EPISODES – PRIMERAS IMPRESIONES.

Matt LeBlanc no es un gran actor, de hecho se podría decir que es más bien malillo. Pero tuvo la inmensa suerte de formar parte del reparto de una de las mejores y más aplaudidas comedias que ha dado la televisión, Friends, con lo que adquirió relativa fama y dinero. Aparte de eso, su escaso currículo está lleno morralla y algunas atrocidades como Perdidos en el espacio o Los Ángeles de Charlie y su secuela, indudablemente algunas de las peores películas de la historia del cine. Casi vive de las rentas de Friends con su spin-off Joey, una de las jugadas más absurdas que ha dado Hollywood en muchos años, un vago y cutre intento de exprimir el éxito de su serie madre. ¿Cómo pudieron pensar que un solo personaje de Friends valía para mantener una producción él solito? Hasta el fan más casual era consciente de que lo que funcionaba era el grupo en su conjunto. Y aunque Joey asombrosamente duró dos temporadas era una idea que no conseguiría levantar ni los sujetadores de Drea de Matteo, así que fue cancelada en 2006. Y desde entonces Matt LeBlanc ha estado desparecido del mundo la interpretación.

Pero acaba de llegar Episodes de Showtime, uno de los estrenos más llamativos de la mitad de la temporada televisiva de 2010-2011, anunciada como el regreso de este actor sorprendentemente apreciado y, aún más sorprendente, bien visto por la industria. Además retorna como protagonista, haciendo de sí mismo y bajo la tutela de David Crane, quien fuera uno de los principales autores de Friends.

Sin embargo en los dos episodios vistos hasta ahora la presencia de LeBlanc es mínima (invisible total en el primero) y apenas queda como un recurso cómico de dudosa eficacia. Habrá que ver cómo se desarrolla la historia, pero por ahora el protagonismo lo acapara una pareja de escritores británicos que llama la atención en Hollywood por el éxito de su comedia y se les ofrece la realización de un remake. El atractivo de trabajar en la meca del cine y la televisión, con todo el dinero que podría conllevar un éxito allí, es irresistible. Pero pronto chocarán con la forma de hacer las cosas en Los Ángeles, donde prima la imagen y el dinero sobre el arte, y donde abundan los directores de cadenas y productores que no tienen ni idea de lo que tienen entre manos pero le meten mano a su arbitrario antojo. Así pues, Episodes es una historia sobre los tejemanejes de la industria, con dos escritores que chocan contra ese mundo caótico y los egos que lo dirigen. Y no, por más que se empeñe la gente en comparar, no se parece en nada a El séquito (Entourage), amén de que juegan en ligas distintas en lo referente a su calidad.

Episodes se anuncia como una comedia, pero si no fuera la publicidad me hubiera costado averiguar el género y estilo que tratan de conferirle. El producto me ha parecido mediocre en su presentación. No malo, pero sí de aprobado por generosidad en espera de que remonte exponencialmente (cierto potencial parece tener), pues si no se va a ir al carajo bien rápido. Y no digo solamente de mi lista de series, sino también de emisión. Esto remonta o tiene menos futuro que Joey.

Como decía, como comedia es bastante fallida. No produce risa en ningún momento, y del género se espera que haya un chiste en cada diálogo, que las cosas se dirijan no solo hacia contar algo, sino a hacerlo con gracia. La verdad es que se ve que lo intentan, pero los guionistas no atinan con el sentido del humor actual de hacer reír con lo incómodo. Solo la escena del síndrome de Tourette me ha despertado una sonrisa, pero el resto oscila entre la indeferencia absoluta y lo asombrosamente torpe. Están igual de poco acertados con los personajes, tanto los protagonistas como los secundarios, que resultan débiles, nada interesantes y sobre todo también dejan la sensación de que no les han cogido el tono y se les han escapado de las manos desde la primera escena. Todos resultan repelentes, molestos e incluso incómodos, y no en el sentido de lograr fascinarte, eso que hizo de The Office una atípica maravilla, sino en el de que deseamos ver otra cosa menos inquietante. Con la pareja protagonista se han excedido en el tonillo de británico estirado, con el equipo de la cadena se han pasado de rosca poniéndolos como atontados (no digamos ya la insostenible caricatura que resulta el jefe), y con LeBlanc se han quedado cortos: ¿de qué va su personaje, de tonto, de pringado, de caradura con éxito gracias a su carisma? Y sobre el reparto, tampoco es para echar cohetes, pues las cabezas más visibles (Stephen Mangan y Tamsin Creig), aunque competentes, por ahora muestran una falta total de carisma.

Por si fuera poco el ritmo mostrado hasta ahora resulta demasiado lento, bastante apático, para lo que se espera del formato de veinticinco minutos. La sensación que deja de que todo lo contado en estos dos episodios debería haberse ventilado en un prólogo para luego pasar a relatar algo más tangible y que llamara más la atención es para mí el peor aspecto de la propuesta. No transmite vitalidad ninguna. Los episodios se hacen largos y no dejan huella. Así pues Episodes falla en todo lo que hace atractivas a las buenas comedias de Showtime: ritmo que atrapa, personajes estrafalarios o directamente surrealistas pero que funcionan de maravilla en el particular universo de la serie y sobre todo que resultan muy atractivos. Joder, hasta un aburrimiento como Nurse Jackie tiene protagonistas infinitamente mejores.

Por cierto, los títulos de crédito son los más feos que he visto en mi vida. ¡Quién dio el visto bueno a algo tan espantoso!

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