Archivo de la categoría: Black Mirror

BLACK MIRROR – TEMPORADA 4


Netflix | 2017
Drama, ciencia-ficción | 6 ep. de 41-76 min.
Productores ejecutivos: Charlie Brooker.
Intérpretes: Jesse Plemons, Cristin Milioti, Jimmi Simpson, Rosemarie DeWitt, Brenna Harding, Andrea Riseborough, Kiran Sonia Sawar, Maxine Peake, Douglas Hodge, Letitia Wright, Daniel Lapaine, Aldis Hodge.
Valoración:

En esta cuarta temporada, aparte de la irregularidad habitual, se observa algo de desgaste, pues Charlie Brooker vuelve sobre ideas ya exploradas y no consigue deslumbrar como en otras ocasiones. Pero también se ven intentos de seguir experimentando con historias y estilos distintos, lo que disimula un tanto la reutilización de algunos pensamientos. Y el esfuerzo en buscar un acabado visual de calidad también se agradece. Pero claro, de quien nos ha regalado joyas como El himno nacional, Blanca Navidad y En picado se espera mucho más, sobre todo teniendo en cuenta que las temporadas son muy cortas y es difícil perdonar los bajones.

Tras el salto encontraréis el análisis por capítulos:
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BLACK MIRROR – TEMPORADA 3

Netflix | 2016
Drama, ciencia-ficción | 6 ep. de 52-90 min.
Productores ejecutivos: Charlie Brooker, Annabel Jones.
Intérpretes: Bryce Dallas Howard, Alice Eve, Cherry Jones, James Norton, Wyatt Russell, Alex Lawther, Jerome Flynn, Gugu Mbatha-Raw, Mackenzie Davis, Sarah Snook, Kelly Macdonald, Faye Marsay, Benedict Wong.
Valoración:

A finales de 2015, Netflix se hizo con los derechos para producir nuevos capítulos de Black Mirror que tenía previamente la productora independiente Endemol Shine UK. Pero no quedó ahí la cosa, porque el canal que la emitía hasta entonces, Channel 4, también perdió pocos meses después la puja por los derechos de emisión. Eso sí, Netflix soltó la nada desdeñable cifra de 40 millones de dólares en esto último. No encuentro cuánto en lo primero ni cuál fue el presupuesto de la temporada, pero está claro que barata no ha salido la jugada, aunque viendo su éxito probablemente haya merecido la pena.

Desde el primer capítulo se nota el aumento de dinero, se ve que han intentado darle a la serie más categoría contratando a algunos directores bastante o muy conocidos y dejándoles algo de libertad creativa y un buen monto con el que imaginar los distintos futuros. Así, la estética (dirección, diseño artístico, fotografía) y la música (donde también fichan a varios talentos) cambian en cada episodio mucho más que antes y encontramos exteriores y escenarios más numerosos y mejor trabajados.

Lo que no hace Charlie Brooker es contratar guionistas que traigan nuevas ideas (no cuento los que han terminado bocetos suyos), amplificando el problema de las primeras temporadas: la irregularidad se hace más notable, pasando de un capítulo muy inpirado y cuidado a fondo a otro hecho con cuatro trazos mal dados sobre una idea basta. Si no fuera porque los aciertos resultan deslumbrantes está claro la serie no habría llegado tan lejos, pero aun así no se puede perdonar que en temporadas tan cortas haya episodios regulares o incluso malos.

Nota: En España han dejado sin traducir unos títulos y otros los han reinventado de mala manera. Yo he preferido seguir una traducción más fiel.

Tras el salto incluyo un análisis por capítulos.
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BLACK MIRROR – ESPECIAL: BLANCA NAVIDAD

Channel 4 | 2014
Black Mirror Special: White Christmas
Drama, ciencia-ficción | 63 min.
Guion: Charlie Brooker.
Dirección: Carl Tibbetts.
Intérpretes: Jon Hamm, Rafe Spall, Oona Chaplin, Natalia Tena, Rasmus Hardiker, Janet Montgomery.
Valoración:

Cuando creíamos que en 2014 no íbamos a tener tercera temporada de Black Mirror, a finales de año llegó inesperadamente un capítulo especial que en realidad contiene hasta cuatro historias entrelazadas. Parece que había algún conflicto entre su creador y guionista Charlie Brooker y el canal que la emitía, Channel 4 o con la pequeña productora de la serie, Endemol Shine UK, o una incomprensible pasividad por parte de los directivos de una o ambas, pero el caso es que estaban dejando en el limbo una de sus series más populares e influyentes. La pasividad del canal se mantuvo durante el año siguiente, hasta el punto de que todos asumíamos la cancelación, pero por suerte la adquirió Netflix, tanto para producir como para emitir nuevas temporadas. Decidieron entonces colocar este episodio en la segunda temporada, para no tenerlo por ahí suelto.

