se desvanece casi por completo, pues por fin se muestran con claridad sus pensamientos, dudas y esperanzas y se pone en movimiento con numerosas acciones y planes. La tentación de irse a otro bufet para tener más tiempo y dinero (y no a uno cualquiera, sino al de Michael J. Fox, que encarna a un abogado que se puede considerar su archienemigo), la búsqueda de un nuevo hogar, las peleas con la suegra… Incluso la trama amorosa, antes lenta y muchas veces dejada de lado, avanza mejor y con mayor verosimilitud: los problemas de la relación con Will y el acercamiento al marido son muy interesantes. Igualmente, los casos, con la rivalidad con roles recurrentes, siempre dan buenas aventuras.

En el bufete el año anterior vimos grandes problemas que ponían en peligro a la firma, y aquí la lucha por sobrevivir no es menos intensa. El acoso a Will, que tuvo un desliz en el pasado, se desarrolla de maravilla, con gran uso de la tensión y una exposición magnífica de cómo afecta el asunto a todos los protagonistas. Además, su ausencia temporal abre la veda para ocupar su puesto, con Eli y David Lee (otro que gana protagonismo muy bien) a la cabeza. Sobre Eli, esta vez en su sección ha habido menos enjundia. El tema con su exmujer no me llenó nada y al estar sin campaña no pinta mucho en el bufete. No es hasta esa guerrilla interna cuando remonta.

Los hijos de Alicia tienen cada vez menos presencia, y esto es para celebrar, porque las aventuras de adolescentes fallan bastante. La serie es por lo general un poco conservadora, y con temas de sexo y maduración en adolescentes se estrella contra el impenetrable muro conservador estadounidense. Eso de que se tilde de catástrofe que alguien en su madurez sexual se interese por el amor y el sexo resulta a veces vergonzoso. Por otra parte, como muchos otros espectadores me pregunto si las inclinaciones lésbicas de la hija son casuales o intencionadas, y espero que salga del armario de una vez.

Pero hablando de sexo sí ha habido por suerte un importante paso adelante: la homosexualidad de Kalinda se expone con más naturalidad, y los besos con mujeres no se esconden de forma descarada. De hecho hay algunas escenas que, sin enseñar carne, pues no es necesario llegar tan lejos, son muy eróticas.

Lo único negativo digno de mención es que en el tramo final pierde algo de fuelle, pues las aventuras más trascendentes (lo de Will sobre todo) tienen su punto álgido a bastantes capítulos del desenlace. Sin nada llamativo que ofrecer, parece que optaron por el sensacionalismo, con la rebuscada trama de Kalinda y el plano final tramposo para crear expectación. Por lo demás, la maduración de The Good Wife es bien patente y muy atractiva. Espero que siga inclinándose hacia el drama seriado que tan buenos resultados ha dado en esta temporada.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

LAST RESORT (ÚLTIMO DESTINO) – TEMPORADA ÚNICA.

Last Resort
ABC | 2012
Productores ejecutivos: Shawn Ryan, Kevin Hooks, Marney Hochman, Karl Gajdusek.
Intérpretes: Andre Braugher, Scott Speedman, Daisy Betts, Camille De Pazzis, Dichen Lachman, Daniel Lissing, Autum Reeser, Jessy Schram, Rober Patrick, Sar Ngaujah.
Valoración:

Con un episodio piloto magistral, de esos que te dejan aplastado en el asiento por su ritmo brutal, su espectacular trama lanzada sobre tu cara sin contemplaciones y sus personajes muy bien presentados y puestos en situaciones límite, se presentó Last Resort. El submarino nuclear USS Colorado, bajo el mando del capitán Marcus Chaplin (Andre Brauger en una intensa interpretación), se niega a obedecer una orden de lanzamiento nuclear sobre Pakistán que no llega por el canal de comunicación principal. Ante la respuesta del gobierno estadounidense de destruir el submarino Chaplin no ve otra opción que usar su armamento nuclear para, mediante la amenaza, impedir que sean atacados y conseguir refugio en una isla cercana. A partir de aquí comienza una difícil odisea donde Chaplin lucha por mantener el honor y el bienestar de la tripulación ante los envites de un gobierno al que ya no reconoce como suyo, los intereses de otros países (China principalmente), los problemas de la isla (mercenarios locales, falta de suministros, etc.) y sobre todo debe enfrentar el problema más cercano: las grietas que se abren a toda velocidad en la lealtad de su tripulación y sus oficiales.

