Archivo mensual: mayo 2017

EL ÚLTIMO HOMBRE EN LA TIERRA – TEMPORADA 3

The Last Man on Earth
Fox | 2016-2017
Comedia | 18 ep. de 22 min.
Productores ejecutivos: Will Forte, Phil Lord, Christopher Miller.
Intérpretes: Will Forte, Kristen Schaal, Mel Rodriguez, Cleopatra Coleman, January Jones, Mary Steenburgen, Kenneth Choi, Mark Boone Junior.
Valoración:

Volví a caer en mi placer culpable de estos años. No sé, algo tenían Phil Tandy Miller y sus locuras como para hacerme reír, y la esperanza de que los escritores fueran poco a poco aprovechando la temática de fin del mundo me atrajo de nuevo. Pero hablo en pasado. La tercera temporada ha dejado bien claro que sus autores no tienen nivel suficiente, y menos para mantener la premisa tan encorsetada como quieren.

Tandy es inmaduro, egoísta y cabezota. Y apenas hay algo más donde rascar. El embarazo de Carol, que tiene unos pocos miedos y quiere que Gail sea su madre adoptiva para tener una familia más completa, es el único amago de contar algo más continuado y relevante con los personajes secundarios, pero dan vueltas en círculos obsesionándose con esa única historia y termina siendo agotador. Además, Erica está embarazada también y no narran absolutamente nada con ella. Melissa enferma, pierde la cabeza, pero no lleva a nada sustancial, parece una excusa para quitarle diálogos, da la impresión de que no sabían qué hacer con el personaje. Y cabe preguntarse por qué alguien del caché de January Jones (Mad Men, incluidas dos nominaciones a los Globos de oro, alguna aparición en cine) se apalanca en una serie de tercera como esta. Todd sufre un poco con ello, pero nada que dé juego, nada que aporte drama desde una perspectiva cómica. El único momento duro es cuando Gail acaba días encerrada en un ascensor… y da igual, no deja secuelas en el personaje. En resumen, ninguna historia mueve de verdad las relaciones, añade un poso a cada protagonista, explora ideas genuinas e ingeniosas a pesar del potencial latente.

Los guionistas no son capaces de ver que no llegan a tantos capítulos aferrándose al esquema, pero no hacen ni un amago de incluir aventuras secundarias de relleno. Cambiamos de escenario al poco de entrar la temporada, tras despachar el lío con el loco peligroso de Pat, pero volvemos enseguida a la rutina. Y ya canta mucho que cada nuevo personaje que llega no va a aportar savia nueva, sino que va a servir exactamente para lo mismo: para mostrar a Tandy intentando hacerse amigo del recién llegado y a la vez no perder su posición en el grupo, ni la cabeza por los ataques de celos. Pat, Lewis y el niño al final de temporada, todos están puestos al servicio de Tandy. Y el nivel que se alcanza en el tramo dedicado a este último ya no es bajo, entra directamente en la vergüenza ajena. Así que el año, que iba flojeando cosa mala, cae al abismo en los capítulos finales. Sólo salvaría unos pocos al principio, cuando la presencia de Pat y Lewis ofrece algo de movimiento y una pizca de gracia, pues aunque sea jugar otra vez sobre seguro (Tandy, Tandy, Tandy), algún momento decente da, como ese en que Tandy se encuentra mintiendo a dos grupos a la vez y casi le da un pasmo.

El ego del creador de la serie, Will Forte, que es precisamente el intérprete de Tandy Miller, consumió el poco material que tenía en la primera temporada, y la segunda se sostuvo milagrosamente porque amagó con tomar distintas direcciones. Pero estancándose de nuevo en el concepto inicial está claro que la serie está agotada, y a estas alturas no parece que vayan a tratar de darle nuevos aires a pesar de la han renovado por una cuarta sesión.

Mención aparte merece la aparición de Kristen Wiig, una de las actrices de comedia más conocidas (Saturday Night Live, The Spoils of Babylon). Como hicieron con el hermano de Tandy, tuvo un capítulo para ella sola en el parón (¡de cuatro meses!) en el ecuador de la temporada (aunque lo emitieron después, así que perdieron el factor expectación), lo que hacía suponer que aparecería en la parte final uniéndose al grupo. Pero el episodio fue aburridísimo, sin chispa alguna, y luego resulta que no llega a aparecer hasta el último segundo del año, en un cutre intento de captar audiencias.

