BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 2.

Boardwalk Empire
HBO | 2011
Productores ejecutivos: Terence Winter, Martin Scorsese, Timothy Van Patten…
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Pitt, Kelly McDonald, Michael Shannon, Shea Whigham, Aleksa Palladino, Michael Stuhlbarg, Stephen Graham, Vincen Piazza, Paz de la Huerta, Michael K. Williams, Anthony Laciura, Jack Huston, Gretchen Mol, Charlie Cox.
Valoración:

Alerta de spoilers: Analizo a fondo tramas y personajes, y hay muertes importantes.–

Como en el año previo los cinco personajes principales (a Eli y Richard los cuento ahora como tales) son exquisitos y sus aventuras atrapan con fuerza, y eso que muchas veces se tira más de sutilezas y una evolución velada que de tramas activas y golpes de efecto impactantes. Por ejemplo el cambio en la trayectoria de Margaret se expone casi sin que te des cuenta, va cobrando forma poco a poco.

Nucky ve peligrar su posición como nunca antes. Las acusaciones pendientes de juicio y el acoso de la Oficina de Hacienda hacen temblar su imperio y como consecuencias sufre una espantada de contactos. Los amigos en el mundo del crimen son efímeros. La alianza en su contra iniciada por el Comodoro y Jimmy, donde se apunta también Eli, es su principal problema. Pero su experiencia y determinación le dan ventajas frente a estos novatos indisciplinados que no son capaces de ponerse de acuerdo en muchas de sus acciones, por mucho que el Comodoro y sus contactos aporten veteranía, y salidas geniales como traer el whiskey desde Irlanda parecen ponerlo de nuevo en camino. Sin embargo en el proceso está descuidando lo que tiene en casa. No termina de congeniar del todo su lado familiar, y Margaret tiene algo que decir en sus planes: en sus narices le quita el proyecto de la carretera, lo que le hubiera dado a él y sus socios un enorme poder.

Jimmy como líder tendrá carisma, pero su cabeza bulle de dudas y los problemas se le atascan uno detrás de otro sin que vea forma de salir adelante sin crear otros nuevos. Y el breve reinado le explota en la cara: ser rey no es nada fácil, demasiados ángulos, socios, falsos amigos y conflictos que mantener a raya a la vez. Además creía que llegar a la cima le daría felicidad y motivos para vivir, y no es así. Michael Pitt está de nuevo magnífico a la hora de captar todo el tormento de Jimmy en esta complicada trayectoria, y los capítulos finales exprimen por completo a este inolvidable personaje. El flashback hacia el momento en que con la excusa de la guerra salió huyendo de la responsabilidad (novia embarazada) y los fantasmas internos (madre dominante: atención a la inquietante la escena de sexo) resume magistralmente sus limitaciones y demonios personales. Con la enfermedad y luego muerte del Comodoro y el resurgir de Nucky, el único objetivo que lo mantenía medio firme actualmente se viene abajo por completo. Su decisión de ir a ver a Nucky en plan suicidio es impresionante, y la escena de la ejecución bajo la lluvia corta la respiración. Todo el mundo habló de Ned Stark en Juego de tronos y nadie de Jimmy, cuando fue un golpe igual de inesperado y trágico. Es lo que tiene que esta serie no se convirtiera en un éxito popular. Además este no vino solo: la muerte de la mujer, justo cuando parecía encontrar algo de felicidad, es una cabronada. La que sale ganando en protagonismo en toda esta situación es la madre, Gillian (Gretchen Mol), pues se explica mejor su posición en la historia (su relación forzada con el Comodoro, el lugar de Nucky en la crianza de Jimmy), que en la primera sesión me quejaba de que quedaba algo descuidada. El momento en que se ve superior al Comodoro (paralizado por el ictus) y lo abofetea es genial.

