Archivo mensual: julio 2010

TYWIN LANNISTER.

Según rumores, la disputa para encarnar a Tywin Lannister, la cabeza de la familia más poderosa del Reino, estaba entre dos míticos secundarios: Alan Dale (Perdidos) y Charles Dance. Y se ha decantado por el último, cosa que me satisface, pues su rostro me recuerda más al personaje y además está menos visto que Dale, quien sale en mogollón de series últimamente. Así pues, tenemos otro gran actor para un personaje importante pero bastante secundario.

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DEFYING GRAVITY – TEMPORADA ÚNICA.

ABC | 2009
Creador: James D. Parriott.
Productores ejecutivos: James D. Parriott, Michael Edelstein, Michael Chechik, Tim Haines, Brian Hamilton.
Intérpretes: Ron Livingstone, Malik Yoba, Andrew Airlie, Paula Garcés, Florentine Lahme, Karen LeBlanc, Eyal Podell, Dylan Taylor, Christina Cox, Laura Harris, Ty Olson, Zahf Paroo, Maxim Roy.
Valoración:

Defying Gravity narra el viaje de un grupo de astronautas a través de varios planetas del sistema solar, un proyecto enorme en el que están puestos los ojos de todo el planeta, en especial los de los medios privados que han invertido grandes sumas de dinero y que obviamente tienen sus intereses comerciales y dirigen muchos aspectos de la misión de formas poco científicas: seguimiento en plan gran hermano, anuncios protagonizados por los tripulantes, etc. Los paralelismos argumentales con la reciente Virtuality son evidentes y numerosos (frutos de la casualidad), pero lo cierto es que el tono y la calidad son muy diferentes. Mientras Virtuality ofrecía una historia más madura, más adaptada al género (ciencia-ficción) y escrita con coherencia y calidad, Defying Gravity se inclina hacia el drama de amoríos con ligeros toques de misterio de ciencia-ficción y está escrita con una torpeza pasmosa. Sorprendentemente, a pesar de gestarse la primera en una cadena más inclinada a la ciencia-ficción (FOX) y la segunda en una generalista (ABC), Defying Gravity llegó a durar una espantosa e innecesaria temporada entera, mientras que la muy prometedora (¡pero muchísimo!) Virtuality murió en el parto.

A primera vista la aventura espacial parece fascinante para los amantes del género (¡con qué ganas cogí la serie a pesar de saber que estaba sin terminar!), pero resulta insignificante y trivial (incluso la esperada llegada a Venus es notablemente insustancial), y solo destaca un misterio en principio bien llevado pero que no resulta nada espectacular una vez se ha desvelado (en un decepcionante episodio más propio de Expediente X), mientras que la parte dramática ofrece un endeble culebrón en plan Anatomía de Grey (de hecho así se vendió la serie), es decir, con un exceso de relaciones (amistosas, profesionales, amorosas) afiladas hasta resultar demasiado exageradas e irreales. No hay manera de creerse a esos personajes tan inmaduros e incompetentes, es imposible que gente tan incapaz llegara a las pruebas finales de selección. Todos son peligrosamente inestables mentalmente: uno alcohólico (nadie se da cuenta) y con terrores de guerra, otros encajonados emocionalmente en alguna tragedia (cuántas veces me van a contar lo de Marte). Sus motivaciones, reacciones y relaciones son tan infantiles y estultas que resultan ridículas. Y por si fuera poco episodio tras episodio se repiten las mismas vivencias una y otra y otra vez: las relaciones entre personajes están estancadas en un número muy limitado de situaciones, y estas se ven episodio sí y episodio también, sin ir más allá, sin evolucionar lo más mínimo. No ayuda tampoco el formato tan simplón elegido: la línea narrativa actual, en la nave, sigue un paralelismo forzadísimo con situaciones vividas en la época de entrenamiento y selección, con lo que además es como ver la misma trama duplicada en cada episodio. Diría que todo lo que se cuenta cabría en uno o dos capítulos, con lo cual pueden hacerse una idea de lo estancados, lentos y aburridos que resultan el total de trece… y menos mal que no hubo más temporadas.

Añadan al mediocre y por momentos irrisorio cóctel numerosos momentos de vergüenza ajena, tramas mal llevadas, diálogos infames, incoherencias varias y algunas secuencias que no hay forma de creerse: aquella parte del entrenamiento donde unos se torturan a otros siguiendo órdenes, la fanática religiosa que pone su fe antes que la ciencia y sus compañeros, las constantes trifulcas amorosas en plan quinceañeros, la incapacidad de los personajes para superar miedos más o menos triviales o mantener relaciones normales, demasiada charla banal sobre la fe, los remordimientos y el camino de cada uno en la vida pero poquísima ciencia y filosofía inteligente, que la nave tenga secciones rotatorias cuando tienen trajes y productos mágicos que producen gravedad artificial, la constante musiquita de comedia tontorrona que martiriza en cada escena y los excesivos momentos videocliperos (¡hasta tres canciones en el episodio final, con sus correspondientes cámaras lentas y miraditas lastimeras!)… Con una sola escena de este tipo por episodio uno dudaría de la habilidad de los guionistas, pero es que las hay por docenas.

