STAR TREK: LA NUEVA GENERACIÓN – TEMPORADA 1

Star Trek: The Next Generation
Sindicación | 1987
Ciencia-ficción, suspense, drama | 25 ep. de 45-92 min.
Productores ejecutivos: Gene Roddenberry.
Intérpretes: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, LeVar Burton, Brent Spiner, Desine Crosby, Michael Dorm, Marina Sirtis, Gates McFadden, Will Wheaton.
Valoración:

Hay bastante consenso entre la mayoría de seguidores de Star Trek (o trekkies) en que la primera temporada de La nueva generación es la más floja junto a la séptima, que la serie no encontró realmente su camino hasta la tercera. Yo no lo comparto del todo. Aunque hay diferencias estilísticas y argumentales a partir de la tercera y en calidad media se puede considerar la mejor, la presente me parece superior a otras (segunda, séptima) y no puedo decir que sea claramente inferior a las restantes. A veces me da la impresión de que los fans miden la calidad según tengan algún gran episodio o no. ¿Y los otros veintitantos qué? Precisamente esta etapa tiene bastantes capítulos muy infravalorados.

Es cierto que hasta el tercer año no se adentran más a fondo en historias políticas y culturales de mayor recorrido y en episodios atípicos, temas y estilos aquí apenas presentados, pero en la línea de exploración y conflicto con lo desconocido (tanto ciencia como cultura), generalmente con subtextos de corte intelectual y ético, sienta unas bases estupendas que luego se repetirán mucho, rara vez aportando algo novedoso. Y en cuanto a los protagonistas, el carisma de estos brilla desde el primer momento, con unas personalidades y relaciones muy llamativas que te enganchan incluso en las aventuras menos logradas, pero salvo por un par de cambios de puestos apenas se moverán de su descripción inicial en los años venideros.

Se hizo evidente que la posición de algunos no fue la más acertada e hicieron algunos cambios en cuanto enfocaron la segunda temporada. Geordi es presentado aquí como timonel, pero el puente de mando está sobrecargado mientras en ingeniería tiran de personajes extras y excusas para que otros bajen allí, así que aparecerá como jefe de ingenieros sin más rodeos. Worf empieza como el alienígena de turno, pero su situación no queda clara, no es el tipo raro que debe adaptarse, lugar que ocupa Data, sino que empieza como segundo de Tasha Yar, la jefa de seguridad y encargada de la consola de combate, lo que es redundante y por ello estaba quedando relegado. Por suerte para él, la actriz abandona la serie al final de esta etapa y Worf toma su cargo y poco a poco adquiere mayor protagonismo, llegando a ser el personaje que más evoluciona o al menos el que más experiencias fuera del trabajo tiene.

En el acabado sí habrá modificaciones más llamativas. En cuestión de dirección es perdonable porque, como es de esperar, en el primer año falta práctica y dinero, y realmente sólo unos pocos capítulos acusan deficiencias dignas de mención, el resto ofrece un acabado muy bueno y no tardará en ir mejorando hasta ofrecer un estándar de calidad excepcional para una serie. Donde sí falla ostensiblemente es en una fotografía que acusa una iluminación que se quedaba vieja en esa época, pues era muy de la línea de la original, con focos puestos de mala manera de forma que hay sombras por todas partes, incluyendo los rostros de los actores. Tampoco en el vestuario empezaron con muy bien pie. La caracterización de personajes secundarios no ha envejecido bien, y para los principales diseñaron unos trajes elásticos un tanto cutres, que parecen pijamas, y que resultaban muy incómodos a los actores. En la tercera temporada, cuando Rick Berman toma el control de la producción, cambian ambas cosas muy para mejor.

La banda sonora se puede decir que tampoco se modernizó, optándose por una orquesta clásica, pero con el nivel de la composición de los dos músicos principales, Dennis McCarthy y Ron Jones, y la estupenda orquestación lograda, resulta por lo general muy versátil y tiene momentos estupendos. También hay capítulos o tramos donde está menos conseguida por las prisas, pero nunca como para lastrar el relato seriamente.

Como comenté en el apartado de la introducción, la producción fue un caos, los guionistas, productores menores y otros puestos técnicos seleccionados por el propio Gene Roddenberry entre amigos y colaboradores de la serie original (destacando a David Gerrold y D. C. Fontana, que trabajaron en la creación del concepto de la serie y el universo imaginario) acabaron todos enemistados con él por sus abusos laborales y personales, acrecentados por sus excesos con las drogas y su mal carácter, y fueron dejando la serie, y los relevos tampoco duraban. Sólo un escritor independiente, Tracy Tormé, también conocido de Roddenberry, se salvó o fue capaz de aguantar, y eso que sus ideas eran las más atrevidas y eran constantemente rechazadas o alteradas, primero por Roddenberry, luego por Maurice Hurley. Hurley, otro amigo cercano del creador, llegó poco antes de la mitad de temporada para tomar las riendas de la sala de guionistas, aunque no caía bien en el set y pronto empezó también a chocar con las formas de trabajar de Roddenberry.

Heredado de la serie clásica, la mayor parte de los episodios comienzan con una introducción narrada señalando donde está el Enterprise y cuál es su misión, y enseguida se presenta el conflicto, entrando así de lleno en materia sin necesitar varias escenas para situarnos. También hay narración a modo de resumen tras los fundidos en negro donde iban las pausas publicitarias, simulados como entradas del diario de abordo por parte del oficial al mando. Si bien denotan la estructura narrativa obligada para la televisión, no suelen resultar muy cargantes ni parecer algo demasiado viejo, pues son frases breves o aportan información y planes nuevos.

