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BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 3.

Boardwalk Empire
HBO | 2012-2013
Productores ejecutivos: Terence Winter, Timothy Van Patten, Martin Scorsese, Howard Korder, Mark Walhberg, Stephen Levinson.
Intérpretes: Steve Buscemi, Kelly McDonald, Shea Wigham, Michael Shannon, Charlie Cox, Jack Huston, Bobby Cannavale, Gretchen Mol, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael Kenneth Williams, Anthony Laciura, Anatol Yusef.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada a fondo, muertes incluidas.–

Para mí la tercera temporada de Boardwalk Empire es la mejor que ha dado la serie. Después de dos etapas donde no parecía terminar de desplegar todo su potencial y librarse de algunos lastres, aquí se marcó un año con menos fallos y una narrativa más cohesionada e intensa que hacía renacer las esperanzas en que por fin estaba encontrando su camino y seguiría creciendo hasta dar la obra maestra que esperábamos. Pero en vez de eso en la cuarta temporada perdió fuerza y volvió a caer en algunos errores, y viendo que las audiencias y el prestigio no acompañaban a la serie, la HBO le dio fin en una corta quinta sesión que tampoco satisface del todo.

Su mayores aciertos son usar un enemigo de nivel alrededor del que hacer girar casi todas las tramas, centrarse más en Nucky y sacar de las secciones secundarias lo justo.

Se ve que los guionistas intentan materializar mejor la intriga política y potencian la confrontación directa de Nucky con fuerzas más tangibles (Gyp Rosetti y toda la tormenta que arrastra). Sigue habiendo saltos a las altas esferas para mostrar la influencia del protagonista y sus contactos, pero es evidente que ponen esfuerzo en hacerlo más claro y llamativo. Reducen el número de nombres y personajes, que antes había tanta gente alrededor de Nucky que te perdías. Salen unos pocos altos mandos (de los departamentos de hacienda y justicia) en escenas más largas y poniendo mayor énfasis en sus formas de ser, para que nos quedemos con quiénes son y qué hacen: Daugherty, Gaston (el que habla pausado y raro) y Andrew Mellon (el imponente James Cromwell). Aun así, no se libra de cierta dificultad para estar al tanto de todo, porque a veces parecen secciones intrascendentes, pero cuando menos te lo esperas resultan esenciales: Nucky se salva de parte del jaleo final con unas simples llamadas a estos individuos, lo que peca de anticlimático en el sentido del ritmo y la acción, y quizá demasiado enmarañado en cuanto a la trama. La agente del FBI que vimos en temporadas pasadas también aparece brevemente, en las mismas condiciones. Así pues, hay mejoras en la narrativa, pero siguen pecando de querer abarcar demasiado y perder fuerza por ello.

En cuanto a las demás secciones, algunas siempre en un plano tan secundario que parecen no llegar a nada, hay mejoras también, aunque tampoco se alcanza la perfección. Sea porque la guerra de Nucky ocupaba mucho tiempo o porque lo quisieron así los guionistas, los otros personajes de Atlantic City y los de Chicago y Nueva York aparecen menos, y cuando lo hacen están más cerca de la trama central. Capone tiene menos minutos pero va al grano a la hora de trabajar su gradual maduración con historias muy entretenidas. Además acaba enlazándose con Nucky, aunque sea momentáneamente, con lo que no parece una serie paralela. Luciano y Lansky en cambio no se libran de transmitir esa sensación, pero también salen menos lo largo del año, con lo que no desvían tanto la atención; eso sí, en los capítulos finales se empeñan en meterlos con una pobre historia de venta de cocaína que acaba en un incomprensible plan entre Masseria y Rothstein. ¿Alguien entendió algo? Y Chalky está prácticamente desaparecido (unos pocos líos familiares para acordarnos de él) hasta que vuelve al juego siendo esencial para Nucky, algo que se mantendrá en la siguiente temporada muy bien, donde por fin se convierte en otro personaje principal y no sólo en un rol que parecía estar para cumplir con los negros en ese empeño de los guionistas de mostrar todos los ángulos del entramado criminal de la época. Rothstein se mantiene en su línea. Este siempre ha estado más trabajado, su importancia en el tablero de juego se nota aunque sea un secundario, y cuando es esencial en la trama se sabe bien por qué y cómo. Sólo falla ese enredo final de la cocaína. Masseria en cambio no se libra de parecer un objeto de la trama que causa poca o ninguna impresión a pesar de la importancia que se le pretende dar. De nuevo está la sensación de que intentan abarcar demasiado.

Aparte de todo está la aventura de Van Alden, que sigue resultando completamente ajena al resto (aunque lo acercan tímidamente a Capone). Pero su sección cada vez está más centrada en contar algo concreto: sus problemas para salir adelante (trabajar para mantener a la familia) y su cómica entrada paulatina en el mundo del crimen resultan muy amenos, y como siempre la gran labor Michael Shannon aumenta el interés.

En cuanto a los protagonistas principales, estos como siempre van bastante por separado pero sus vidas se van viendo afectadas unas a otras en el desarrollo global de acontecimientos.

La evolución de Margaret sigue siendo la que mejor funciona, pues su proceso de aprendizaje y toma de decisiones queda muy bien mostrado. Continua con su idea de aportar algo de bien al mundo (el curso de reproducción sexual) aprovechando el poder de su posición como esposa de Nucky Thompson, lo que le enseña también a defenderse en la sociedad. Casi da la sensación de que piensa abrazar esa forma de vida, o que incluso podría acercarse de nuevo a Nucky (la cena en casa de Eli), pero retoma el romance con Owen, redescubriendo así el amor, y en el magistral capítulo nueve (The Milkmaid’s Lot), donde Nucky está afectado por el atentado, ve la verdadera cara criminal y asesina de éste y comprende que debe romper con todo eso.

Richard sigue ganando importancia, estando ya en primer plano. Su personalidad es magnética, el bonito romance que vive y la relación que mantiene con Tommy (el hijo de Jimmy) y Gillian da mucho juego, y termina explotando en un final memorable en el asalto que se monta al burdel para rescatar al chiquillo de la guerra entre bandas. Mientras, Gillian sufre la pérdida de Jimmy, y se las ve negras para sacar adelante su proyecto de la casa de putas: las ambiciones de los hombres siempre se interponen. Su plan para obtener la herencia de Jimmy matando a un pobre chaval que se le parece es inquietante. Y cuando llega Rosetti lo poco que estaba consiguiendo se viene abajo. Estas dos han sido mis historias favoritas del año, y además seguirán por buen camino en la cuarta temporada.

