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SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 7 Y FINAL.


FX | 2014
Acción, drama | 13 cap. de 50-80 minutos
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Paris Barclay.
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Dayton Callie, Jimmy Smits, Drea de Matteo, David Labrava, Niko Nicotera, Michael Ornstein, Annabeth Gish.
Valoración:

Alerta de spoilers: Temporada final, spoilers a cascoporro.–

La última temporada de los Hijos de la Anarquía nos acerca a la caída al infierno de Jax Teller tras la cruel muerte de su amada, y su fiel club se ve arrastrado con él. El ataque de ira hace olvidar todos los planes de salir del crimen y dedicarse a negocios legales, dejando una temporada con regusto muy amargo: qué cerca estuvo, y qué bajo cae. El guionista Kurt Sutter nos sumerge en puro caos y tragedias donde las esperanzas por ver al club resurgir y a los personajes expiar sus pecados se desvanecen conforme avanza el año. Y aun así el tío es capaz de dar forma a un final de serie muy poético, gracias al simbolismo con que impregna el último tramo del fatídico viaje de Jax, por no decir que a pesar de su tono oscuro deja muy grato recuerdo gracias a que estamos ante otra temporada magistral.

En pocos días Jax ataca a todo el mundo, pero manteniendo la suficiente inteligencia como para no ir de frente como un loco, sino moviendo hilos de forma que las facciones se enfrenten entre sí, debilitándose. Todo forma parte de su objetivo de acabar con los chinos, en quienes recae la sospecha por el asesinato de Tara, y de paso con los negros de Augustus, enemigo principal de la zona y el único que puede oponérsele. La guerra supone una escalada de violencia brutal que no parece tener fin, todo Charming y el condado se estremecen.

Y mientras, Gemma arrastra sus remordimientos y miedos. Qué cruel es Sutter haciendo que ella sea artífice de la caída en desgracia de Jax. Mientras el club deja un reguero de muertos se mantiene la intriga por cómo y cuándo saldrá a la luz la verdad sobre la querida madre, porque indudablemente tendría que conocerse tarde o temprano. El segmento final efectivamente se lanza a cerrar esta dura historia: ¿puede seguir viviendo Jax sabiendo que fue Gemma quien mató a Tara en un arrebato de locura?, ¿puede ella sobrevivir a tan imperdonable crimen?, ¿se deshará el club con esta revelación? El desenlace es trágico en la vena shakesperiana habitual de la serie: muere hasta el apuntador.

El resto de protagonistas también da lo máximo de sí en esta etapa. La neutralidad de Wayne Unser es puesta a prueba con la desmedida respuesta de Jax. La otra gran traición por pagar, la de Juice, da muchísimo juego y no se libra de ser realmente triste, porque es difícil no cogerle cariño al chaval. La nueva sheriff como los anteriores resulta un pedazo de personaje: sus inclinaciones a jugar con el lado criminal para tratar de controlarlo un poco y la relación que forma con Chibs son muy interesantes. Los fieles Tig, Bobby y Happy se mantienen en su línea, alguno trayendo algo de luz (el romance gay de Tig aporta humor y sensibilidad en su justa medida) y otros oscuridad total (el destino de Bobby le estalla a Jax en la cara). Mi gran favorito tras Jax vuelve a ser Nero Padilla, en parte por el carisma nato de Jimmy Smits, en parte porque el personaje es una delicia. Por cierto, no entiendo cómo, siendo un protagonista principal desde hace varias temporadas, siguen sin poner al actor en los créditos como tal.

No me olvido tampoco de otros menos importantes pero igual de atractivos y que redondean uno de los grandes repertorios de personajes que ha dado la televisión. Chucky es un encanto. Wendy vuelve a cobrar protagonismo. Los miembros secundarios del club nunca se dejan como figurantes o pijamas, siempre se pone esfuerzo en darles algo de vida: Rabtoy y demás. Y con los de otras bandas igual: mejicanos, negros, etc. siempre son muy cuidados, nunca usados como simples objetos de la trama.

Kurt Sutter se marca otra temporada de infarto donde mueve todas las piezas del puzle de forma magistral: los numerosos personajes, sus relaciones y evoluciones, los distintos bandos, las tramas entrecruzadas una sobre otra hasta tener cuatro o cinco líneas encadenadas donde el movimiento de una afecta a las demás… El ritmo no es trepidante, es que llega a ser agobiante: ocurren tantas cosas a la vez, todas cruciales para los protagonistas, y la tensión es tan grande, que no puedes dejar de ver un episodio tras otro. Y de nuevo algunos superan la hora de longitud… y se hacen cortísimos.

Pero como también es habitual algún defecto de forma sí se puede señalar. El más conocido es su afán por siempre ir más allá, que a veces provoca giros exagerados y otras resulta demasiado teatrero. Pero aun así pocas situaciones de esta categoría se pueden citar, y sólo recuerdo dos que me hicieran chirriar los dientes: la masacre de negros que supone otro avance en las negociaciones de Jax (capítulo 706) está muy mal ejecutada, con todos disparando en círculo hacia el interior de forma que un tiro que no da en su objetivo es casi seguro que irá a uno de los tuyos; y la salida final de Jax del club fingiendo su ejecución y huida es manipuladora hasta decir basta, y desentona en un desenlace por lo demás redondo.

