Archivo mensual: junio 2014

THE LAST SHIP – EPISODIO PILOTO.

The Last Ship
TNT | 2014
Productores ejecutivos: Hank Steinberg, Steven Kane, Michael Bay, Jonathan Mostow
Intérpretes: Eric Dane, Rhona Mitra, Adam Baldwin, Travis Van Winkle, Marissa Neitling, Charles Parnell.
Valoración:

Estamos ante una creación de Hank Steinberg (The Nine, Sin rastro) y Steven Kane (The Closer, American Dad), pero sus nombres quedan eclipsados por las dos estrellas que actúan como productores principales, Michael Bay (sobran los ejemplos) y Jonathan Mostow (director de U-571, Terminator 3), a quienes debemos la impronta visual de al menos el inicio de la serie.

Queda por ver si el problema de este nefasto episodio piloto es fruto de querer buscar la acción directa sobre la materialización de una trama y personajes con tranquilidad y buena letra, sea porque los guionistas hayan patinado en el inicio pero luego manejarán mejor la trama o porque ha habido una pugna por el control creativo que ha dejado de lado lo bueno que presumiblemente hubiera en el guión. Digo esto porque la primera sensación que me ha transmitido el visionado es que estamos ante un producto que ha basado su fuerza en la puesta en escena únicamente, pensando en que escupiendo rápidamente los detalles cruciales de la premisa en un envoltorio vistoso la cosa podría impactar con más fuerza que ofreciendo una narrativa más pausada y más densa. Es decir, me pregunto si Bay se ha impuesto, porque su mano se nota bastante, o si esto es lo que han escrito Steinberg y Kane.

El argumento es muy clásico, la típica historia de supervivencia postapocalíptica que hemos visto mil veces en diversas formas. Una plaga deja al ser humano al borde de la extinción pero nuestros protagonistas, militares de un navío estadounidense, se han salvado por estar en una misión aislada del mundo durante meses. Se basa en una novela de mismo nombre escrita por William Brinkley, que no conozco, por lo que el primer referente en el que pensé fue el fantástico capítulo del submarino de Guerra Mundial Z.

Como decía, este episodio piloto es realmente horrendo, tanto que llega a ser de auténtica serie cutre, es decir, tan malo que resulta una parodia involuntaria. El primer gran error es que pretende abarcar mucho con la duración estándar, dando la impresión de que son tres o cuatro capítulos resumidos malamente en uno. Quizá pensaron que con una premisa tan trillada lo mejor era quitarse de en medio los predecibles pasos iniciales, pero ello no debería haber arrastrado también a la descripción de personajes y la construcción de las escenas esenciales con un mínimo de cuidado. El ritmo es vertiginoso pero a costa de no narrar nada consistente, vuela de un dato a otro sin dar tiempo a asentar las mínimas bases que se esperan de un relato.

Los personajes acaban siendo cascarones vacíos que intentan apoyarse en clichés que no son suficientes para sostenerlos. El capitán firme pero en el fondo comprensivo y amistoso, su familia de revista, el segundo oficial algo tontorrón pero simpático, la oficial que sufre (un pelín, muy poco, que no hay tiempo para más, solo para cumplir con el tópico… y hablando de cumplir, también la usan como la lesbiana de rigor en un diálogo sonrojante), la investigadora experimentada y dura, su segundo fiel (que en otro uso ridículo de personaje comodín será el traidor infiltrado), la parejita de secundarios enamorados… El panorama no podría ser más desalentador. Como es esperable todas las escenas obedecerán a los eternos topicazos que mueven a estos pobres roles, y los diálogos no es que sean mediocres, es que son vomitivos. Para rematar la faena los actores producen vergüenza ajena. En serio, parece que se han esforzado por buscar malos intérpretes y dirigirlos de forma que pongan muecas de “estoy aguantando una diarrea” mientras escupen sus frases. Rhona Mitra como la doctora y Eric Dane como el capitán son los protagonistas más destacados, y da grima verlos a pesar de que tienen una carrera no precisamente corta ni desconocida (destacando El abogado y Boston Legal en la primera, Anatomía de Grey en el segundo). Sus escenas en conjunto provocan dislocación de mandíbula por risa descontrolada.

Y me temo que la puesta en escena no deslumbra como para disimular las carencias. El capítulo se hace corto porque parece un resumen, no porque sea impactante como parece que pretendían. Se ve algo de espectacularidad en los planos del barco (interiores y exteriores), pues es un destructor real y da mucha fuerza a las imágenes, pero me temo que aparte de algún instante que aprovecha esta ventaja, como el conato de batalla con los helicópteros, el resto del episodio está fatalmente dirigido. Mostow es uno de los últimos directores de acción tradicionales que quedan, y muchos hemos alabado su labor en películas con buen acabado visual como Breakdown o Terminator 3. Su salto a la televisión en una serie de acción tan aparentemente vistosa como esta era muy prometedor, pero la decepción es impresionante, su trabajo es un desastre. ¿Ha sido culpa de una mala edición posterior? Las escenas de acción parecen bien rodadas pero destrozadas en la sala de montaje, por eso de forzar un ritmo a toda leche. Pero en las conversaciones, las escenas de tensión e intriga y los momentos de drama Mostow está claramente perdidísimo. O eso, o lo dejó en manos del director de segunda unidad… Sea como sea, los primeros planos simplones y los diálogos basados en un vulgar plano y contra plano con las espaldas en medio son propios de telefilmes baratos y contrastan demasiado con los llamativos planos aéreos.

Así pues el desastre es memorable. La premisa mal expuesta, los primeros pasos de la aventura tan facilones y mostrados con desgana, la acumulación de clichés, los personajes planos con actores infames, la puesta en escena irregular y con bajones increíbles… Como perfecto ejemplo de mala narrativa tenemos la escena de cierre: no puedes pretender que el discurso final del capitán sea épico si, primero, es un topicazo descarado, segundo, no hay protagonistas con los que podamos implicarnos, tercero, la puesta en escena fuerza el ritmo hasta parecer un resumen de “previamente en…”. Como ejemplo de prisas mal llevadas tenemos la del soldado que pierde su máscara en un accidente y se contagia, y de repente se pega un tiro para no ser una carga, sin pararse a pensar lo más mínimo en la situación ni esperar a las órdenes del capitán; ¿y si lo querían para hacerle pruebas y ver el desarrollo de la enfermedad, y si la cura estaba a diez minutos de ser hallada? Nada, lo que se buscaba es el golpe de efecto aunque fuera a costa de dejar de lado no solo la verosimilitud, sino la misma construcción de la escena, donde no se trabaja el tono adecuado para dar tensión y drama. Y como ejemplo de cutrez extrema que se lleva la palma al sensacionalismo barato vemos al capitán metiendo las manos en un enchufe porque resulta que eso salvará al barco. ¡Qué momento más heroico!… No, qué cosa más lastimera.

