CALIFORNICATION – TEMPORADA 1.

Showtime | 2007
Productores ejecutivos: Tom Kapinos, David Duchovny, Stephen Hopkins.
Actores: David Duchovny, Natascha McElhone, Madeline Zima, Madeleine Martin, Evan Handler, Pamela Adlon, Rachel Miner.
Valoración:

Hank Moody consiguió la fama con una gran novela que acaba de ser llevada al cine en una producción muy exitosa. A pesar de todo, su vida no es como él querría. No es capaz de escribir nada nuevo porque su musa, su ex novia Karen, le dejó y se ha prometido con otro. Comparten el cuidado de una niña de doce años que adora a sus padres a pesar de la situación y de que Hank es un auténtico fracasado. El escritor lleva una vida de excesos (juergas y sexo) mientras lucha torpemente por recuperar a su amada familia.

Precedida de cierta polémica por su arrebatador inicio, ese sueño en el que el protagonista practica sexo con una monja bajo la mirada del señor Jesucristo en plena Iglesia (tras ese genial plano del apagado de un cigarro en agua bendita), Californation ha ido desde entonces acompañada de ese halo de transgresión, sexo explícito y temática adulta valiente. Sin embargo, esto no es más que la superficie, la palabrería vacua que emplean críticos que probablemente ni siquiera han visto la serie. Californication en realidad es mucho más, y también mucho menos, que toda esa fachada.

Su argumento es uno de los más trillados que existen, el del solterón acabado que intenta recuperar su familia, a la que todavía quiere, mientras lleva una vida algo mísera y repleta de excesos que nos son mostrados sin disimulo ni censura alguna (ventajas de estar en un canal privado, Showtime). Por este motivo puede resultar algo previsible, dejar la sensación de que se recorre un sendero muy transitado, y queda por ver si en venideras temporadas los guionistas son capaces de mantener el ritmo sin repetirse y sin perder el rumbo. Espero que no se empeñen en lo que fallan muchas series, en intentar mantener el statu quo de la relación (esos personajes en eterna tensión sexual y amorosa que nunca termina de llegar a nada concreto), sino que se arriesguen y hagan evolucionar la historia.

Una vez comprobado que no estamos ante una producción revolucionaria como quieren vendérnosla algunos, sino ante una historia clásica muy bien revisitada, podemos disfrutar una historia en la que se ha puesto mucho mimo y que funciona muy bien en gran medida gracias a la exquisita construcción de los personajes principales. Hank es un inmaduro incapaz de retomar su camino, Karen quiere asentar la cabeza con un padre de familia estable, digno, y Becca, la joven hija, desea que sus padres vuelvan a unirse y amarse. Como digo, nada nuevo, pero es más que suficiente para elaborar una comedia dramática llena de diálogos ingeniosos y ágiles que mezclan partes más o menos iguales diversión y perlas de sabiduría. Como en la vida real, el amor es hermoso y doloroso a la vez, y los guionistas saben transmitir muy bien todos los sentimientos y emociones, los errores de los seres humanos, sus virtudes, sus aspiraciones… Los personajes resultan encantadores, sus aventuras oscilan entre el idilio y el delirio y enganchan con facilidad. Las relaciones entre Hank, Karen y Becca prácticamente valdrían para sustentar toda la serie, pero pronto se añade con acierto la también tumultuosa vida amorosa y sexual de su amigo y editor, Charlie, con los problemas con su esposa y los líos con su joven secretaria. Es una lástima sin embargo que se haya dado tan poca importancia al prometido de Karen, quien parece un simple maniquí, casi una parodia de personaje que solamente sirve para complementar los vínculos entre los protagonistas. Bien trabajado podría haber dado mucho juego.

La química entre los actores y el buen hacer de los mismos (en especial un David Duchovny que en un par de planos se quita de un plumazo todo rastro de Fox Mulder) están a la altura de las circunstancias, aunque no estamos ante ningún papel que alabar con entusiasmo y podría decir que la chica que interpreta a Becca, la hija, es un poco sosa, le falta energía, pero aún así consigue que su personaje resulte adorable. Más destacable es el error de casting que ha colocado a Madeline Zima como la hija de dieciséis años del prometido de Karen, pues, a pesar de que debía ser una bomba sexual adolescente, se han ido muy lejos al escoger a una señorita de veintidós años que aparenta esos mismos y no menos de dieciocho. El personaje funciona, sobre todo en el tramo final de la temporada, pero le cuesta resultar creíble precisamente por la actriz inadecuada al rol. Eso sí, si querían deslumbrar con su presencia lo han conseguido, pues todo el que ve la serie termina hablando de su físico, de esas increíbles tetas que tienen más personalidad que la propia actriz.

El dinamismo de los capítulos, donde se aprovecha muy bien los escasos veinticinco minutos del formato que han decidido emplear, ayuda a que la serie sea un producto muy fácil de disfrutar. El humor se encauza de maravilla en las tramas de amores y problemas personales, mientras que el sexo, tratado generalmente con un tono desenfadado y casi surrealista que marca el sello personal de la serie, termina por redondear un entretenimiento de primer nivel. No pasará a la historia de la televisión, pero es otra magnífica muestra del enorme nivel de calidad que se ha alcanzado estos años.

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