Y vaya si es redondo. Sutter hasta se atreve a distorsionar la barrera de la realidad: el número imposible de coches de policía persiguiendo a Jax, el camión fatídico con el conductor presentado tangencialmente, los cuervos, la vagabunda que sale en todas las temporadas (fantasma -real o figurado- de eventos pasados del club)… Todo se remata cerrando el círculo (Jax sigue los pasos de su padre) con gran emotividad, de forma que la fuerza narrativa del capítulo final pone la guinda a otra temporada gloriosa de una de las mejores series de los últimos años.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

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SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 6.

FX | 2013
Drama, acción | 13 cap. de 50-90 min.
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, Paris Barclay.
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Dayton Callie, Jimmy Smits, Rockmond Dunbar, CCH Pounder, Donal Logue, Drea de Matteo.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada a fondo, muerte de personajes importantes inclusive.–

Parece que los guionistas, Kurt Sutter a la cabeza, han aprendido de los errores de la quinta temporada, pues este sexto año huye del sensacionalismo y la improvisación forzados que aquel arrastraba más de la cuenta, de la obsesión por ir siempre a más y de hacerlo a toda velocidad. Sutter ha bajado el ritmo, optando por dejar que los eventos calen en los personajes y en los espectadores, por no agotar la fórmula básica de la serie de tener constantemente un problema encima de otro. Hay conflictos en cantidad para todos los protagonistas, pero cada historia se toma su tiempo, se escribe meditando en cómo sacarle partido todo el tiempo que sea prudente hacerlo, sin abusar de los cierres exagerados y los giros salidos de madre, y sin repetir esquemas (recordemos que Jax y Gemma flojearon al exprimirse demasiado sus personalidades). Así pues, la aventura del Club no pierde intensidad, solo velocidad, y a cambio de asentar mejor las tramas. La tensión latente en cada minuto de cada episodio sigue siendo de primer nivel, y los personajes puteados al límite, esquivando problemas mientras hacen malabares al borde del abismo, son la tónica habitual.

Jax Teller sigue liderando el Club con coraje y determinación y tratando de no perder su objetivo deseado de terminar con los negocios más peligrosos, los que ponen a los Hijos de la anarquía en medio del fuego entre bandas y en la mira de la ley: el tráfico de armas y toda la violencia que le rodea. Su sueño de dirigirse hacia algo más legal parece acercarse por fin, ya lo saborea y lo toca con la punta de los dedos. La pornografía y los clubs de prostitución dan un jugoso dinero, y las nuevas alianzas (desde el ya amigo Nero Padilla al nuevo socio Barosky –Peter Weller-) van encaminadas a afianzar ese modelo de negocio. Pero la cosa como es habitual no resulta nada fácil: el Club es un nexo crucial en el entramado de la venta de armas, y hay que hacer muchas negociaciones. El IRA, los negros, los chinos, los latinos… todos quieren estabilidad o un trozo del pastel, y todos ponen sus propios impedimentos y condiciones. Las reticencias y cabezonería del IRA son el bache más grande y complicado de saltar; la muerte de dos de los simpáticos novatos y el ataque con bomba al Club no pueden olvidarse, y Jax se asegura de que el pirado de Gaalan termine pagando su precio sin por ello acabar en una guerra interminable con los terroristas.

En el lado de la ley, el sheriff del pueblo, Eli Roosevelt, tomó hace tiempo el camino de la resignación, pero siempre llega savia nueva. El loco de Lee Toric, un exMarshal que quiere hacer pagar al Club por la muerte de su hermana, o más bien busca algo que quemar en su camino de autodestrucción, trae el caos durante varios episodios, sobre todo a los encarcelados Clay y Otto. El actor Donal Logue aparece en todas partes, el tío, y su personaje está zumbado incluso para los cánones de la serie, pero como decía al principio, por suerte en esta temporada los guionistas andan con más cuidado y nunca se les va de las manos: su final llega pronto y es efectivo. Quien resulta más temible es la fiscal Patterson, en manos de otra veterana, CCH Pounder (encasillada en agentes de la ley: The Shield, Ley y Orden). Será una sombra constante sobre el Club y Tara, un hueso difícil de roer. Lo que no entiendo es qué pretendían con su jueguecito con la peluca.