PD: Por no cuidar no cuidan ni la coherencia. Una trama principal en la segunda tempora fue que no funcionaba la gasolina, pues se caducó, pero aquí se ponen a viajar en coches y autobuses como locos.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

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HA FALLECIDO POWERS BOOTHE

Pocos papeles protagonistas tuvo, como una serie sobre el detective Philip Marlowe (ese conocido sobre todo por Humphrey Bogart), pero como secundario ha dejado una huella imborrable en muchas series y películas, generalmente como villano: Giro al infierno, Tombstone, 24, Hatfields and McCoys… Su último trabajo fue en Agentes de SHIELD… Su papel más recordable fue en Deadwood como Cy Tolliver, un rol donde estuvo deslumbrante en una serie ya de por sí llena de grandes personajes y actores.

Ha fallecido mientras dormía, por causas naturales, a los 68 años de edad.

Ficha en la IMDb, biografía en Wikipedia.

GIRLS – TEMPORADA 6 Y FINAL

HBO | 2017
Drama, comedia | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Lena Dunham, Judd Apatow, Jennifer Konner.
Intérpretes: Lena Dunham, Allison Williams, Adam Driver, Jemina Kirke, Zosia Mamet, Andrew Rannells, Alex Karpovsky, Peter Scolari, Becky Ann Baker, Ebon Moss-Bachrach.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo a fondo la trayectoria final de cada protagonista. —

No entiendo qué les pasa a muchos autores a la hora de abordar los finales de sus series. La tendencia habitual se inclina demasiado hacia dos formatos: un desenlace cobarde y complaciente o uno salido de madre que sabe a traición. Los cierres que causen buenas sensaciones, que terminen por todo lo alto (y esto no tiene por qué implicar un clímax espectacular) sin faltar al espíritu de la serie, son difíciles de encontrar. En este sentido destacarían algunos como A dos metros bajo tierra, The Shield, la reciente Black SailsGirls nos trae una bajada del telón frustrante, pues precisamente toma algo de cada una de esas dos líneas tan criticables: es un poco miedica a la hora de lanzarse hacia adelante con el grueso de personajes, y a la vez toma un giro muy extraño con la protagonista principal.

Ese desilusionante desenlace no se ve venir, pues la temporada mantiene durante muchos capítulos un nivel de calidad y expectación por el destino de los protagonistas tan alto como de costumbre; incluso el tramo central aguanta el tipo a pesar de lo bajo que apunta el giro con el embarazo de Hannah. Ella continúa tratando de encontrar un objetivo en la vida que le haga sentirse realizada (principalmente, ser escritora profesional), lidiando con trabajos y situaciones de las que no termina de sacar nada que llene su vacío, incapaz de ver que el problema es casi siempre ella, con su inestabilidad y obsesiones. El triángulo Ray-Marnie-Desi llega sin rodeos a un punto de inflexión no por esperado menos interesante: la ruptura del matrimonio, el acercamiento a Ray. Elijah resulta un encanto, y más con su creciente protagonismo, y Shosh también es deliciosa, pero me temo que esta en cambio no termina de tener la presencia de antes. Y Adam y Jessa experimentan con sus sentimientos presentes y pasados en una relación enfermiza y caótica la mar de divertida. Así que, en líneas generales todas las historias mantienen el tono habitual: humor ingenioso y sutil, con mala leche pero también con muchas enseñanzas sobre la vida, y unos personajes muy bien dibujados, llenos de vicios y contradicciones hasta el punto de resultarles desagradables a muchos espectadores. En otras palabras, seguimos estando ante una dramedia única, con una visión de los treintañeros inteligente y a la vez visceral que no deja indiferente a nadie.

