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JUSTIFIED – TEMPORADA 6 Y FINAL.

Justified
FX | 2015
Productores ejecutivos: Graham Yost, Michael Dinner, Timothy Olyphant.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Walton Goggins, Joelle Carter, Nick Searcy, Jere Burns, Jacob Pitts, Erica Tazel, Sam Elliott, Mary Steenburgen, Garret Dillahunt, Justin Welborn, Natalie Zea, Rick Gomez, Jeff Fahey, Kaitlyn Dever, Jonathan Tucker, Jonathan Kowalsky.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la trayectoria final de los protagonistas con sumo detalle.–

Estaba claro que en la última temporada nos ofrecerían por fin el esperadísimo duelo final entre Raylan y Boyd, que con tanta habilidad habían ido posponiendo los guionistas sin caer en giros tramposos, sin estirar burdamente la situación. Y lo desarrollan con el mismo buen hacer: sin trucos rebuscados y a la vez sin tirar por caminos predecibles. La verdad es que esperaba alguna las dos cosas, pero por suerte el desenlace está muy bien cuidado, tiene algunos momentos inesperados muy acertados entre otras despedidas más clásicas pero muy efectivas.

Un claro sello de la serie es el villano sobre el que hacer girar la temporada y los demás malhechores del lugar. Avery Markham (Sam Elliott) es otro gángster poderoso e inquietante muy bien descrito, y sus secuaces resultan todos atractivos y dan mucho juego. El más destacado está en manos de Garret Dillahunt, uno de esos secundarios que siempre está muy cómodo como malo de la función, pero casi le gana la partida Jonathan Tucker con un personajillo perturbador, Boon, aunque eso sí, su presentación amenazando a ciudadanos en un restaurante fue un tanto forzada. La órbita de Markham atrae a viejos conocidos, como el sobreviviente Wynn Duffy, y enlaza con otros más nuevos, como Katherine Hale (Mary Steenburgen), y por su puesto Boyd acaba metido en guerra con ellos. La trama del año es si conseguirá Boyd asaltar la atestada caja fuerte que tiene este terrateniente, y si los Marshal, con Raylan a la cabeza, lo pillan en pleno acto para poder encasquetarle por fin un crimen que lo deje en la cárcel de por vida.

El conflicto evoluciona con el habitual humor negro y las aventuras secundarias variadas y siempre entretenidas. En el primer caso tenemos los esperables giros geniales, como la carnicería en la caravana de Duffy, el experto en cajas fuerte que acaba explotando, el montañero que se presentaba como la salvación de Ava pero acabó muerto en su soledad… En el segundo, como ha venido ocurriendo con la maduración de la serie, las historias más breves se decantaban cada vez más por tener relación directa con el arco del año: las compras de tierras y el acoso de los secuaces de Markham en el proceso han sido esenciales para cimentar la sensación de que este mafioso estaba alterando, desde el lado del crimen, la vida en Harlan. Cabe destacar que me ha encantado cómo la temporada trata con valentía un tema muy actual: la legalización de la marihuana podría llegar a la zona, dejando de criminalizar el único negocio que tienen muchos pobres del lugar. Markham intenta hacerse, por la fuerza si es necesario, con todas las tierras posibles antes de que los paletos se den cuenta de la llegada de una salida a su marginalidad económica y legal.

Entre medias los guionistas también aprovechan el factor nostalgia, recuperando brevemente a unos cuantos habitantes míticos de la serie, como Dickie Bennett, Bob el vigilante tontaina, o Limehouse, y darle un final a otros tantos que siempre han estado ahí: Dewey Crowe (cómo se traga la trampa de Boyd), Mike (el guardaespaldas de Duffy)… Aunque la que más destaca por tiempo y relevancia es la chiquilla Loretta McCready, que se mete contra Markham en un par de escenas magistrales. Pero en cambio vuelve a dar la sensación de que no consiguen obtener de los otros marshal el protagonismo que piden a gritos, aunque esta vez no quedan relegados hasta dar penita como otras veces. El pequeño retiro del jefe y el ascenso de Rachel saca más partido de ella; los roces con Raylan y sus métodos son muy divertidos, por ejemplo. Pero Tim, aunque también tenga sus momentos, sigue pareciendo un gran secundario muy desaprovechado. Aparte, Winona, la ex de Raylan, aparece lo justo para estirar lo de que se quiere ir a Florida para cuidar de la hija en común.