A estos les sigue Owen, que resulta fascinante por la combinación de asesino competente, inteligente y fiel, y compañero amable y cercano. Así, como guardaespaldas de Nucky es muy interesante (desde admirable a inquietante), y como amante de Margaret resulta enternecedor. Ahora bien, esto es Boardwalk Empire, y no puede acabar bien. Su caída en medio de la guerra es impactante, sobre todo por el trauma que supone a Margaret. Sin embargo aquí hay que señalar una trampa argumental bastante gorda y que, leyendo en internet, pocos parecen haber visto, pues queda eclipsada por el golpe de efecto. La muerte de Owen es muy forzada, casi insostenible. Resulta que Luciano y Lansky, para cerrar un trato con Masseria, le chivan que Nucky va a atentar contra él; se deduce que incluso le dan la fecha y lugar exacto, si no sería información inservible, porque todos están esperando que Nucky reaccione, que ataque o se esconda. ¿Cómo lo sabe Luciano? Se entera por un comentario de Arnold Rothstein: no hagáis nada, que Nucky va a atacar y con la guerra los negocios se resienten. No les da más datos, ni fecha ni dirección. Dice lo obvio y lo que Masseria ya sabe. Y finalmente se muestra como si Masseria supiera efectivamente el momento y lugar donde iban a atentar contra él, con lo que queda todo muy cogido por los pelos. No costaba nada poner una escena de Masseria inesperadamente duplicando su guardia en previsión de un movimiento de Nucky y otra del ataque saliendo mal. Pero fuerzan la trama para que parezca una cadena de acontecimientos y chivatazos que realmente son absurdos, imposibles. Y para rematar nos cuelan otra trampa descarada: justo tras el atentado contra Nucky, cuando están todos en alerta máxima, llega una caja anónima de ochenta kilos… ¡Y la meten en el hotel y la abren como si nada! Ridículo, verdaderamente ridículo. Pero como digo, este acontecimiento da inicio a la guerra abierta y separa definitivamente a Nucky y Margaret con un giro trágico, con lo que el espectador es engañado de forma que no ve los agujeros.

Llego por fin al gran Nucky en la temporada que mejor lo exprime. Le pasa de todo. Empieza con los coletazos de los envites anteriores (la oposición de Jimmy, la pérdida de muchos contactos y del puesto de tesorero), y cuando parece que puede remontar aparece Gyp Rosetti, un jefe de barrio de Nueva York que resulta ser un loco demente que ha llegado a donde está por la fuerza, no por inteligencia, y disfruta guerreando y sintiéndose ofendido por cualquier tontería como excusa para atacar. El inesperado papelón de Bobby Cannavale es para enmarcar, consigue un personaje más que imponente acojonante. Así, Nucky sale del lodo para caer al pozo. El conflicto pone otra vez de manifiesto que los compañeros de negocios no son amigos y pueden darte la espalda a la mínima. Se siente cómo Nucky va hundiéndose poco a poco, cómo se cierran puertas y salidas, cómo puede perderlo todo, incluso la vida. Sólo puede sobrevivir de dos formas, suplicando y usando su inteligencia. Esta carrera por la supervivencia con épicas batallas ofrece unos cuantos capítulos enormes que te dejan clavados al asiento.

Muy interesante es también su nuevo romance, donde se empeña en salvar a otra chica desvalida; la joven Billie Kent es un encanto gracias a la interpretación de la desconocida actriz Meg Chambers Steedle. Y mientras, la odisea de Eli a la sombra de su hermano mantiene el tono habitual. Su intento por ser fiel y crecer a su lado mientras también está harto de sus mangoneos evoluciona muy bien.

Es indudable que no se libra de aspectos mejorables y algún fallo digno de mención, pero también que la presente es la temporada más redonda de Boardwalk Empire: la más fluida, intensa y espectacular, la que mejor trata a los personajes principales y relega mejor a secundarios que no terminan de funcionar, la que ofrece historias más llamativas y tramos más impactantes. Momentos para el recuerdo hay un largo número, destacando el sobrecogedor primer intento de matar a Gyp, donde sale desnudo a pegar tiros; todo el enorme capítulo donde Nucky sufre las consecuencias del atentado y muestra algunas debilidades; los tiroteos que hacen huir a Nucky; el acercamiento de Van Alden al crimen: desde el asesinato accidental a su aparición junto a Capone; la espeluznante pero heroica incursión de Richard en el burdel, él solo contra toda una banda; etc.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 5 Y FINAL.

Boardwalk Empire
HBO | 2014
Productores ejecutivos: Terence Winter, Timothy Van Patten.
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Shannon, Kelly McDonald, Shea Whigham, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael K. Williams, Jeffrey Wright, Gretchen Mol, Anatol Yusef, Patricia Arquette, Marc Pickering, John Ellison Conlee, Ben Rosenfield.
Valoración:

Alerta de spoilers: Final de serie, spoilers en cantidad.–

Sensaciones encontradas y cierto sabor agridulce me ha dejado la última temporada de Boardwalk Empire, y por ello la crítica podría ser algo subjetiva. Siempre ha sido una serie que no terminaba de convencer del todo, de encontrar su camino. Todo en ella apuntaba alto, todo parecía llevar a otra gran obra con el sello HBO, pero salvo en su tercera temporada, por espectacular más que por algún salto cualitativo notable, nunca ha llegado tan lejos como se esperaba. Siendo escasa la audiencia que lograba mantener y no habiendo alcanzado el prestigio esperado, la cadena decidió ponerle fin antes del plan de seis o siete temporadas que tenía en mente su creador Terence Winter. Si bien los seguidores nos hemos salvado de una cancelación lo cierto es que la temporada corta (ocho capítulos en vez de doce) que le han dejado rodar para darle un cierre digno no me ha resultado del todo satisfactoria. Sin duda es mejor tener esto que nada, pero resulta un epílogo algo forzado donde el destino final de los protagonistas no es tan redondo como el de otros que fueron terminando sus historias en etapas previas. Salvo el de Nucky, ningún desenlace me ha causado tanta impresión como los de Jimmy Darmody, Richard Harrow o incluso Owen Sleater.