Aunque por el caos de los inicios de la producción algunos de los primeros capítulos quedaron algo cutres (Código de honor, Puerto) y otros vieron algo limitado su potencial (El último baluarte, Soledad en compañía), la maduración respecto a la serie madre se nota pronto, las bases del universo imaginario están mejor establecidas y son evidentes las mejoras presupuestarias y por tanto visuales. En el rango de historias empieza muy cerca de aquella, casi podemos decir que no se atreven a correr muchos riesgos, de hecho, el guion de El presente inexorable es una especie de continuación/remake de Horas desesperadas (107), y Un periodo de tiempo demasiado corto bebe mucho de los capítulos tipo Un lugar jamás visitado por el hombre (101). Pero pronto empieza a buscar sus propias historias de exploración (Donde nadie ha podido llegar), de choques culturales (Soledad en compañía, Ángel Uno), retos científicos y éticos inesperados (Números binarios, Suelo habitado) y conflictos con entes asombrosos y peligrosos (Datalore, La piel del mal).

Paulatinamente presentan las nuevas ideas que expandirán el universo. Las tramas iniciales de la holocubierta (El gran adiós) y Data (Datalore) no son redondas pero sientan unos precedentes para que en próximas temporadas las traten más a fondo. Las razas secundarias importantes van haciendo acto de presencia, siendo algunas nuevas y otras que apenas tuvieron desarrollo en la original: Los Klingon (Corazón de gloria), los Ferengi (El último baluarte, La batalla) y los romulanos (La zona neutral). Y hay unas pocas ideas de ciencia-ficción bastante complejas para la época: Números binarios trata informática avanzada cuando prácticamente nadie tenía ordenadores en casa, La zona neutral y Simbiosis parecen sacados de novelas del género.

La nueva generación resulta una actualización bastante buena, aprovechó las bases tan originales de la serie madre pero aportó su propia esencia. Llenó un hueco que tras la original y Galáctica, estrella de combate (Glen A. Larson, 1978) ninguna otra consiguió llenar, y lo hizo de forma que dejó poco margen a la competencia: la combinación de exploración y retos científicos (algunos como digo de nivel literario) con dramas y dilemas éticos de gran calado es fascinante, y todo se pone sobre los hombros de unos personajes con enorme magnetismo. Por ello es una obra muy perdurable en el tiempo, es decir, envejece bastante bien si exceptuamos los cutrecillos primeros episodios.

El estreno fue un éxito, con audiencias notables, más tratándose de un género minoritario, y gran rentabilidad gracias a emitir directamente en sindicación y a las ventas de derechos al resto del mundo. El fervor trekkie se mantenía vivo gracias a las películas de la tripulación original, pero La nueva generación lo llevó a donde nunca antes una serie había conseguido llegar.

Tras el salto incluyo el análisis por capítulos.

101. Encuentro en Farpoint
Encounter at Farpoint

Guion: D. C. Fontana, Gene Roddenberry.
Dirección: Corey Allen.
Valoración:

Sinopsis:
El nuevo navío insignia de la Federación, el Enterprise NCC-1701-D, inicia su viaje de exploración. La tripulación toma sus puestos y se conoce poco a poco. En la primera misión, aparte de toparse con un misterioso ser llamado Q, deben lidiar con sucesos extraños en una colonia recién construida.

Notas:
Gene Rodenberry y los directivos de Paramount Pictures tardaron en ponerse de acuerdo sobre la duración del episodio. Ellos querían uno doble (90 minutos, o dos horas con publicidad), él uno estándar (45 minutos, una hora con anuncios), y no se movió de su posición a pesar de que estaban dispuestos a un término medio, uno de 60 minutos. D. C. Fontana escribió el guion sin saber la duración final. Cuando se estableció en 90 minutos se quedaba corto, y Roddenberry improvisó la parte de Q, destinado a entrar en acción más tarde en la temporada, y apañaron varias escenas de relleno a última hora para ajustar los últimos minutos.

Comentario:
Encuentro en Farpoint es un notable capítulo de presentación, sobre todo porque los autores se esfuerzan en mostrar el estilo que pretenden para la serie y no en llamar la atención con acción y giros sensacionalistas como suele verse más veces de la cuenta.

Los protagonistas entran en juego gradualmente, dejando espacio para introducir los puntos clave de sus personalidades. La historia es intrigante, tiene giros insólitos y lecturas varias, dejando claro que esto es Star Trek, y el ritmo es pausado pero capaz de mantener bastante bien el interés, aunque sin duda se podría haber agilizado un poco y quitado alguna escena secundaria (la aparición del Doctor McCoy de la serie clásica no aporta nada, es nostalgia barata). Combina la fascinación por lo desconocido, los choques culturales con razas extrañas, y todo ello con un trasfondo intelectual bastante efectivo. La inquisición de Q aborda dilemas éticos con descaro: ¿merece la humanidad viajar por el espacio o no ha superado su primitivismo violento? El misterio en el planeta pone de manifiesto los inesperados conflictos con culturas desconocidas y la determinación de los protagonistas por salir delante de forma pacífica y encontrando puntos en común.

Quizá por no poner las cosas tan fáciles, los escritores fuerzan un poco una disputa entre Riker y Picard, pero el capitán queda como demasiado duro sin venir mucho a cuento. También presentan no una sino dos relaciones en tensión, pues Troi y Riker por un lado y Picard y Beverly por el otro se conocen y tienen historias románticas pendientes, pero, de nuevo, esto es Star Trek, y apenas se tratará el tema en uno o dos capítulos por temporada para en el resto volver a dejarlo todo en el aire.

Sólo en lo visual se permiten vacilar un poco, pues hay más decorados y maquetas que en los episodios regulares, con lo que en la época tuvo que resultar espectacular. Eso sí, a poco de entrar en la serie le cogen mejor el punto a la dirección, pues sin que sea mala, le falta algo de virtuosismo. Aunque como indicaba en la introducción, tardarán un par de años en mejorar la iluminación, que en principio resulta bastante chapucera.