Si me dijeran que The Last Ship, al menos en este piloto, se ha compuesto de escenas sobrantes de películas de la productora The Asylum (la de los clones baratos, como Transmorphers, y las paridas como Sharknado) y de partes de algún documental de la marina, me lo creería. Lo peor es que me he divertido tanto que me ha entrado curiosidad por ver cómo se desarrolla este esperpento, así que probablemente me tragaré varios capítulos hasta que las risas se transformen en arcadas.

JUEGO DE TRONOS – 409 – LOS GUARDIANES DEL MURO.


409 – The Watchers on the Wall
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Neil Marshall.
Valoración:

Sinopsis:
El Castillo Negro recibe por fin el ataque de los Salvajes contra el Muro. El destino de todo Poniente está en juego.

Resumen:
La Guardia de la Noche en el Castillo Negro enfrenta la primera embestida del ejército del Pueblo Libre de Mance Ryder. Jon, Grenn y Edd el Penas están en lo alto del Muro tratando de repeler el ataque al portón, pero gigantes y mamuts son un enemigo temible. Sam, Pyp y otros (como la refugiada Elí) tratan de sobrevivir en el castillo al ataque de distracción del grupo de Tormund e Ygritte.

La Guardia consigue una pequeña victoria, pero a costa de tener numerosas bajas. Y Jon sabe que esto es solo el principio, por lo que decide ir a ver a Mance con intenciones de asesinarlo.

Mejores frases:
-Ygritte: Ahora mismo lo único en lo que quiero pensar es en todas y cada una de estas flechas incrustadas en el corazón de un cuervo.
-Tormund: Puede que tengamos que esperar aquí un buen rato.
-Ygritte: Estupendo. Cuanto más tengamos que esperar más flechas tendré.

-Alliser: ¿Sabes lo que significa ser un líder, Lord Nieve? Significa que la persona al mando es cuestionada por cada listillo que le rodea. Pero si se empieza a cuestionar a sí mismo, entonces es el fin… Para él, para los listillos y para todo el mundo.

-Alliser: ¡Dije colocad y esperad, estúpidos! ¿Colocar significa tensar?
-¡No, Ser!
-¿Aguantar significa soltar, joder?
-¡No, Ser!
-¿Pensáis todos morir aquí esta noche?
-¡No, Ser!
-Me alegro mucho de oírlo. ¡Tensad!

-Jon: ¡Eso de ahí abajo son gigantes a lomos de mamuts! ¿Creéis que vuestro acero laminado en frío va a detenerlos?
-Slynt: No existen los gigantes. Son solo una historias para asustar a los niños.
-Grenn: Hermano Slynt. Acabamos de recibir la noticia de que Ser Alliser os necesita abajo. Vos sois el hombre más experimentado que tiene, Ser, y os necesita.

-Alliser: ¡Hermanos! Cien generaciones han defendido este castillo. Nunca antes ha sido tomado. Y no lo tomarán esta noche. Esos a nuestras puertas son thennitas. Devoran la carne de los hombres que matan. ¿Queréis llenarle la tripa a un thennita esta noche?
-¡No!
-Esta noche lucharemos. ¡Y cuando salga el sol, os prometo que el Castillo Negro aún resistirá! La Guardia de la Noche resistirá. ¡Conmigo, ahora! ¡Ahora, conmigo!

-Jon: Edd, estás al mano del Muro.

-Jon: El portón exterior no aguantará. Coge cinco hombres y defended el portón interior.
-Grenn: Sí.
-Defended el portón. Si consiguen atravesarlo…
-No lo harán.

-Ygritte: ¿Recuerdas la cueva? Deberíamos habernos quedado en la cueva.
-Jon: Volveremos allí.
-Ygritte: No sabes nada, Jon Nieve.

-Sam: Los hemos rechazado.
-Jon: Por una noche.
-Esta es una gran victoria.
-¿Una gran victoria? Mance estaba probando nuestras defensas. Y casi consigue atravesarlas. Y tiene más gigantes. Tiene más mamuts. Tiene mil veces más hombres. Nos volverá a atacar esta noche. Quizás podamos resistir durante un día o dos, pero nunca los derrotaremos.
-¿Adónde vamos?
-Voy a buscar a Mance.
-A busc… no puedes hacer eso. Nadie te lo ha ordenado.
-¿Quién queda para dar órdenes? El ejército de los salvajes solo es un ejército gracias a Mance. Ha unido a cien tribus enfrentadas. Sin Mance, perderán a su líder. Perderán su objetivo. Volverán a luchar entre sí. Se dispersarán hacia sus hogares.
-¿Sin Mance? ¿Vas a matarlo?
-Voy a intentarlo.

Comentario:
Me ha costado mucho escribir sobre este capítulo, darle formas a las sensaciones que me ha transmitido sin perder objetividad por el camino. Lo primero que pienso es que me ha impresionado, es un gran espectáculo, grandioso si tenemos en cuenta el medio en que ha sido producido (es un episodio, no una superproducción para cine). Lo segundo es que le falta algo. Es una mezcla de varios elementos: la trama de la que proviene debería estar mejor trabajada, tiene rellenos evidentes para alcanzar la longitud estándar, hay algunas inconsistencias importantes y la concesión al espectáculo, aunque se entiende y acepta en principio, resulta muy simplista a veces.

Respecto al guion, en los primeros minutos hay algunos problemas bastante importantes, pero si analizamos la trayectoria global de la temporada se pueden sacar otros. Como previo a la batalla tenemos unas pocas escenas de situación y exposición de personajes que son bastante pobres. Sam y Jon hablando de sexo… ¡otra vez! Parece que es su único diálogo en toda la serie, que su relación no va más allá. El lío de Sam y Elí tampoco es muy emocionante, porque también repite un patrón ya cansino. Y el diálogo con el Maestre Aemon no aporta nada, podrían haberlo dedicado a ahondar en la intriga de la oscuridad que se avecina pero vuelven a las tonterías románticas y sexuales. El Sam del libro es cobarde pero también un tipo culto que aporta mucho con sus estudios, el de la serie es cobarde y un salido que solo lloriquea por sexo. También empeora la cosa la pobre interpretación de John Bradley, probablemente el actor más limitado de la serie. La aparición de Ygritte y Tormund también tira de clichés, repitiendo cosas evidentes; sí, era necesario explicar lo que siente y pretende la chica de cara a su momento cumbre, pero había formas menos obvias, que el diálogo es bastante ramplón.