En la trama global, el enfrentamiento entre los dos protagonistas con Ava de por medio, hay muchísima tensión y drama en el ambiente. Que Ava sea un topo de Raylan pone la sombra de la guadaña sobre su cabeza en prácticamente todos los capítulos. Y cuando Boyd la descubre… madre mía, cómo acojona el paseo por el bosque. Pero en realidad nadie lo tiene fácil. Raylan está de nuevo en sospecha ante sus jefes, porque de nuevo se juega muy bien con su lealtad ambigua y su estilo en plan salvaje Oeste: ¿se liará con Ava, se saltará la ley para acabar con Boyd? Mientras, Boyd vuelve a comprobar que ser un rey del crimen te deja sin amigos: traiciones y problemas en fila uno detrás de otro.

Creo que el único modo de escapar de nuestra ciudad con vida es no haber nacido allí -Boyd.

Yo daba por sentado que alguien moriría de los tres, que siguiendo el tono melancólico y trágico de la serie esto acabaría en desastre, que los guionistas no se arriesgarían a hacer nada extraño que tuviera posibilidades de disgustar a los seguidores. El tiroteo en la noche en el bosque maximiza esa sensación: esto tendrá un final oscuro. Pero para mi sorpresa se trabajan un final más complejo, con diversos clímax (fugas y tiroteos en cantidad) muy bien planteados, huyendo de lo previsible con inteligencia y mucho tacto. Sí, al final también acabamos con una despedida amarga, con la melancolía tradicional en plan “la vida es un asco aunque tomes buenas decisiones, pero si las tomas malas sufrirás las consecuencias”. Pero ofrece menos sangre de la esperada, se inclina más por poner a los personajes ante un nuevo ciclo de sus vidas, uno muy atado a su camino y decisiones recientes.

Después de todo eso aún mejora la cosa, con los epílogos entre Raylan y Ava y luego entre Raylan y Boyd, que poseen una carga dramática y emocional enorme, mostrando todo lo que han vivido los personajes y señalando que la existencia seguirá siendo dura y difícil: Raylan y Winona están separados, Boyd en la cárcel como empezó, incapaz de sobreponerse a su lado oscuro, Ava huyendo constantemente de un pasado tormentoso. Las mentiras de Raylan a Boyd para alejar a Ava de su mente y mantener al hijo en secreto, que probablemente no se cree pero acepta como única posibilidad de redención, dan una escena de cierre sublime para uno de los mejores capítulos finales que he visto. Me mantuvo con el corazón en un puño en todo momento, y tras el fundido en negro me dejó con la sensación que debe dejar una buena serie y un buen final: la de haber vivido una pequeña parte de mi vida al lado de personajes que casi he podido tocar. Extrajimos carbón juntos.

Justified termina por todo lo alto, en su mejor año. Y además se va, según creo yo, como una serie de culto, pues no ha tenido un gran éxito de crítica y público, ni tampoco se puede decir que haya sido una obra de primera división (sólo el último capítulo resulta excelso), pero tiene un férreo grupo de admiradores enamorados de su encanto especial, de su estilo único y de sus personajes tan carismáticos o todo lo contrario, tan patéticos y fracasados. Cuando empecé a verla me pareció una tontería, y ahora la voy a echar muchísimo de menos.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.
Primeras impresiones.

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JUSTIFIED – TEMPORADA 5.

Justified
FX | 2014
Productores ejecutivos: Graham Yost, Michael Dinner, Timothy Olyphant.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Walton Goggins, Joelle Carter, Nick Searcy, Jere Burns, Jacob Pitts, Erica Tazel, Michael Rapaport, James Le Gros, Damon Herriman, Alicia Witt, Natalie Zea, Jacob Lofland, Amy Smart.
Valoración:

Empezamos justo donde acabó la cuarta temporada, con Ava y Boyd en un punto de inflexión importarte en su odisea criminal. El protagonismo que toma Boyd sigue creciendo, hasta el punto de que en este año parece el personaje principal en detrimento de Raylan. Los líos de Ava en la cárcel, las disputas familiares, la pugna constante por mantener su dominio criminal… Es un no parar, con varias tramas paralelas cada cual más jugosa.

