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STRANGER THINGS – TEMPORADA 1

Netflix | 2016
Suspense, Ciencia-ficción | 8 ep. de 55 min.
Productores ejecutivos: Matt Duffer, Ross Duffer, varios.
Intérpretes: Winona Ryder, David Harbour, Finn Wolfhard, Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Cara Buono, Matthew Modine.
Valoración:

Es impresionante el revuelo que ha armado Stranger Things. A los pocos días de que Netflix liberara (porque lo de emitir semanalmente ya empieza a quedarse obsoleto) los ocho capítulos de esta primera temporada ya se podía empezar a ver el entusiasmo por las redes. En un par de semanas se ha convertido en la serie más popular del verano, y aunque también es cierto que no ha habido mucha competencia, ni el pelotazo de Mr. Robot el año pasado movió a tanto espectador.

A mí me ha parecido excesiva su buena recepción. El factor nostalgia, el intento de llevar a los treinta y cuarentañeros de vuelta a su infancia, no creo que deba serlo todo, la calidad también debe contar. Y me temo que los guionistas se obsesionan con el primer punto, dando la impresión de que no ponen esfuerzo en intentar que la tormenta de referencias no convierta a la serie en un mero escaparate de productos ochenteros en vez de en una obra con personalidad propia, resultando enormemente predecible y con personajes ahogados en estereotipos. Los Goonies, E.T., Stephen King y la fantasía épica (El Señor de los Anillos, los juegos de rol) son sus principales pilares, pero hay infinidad de obras citadas de forma más o menos descarada, tanto en lo visual, como en la trama, como en los diálogos, como en la banda sonora. Hay ya unos cuantos artículos analizándola a fondo en este aspecto (este por ejemplo), así que me voy a centrar en la crítica. En vez de introducirnos con elegancia y sutileza en una atmósfera de estética añeja y con homenajes puestos en su justo momento, cada parte de la trama y cada escena, cada diálogo y cada personaje están construidos a base de piezas sacadas de la época retratada.

Tenemos la clásica pandilla de chavales marginales (clonada de Los Goonies, obviamente) que se ven envueltos en un misterio, el cual se empeñan en resolver ellos mismos sin recurrir a nadie a pesar de que hay desaparecidos y muertos. Esta premisa resulta poco verosímil, así que hay que hacer un buen salto de fe para entrar en el juego. Pero sobre todo, resulta limitada. Una vez presentados los personajes no hay mucho más que rascar. La posición de cada chaval, adolescente y adulto se aferra demasiado los tópicos de rigor, impidiendo que resulten naturales, y en muchos casos incluso se convierten en cargantes en muy poco tiempo. La parte de la adolescente que se quiere ligar al chulito (el único que madura al final, pero repentinamente y porque hay que cumplir con el cliché) es realmente cansina, pero no menos vueltas sobre sí mismos dan la madre que enloquece, el sheriff abrumado por fantasmas del pasado (vergüenza ajena me dieron los flashbacks finales), el villano sacado de E.T. y sin personalidad concreta, y los chicos con sus roles tan marcados. Por suerte, estos últimos mantienen lo justo de simpatía como para poder conectar por lo menos con una de las secciones de la historia, y eso a pesar de mantener una dinámica que en todos capítulos ofrece casi lo mismo, avanzando con cuentagotas entre un sinfín de situaciones repetitivas. Además, el casting ha dado en la campana tanto con los adultos (Winona Ryder y David Harbour están estupendos) como sobre todo hallando unos actores jovencísimos pero que parecen profesionales veteranos: qué espontaneidad y amplio registro muestran todos los críos. Eso sí, me tiré un par de capítulos creyendo que el niño que parece el líder de la banda era niña y que la niña de pelo corto era niño.