Cuando nos zambullimos en la batalla tenemos otros tantos instantes superficiales o malogrados, pero en otro estilo. En la búsqueda de espectáculo por encima de la lógica y la verosimilitud, en la concesión al sensacionalismo barato, hay no pocos detalles que a lo mejor de primeras pasan, pero en cuanto empiezas a analizar a fondo o ves el capítulo más veces se hacen evidentes y además se van acumulando generando una ligera sensación de que se deja de lago el guion serio e inteligente habitual en pos de una narrativa demasiado hollywoodiense. Es decir, buscan impactar al espectador con el cliché más fácil. Cito los ejemplos más notables. Es descarado como se retrasa, en contra de la verosimilitud, la acción más lógica ante el mamut y los gigantes, arrojar el aceite, para que tengamos la escena explicativa de lo que planean (como si no estuviera claro) y el momento de tensión de rigor. Todas las luchas entre personajes son enormemente previsibles en su desarrollo y se fuerza descaradamente su materialización, y además se suceden por turnos muy poco disimulados. Puedo perdonar que Jon baje, se encuentre con Ygritte y sea testigo de la muerte de esta a manos del chico, pues ella forma parte de su evolución como protagonista principal y la tremenda casualidad resulta un recurso aceptable, más poético que tramposo. Pero se acumulan varias escenas semejantes una detrás de otra, cada cual más predecible. La lucha de Jon con el caníbal bruto, la de Alliser con Tormund, la huida del cobarde de Janos Slynt, el momento heroico de Sam… Aparte incluyo otra laguna enorme que no sé si es cosa de guion o de dirección: eso de que Elí pase al lado del campamento salvaje, de hecho a escasísimos metros, y estos no la vean… pero es que resulta que el grupo está como a cien metros del castillo, en pleno rango de visión (y con lo escandalosos que son probablemente de audición) de los vigilantes del mismo, y más con las hogueras encendidas.

En cuanto al lugar que ocupa el capítulo dentro de la serie, tanto en la evolución de esta sección como en calidad comparada, Benioff y Weiss arrastran unas limitaciones previas que no saben esquivar. La parte del Norte, del Muro y de Más Allá del Muro ha sido infravalorada e infrautilizada constantemente, resumiéndose mucho, resultando más superficial de la cuenta. Lo único que sale medio bien es que se expone correctamente el crecimiento de Jon, se ve que adquiere madurez con el tiempo y en este episodio además muestra sus dotes de liderazgo y carisma. Por lo demás, me temo de nuevo no se han esforzado lo suficiente, han tirado a lo fácil (en cuanto a guion, que la puesta en escena es mastodóntica), han optado por el espectáculo directo sin darle la profundidad y fuerza que tienen sus partes predilectas, Desembarco del Rey y Daenerys. Una pena, tenían tiempo y un material de origen que daba para muchísimo más. Por ejemplo podrían haber pasado de las chácharas de relleno e incluir el encuentro con Mance y la sorpresa que cambia la situación, relegados al siguiente episodio a pesar de que cabían de sobra sin esa morralla y darían más fuerza y entidad a un capítulo que a fin de cuentas solo narra una escaramuza. Y finalmente, sin una trama y personajes trabajados con esmero a largo plazo es inevitable que la conexión emocional con el clímax correspondiente sea menor, y más si este no es perfecto. Así, Los guardianes del Muro no llega al nivel de intensidad de Aguasnegras, que te mantenía en vilo. En él daba la sensación de que había más en juego, de que los personajes eran más importantes y sufrían más, y la tensión e inquietud te absorbían de forma que la impresión no era solo visual.

Por suerte Neil Marshall hace un trabajo inconmensurable que saca todo lo posible de este guion endeble. La fotografía (con la justa y necesaria cámara en mano) e iluminación son fantásticas, la escenificación y coreografías muy cuidadas tanto en espectáculo como en narrativa (en todo momento sabemos dónde están los protagonistas, y son muchos), el montaje es impecable, la combinación con efectos especiales fantástica y la música sin ser extraordinaria aporta lo justo. Las limitaciones del escenario (el decorado castillo no es muy grande en realidad) y del presupuesto (hay que controlar el dinero al milímetro, que hay más capítulos) las solventa muy bien. Sí, alguna vez hay sensación de que falta algo, sobre todo más fuerza en la ofensiva exterior, que no dan sensación de ser una marabunta y el ataque al túnel es minúsculo, pero también es algo perdonable, no podemos tener una batalla del nivel cinematográfico. De hecho es indudable que para el medio en que estamos Juego de tronos ha vuelto a marcar un hito. Nunca antes se ha rodado con tanto esmero una batalla compleja (doble escenario y con muchos elementos fantasiosos), y el resultado es digno de alabanza. Nunca hay sensación de pobreza en el acabado, sino todo lo contrario, todas las escenas por complicadas que sean funcionan a la perfección en su cometido y además Marshall tiene tiempo de lucirse: el plano secuencia de 360º en el patio del castillo es la hostia.

Momentos para recordar entre los grandes de la serie, escenas que te pongan los pelos de punta por espectacularidad, intriga, profundidad o tensión ante el destino de los personajes, no puedo citar. Hay buenos instantes, pero no son antológicos, y la mayoría son fruto del director. Del guion me gustan detalles como Pyp asustado, que da un toque de realismo; la redención de Alliser, que da más densidad a un personaje que podría haber acabado como Jory, siendo demasiado simplón; la muerte de Ygritte, esperada pero triste; Edd el penas y sus frases funestas; el destino de Pyp y Grenn… Sobre esto último hay que hacer un inciso: cuántos lectores ha habido echando pestes porque estos no mueren en el libro a pesar de que su caída es estupenda y muy lógica. En el capítulo correspondiente de la novela fallecen muchos secundarios y sientes que la Guardia queda muy herida. Aquí solo veríamos morir a extras irrelevantes, así alguien más tiene que caer. Además así se quitan de encima personajes que ya no son útiles y aligeran un casting casi inmanejable. Lo mire por donde lo mire es una decisión lógica y efectiva. De la puesta en escena destacan los planos de Ygritte en plena furia disparando a diestro y siniestro, las coreografías de Jon (impresionante su manejo de la espada), algún buen tráveling, el glorioso plano secuencia en el patio del castillo, algunas escenas brutales en el Muro como la guadaña, el gigante disparando su arco, el mamut y los gigantes en el ataque al portón… Y acabamos con la épica y emotiva decisión de Jon de arriesgarse con la única posibilidad que les queda, la remota y suicida opción de asesinar a Mance, quizá la única escena con verdadera fuerza.

Resumiendo, el capítulo entra muy bien por los ojos y resulta un gran entretenimiento, de hecho es un espectáculo bastante impresionante. Pero entre lo desaprovechada que está esta sección y sus pequeños pero numerosos fallos sabe a poco. Si hago una lista de capítulos favoritos de la novela estaría copada por la parte del Muro. En la serie los han desperdiciado todos, y solo la excelente labor de dirección salva este.