Indagando sobre el proceso de creación de la serie y rodaje del capítulo sorprende que saliera tan sólido, sobre todo por las partes apañadas a última hora. Pero aun así un par de fallos importantes sí tiene. Hay una conversación muy mal colocada: en plena crisis con Q, la nave extraña atacando la ciudad, y la Doctora enviando gente para ayudar, Picard se pone a darle a ella la bienvenida a su puesto como si nada ocurriera; no dicen antes del ataque que el pueblo estuviera habitado, parecían ruinas abandonadas, pero en un momento dado hablan de víctimas y de ayudarlas… y a la hora de la verdad no se ve a nadie ni ninguna misión de rescate.


102. El presente inexorable
The Naked Now

Guion: John D. F. Black, D. C. Fontana (bajo el pseudónimo de J. Michael Bingham).
Dirección: Paul Lynch.
Valoración:

Sinopsis:
Un virus infecta a la tripulación, que empieza a comportarse de forma extraña.

Comentario:
Para el segundo episodio enlazaron directamente con la serie original al retomar un argumento de ella, más concretamente de Horas desesperadas (106). Un virus vuelve loca a la gente, teniendo cada uno distintas y peligrosas visiones.

Como suele pasar, se le criticó beber demasiado de la original, cuando antes del estreno hubo quejas de que la tripulación fuera nueva. Con el fanatismo es difícil de tratar.

El ritmo es bueno y el misterio también, y aprovechando la alteración mental fue uno de los pocos momentos donde exploraron las relaciones románticas latentes entre Picard y Crusher y, la más sorprendente, entre Data y Tasha.


103. Código de honor
Code of Honor

Guion: Katharyn Powers, Michael Baron.
Dirección: Russ Mayberry.
Valoración:

Sinopsis:
El líder de una cultura atrasada toma a Yar como amante por la fuerza, y deberán seguir ritos arcaicos para recuperarla.

Comentario:
El argumento es bastante interesante en papel. Un conflicto cultural pone en apuros a la tripulación y a las normas éticas de la Federación, y mientras lidian con el entuerto cada personaje aporta su punto de vista.

Pero al ponerlo en imágenes estuvo cerca del desastre. La dirección no exprime el conflicto como debiera, el aspecto visual es cutre, y como resultado, parece un episodio más bien pobretón. Se agrava la cosa porque por la falta de diálogo y entendimiento entre productores y técnicos la raza atrasada acabó representada por afroamericanos con pintas tribales. Hubo quejas de racismo, como es obvio.

Productores, actores y fans lo tienen como uno de los peores de la serie, pero poniéndose en la época, la historia era valiente y a pesar del pobre acabado se puede sacar entre líneas algo de enjundia si no vas a buscarle las cosquillas.


104. El último baluarte
The Last Outpost

Guion: Herbert Wright, Richard Krzemien.
Dirección: Richard Colla.
Valoración:

Sinopsis:
El primer encuentro del Enterprise con los Ferengi trae de cabeza a la tripulación.

Notas:
Armin Schimerman volvería a interpretar a un ferengi como protagonista en Espacio Profuno Nueve, Quark.

Comentario:
Los Ferengi estaban planeados como un nuevo y serio enemigo de la Federación… pero entre el lío en la sala de guionistas (había peleas a diario) y la apresurada producción acabó siendo una raza deleznable de saqueadores con la que reírse hasta que, en el tramo final, tanta mueca y graznido puede resultar más bien molesta; no ayuda tampoco que la puesta en escena sea bastante floja en algunos momentos clave, algo nada habitual en una serie con un estándar muy alto. En principio los productores se lamentaron de este retrato lastimero de los ferengi, pero en otros capítulos exploraron hábilmente su vena comercial y rastrera en plan cómico, y en Espacio Profuno Nueve terminaron de perfilar la raza muy bien.

A pesar de esos llamativos problemas, salió un buen capítulo que me parece infravalorado, de hecho, fue bastante odiado. Al parecer, se anunció que aparecería una nueva raza importante, y los fans se montaron cada uno su propia película y cuando aparecieron estos piratas de poca monta se llevaron las manos a la cabeza y no supieron ver el buen trasfondo. Porque los guionistas hablan sobre la superioridad, real o imaginada, de unos pueblos sobre otros, de los conlictos políticos y éticos que genera.

Es cierto cierto que el final se tuerce un poco, apresurando la historia e imponiéndose el aspecto visual cutre: entre los simiescos ferengi y el alienígena que hace de juez, tan mal maquillado (¿no podían haber cogido a un anciano?) y con un par de momentos ridículos (la cámara acelerada), la seriedad pretendida hace aguas y se puede perder el mensaje. Pero la idea hasta entonces ha dado mucho juego en un episodio que empieza con una parte de acción y suspense de gran calidad. La persecución a una nave desconocida es muy intrigante. Los ferengi ponen en complicados retos a la tripulación. La relación entre los protagonistas se va estableciendo muy bien, con Picard dispuesto a arriesgar mucho por mantener la paz, Tasha y Worf beligerantes pero sin parecer caricaturas, sino con motivaciones verosímiles, Riker prudente sin parecer blando o indeciso, Troi muy implicada aconsejando de diversas formas…

En resumen, es un episodio muy completo, pero su ambición se vio un poco truncada con las prisas.


105. Donde nadie ha podido llegar
Where No One Has Gone Before

Guion: Diane Duane, Michael Reaves.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Unos experimentos en ingeniería llevan al Enterprise a los confines de la galaxia, del universo… y de lo conocido.

Comentario:
Se mezcla la fascinación por lo desconocido y los retos por entenderlo con la arrogancia del éxito personal. El ritmo es bueno, no sabes qué puede pasar en cada nuevo giro de la historia, y aunque obviamente se intuya que al final se solucionará todo, hay bastante intriga. Es uno de los mejores valorados de la primera mitad de la temporada, pero también empezó a sembrar el odio sobre Wesley Crusher, el niño que está en todo y colabora en las soluciones de retos que se les escapan a los mejores mandos e ingenieros. Encima, le dan un cargo de alférez en funciones y lo ubican en el puente.