El principal problema es que cuesta entrar en el relato. Para acercarse al final que buscaban sus autores han de pegar un salto temporal hasta los momentos finales de la Ley Seca, y ello arrastra varias consecuencias. La primera es la sensación de desapego. La posición de algunos personajes es más o menos la misma (Margaret sobre todo), pero la de la mayoría no, y el cambio brusco descoloca. Tener que adaptarse a una nueva dinámica cuando lo que esperas es el final es un caldo de cultivo para que te cueste conectar con lo narrado. Hay casos sangrantes y casi insultantes hacia el espectador, como el de Arnold Rothstein, que muere fuera de pantalla, pues su caída ocurre años antes de empezar este tramo. Si con Nucky decidieron apartarse de la realidad para poder moverse con más facilidad, ¿por qué con este no? O simplemente meter un flashback a su caída. No creo que fuese tan difícil. Lo que no puede ser es que uno de los principales jugadores desaparezca del tablero sin más justo cuando por fin estaba resultando más interesante.

La sensación de que la narración se torna arrítmica también es importante. Siempre ha sido una serie más lenta que pausada donde el cambio gradual en los personajes se desarrollaba despacio y sutilmente. Al Capone tarda cuatro temporadas en empezar a ir por su cuenta. Luciano y Lansky quedaban tan relegados como trasfondo que, aunque resultaban entretenidos, te olvidabas de ellos cuando pasábamos a otra escena, y además no daban la impresión de ir a ninguna parte. Van Alden también dio mil vueltas sin un destino claro. Y ahora empezamos con todos en lo alto de sus carreras, para en pocos capítulos verlos cambiar de golpe otra vez. En el primer ejemplo incluso se agradece, pues la trayectoria de un secundario como Capone, siempre muy alejado de las tramas principales, se agiliza muchísimo, dando más fuerza y ritmo a su sección, corrigiendo un error previo del que siempre me he quejado: la falta de energía en algunas historias secundarias. Pero con Van Alden la sensación que me transmite es contradictoria. Por un lado queda como un secundario casi cómico, un mero relleno, cuando por tiempo en pantalla se esperaba algo importante de él desde hace muchas temporadas. Por el otro, su aventura con Eli se torna muy emocionante hacia el final y tiene un par de giros espectaculares… aunque también alguno un tanto absurdo, como el lío de Eli con la mujer de Van Alden.

Por suerte con Lansky y Luciano, una vez pasado el bache de la nueva situación, hay que decir que su sección da bastante juego, aunque sea la clásica trama de mafias enfrentadas. Es sin duda porque conecta con el hilo principal, es decir, con Nucky, con lo que adquiere mayor relevancia e interés. Pero también mosquea un poco que de repente tengamos a Lucky Luciano metido en las grandes familias y pasando a la ofensiva para hacerse con el trono, cuando era poco más que un traficante local la última vez que lo vimos. Volviendo al lado bueno, su plan para acabar con Nucky está bien desarrollado y su victoria es uno de los grandes momentos de la serie: Nucky de rodillas, suplicando por su vida.

Luego tenemos los finales que no terminan de ser realmente jugosos. Chalky era ya un personaje principal más, pero aquí su trama vuelve a ser algo secundario, casi irrelevante. El periplo como preso a la fuga es intrascendente, y cuando por fin llega a algo tangible parece muy forzado. ¿Pero por qué se deja matar? ¿Por qué no se carga a Narcisse como tantísimas ganas tenía de hacer? Su cambio de opinión y su sacrificio por la chica no resultan nada creíbles. Date a la fuga con ella, sácala de ahí… pero la negociación chapucera con su archienemigo y su forma de dejarse aplastar con cuatro palabras me parece un despropósito.

En medio de la nada está Margaret. No acaba mal, porque muestra bien su evolución: siempre ha sido el personaje que más ha ido cambiando, y terminamos su viaje con su maduración total. Ahora es independiente, sabe jugar con la ambigüedad moral del mundo sin hacerse un lío o sufrir más de la cuenta, y vuelve al círculo de Nucky con un giro hábil de guión. Pero entre su ausencia en la etapa anterior (por el embarazo de la actriz) y los pocos capítulos de ésta parece que no han sido capaces de volverla a poner en un primer plano llamativo. No tiene ni una trama (el rollo de la bolsa aburre) ni un final que impresione, que deje huella, que haga recordable su presencia. Pasa sin pena ni gloria.

Nucky también empieza un poco raro. ¿No se suponía que quería dejarlo todo, no había encontrado solaz en Cuba con su nueva amante? Ahora resulta que sigue empeñado en ser alguien importante. ¿Ha estados siete años de vacaciones y empieza a moverse ahora, o ha estado luchando y agonizando (está casi en la ruina) todo este tiempo? No queda claro. Lo que sí es evidente es que nos acercamos al final de su historia, y los guionistas tiran de melancolía y sentimentalismo para atrapar al espectador en sus últimos momentos. Aunque el Enoch real vivió muchos años, todos sabemos que esta versión tiraba más por la ficción y dábamos por sentado que la serie acabaría con su muerte. Y resulta evidente que será así cuando abordan la temporada alternando el presente con el pasado, mostrando su crecimiento como persona en las etapas claves de su vida.

En principio no me convencía este ejercicio más cercano al sensacionalismo predecible que al buen drama. Lo que nos cuentan ya lo conocemos de sobra (su situación familiar en la infancia, su acercamiento al Comodoro y a las prácticas criminales, el tema Gillian), y el ritmo de esos flashbacks es más bien moroso. Pero también sirve, aunque sea un recurso de manual, para dar más realismo o humanidad al rol principal, y a la larga vemos que va todo bien encaminado: hacia el final de la temporada la conjunción de presente, pasado, intentos de redención, fracasos… todo se va uniendo dando forma a un drama trágico de buen nivel. Y con los actores para Nucky de niño y de joven/adulto lo han clavado, en especial con el segundo. Solo hay algún detalle que no me gusta, pero es totalmente opinión personal: el final de Gillian es demasiado duro, me ha resultado hasta desagradable. ¿De verdad era necesario cebarse tanto con ella?

