Archivo de la categoría: Bored to Death

BORED TO DEATH – TEMPORADA 3 Y FINAL.

HBO | 2011
Productores ejecutivos: Jonatham Ames, Stephanie Davis, Dave Becky, Troy Miller, Sarah Condon.
Intérpretes: Jason Schwartzman, Zach Galifianakis, Ted Danson, Heather Burns, Oliver Platt, John Hodgman.
Valoración:

Superando el estancamiento y la monotonía que marcaron la tónica en todos los episodios de la segunda temporada, Bored to Death parecía lanzarse definitivamente cuando la HBO, por sus pésimas audiencias, le echó el cierre.

Las vidas de los tres protagonistas han resultado mucho más interesantes al ir estas navegando por unas tramas mucho más centradas y desternillantes. Los problemas de Ray con la crianza de su hijo bastardo (con instantes insuperables como cuando se equivoca de bebé), los conflictos de George con su reaparecida hija y su prometido (un viejales asqueroso que le saca de quicio), y la odisea de Jonathan tras su padre biológico (entre algún otro caso digno de recordar) se desarrollaron parelamente unas veces y entrecruzadas otras, pero estando juntos es cuando, de nuevo, las aventuras dan lo mejor de sí. La atípica y absurda pandilla que forman, los embrollos delirantes en que se meten y sobre todo la química entre los actores ofrecen un buen puñado de historias divertidísimas.

Y la cosa explota de manera impresionante cuando reaparecen los dos mejores personajes secundarios, las némesis de George y Jonathan, el editor y el escritor respectivamente. Los capítulos centrados en el restaurante de Richard, imitación del de George, son demenciales, y la breve presencia de Louis en el programa de televisión da uno de los mejores capítulos de la serie.

El cóctel es el habitual, pero mejor agitado: personajes patéticos buscando su lugar en la vida, estilo que mezcla la parodia del cine negro con la comedia de personajes ridículos, abarcando desde las referencias cinéfilas cultas a la chorrada más grande que puedas imaginar (la patrulla de superhéroes del final es delirante, por ejemplo). Cabe preguntarse si los guionistas (Jonathan Ames a la cabeza) se colocaban tanto como los personajes, porque el resultado es extravagante, surrealista.

Como ocurrió con Hung, es una pena que Bored to Death se vaya cuando parecía haber encontrado su camino y el horizonte prometía muchas buenas aventuras.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

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HUNG, HOW TO MAKE IT IN AMERICA Y BORED TO DEATH, CANCELADAS.

Zarpazo inesperado de la HBO, cadena que no deja series a medias así como así: Hung, How to Make It in America y Bored to Death han sido inesperadamente canceladas. Y sus últimas temporadas están ya emitidas, así no conocerán un final definitivo, se quedan colgadas donde acabasen. Es cierto que ninguna tenía una audicencia llamativa (Hung había decaído mucho, y Bored to Death… pues no la veía nadie), pero eso no les supone problema alguno para mantener otras como Treme. Y prestigio tampoco les faltaba. Hung sobre todo ha acaparado muchos premios y nominaciones, incluidos los Globos de oro a los que optaron sus dos actores principales (Thomas Jane y Jane Adams). Así pues, la sorpresa es grande. Y triste, porque seguía las tres: Bored to Death, aunque irregular, tenía su puntillo, a How to Make It in America acababa de engarcharme, y Hung me parecía deliciosa y además una serie bastante buena. Es de suponer que han decidido centrar sus esfuerzos en las grandes de la cadena y los próximos estrenos, incluyendo una segunda oportunidad a Enlightened, que resucita tras ser una segura finiquitada gracias a la nominación al Globo de oro a su protagonista Laura Dern.

BORED TO DEATH – TEMPORADA 2.

HBO | 2010
Productores ejecutivos: Jonatham Ames, Stephanie Davis, Dave Becky, Troy Miller, Sarah Condon.
Intérpretes: Jason Schwartzman, Zach Galifianakis, Ted Danson, Heather Burns, Oliver Platt, John Hodgman.
Valoración:

En este segundo año se observa una correcta maduración en la serie. Los casos se hacen más complejos, las tramas personales evolucionan bastante bien y hay problemas que mantienen la temporada en un nivel alto de interés: el rumbo de la revista de George (Ted Danson) y su lío con el cáncer, la rivalidad de Jonathan (Jason Schwartzman) con el crítico (con algunos momentos cumbres alucinantes), el creciente éxito de Ray (Zach Galifianakis) en el cómic y los desmadres con sus desequilibradas novias…

Sin embargo se echa de menos la habilidad que se mostró en la anterior temporada a la hora de meter todo eso en un envoltorio de ritmo intenso y carcajadas constantes. Aquí el humor es mucho más ligero, aunque siga en el mismo tono entre lo surrealista y la parodia de sus propios y patéticos protagonistas. O dicho de otra forma, la serie ha ganado en constancia y cohesión, incluso tiene un rumbo más definido… pero como drama muy ligero de escasa trascendencia y dejando de lado la comedia de calidad.