Curiosamente, Roddenberry no quería humanos traicioneros y ambiciosos, pero al poco de empezar la temporada ya tenemos uno bien vil e inútil que no encaja mucho en los valores de la Federación, aunque se perdona bastante porque la trama a la que da lugar engancha rápido.


106. Soledad en compañía
Lonely Among Us

Guion: D.C. Fontana, Michael Halperin.
Dirección: Cliff Bole.
Valoración:

Sinopsis:
El transporte de dos delegaciones alienígenas se complica por la presencia de un ente desconocido.

Comentario:
Se arriesgaron a diseñar unos alienígenas de maquillaje complicado (aunque de original tienen bien poco), pero supongo que viendo los malos resultados a pesar del esfuerzo en adelante se centraron en hacerlos más sencillos.

Las disputas entre las razas y el lío con la entidad extraña son moviditos y se combinan muy bien, manteniendo la expectación siempre constante y bastante intriga por cómo se resolverá todo. Ambas premisas se repetirán demasiado a lo largo de la serie.


107. Justicia
Justice

Guion: John D.F. Black, Worley Thorne.
Dirección: James L. Conway.
Valoración:

Sinopsis:
La tripulación se toma unas vacaciones en un planeta de apariencia paradisíaca, pero pronto chocan con las rígidas normas locales.

Notas:
-El vestuario es muy erótico, pero la intención era que lo fuese más, si bien no fue posible sin entrar en la categoría de adultos.
-Estaba destinado a ser el segundo episodio de la temporada, pero sufrió tantas reescrituras que se fue retrasando el rodaje.

Comentario:
El conflicto cultural puede parecer un tanto forzado, con un lugar paradisíaco donde de repente descubren normas chungas y una justicia implacable, pero también sirve para realzar las falsas apariencias y maximizar el choque. El lío político y ético, los problemas personales de los implicados y la rabia por no poder hacer mucho ofrecen un episodio oscuro y bastante inteligente, o a mí me lo parece más de lo que suele estimar el fan, pues es uno de los menos valorados de la temporada. El tiempo también puede afectarlo, pues hoy en día resultará predecible y exagerado.


108. La batalla
The Battle

Guion: Herbert Wright, Larry Forrester.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Los ferengi tienen una trampa a Picard mediante su antigua nave.

Comentario:
La segunda aparición de los ferengi es más seria, su talante comercial tan traicionero mete a los tripulantes en un buen embrollo. El relato es bastante entrenido, con algunos buenos retos para los protagonistas, y además aporta algo de trasfondo a la vida de Picard. En cambio, el sobreprotagonismo y sabelotodismo de Wesley alcanzó aquí cotas insufribles, convirtiéndose en un protagonista bastante odiado.


109. La tentación de Q
Hide and Q

Guion: Maurice Hurley, Gene Roddenberry.
Dirección: Cliff Bole.
Valoración:

Sinopsis:
Reaparece Q impertinando a la tripulación con diversos retos.

Comentario:
La frustración que viven los personajes ante los caprichos y pataletas de Q se transmite al espectador, pero no por efectivas y verosímiles, sino por caóticas, poco sustanciosas y sin rumbo claro. Da igual lo que pase, con un chasquido de dedos de Q se cambiará en la siguiente escena, y así sucesivamente hasta que nuestros héroes le ganen en algún reto moral e intelectual tontorrón. Tampoco ayuda el lastimero decorado de cartón piedra.

Supongo que hay que verlo por la continuidad, pues Q reaparecerá de nuevo, pero no deja ninguna historia ni drama personal digno de recordar.


110. Puerto
Haven

Guion: Tracy Tormé, Lan O’Kun.
Dirección: Richard Compton.
Valoración:

Sinopsis:
Las vacaciones son interrumpidas por la llegada de la madre de Troi… y su pretendiente.

Notas:
-Erróneamente se ha mantenido durante años la traducción de Haven como Cielo o Paraíso (Heaven), cuando significa puerto, refugio, santuario o asilo. Netflix ha usado una más correcta, Puerto. Yo hubiera preferido Santuario, tiene un significado más claro.
-Primera aparición de Majel Barrett como Lwaxana. Habitualmente pone la voz al ordenador del Enterprise en varias series. Fue también la esposa de Gene Rodenberry.

Comentario:
Tenemos un rancio y tonto culebrón entre manos que no encaja con la tónica de la serie ni con los personajes. Llega la madre de Deanna Troi, Lwaxana, con un pretendiente para ella que establecieron en su infancia. No es muy verosímil que una raza que ha llegado al espacio mantenga tradiciones tan obsoletas, pero sobre todo no hay quien se crea el giro con Deanna, que pasa de ser una mujer independiente y con un trabajo de gran importancia a ser sumisa, incapaz de decidir por sí misma. No, lo lógico es que se hubiera reído de la situación y hubiera mandado a paseo todo el mundo, pero las cosas se desarrollan como si fuera una mujer criada en un entorno ultraconservador y no supiera qué hay fuera ni cómo salir de ahí. Los líos con los demás personajes también se resienten con tan burda historia, en especial la relación en tensión con Riker, que pasa por las peleas y dramas más previsibles. Además, Lwaxana es un rol cargante de narices.

El capítulo se salva de la más absoluta ignominia porque a partir de cierto momento cambian un poco el tono. Primero, empiezan a tomárselo con humor, convirtiendo el absurdo incómodo en gracioso. La cena es tronchante, por ejemplo. Segundo, la subtrama de la raza que transporta una enfermedad pone un misterio interesante ante nuestros ojos, eclipsando un poco tanto romance estúpido. Pero claro, llegan tarde para salvar un episodio bastante olvidable.