Como siempre, hay también problemas internos. La lealtad de Juice sigue en entredicho, y Tara ha llegado a un punto de no retorno con la violencia: ve claro que sus hijos no pueden criarse en ese ambiente y decide iniciar su huida. Lo tiene dificilísimo, pues el Club actúa como una mafia: largarse sin más no es una idea segura. Así pues teje un plan digno de Gemma, pues de hecho si no supera al ingenio de aquella no puede salir airosa. La alianza con Wendy (ex de Jax y madre del niño mayor), el embarazo fingido, la trampa a Gemma y otras acciones forman parte del elaborado intento de llegar a un divorcio justificado por el entorno violento pero sin señalar ningún caso concreto que pueda acabar con algún miembro en la cárcel, evitando así ser señalada como una soplona. Y mientras, intenta librarse de la acusación de conspiración para asesinar a la enfermera (la hermana de Toric) que se cargó Otto, pues ella le llevó el crucifijo que usó como arma. Se suda de lo lindo al lado de Tara capítulo tras capítulo: ¿sería Jax capaz de hacerle daño?, ¿logrará huir? El pozo que se va cavando es cada vez más grande, y en el camino se convierte en el monstruo que siempre ha querido evitar ser: Gemma. Y Jax al final lo descubre todo: la reunión con la abogada es escalofriante, la posterior reunión con Tara más aún… Pero en un requiebro, en otra genialidad del gran Jax, aparece una gota de esperanza, se vislumbra una salida. Pero al final sale todo mal: el odio de Gemma es demasiado grande, y Tara acaba muerta de una brutal paliza.

También habitual es mantener a los secundarios con mil y un detalles: aunque haya protagonistas claros, los secundarios son muchos y tan imprescindibles como adorables. Unser y sus achaques, Chucky y sus tonterías, los fieles Chibs, Happy y Tig… Pero el que resulta mi favorito es el más reciente (apareció en la anterior sesión), Nero Padilla. Se han currado un personaje enorme, y hacia el final se torna además inquietante, con su incipiente rivalidad con Jax. El actor Jimmy Smits, otro mítico de la televisión, borda su papel. Hablando de actores, es ineludible citar de nuevo los papelones de Charlie Hunam (Jax Teller), Maggie Siff (Tara Knowles), Katey Sagal (Gemma Teller), así como el carisma de todos los demás.

El tono menos inquieto de la narración, la maduración de los personajes y la propia naturaleza de los momentos más importantes del año generan una situación sorprendente: los grandes instantes, las escenas más memorables, los puntos de inflexión más notables no son espectaculares secuencias de acción, épicos finales de personajes, tragedias o sorpresas inesperadas… son casi todos secuencias largas y pausadas, sin acción ni giros sobrecogedores, pero llenas de enorme fuerza y simbolismo e igualmente impactantes. De entre los muchos instantes que recordar me quedaría con dos. El primero es el largo y sentido discurso de Jax ante todas las sedes, exponiendo su plan, y que marca también el retorno de Bobby. El segundo es la esperada caída de Clay, que parecía que no iba a suceder nunca. La despedida no podía ser mejor. Hay odios y rencillas de por medio que todos saben que no pueden dejar atrás o limar, pero también hay una historia larga y que no se puede olvidar sin más. Además la ejecución es pieza fundamental en otro de los grandes planes de Jax: acabar con la sección beligerante del IRA y forzar sutilmente una más amistosa.

Como decía, en esta temporada no hay ningún problema, cualitativamente hablando, con los protagonistas ni con las tramas. Jax avanza muy poco a poco entre mil tropiezos, pero no da sensación de estancamiento o vueltas innecesarias; Gemma no cansa a pesar de su obsesión por los nietos (genial cuando los trata como si fueran sus hijos sin darse cuenta y delante de Tara); Clay aparece lo justo; los secundarios tienen todos su momento… No se nota desgaste, truco o agujero importante alguno. Sí que hay deslices, pero son cosas puntuales, no fallas notables en el desarrollo de la temporada.

El instante más exagerado del año sería la excesiva reacción del IRA: volar el Club es un atentado de gran calibre que atrae demasiado la atención de la ley, lo que debería perjudicar más a sus negocios de armas que pasar del Club o vengarse de forma paulatina, acosándolos y matándolos por separado. Por lo menos sus consecuencias dan mucho juego. También se podría decir que el final de temporada se inclina un poco hacia el sensacionalismo momentáneo e innecesario: está claro que Jax no va a ir a la cárcel, pues su pistola no es con la que disparan a Eli. Y finalmente, aunque esté muy bien expuesta y rematada, la muerte de Tara no me ha impactado como la caída de un personaje tan importante debería impactar. No sé si será porque uno está curado de espanto ante tantos fallecidos de forma espectacular o trágica, pero me apena que no me conmoviera el final tan duro de una protagonista tan querida; el final de Clay por ejemplo es perfecto. Pero mi queja más grande es de nuevo sobre las canciones, la manía de Sutter de acabar cada capítulo con un “videoclip de posicionamiento”, es decir, una cancioncita pesada sonando mientras los personajes se colocan de cara al final del episodio. La mayor parte de esos numeritos sobran o saben a fórmula repetitiva.