La trama se atasca igualmente en un mínimo demasiado básico y poco sustancioso: una empresa misteriosa y un monstruo que se les ha escapado. Y también la verosimilitud hace aguas: experimentos tan delicados al lado de un pueblo en vez de en zonas aisladas como el Área 51, un bicho fugado y no parecen poner mucho interés en buscarlo… Gracias a la sólida puesta en escena (la fotografía nocturna es estupenda) se logra una atmósfera sombría y un tono de seriedad y calidad que el libreto no llega a conseguir, pero no es suficiente, y conforme avanzan los episodios se va diluyendo porque el guion no da más de sí. El monstruo ataca cuando los escritores quieren, relegando de mala manera la persecución del chaval desaparecido y la movida en su hogar a lo Poltergeist hasta el último capítulo, mientras que en los demás nos sueltan dosis ínfimas de datos la mar de previsibles. Sumado a los personajes estancados en una mecánica repetitiva, no hay sensación de avance, y cuando este llega, ocurre exactamente como se venía venir: no hay cambio, giro, supuesta sorpresa o resolución que no se intuya muy de antemano… pero sí encontramos numerosos agujeros, sean momentos mal resueltos o poco creíbles:
-Un par de personajes hallan la guarida del monstruo que tanto buscan, salen por con vida por los pelos… y se van a casa a ducharse y a dormir. ¿Informar a alguien, pedir ayuda para buscar a los desaparecidos, decirle a la madre que definitivamente no está loca? Nooo, que hay quejarlo para otro capítulo, ahora toca otro pasito minúsculo en el romance juvenil.
-En una persecución (a lo E.T. sin disimulo alguno) bloquean una calle con un vehículo… pero parece que los persecutores no ven que hay amplios jardines sin acera por donde pasar. La escena es verdaderamente ridícula.
-Las radios (walkie-talkies) mágicamente se convierte en móviles, sin tener que cortar para que el otro hable ni pulsar el botón. No puedes basarte en un momento tecnológico concreto y luego saltarte las reglas cuando te da la gana.
-Y finalmente hasta la puesta en escena falla un poco en los momentos de acción, con unas peleas cuerpo a cuerpo y unos tiroteos bastante mal montados (qué poco creíble resulta cómo el sheriff vence a distintos individuos de seguridad, tanto en la base secreta como en el vertedero de vehículos donde se esconden los críos).

En resumen, Stranger Things sólo te enganchará si conectas con la idea de revivir el pasado. Y parece que el truco ha funcionado, porque la mayoría de espectadores ha acabado muy contentos, sin llegar a ver sus notables carencias internas. Yo espero algo más, no puedo emocionarme y vibrar con una mezcla desganada de cosas demasiado conocidas, necesito una historia que intente existir por sí misma, no viviendo de trozos de otras obras con la excusa de la añoranza; como se imponga la moda del remake también en televisión me dará algo. Si no fuera por su profesional acabado visual y por la gracia del grupito de niños, creo que estaría dándole un suspenso. Aun así, el ritmo es moroso, aletargado, hasta resultarme un poco pesada a pesar de su sencillez y brevedad. Y desde luego me ha parecido intrascendente, a olvidar en poco tiempo.

PD: ¿Pretendían una serie exclusivamente para adultos? Porque si bien en muchos tramos es muy infantil, hay unos cuantos momentos terroríficos, violentos y sangrientos. Si se trataba de recuperar el tono ochentero, ¿por qué no mantener también el estilo juvenil apto para todos los públicos, para así enganchar a nuevas generaciones?

MANHATTAN – TEMPORADA 1

WGN America | 2014
Drama. Suspense | 13 ep. de 45-56
Productores ejecutivos: Sam Shaw, Thomas Schlamme.
Intérpretes: John Benjamin Hickey, Olivia Williams, Ashley Zukerman, Harry Lloyd, Katja Herbers, Rachel Brosnahan, Christopher Denham, Michael Chernus, Daniel Stern, David Harbour.
Valoración:

Estamos ante una aproximación no documental al Proyecto Manhattan. El escenario y el objetivo es el mismo: construir en secreto la bomba nuclear para Estados Unidos antes de que la Alemania nazi y la URSS de Stalin consigan la suya, y acabar así de golpe con la aterradora Segunda Guerra Mundial. Un pueblecito (The Hill o La Colina) improvisado en medio desierto de Nuevo México es el lugar que no aparece en los mapas al que son enviadas las mentes científicas más grandes en la emergente ciencia nuclear. Algunos son jóvenes estrellas recién salidas de la universidad, otros veteranos que han huido de Europa ante el panorama actual. Bajo estricto control militar, Oppenheimer lidera la misión, y dos departamentos, uno con más recursos que otro (este relegado a plan b de poca confianza), trabajan a destajo bajo enorme presión.

Los protagonistas son inventados pero inspirados algunos de ellos en las figuras reales que trabajaron en el proyecto. Frank Winter es el protagonista principal y se basa en Seth Neddermeyer, quien sostenía que la implosión era el camino a seguir mientras la línea principal iba por derroteros más convencionales. Le siguen varios empleados que parecen fieles (todos personajes muy complejos e interesantes), pero la volátil situación en que viven amenaza con minar cualquier relación. Sin ir más lejos Frank está cegado por su obsesión de conseguir la bomba, porque cree que es el único que puede hacerlo, y no duda en usar a cualquiera en sus enrevesados planes para salir adelante. En el otro departamento nuestro protagonista es Charlie Isaacs, una joven promesa que se verá en el ojo de la tormenta por la ambición, tanto la suya como la de otros que intentan dirigirlo.

