DARK MATTER – TEMPORADA 2.

Space | 2016
Ciencia-ficción, drama | 13 ep. de 43 min.
Productores ejecutivos: Joseph Mallozzi, Paul Mullie
Intérpretes: Melissa O’Neil, Anthony Lemke, Alex Mallari Jr., Jodelle Ferland, Zoie Palmer, Roger Cross, Marc Bendavid, Melanie Liburd, Shaun Sipos, Torri Higginson, Kris Holden-Ried, Inga Cadranel.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo menciono por encima las tramas principales.–

No me convence el inicio de la temporada, es un receso un tanto forzado y predecible. De hecho da la impresión de que los guionistas intentan terminar rápido con la estancia de los protagonistas en la cárcel, a sabiendas de que es una transición que paraliza las tramas conocidas y nos ubica en un escenario poco seductor. Pero acelerar las cosas no funciona, porque al reducir la longitud de esta historia que sabes que pasará a mejor vida sin dejar mucha huella, como consecuencia todo ocurre muy rápido y las cosas les salen muy fácil a los personajes. Quizá podrían haber ideado una trama donde escaparan por los pelos en el transporte que los lleva allí, pero se embarcaron en esto y deben cumplir.

Por otro lado, en estos primeros capítulos surge otro punto gris: la muerte un personaje principal resulta un tanto fallida. Dicen los realizadores que lo planearon así, pero esta desaparición repentina parece la clásica solución a la salida precipitada del actor (sea por peleas o porque se larga tras un papel mejor), pues cuando en una serie matan a un protagonista siempre maximizan el golpe, incluso muchas veces tirando más de la cuenta de sentimentalismo. Pero aquí lo fulminan de mala manera, dejándote una sensación amarga, de improvisación poco meditada. También sobre la marcha parece la búsqueda de un sustituto, donde utilizan el truco de meter varios personajes secundarios y ver cuál funciona mejor. Eso sí, esta jugada les sale bien. Primero, porque la presencia de nuevos caracteres da más juego con su variedad de historias, y segundo, porque el rol elegido para quedarse es muy atractivo (sí, empezando por el físico, pero ya sabemos que el sexo vende).

Una vez a bordo de la Raza volvemos a la dinámica habitual, sin que esto signifique “la rutina de siempre”, porque las virtudes de la primera etapa siguen ahí y se amplían: la exposición gradual de un universo creciente, la evolución constante de unos personajes magnéticos. La búsqueda de pistas sobre sus pasados da pasos importantes, con algunas decisiones difíciles que cada uno tomará a su manera. Unos decidirán recuperar la memoria completamente, aunque sepan que eso destruirá las relaciones actuales, otros tratarán de buscar redención, otros de seguir adelante con lo que tienen ahora…

El resto del universo les pondrá las cosas más difíciles. Vamos conociendo mejor a las grandes corporaciones, su alcance, sus ambiciones, sus peleas entre sí… y cómo estas van tras nuestros amigos con un interés u otro. Y no me olvido de la Autoridad Galáctica, que también los tiene en el punto de mira; el agente encargado de su persecución es un rival duro de roer para la tripulación. La situación empeora cuando en la Raza se hacen con una tecnología avanzada que todos desean, pues promete cambiar el curso esperado de los próximos acontecimientos: una más que probable guerra. La banda deberá decidir qué hacer con ese poder tan grande, si defender al pueblo llano, que será el principal afectado, si atacar primero, si tomarla para beneficio propio… Así, por si no tenían bastantes roces entre ellos, esto tensa la situación muchísimo. Además hay que sumar que casi todo les cae encima de improviso, rompiendo sus ya de por sí caóticos planes. Es decir, cada capítulo cambia las cosas de forma inesperada y los pone ante encrucijadas con distintas posibilidades, manteniendo el interés y la intriga en niveles muy altos.

El factor ciencia-ficción también aumenta. Decía en el año anterior que la serie no parecía ambicionar mucho más allá de la aventura de supervivencia, pero aparte de la cada vez mayor complejidad del entramado sociopolítico tenemos también cada vez más elementos del género: las tecnologías y otros aspectos de la vida cobran importancia, como el sistema de transportes mediante clones, esencial en algunas misiones; la trama de la androide aumentando sus capacidades emocionales es fascinante (y qué bien lo hace Zoie Palmer); y un capítulo concreto se embarca en una historia de ciencia-ficción de nivel: aquel en que se presenta el tema de los analistas del futuro (sí, obviamente recuerda a Asimov) es para enmarcar.

Pero sigue faltándole algo. Está la sensación constante de que es una producción de “serie b”, o sea, una obra de género donde no terminan de explotar algunas de su buenas ideas porque no aparenta haber ni el dinero ni el talento suficientes. A veces parecen existir dos grupos de guionistas, porque no es normal lo salida de madre que resulta la trama del asiático, con delirantes golpes de estado y clichés de familias y traiciones muy tontos que contrastan demasiado con las demás líneas, donde se ve un drama más coherente y giros eficaces (y atención al casting, como si costara encontrar asiáticos en Canadá). También hay algún agujero de guion, como eso de que a Portia con sus mejoras físicas la electrocución no le afecte en un capítulo pero en el siguiente se olviden de ello. En cuanto al aspecto visual, el presupuesto del nuevo año se emplea bien en nuevos decorados, más escenas en el espacio y sobre todo mejoras llamativas de vestuario, pero en cambio a la hora de rodar sigue pareciendo de segunda división; concretamente las peleas cuerpo a cuerpo (por las que tienen predilección) son muy flojas, con coreografías que a veces dan vergüenza ajena (qué manía con dar vueltecitas delante del contrincante, mostrándole la espalda). Y hablando de divisiones, todavía le pesa un montón la estructura de televisión anticuada, donde fuerzan el momento de tensión de rigor antes de los cortes para publicidad; se hacen verdaderamente cargantes.

En resumen, parece que Joseph Mallozzi y Paul Mullie siguen explorando qué serie pueden ofrecer, teniendo aciertos, como el lanzarse continuamente hacia adelante sin temor y manteniendo el buen nivel de los protagonistas, y fallos, como la improvisación, los altibajos y excesos.

Ver también:
Temporada 1.

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