La estructura de la temporada es muy sólida y todo encaja a la perfección a pesar de que hay muchas capas que manejar. La aventura camina siempre con paso firme hacia adelante, sumergiéndose sin miedo en decenas de historias cruzadas cada cual más explosiva y espectacular, dejando todas el gran gustazo de mostrarse a la larga como perfectamente planeadas y magistralmente ejecutadas por los guionistas. Atrapa de principio a fin en cada uno de sus largos episodios (Sutter se ve justito otra vez para contarlo todo con trece capítulos), dejando claro, después del susto de la quinta etapa, que aún hay mucho que contar y que se puede hacer muy bien. El único pero es el de siempre: que no tenga la fama merecida a pesar de estar de nuevo entre las mejores del año.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 5.

FX | 2012
Drama, acción | 13 cap. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, Paris Barclay
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Dayton Callie, Jimmy Smits, Winter Ave Zoli, Danny Trejo, Rockmond Dunbar, Benito Martínez.
Valoración:

Alerta spoilers: No leas si no has visto la temporada, cito todos los momentos cruciales.–

Desde la temporada segunda hasta la cuarta Sons of Anarchy mantuvo un nivel de calidad e interés excepcional, sublime, donde se veía claramente que su fuerza venía de una excelente planificación de tramas y una ejecución sensacional de estas en los guiones. Sin embargo, este quinto año parece una huida hacia adelante poco meditada, donde la improvisación y la necesidad de mantener el estilo de la serie (peligro constante, golpes de efecto, varias historias a la vez…) deja por ello entrever los trucos, los esquemas de guion predefinidos, los clichés, la repetición de elementos… y por extensión también la falta de rumbo en algunos personajes, la exposición de tramas un tanto aparatosa, la ejecución irregular de algunas secciones… No me malinterpreten, el año está lejos de resultar mediocre, la serie sigue siendo un buen producto de acción y drama, pero la grandeza de antaño desaparece casi por completo en favor de una visible improvisación. Desde mi punto de vista no puedo hablar de decepción, porque la cosa no decae tanto como para ello, pero sí deja algunas malas sensaciones en varios momentos importantes y en un par de protagonistas.

Lo peor de la sesión está en su tramo inicial, cuando aparece el nuevo súper villano de la temporada y éste resulta bastante fallido. Después de todo lo que hemos visto en Charming, con varios grupos moteros, los cárteles, las agencias de la ley… resulta que no son nada comparado con este dios del crimen salido de la nada y que domina toda la región como le place. No resulta nada creíble que no se hubiera mencionado antes, que su presencia no se notara. La necesidad de ir más allá causa estragos aquí. Pero el error más grande con este carácter es el sorprendentemente erróneo casting: se espera que semejante rol esté interpretado por una figura imponente, temible… y nos encontramos con el pringadillo de Michael de Lost, el buenazo de Augustus de Oz: Harold Perrineau. No pega nada para el papel de gángster de alto nivel, de genio del crimen. Y como no pega, su actuación canta a fingida en cada escena. El físico, el porte, el aspecto, la mirada… es crucial para un personaje. No puedes poner para el rol de matón que ha ascendido al nivel Padrino a un jovenzuelo con cara de bueno. Es constante la sensación de que su segundo al mando da mucho más el pego, de que los papeles parecen cambiados.

Un problema menor sería que los personajes parecen algo estancados, habiendo llegado a la cima de su progresión y repitiendo el patrón que les define. No sería grave porque, primero, son caracteres muy bien escritos, y segundo, porque a veces las personas no cambian, de hecho de eso trata muchas veces las serie: del inmovilismo de los miembros del Club, de como las garras del crimen te atrapan y no te dejan escapar, de como el pasado de te acosa constantemente. El problema llega cuando en una de esas vueltas el guion pega un patinazo, o peor aun, cuando un personaje da tantos giros sobre sí mismo que termina desvirtuado.

En el primer caso puedo citar a Jax. Disfruto mucho viendo al nuevo Presidente atacar con su ímpetu e inteligencia habitual los mil problemas que le vienen encima, pero al final parece que lo único que hace es dar rodeos interminables con algún que otro achaque, como el tema del alcalde: con la absurda idea de que el nuevo local tiene que estar en una tierra del alcalde, como si no hubiese más zonas en alquiler en la región, Jax trata de chantajearlo en una trama que se alarga demasiado y también adolece de cierta falta de credibilidad, pues si quieres salirte del crimen qué demonios es eso de chantajear una figura de la ley de tan alto nivel. Pero repito que una escena malograda no echa por tierra el personaje, aunque sea un punto negativo para la temporada…

… Sin embargo lo que ocurre con Gemma es otro cantar, pues con ella se cae en un bucle que resulta fatídico. Su afán de dominar el cotarro y su obsesión por estar en la cúspide de la familia es algo inherente a su carácter, pero aquí se fuerza hasta salirse de madre. Y es una pena, porque la trayectoria de autodestrucción con que se iniciaba su historia en esta temporada era muy atractiva y coherente. Pero más adelante no saben qué hacer con ella, y la hunden en una cansina lucha por sus nietos, con giros rebuscados (el accidente de coche, recurrir a la ex de Jax, el acoso excesivo a Tara) y tramas muy alargadas e insistentes cuando hay cosas más interesantes que contar. Por suerte en el tramo final vuelve a mejorar cuando se incorpora en las tramas de Jax para salvar al Club de los tejemanejes de Clay.