Paralelamente vemos cómo las esposas de ambos lidian con la difícil vida en medio de la nada. Liza Winter enfrenta la frustración de ser científica pero no empleada del tinglado, y además mujer, por lo que es ninguneada; siendo incapaz de estarse quieta y calladita como manda la sociedad y en este caso el estricto programa, empieza a preguntar y actuar más de la cuenta. Abby Isaacs trata de superar la depresión de estar ahí olvidada, y la amistad con otra compañera parece animarla aunque pronto la llevará por caminos inesperados.

De primeras me costó hacerme al Frank Winter de John Benjamin Hickey, porque tenía demasiado arraigado su buen papel de mendigo simpático en The Big C y no me pegaba en un personaje tan oscuro, pero se sumerge muy bien en su rol, captando muy bien su ambigüedad moral y el estrés al que está sometido, con lo que no tardé en adaptarme. Pero para sorpresa la de la otra figura principal, Ashley Zukerman como Charlie. El desconocido actor está inmenso en un papel complejo y exigente; las escenas en que está a punto de derrumbarse pero sigue luchando y las miradas que expresan de maravilla el torrente de emociones en que está sumergido consiguen uno de los mejores papeles de la temporada televisiva, un trabajo que ha pasado tan desapercibido como la serie, me temo. Del resto no voy a citar uno por uno, todos son muy competentes, ninguno se queda atrás. Sí diría que Harry Lloyd (The Fear, Viserys en Juego de tronos) tiene talento para más que un secundario, a ver si consigue trabajos más relevantes, y que Olivia Williams (Liza) es un mostruo de actriz que merecía ser más famosa.

Manhattan es principalmente un thriller con un pie en el espionaje, pues los científicos tienen que andar con sumo cuidado para no verse envueltos en acusaciones demenciales por culpa de la paranoia del servicio de inteligencia y de los militares al mando, y otro pie en la intriga personal, donde cada individuo se monta intrincados planes y traiciones con tal de sobrevivir, obtener prestigio, acercarse a la meta en primera posición, etc. En la línea de espías, la presencia del interrogador, un oscuro Richard Schiff, resulta tan inquietante como temible, porque una vez que aparece sabes que alguien será su víctima, sea culpable o no. Y en el otro lado las traiciones entre protagonistas llegan a ser muy dolorosas.

Pero también tiene mucho de drama, tanto histórico como de personajes, y si bien en líneas generales es bastante bueno, la mezcla con el thriller no funciona del todo cuando se sale de los problemas personales derivados del trabajo para meter alguna subtrama de relleno. El tema lésbico es un patinazo enorme, y llega además cuando la trama principal también está un poco en suspenso. Por ello el tramo central de la temporada pierde bastante fuelle, teniendo un par de capítulos algo sosos y lentos. Pero la irregularidad también se va al otro extremo: alcanza algunos picos de intriga y tensión magníficos. Los personajes exprimidos al límite garantizan emoción en grandes cantidades y te mantienen pegado al asiento en espera de su caída total o su resurgir de última hora, porque giros espectaculares los hay a montones. La pega es que el cierre de temporada no es redondo tampoco (predecible y adornado con sensacionalismo), con lo que vuelve a empañar sus muchas buenas cualidades.

Lo que sí destaca sin desfallecer en ningún instante es la excelente puesta en escena. El veterano Thomas Schlamme (El Ala Oeste de la Casa Blanca) lleva las riendas de la serie imponiendo un aspecto visual de primerísimo orden. La fotografía resulta memorable, de las mejores del año, y la composición de todas las escenas denota gran planificación y enorme visión artística. Hay momentos en los que parece quedarle grande a un guion algo imperfecto.

Aun con sus limitaciones, en conjunto me ha parecido una gran temporada, pues sus virtudes superan de largo sus fallos. Aun así le pondría otra pequeña limitación a la hora de llamar la atención del espectador: por su mezcla de temáticas (ciencia, thriller, drama muy clásico) parece no tener un público objetivo claro: quizá no sea suficiente para quien espera un thriller, y desde luego se queda corta para quien busque un drama realista. No la consideraría entre las imprescindibles del año, pero es un título que no defraudará al que, buscando buena televisión fuera de las series de más pegada o de moda, quiera probar con ella.

Ver también:
-> Temporada 1 (2014)
Temporada 2 (2015)