No deja de ser una apuesta interesante, con dosis de humor de un estilo propio muy llamativo (inteligente y culto a la vez que absurdo) y unos protagonistas atractivos (más en este año por su correcto crecimiento), pero todo está narrado con desgana, sin hacer reír como antes. Si se hubiera mantenido la vitalidad y la capacidad para dejarte descolocado y sonriente en casi cada escena podríamos estar hablando de una gran comedia, pero por desgracia los guionistas o se quedan cortos (la mitad de los episodios no dejan la más mínima huella) o se pasan de largo (el secuestro resulta tan delirante que pierde la gracia y provoca vergüenza, pues del surrealismo dentro de unos cánones creíbles pasa a un delirio que no hay por dónde agarrar).

Y de nuevo hay que decir que realizar tan pocos episodios resulta bastante injusto y te deja como a medias y descolocado aunque la serie no sea especialmente destacable.

Ver también:
Temporada 1.

BORED TO DEATH – TEMPORADA 1.

HBO | 2009
Productores ejecutivos: Jonatham Ames, Stephanie Davis, Dave Becky, Troy Miller, Sarah Condon.
Intérpretes: Jason Schwartzman, Zach Galifianakis, Ted Danson, Heather Burns, Oliver Platt, John Hodgman.
Valoración:

Bored to Death narra las aventuras de tres neoyorquinos del barrio de Brooklyn que se enfrentan a una vida que mezcla aburrimiento, un rumbo que se les escapa, excesiva afición a las drogas, obsesión por sus novias o exnovias y sus más o menos patéticas vidas laborales. Jonathan Ames (Jason Schwartzman) es un escritor con una sola novela publicada y un bloqueo absoluto con la segunda. Su novia lo deja porque dice que bebe mucho (vino blanco, sólo vino blanco a todas horas), pero seguramente sea más bien porque no parece esforzarse por hacer algo con su vida. En este bache está desesperado y termina lanzándose a una aventura extraña: se dedica a hacer de detective privado amateur. Sus dos mejores amigos son su mentor y editor George (Ted Danson), quien lleva una revista importante, y el dibujante de cómics Ray (Zach Galifianakis). El primero es un macho alfa sesentón que a pesar del éxito con las mujeres no encuentra consuelo, quizá porque sigue enamorado de su ex. Es adicto a la marihuana, y lo sabe, pues le lleva a hacer cosas raras y a cometer errores. El segundo es como Jonathan, un bicho raro y un fracasado de la vida. Su novia está distante y su trabajo no se reconoce, con lo que sucumbe a crisis emocionales varias.

Bored to Death obtiene el humor del conflicto de estos seres medio asociales y desamparados con el mundo real y con las relaciones humanas, así como de sus delirantes aventuras, la mayor parte lanzadas por los casos que investiga Jonathan. O en otras palabras, vemos los embrollos en que se meten tres tipos solitarios mientras tratan de buscar un lugar en el mundo, de obtener un reconocimiento que les levante la autoestima.

Lo cierto es que a pesar de lo cortísima que resulta la temporada le cuesta arrancar, de hecho sus dos primeros episodios espantarán a cualquiera que no vaya avisado. Son bastante aburridos y poco definidos, con lo que no llaman lo suficiente como para seguir. Pero si se le da la oportunidad la remontada es espectacular. Las payasadas fruto de sus delirios propios sumados a los producidos por las drogas ofrecen escena tras escena descojonante y situaciones que, rozando el surrealismo, son capaces de hacerte reír mientras te asombras de lo bien que han hilado todo (es decir, son chistes de situación bien trabajados, no diálogos-chiste tontorrones). A partir del tercero todos los episodios son francamente buenos, ofreciendo una comedia de gran calidad, pero destacan un par de momentos impresionantes: el combate de boxeo (donde se presentan los dos mejores secundarios, las némesis de Jonathan y George, el crítico y el editor de otra revista) y el caso de la cinta de video sexual. En ambos las situaciones cómicas casi absurdas son aun más numerosas y se van enlazando una tras otra hasta explotar en tramos finales de infarto. Los brillantes juegos entre emociones personales y humor que ofrece el combate de boxeo o el delirante choque con el coche patrulla que pone fin a la persecución de la grabación sexual son instantes dignos de recordar. Y estos episodios ponen de manifiesto algo que a nadie se le escapará: los tres personajes juntos dan más juego que las historias separadas o en parejas.

En estilo y argumento me parece un tanto atípica para ser de la HBO, y también está un peldaño por debajo de lo que acostumbra a ofrecer la cadena, pero estar realizada bajo tal paraguas garantiza tener en nómina realizadores de primera (Alan Taylor, por ejemplo), con lo que visualmente es de primer nivel. Sea como sea, diversión y risas están garantizadas para quien tenga algo de paciencia, pero como dije en Hung es una putada que cuando la serie te ha ganado se acabe de repente. Ocho episodios por temporada casi no se puede llamar serie, y menos si tarda en cogerse ritmo casi un tercio de la sesión.