Y sobre Clay decía el año anterior que su derrota ante Jax era un movimiento no por esperable y necesario menos atrevido, pues cambiaba por completo el statu quo de la serie. Sin embargo, aquí vemos que a los guionistas les cuesta tratar las repercusiones, y muchas veces da la sensación de que la presencia de Clay en el Club resulta forzada. No parece creíble que Jax acepte tener cerca a un monstruo que puso en serio peligro a su familia y su Club, y el plan de Clay a veces me resulta un poco exagerado (¿hundir el Club para volver a tomarlo? Puedo entender que prefiera la destrucción a no tener nada, pero no se desarrolla muy bien). Al final del año Jax consigue ponerle entre las cuerdas en otro movimiento espectacular, y la idea de Clay de ir por libre promete, pero da la impresión de que esto tenía que haber ocurrido en dos o tres episodios para que fuera más verosímil.

En cuanto a la escritura de las tramas de forma improvisada, debo decir que esto no tendría por qué haberse notado, pues la mayor parte de las historias funciona muy bien. El problema está en que una parte mal desarrollada desluce el resto. Aparte de lo citado con los protagonistas hay algunos instantes muy cogidos por los pelos, poco plausibles y cuyo desarrollo parece bastante mal orquestado. El asesinato de Ope, cuyas consecuencias en Jax (¡era su mejor amigo!) y en el Club no parecen existir, hace pensar en que se buscaba la muerte de un personaje principal por meter un golpe de efecto, sin pensar en la credibilidad o las consecuencias. Igual ocurre con la ejecución de la hija de Tig, precipitada, mal rodada, y confusa: el personaje no tenía relevancia, su implicación está metida con calzador y sabe a golpe de efecto apañado sobre la marcha. También podemos hallar algunos momentos cruciales no muy bien resueltos, como el desenlace del acoso de Pope a Tig y Jax en un tiroteo que no resulta nada verosímil (aunque la inteligente forma de endilgar el crimen a Clay es una buena sorpresa).

Pero el resto del año sigue siendo de gran calidad, ofreciendo de nuevo unos protagonistas muy atractivos envueltos en un sinfín de aventuras llenas de acción y violencia donde se maneja muy bien el ritmo (siempre activo, siempre intenso), las sorpresas y los efectos colaterales (cada acción tiene consecuencias previstas e imprevistas). Jax, sigue siendo un rol central de gran carisma, acompañado a la perfección por Tara y un gran número de gloriosos secundarios: geniales los problemas de confianza de Tig con Clay, la fidelidad de Chibs y Munson, la caída en desgracia de Juice tras su actuación como topo, etc. A ellos hay que sumar una incorporación espectacular: Nero Padilla, un criminal medio retirado que forja amistad con el Club. El personaje es magnífico, y en gran parte gracias a la excelente interpretación de Jimmy Smits, un actor secundario con larga carrera y grandes papeles (como el de candidato a presidente en El Ala Oeste o el de detective Simone en Policías de Nueva York).

Con Sons of Anarchy ha pasado lo que pasa cuando se alarga una serie más de la cuenta: se empieza a ver la falta de ideas, la expansión de historias y la improvisación de las mismas. Cuando se estaba gestando esta quinta temporada supimos que anunciaron también la sexta, pero por lo visto el contrato con Kurt Sutter, su creador, es para tres años, así que la séptima está prácticamente garantizada también. Así pues, tras terminar el grueso de historias en la cuarta temporada lo que hubiera planeado para el siguiente ciclo se ha tenido que alargar y/o postergar. Y aunque la serie sigue siendo más que buena, es evidente que acusa demasiado el tener el final tan lejano. Esperemos que en la sexta sesión los guionistas hayan tenido tiempo de planificar mejor las aventuras del Club.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 4.

Sons of Anarchy
FX | 2011
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson.
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, William Lucking, Ryan Hurst, Dayton Callie, David Labrava, Johnny Lewis, Winter Ave Zoli, Danny Trejo, Ray McKinnon, Rockmond Dunbar, Benito Martínez.
Valoración:

Alerta spoilers: En el último párrafo hay datos que no quieres conocer si no has visto la temporada.–

El ciclo que marcaron las temporadas 2 y 3 ha terminado. El conflicto con el IRA ha llegado a un punto y aparte y con él un montón de subtramas relacionadas. Pero hábilmente en el año anterior introdujeron los aspectos necesarios para lanzar el grueso del nuevo capítulo en la historia de Charming y el Club: la llegada de un nuevo alcalde y las relaciones criminales del club con los cárteles mejicanos. Y el cambio en la situación permite que afloren de nuevo los latentes conflictos internos del club, la guerra entre Jax y Clay por la dirección del mismo.