En la primera de ellas vemos a un joven tímido (Rasmus Hardiker) utilizar un enlace audiovisual con el que está conectado con una especie de entrenador de ligues que trabaja desde su despacho (Jon Hamm). Es una idea muy lógica en cuanto a la evolución de las aplicaciones y páginas de contactos, pero como esto es Black Mirror veremos la parte más turbia del asunto, tanto los problemas inherentes a la tecnología como los más esperables, el abuso desde el lado humano (atención a los cabrones que lo observan para entretenerse). El tipo acaba inmerso en una pesadilla de cuidado, muy completa y muy bien escrita, más teniendo en cuenta su corta duración. No tiene ni una fisura en cuanto a verosimilitud y sí un gran detallismo y diálogos muy certeros. Además, rematándose con la naturalidad que desprenden Natalia Tena (el ligue) y Hardiker, resulta terriblemente cercana y un presagio funesto.

A continuación vemos otra versión del tema de los implantes, esta vez con una copia de tu personalidad que, introducida en tu mente y conectada a tu hogar, se convierte en tu ayudante personal más eficaz. Eso sí, para lograr la cooperación de tu clon digital hay que doblegarlo primero en un cruel proceso, realizado este también por el personaje de Hamm. Cabría pensar que el futuro son las inteligencias artificiales más que esto (ya hay aplicaciones del estilo, como Alexa), pero consiguen que te creas la situación desde el principio y sufras con la chica un montón. Lo único mejorable es que la protagonista del segmento, Oona Chaplin, no logra un papel tan desgarrador como el rol necesita.

En la siguiente, en realidad presentada desde el principio y latente desde entonces, asistimos a un thriller policíaco de realidades virtuales donde el investigador (de nuevo Hamm) juega con la mente del sospechoso (Rafe Spall) en un interrogatorio que, dado el mundo virtual, permite alterar la percepción del tiempo y otros espeluznantes recursos para doblegarte y conseguir cooperación o información. El final esta sección es escalofriante.

Íntimamente relacionada con ella está el caso investigado, donde asistimos a un drama también muy cercano con el que se conecta rápidamente y en el que, como se espera, la tecnología trae un inquietante giro. Brooker estima que cuando llevemos las redes sociales con nosotros a través de implantes en el cerebro la censura se convertirá en un asunto con sombrías implicaciones. Una mujer (Janet Montgomery) bloquea a su novio (Spall) en vez de terminar la relación como es debido, de forma que ella aparece en la visión de aquel como un borrón. Al no tener un cierre emocional como se merece, el tipo se obsesiona, y un trágico suceso le pone las cosas más difíciles. La espiral de acontecimientos lo lleva a otro infierno muy duro de ver.

Los dos actores que repiten entre historias están fantásticos. Hamm está en su salsa, interpretando, como en Mad Men (2007), a un empresario sin escrúpulos. Spall (Prometheus -2012-, El ritual -2018-) encarna a un individuo normal cuya vida se le escapa de las manos, y es capaz de mostrar con gran intensidad su dolor y frustración. El director Carl Tibbetts mantiene el pulso del episodio muy bien, sin amilanarse ante la dificultad del mismo debido a los cambios de tono y escenario. Los puntuales clímax los construye muy bien, y logra que no se pierda el interés al ir sentando las bases de la siguiente aventura.