El punto álgido del año, ese capítulo alternativo, distinto, que siempre destaca y da que hablar, esta vez ha causado más sensación que de costumbre, agitando las redes a lo grande, tanto en blogs de series como en medios feministas o de tendencias sociales en general. La influencia de Lena Dunham desde los comienzos de la serie es innegable, y se despide por todo lo alto con American Bitch (Zorra americana, 603). Lo que empieza pareciendo una aventurilla intrascendente de Hannah pronto va dejando ver su mensaje crítico, aunque tan velado que a muchos se les habría escapado si no fuera por la de artículos que le han dedicado. La descripción que hace Dunham del abuso sexual y el machismo invisibles pero inherentes a la sociedad, esos menospreciados e ignorados a pesar del daño que hacen, es magistral. El famoso que dice no ser un abusador pero que engaña hasta a la lista y arisca Hannah con sus camelos y palabras bonitas nos pone ante los ojos situaciones cotidianas que muchas mujeres han sufrido y muchos hombres toman por normales, y poco a poco va calando la sensación de indefensión y asco ante tales injusticias, soltándonos bofetada tras bofetada: el relato de Hannah del profesor sobón, el momento en que te das cuenta de lo que está pasando de verdad (yo, en algún momento en que están en el sofá, él soltándole alabanzas sobre lo bien que escribe), cuando por fin se quita la máscara sacándose el pene… Y se remata con una de las mejores escenas de la temporada televisiva: el giro a la normalidad, con el tipo adorando a su hija mientras relega a Hannah, la última conquista, a la nada. El plano es sutil como él sólo, pero si lo pillas resulta tan natural como inquietante. En cambio, como escena final abraza lo directo y bruto a lo grande: la riada de chicas entrando en su piso.

Pero conforme nos acercamos al tramo final, a los últimos cuatro capítulos, empieza a pesar la sensación de que parece que no es el final de la serie, de que faltan episodios dedicados a varios personajes, pues estos van quedando en suspenso o son relegados y rematados con prisas. Yo daba por sentado que los protagonistas darían el paso último a su maduración con una historia original, moderna, profunda, ingeniosa, mordaz, en línea con la visión que la serie estaba haciendo de los jóvenes de entre veinte y treinta y pocos años (la generación millennial, se empeñan en llamarla). Pero Lena Dunham ha tomado unos caminos y decisiones decepcionantes, y aunque realmente no hay un bajón acusado hasta este segmento, no puedo decir que haya sido una temporada final satisfactoria.

El principal problema, del que nacen todos, es que se centra demasiado en Hannah (el dichoso ego de Dunham…), y además en una trama inesperada y contradictoria. Apena mucho que una obra tan inteligente, rompedora de clichés y con multitud de certeros análisis sociales, la mayoría obviamente centrados en la mujer, acabe aferrándose tanto al tópico de que la madurez y la realización de esta sólo puede llegar teniendo hijos y trabajo. Lena Dunham, icono feminista moderno (rayano lo feminazi: muchas veces parece decir que los hombres no sirven), de repente se gira a lo más tradicional, y además con unos guiones bastante endulzados, con tramas forzadas, previsibles, cursis… Se podría decir que muestra contradicciones reales, como sus propios personajes a lo largo de toda la serie, pero se aparta tanto del estilo y la originalidad previos que choca bastante. Le pone a su alter ego, Hannah, algunos dilemas y problemas encima, pero son muy básicos (dudas típicas del embarazo, estrés y ansiedad: oh, el niño no quiere mamar), carecen de lecturas novedosas y profundidad como se espera, y la impresión de que, una vez embarazada, el mundo cambia para complacerla, cuando antes le llovían hostias y se daba ella misma otras cuantas, pesa demasiado. Si es que está triunfando por fin como escritora, sin que sepamos muy bien por qué, y para rematar le cae un trabajo maravilloso del cielo (¿ahora vuelve a querer ser profesora?).

De los demás, sólo Marnie y Elijah tienen presencia y recorrido, y sólo él un cierre más determinado, y aun así sabe a poco, porque siempre era un secundario de apoyo, no conocíamos su vida y aspiraciones como con los demás, así que el que encuentre un proyecto que le entusiasma y le da fuerzas para enfrentar el futuro no llega como habría llegado con cualquier otro, por no decir que el cambio no sale de dentro, de su crecimiento como persona, sino de una oportunidad casual de la vida. Marnie empieza por fin a ver su egocentrismo infantil, de hecho la escena de la casa de empeños resulta tronchante aunque sea muy clásica, y su trayectoria mantiene muy bien la intriga: ¿será capaz de salir de su eterno ciclo de ensoñación y desencantos? Pero en el tramo final se estanca, pues aunque se mantiene en pantalla acompañando a Hannah, lo hace sin motivos claros, no llegamos a ver que retome o lance por fin su vida. Por cierto, la actriz se ha quedado anoréxica y da penita verla.