La muerte del gran Nucky llega cuando se esperaba, pero al menos lo hace con un giro impactante, la venganza inesperada de Tommy Darmody, el niño que vivió en el tormento porque Nucky arrastró al infierno a su padre Jimmy y a su abuela Gillian. Alguno lo intuyó antes, sin duda; no es mi caso, no veía en él más que un secundario más que formaba parte del intento redentor de Nucky. Luego echo la vista atrás y me pregunto por qué el chaval no se lo cargó antes con todas las oportunidades que tuvo, o si es verosímil la suerte que ha tenido de llegar en un tris a ser su principal sirviente. Pero son minucias: podía estar tanteando el terreno, viendo si merecía el perdón, podría haber llegado ahí por suerte y haberse topado de repente con la posibilidad de hacerlo; además, matar la primera vez no es fácil, y más con fuerte conexión emocional de por medio. Terminamos con un fundido en negro, dejando a Nucky abrazando una muerte llena de violencia, es decir, tal y como ha vivido. Sin embargo me sobraba en plano lírico Nucky de niño cogiendo la moneda, me resulta poesía barata.

Para terminar he de decir que la puesta en escena no parece tan cuidada como de costumbre. Quizá contaban con menos dinero y tiempo, porque los realizadores dan la impresión de ir siguiendo el manual, sin buscar con tanto ahínco la expresión artística. Por todo ello la última temporada de Boardwalk Empire resulta la más irregular de todas, donde el ritmo, del que siempre ha ido justito, más se resiente. Además le sumamos que no todos los personajes tienen un buen cierre, con lo que no me sorprendería que muchos la consideren decepcionante. Para mí nunca decae tanto como para hablar de una sesión completamente fallida, pero vuelvo al principio del artículo: se esperaba amucho de ella, tenía potencial para mucho más. En los dos o tres capítulos finales da lo mejor de sí, y la caída de Nucky es realmente buena, pero no basta para levantarla. Boardwalk Empire llegó con muchas miradas puestas en ella, no deslumbró y se va sin hacer mucho ruido.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 2.

Boardwalk Empire
HBO | 2011
Productores ejecutivos: Terence Winter, Martin Scorsese, Timothy Van Patten…
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Pitt, Kelly McDonald, Michael Shannon, Shea Whigham, Aleksa Palladino, Michael Stuhlbarg, Stephen Graham, Vincen Piazza, Paz de la Huerta, Michael K. Williams, Anthony Laciura, Jack Huston, Gretchen Mol, Charlie Cox.
Valoración:

Alerta de spoilers: Analizo a fondo tramas y personajes, y hay muertes importantes.–

Como en el año previo los cinco personajes principales (a Eli y Richard los cuento ahora como tales) son exquisitos y sus aventuras atrapan con fuerza, y eso que muchas veces se tira más de sutilezas y una evolución velada que de tramas activas y golpes de efecto impactantes. Por ejemplo el cambio en la trayectoria de Margaret se expone casi sin que te des cuenta, va cobrando forma poco a poco.

Nucky ve peligrar su posición como nunca antes. Las acusaciones pendientes de juicio y el acoso de la Oficina de Hacienda hacen temblar su imperio y como consecuencias sufre una espantada de contactos. Los amigos en el mundo del crimen son efímeros. La alianza en su contra iniciada por el Comodoro y Jimmy, donde se apunta también Eli, es su principal problema. Pero su experiencia y determinación le dan ventajas frente a estos novatos indisciplinados que no son capaces de ponerse de acuerdo en muchas de sus acciones, por mucho que el Comodoro y sus contactos aporten veteranía, y salidas geniales como traer el whiskey desde Irlanda parecen ponerlo de nuevo en camino. Sin embargo en el proceso está descuidando lo que tiene en casa. No termina de congeniar del todo su lado familiar, y Margaret tiene algo que decir en sus planes: en sus narices le quita el proyecto de la carretera, lo que le hubiera dado a él y sus socios un enorme poder.

Jimmy como líder tendrá carisma, pero su cabeza bulle de dudas y los problemas se le atascan uno detrás de otro sin que vea forma de salir adelante sin crear otros nuevos. Y el breve reinado le explota en la cara: ser rey no es nada fácil, demasiados ángulos, socios, falsos amigos y conflictos que mantener a raya a la vez. Además creía que llegar a la cima le daría felicidad y motivos para vivir, y no es así. Michael Pitt está de nuevo magnífico a la hora de captar todo el tormento de Jimmy en esta complicada trayectoria, y los capítulos finales exprimen por completo a este inolvidable personaje. El flashback hacia el momento en que con la excusa de la guerra salió huyendo de la responsabilidad (novia embarazada) y los fantasmas internos (madre dominante: atención a la inquietante la escena de sexo) resume magistralmente sus limitaciones y demonios personales. Con la enfermedad y luego muerte del Comodoro y el resurgir de Nucky, el único objetivo que lo mantenía medio firme actualmente se viene abajo por completo. Su decisión de ir a ver a Nucky en plan suicidio es impresionante, y la escena de la ejecución bajo la lluvia corta la respiración. Todo el mundo habló de Ned Stark en Juego de tronos y nadie de Jimmy, cuando fue un golpe igual de inesperado y trágico. Es lo que tiene que esta serie no se convirtiera en un éxito popular. Además este no vino solo: la muerte de la mujer, justo cuando parecía encontrar algo de felicidad, es una cabronada. La que sale ganando en protagonismo en toda esta situación es la madre, Gillian (Gretchen Mol), pues se explica mejor su posición en la historia (su relación forzada con el Comodoro, el lugar de Nucky en la crianza de Jimmy), que en la primera sesión me quejaba de que quedaba algo descuidada. El momento en que se ve superior al Comodoro (paralizado por el ictus) y lo abofetea es genial.