JUEGO DE TRONOS – 408 – LA MONTAÑA Y LA VÍBORA.


408 – The Mountain and the Viper
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Alex Graves.
Valoración:

Sinopsis:
Dany enfrenta una gran traición. Los Salvajes cada vez están más cerca del Castillo Negro. Sansa se apoya en Meñique como mejor opción de supervivencia. El Norte queda en manos de los Bolton y de Theon.

Resumen:
Los Salvajes atacan Villa Topo. Gusano Gris se encapricha de Missandei. Arya llega a Nido de Águila. Ramsay envía a Theon Greyjoy a pedir la rendición de Foso Cailin. Roose da oficialmente el apellido de Bolton a Ramsay.

La traición de Jorah a Dany se descubre y la joven reina lo exilia. Meñique enfrenta las preguntas de otros nobles de Nido de Águila sobre la muerte de Lady Lysa; Sansa lo defiende, declarándose fiel a él. Meñique decide preparar a Robin para el lidezargo, iniciando una gira por sus tierras.

Oberyn se enfrenta a la Montaña, estando a punto de ganar hasta que las ansias de venganza por su hermana Elia lo llevan a bajar la guardia, y muere de forma espantosa. Tyrion es condenado a muerte.

Mejores frases:
-Jon: Mance y su ejército deben de estar cerca.
-Grenn: Cien mil en total. ¿Y cuántos quedan de los nuestros? ¿Ciento cinco?
-Edd: ¿Estás contando a Jack el Negro, Simple y Mully? Ciento dos.

-Ramsay: No pensarías que los iba a dejar marcharse, ¿verdad?

-Sansa: No me llamo Alayne. Mi nombre es Sansa Stark, la hija mayor de Lord Eddard Stark.

-Meñique: Ya es hora de que Robin deje el nido.

-Dany: Me habéis estado traicionando desde el primer momento.
-Jorah: Perdonadme. Jamás quise… por favor, khaleesi, perdonadme.
-Vendisteis mis secretos al hombre que mató a mi padre y que le robó el trono a mi hermano.
-Os he protegido. He luchado por vos. He matado por vos.
-¿Y queréis que os perdone?
-Os he amado.
-¿Amado? ¿Amado? ¿Cómo osáis decirme eso? Si fueseis cualquier otro hombre, os haría ejecutar. Pero a vos no os quiero en mi ciudad, ni vivo ni muerto. Volved con vuestros amos a Desembarco del Rey. Gozad de vuestro indulto si podéis.

-Lord Bolton: Dime qué ves.
-Ramsay: Nada.
-No es nada. Es el Norte. (…) El Norte es mayor que los otros seis reinos juntos. Y yo soy el Guardián del Norte. El Norte es mío. Ahora dime, ¿cómo te llamas?
-Ramsay Nieve.
-No, no eres Ramsay Nieve. Ábrelo. De hoy en adelante eres Ramsay Bolton, hijo de Roose Bolton, Guardián del Norte.

-Meñique: ¿Por qué me habéis ayudado?
-Sansa: Os hubieran lanzado por la Puerta de la Luna de encontraros culpable.
-Eso no es ninguna respuesta.
-Si os hubieran ejecutado, ¿qué hubieran hecho conmigo?
-No lo sé.
-Yo tampoco.
-¿Mejor apostar por el hombre que conoces que por los extraños a los que no? ¿Y creéis que me conocéis?
-Sé lo que queréis.
-¿Sí?

-Tyrion: Parece que lleváis una armadura muy ligera.
-Oberyn: Me gusta tener libertad de movimiento.
-Tyrion: Al menos podríais poneros un casco.

-Oberyn: ¿Te han contado quién soy?
-La Montaña: Un muerto cualquiera.
-Oberyn: Soy el hermano de Elia Martell. ¿Sabes por qué he recorrido todo el camino hasta esta puta mierda de ciudad apestosa? Por ti. He venido a escuchar cómo confiesas antes de morir. Violaste a mi hermana. La asesinaste. Mataste a sus hijos. Dilo ahora y podremos acabar con esto rápidamente. Dilo. La violaste. La asesinaste. Mataste a sus hijos. ¡La violaste! ¡La asesinaste! ¡Mataste a sus hijos! ¡La violaste! ¡La asesinaste! ¡Mataste a sus hijos! Espera. ¿Te estás muriendo? No, no, no. No te puedes morir ya. Aún no has confesado. Dilo. Pronuncia su nombre. Elia Martell. La violaste. Mataste a sus hijos. Elia Martell. ¿Quién te dio la orden? ¡¿Quién te dio la orden?! ¡Pronuncia su nombre! ¡La violaste! ¡La asesinaste! Mataste a sus hijos. Dilo. Pronuncia su nombre. ¡Dilo!
-La Montaña: Elia Martell. Maté a sus hijos. Luego la violé. Y entonces le reventé la cabeza, ¡así!
-Tiwyn: Los dioses han dado a conocer su voluntad. Tyrion Lannister, en nombre del rey Tommen de la Casa Baratheon, el primero de su nombre, se os condena por la presente,a muerte.

Comentario:
Otro capítulo que es aplaudido por su golpe de efecto al final, sin tener en cuenta sus cualidades globales y el resto de las escenas. Pero analizándolo con objetividad se puede ver que las irregularidades y defectos toman demasiado protagonismo y bajan la media a la que aspira y se espera de la serie. Además ocurre algo sorprendente: la labor de dirección es normalita, algo impensable y difícilmente perdonable en una producción de este calibre.

Empezamos en el Muro. Después de postergar demasiado la trama por fin vemos de nuevo a los salvajes que acosan a la Guardia de la Noche con su campaña de terror asolando las tierras colindantes… pero lo hacemos con una escena muy pobre. Concurso de eructos, el previsible ocultamiento de Eli, Sam llorando por algo que sabían que iba a ocurrir… Menos mal que Edd el Penas salva la situación con sus diálogos secos. Así, como previo a la esperada gran batalla tenemos otra escena de escaso calado y tensión, de nulo desarrollo de personajes (sale Jon, pero como si no lo hiciera) y que desaprovecha una sección que debería ser tan importante como las de Desembarco del Rey y Daenerys.

