SECRET STATE – MINISERIE.

Secret State
Channel 4 | 2012
Escritores: Robert Jones, Chris Mullin.
Director: Ed Fraiman.
Intérpretes: Gabriel Byrne, Charles Dance, Stephen Dillane, Ralph Ineson, Jamie Sives, Gina McKee, Sylvestra Le Touzel, Rupert Graves, Ruth Negga, Anna Madeley, Douglas Hodge.
Valoración:

Un enorme accidente en una sucursal de una empresa petrolífera ha dejado numerosos muertos y heridos en suelo británico. El gobierno lucha para obtener explicaciones y compensaciones de la compañía propietaria, pero la repentina muerte del Primer Ministro en un accidente de avión pone patas arriba al partido. Su sucesor, Tom Dawkins (Gabriel Byrne), se topa con una intriga donde esta gran corporación hace lo que le place sin miedo al poder del Estado y donde los bancos se mueven también por sus propios intereses. Este nuevo dirigente lucha a contrarreloj para que su partido no neutralice sus planes, para que el gobierno no se venga abajo y para que la crisis actual no agrave la situación económica de Reino Unido. Para caldear aún más el ambiente, la amenaza de guerra con Irán supone otro factor impredecible y la sospecha de que el accidente de avión fue un atentado introduce en el juego a las agencias de espionaje.

La historia político-económica inicial resulta densa pero muy atractiva gracias al realismo y fuerza con que se presenta y desarrolla. Por un lado, el gobierno corrupto, los políticos con ansias de poder, el distanciamiento con respecto al pueblo. Por el otro, las empresas y bancos que dirigen el mundo a su antojo (representadas aquellas por un frío e inquietante Stephen Dillane). Conforme la serie avanza el alcance de la propuesta va ganando capas, pues de repente la trama de espionaje salta a la palestra, con el amigo de Tom retirado del gremio y ahora alcohólico (un personaje enorme en manos de un enorme Douglas Hodge) o la intervención de la oficinista que se encarga de escuchar conversaciones pinchadas. Y por si fuera poco, la breve pero intensa parte dedicada al ejército aporta aún más perspectivas a cómo se desarrollan las labores de un gobierno… y a cómo se corrompen tanto por secciones como en global.

Parte de su capacidad para calar hondo radica en que lo narrado tiene una enorme conexión con la realidad que vivimos en la actualidad. El capitalismo desenfrenado, el poder de las mega corporaciones y bancos sobre las supuestas democracias occidentales, la gestión de catástrofes, el oscurantismo empresarial, los políticos vendidos a intereses varios mientras dejan de lado los intereses del pueblo llano, la falta de transparencia de los estados y por extensión la falta de democracia real se exponen muy detalladamente, y por si fuera poco a través de la actitud luchadora de Tom y mediante alguno de sus discursos (con la savia del 15M) se critica con dureza todos esos males y se proponen alternativas. El final abierto a la imaginación y esperanzas del espectador redondea aún más este inteligente y contundente guión.

En todo este jaleo tan complejo da tiempo a tratar a los personajes muy bien. La figura central, Tom, es inmensa, posicionada primero hacia la neutralidad (no quiero meterme en estos fregados) pero cambiando gradualmente hacia alguien más fuerte y dispuesto a luchar. Los compañeros de partido representan sin caer en tópicos los egos y corrupciones habituales, y también vemos un ejemplo de las figuras eternas en política que manejan todo desde la sombra (esto último cae en manos del siempre imponente Charles Dance). Como es esperar, un reparto con semejantes pesos pesados (Byrne, Dillane, Dance, Hodge) es un espectáculo digno de ver.

Secret State es un thriller político intenso y de ritmo espectacular. De hecho empieza tan fuerte y a tal velocidad que resulta abrumador, y hay no pocos instantes que hacen pensar en que un poco más de sosiego y una exposición de tramas menos precipitada le habría ido mejor. Sin embargo, el tramo final se tranquiliza mucho, y llega un momento en que pensé lo contrario, que perdía algo de fuelle. Pero debo decir que en ambos casos es un problema menor, que la tormenta de acontecimientos atrapa de forma impresionante en todo momento. La lluvia de información, de problemas, de historias avanzando a toda leche hacia la catástrofe ofrecen una miniserie corta pero capaz de causar gran impacto en el espectador.

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