Al comenzar esta etapa vimos a Margaret aceptando el lado criminal de Nucky porque su visión de la ética del mundo se ablandó un poco, sobre todo porque estar con él suponía sustento para la familia. Es fantástica la forma en que recupera el libro de cuentas, por ejemplo. Pero su férreo cristianismo sigue latente y empieza a emerger casi sin que ella o el espectador se dé cuenta hasta que explota por completo. Primero tenemos el flechazo con Owen Sleater (Charlie Cox), el irlandés que hace de guardaespaldas de Nucky. Se puede leer entre líneas que la infidelidad la llena de remordimientos a la vez que el amor incipiente le dice que podría hacer algo más con su vida aparte de estar con Nucky, pues esa relación se está enfriando. Pero para mí es la visita a sus hermanos el primer punto clave. Verlos luchar por salir adelante en la miseria mientras ella vive del cuento sin duda deja algo en su interior. Luego viene la dura enfermedad de Emily y se lo toma como un castigo divino. De ahí se lanza al otro extremo: todo se lo da a la Iglesia, posicionándose contra las ambiciones de Nucky hasta el extremo de aprovechar la farsa del matrimonio.

Eli y Richard como decía ganan protagonismo hasta situarse en primer plano. Eli sufre de lo lindo no sabiendo con quién aliarse, arrastrándose de un lado para otro según cambia el viento. Volver al lado de Nucky cuando este remonta no será fácil. Shea Wiggham está inmenso otra vez, rivalizando con Michael Shannon (Van Alden) como mejor secundario. Richard por su parte se gana el favor del espectador por su tragedia, pues el rostro desfigurado garantiza soledad y rechazo y se mantiene siempre a la sombra de los demás a pesar de que hay un gran hombre tras la máscara. Las escenas en que sueña con una familia imaginaria viendo lo que tiene y no sabe apreciar Jimmy son tristes y hermosas, y su intento de suicidio en el bosque es una de mis escenas favoritas del año.

El resto de secundarios terminan pareciendo más parte del entorno que personajes realmente interesantes. Aunque bien definidos, con peculiaridades llamativas y algunas buenas escenas, sus trayectorias no interesan casi nunca lo suficiente como para que si desaparecieran sin más los echase de menos. A días de terminar el segundo visionado intento pensar en qué han hecho todos estos habitantes de relato (Capone, Lucky Luciano, Rothstein, Chalky, Doyle…), cuál es su posición al final, cuánto han cambiado o crecido… y salvo Van Alden no sabría decirlo, termino perdido entre tanta alianza, cambio de bando, acción sutil que mueve otra acción, etc. Lo curioso es que este Van Alden, aunque sea más atractivo de primeras (en gran parte gracias al actor) está más descolgado que los demás y sus escenas son menos jugosas por sí solas (muchas incluso repetitivas), con lo que termina siendo un buen ejemplo de que un personaje con pegada es quien sostiene la trama que se pone sobre él y no al revés.

Mi conclusión es la misma que la del primer año, aunque en esta ocasión el enorme e inolvidable final de temporada deja un recuerdo muy grato y casi hace olvidar que el resto de la sesión tiene algunas limitaciones. Una vez reposada y analizada a fondo Boardwalk Empire deja ver de nuevo la asombrosa complejidad de sus guiones y la milimétrica exposición de tramas, pero su visionado requiere gran esfuerzo y paciencia para sacar todo el jugo de una narración algo enmarañada y adormecida, con más capítulos de transición o exposición que tramos emocionantes e impactantes, y que se pierde en una ingente cantidad de secciones y personajes secundarios que no terminan de ser tan interesantes como cabría esperar de semejante esfuerzo. Es decir, de pretenciosa termina ahogándose a sí misma. Es imposible no pensar que ese esfuerzo lo podrían haber puesto en hacer algo más ameno, en dar más fuerza y carisma a historias y protagonistas. Pongo como ejemplo Juego de tronos, de un estilo semejante y con tantos personajes como ésta y que siendo más irregular en cuanto a guiones engancha con más facilidad: es pausada y densa también, pero rara es la sección que no resulta agradable, emocionante o incluso fascinante gracias al magnetismo de sus protagonistas. Y si me voy al extremo de The Wire ya no digamos: todo en ella es perfecto, es mucho más compleja y detallista y tiene el doble de personajes, pero aun así resulta mucho más entretenida, fácil de seguir y atrapa con mayor intensidad, y lo más importante, ni uno solo de sus protagonistas pasa sin dejar huella.

En cuanto a la recreación época y la puesta en escena no hay queja alguna, de nuevo la mezcla de dinero y talento que maneja la HBO deslumbra de forma inconmensurable, siendo en el aspecto visual una de las series más poderosas de los últimos años. Con el reparto más de lo mismo, todos los intérpretes están perfectos y un puñado largo dejan papeles magníficos.

Ver también:
Temporada 1.

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