Decía en la etapa anterior que los guionistas habían encontrado el tono, que la serie había alcanzado su madurez después de tres años irregulares. Aquí se mantiene el nivel, y eso que repiten la fórmula de forma bastante descarada e incluso con algo de torpeza al principio. Incluyen una nueva familia de criminales de poca monta en cuyas fechorías andará Raylan fastidiándolos cada dos por tres, pero de primeras asusta, porque su aparición inicial es algo fallida. Ese viaje a Florida es un tanto forzado, y la presentación de los nuevos caracteres resulta torpona, por precipitada y mal explicada. Pero en cuanto los llevan a Harlan y los meten en jaleo con los Crowe la cosa cambia. De nuevo tenemos una buena historia de crímenes con un estilo peculiar, pues el drama rural mezclado con el humor negro sigue funcionando a las mil maravillas. De una escena de gran tensión (todos tan locos y violentos que puede liarse parda en cualquier momento) pasamos a un chiste cínico de cuidado, en la notable parodia del mundo del crimen que mantiene la serie: los paletos criminales fallan más por su incompetencia que por las habilidades de Raylan.

Volviendo al Marshal, está algo apartado en aventuras un poco de relleno, más ligeras y ajenas a los líos de familias en el condado, pero la mayoría son bastante amenas, aunque eso sí, la falta de trascendencia hace que se olviden muy rápido. El romance con la asistente social es interesante, el tema de la casa del rico es un puntazo, el viaje con el chaval y su padre no está mal tampoco. Y en pequeñas dosis va creciendo la rivalidad con los nuevos enemigos, donde como digo los guionistas tiran de lo que saben que funciona (las típicas entradas chulas de Raylan) pero lo hacen de forma tan hábil que la temporada resulta tan intensa y entretenida como la anterior.

Aparte de las limitaciones inherentes a la serie (la puesta en escena de bajo nivel y lo desaprovechados que están los compañeros de la ley en contraposición con los amplios y fascinantes grupos criminales), el único fallo es que los viajes a Chigaco, los tejemanejes con las mafias de allí, terminan siendo un tanto rebuscados y exagerados. Por ello el tramo antes del desenlace pierde un poco de equilibrio: se deja de lado la aventura gamberra en pos de una trascendencia bastante impostada, con toques de Tarantino poco eficaces (la habitación de hotel con Boyd, Duffy y los de Chigaco). Por suerte el final de temporada sí cierra todo bien, y sobre todo, cuando aquí se lanzan a un drama más serio (el niño obligado a mentir), logra ser bastante emotiva.

PD: Elmore Leonard, el autor de los relatos en que se basa la serie, falleció antes del estreno de esta temporada de un infarto cerebral a los 87 años de edad.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.
Primeras impresiones.

JUSTIFIED – TEMPORADA 4.

Justified
FX | 2013
Productores ejecutivos: Graham Yost, Elmore Leonard, Michael Dinner, y otros.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Walton Goggins, Nick Searcy, Joelle Carter, Jacob Pitts, Jere Burns, Mike O’Malley, Erica Tazel, Natalie Zea, Ron Eldard, Jim Beaver, Abby Miller.
Valoración:

Justified vuelve a encontrar el tono tras un tercer año que deshacía lo andado en el segundo, redondeando la fórmula hasta conseguir la temporada más equilibrada, fluida y emocionante hasta ahora. Sigue sin verse por ninguna parte la gran serie que algunos se empeñan en defender, pero como entretenimiento cumple de sobras. De hecho algunos de sus fallos siguen ahí, empezando por la puesta en escena regulera que falla en momentos clave (los tiroteos pierden bastante por el mediocre montaje, las conversaciones dentro de coches en movimiento son horribles) y el poco partido que sacan de algunos secundarios.