111. El gran adiós
The Big Goodbye

Guion: Tracy Tormé.
Dirección: Joseph L. Scanlan.
Valoración:

Sinopsis:
Picard y otros quedan atrapados en una simulación de la holocubierta en plan novela o cine negro.

Comentario:
Es uno de los favoritos de la primera temporada para los actores y productores, y también para muchos fans. Yo lo encontré lento, pesado, una narración alternativa a las temáticas de la serie poco acertada. Pero al menos sembró la huella de unas ideas, historias, personajes y guiños que serán usados recurrentemente mucho mejor.

Las referencias a los clásicos del noir, tanto cine como novelas, son evidentes, con El halcón maltés (John Huston, 1941) a la cabeza.


112. Datalore
Datalore

Guion: Gene Roddenberry, Robert Lewin, Maurice Hurley.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Encuentran el planeta donde Data fue creado… y a una réplica de él.

Comentario:
Es un episodio muy valorado, pero aparte de la curiosidad de ver a un Data malvado no tiene nada llamativo. El misterio del hallazgo del lugar de nacimiento del androide no atrapa ni tiene ritmo, a pesar de la insistente musiquita que ponen para tratar de darle vidilla (curiosamente es muy electrónica, contra la orquesta habitual).

La aparición de Lore hace olvidar momentáneamente el flojo primer acto. Es intrigante, inquietante por momentos, el actor Brent Spiner está fantástico, y no se sabe cómo puede acabar la cosa. Pero se empeñan en meter un ente alienígena poderoso que no pinta nada y estropea el dibujo de Lore al ponerlo persiguiendo una meta de venganza muy limitada que choca con su intelecto y ego, en vez de mantenerlo en lo más verosímil e interesante, la historia que estábamos viendo de infiltrarse en la tripulación y los humanos sustituyendo a Data.

Lore escapa para aparecer de vez en cuando en el futuro, lo que de primeras me hizo pensar “nada, nos volverán a martirizar con el culebrón”, pero lo cierto es que los nuevos conflictos con el gemelo malvado son más llamativos. También deja para el recuerdo la mítica frase “¡Cállate, Wesley!”.

Al final tienes que hacer la vista gorda, porque si no es mosqueante que en cada expedición baje medio alto mando de la nave para investigar escenarios con peligros varios habiendo personal de sobra capacitado, desde científicos a seguridad. Se supone que iban a arreglar esto respecto a la serie original, pero lo único que hicieron fue dejar al capitán abordo.


113. Ángel uno
Angel One

Guion: Patrick Barry.
Dirección: Michael Rhodes.
Valoración:

Sinopsis:
Una tripulación tiempo atrás perdida es hallada en un planeta dominado por mujeres, y el Enterprise debe lidiar con riñas políticas para intentar llegar a ellos.

Notas:
-El matte painting de la ciudad de Ángel Uno será reutilizado en varios episodios.
-Primera mención en esta serie a los romulanos.

Comentario:
No entiendo las malas notas que se lleva este episodio, uno de los menos valorados de toda la serie pero en realidad uno de los más llamativos de la primera mitad de la temporada.

Pasa de todo y todo está bien narrado. El gobierno de mujeres da para hablar sobre feminismo, mezclando política, tabúes y humor (atención a las escenas de Riker). La intriga política es compleja, con numerosas ramificaciones que versan sobre tiranía, opresión, rebelión… Incluso hay buenas reflexiones sobre lo que significa el hogar, el arraigo, y cómo la gente puede no estar dispuesta a abandonar lo único que conoce, por malo que sea, por los miedos a lo que pueda deparar el futuro, por muy prometedor que se anuncie.

Hay buenos giros y bastante tensión por cómo se resolverán las cosas. El lío del virus pone más dificultades en la situación. Y lo mejor, las vivencias de los personajes son muy interesantes, destacando la excelente construcción de los secundarios. También tiene un buen acabado, con decorados más trabajados de lo habitual.

Sólo el final tiene un detalle mejorable. Los rebeldes aceptan el exilio en una región de clima o ecosistema difícil, pero no irse con el Enterprise a vivir bajo el agradable mando de la Federación.

En cambio, ofrece un montón de grandes y pequeños momentos a recordar. Los estornudos de Worf son tronchantes. Geordi acabando al mando de la nave es muy emotivo, con miradas de orgullo y temor que definen la escena y el personaje sin un solo diálogo. El discurso final de Riker es épico. El epílogo humorístico, con Picard ronco sin poder decir “¡Adelante!” (“Engage!”), es divertísimo.

Sólo puedo imaginar que se rechaza por machismo puro y duro. No hay más que leer críticas de fans diciendo que convierten en travesti a Riker y que los hombres son ridiculizados, como diciendo que eso no va con el orden natural de la cosas, mostrando que no han entendido nada. Se adelantó años, qué digo, décadas, en temática, pero que hoy en día todavía esté tan denigrado es alucinante.


114. Números binarios
11001001

Guion: Maurice Hurley, Robert Lewin.
Dirección: Paul Lynch.
Valoración:

Sinopsis:
En unas reparaciones, la raza que arregla el Enterprise lo secuestra con intenciones desconocidas.

Notas:
-Las escenas de la estación espacial son originalmente del largometraje Star Trek III: En busca de Spock (Leonard Nimoy, 1984).

Comentario:
En palabras, la premisa puede no parecer sorprendente y sí ser muy habitual en la serie: un conflicto con una raza pone al Enterprise en apuros, y la cosa se resuelve pacíficamente.

Pero el capítulo tiene buen ritmo, es intenso e intrigante, bastante avanzado a su época en temas de informática, realidades virtuales (ofrecen nuevos ángulos de la holocubierta) e inteligencias artificiales, los personajes tienen aventuras muy variadas, y el conflicto entre culturas dispares resulta atractivo y con soluciones ingeniosas.


115. Un período demasiado corto
Too Short a Season

Guion: D. C. Fontana, Michael Michaelian, Johnny Dawkins.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Un almirante de la flota toma una droga rejuvenecedora.