Al comenzar esta etapa vimos a Margaret aceptando el lado criminal de Nucky porque su visión de la ética del mundo se ablandó un poco, sobre todo porque estar con él suponía sustento para la familia. Es fantástica la forma en que recupera el libro de cuentas, por ejemplo. Pero su férreo cristianismo sigue latente y empieza a emerger casi sin que ella o el espectador se dé cuenta hasta que explota por completo. Primero tenemos el flechazo con Owen Sleater (Charlie Cox), el irlandés que hace de guardaespaldas de Nucky. Se puede leer entre líneas que la infidelidad la llena de remordimientos a la vez que el amor incipiente le dice que podría hacer algo más con su vida aparte de estar con Nucky, pues esa relación se está enfriando. Pero para mí es la visita a sus hermanos el primer punto clave. Verlos luchar por salir adelante en la miseria mientras ella vive del cuento sin duda deja algo en su interior. Luego viene la dura enfermedad de Emily y se lo toma como un castigo divino. De ahí se lanza al otro extremo: todo se lo da a la Iglesia, posicionándose contra las ambiciones de Nucky hasta el extremo de aprovechar la farsa del matrimonio.

Eli y Richard como decía ganan protagonismo hasta situarse en primer plano. Eli sufre de lo lindo no sabiendo con quién aliarse, arrastrándose de un lado para otro según cambia el viento. Volver al lado de Nucky cuando este remonta no será fácil. Shea Wiggham está inmenso otra vez, rivalizando con Michael Shannon (Van Alden) como mejor secundario. Richard por su parte se gana el favor del espectador por su tragedia, pues el rostro desfigurado garantiza soledad y rechazo y se mantiene siempre a la sombra de los demás a pesar de que hay un gran hombre tras la máscara. Las escenas en que sueña con una familia imaginaria viendo lo que tiene y no sabe apreciar Jimmy son tristes y hermosas, y su intento de suicidio en el bosque es una de mis escenas favoritas del año.

El resto de secundarios terminan pareciendo más parte del entorno que personajes realmente interesantes. Aunque bien definidos, con peculiaridades llamativas y algunas buenas escenas, sus trayectorias no interesan casi nunca lo suficiente como para que si desaparecieran sin más los echase de menos. A días de terminar el segundo visionado intento pensar en qué han hecho todos estos habitantes de relato (Capone, Lucky Luciano, Rothstein, Chalky, Doyle…), cuál es su posición al final, cuánto han cambiado o crecido… y salvo Van Alden no sabría decirlo, termino perdido entre tanta alianza, cambio de bando, acción sutil que mueve otra acción, etc. Lo curioso es que este Van Alden, aunque sea más atractivo de primeras (en gran parte gracias al actor) está más descolgado que los demás y sus escenas son menos jugosas por sí solas (muchas incluso repetitivas), con lo que termina siendo un buen ejemplo de que un personaje con pegada es quien sostiene la trama que se pone sobre él y no al revés.

Mi conclusión es la misma que la del primer año, aunque en esta ocasión el enorme e inolvidable final de temporada deja un recuerdo muy grato y casi hace olvidar que el resto de la sesión tiene algunas limitaciones. Una vez reposada y analizada a fondo Boardwalk Empire deja ver de nuevo la asombrosa complejidad de sus guiones y la milimétrica exposición de tramas, pero su visionado requiere gran esfuerzo y paciencia para sacar todo el jugo de una narración algo enmarañada y adormecida, con más capítulos de transición o exposición que tramos emocionantes e impactantes, y que se pierde en una ingente cantidad de secciones y personajes secundarios que no terminan de ser tan interesantes como cabría esperar de semejante esfuerzo. Es decir, de pretenciosa termina ahogándose a sí misma. Es imposible no pensar que ese esfuerzo lo podrían haber puesto en hacer algo más ameno, en dar más fuerza y carisma a historias y protagonistas. Pongo como ejemplo Juego de tronos, de un estilo semejante y con tantos personajes como ésta y que siendo más irregular en cuanto a guiones engancha con más facilidad: es pausada y densa también, pero rara es la sección que no resulta agradable, emocionante o incluso fascinante gracias al magnetismo de sus protagonistas. Y si me voy al extremo de The Wire ya no digamos: todo en ella es perfecto, es mucho más compleja y detallista y tiene el doble de personajes, pero aun así resulta mucho más entretenida, fácil de seguir y atrapa con mayor intensidad, y lo más importante, ni uno solo de sus protagonistas pasa sin dejar huella.

En cuanto a la recreación época y la puesta en escena no hay queja alguna, de nuevo la mezcla de dinero y talento que maneja la HBO deslumbra de forma inconmensurable, siendo en el aspecto visual una de las series más poderosas de los últimos años. Con el reparto más de lo mismo, todos los intérpretes están perfectos y un puñado largo dejan papeles magníficos.

Ver también:
Temporada 1.

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 1.

Boardwalk Empire
HBO | 2010
Productores ejecutivos: Terence Winter, Martin Scorsese, Timothy Van Patten, Mark Walhberg, Stephen Levinson.
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Pitt, Kelly McDonald, Michael Shannon, Shea Whigham, Aleksa Palladino, Michael Stuhlbarg, Stephen Graham, Vincen Piazza, Paz de la Huerta, Michael K. Williams, Anthony Laciura.
Valoración:

Creada por uno de los autores de la mítica Los Soprano, Terence Winter, en colaboración con un grande del cine como es Martin Scorsese y otros tantos genios que trabajan en la cadena (Timothy Van Patten, Mark Walhberg, Allen Coulter, etc.), Boardwalk Empire nace como superproducción de cabecera de la HBO, como la serie destinada a ser la obra maestra de la época o como poco la genialidad de sobresaliente. No lo consigue en este su primer año, pero no lo hace con un margen tan amplio como para llevarse las manos a la cabeza. Es una temporada prodigiosa en la puesta en escena y con una trama asombrosamente compleja donde algunos protagonistas enganchan rápidamente, pero le ha faltado ritmo e intensidad y sobre todo no ha conseguido encontrar una dinámica donde los personajes secundarios destaquen correctamente.

Estamos en 1920, entrando en la oscura época de la Ley Seca, cuando tras la Primera Guerra Mundial una ola de puritanismo provocó que se prohibiera la venta y consumo de alcohol. Sin embargo, como ocurre siempre, las costumbres del pueblo no se eliminan con leyes, y el alcohol siguió formando parte de las vidas de casi todos. Lo que era comercio legal ahora es tráfico ilegal, contrabando, mafias…

La serie seguirá la historia de unos cuantos personajes reales y cruciales en estos años. Nucky Thompson, tesorero de Atlantic City (una pequeña pero importante ciudad entre Nueva York, Washington y Philadelphia), es el líder de facto de la ciudad gracias al tráfico de influencias. El chollo del alcohol le pondrá en contacto con otros individuos de su calaña en las vecinas Chicago y Nueva York, como Arnold Rothstein (famoso por sus amaños deportivos), Al Capone, de sobra conocido, y otros tantos, formando un imperio del crimen de grandes proporciones que la Oficina de Hacienda (el organismo previo al FBI) ni siquiera cree que pueda existir.