Como ocurrió con la tercera sesión, he leído algunas críticas que señalan irregularidades en la narración o un final algo decepcionante, pero estoy totalmente en desacuerdo. Es lógico pensar que con el cambio importante en los hilos centrales encontraríamos un bajón de ritmo o una necesaria transición que perdiese intensidad, pero la realidad es que no hay un momento de descanso: el ritmo marcado por los dos años previos sigue sin perder fuelle, y las sorpresas finales, más rebuscadas y gordas, funcionan de maravilla tanto a la hora de dejarte a cuadros como de encajar en todo lo mostrado hasta entonces.

Las desavenencias internas del Club llegan a puntos críticos, hasta el punto de que de nuevo salen a la palestra intenciones de eliminar miembros molestos. Jax, con familia a la que proteger y harto de la tendencia criminal del grupo, pretende salirse, pero los acontecimientos le atan aún más fuerte, hasta el punto de firmar un pacto con Clay y mantener las peligrosísimas relaciones con los cárteles. Las cosas explotan por todos lados cada dos por tres, dando otra tanda de episodios inconmensurable llena de sorpresas enormes (algunas muy trágicas), giros inesperados (el desenlace te deja flipando), soluciones drásticas, daños colaterales inmensos… Los personajes llegan también a máximos de tensión insólitos y que sólo podían funcionar con un pasado de historias y relaciones trabajado con tanto esmero a lo largo de las sesiones anteriores. Los secundarios, que como indicaba anteriormente crecían muy poco a poco pero un rumbo muy bien planeado, adquieren cada vez más importancia, hasta el punto de que algunos empiezan a tener historias propias cruciales para el conjunto. Por ejemplo, el acoso que sufren de los agentes de la ley convierte a algún miembro del club en topo, generando una constante sensación de peligro sobre sus cabezas.

Un sinfín de eventos se cruzan ante nuestros ojos en cada capítulo, dando otra temporada redonda, perfecta, espectacular y memorable en una serie que merece mucho más reconocimiento del que tiene. Para cerrar el año nos regalan un plano final sublime, relacionando el presente con el pasado, que siempre ha sido crucial en la historia del club: Jax y Tara a la cabeza de la mesa como antaño hicieran los padres de Jax, John y Gemma. Y mientras, Clay está postrado en el hospital cual macho alfa herido y humillado, en otro de esos genialísimos instantes en que la serie va más allá de lo imaginable y esperado.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 3.

Sons of Anarchy
FX | 2010
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson.
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, William Lucking, Ryan Hurst, Dayton Callie, David Labrava, Johnny Lewis, Winter Ave Zoli.
Valoración:

Había leído en muchos sitios que tras la sublime segunda temporada de Hijos de la Anarquía la serie volvía a cauces más sencillos, como los mostrados el primer año, pero está muy lejos de ser así. Quizá fue cosa de expectativas, quizá se afilaron demasiado errores triviales (he visto echarla por tierra por una sola escena menor y poco trascendente, como lo fácilmente que se libran de la policía irlandesa), pero me parece un error rebajar tanto la calidad de esta magistral temporada.

La sesión es lo que se dice redonda, de las grandes de los últimos años, de las en cada episodio te mantienen completamente atrapado por la maraña de historias entrelazadas que siempre llevan la tensión más allá de lo imaginable. Parece imposible que pasen tantas cosas, que los guionistas sean capaces de unir tantos hilos y tantas vivencias de personajes que nunca pierden definición. Parece imposible enlazar tantos giros y desarrollar los acontecimientos tirando por caminos siempre originales y arriesgados (sobre todo cuando la primera temporada parecía tan previsible).

Con cada nueva incógnita o resolución se añaden nuevas capas a los cimientos de los protagonistas que se verán reflejadas en los siguientes eventos, y a la par se densifican las relaciones entre los caracteres, destacando obviamente las de los principales pero sin descuidar las de los secundarios, muchos dibujados a veces de forma sutil o mediante situaciones que no parecen cruciales pero a la larga sí lo serán. Toda escena de la temporada está ahí por alguna razón, no sobra nada en ningún episodio, de hecho incluso se las apañan muy bien para introducir en todo este denso entramado la semilla que llevará a la trama central de la temporada cuatro, bastante desligada de lo aquí mostrado.

Cabe destacar también que esta sesión abarca muy pocos días de la vida de los habitantes de Charming. El impresionante final abierto que nos dejó el año anterior marca el eje central de toda la narración aquí vista, y si bien el secuestro del hijo de Jax parece poca cosa para llenar trece episodios resulta que dicha acción abre un abanico de situaciones enorme y muy bien relacionadas. La trama nos lleva a la sección de Irlanda, enlaza con el pasado del club y sus dirigentes de forma magistral, sirve como aporte extra para los rifirrafes internos actuales… Y a todo ello le sumamos el conflicto con el IRA, que ya venía de largo y aquí se materializa por completo. Cuantos intereses entremezclados mueven los hilos por caminos inesperados y fuerzan a los personajes a crecer constantemente, y qué enorme grupo de caracteres se consigue.

