OZ – TEMPORADA 2.

Oz
HBO | 1998
Productores ejecutivos: Tom Fontana, Barry Levinson.
Intérpretes: Terry Kinney, Harold Perrineau, Ernie Hudson, Edie Falco, J. K. Simmons, Dean Winters, Lee Tergesen, George Morfogen, Rita Moreno, Eamonn Walker, Craig muMs Grant, Lauren Vélez, Granville Adams, Kirk Acevedo, BD Wong, Adewale Akinnouye-Adbaje, Chuck Zito, Christopher Meloni.
Valoración:

Alerta de spoilers: Resumo muchos acontecimientos importantes, con lo que no debes leer el artículo si se quieres ver la temporada sin conocer nada.–

La segunda temporada de Oz sigue exprimiendo de forma magistral su enorme grupo de personajes. Las historias, grandes o pequeñas, se desarrollan a toda velocidad, ofreciendo un mosaico de aventuras sin igual capaces de emocionar mientras te remueven por dentro gracias a su profundo análisis sobre el comportamiento humano en situaciones extremas. Hay tantas tramas, tantos roles, tantas perspectivas de distintos temas sociales que es difícil recordarlo todo con detalle al terminar el año, con lo que no es que aguante siguientes visionados muy bien, sino que los pide a gritos para saborearla a fondo. El único punto negativo que puedo ponerle es que a veces parece que no se esfuerzan en mantener algunos secundarios o en explicar adónde han ido, pues a lo largo de toda la serie algunos de estos desaparecen sin más, como en este caso el jugador de baloncesto, el músico y algún otro que han volado de una temporada a otra sin explicaciones (y algunos de ellos también reaparecen como por arte de magia más adelante). Pero claro, esto es un problema heredado de uno de sus grandes atrevimientos: es una de las series con más secundarios fijos que he visto. Muchos están ahí para cumplir el cupo de grupos étnicos o sociales, y aunque no lleguen a adquirir protagonismo siempre son los mismos actores y salen en casi todos los episodios. Le da la serie un aura de realismo enorme, pero claro, es dificilísimo mantener en nómica tantos intérpretes.

Como es complicado alabar tanta genialidad sin citar las vivencias de los personajes, he optado por ofrecer un extenso resumen de las historias principales con comentarios aquí y allá.

El motín ha estado a punto de tirar por tierra el sueño de Tim McManus, quien se empeña en esquivar baches y escalar murallas casi imposibles para sacar adelante un sistema carcelario que reconduzca a los presos para volver a convertirlos en ciudadanos en vez de almacenarlos y castigarlos en prisiones inhumanas. La temporada se abre con la investigación que pretende sacar a la luz las causas que llevaron a semejante situación y si se revolvió como la ley manda o hubo irregularidades. De hecho nos saltamos la resolución de la revuelta para pasar directamente a la investigación y a las secuelas, desgranando poco a poco el misterio de qué pasó con cada personaje. Es cierto que el episodio es el menos logrado del año, pues las pesquisas no tienen tanta fuerza como el resto de historias, pero da buenos momentos y deja un poso que define el rumbo de muchos protagonistas. La lucha de Said, la posibilidad de que Diane matara a un preso a propósito, los problemas de Ciudad Esmeralda para volver a resurgir (politiqueo, jugadas sucias, etc.), los destinos de numerosos encarcelados (unos con el mono, otros rozando la locura)… Cuando Ciudad Esmeralda vuelve a abrir es en esencia el mismo lugar, pero sus gentes han cambiado, unos más y otros menos, unos por el efecto causado por el motín otros por lo vivido hasta ese momento.

Adebisi, a pesar de superar el terrible síndrome de abstinencia durante el encierro, vuelve a las drogas a lo grande y en plan desmadrado, lo que pone en peligro su poder y acrecienta las rivalidades entre grupos. Se mantiene la pugna constante con los italianos, con los habituales ataques, violaciones y asesinatos, pero cuando llega Nappa, un viejo con más experiencia que maneja la situación evitando violencia innecesaria, vuelve a encarrilarlos mientras Adebisi se hunde en sus paranoias.

McManus inicia un proyecto para que la gente estudie, pues con el título tendrán más posibilidad de encontrar empleo y no reincidir en sus crímenes. Como es esperable surgen mil problemas, el primero es que debe romper con los prejuicios y las limitaciones de los presos y el último es el constante recorte presupuestario que manda todo al traste. Con este curso se inicia la salida de Poeta, uno de eso secundarios que parecían puestos para rellenar pero poco a poco fue tomando gran protagonismo. Tiene un punto de ironía su salida, su éxito como poeta rapero… y su caída en desgracia por ser incapaz de distanciarse del mundo del crimen. Su vuelta hunde sus expectativas sobre labrarse de nuevo un futuro, y se mete de lleno en la dinámica de Adebisi.

Beecher, que sigue siendo mi rol favorito, había sido machacado en la primera temporada, pero aquí es destrozado por completo, sumergido totalmente en la locura y desesperación. El bestial plan de Schillinger y Keller, donde éste último finge enamorarse de él para luego humillarlo, termina de eliminar lo poco que quedaba de humanidad y esperanza dentro de él. Esa historia es lo más duro que he visto en una serie o película, una tragedia y una cabronada de proporciones alucinantes. Otro que pierde la cabeza es Álvarez. Sus desequilibrios emocionales son puestos a prueba cuando al grupo latino llega un delincuente conocido que toma el liderazgo exigiéndole pruebas de lealtad: el momento en que ataca a un guardia hasta dejarlo ciego le marcará para siempre.

Said, apoyándose en un libro que ha publicado, sigue manteniendo su constante ataque contra el sistema, ya sea denunciando las irregularidades ocurridas en el motín o de cualquier otra forma, como rechazando el indulto que le ofrecen para quitárselo de en medio, acción que además refuerza su posición ante los demás musulmanes y de paso ante todos los presos, donde también mantiene una lucha constante por no perder su posición de líder espiritual. O’Reily, mi otro gran favorito, para variar está metido en mil fregados. El cáncer exprime su vena de supervivencia hasta límites delirantes: el enamoramiento con Gloria le lleva a provocar el asesinato de su marido como venganza por su rechazo y con la absurda creencia de que así tendrá vía libre para conquistarla. Además se incorpora a la cárcel su hermano, artífice del crimen, quien tiempo atrás sufrió un golpe fatídico en la cabeza que le dejó medio retrasado mental, con lo que deberá cuidar de él constantemente.

Se siembran también semillas para historias que crecerán en próximas temporadas, como la mujer en el corredor de la muerte, o Rebadow y su amigo Busmalis con los planes de fuga, o la presencia de un anciano loco que podría saber algo sobre la muerte del marido de la psicóloga Peter Marie, sucedido muchos años atrás. Pero hay más, muchas más historias, tantas que mezclo lo ocurrido en unas temporadas con lo ocurrido en otras. La calidad y complejidad de Oz es tan grande que, como decía, se puede volver a ver una y otra vez y siempre resultará fascinante.

Ver también:
Temporada 1.

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