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EL ÚLTIMO HOMBRE EN LA TIERRA – TEMPORADA 2.


The Last Man on Earth
Fox | 2016
Productores ejecutivos: Will Forte, Phil Lord, Christopher Miller.
Intérpretes: Will Forte, Kristen Schaal, Mel Rodriguez, Cleopatra Coleman, January Jones, Mary Steenburgen, Jason Sudeikis, Boris Kodjoe.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento las tramas principales.–

Se pueden diferenciar tres etapas distintas en esta segunda temporada de El último hombre en la Tierra, sin que eso signifique que la propuesta evolucione mucho y se atreva con temáticas más inteligentes. Sigue siendo la misma serie sencilla, más bien simplona, que vale para pasar el rato a menos que busques algo de calidad.

La primera parte es el intento de Phil de volver a entrar en el grupo tras su periplo en pareja con Carol (que tiene un par de momentos geniales, como cuando la deja olvidada en una gasolinera). Aquí es él mismo en toda su esencia: mentiroso, manipulador, infantil, estúpido y cutre. Cada plan para engañar a los demás para que lo acepten acaba estallándole en la cara con desternillantes consecuencias, exprimiendo bastante bien el humor de la vergüenza ajena y lo patético. Aunque repita el patrón tan básico del primer año tiene numerosas historias que le dan vueltas inesperadas a los vicios del protagonista. La escena de la pistola o el collar de calambres son buena muestra de ello, pero nada supera el shock que causa la llegada de la pareja cuando están los otros reunidos en la playa.

La segunda ofrece una pequeña maduración. Aunque tenga sus recaídas y rabietas, en cierta manera Phil crece un poco y se adapta a la pandilla, muestra una inesperada cara más amable, más social y equilibrada… Pero sin el protagonista central en su salsa la serie parece que va a perder chispa también… aunque por suerte no llega a notarse mucho, porque van sacando más partido de los demás personajes. Los líos amorosos y las peleas de todo tipo mantienen el ritmo siempre activo. Destaca especialmente Todd, que es el que más conflictos arrastra, pero todos tienen su momento y los jaleos explotan en los capítulos navideños bastante bien.

La tercera es la llegada del hermano que estaba aislado en la Estación Espacial Internacional. Que tenga un par de capítulos dedicados a él prometía más, pero como aventura de supervivencia no ofrece nada interesante* y la comedia se estanca. Pero la llegada al grupo trae nueva savia, en especial el reencuentro con Phil, que hace aflorar otra vez sus manías y cagadas: los dos hermanos se enfrascan en una guerra sucia llena de locuras. Además acabamos el año con unas pocas escenas emotivas bastante acertadas (el viaje a la casa donde crecieron, las tumbas de los padres), con lo que he terminado enganchado de nuevo a esta tontería y veré la próxima temporada. Es mi placer culpable del momento.

Sin embargo es imposible no pensar en que si exprimieran más y mejor los cambios de registro, las distintas aventurillas, la entrada y salida de personajes secundarios, quizá lograrían una serie más original, más movidita, pero a estas alturas está claro su estilo y dudo que a pesar de los amagos llegue a cambiar realmente.

* Por fin hacen mención directa a la epidemia y los fallecidos. Vale que es una comedia sobre la convivencia de un grupo, pero el evento que los puso en contacto no se explicó lo más mínimo.

Ver también:
Temporada 1.

EL ÚLTIMO HOMBRE EN LA TIERRA – TEMPORADA 1.

The Last Man on Earth
Fox | 2015
Productores ejecutivos: Will Forte, Phil Lord, Christopher Miller.
Intérpretes: Will Forte, Kristen Schaal, January Jones, Mel Rodriguez.
Valoración:

El último hombre en la Tierra me cogió dos veces desprevenido. Primero, me tropecé con los avances por casualidad, sin haber escuchado nada de ella. Enseñaban la odisea de un único hombre sobre la faz de la Tierra tras quedar asolada por alguna enfermedad, y me imaginé una comedia de supervivencia con las locuras del pobre desgraciado, con el llamativo riesgo artístico de tener un solo protagonista y el atractivo del género ciencia-ficción apocalíptica. Segundo, porque el visionado de los dos primeros capítulos rompe esa fachada por completo. Empieza a salir gente de debajo de las piedras, y el tono de la comedia es el de siempre en la televisión en abierto, una chorrada de gente inmadura haciendo tonterías. Vamos, que está en la onda de Dos hombres y medio.

Pero por inercia seguí viéndola. Hay un par de capítulos tan estúpidos que echan para atrás, pero el resto entra muy bien en el rango de entretenimiento ligero sin pretensiones: es tan corta (trece episodios de veinte minutos) y certera en su tono que se deja ver sin problemas, entretiene y provoca bastantes buenas risas. Obviamente no impresiona, no deja huella, no hace alarde de inteligencia ni se esfuerza por ofrecer buena televisión. Es un producto simplón pero inofensivo hecho para pasar el rato.

El personajillo principal engancha porque resulta… inquietante, pues fascinante no creo que sea una buena descripción. Es la definición más pura del hombre inmaduro y egoísta, un adolescente malcriado en el cuerpo de un adulto sin capacidades reales más allá de mentir en lo que sea necesario para conseguir su objetivo: follarse a las pocas supervivientes que haya. Su odisea ofrece una eficaz mezcla de patetismo y gracia: nunca aprende, no controla sus instintos, siempre cae en sus propias trampas y todo le sale mal por su culpa, aunque no quiera admitirlo. El creador, guionista e intérprete Will Forte (quien creció como cómico en Saturday Night Live) capta a este asqueroso estereotipo muy bien desde el guión a la interpretación, logrando unos pocos momentos muy inspirados. El deseado encuentro con una superviviente, la parodia del matrimonio (él inmaduro e irresponsable, ella obsesiva y controladora), la odisea con la vaca, la cagada con la valla publicitaria, o el caos en que se convierte su lamentable vida cuando aparece un tipo más guapo y mañoso que él (¡y que se llama igual!), son chistes que explotan a lo grande esa actitud infantil y engreída.

Pero me temo que la dinámica del protagonista es así de básica y repetitiva, y los capítulos sólo exprimen esa mentalidad. Es decir, la serie nunca va a más, no hay intención alguna de buscar una renovación de historias o un desarrollo más valiente, y dudo que la haya en próximas temporadas. Aunque sean sólo trece capítulos hay algunos en los que da sensación de desgaste y vueltas en círculos, y en la temporada completa decepciona que ni siquiera traten de desarrollar alguna trama que no tenga que ver con los intentos de tener sexo. La aventura de supervivencia se limita a unas pocas gamberradas y algo de soledad en el primer episodio, y en el resto se olvida. Por suerte la pareja protagonista resulta muy atractiva gracias a esa representación del hombre, la mujer y el sexo que recuerce los estereotipos exprimiendo hábilmente el factor vergüenza ajena. Además en el tramo final los secundarios van ganando protagonismo, dando la sensación de que sí puede terminar creciendo, aunque sea tímidamente y dentro de los márgenes conocidos.