En los primeros episodios, aunque el impresionante nivelazo del piloto no se mantiene (básicamente porque es casi imposible), la narración camina con paso firme. Los personajes están siempre al borde de su resistencia, situación que se muestra y desarrolla muy bien y arrastra al espectador en una serie de acción trepidante que no pone los fuegos artificiales por encima de los protagonistas. Los conflictos entre el capitán, líder fuerte, inteligente y valiente, y el contramaestre, un hombre de acción con una visión simple del mundo (se limita al yo y el ahora) que se alza como la voz de los marineros, provocan situaciones no por previsibles menos interesantes: la tripulación quiere volver a casa, se pelea o se mete en problemas en la isla o en el propio submarino (conatos de rebelión incluidos). Con sus oficiales mantiene otra pugna constante: la moral, las normas, la obediencia y otros dilemas de corto y largo plazo saltan a la palestra cada dos por tres. Y ante cada revés (principalmente ante los intentos del gobierno de acabar con el submarino) deben reaccionar con presteza y determinación sin olvidar que la lucha no es contra sus hermanos marines, sino contra los dirigentes del país.

Si bien los personajes de la isla tienen poco que aportar, la sección en Washington resulta muy llamativa y la misión secreta de los SEALS es intrigante. Entiendo la presencia del dictadorzuelo local como elemento que aporte unión y roce con los lugareños, pero su descripción obedece a demasiados clichés y las aventuras en que lo sumergen pecan de rebuscadas y poco verosímiles. ¿Cómo va a dejar el capitán, tan cuidadoso como es, que ese terrorista de pacotilla ande secuestrando a los suyos y paseándose por ahí metiendo baza constantemente? A la primera de cambio lo deberían haber enterrado. El triángulo amoroso del Primer Oficial Sam Kendal con la francesita (mientras echa de menos a su mujer) aburre, y aunque la chica me cayera bien realmente no aporta nada. Y la camarera y su romance con uno de los SEAL no pinta nada tampoco, salvo dar un motivo a la presencia de éste mientras su trama secreta está en suspenso. Lo bueno es que ese misterio prometía bastante, aunque luego no tuviera tiempo para desarrollarse del todo. Lo poco que se ve (el flashbacks a la misión secreta en Pakistán, principalmente) resulta muy interesante, y es una pena que con la falta de tiempo los SEALs con protagonismo quedaran en segundo plano. En principio parecía que lo de Washington, con la mujer de Sam llorando por un lado y la empresaria armamentística que creó parte de la tecnología empleada en el submarino por el otro, estaba un poco descolgado, pero poco a poco esta sección cobra interés. La parte de la mujer por aportar un toque de realidad, por ofrecer la repercusión de los eventos allá en casa. La de la empresaria porque se sumerge en la conspiración gubernamental, amén de que el personaje es bastante interesante.

En la primera mitad de la temporada la única pega notable que puedo señalar es que la realización es bastante flojita para los tiempos que corren. No se nota en el piloto, que está dirigido por Michael Campbell (Casino Royale, La máscara del Zorro) con muy buen arte, pero sí en el resto. Las escenas de tiroteos y peleas a veces resultan más que mediocres horribles, algo que en una serie de acción echa por tierra algo básico: que su aspecto visual resulte impactante. The Chigaco Code o The Shield no tenían problemas para ello.