Ray, el hombre más completo e interesante, también es desaprovechado a pesar de empezar su sección con buen tono. Por fin consigue a su amada Marnie, pero entonces ve que es un cascarón vacío, una niña tonta, y la relación dura bien poco, aunque nos deja unas pocas grandes escenas. Y su trabajo, maltrecho de por sí, sufre un giro inesperado con la muerte de su admirado jefe. Así que se encuentra de repente un poco perdido, cuando siempre había sido el más adulto y centrado… Pero esto no lleva a nada. Nos dejan a medias con un amago de un proyecto personal (lo de entrevistar a ancianos, que me pareció bastante trivial e instrascendente) y un chispazo con la conocida de Shoshanna (la secretaria obesa), sin terminar de decirnos si esto llena su vacío, si encarrila su vida o no después de un bache tan notable. Shoshanna aparece testimonialmente en los primeros capítulos y luego no sabemos nada de ella hasta el final. Podríamos decir que ya se había encontrado a sí misma y entrado en el mundo adulto, pero se la echa mucho de menos, y la sorpresa que nos lanzan a la cara en el final resulta demasiado forzada: lo único que le faltaba al personaje era encontrar pareja estable, deshaciéndose de sus miedos y excentricidades en cuanto a las relaciones… y tachán, aparece prometida a un tipo que ni llegamos a conocer. Pero además nos quedamos con la duda de si el rechazo a sus amigas, por dañinas, es fruto de su maduración, o si es la idea de abrazar una vida de ensueño como la de sus antiguas amigas, ahora triunfadoras, lo que la ha llevado a tomar estas decisiones (la boda y el rechazo) de forma precipitada. Es decir, es un final repentina e inesperadamente demasiado ambiguo para un personaje parecía haber asentado la cabeza, con lo cual tampoco deja buenas sensaciones.

Adam y Jessa, cuando parecía también que andaban en una dirección clara, son rebajados, usados únicamente para complementar a Hannah. Pensé que el tener que cuidar al bebé de la hermana de Adam los haría unirse y crecer como personas, pero esta línea no se retoma, todo lo que hacen ahora tiene que ver con Hannah, y cuando ya no son útiles para ello son dejados de lado. Incluso los momentos más relevantes e intensos, como la pelea de Hannah y Jessa y el arrebato de Adam de volver con Hannah, son olvidados al final, como si nada hubiera ocurrido, y no se vuelve a construir una trama propia para ellos que les dé un cierre conciso y atractivo. Es una pena, sobre todo porque Adam apuntaba muy alto, muchos ya lo consideraban uno de los personajes más grandes de la época, pero se fue estancando hasta quedar en poca cosa. Desi es mandado tomar por culo limpiamente, sin visos de que sea capaz de levantar cabeza, pero aquí me da igual, porque era un secundario, un motor para Marnie. Al final los únicos que han dado un vuelco a sus trayectorias son los que menos pintan aquí: los padres de Hannah logran salir de la dinámica que los ahogaba, aceptando cada uno lo que han hecho con sus vidas y agarrando el presente por las pelotas.

El episodio final, este sí bastante flojo, muy aburrido y superficial, maximiza todos los problemas, porque abandona por completo a los demás protagonistas y se hunde en ese camino ñoño, anticlimático, ajeno a la fórmula que conocíamos. Sólo tiene una escena con la esencia de antaño, con su ingenio y mala baba, pero son unos pocos minutos en un conjunto tedioso: la bronca a una niñata fugada nos recuerda momentáneamente ante qué serie estamos, mostrándonos el paso de Hannah de adolescente a adulta con una concisión y agudeza que se estaba empezando a echar mucho de menos en un momento clave. Pero también queríamos ver ese cambio, ese crecimiento, en los demás personajes, que Girls ha dicho a las claras desde el principio que trataba sobre ello, así que la desilusión copa el desenlace y puede eclispar bastante las virtudes del resto del año y quizá incluso dejar un recuerdo poco grato de una serie muy valiosa. Es cierto que Girls nunca ha sido una obra redonda, pero un final redondo podría haber dejado más huella, haber afianzado una fama ganada más por las polémicas y reflexiones que lograba provocar que por alabanzas a la propia producción. Sea como sea, Lena Dunham sí ha dejado bastante huella en distintos ámbitos, algo muy complicado de lograr con una serie, y más con su corta edad, pues empezó este viaje con 26 años.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.