Los tres protagonistas principales son exquisitos y se hacen querer rápidamente. Nucky (Steve Buscemi), Jimmy Darmody (Michael Pitt) y Margaret Schroeder (Kelly McDonald) son caracteres muy bien descritos, con unos demonios internos y unos fantasmas del pasado que los agobian constantemente, llenos de matices que vamos descubriendo poco a poco. Mantienen sobre sus hombros todo el peso de la serie sin problemas, impidiendo que los episodios, muy pausados a veces, se hagan pesados. Y los actores quitan la respiración, los tres están increíbles. El veterano Buscemi encarna a la perfección a un poderoso cínico y egoísta pero con un buen poso, pues la difícil historia familiar dejó huella en él. McDonald no era muy conocida hasta la serie (aunque a mí me encandiló en Gosford Park), pero su dicción y acento irlandés enamoran tanto como la tragedia de la que nace su historia, que la actriz capta con gran sensibilidad. Además Margaret evoluciona mucho, y lo refleja de forma excelente: dudas y vacilaciones se alternan con una fuerza interior que a veces sorprende en un personaje que en cada capítulo va adquiriendo capas. La mitad de las mejores escenas del año nacen de esta maduración, de sus conflictos internos ante la ambigüedad moral que la rodea, de su paulatina aceptación de modo de vida de Nucky. Pero la sorpresa para mí fue Pitt, apenas conocido por unas pocas películas y del que yo no había visto ningún trabajo. El joven deslumbra con una intensidad impresionante: el dolor que arrastra Jimmy, tanto físico como psíquico, lo hace tangible en todo momento. La odisea por hallar un lugar donde se vea querido y se sienta útil tras regresar de la guerra, las peleas con Nucky, el distanciamiento con su mujer, la estancia en Chicago… cada paso que da va formando un personaje enorme.

Podemos contar otros secundarios de cierta importancia pero que no terminan de despuntar en esta sesión. Tenemos al hermano de Nucky y sheriff de la ciudad, Eli (Shea Whigham, otro actorazo), quien no adquiere verdadero interés hasta que deja de ser el típico perro guardián obediente para pasar a oponerse a Nucky en un par de escenas magistrales. Al contrario le ocurre al investigador Van Alden, cuya imponente e intrigante presencia resultaba muy llamativa en principio pero luego sus delirios religiosos lo apartan de las tramas principales y termina descarriado sin saber muy bien qué pinta en la serie. Hay que indicar que su intérprete Michael Shannon es toda una revelación: su interpretación es colosal, la aflicción y tensión del personaje las clava, y los momentos donde está perdido y parece que va a estallar dan miedo. También se presenta bastante atractiva la aparición del tipo de rostro desfigurado que adopta Jimmy, Richard Harrow (Jack Huston), aunque queda por ver qué aportará, pues tiene contadas apariciones. Aparte de estos, solo resulta llamativo el pendenciero Al Capone (Stephen Graham), cuya evolución resulta atractiva desde este primer año (cuando decide dejar de lado las bromas y centrarse) y no defraudará en el futuro.

Pero hay muchos, muchísimos más personajes divididos en numerosas facciones. Nueva York (Arnold Rothstein con su pose críptica y sus alianzas con Luciano y Lansky, entre otros), Chicago (Torrio, Al Capone y sus propios problemas), los políticos locales (concejales y lameculos de cuyos nombres es imposible acordarse, y de sus puestos menos todavía) y foráneos (las elecciones a la presidencia), otras breves apariciones de grupos que cuesta horrores seguir aunque en próximas temporadas serán cruciales, como Chalky con los negros (aquí no se sabe muy bien qué pinta en todo el tinglado) o el atontado de Doyle (¿alguien se acuerda de este tras terminar la temporada?), y otros tantos que aparecen de vez en cuando, como esos hermanos (¿polacos?) que van por libre.

Si se analiza en profundidad se observa que las acciones de unos tienen consecuencias inesperadas en otros, que los guionistas han construido un conjunto extremadamente complejo, y además con visos a desarrollarlo muy lentamente. Se puede alabar a los escritores por haber sido capaces de tejer un entramado con tantísimos hilos, donde cuando uno vibra el resto responde, pero esta extraordinaria densidad también tiene su lado negativo, porque supone un problema en cuanto a dificultad para comprender el relato y por extensión una merma en el interés que éste pudiera despertar en el espectador. Es decir, de ambiciosa la temporada resulta a veces demasiado intrincada, dando la sensación de que en ocasiones se deja de lado el factor entretenimiento por la idea de deslumbrar con más y más capas de intrigas, facciones e individuos. Se puede decir que por ello en sucesivos visionados ganará algunos puntos, al poderse observar mejor la evolución de todo el conjunto… pero no disipa la sensación de que se podría haber hecho mejor, de forma más asequible y amena.

Así pues, Boardwalk Empire tiene la semilla de una gran serie, pero este primer año sus creadores no la han sabido regar de forma que dé frutos atractivos. El principal problema a la hora de conectar con ella es que cuesta hacerse a los personajes secundarios, pues estos no tienen la presencia y encanto directo que tenían por ejemplo los de Los Soprano, que también eran numerosos y localizados en distintos grupos. De hecho incluso algunas relaciones cruciales son en principio un poco confusas: ¿alguien captó el lío familiar de Jimmy a la primera: quién es el Comodoro, cómo de importante es su madre en el momento actual de su vida (aparece de vez en cuando como metida con calzador), qué lugar ocupó Nucky en el pasado? Hasta el final de la temporada no es fácil hacerse un cuadro completo de estas relaciones. ¿De verdad es necesario ser sutil hasta resultar prácticamente opaco?