Pero conforme avanza el año la escritura va perdiendo fuelle, rumbo y calidad a marchas forzadas. Hay subtramas malogradas, como el episodio en que se desmayan, que tiene un guión muy flojo, o el precipitado y absurdo secuestro de la mujer de Sam, que acaba desmadrándose cosa mala en un sinsentido tras otro. Pero lo más grave es la sensación de que historia y protagonistas se van desinflando, difuminando. En el tramo final y más aún en el fallido desenlace las tramas y los personajes están ya tan disipados y embarullados que cuesta ver lo que se nos había presentado al inicio de la temporada.

Los motines sobre motines resultan extremadamente confusos: no se sabe quién está con quién, y más grave aún, cuáles son las motivaciones de cada grupo. Aparecen personajes que llevaban mucho tiempo sin entrar en escena, los secundarios no se sabe dónde encajan, los principales están desvirtuados o desaparecidos. ¿Qué es lo que defiende Chaplin? Ya no se sabe. ¿Hacia qué ha cambiado el Primer Oficial? Ni idea, no queda claro. ¿En qué situación está Grace? El guión la esconde en una cubierta sin ponerla en juego, sin tomar partido por los bandos, cuando en toda la temporada su posicionamiento era igual de importante que el de otros roles principales. Y el contramaestre igual: ¿por qué lucha? Hace episodios que se han olvidado de mostrar un motivo y unos objetivos. Se remata todo con la precipitada y aparatosa resolución del jaleo de Washington, donde no hay quien entienda nada (¿hay golpe de estado o no?, ¿por qué se suicida el Presidente de la Cámara?), y con los dos SEALS que se pasean de acá para allá metiendo las narices en varias cosas sin que se sepa qué hacen realmente (con soluciones incomprensibles, como el rescate de la mujer del Primer Oficial).

Cuando la cancelación llegó les dio tiempo para arreglar el guión del último episodio de forma que funcionara como cierre, lo que justifica en cierta manera que el fin de temporada sea tan apresurado… pero no perdona que los capítulos previos fueran más o menos igual de irregulares y torpes a la hora de desarrollar la narración. Así pues, es indudable que Shawn Ryan no ha estado atinado con esta serie, sensación que se agrava en cuanto te paras a pensar que la temporada hubiera sido de veintidós episodios. El visionado de Last Resort deja dos claras impresiones. Primero, que debería haberse creado como miniserie. Segundo, que quizá la ABC no era la cadena adecuada para algo tan del estilo de FX o Showtime, y desde luego, como dijo Ryan en la cancelación, emitirla los jueves contra lo más visto de los últimos años (Big Bang Theory, The X Factor) es absurdo.

DOWNTON ABBEY – TEMPORADA 3.

Dowton Abbey
ITV | 2012
Productores ejecutivos: Julian Fellowes, Gareth Neame, Rebecca Eaton.
Intérpretes: Hugh Bonneville, Jessica Brown-Findlay, Laura Carmichel, Brendan Coyle, Michelle Dockery, Joanne Froggatt, Robb James-Collier, Elizabeth McGovern, Maggie Smith, Dan Stevens, Allen Leech, Jim Carter, Phyllis Logan, Siobhan Finneran, Sophie McShera, Lesley Nicol, Penelope Wilton, Kevin Doyle, Matt Milne.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describdo a fondo la trayectoria de los personajes, incluidas muertes…–

La tercera temporada de Downton Abbey ha mostrado algo de desgaste que se ha traducido en pérdida de intensidad. Huelga decir que siempre ha sido un entretenimiento ligero, pero no hasta el punto de que encontrar tramos donde da la sensación de que no pasa nada o, peor aún, de ver que al rematar alguna trama principal se hace con poca garra, pasando por encima no sólo de una historia con potencial, sino de unas consecuencias más que lógicas. Esto lleva a otra crítica que no soy el primero en señalar: los guiones a veces pecan de ser demasiado políticamente correctos. Con estas dos limitaciones, la sección más afectada ha sido la de la homosexualidad latente en dos personajes (muy evidente en Thomas desde hace tiempo), que a pesar de tratarse en casi todo capítulo de una forma u otra no parecía que avanzase con determinación y cuando daba un paso importante daba la sensación de que forzaban rápidamente su vuelta al armario. Todo problema relativo a este tema se arregla con escasas secuelas y demasiado buenrrollismo, cuando en esa época un escándalo homosexual hubiera hecho tambalear los cimientos no sólo de la mansión, sino del pueblo entero.