Comentario:
La sección del almirante que toma una droga para rejuvenecer se desarrolla a saltos y con poca garra a la hora de exponer los hechos, habiendo demasiada cháchara y poca profundidad, esto es, ningún misterio atrayente ni una lectura ética sugerente. La historia de este como mediador en una vieja disputa llega con la información dosificada de mala manera para tratar de conseguir intriga, pero no causa mucha impresión. Resulta un episodio muy flojo y sin nada que recordar, salvo el horrible maquillaje y la interpretación sobreactuada de la etapa de anciano

Eso sí, la premisa de un embajador o negociador famoso en una última misión donde muestra estar en momentos bajos se repetirá en adelante en demasiadas ocasiones, y no siempre mejores.


116. Duérmete niño
When the Bough Breaks

Guion: Hannah Louise Shearer.
Dirección: Kim Manners.
Valoración:

Sinopsis:
En un planeta oculto, una civilización muy avanzada enfrenta problemas de diversidad genética.

Comentario:
Es ligeramente intrigante en su tramo inicial, tanto por el enigmático planeta como por las ocultas intenciones de la especie. Pero no llega a lograrse un episodio con la intensidad y drama suficiente como para dejar huella. La línea ética es poco excitante, mientras que la aventurilla de los niños puede hacerse algo cargante. Cabe señalar también que es muy del estilo de la serie original.


117. Suelo habitado
Home Soil

Guion: Karl Geurs, Ralph Sanchez, Robert Sabaroff.
Dirección: Corey Allen.
Valoración:

Sinopsis:
Una forma de vida microscópica desconocida parece estar detrás de muertes y problemas técnicos.

Comentario:
Efectivo episodio de exploración y descubrimiento. Hay intriga por lo desconocido, pasión por estudiarlo, muchos problemas y búsqueda constante de soluciones. Quizá arrastra un par de tramos en que parece repetirse un poco, pero mantiene buen ritmo y el interés alto, la nueva especie es sorprendente, y la resolución efectiva.

Esta premisa se repetirá en muchos capítulos: formas de vida extrañas, problemas de comunicación que ponen en peligro a ambas especies, y solución encontrando un término medio de convivencia.


118. Mayoría de edad
Coming of Age

Guion: Sandy Fries, Hans Beimler, Richard Manning.
Dirección: Michael Vejar.
Valoración:

Sinopsis:
La tripulación enfrenta una dura auditoría de rendimiento y lealtad. Wesley realiza unos complicados exámenes para entrar en la academia de la flota.

Notas:
-El matte painting del planeta fue creado originalmente para la serie Buck Rogers in the 25th Century (Glen A. Larson, 1979).

Comentario:
Hilando fino, se puede decir que la auditoría es un poco exagerada y la historia de Wesley un tanto simple, pero ambas están bien narradas, logrando un episodio emocionante, a ratos inquietante.

La sección del joven cadete maneja bien retos y relaciones un tanto mundanos, manteniendo si no una gran expectación sí bastante simpatía y en la prueba final alguna buena sorpresa. Al presentarse la historia preveía algo cursi, pero los diálogos y situaciones son más que correctos.

La intriga a bordo del Enterprise se desarrolla muy bien, consiguiendo que Remmick no quede como un villano obtuso como prometía resultar, sino simplemente un tipo poco simpático que hace un trabajo desagradable para nuestros protagonistas. Además, sirve para darle un poco más de profundidad a la Federación, y por si fuera poco ofrece un tono grisáceo, lejos del idealismo con que se presenta esta habitualmente. Aquí descubrimos que es más humana de lo que parecía, con almirantes que guardan secretos, intereses ocultos, trepas capaces de todo… Los tripulantes y el espectador pasan un mal rato, y se deja la semilla de la duda para el futuro, con una posible conspiración en ciernes.

La pega es que la continuidad de esta trama no se vuelve a recuperar hasta el final de la temporada, en La conspiración (125), y deja bastante que desear, desandando las promesas de complot político humano para desbarrar en una invasión alienígena un poco boba.


119. Corazón de gloria
Heart of Glory

Guion: Maurice Hurley, Herbert Wright,
D. C. Fontana, Hans Beimler, Richard Manning.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterprise investiga un crucero varado en la Zona Neutral con tres klingon abordo. Pronto estos se muestran beligerantes.

Comentario:
La primera aparición del pueblo klingon en La nueva generación era muy esperada, pues ya fueron interesantes en la serie original y tenemos a bordo a Worf. La actualización de maquillaje es notable y muy efectiva, y la cultural promete mucho también, aunque termina atascada un poco en un relato demasiado sencillo.

Algunos klingon todavía no aceptan la evolución política y social, el tratado de paz con la Federación, y siguen con la costumbre de buscar gloria atacando a todo lo que vuela por el espacio. Worf enfrenta las costumbres de su pueblo, unas que añora, otras arcaicas y que ponen en peligro a sus amigos humanos. Y Picard trata de evitar un conflicto político que enturbie las relaciones.

En conjunto tiene un ritmo activo y mantiene el interés algo, pero lo cierto es que apenas va más allá de ser una mera introducción a esta raza y le pesa un poco la falta de sorpresas en el desarrollo del conflicto. Una vez presentada la situación se ve venir todo, y aunque es enriquecedor porque conocemos más de los klingon y de Worf, un personaje muy infrautilizado, en el fondo sigue el mismo esquema habitual del capítulo de la semana: una raza hostil los amenaza tanto dentro como fuera del Enterprise, y Picard maneja la perspectiva política mientras el resto lucha por soluciones inmediatas.


120. El arsenal de la libertad
The Arsenal of Freedom

Guion: Richard Manning, Hans Beimler, Maurice Hurley, Robert Lewin.
Dirección: Les Landau.
Valoración:

Sinopsis:
Explorando las ruinas de una civilización, descubren que un sistema de defensa sigue activo.