Cuando estamos todavía suspirando por la poca importancia que le dan a este grupo pasamos a un relleno insulso. Gusano Gris se interesa por Missandei en una subtrama inventada tan irrelevante como aburrida. ¡Con todo lo que hay para contar! Además cabe preguntarse qué demonios hacen Missandei y Gusano Gris bañándose en un río cual plebeyos teniendo las comodidades de la Gran Pirámide a su alcance. ¿Tan mal trata Dany a sus más allegados y fieles servidores? Por suerte más adelante pasamos al descubrimiento de por qué Jorah acabó como aliado de Dany: para que, informando de sus actividades, pudiera obtener un perdón real para regresar a Poniente. Por mucho que luego se enamorara de ella y la siguiera fielmente la traición fue grande y continuada y supone un golpe durísimo para la joven reina. El breve juicio es intenso y doloroso, ella mira al vacío para no derrumbarse, para no llorar, y Jorah no sabe dónde meterse o cómo salir del embrollo donde se ha metido. Emilia Clarke muestra bastante bien la emoción contenida e Iain Glen es un manojo de sueños rotos y vergüenza. Es una pena sin embargo que no veamos luego cómo se siente Dany tras enviarlo al exilio, algo que me parece esencial; por el otro lado el plano a Jorah saliendo en solitario es un cliché pero bastante inevitable y efectivo. También he echado de menos algo que no han sabido mostrar bien (sobre todo en los últimos capítulos para darle más tragedia a la situación) o han pasado de ello sin más: no hemos vivido el acercamiento de Dany hacia Jorah como en los libros, donde lucha contra lanzarse a sus brazos igual que lucha contra lanzarse ante Daario, a quien terminaba eligiendo porque el otro le había dejado un gran agujero en su corazón.

Los Bolton y Hediondo están estupendos, pues aunque sus escenas no son espectaculares avanzan con paso firme la trama sin parecer superficiales o estiradas. La toma de Foso Cailin supone otra dura prueba para la mente destruida de Theon, que está a punto de derrumbarse. Ramsay se gana el favor de su padre y juntos toman el camino a Invernalia (si es que eres capaz de deducir que esa lejana silueta es la ciudad) para dominar el vasto Norte a su antojo. Los maníacos y psicópatas de los Bolton heredan lo que fue durante cientos de años de los Stark, pues parece que no queda nadie para oponérseles. Hago un inciso aquí para volver a abordar el tema de los créditos. Por primera vez en decenas de capítulos tiene sentido que aparezca Invernalia, pero sigue sin aparecer Nido de Águila a pesar de su importancia, mientras Foso Cailin es muy secundario y sí está… y además mantienen a Braavos, que en capítulos como este no pinta nada. Han perdido el norte con los títulos de crédito, antes tenían sentido, ahora entre este caos y el giro absurdo para ir al otro continente son realmente confusos.

Petyr enfrenta un juicio ante los nobles más importantes del Valle, pues como es obvio no se van a estar callados ante lo que parece una toma del trono de forma violenta. Esta sección tiene un lado bueno y uno malo. La maduración de Sansa se expone por lo general muy bien y Sophie Turner da lo mejor de sí casi haciendo olvidar que es uno de los puntos más débiles del reparto; su aparición como mujer decidida al final es magnífica. El lado malo es que para ensalzar a Sansa se empequeñece demasiado a Meñique. No hacía falta que este quedara como un tonto para dar algo de tensión al juicio. Es impensable que semejante genio de la manipulación no moldeara o pidiera a Sansa que lo defendiera, que dejara a la chica a su libre albedrío. Intento justificarlo pensando en que Meñique la pone a prueba para ver si lo defiende, pero tampoco se sostiene, no puede dejar ese cabo suelto en un momento crucial. Simplemente el guion no está a la altura, y la dirección lo empeora, porque en la declaración de Sansa se maneja fatal el tono de intriga: qué abuso de música y de estirar frases indebidamente. Lo más llamativo si cabe es que hora los lectores quedamos en suspenso, pues salvo por un detalle que quizá se salten la historia de Sansa ha alcanzado a los libros publicados.

Arya y el Perro llegan al Valle y se enteran de que Lysa está muerta. Y Arya se parte de risa, tanto viaje y esfuerzo para nada… ¿Para nada? Por hacer un chiste se cargan la lógica de la situación. Cualquier noble importante, sobre todo quien esté al mano ahora, pagaría bien por un niño Stark perdido. Lo más que podría pasar es que tengan que arriesgarse a que no les crean de primeras, pero Arya puede contar cosas que solo una hija de Ned sabría, y como vemos en el capítulo hay nobles que conocen a la familia y podrían confirmarlo sin problemas. Además los guionistas siguen extendiendo una manía extraña: todo el mundo en Poniente sabe que los niños Stark están vivos. Y encima se meten una situación de la que no hay salida: sí o sí Meñique y demás nobles van a enterarse de que hay una niña diciendo ser Arya Stark. Como mucho saldrá corriendo, pero eso implicaría ir a su caza. Veremos qué se inventan en próximos capítulos, pero con este tema la verosimilitud la dejaron atrás hace tiempo.

Y llegamos al esperado duelo… Ah, no, primero tenemos una conversación larga, farragosa, lenta y aburrida entre Tyrion y Jaime. Durante días los fans hemos estado estado elucubrando con qué querían decirnos los guionistas con el primo retrasado y los escarabajos machacados. Al final he visto alguna idea plausible, pero claro, eso no significa que los escritores quisieran transmitir eso. Podría ser que la escena sea una extraña forma de definir a Tyrion y su vida: inquieto, inquisitivo, preocupado por los de abajo y los débiles, obsesionado con entender y arreglar las cosas. Pero viendo las declaraciones de D. B. Weiss parece quedar claro que la conversación es un relleno para mostrar a los dos hermanos teniendo un momento en común en plan despedida: la señala como un recuerdo compartido de tiempos más felices y punto, no comenta nada de esa doble lectura, y sorprende que si es buscada no la referencie o explique. Sea como sea, son cinco minutos bastante soporíferos, solo salvados por el buen hacer de los intérpretes.

Finalmente abordamos el combate y su desenlace. La escena habla por sí sola por su importancia para dos personajes muy apreciados, por la tensión de cómo acabará, por la espectacularidad que promete… Y no defrauda en cuanto a emociones: inquietud, temor y sorpresas se van acumulando hasta desembocar en horror en su fatídico e inesperado desenlace. Las caras de Jaime y Tyrion cuando las cosas van bien son fantásticas, pero Oberyn se obsesiona con las ansias de venganza y está claro que va a echar a perder de una forma u otra su victoria. Lo que no esperaba ningún no lector es que acabara muerto, y de forma tan violenta. La interpretación de Pedro Pascal alcanza un máximo impresionante: cuánta credibilidad en la rabia y locura del personaje. La expresión de horror indescriptible de Ellaria (Indira Varma) es brutal también, igual que la expresión de desolación de Tyrion viendo su última posibilidad desvaneciéndose.

