BREAKING BAD – TEMPORADA 2.

AMC | 2009
Productores ejecutivos: Vince Gilligan.
Intérpretes: Bryan Cranston, Anna Gunn, Aaron Paul, Dean Norris, Betsy Brandt, RJ Mitte, Bob Odenkirk, Steven Michael Quezada, Giancarlo Esposito, Krysten Ritter.
Valoración:

Tomando ya la forma de temporada regular, aunque sea de las cortas (13 episodios), cosa que agradezco porque las de veintitantos se suelen alargar demasiado, Breaking Bad se puede analizar mucho mejor, y se agudizan tanto los aciertos como los aspectos mejorables.

Su principal valor es su tono de realismo dentro de un universo violento, rudo y cambiante. Los guionistas se atreven a sorprender con giros y tramas muy exageradas, extremas, pero luego lo encajan todo como si fuera un drama realista. Las repercusiones de los actos y la evolución de los personajes están exquisitamente planeados, desarrollados detalladamente y controlados con sumo cuidado. Es una gozada ver caracteres tan creíbles y complejos (y tan bien interpretados) moviéndose por caminos tan sórdidos, es una gozada comprobar como las sorpresas argumentales más descabelladas no están por encima de esos personajes (como sí pasó la última temporada de Perdidos, por poner un ejemplo de lo contrario) y que siempre prima la coherencia a largo plazo sobre el efectismo rápido y fácil. Pocas series tan arriesgadas y a la vez controladas he visto.

Como es obvio ahondamos en las personalidades de Walter, que cada vez se presenta más como un malnacido que como alguien desesperado por salvar a su familia, y Jesse, un joven que ha desperdiciado tantas oportunidades que todo el mundo (incluida su familia) le da la espalda. Como indicaba en la primera temporada, los guionistas no se cortan al mostrar como la pareja protagonista, con su modo de vida, arrastra la miseria hacia su círculo: la novia Jesse, el cuñado de Walter, la propia familia de este último… Siguiendo ese camino de realismo duro y sin concesiones nadie está a salvo de sufrir consecuencias trágicas. Hay que destacar también las acertadas incorporaciones de los personajes Saul Goodman como el abogado de los protagonistas y el Señor Pollo como el narcotraficante que domina la zona y contrata a Walter, quienes junto a los pocos amigos de Jesse suplen un aspecto que echaba en falta en el primer año: un plantel de secundarios un poco más amplio que dé más dinamismo y solidez a las tramas.

Pero también se hacen más notorias sus carencias principales, que impiden que este año sea tan redondo como el anterior o el tercero, donde vuelve a adquirir niveles muy gratificantes. A los guionistas les cuesta hallar un ritmo estable, cosa que puedo entender porque es una serie de contrastes (de un episodio de drama familiar se pasa a uno de aventuras peligrosas en el mundo de la droga), pero que desde luego lastra ligeramente la sesión. Hay unos cuantos capítulos a los que les falta la intensidad suficiente como para considerarlos buenos, y se hacen incluso largos, y en general la media de la temporada baja un escalón, dejando una constante sensación de que le falta algo a pesar de que todas las piezas del puzzle son francamente buenas.

En cuanto a los episodios, hay de todo al ser un año un poco irregular. Entre los más buenos destacaban Peekaboo, espeluznante historia centrada en una familia de drogadictos que tienen a su hijo medio abandonado, y 4 Days Out, espléndido momento donde los dos protagonistas se quedan aislados en el desierto durante días. Pero los dos grandes instantes de la temporada son los siguientes: el fatídico final de la novia de Jesse, que muestra al Walter más hijo de puta e inhumano (una escena durísima de ver), y el atentando contra la DEA que sufre el cuñado con una tortuga, una de las clásicas escenas exageradas pero espectaculares y eficaces de la serie.

El final de la temporada es un muy discutible y alucinante golpe de efecto. Lo de los aviones estrellándose es una fumada demencial, una ida de olla indescriptible. Tiene su repercusión en la tercera temporada, pero no como para considerarlo un golpe sorprendente y efectivo, sino uno desmedido e innecesario, una salida demasiado exagerada y fuera de lugar que implica a los personajes y tramas de la serie tan solo de refilón, y porque había que justificarlo. El final debería haberse centrado en los protagonistas, no en algo tan absurdo. Pero bueno, no puedo decir que en general afecte a la calidad de la serie, es solo un instante que no pinta nada ahí.

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