Sinopsis:
-Gazapo: Picard limpia dos veces el polvo de la pantalla de la cueva.

Comentario:
Uno de los episodios más completos, intensos e impredecibles de la primera temporada. Los protagonistas acaban separados en tres grupos y cada uno sufre infinidad de problemas. La intriga por averiguar qué está ocurriendo y la urgencia de resolverlo todo a contrarreloj están muy conseguidas, te mantiene en vilo de principio a final. Data, Riker y Tasha luchan contra las defensas del planeta a ciegas y a punto de ser superados. Picard y Beverly quedan atrapados en una cueva sin ver salida y con ella gravemente herida. Geordi acaba al mando del Enterprise en una crisis que parece superarlo, con rifirrafes con otros oficiales espectaculares y el inestimable apoyo de Worf y Deanna. Cada personaje aporta su esfuerzo acorde a su personalidad, y todos tienen alguna escena memorable.

Riker vacilando al holograma es tronchante, y se ve al actor cada vez más acomodado a su personaje. La resolutiva e inquebrantable Tasha está pletórica. Picard y Beverly tienen un buen acercamiento, de forma que sus problemas conmueven aunque sepas que saldrán airosos. Geordi enfrenta algunas de las decisiones más difíciles de su vida. La intervención de Troi es encantadora. El epílogo en que Picard y Riker vacilan a Geordi después de todo el jaleo es absolutamente genial.

Destaca también en acabado. El decorado de la selva del planeta está bastante trabajado, pero obviamente sigue perdiendo frente a un escenario natural real.

Sólo un par de detalles negativos se pueden citar. Los guionistas pensaban en avanzar la relación romántica entre Picard y Beverly, algo que los personajes necesitaban, pero Roddenberry vetó cualquier intento, lo que llevó a la dimisión del principal escritor del capítulo, Robert Lewin, sumándose a la sangría que llevaba ya la serie. También podría señalar que el actor del oficial que replica a Geordi no da la talla.


121. Simbiosis
Symbiosis

Guion: Robert Lewin, Richard Manning, Hans Beimler, Robert Lewin.
Dirección: Win Phelps.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterprise lidia la disputa entre dos planetas vecinos, tratando de aplicar la Primera Directiva pero sin dejar indefenso a los más débiles.

Notas:
-Es el último capítulo que rodó Denise Crosby (Tasha Yar).

Comentario:
El Enterprise presta ayuda técnica a unos pobres desgraciados varados en una nave, pero la situación adquiere un cariz cada vez más complejo. Sus vecinos del sistema solar presionan para que devuelven la preciada carga que llevan porque no la han pagado, y los otros suplican por ayuda de nuevo a la Federación, pues son medicinas que necesitan urgentemente. Pero ayudar a reparar una nave e interceder en el desarrollo natural de las especies son dos cosas muy distintas: la Primera Directiva entra en juego.

Conforme median en la disputa, sin posicionarse a favor de ninguno de los dos pueblos, se descubre una situación muy fea: la raza dominante tiene subyugada a la desfavorecida con una medicina que en realidad ya no cura ninguna enfermedad, sino que es una droga a la que son adictos. El negocio que tienen montado es de grandes proporciones: todo el planeta son sus yonkis, mientras ellos viven de puta madre con el dinero ganado.

Picard monta en cólera, pero el reglamento le impide implicarse. Pero al final encuentra una solución ingeniosa bastante aceptable, sobre todo para el espectador, pues no era fácil salir de este enredo con un giro que no pareciera facilón ni tuviera una moraleja forzada.

En el lado malo, a veces parece que se repite un poco sin avanzar, pero lo más grave es el delirante monólogo antidrogas que le suelta Tasha a Wesley, en plan anuncio patrocinado por el gobierno. La época era muy chunga en cuanto a drogas en occidente y en concreto en Estados Unidos, pero el capítulo en sí bastaba para tratar el tema con sutileza, no hacía falta taladrarnos de manera tan cutre.


122. La piel del mal
Skin of Evil

Guion: Joseph Stefano, Hannah Louise Shearer.
Dirección: Joseph L. Scanlan.
Valoración:

Sinopsis:
Un ente violento pone en peligro a la tripulación.

Notas:
-Última aparición de Tasha Yar (Denise Crosby) como personaje principal.

Comentario:
Entiendo la posición de Denise Crosby, intérprete de la teniente Tasha Yar. Abandonó la serie porque no estaba contenta con el poco recorrido de su personaje. De hecho, afirmó que lo que hicieron en este episodio es lo que esperaba desde el principio: mayor desarrollo de las relaciones con los demás protagonistas y más implicación en la misión de la semana. A la larga se puede ver que toda la serie es así de lenta en mover a sus protagonistas, todos tardan años en ir ganando poso, apenas un par de episodios por temporada ahondan en conflictos emocionales que dejen marca. Pero es una pena, su papel era bueno, y su rol tenía tanto carisma como los demás, más que Worf en esta temporada, que no se sabe muy bien qué pinta aquí más allá de cumplir el cupo de alienígena intrigante.

Luego se vio que forzar su muerte fue excesivo, podrían haber optado por un traslado a otra nave (como hacen con la doctora Beverly en la segunda temporada), lo que le hubiera permitido volver si cambiaba el panorama. De hecho, no tardó en arrepentirse, y los guionistas inventaron un par de formas rebuscadas para recuperarla en algún episodio, destacando El Enterprise del ayer (315).