Alguna otra historia sobre el choque de ideas, culturas o épocas se solventa bastante mejor. Muy entretenidos son los intentos de Isobel de ayudar a mujeres sin recursos, donde la aparición de la criada que dejó a su hijo en adopción genera polémica porque se está dedicando a la prostitución. Igual de interesante resulta el cambio en las políticas económicas, pues el continuo enfrentamiento entre Robert y Matthew sobre cómo manejar los recursos de las tierras que poseen ejemplifica muy bien el cambio de mentalidad necesario para abordar los nuevos tiempos. Y más jugoso que estas dos historias me pareció el análisis sobre el cambio en las estructuras sociales, pues la presencia de Tom Branson da mucho juego debido a su ascenso en el escalafón social, su anarquismo irlandés y su catolicismo: las peleas con el bautizo del hijo, los diálogos sobre política y religión y las muestras de injusticia entre las diferentes clases sociales se exponen bastante bien.

En cuanto a los hilos narrativos principales, como indicaba no terminan de desarrollarse con toda la energía de antes, aunque nunca llegan a decaer tanto como para hablar de pérdida de calidad importante. La estancia de Bates en la cárcel se me antoja bastante desaprovechada. Que un criado (considerado casi un miembro más de la familia) cayera en tal desgracia supuso uno de los arcos argumentales más importantes e intensos de la pasada temporada, pero aquí presenta su fuerza diluida en unas apariciones anecdóticas y una investigación un poco sosa. No hay sensación de peligro, ni de tragedia, y por descontado se sabe que todo saldrá bien. Por el lado contrario los problemas de Edith para encontrar marido se manejan algo mejor. La boda fallida y el acercamiento al editor llevan buen camino, lento pero seguro. La joven hija suele comerse las aventuras menos llamativas, pero este año me ha gustado bastante. Un poco menos atractivos son los triviales problemas matrimoniales de Lady Mary y Matthew, aunque por lo menos no aburren.

Los conflictos del día a día han sido lo más interesante del año, pues de nuevo un sinfín de pequeñas historias envuelven a este grupo de adorables personajes. Los roces entre criados, los líos familiares, las peleíllas constantes en las comidas (estos dos últimos con Violet siempre a la cabeza), la agenda social, etc. ofrecen siempre buenas aventuras, con emoción y diversión a partes iguales, con un ritmo siempre activo. Ningún episodio se hace aburrido, salvo el último (el especial de navidad), que es demasiado largo y monótono.

A falta de un grueso de aventuras que diera entidad y “recordabilidad” a la temporada, los guionistas han abusado del golpe de efecto de culebrón. La muerte de Sybil no resulta fallida narrativamente hablando, pero no me termina de convencer, primero porque sabe a giro rebuscado, segundo porque las consecuencias duran poco en la familia… y en el espectador: el personaje desaparece y no lo echo de menos en ningún momento. Pero acepto que va con el género, y como digo no resulta una parte realmente malograda. No puedo decir lo mismo de la precipitada, rebuscadísima, tramposa y ridícula muerte de Matthew en el último episodio. Vale que esto es un culebrón, pero se pueden hacer las cosas bien (con una trama que lleve a un desenlace trágico) o mal (el giro de guión porque sí).

En el acabado visual no hay nada que objetar, pues mantiene una realización brillante con elementos que destacan de forma espectacular: la música es preciosa, el vestuario magnífico y la fotografía siempre perfecta, contando ésta con momentos impresionantes en el último episodio, donde sacan toda la belleza de los paisajes.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.