Lo primero a destacar es como siempre Raylan Givens, el marshal de culo inquieto con tendencias justicieras que se mete en fregado tras fregado para desesperación de su jefe. El carisma de Timothy Olyphant sigue siendo esencial para realzar un personaje que podría haber sido mítico si la serie hubiera alcanzado mayores cotas de calidad e influencia. Desde el primer capítulo empieza deslumbrando con la captura de un fugitivo y el trato que le da, pero momentos con su estilo hay otros tantos, como cuando busca enfrentarse con el ex de su actual novia o cuando dispara a un sheriff sospechando que era un impostor. Lo que sigue sin funcionar del todo es la exmujer. Sí, ella y el embarazo sirven para darle a Raylan algo de trasfondo y de humanidad, pero los guionistas no terminan de llegar a ninguna parte con la relación entre ambos, parece que ni siquiera buscan la típica relación en tensión, porque de hecho ella cada vez tiene menos protagonismo. Sale tan poco ni recuerdo cómo acabó embarazada ni qué fue del novio que tenía. Además al final se van al lado contrario, forzando cosa mala su presencia en la trama, porque el desenlace con la familia en peligro es predecible y sensacionalista.

En la comisaría tenemos los otros personajes desaprovechados, y sigo sin entender por qué los mantienen en los créditos como principales. Supongo que en algunas investigaciones es más verosímil que vaya acompañado de otros agentes, pero historias concretas con ellos sólo tenemos la de Tim con los veteranos de guerra, que no está nada mal pero no termina de darle vida al personaje, y algunos roces divertidos de Raylan con el jefe. Rachel continúa sin levantar cabeza, quedando relegada a un par de escenas en toda la temporada.

Más relevancia se le da a los villanos secundarios (Duffy, Augustine) y al séquito de Boyd, donde el juego a dos y tres bandas del primo Johnny y las meteduras de pata de Colton mantienen bien la intriga sobre si Boyd caerá por sus propios hombres. Y este gran Boyd Crowder por fin está aprovechado plenamente en historias propias y líos con Raylan sin parecer una presencia forzada en ningún instante. La dinámica entre ambos se mantiene muy bien, y esto es una sorpresa, porque mantener la rivalidad durante tantos capítulos, alternando entre momentos de calma y momentos de tensión pero sin llegar a un punto en que no fuera verosímil postergar el enfrentamiento final, es algo muy difícil de conseguir y de hecho anteriormente no lo lograban. Las veces que se cruzan tememos que pase algo de una vez entre ellos, pero cuando las cosas se medio solucionan no da la sensación de dar tramposas vueltas en círculos. Hasta las tramas secundarias de Boyd, como la del religioso que le quita clientes, funcionan de maravilla. De hecho la forma de vencer a este tipo es fantástica. De ahí pasamos a los jaleos con los ricos (donde hace gala de gran inteligencia, pero también excesiva ambición), los jaleos con Duffy y Detroit, el miedo a que descubran el cadáver que dejó Ava, el lío en que se va metiendo la puta tontita Ellen May… Es un no parar de aventuras muy bien enlazadas y con giros bien trabajados, algunos incluso con buenas sorpresas, en especial al final cuando le devuelven alguno de sus golpes o cuando nos dicen por fin quién es Drew Thompson, el misterioso fugitivo tras el que todos andan.

Y eso es lo mejor de la temporada: todas las tramas, y son bastantes, tienen su tiempo bien medido y denotan buena planificación, de forma que se combinan muy bien, porque de una forma u otra casi todas las cosas acaban conectadas. El hallazgo de la bolsa, el interés de varios grupos en ella y las andanzas particulares de Boyd son los troncos principales, pero ramificaciones hay muchas. Hasta los casos sueltos ya se alejan completamente de parecer el caso del día (el fugitivo negro da mucho juego, por ejemplo). Otro gran logro es que consiguen hacer relevantes (y temibles) a personajes que no llegamos a ver, como el mafioso jefe de Detroit, Theo Tonin. Es cierto que eso complica a veces saber de quién están hablando, o que la guerra entre sus herederos queda un poco rara al mencionarse de pasada, pero se manejan muy bien los miedos y repercusiones de estos grandes mafiosos en los criminales locales.