El capítulo en sí es muy completo. El drama de la muerte de Tasha se maneja muy bien, sin precipitarse, con las escenas de impacto (es inesperada y provoca gran sensación de impotencia) y duelo justas. El ente maligno es impresionante, tanto por su forma cambiante (bastante bien resuelta para la época en que se rodó, y no con pocas dificultades) como por ser un rival formidable para los tripulantes. Su maldad intrínseca resulta inquietante, una mezcla de pataleta infantil y monstruo temible. No se ve una salida fácil, y más habiendo una muerte de por medio, y la lucha intelectual y ética de los tripulantes y finalmente del capitán Picard contra el ente es épica y se desarrolla de forma impredecible, en algunos tramos sofocantes. Uno de los mejores de la temporada, aunque para mi sorpresa, muchos fans y algunos de los implicados (Jonathan Frakes no habla bien de él) lo presentan como aburrido, y otros lo odian por el destino de Tasha.


123. Siempre nos queda París
We’ll Always Have Paris

Guion: Deborah Dean Davis, Hannah Louise Shearer, Hans Beimler, Richard Manning.
Dirección: Robert Becker.
Valoración:

Sinopsis:
Las investigaciones de un científico sobre los efectos del tiempo causan estragos en un sistema solar. Picard se encuentra con una vieja amiga.

Notas:
-Hay un par de referencias a Casablanca (Michael Curtiz, 1942), el título y el nombre de un bar, el Blue Carrot Café.
Michelle Phillips era uno de los miembros del famoso grupo de los años sesenta The Mamas and the Papas.

Comentario:
Dos tramas pocos convincentes se mezclan sin despertar entusiasmo, dando un episodio inofensivo y que se olvida muy pronto.

La parte dedicada a Picard es bastante insípida. El típico reencuentro con un viejo amor, la duda de si continuar la relación o no, y nada ocurre ni nada deja sustancia alguna en los personajes implicados, todo es cháchara y tiempo perdido. Por suerte, no llega a caer en la vergüenza ajena, y la actriz Michelle Phillips es competente aparte de bella.

El lío con las fallas temporales tiene un potencial que no aprovechan, se narra con desgana, como si no fuera un evento único, sorprendente, y terrorífico si no consiguen controlarlo. Los déjà vu, los encuentros con dobles y el final carecen del factor asombro esperable de la serie, y todo se resuelve con la ciencimagia de rigor sin llegar a formar un buen clima de tensión.


124. La conspiración
Conspiracy

Guion: Tracy Tormé, Robert Sabaroff.
Dirección: Cliff Bole.
Valoración:

Sinopsis:
Altos mandos amigos de Picard le avisan de que una conspiración se está gestando en la comandancia de la Federación, así que decide investigar.

Comentario:
Capítulos atrás se había sembrado la idea de que en la comandancia de la Federación se cocía algo turbio. Cuando por fin se retoma esta premisa parece que nos embarcaremos en un episodio de altos vuelos (de hecho, muchos fans así lo estiman: suele llevarse las mejores notas de la primera temporada), pero desde mi punto de vista el nivel de desinfla muy rápido, para llegar a un tramo final simpón y aburrido que deja muy malas sensaciones. La intriga política ambiciona demasiado, sobre todo para lo que el presupuesto y el tiempo permiten, así que todo queda muy diluido, y el propio guion no es redondo y patina a lo grande al final.

Tenemos pocos personajes para el alcance que se supone que tiene la conspiración y para conformar un alto mando verosímil. Además, no están muy bien dibujados, empezando por el retorno de Remmick, ahora convertido del todo en un pobre villano al que le dan un forzado final cruel para satisfacer al espectador que espera lo más fácil.

Pasar de una conspiración política, infiltración y golpes de estado a unos parásitos insectoides decepciona bastante y le resta verosimilitud, pero también originalidad, no es más que un remedo de clásicos del género como La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman, 1978) y semejantes.

Todo ello se desarrolla en un decorado que no da el tipo como cuartel general de la Federación, unos bichos un tanto cutres, y con escenas bastante malogradas, como la tontería de comer insectos.

Si no hubiera apuntado tan alto, si hubiera concentrado la idea en unos pocos capitanes o en una base estelar, quizá me hubiera gustado más, pero me resulta muy artificial para lo poco que da de sí, y desde luego no parece dejar repercusiones. De hecho, la premisa inicial del guion no incluía los insectos, sino un golpe de estado a secas, pero los productores lo vieron poco Star Trek y muy oscuro.


125. La zona neutral
The Neutral Zone

Guion: Maurice Hurley, Deborah McIntyre, Mona Clee, Hans Beimler, Richard Manning.
Dirección: James L. Conway.
Valoración:

Sinopsis:
Investigando la desaparción de unas bases fronterizas, el Enteprise tiene un encuentro con los romulanos. Mientras tanto, deben lidiar con unos humanos que llevaban cuatrocientos años criogenizados.

Comentario:
Este es un episodio extraño, porque promete una cosa desde el título y la premisa inicial y termina dando otra muy distinta. Parece anunciarse que por fin se abordará más a fondo el sugerente trasfondo de guerra fría con los romulanos, pero en cambio esa es la trama secundaria del episodio y no tiene mucha trascendencia ni tensión.

La principal es otra muy distinta: en una nave en ruinas vagando por el espacio encuentran a unos habitantes de la Tierra de hace cuatrocientos que se congelaron en espera de despertar en un futuro donde sus enfermedades mortales pudieran curarse. Pero el futuro como siempre es difícil de prever, y se encuentran en un mundo muy distinto al que conocían. El choque cultural, personal y ético de estas gentes es muy jugoso y da pie a un buen capítulo, aunque la decepción inicial por el cambio de temática pueda ofuscar al espectador.

Por otro lado, esta es la primera vez que se intuye la presencia de los borg, aunque realmente hasta que aparecen en ¿Qué Q? (216) no se resuelve quién destruyó las bases fronterizas de la Federación y los romulanos. Comento esto porque en realidad, en las primeras versiones del guion, se propuso como inicio de una trilogía que introdujera a los borg, pero la idea se dejó de lado.

Sorprendentemente, la temporada no acaba con un subidón final forzado para intentar ganarte para el siguiente año.

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