Si las tramas son la definición misma de la perfección, la puesta en escena en cambio está lejos de semejante nivel. Es bastante profesional, pero no destaca por brillar especialmente, sobre todo en las pobres escenas de acción. También se nota que fuerzan a veces el uso de ciertos decorados (el hospital parece tener una habitación, un pasillo y la dichosa capilla), como si no tuvieran recursos para más. No es una producción HBO, se nota, pero en líneas generales el acabado es lo suficientemente bueno como para aprovechar muy bien los exquisitos guiones. Y los actores crecen junto a sus roles, en especial Maggie Siff (Tara), quien parecía poquita cosa y ha terminado dominando a su personaje de forma magistral, pero sin olvidar a la inmensa Katey Sagal, al joven pero excelente Charlie Hunnam (Jax) y a otros de gran nivel como Ron Perlman (Clay), Kim Coates (Tig)…

PD: Menudo puntazo cambiar el tema de los créditos en la parte de Irlanda por una versión irlandesa.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 2.

FX | 2009
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, John Linson.
Intérpretes: Ron Perlman, Charlie Gunman, Katey Sagal, Kim Koates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Maggie Siff, Williams Lucking, Ryan Hurst, Dayton Callie, Adam Arkin, Ally Walker, Taylor Sheridan, Winter Ave Zoli, Theo Rossi, Johnny Lewis.
Valoración:

Decía al terminar la primera temporada de Sons of Anarchy (Los hijos de la anarquía) que ofrecía calidad de sobra para citarla como un entretenimiento de buen nivel, pero que las tramas y personajes respondían a patrones muy clásicos y predecibles, con lo que se quedaba a un par de peldaños de lo que denominaría “la primera división de las series”. Pero esa limitación se hace pedazos desde el primer minuto de la segunda temporada, dejando a la anterior como una presentación quizá demasiado larga y típica pero muy necesaria, como una introducción a una historia mucho más grande que aquí se muestra en todo su esplendor. De hecho el salto cualitativo es tan notable que sorprendió a propios y extraños, consiguiendo que una serie que pasaba bastante desapercibida se pusiera en el punto de mira de crítica y publico, llegando a ser aclamada como la mejor temporada del año en muchos medios.

En la mejor tradición de The Shield (donde Kurt Sutter, artífice de Sons of Anarchy, era el segundo guionista del equipo) cada episodio es una auténtica bomba de situaciones cada vez más intensas, complejas y peligrosas. Los personajes caminan paso a paso hacia el infierno, todo lo que les ocurre va siempre más allá de lo que el espectador puede imaginar. Giros y más giros inesperados, situaciones límite de donde parece que no pueden salir impunes y tragedias durísimas van sembrando unos caracteres exquisitos que muestran una evolución fantástica.

En las historias principales dejamos al club de moteros Sam Crow con Jax (Charlie Gunman) pensando en reformarlo a largo plazo (es decir, alejarlo de tanta criminalidad y moverse más por la inteligencia que por la fuerza) y con su creciente odio por su presidente y padrastro, Clay (Ron Perlman), por aquello de acabar con la vida de la mujer de su buen amigo Opie. Este último, sin conocer al verdadero autor de su desgracia, anda muy perdido y trata de centrarse volcando sus fuerzas en el club, pero su inestabilidad causará varios problemas. El resto de hermanos orbita alrededor de uno de los dos líderes con mayor o menor fidelidad, creándose constantes roces y peleas que van en aumento conforme las diferencias se magnifican y los asuntos externos les agobian.

La llegada de un supremacista blanco, Ethan Zobelle (Adam Arkin), un tipo con gran inteligencia que pretende dominar el pueblecito de Charming echando a la escoria no blanca y a cualquiera que ose plantarle cara, es decir, a quien domina el crimen actualmente, los clubes, pone en apuros a Sam Crow, pero también a los agentes de la ley, que deben lidiar con la guerra entre ambos bandos. Tanto los sheriffs como la implacable agente del FBI (un personaje muy secundario pero de los más fascinantes, y la actriz Ally Walker lo borda) se ven desbordados y obligados por las circunstancias a realizar decisiones muy difíciles (brutal el final de la trama con el IRA y su relación con todo lo demás). La violación de Gemma (una inmensa Katey Sagal) por parte de la gente de Zobelle supone el primer gran golpe de efecto de la temporada, uno de los que marcan un punto de inflexión total en personajes y tramas además de ser uno de esos momentos capaces de dejar al espectador hipnotizado durante unos cuantos capítulos por la brutalidad de los hechos y sus consecuencias. Es considerada como la madre de todo el club, y debe luchar entre contarlo y hundirles en dolor y ansias incontroladas de venganza o soportar estoicamente sus penas. A partir de este trágico evento la cosa va in crescendo de forma demencial, con la tormenta de Zobelle imparable sobre el club cuando éste vive sus momentos más difíciles, acumulándose peligros de todo tipo donde no se ven salidas fáciles: las luchas internas, el periodo de encarcelamiento, la salida de Jax como vicepresidente del club, la caída de su novia, la legal doctora, al lado oscuro –es decir, a su lado-, Opie descubriendo la verdad, su padre atentando contra Clay, y por supuesto los numerosos conflictos del denso entramado de personajes secundarios, todos relacionados de forma impecable y que podría estar párrafos enteros citando.