Pero ni mucho menos el combate es perfecto, pues la labor de dirección y montaje se queda un poco corta. De hecho, para una serie de este calibre y viniendo de quien rodó magistralmente uno de los grandes capítulos de la serie, Besado por el fuego, Alex Graves no está a la altura esperable. Me quejé de alguna escena mal acabada en sus otros episodios de esta temporada, El León y la Rosa y Rompedora de cadenas, y aquí el problema se magnifica y extiende la totalidad del capítulo. ¿Qué le ha pasado, estaba desganado, ha tenido un patinazo, no ha cogido el tono? Tenemos conversaciones construidas a base plano contra plano simplón (y con espaldas en media pantalla) y otras con abusos de primeros planos (la de Jorah y Dany) que parecen de serie de los años noventa y echan a perder parte del potencial, unos cuantos encuadres raros malogrados (Sansa desde el hombro y otros semejantes) y finalmente una batalla de acabado imperfecto, llena de agujeros en la narrativa fruto de un montaje algo regulero. Parece que pelean a trompicones, faltan segundos aquí y allá que definan mejor los golpes y movimientos; hasta tiene fallos claros, como sonidos de aplausos con gente quieta. Comparadla con el excelente duelo de Jaime vs Brienne visto en Alas negras, palabras negras, por ejemplo.

No estoy hablando de un trabajo de dirección y edición horrible, pero sí de uno con tropiezos dignos de citar que cantan bastante en una serie de tanta calidad en este aspecto. Sumándole que el guion es de esos que no termina de atinar en el dibujo de algunos personajes y secciones, con escenas algo echadas a perder, tenemos uno de los capítulos menos logrados, aunque por suerte eso no significa bajar tanto de calidad como para llevarse las manos a la cabeza. Pero como digo siempre, habiendo únicamente diez capítulos, teniendo una fuente original tan potente y viendo los momentos de calidad que ha habido puntalmente, decepciona que todavía en la cuarta temporada la irregularidad sea la tónica de la serie.

EL PRISIONERO – PRESENTACIÓN.

Patrick McGoohan, aunque nació y falleció en Estados Unidos (1928-2009), era un irlandés que triunfó como actor en la televisión británica en la década de los sesenta con dos series con considerable reconocimiento. Una fue Danger Man (ITV, 1960-1968, conocida como Secret Agent en EE.UU. y Cita con la muerte en Latinoamérica), aventura de espionaje que no tuvo mucho éxito inicialmente pero luego el tirón de James Bond la relanzó a lo grande, triunfando en ambos lados del Atlántico. Dando vida al espía John Drake se labró una buena posición en el gremio, de hecho en plena fiebre del género y gracias a su porte de gentleman inglés fue candidato para interpretar al propio James Bond, aunque rechazó el papel porque, según se dice, tenía un ideal moral que chocaba con el personaje (asesino y mujeriego, opuesto a Drake). Pero la serie por la que se le recordará eternamente es una producción nacida de su mano: El prisionero (The Prisoner, 1967). Después alternó televisión y cine, siendo sus interpretaciones más relevantes el memorable y despreciable rey de Inglaterra en Braveheart (Mel Gibson, 1995) y el recto alcaide de la prisión en Fuga de alcatraz (Escape from Alcatraz, Don Siegel, 1979). Sus últimos trabajos fueron poniendo voz en un par de obras de animación, destacando la parodia de El prisionero vista en Los Simpson en el episodio The Computer Wore Menace Shoes de la duodécima temporada (emitido en el año 2000, y conocido aquí como El ordenador que acabó con Homer).

En pleno éxito de las andanzas de John Drake y siendo McGoohan una estrella internacional, pudo lograr sin problemas el visto bueno para rodar su personal idea que supondría una fascinante versión alternativa del género. El prisionero rompía con todos los estereotipos de los espías: dejaba atrás las aventuras con malos y buenos muy marcados y las tramas simples de salvar a occidente de ideales o países opuestos, evitaba los objetos y escenarios cotidianos (pistolas, bombas, bases secretas, el ligue) y los mil y un clichés repetidos en cada capítulo o película. Críptica, endiabladamente enrevesada, llena de juegos mentales y torturas psicológicas de lo más originales, no se parecía entonces ni se parece en nada ahora a cualquier otra obra de espionaje y por extensión también de ciencia-ficción. Y no olvidemos los cientos de dobles lecturas, los análisis sobre aspectos sociales y políticos diversos: la Guerra Fría, la fobia comunista y el McCarthismo vigentes en la época están muy presentes, siendo palpable en cada episodio la lucha del individuo y su libertad contra el Estado que quiere controlar todo milimétricamente; y solo el más erudito podrá ubicar las mil referencias a obras literarias, cinematográficas y estudios sobre psicología, sociedad y medios de comunicación (control de masas) que impregnan la serie. Hay capítulos que son un auténtico festín para quien disfruta teorizando sobre influencias y mensajes y señalando referencias.

Si bien hubo no problemas para iniciar su producción, sí los hubo para acabarla. Por un lado, los productores (encabezados por Lew Grade, uno de los hombres más importantes de la televisión del país en la época, creador de ITV, el canal que dio cobijo a la serie) querían aprovechar el tirón de John Drake en EE.UU. para exportarla allí (a la CBS), para lo cual exigían dos temporadas de trece capítulos, mientras que McGoohan planeó la obra para siete episodios, pues una serie corta es lo habitual en la televisión británica. Por el otro, la pugna fue también creativa. George Markstein, quien ayudó a esbozar las primeras ideas y además iba a ser su segundo guionista, quería una serie que se abriera más a los cánones de la época, con historias más convencionales, pero McGoohan pretendía tirar por la alegoría y el surrealismo. El resultado fue un rodaje muy movido, lleno de problemas y peleas. Markstein fue engullido por el ego y el poder de McGoohan, estrella del momento y con más fuerza en la producción, y terminó largándose en el decimotercer episodio y con el nombre casi borrado en la historia. En ese punto de inflexión los mandamases dieron un paso al frente antes de que McGoohan se largara también, y finalmente se llegó a un término medio de acabar en diecisiete episodios en vez de los veintiséis esperados.

En esta guerra con final caótico está claro que la producción se resintió. Salta a la vista que McGoohan rellenó con dos capítulos (14 y 15) completamente fuera del tono y la calidad habitual, pero lo que no está tan claro es cuánto de Markstein y cuánto de aquél hay en el conjunto de la serie. El doble final escrito por McGoohan resulta totalmente surrealista y parece indicar por dónde quería llevar él la obra. ¿Lo que vemos en los otros trece fue un equilibrio entre los dos? De ser así, la relación, por tumultuosa que fuera, resultó muy beneficiosa, porque los guiones huían por completo de convencionalismos pero a la vez no se iban de madre con el surrealismo, de forma que las dobles lecturas y referencias se pueden entrever aplicando más lógica que imaginación, al contrario que en ese demencial desenlace. Con este panorama es entendible que la leyenda de El prisionero esté rodeada de misterio, teorías y análisis diversos.