Por extensión algunos personajes quedan en un limbo de casi rechazo: dependiendo de lo atractivo que resulten para cada espectador, algunos puede suponer más una carga que otra cosa. En mi caso, en el primer visionado me tropecé bastante con Angela, la novia de Jimmy. Aparecía poco, me resultaba cansina y tenía un patinazo importante: durante un tiempo desaparece (cuando él está en Chicago) para volver a salir de golpe enrollándose con otra mujer, tan de golpe que durante unos minutos no sabía quiénes eran ambas. Además esa escena tiene un fallo narrativo importante: Angela dice haberse encontrado con Nucky y que este le da dinero de vez en cuando… pero eso no llega a mostrarse; parece que eliminaron una secuencia y no se dieron cuenta de que dejaban un hueco. Y en general la subtrama del romance lésbico me resultó demasiado edulcorada, con ese viaje de ensueño malogrado tan previsible. Sin embargo, entre la segunda temporada y el revisionado de ésta Angela ha llegado a gustarme bastante: su dulzura, la injusticia de la situación tan triste en que vive, el buen papel de Aleksa Palladino… Pero esto vuelve a señalar el problema con los personajes: los guionistas no los saben mostrar realmente interesantes desde el principio, hace falta mucho esfuerzo por parte del espectador para sacarles jugo.

Tampoco me ha convencido del todo el final de temporada, que no ofrece una trama en ascenso que llame como para lanzarse con ansia a por la segunda sesión. Resulta algo anticlimático y precipitado incluso después de algunos capítulos algo faltos de enjundia. La vuelta de Margaret y Nucky a la relación es muy previsible. El cambio de bando de Eli y Jimmy quizá se debería haber manejado un poco mejor: hace episodios los veíamos cabreados con Nucky, pero luego la cosa se había enfriado, como dejado de lado, para en el desenlace, de repente, sin razones de peso, volver a mostrarlos totalmente en contra de él, hasta el punto de empezar a conspirar. Y por último, las elecciones forman una trama demasiado intangible a pesar de la importancia que se le pretende dar… y que realmente tiene, porque todo el tinglado se vendría abajo si los contactos de Nucky pierden el poder.

Sobre la puesta en escena solo puedo verter halagos, y el dineral invertido por la HBO luce de forma impresionante. Cada plano deslumbra gracias a una fotografía virtuosa y a una ambientación muy cuidada, tanto en interiores como en exteriores: enorme el decorado construido para el paseo marítimo y muy buenos los fondos digitales, que casi no se notan (alguna vez sí lo hacen). Cabe destacar también los numerosos detalles cotidianos que nos sumergen en los años veinte: referencias a personajes y situaciones relevantes para las gentes, ambiente y comportamientos muy bien captados, diálogos tan adaptados la época que por ello a veces cuesta entender…

No hay duda de que Boardwalk Empire ofrece profesionalidad y exquisitez en grandes cantidades, y cuenta además con grandísimos protagonistas principales y algunas escenas memorables en cada episodio, pero aun así no llena como esperaba, me ha resultado demasiado enmarañada y con poca pegada para lo que cabría esperar de sus autores y del potencial que se nota en todo momento que tiene.

(Entrada actualizada del original publicado el 15-12-10).

BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 4.

Boardwalk Empire
HBO | 2013
Productores ejecutivos: Terence Winter, Martin Scorsese, Mark Wahlberg, Timothy Van Patten, Howard Korder.
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Shannon, Kelly McDonald, Shea Whigham, Michael Stuhlbarg, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael K. Williams, Antony Laciura, Jack Huston, Ron Livingstone, Jeffrey Wright, Gretchen Mol, Patricia Arquette, Brian Geraghty, Ben Rosnfield.
Valoración:

Alerta de spoilers: Resumo muchos acontecimientos importantes, con lo que no debes leer el artículo si se quieres ver la temporada sin conocer nada.–

La tercera temporada de Boardwalk Empire fue magnífica, la serie parecía alcanzar por fin el nivel esperado. Pero también resultó un punto y aparte importante, porque se cerraron muchas líneas narrativas y se dejó a muchos personajes sin un rumbo claro. Así pues sería perdonable que en el receso posterior, mientras coge carrerilla y lanza las nuevas historias, el ritmo decayera un poco. Sin embargo, la bajada de nivel resulta bastante destacable y además evidencia que algunas de las limitaciones de la serie siguen presentes: la obsesión por formar un relato excesivamente denso mientras no saben dotar de la trascendencia y vitalidad necesarias a las secciones secundarias.

El problema principal es que el nuevo villano resulta casi una caricatura, un personaje burdamente dibujado indigno de una producción tan seria. Narcisse (Jeffrey Wright), el negro racista con su pose ideológica tan rebuscada, se introduce fatal. ¿Cómo un tipo tan poderoso sale de la nada (nadie lo conocía) y no se lo toman a cachondeo ni se plantean pararle los pies? Cuesta creer que en un entramado criminal tan sólido como el que mantienen los protagonistas este señor tan chulito y sin renombre trepe tan alto vacilando con su verborrea cansina. Conforme avanza su historia, no mejora: la rivalidad con Chalky resulta muy forzada y poco atractiva. Por suerte el cambio de lealtad del segundo de Chalky, Purnsley, da mucho juego. Y en el tramo final del año la conjunción de todas las historias tapa la poca consistencia de esta línea, y la caída del individuo obedece a varios giros de guión de gran calidad… pero el personaje es tan cargante que su destino no causa mucha impresión, si acaso alivio. Queda lejísimos de la inmensa figura que resultó Gyp Rosetti y lo bien que se manejaron las tramas en su órbita.

El otro lastre es la falta de definición inicial de casi todas las historias. Sí, siempre ha sido una serie que pone las piezas despacito, pero aquí falta la buena letra. Parece que a los guionistas les cuesta ponerse en marcha, definir unos objetivos claros desde el principio, y hay varios capítulos un poco deslavazados, faltos de sustancia. No llega a ser algo realmente grave, porque los personajes principales tienen fuerza de sobra para mantener el conjunto, pero sí es indudable que de una serie capaz de llegar tan alto se espera más. Quien peor parado sale es Harrow, que no arranca muy bien. No se exponen los primeros pasos de su viaje, sino que se explican luego de mala manera, y queda bastante confuso. También cabe pensar que no aporta mucho su estancia con la hermana si luego vuelve al juego, y si bien con el magnífico epílogo queda aclarado, no evita la sensación de que el receso dura demasiado tiempo. Por suerte, su viaje interior es más interesante: está asqueado de matar, ya ni puede sacrificar a un perro moribundo. Tras deambular sin rumbo claro otros tantos capítulos, de forma que parece que se improvisa su historia sobre la marcha, por fin lo meten en la órbita de Gillian y el hijo de Jimmy y vuelve a ver a la chica que le gustaba, y el interés en su historia remonta bastante. Parecía que iba a tener un final feliz, pero esta serie no es muy dada a ello.