La otra gran virtud es que la serie se encontró su tono hace tiempo y este sigue siendo esencial para conseguir una serie con cierta personalidad: la combinación de humor negro e ironía a la hora de tratar a los paletos sureños y los criminales ofrece muchos buenos momentos de humor.

PD: fatal el casting de una treintañera para hacer de adolescente de dieciséis o así (la que entra en casa de Raylan).

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

JUSTIFIED – TEMPORADA 3.

Justified
FX | 2012
Productores ejecutivos: Carl Beverly, Elmore Leonard, Michael Dinner, Gaham Yost, Sarah Timberman.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Nick Searcy, Joelle Carter, Jacobs Pitt, Erica Tazel, Natalie Zea, Walton Goggings, Jeremy Davies, Mykelti Williamson, Neal McDonough, Demetrius Grosse, David Meunier, Raymond J. Barry, Jere Burns.
Valoración:

En su tercer año vuelve a confirmarse que Justified es una serie muy sobrevalorada. En no pocos sitios hablan de ella como si fuera casi una obra maestra, cuando está a años luz de ser si quiera notable. Es un correcto entretenimiento, uno que atrapa bastante gracias al carisma de su rol central, pero en general ni en escritura ni en puesta en escena (bastante flojita) resulta una serie de alto nivel. Y después de una segunda temporada que ofrecía una atractiva madurez respecto a la primera, por desgracia vuelve a sus orígenes: algo deslavazada, sin rumbo claro, sin un destino bien definido para los personajes secundarios…

El principal problema son los villanos, y con ellos el arco argumental largo. Robert Quarles no es un personaje atractivo, ni verosímil, ni lleva una buena trama sobre sus hombros. Esta especie de supervillano de cómic resulta superficial unas veces y muy salido de madre otras. Su presencia en el pueblo sin un objetivo claro, las alianzas improvisadas, el error de convertir a Wynn Duffy en nada a su lado (cuando prometía bastante) y la forzada rivalidad con Raylan empeoran el asunto. El actor Neal McDonough al menos es muy competente y muestra bien el punto de locura que se supone arrastra el personaje, pero no es suficiente para salvar este errático rol ni a las retorcidas historias que arrastra, que parecen apañadas malamente sobre la marcha. Siguiendo con los enemigos, tampoco funciona Limehouse, supuesto gran jefe del sector negro y en teoría otro gran rival para Raylan y cualquier otro lugareño (porque esto es un sálvese quien pueda en plan el salvaje Oeste). La zona de los negros se menciona como un lugar importante pero no despierta interés alguno, y el personaje también es bastante flojo: falta de definición e incapacidad de imponer temor, por muy peligroso que pretendan mostrarlo con esas escenas de torturas tan poco creíbles. Al menos Quarles era inquietante a veces, aunque no quedara claro por qué, pero Limehouse roza el ridículo, además de resultar muy aburrido; parece escrito con un manual de guionista para iniciados. Ambos quedan a años luz de la gran Mags Bennett.

El plantel de secundarios quedó mermado con la escabechina de la familia Bennett, pero aprovechan bien al paleto (o redneck, palabra que me encanta) de Dickie (el eterno secundario de papeles raros Jeremy Davies) para montar unas pocas buenas historias. La huida de la cárcel y la búsqueda del dinero tienen el tono habitual de la serie: gente patética fracasando estrepitosamente, lo que da para aventuras con un pie en la comedia. Sin embargo aquí también hay limitaciones, pues como digo arrastra los mismos problemas que la primera temporada. Muchos personajes quedan infrautilizados, otros parecen incluirse porque en el planteamiento inicial de la serie los idearon como protagonistas, pero no se sabe qué hacen aquí la mitad de las veces. La novia de Raylan es despachada rápido y a través de una línea dramática sosa y predecible. El jefe del departamento debería salir más, es muy divertido y su relación con Raylan da mucho juego. Los dos compañeros (Tim y Rachel), como si no vuelven a salir: no se sabe qué pintan en los créditos iniciales, pues solamente los vemos en un par de casos como secundarios de poca relevancia.