El punto de partida no se narra, sino que se expone en los créditos, jugando así con el misterio. Empezamos directamente en el tormento del protagonista, sin haber visto ni sabido nada de su vida. Lo poco que deducimos a través de esa presentación es que un tipo renuncia a su trabajo, deduciéndose fácilmente que relativo al espionaje, y como respuesta es secuestrado y despierta en un lugar inquietante donde no hay escapatoria: La Villa. El dichoso pueblecito se ve como una fachada desde el primer momento: todo en él está preparado para sacar información a personas indicadas, en este caso a nuestro protagonista sin nombre, al que le otorgan el identificativo de Número 6. McGoohan se reservó el papel principal, el único que es fijo en la serie. El enemigo está representado por el Número 2, líder visible de la organización en La Villa y cerebro de los planes para doblegar a Número 6, y que cambia de rostro en cada episodio. Tan solo vemos un par de roles recurrentes, un técnico (el de la sala de control) y un mayordomo (el enano), el resto de secundarios (habitantes y cómplices del enemigo) varían en cada aventura. Tampoco sabemos a qué bando pertenece esta gente, si son los superiores del héroe o una facción rival.

En cada capítulo Número 6 es sometido a escrutinios, pruebas, torturas y engaños de diversa índole, la mayoría tan originales y retorcidos que parece imposible que pudieran plantearse en esa época. Juegos mentales variados y muy duros (manipulación del sueño, hipnosis, drogas y tecnologías que inducen cambios de personalidad), escenarios planificados realmente complejos, engaños dentro de engaños… De aquí nacieron la mitad de tramas recurrentes en la ciencia-ficción televisiva, y la otra mitad de su coetánea Star Trek. ¿En cuántas series nos hemos tragado burdas imitaciones del tema clon o del intercambio de cuerpos?

Toda la isla donde se encuentra el pueblo está monitorizada, todos los pasos del personaje son seguidos minuciosamente y sus intentos de fuga neutralizados con rapidez. Lo único que puede hacer es luchar, no rendirse, plantar cara infatigablemente. Y lo hace con una fuerza y un desparpajo impresionantes. Número 6 es inteligente y hábil, y su clase y sentido del humor con gran cinismo desquician a sus captores a la vez que llegan con gran fuerza al espectador, porque hacen de él un personaje con gran magnetismo. Ayuda también el carisma nato de McGoohan y su apasionada interpretación, que transmite muy bien el sufrimiento y el esfuerzo constante por salir adelante.

Nunca llegamos a saber qué buscan exactamente los captores, ni quién era realmente Número 6 o cuál su trabajo en concreto, más allá de ir deduciendo poco a poco alguna cosilla superficial. Pero es evidente que esos son datos irrelevantes y no aportar esa información no crucial ensalza el aura de misterio. La serie se centra en como la voluntad y libertad del protagonista es atacada de mil formas diferentes, sin tener un arco concreto, siendo cada episodio autoconclusivo. Aun así, la evolución en el proceso de quebrar a Número 6 obedece a un patrón bastante claro, con lo que hay cierta continuidad en el estilo de los capítulos: primero pretenden mostrar que no tiene escapatoria, luego atacan su identidad, luego su mente. De igual manera la actitud de Número 6 cambia sutilmente a medida que avanza la serie: primero se esfuerza por escapar, luego por resistir, luego por vencer. Por todo ello es recomendable seguir un orden concreto de episodios para disfrutarla mejor. Digo esto porque su emisión fue bastante desordenada y se tomó como oficial hasta que por fin la editaron en dvd buscando el orden más adecuado, que se obtuvo de los análisis de los fans en internet. Aunque me temo que las guías de episodios de casi todas las páginas siguen el orden de emisión todavía, con lo que te puedes liar bastante. En mi guía pondré el que se considera correcto.

La ambientación, al igual que la trama, muestra un sinfín de recursos innovadores y sorprendentes. Tenemos teléfonos inalámbricos muy originales, ordenadores avanzados, tecnologías futurísticas variadas (aunque es obvio que han envejecido mucho) y alguna ida de olla impresionante, como el globo vigilante, un sello clásico de la serie que nació de la improvisación. Hablando del sello, el vestuario, decorados y localizaciones buscan un tono característico, y vaya si lo consiguen. Las gentes de La Villa visten de una forma peculiar, con colores muy vivos, y los cochecitos y detalles varios como las puertas automáticas (una curiosidad: el efecto de sonido es el mismo usado luego en Aliens) forman también parte de la marca de la serie. La sala de control y el despacho del Número 2 tienen un diseño espectacular (aunque la tontería del chisme dando vueltas es más un vacile que otra cosa), y el pueblo elegido como localización (Portmeirion, en Gales) resulta muy acertado: es bello, pequeño, atípico y aislado. Finalmente, el vestuario de Número 6 es ya mítico: las sencillas zapatillas y la americana de estilo deportivo derrochan personalidad.

Todo ello es aprovechado por una puesta en escena brillante. La dirección de todos los capítulos es de primerísimo nivel, deslumbrando en algunos con una técnica muy compleja donde destaca la excelente labor de fotografía y montaje. Además se nota, al contrario de lo que ocurría en Star Trek, que había dinero de sobra, de hecho era la producción más cara del momento. No escatiman en panorámicas dignas del cine y grandes escenas en exteriores. Sin embargo también hay alguna limitación propia de la época: las peleas a puñetazos son bastante malillas, con el típico sonido cutre de los golpes.

Se estrenó a finales de 1967 en el canal ITV y descolocó a los espectadores, pues la mayoría esperaba una secuela de las andanzas de John Drake y se encontró con un relato realmente excéntrico y complicado. De hecho su críptico y delirante final forzó un exilio temporal de McGoohan de su hogar en Londres, debido al acoso de periodistas y espectadores que buscaban explicaciones. La principal pregunta colea todavía: ¿es Número 6 John Drake o no tiene nada que ver con él?

No fue un éxito de audiencias pero sin duda causó gran impacto en la historia de la televisión: su fórmula revolucionaria le hizo ganarse un estado de culto que fue creciendo con el tiempo, y tanto McGoohan como su inolvidable Número 6 son desde entonces toda una leyenda televisiva. La influencia llega hasta nuestros días y su culto sigue muy vivo después de casi cincuenta años porque gracias a internet la va conociendo más gente. Huellas claras de su legado se han visto en otras importantes series de ciencia-ficción: Babylon 5 referencia el saludo típico de La Villa (un Nos vemos acompañado de un gesto con la mano uniendo el índice y el pulgar) y retoma las filosóficas cuestiones iniciales: Quién es usted, qué quiere; el remake de Battlestar Galactica tiene su propio Número 6 en la cylón rubia protagonista; Perdidos y Fringe tienen en algún momento conceptos en común; y la literatura, el cómic y los videojuegos también han homenajeado a la serie en varias ocasiones.