El creador habló sobre lo que hubiera deparado el futuro de las historias, pero nada resulta lo suficientemente llamativo como para perder el tiempo citándolo. En resumen, se limitaría a seguir el mismo esquema entre planeta y planeta, es decir, con las mismas cansinas tramas personales avanzando a paso de lechuga. Lo único que puedo decir es que después de todas las temporadas que hubiéramos visto los entes misteriosos no serían explicados y solo hubieran servido para extender las penosas peroratas sobre la fe, el destino y demás tontadas, con lo cual me alegro aún más de que fuera cancelada.

En cuanto a la puesta en escena la realización es correcta sin más: visualmente es bastante sencilla y no aprovecha la belleza el universo, que podría y debería haber dado más de sí en una serie ambientada en él. Los decorados son bastante buenos pero los efectos digitales son mejorables (poco presupuesto, supongo). Y por supuesto, como hay mucha pantallita enorme pululando por la nave, todo el rato se oyen absurdos pipipipipi que me sacan de quicio.

No me sorprende que no tuviera éxito y tuviera que ser cancelada. Es muy floja, por no decir mala, pero su problema principal es que no tiene un público objetivo claro: ni termina de decantarse por los aficionados al drama culebronesco en plan Anatomía de Grey ni se presenta como una buena elección para los amantes de la ciencia-ficción con tintes dramáticos. Es una mezcla fallida con ingredientes de muy poca calidad.

NUEVAS ACTRICES Y NUEVO CAMBIO.

Al parecer por problemas de salud Roy Dotrice no podrá interpretar al Maestre Pycelle de Desembarco del Rey, y ha sido sustituido por un actor no menos conocido, Julian Glover (el mítico Donovan de Indiana Jones y la última Cruzada).

También se han dado a conocer el nombre de varias jovencitas atractivas que salen a lo largo del relato: Shae (Sibel Kekilli), la prostitua de campamento a la que se enganca Tyrion, Doreah (Roxanne McPhee) e Irri (Amrita Acharia) como doncellas de Dany (¡espero que tengan escenas íntimas!). Parece que algunas no tendrán ni diálogo. Las fotos las podéis ver en Winter is Coming.

LOS PILARES DE LA TIERRA – PRIMERAS IMPRESIONES.

La larga, exitosa y aclamada novela Los pilares de la Tierra de Ken Follet (que no he leído) ha sido lujosamente adaptada por la incipiente cadena Starz, que a base de talonario, cazar buenos talentos y arriesgarse pretende hacerse un hueco en la televisión para espectadores exigentes. Su mayor éxito es la raruna Spartacus, pero en su haber tiene otras bastante prometedoras como Party Down (de Rob Thomas, el de Veronica Mars), Gravity o Crash (basada en la película, pero pasó sin pena ni gloria).

Los pilares de la Tierra es el máximo ejemplo de esa línea: alto presupuesto para no escatimar en medios a la hora de la realización, un reparto espectacular y un acertado interés por hacer las cosas a lo grande pero con cuidado. El resultado a primera vista destaca rápidamente por su impecable y espectacular ambientación, llena de hermosos paisajes, decorados enormes y detallistas y un vestuario magnífico, pero en el aspecto narrativo siento una ligera decepción, donde debo decir que se debe a que no han alcanzado el nivel de excelente, no porque se acerce a la mediocricad. Estamos hablando de una miniserie de calidad y que en conjunto podría ser digna de ser recordada, no de las cutres tontadas a las que estamos acostumbrados a ver en Tele 5 y Antena 3, pero en su inicio se presentan algunos aspectos bastante mejorables.

El primero es que la narración vuela. No sé si es resultado de tratar de impactar en el primer episodio (el segundo se tranquiliza un poco) o porque a pesar de contar con ocho partes no les cabe toda la novela, pero los acontecimientos se suceden a toda prisa a través de escenas breves enlazadas a veces con demasiada ligereza (algunas quedan cojas o demasiado simples aunque parezcan o a la larga sean importantes). Los personajes están bien trabajados, sobre todo en un aspecto complicado, el de presentarlos rápidamente y que no nos perdamos con el quién y el dónde (y hay bastantes dóndes: el constructor y familia, los nobles y condes, el rey y la corte, los religiosos…), pero sus relaciones necesitan también un poco más de estabilidad y coherencia, que algunas cosas (como la nueva relación del constructor) chirrían muchísimo.