Pero por supuesto, el fuerte es el guion de Charlie Brooker. La complejidad, profundidad y veracidad de todas las historias, y sobre todo su imaginación para vislumbrar tantas opciones de un futuro inmediato, forman el mejor capítulo de la serie hasta la fecha (contando también la tercera y cuarta temporadas). Atrapa de principio a fin sin que podamos apartar la mirada, sorprendiéndonos innumerables veces con sus inteligentes e inesperados giros, enganchándonos a través de personajes muy humanos sumergidos en aventuras de enorme originalidad y calado. Es emocionante y asombrosa como pocas obras en los últimos años, y deja muchas ideas sobre las que reflexionar, la mayor parte desagradables, tal es el repertorio de retorcidos augurios con el que nos atormenta Brooker.

BLACK MIRROR – TEMPORADA 2

Channel 4 | 2013
Ciencia-ficción, drama | 3 ep. de 42-48 min.
Productores ejecutivos: Charlie Brooker, Annabel Jones.
Intérpretes: Hayley Atfield, Domhnall Gleeson, Lenora Crichlow, Tuppence Middleton, Chloe Pirrie, Jason Flemyng, Tobias Menzies, Daniel Rigby.
Valoración:

El fervor causado por Black Mirror con su sombría visión de nuestro inmediato futuro fue impresionante, y Channel 4 lo ha aprovechado encargando otra temporada. El formato y estilo es el mismo: tres capítulos independientes cuya única relación es que todos analizan el impacto negativo de las nuevas tecnologías en la sociedad. Pero la calidad media ha bajado bastante, me temo…

201. Vuelvo enseguida
Be Right Back


Escritor:
Charlie Brooker.
Director: Owen Harris.
Valoración:

Sinopsis:
Una joven pareja se retira al campo para huir del ajetreo de la ciudad. En uno de los viajes del traslado el chico fallece, y la desconsolada novia se enfrenta a la soledad y la pena hasta que una amiga le propone que utilice un programa informático que, recopilando toda la presencia de la persona objetivo en internet, genera una simulación de la misma con la que chatear. Más adelante también se le ofrece la posibilidad de crear un robot de apariencia humana que imite a esa persona.

Comentario:
Dicho en palabras parece poco creíble que alguien se vuelque en una versión informática de su ser amado, pero el capítulo lo expone todo de forma que resulta bastante creíble. La pena por la pérdida de un ser querido, la soledad, la necesidad de encontrar algo que te ate a la realidad que conocías y que no quieres perder… Se abren interesantes dilemas y problemas que ofrecen un capítulo donde las emociones fluyen muy bien. Es imposible no conectar con Martha (ayuda bastante la correcta labor de Hayley AtwellLos pilares de la Tierra-), vivir su desolación y comprender por qué se aferra a una ilusión. Los altibajos de la nueva situación están muy bien desarrollados: el sexo es un alivio, las conversaciones íntimas están abocadas al desastre al no simularse del todo bien, etc.

Hacia el final queda claro que todo ha sido una mala idea, que el robot es un pobre sustituto, y el episodio podría haber terminado muy bien en la escena del acantilado (con un fundido en negro tras el grito que deja la situación abierta a interpretaciones), pero por alguna razón el guionista añade un epílogo que rompe ese aura de realismo y que en vez de dejar la historia abierta a lo que queramos imaginar pone un cierre malogrado, primero por innecesario y segundo porque tira por el único camino que no es verosímil atendiendo a la historia que hemos visto.


202. Oso blanco
White Bear


Escritor:
Charlie Brooker.
Director: Carl Tibbetts.
Valoración:

Sinopsis:
Una chica despierta desmemoriada y ninguno de los muchos curiosos que la observan parece querer ayudarla.

Comentario:
El salto de fe que hay que hacer para entrar en la dinámica de la serie es grande en todos los episodios, pero sólo en Quince millones de méritos dificultaba muy ligeramente la conexión del espectador con el argumento. Sin embargo, en este Oso blanco el choque contra la barrera de inverosimilitud total que desprende el capítulo me ha impedido conectar lo más mínimo con él, hasta el punto de resultarme insoportable.

El problema es que carece de todo lo que hace bueno al resto, todo lo que daba vida, trasfondo y por extensión realismo a la trama. El episodio está construído únicamente alrededor un golpe de efecto muy simple. La exposición de caracteres, siempre correcta cuando no excelente, aquí desaparece: los protagonistas son cascarones vacíos, y además repelentes. La narración con intenciones de romper esquemas, remover conciencias y dejarte reflexionando no aparece hasta el momento de revelación final… y no funciona, porque la credibilidad hace aguas por todas partes y el mensaje se da tan machacado que parece que nos toman por tontos. El desarrollo de la historia, antes siempre con buen ritmo y un rumbo muy definido donde se describía el mundo presentado con bastante habilidad, aquí tampoco da la talla, pues la odisea de la protagonista es una carrera sin rumbo llena de trampas argumentales y visuales demasiado evidentes.