Si la temporada se desarrolla con un nivel de notable con muchos momentos puntuales memorables, el tramo final termina por lanzarse a lo grande, ofreciendo cuatro episodios magistrales donde todo lo acumulado anteriormente va explotando aquí y allá y en la cara de los protagonistas. Todo se presenta como perfectamente planeado y medido, todo se muestra controlado y desarrollado por parte de los guionistas con una habilidad casi imposible de describir por más halagos que intente reunir. Una temporada brillante, espectacular, capaz de dejarte atónito en cada episodio y superar el listón en el siguiente. No disfrutaba de algo tan intenso y apasionante desde los mejores momentos de The Shield. Así pues, indistintamente de si la mente de Sutter dio lo máximo de sí en las prácticamente insuperables tramas de esta temporada y resulta que en posteriores sesiones el nivel se mantiene un poco más tranquilo (como parece que ocurre, según se dice), lo aquí visto me basta para citar a Sons of Anarchy como una de las imprescindibles de los últimos años.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 1.

FX | 2008
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, John Linson, Art Linson.
Intérpretes: Ron Perlman, Charlie Gunnam, Katey Sagal, Mark Boone, Maggie Siff, Tommy Flanagan, Kim Coates, Johnny Lewis, Theo Rossi, William Lucking, Ryan Hurst, Dayton Callie, Taylon Sheridan, Ally Walker.
Valoración:

Sons of Anarchy (Hijos de la anarquía) es un club de moteros de California que funciona como grupo criminal organizado, haciendo cumplir en su zona la ley del más fuerte por encima incluso de las autoridades del Estado. La línea que separa el poder de la muerte es fina y cambiante, y por ello cada día los protagonistas deben luchar para mantener a raya los egos de otras bandas, esquivar las fuerzas de la ley (las locales compradas, las federales temidas) y por supuesto lidiar con las rencillas internas, muchas veces más peligrosas que cualquier otro factor externo.

Todas las historias relatadas en esta primera temporada las he visto mil veces. No hay ninguna sorpresa, giro o desarrollo de tramas que sorprenda o se distancie de lo más previsible: los cadáveres a ocultar, la sombra del FBI a esquivar, la sospecha de traidores, los líos amorosos que ponen todo en peligro, los tratos que se van al garete por la ambición de otras facciones… Igualmente los personajes son los de siempre y hacen lo que más se espera de ellos; no falta ningún cliché en esta especie de versión de Los Soprano o El padrino con motos: el líder de apariencia fuerte pero con mucha tensión y dudas sobre sus hombros, el aprendiz inteligente y dedicado pero con ideas demasiado atrevidas, los matones determinados (cada uno más o menos bruto y simpático y con sus manías concretas), los novatos, la mujer del jefe (que mueve casi tantos hilos como él) y las novias de otros (ya sean las putillas de ese modo de vida o chicas normales que dudan si acercarse a ese mundo).

Y sin embargo me ha gustado bastante, porque a pesar de todo está bien escrita, bien interpretada, bien rodada y resulta muy entretenida. Las tramas están bien trabajadas y sus desenlaces no decepcionan por ser simples o todo lo contrario, rebuscados. Prima el contar bien las cosas, paso a paso, sobre las sorpresas facilonas y la intensidad artificiosa. Entre estas historias de crímenes los caracteres danzan muy bien, con evoluciones bien desarrolladas aunque sus rumbos también sean notablemente predecibles, y por más estandarizados que puedan ser también resultan totalmente creíbles y muy simpáticos (algunos me han encantado, como la investigadora que los acosa). Sus actores han sido todos muy bien elegidos: un imponente Ron Perlman como el rudo líder, un atractivo y carismático Charlie Hunnam como el joven que heredará el trono, una altiva Katey Sagal que logra hacer de su álter ego una mujer odiosa, más una serie de secundarios muy acertados, muchos de ellos presencias míticas (Kim Coates, Tommy Flanagan, Dayton Callie, Mark Boone, Mitch Pileggi…). Por último, la realización es de primer nivel, destacando la excelente fotografía y el exquisito sentido del ritmo (los capítulos se me hacían cortos).

Así pues, a pesar de no distanciarse lo más mínimo de las mismas historias de siempre no hay sensación de simpleza o de falta de recursos, pues todas las piezas del puzzle están siempre bien colocadas y desarrolladas con tino. Sons of Anarchy no es rompedora, ni parece que pretenda serlo, es el ejemplo perfecto de que una historia bien contada y con personajes sólidos, por vista que resulte, vale mucho más que una más atrevida pero hecha a la carrera. Este primer año es más que efectivo como entretenimiento sin pretensiones, muy recomendable para quienes, como un servidor, a la hora de buscar una distracción pasajera desean algo más que el limitadísimo formato de los procedimentales.