Quizá lo peor es que de nuevo parece que no saben qué hacer con Boyd Crowder (Walton Goggins), que está en todo pero no está en nada, y mosquea, porque es un protagonista tan bien dibujado como Raylan y tan importante como él. Entiendo que los guionistas no se atrevan a ponerlo en una confrontación directa con el Marshall, pues es precipitar el punto álgido de la serie, pero al menos ponedle una trama que lleve a algo tangible, para que no dé la misma sensación de estar metido con calzador que dan otros. Se pasa el tiempo diciendo que va a hacer cosas, pero no hace nada. Tenemos algún conflicto interno con el grupo y un par de roces con Raylan, bastante interesantes pero que saben a poco.

¿Qué salva a la temporada? Pues que nunca llega a aburrir, de hecho entretiene bastante. Los personajes no son todos de gran calidad y sus trayectorias son algo irregulares, pero caen bien y tienen algunas buenas aventuras. Además la descripción de la vida del lugar funciona bien, ofreciendo un retrato costumbrista con un tono de comedia negra bastante eficaz. Y sobre todo el rol de Raylan tiene calidad suficiente para tapar los huecos que dejen el resto de caracteres, y Timothy Olyphant derrocha carisma en cada escena. De nuevo la forma en que se enfrenta al mundo es fantástica: noble por lo general pero implacable cuando te pasas sin redención posible al lado oscuro (genial cuando atropella dos veces a un tipo que le apuntaba), y cuidado si te la tiene jurada (inquietante cuando provoca de todas las maneras posibles a Dickie para que reaccione y tenga una excusa para matarlo). Escenas como la del primer capítulo, esa del duelo de coger el primero la pistola sobre la mesa y que Raylan se salta descaradamente tirando del mantel, aparecen en cada episodio para recordarte todo el potencial que tiene Justified y que no es capaz de explotar.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.
Primeras impresiones.

JUSTIFIED – TEMPORADA 2.

Justified
FX | 2011
Productores ejecutivos: Carl Beverly, Elmore Leonard, Michael Dinner, Gaham Yost, Sarah Timberman.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Nick Searcy, Joelle Carter, Jacobs Pitt, Erica Tazel, Natalie Zea, Walton Goggings, Margo Martindale, Jeremy Davies, Joseph Lyle Taylor.
Valoración:

Tras una primera temporada descentrada, que no encontraba su camino ni en género y estilo ni en historias, el segundo año fija claramente un objetivo, y lo sigue con firmeza y determinación. El entramado de personajes, otrora prometedor pero infrautilizado, se asienta y crece. Con la familia de los Bennett desarrollan un grupo de protagonistas muy bien descritos y con bastante fuerza e interés todos ellos (en especial la inmensa Mags, muy bien interpretada por Margo Martindale). Casi no tenemos el caso insignificante del día, porque prácticamente todo, de una manera u otra, está ligado a los Bennett y cada investigación o problema en que se ve envuelto Raylan hace avanzar el conflicto con ellos. Igualmente, los líos personales de Raylan dan bastante juego, sean los asuntos amorosos o las peleas con el padre. Hay achaques, sin duda, pues a veces parece que les cuesta mantener a Boyd en juego, sobre todo en el lado oscuro, y sigue dando la sensación de que los compañeros de oficina de Raylan apenas dan de sí, pero en líneas generales la temporada resulta un todo más compacto y definido.

Sin embargo, lejos de lo que algunos claman, por ahora no llega a alzarse como una gran serie, pues está lejos de ser brillante o capaz de dejar huella. No hay tramas que sorprendan, muchas son previsibles. Los personajes son buenos, pero no tanto como para que suframos con ellos en los momentos clave (aunque el jaleo de Winona con el dinero está cerca de conseguirlo y el final de Mags no está nada mal). Su tono distendido, su humor que descoloca, su capacidad para lograr que hasta el criminal más insignificante sea interesante, humano y divertido (ya sea porque suelen ser muy tontos o por cómo resuelve Raylan los casos) grarantiza un entretenimiento muy agradable de ver, perfecto para satisfacer a quien busque una serie no exigente pero de calidad con la que pasar el rato.