La ausencia de Margaret se nota mucho. Aunque fuera forzada por factores externos a los guionistas (el embarazo de Kelly MacDonald) deja un hueco importante y en cada episodio me preguntaba cuándo iba a aparecer de nuevo. Cuando lo hace por fin tiene una trama breve pero jugosa: la asociación con Arnold Rothstein promete dar mucho juego. Por cierto, la breve exposición sobre los problemas de Rothstein con el juego es espectacular. La caída al abismo de la otra fémina importante, Gillian, es impresionante, muy trágica. La adicción a las drogas, el romance sospechoso, el insoportable (para el personaje) juicio por la custodia de su nieto (el hijo de Jimmy), la traición final del supuesto enamorado… Ha sido mi personaje favorito del año. Su relato resumiendo su vida es muy emotivo, y el golpe de efecto con el montaje del detective es brutal.

Van Alden sigue siendo un secundario casi de relleno, aunque sus desventuras, su genio contenido y el pedazo papel del actor Michael Shannon siempre son muy agradables de ver. Sin embargo aunque sea tímida y lentamente su sección va cobrando sentido. En la etapa anterior empezó a acercarse a los grupos criminales y ahora se empieza a introducir en la banda de Al Capone, con lo que ¡por fin! lo tenemos en el terreno de juego. Más fluido ha sido el ascenso de Al Capone, aunque se ha tomado cuatro años también: la maduración paulatina del personaje se ha trabajado muy bien, hemos ido viendo claramente como aprende y madura. En cambio no funcionan tan bien las aventuras de Lucky Luciano y su colega Meyer Lansky, que siguen en un plano muy secundario y sin lograr despuntar en trascendencia e interés.

El hijo de Eli, Willie toma protagonismo. El crimen inicial que le trae hacia Nucky, las peleas con Eli y la decisión de abandonar el núcleo familiar y trabajar en la organización son muy interesantes. El agente del FBI, Knox, resulta extremadamente inquietante, sobre todo porque el actor Brian Geraghty lo borda; su presentación fingida (en plan agente tontito) es fantástica, la caza del mayordomo Eddie (otro personaje que acaba mal) y luego de Eli ofrece instantes de tensión de los que aguantar la respiración y sufrir mucho por los personajes. El que no convence es J. Edgar Hoover, porque el casting no ha estado a la altura: Eric Ladin puede ser mejor o peor actor, pero su físico, voz y porte no valen para el papel. Al menos definen bien a esta importante figura: aires fascistas y obsesión por perseguir ideas políticas y pasar de organizaciones criminales más tangibles (lo que dificulta la tarea de Knox). También se tratan muy bien otros aspectos de la época relacionados con el crimen: el auge de la heroína empieza a hacer estragos… y dinero.

En cuanto a la omnipresente figura central, Nucky, hay una evolución notable tras el punto de inflexión de la pequeña guerra: intenta empezar de nuevo, pero ya no tiene la fuerza y determinación de antes. Los viajes a Florida son prácticamente unas vacaciones, y rápidamente lo convierte en su reducto de paz, sobre todo gracias a la relación con Sally (Patricia Arquette). Como es habitual en la serie, el entramado de sus fechorías y todos los personajes con los que se conecta es enorme, de hecho a veces resulta difícil seguir el quién es quién entre los políticos. Los intentos del FBI por introducirse y desmontar su tinglado no perturban gravemente los negocios, pero sí las relaciones personales: Eli atrapado entre la espada y la pared da mucha lástima y un montón de escenas fantásticas, amén de que el actor Shea Whigham está inmenso.

El tramo final resulta memorable, y disimula ese segmento inicial algo diluido y las historias secundarias que no terminan de despuntar. La cantidad de tramas, personajes y giros se maneja de forma como siempre muy cuidada. Hay tantos protagonistas en movimiento entrelazado de una forma u otra que cada pequeño detalle en la vida de cada uno de ellos puede afectar de una forma insospechada al resto, y los guionistas manejan todo el tinglado con equilibrio y coherencia (aunque improvisaran un poco al principio), con calma e inteligencia, y lo conducen hacia un desenlace extraordinario planificado con esmero y expuesto con maestría.

El plan para acabar con Narcisse termina patas arriba con tragedias de por medio (la niña cruzándose) y desenlaces inesperados (la detención de Narcisse por color de piel y color político), y deja a Chalky solo con sus penas y odios y carcomido por venganzas ya imposibles. No menos fallido resulta el objetivo del agente Knox para con Nucky, que termina con Eli acojonado cargándose al agente, Nucky diciéndole a Eli que ha descubierto su traición y apuntándole con un arma… De veras llegué a pensar que sería capaz de disparar y acabaría con la poca humanidad que le queda, pero no olvidemos su cambio de perspectiva en los últimos episodios, su idea de alejarse de todo el jaleo: ¿habría disparado si no llega a aparecer el hijo de Eli? Y para terminar, Harrow se ata a Nucky para salvar a su proyecto de familia, poniendo una gran traba a un final que prometía ser idílico. Su muerte es preciosa y dura, pues es uno de los personajes que más se hacía querer, el único realmente bueno en su interior (junto a Margaret). La escena en plan sueño da fin a su vida con una impronta poética embriagadora.

La realización es soberbia como de costumbre. Las excelentes labores de vestuario, fotografía, iluminación y localizaciones son exprimidas al máximo por los habituales directores de la cadena, todos con enorme talento. El reparto es inconmensurable al completo, pero aun así destacaría las figuras que he ido citando en el comentario. La fuerza de la mayor parte de las escenas proviene del guión, pero la puntilla extra de belleza y grandeza la da el incomprable aspecto visual y el recital interpretativo. Por cierto, prácticamente no hemos visto el paseo marítimo, que era protagonista en los primeros años; la acción ha terminado desperdigada por cada vez más localizaciones y decorados.