Oso blanco es un episodio que no se acerca al nivel mínimo esperable no sólo para esta serie, sino para cualquiera.


203. El momento de Waldo
The Waldo Moment


Escritor:
Charlie Brooker.
Director: Bryn Higgins.
Valoración:

Sinopsis:
Una caricatura animada llamada Waldo hacer furor entre el público, y la cadena empuja a su creador a que exprima el éxito. La llevan incluso a participar en la campaña política local, presentándola a las elecciones. Los políticos tradicionales se topan con esta criatura anárquica que les saca los colores cada dos por tres, y la gente se vuelca en Waldo haciendo tambalear el sistema.

Comentario:
Quitándome de encima la decepción brutal que supuso el anterior capítulo, aquí volvemos a la esencia de la serie: una idea potente que se expone con claridad y energía, y sobre todo haciéndola encajar hábilmente en la realidad. Son un tema actual y candente los conatos de revolución contra el sistema político inmovilista, ineficaz y corrupto que campa a sus anchas por toda Europa, y el argumento lo lleva más allá, analizando lo que las modas en internet son capaces de arrastrar. ¿Qué pasaría si el descontento de la población se canaliza en una caricatura en vez de en una respuesta real? La gente se desahoga señalando los errores pero sin ofrecer alternativas, con lo que realmente no hay cambio ninguno, como mucho una degradación mayor. Cuando el protagonista ve la luz ya es tarde, la avalancha es imparable. El desenlace, aunque un poco exagerado, pone de manifiesto muy bien el tono pesimista de la serie: ofrece siempre la perspectiva más sombría de las ideas que propone, para que veamos lo bajo que podemos caer y pensemos en cómo podríamos evitarlo.

Como en el resto de episodios, el pequeño grupo protagonista se describe muy bien y muestra una evolución palpable y creíble con la que el espectador puede conectar, pero aunque tanto estos como la trama resultan bastante interesantes lo cierto es que anda algo falto de ritmo e intensidad, por no decir que todo resulta muy lineal y previsible, desde el romance al desenlace, pasando por todas las acciones del personaje y sus repercusiones. O dicho de otra forma, no veo en él capacidad para impactar y dejar huella en la memoria, no hay un solo instante donde sorprenda o impresione. Pero al menos es entretenido y promueve unas cuantas reflexiones muy potentes.

BLACK MIRROR – TEMPORADA 1

Channel 4 | 2011
Drama, ciencia-ficción | 3 ep. de 44-60 min.
Productores ejecutivos: Charlie Brooker, Annabel Jones.
Intérpretes: Rory Kinnear, Lindsay Duncan, Donald Sumpter, Daniel Kaluuya, Jessica Brown Findlay, Toby Kebbell, Jodie Whittaker, Tom Cullan.
Valoración:

Siguiendo el formato corto de las series británicas, Black Mirror ofrece únicamente tres episodios, que pueden quedarse en miniserie o extenderse si tiene éxito. Es además aún más atípica de lo habitual, pues ninguna de sus partes tiene relación entre sí más allá de la idea de mostrar y analizar la influencia negativa de las nuevas tecnologías de comunicación en nuestras vidas.

De la nada, porque no había expectación alguna en su estreno, llegó a copar todos los blogs de series, donde era aclamada prácticamente en unanimidad como una de las producciones más revolucionarias, rompedoras, visionarias, sorprendentes y atrevidas realizadas en los últimos años, pero también porque resulta espectacularmente irreverente, analítica y crítica. El entusiasmo es sin duda comprensible, porque el shock inicial es de los que no se olvidan, pero siendo justos hay que decir que dos de sus tres partes no son perfectas, que en cada capítulo pierde algo de fuelle. Aun así, en conjunto es impactante y memorable como pocas, un ejercicio televisivo (o ya debería decirse cinematográfico) que aun con sus fallas deja bastante huella.

Tras el salto encontraréis un análisis por capítulos.
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