JUSTIFIED – TEMPORADA 1.

Justified
FX | 2010
Productores ejecutivos: Graham Yost, Michael Dinner, Elmore Leonard.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Nick Searcy, Joelle Carter, Jacob Pitts, Erica Tazel, Natalia Zea, Walton Goggings, Raymond J. Barry, Linda Gehringer.
Valoración:

Raylan Givens es un Marshal (cazador de fugitivos) que parece sacado del Lejano Oeste. Su código de honor es inquebrantable, su dedicación y resultados inmejorables… si no fuera porque también es de gatillo fácil y dado a jugar a ser un justiciero. Da oportunidades a diestro y siniestro, tratando a la gente como personas más o menos perdidas, pero cuando éstas se apartan claramente de la ley es implacable: aunque le caigas bien hará lo posible por atraparte, y si la situación lo requiere no dudará en disparar. Y cuidado si le caes mal, si tus crímenes son imperdonables. Su carrera en Miami se ve truncada cuando abate sin muchos miramientos a un asesino al que le tenía ganas, y para quitarse el follón de encima sus jefes lo mandan de vuelta a su tierra natal, la conservadora Kentucky, donde en cada condado reina la familia más fuerte. Allí pronto empiezan a acosarle los fantasmas del pasado. Algunos individuos con los que creció son ahora peligrosos criminales, en especial el fanático de la supremacía blanca Boyd Crowder, dado a explotar cosas por diversión y que podría estar aumentando su currículo hasta incluir el asesinato. Su exesposa anda por el lugar, casada con un mindundi. Viejas conocidas se le tiran en brazos. Su padre es un desastre con pie en el mundo del crimen. Etc., etc.

Givens es un personaje con carácter y carisma, sobre todo gracias a la excelente labor de Timothy Olyphant (Deadwood), pero el resto de protagonistas resultan muy pobres. Ninguno posee un dibujo complejo y mucho menos interesante. Todos son elaborados a base de tópicos y retazos simples, siendo el único con algo de progresión el archienemigo Boyd Crowder (Walton Goggins, visto en The Shield), que tampoco es para echar cohetes: lleva un camino demasiado facilón y sin capacidad para impactar. La exesposa y su marido se salvan por un pequeño arco argumental bastante digno y ya está. El jefe y compañeros de trabajo apenas aparecen. Los más secundarios se presentan tan mal que cuando vuelven a aparecer es difícil recordar quiénes eran. Y esto último se agrava con los que no reaparecen hasta la segunda temporada.

La temporada comienza sin dejar claros estilo y argumento, si es un procedimental simplón o un western malogrado, si es retrato costumbrista o policíaca al uso. Carece de elementos que la hagan original, y también le falta fuerza e interés. Unos cuantos casos algo aburridos narrados con demasiada lentitud (cuántas conversaciones vacías hay que soportar para llegar a algo) se salvan por la gracia del personaje central y por algunos diálogos y situaciones humorísticos bien conseguidos. En el sentido del humor cabe destacar que la serie mantiene un toque pesimista bastante irónico: a los delincuentes siempre les sale todo mal, porque el crimen es el sendero de la autodestrucción, lo que da para instantes bastante divertidos, sobre todo cuando Raylan se mofa de ellos.

Conforme va creciendo el entramado de habitantes del lugar (familiares, conocidos, delincuentes y sus asociados, etc.) la temporada va cimentando las bases para urdir tramas más complejas que las iniciales, pero al menos en este primer año no ofrecen nada espectacular. Los conflictos con el Boyd convertido, la presencia constante del cártel que le tiene tirria a Raylan, el conflicto con el padre… A pesar de que debería ir creciendo en interés y densidad, de que me esforzaba por sacarle jugo, en realidad nada termina de despuntar. Las tramas resultan demasiado lineales y poco emocionantes, nunca hay sensación de progresión arriesgada (todo predecible y monótono). Los personajes no maduran de forma llamativa hasta el próximo año. Y además hay algunos aspectos negativos dignos de mención: resulta muy forzado que vaya por donde vaya Raylan, aunque se cruce medio país por una misión, conozca a alguien y el caso del día está de alguna formar relacionado con Miami (el cártel) o con Harlan, el condado donde trabaja. Por si fuera poco la puesta en escena es bastante pobre, rutinaria, con algunos defectos imperdonables: las pantallas de fondo en los viajes en coche quedan fatal, y me temo que hay muchas escenas así. El tema de créditos tampoco me gusta lo más mínimo, una fallida mezcla de country y rap cuyas texturas no pegan lo más mínimo con el estilo de la serie.