Finalmente, se intentó actualizar con un bien intencionado pero flojo remake en el año 2009 (que coincide además con la muerte de McGoohan). A pesar de partir de una premisa escrita tiempo atrás por McGoohan para una posible película no resultó muy llamativo. Como modernización estaba bien encaminada y mejoró al original en un aspecto, el de ofrecer más personajes con los que el espectador pudiera conectar y el protagonista interactuar, dejando una base desde donde se podría dotar de mayor solidez e interés a la odisea que vive. Pero en conjunto se ve que el guion se quedó en esa promesa, porque no supieron formar una trama original y absorbente, dejaron de lado la paranoia psicológica nueva en cada capítulo, el pueblo no tenía atractivo alguno y la trama era más confusa que intrigante.

Su antigüedad puede echar para atrás a muchos espectadores y su trama tampoco es apta para todos los públicos, pero es un título obligatorio para los amantes de la ciencia-ficción y para quien busque nuevas fronteras en la televisión, porque no solo en el presente hay joyas inclasificables. El prisionero rompe todos los esquemas de cualquier época, no hay nada comparable. Como mucho se puede decir que, aunque sus incondicionales aceptan el galimatías de su tramo final, esta caída de calidad tan grande decepciona bastante y dificulta su visionado.

LIFE ON MARS – PRIMERAS IMPRESIONES.

Los guiones de Life on Mars estuvieron dando vueltas por la BBC desde finales de los noventa. No querían dar el visto bueno a un producto con un pie en la fantasía, y más una tan extraña. Pero una vez entrados en el nuevo milenio parece que el ideario de la cadena fue cambiando, abriéndose a experimentar para no quedarse atrás en la Edad de Oro de la televisión, y en 2006 vio la luz y arrasó de forma impresionante. A día de hoy es todavía una de sus series más populares y aclamadas, tuvo una secuela con uno de sus personajes (Ashes to Ashes, centrada en Gene Hunt) que también recibió buenas críticas y un remake estadounidense (con Harvey Keitel como reclamo en ese mismo papel) que pasó bastante desapercibido.

La premisa es la siguiente: un inspector de policía, Sam Tyler, tiene un accidente de tráfico y despierta en 1973, donde debe enfrentarse a las peculiaridades de la época. ¿Está en coma alucinando, es un sueño o es un habitante de esa época que ha perdido el juicio? Este punto de inicio es una excusa para darle un giro al clásico policíaco, sumergiendo a un detective del presente (acostumbrado a la tecnología) en el violento, machista y tosco pasado. De esta forma el tono de aventura y comedia se mezcla con la investigación policíaca y de fondo salpica el misterio sobre la situación del protagonista.

El concepto promete bastante porque parece apoyarse en unos personajes bien dibujados y que dan pie a un divertido contraste y choque de formas de ser. Sam Tyler (un estupendo John Simm) es perspicaz y responsable, un agente ejemplar en una comisaría cualquiera del año 2006. En 1973 quien marca el tono es Gene Hunt (inmenso Philip Glenister), bruto, pendenciero e impaciente pero efectivo, pues por sus cojones que cierra los casos. El conflicto es inevitable: Sam apuesta por la acumulación de pruebas obtenidas mediante el estudio a fondo de la escena y el interrogatorio inteligente… Gene resuelve las cosas a hostias. Los secundarios son muy interesantes también: los problemas de lealtad con el respeto que va ganando Sam y la fidelidad a Gene están siempre en juego entre los demás habitantes de la comisaría, donde destacaría a Annie, por ser la única fémina en el misógino ambiente de la época. Sobre este ambiente, la década de los setenta está bien recreada en todos los sentidos (formas de actuar, detalles, referencias, vestuario, localizaciones) pero veo un poco forzada la selección musical: temas muy vistos metidos con calzador.

Sin embargo la propuesta empieza hacer aguas en cuanto juntan todos los elementos. El potencial de su pilar central, esos sólidos personajes, no basta para mantener el conjunto, porque los guiones fallan en el resto. La mezcla de ideas, géneros y estilos está en precario equilibrio y empieza a escorarse hacia el despropósito y la cutrez. El citado macguffin se convierte en una molestia, una carga. No se sabe si la serie va a ir sobre el misterio fantasioso o sobre los detectives y sus casos, y las escenas dedicadas a esa fantasía son muy cargantes, no aportan una intriga creciente e inteligible, solo galimatías. La trama policíaca es floja, infame por momentos. Los casos son predecibles y poco inspirados, se exponen a trompicones, se ejecutan o cierran sin aportar algo genuino (ninguno deja huella, por previsibles y anodinos), los personajes navegan por ellos sin rumbo, como si fueran adornos superpuestos, y la verosimilitud, incluso teniendo en cuenta su inclinación hacia la comedia, es muy escasa. Por ejemplo, en el caso de los ultras futboleros no se les ocurre otra cosa que infiltrarse en el grupo haciéndose pasar por camareros; la cosa vale para meter dos chistes, pero a costa de cargarse la credibilidad y ritmo de la trama: se tiran medio capítulo ahí sin hacer nada. El contraste entre épocas da tres o cuatro buenos chistes y situaciones por episodio, pero son un oasis entre todo el caos, y además aparte de esas excepciones el sentido del humor es primario, ridículo por momentos. Y finalmente la evolución de los personajes a pesar de lo que prometían al principio es pobretona: todos los casos mostrarán a Sam y Gene muy separados por sus contrarias formas de ser para terminar uniendo sus mejores cualidades por el bien común. Dicho de otra manera, el vago discurso moral y el mediocre crecimiento personal son de manual.

En estas condiciones los episodios (de una hora de duración) terminan resultando larguísimos y enormemente aburridos. Consta tan solo de dos temporadas de ocho capítulos cada una, pues como es normal en la televisión británica no exprimen indebidamente sus productos, pero no fui capaz de acabar la primera tanda. Por sus buenas críticas hice un gran esfuerzo por ver unos cuantos para no dejarme asustar por la mala primera impresión, pero no, los seis que conseguí ver con gran esfuerzo me resultaron horribles, cada uno peor que el anterior, hasta el punto de considerarla como una de las peores series que he visto en los últimos diez años; ni siquiera me importa no conocer qué pasa al final con Sam, porque la premisa, de absurda y mal llevada, me pareció lo peor de todo. Por más vueltas que le he dado no he conseguido ver qué tiene como para que resultara tan fascinante a tanta gente. La versión estadounidense se supone que es inferior a esta, así que no quiero saber cómo será.