En conjunto esta primera sesión de Justified nunca llega a ser mala, ni siquiera aburrida. Siempre hay algo que sacar de los episodios gracias al correcto personaje central y su forma de enfrentarse a los criminales, y en líneas generales entretiene sin muchos problemas. Pero es tan simple y facilona que no merece la pena recordarla ni recomendarla. De hecho cuando empecé a verla, tras unas primeras impresiones no muy esperanzadoras la dejé de lado, pues no me ofrecía nada emocionante. Pero tras su segunda y tercera temporadas no hago más que leer maravillas sobre ella, así que le he dado otra oportunidad.

JUSTIFIED – PRIMERAS IMPRESIONES.

Justified es una creación para el canal FX cuyas riendas lleva Graham Yost en colaboración con el autor de las novelas en que se inspira, Elmore Leonard. Sin embargo lo más llamativo en su promoción siempre ha sido el carismático actor Timothy Olyphant, de sobra conocido por su excelente interpretación en Deadwood del sheriff heroico y de moral intachable. Precisamente su personaje en esta nueva producción es también un vaquero, aunque un tanto más inclinado hacia la violencia: es un justiciero de gatillo fácil, pero sólo con quienes cree que lo merecen. Su forma de aplicar la ley del Oeste en plena actualidad en la moderna Miami le proporciona no pocos conflictos, hasta que acaba trasladado a la zona donde creció, un pequeño pueblo de Kentucky, donde además de estar más en su terreno se enfrentará a algunos fantasmas del pasado.

En los dos episodios que he visto de Justified no se llega a ahondar mucho en este protagonista (llamado Raylan Givens) ni en los secundarios que le acompañan. Si bien el carácter principal es lo suficientemente atractivo como para haber llevado sobre sus hombros dos capítulos, lo cierto es que por ahora le falta algo. Es simpático, carismático y su estilo queda bien definido, pero todavía sabemos poco sobre sus motivaciones y pensamientos internos: ¿qué le lleva a actuar así, con tanta ira?, ¿por qué parece tan solitario cuando es bastante amable con “los buenos”? De los secundarios se puede decir menos aún. Los dos primeros villanos han estado bastante bien trabajados (en especial del personaje de Walton Goggins, un nazi de cuidado), pero los caracteres recurrentes apenas dejan huella: la chica, la exmujer, el jefe y un par de compañeros de cuyos nombres ni me acuerdo resultan por ahora demasiado simplones y arquetípicos.

Los dos primeros casos han sido sumamente entretenidos, lo suficiente para que su escasa originalidad no fuera tan evidente, pero está claro que estamos ante un procedimental al uso que depende exclusivamente de su personaje principal y del interés del caso del día para mantenerse. Y ese es el problema más notable que le veo por ahora a la serie: tiene que trabajar más el grupo de personajes, porque sino a la larga resultará bastante repetitiva e insustancial. Justified está pues más cerca de In Plain Sight que de The Shield (no sé por qué ese empeño en decir que es la nueva The Shield solo por ser del mismo canal): es un divertimento en tono desenfadado y casi humorístico, un procedimental policíaco clásico (sin tecno-jerga ni cienci-magia). En su estreno ha obtenido buenas críticas y bastante audiencia, pero yo no le veo potencial como para llegar a ser una gran serie. Queda por ver cómo aguanta el tipo la temporada completa, porque ahora mismo es muy pronto para decir si será repetitiva y aburrida o un entretenimiento que merezca la pena salvar.