La puesta en escena también peca de ofrecer algo precipitado, apresurado. El montaje es excesivamente frenético para una serie de conspiraciones y diálogos. No pocas escenas limitadas a dos personajes hablando me han sacado de contexto por el empeño en cambiar de rostro cada tres segundos, y otras, como las batallas, necesitan más planificación. Es una pena que por no currarse mejor el montaje se afee ligeramente una serie que gracias a su ambientación podía ser visualmente impresionante.

En cuanto al reparto, a figuras de peso y calidad contrastada como Donald Sutherland (bastante secundario pero de imponente presencia), Ian McShane (con un carácter parecido al mítico Al Swearengen) y Rufus Sewell (Dark City) se añaden otros no tan conocidos, entre los que destacaría al que por ahora me ha sorprendido más: un acertadísimo Matthew Macfadyen. La producción está respaldada por los hermanos Scott, otros que han visto en la televisión un medio para contar grandes historias que no caben el cine.

Son ocho episodios y en la presentación se han emitido dos, así que tienen seis para centrarse y pulir los pequeños errores. No sé si lo conseguirán, porque lo lógico es que la miniserie guarde en conjunto el mismo estilo narrativo, pero espero que sí, porque en esas mejoras está latente el salto entre lo bueno y lo memorable. Sea como sea, estoy seguro de que malas sensaciones no dejará.

THE GOOD GUYS – EPISODIO PILOTO.


FOX | 2010
Productores ejecutivos: Matt Nix, Mikkel Bondesen.
Guionista: Matt Nix.
Director: Tim Matheson.
Intérpretes: Bradley Whitford, Colin Hanks, Jenny Wade, Diana María Riva.
Valoración:

The Good Guys es una de esas series a las que uno se lanza únicamente por la presencia de un actor o actriz, sin importar lo demás. Por lo tanto no tenía ni idea sobre su género y argumento, solo quería ver en qué se había metido Bradley Whitford, un gran actor conocido por su inolvidable papel de Josh Lyman en El Ala Oeste o su no menos fascinante presencia en Studio 60. Lo que me he encontrado es una serie policíaca clásica, es decir, sin los abusos de la ciencimagia de los clones de CSI y sin, en principio, parecer un procedimental de esquema demasiado repetitivo, pero reconvertida a comedia en modo de parodia del género.

El resultado en este episodio piloto es francamente desastroso, pues la reconversión en parodia hace aguas por todas partes. Quizá, como indican en algunos blogs que he leído, conforme avance la temporada le cojan el puntillo al estilo y la cosa remonte hasta conseguir una producción digna, pero yo no pienso probarlo por mí mismo y esperaré a que en el futuro aparezcan unos improbables avisos de que la serie entonces merece la pena.

¿Y qué es lo que falla? Pues prácticamente todo, joder. La presencia de un actor de peso como Whitford no salva la función, porque su personaje es una caricatura excesiva y él debe trabajar sobre eso, es decir, sobreactuando y haciendo el gilipollas. Interpreta al típico policía maduro y curtido pero echado a perder por algún caso importante fallido y la subsiguiente tirria que le hayan cogido sus superiores, y por supuesto, en un giro de previsibilidad que hizo que hasta mi monitor se sonrojara, le ponen como compañero a un novato estirado, inteligente, enchufado, empanado…

Es obvio que la serie pretende obtener un tono de parodia desde el cual reírse de los tópicos, buscarle una vuelta de tuerca extra a los personajes y situaciones y convertirlo todo en un despiporre, pero se estrellan estrepitosamente en el intento. Los caracteres son tan hipertrofiados e imposibles (la escena del vómito no hay quien se la crea) que resultan cargantes y no hay quien conecte con ellos, y las tramas arrastran más o menos el mismo problema. Además, para resaltar esa idea de que a pesar de unas bases tan vistas nos quieren enseñar algo diferente, el argumento aparece innecesariamente enrevesado por una narración fragmentada que le da un aire pedante cuando en realidad todo está bastante hueco y desarrollado con desgana. Los enredos visuales y vaivenes temporales de la narración enmarañan algo demasiado simple y lo alargan demasiado, resultando un episodio a ratos confuso, empalagoso y aburrido.

No ayuda lo más mínimo que la producción, para los días que corren, sea ridículamente cutre. No exagero al decir que la serie parece ochentera en cuanto a recursos: vean esa persecución de coches con cantosas pantallas de fondo, tan esperpéntica que produce vergüenza ajena. No se puede dar tan mala imagen en un episodio piloto.

Que pena que cancelaran Studio 60 y un actorazo como Bradley Whitford se haya tenido que conformar con una serie de tercera, aunque sea como protagonista.

ENORME LISTA DE NUEVOS ACTORES PARA JUEGO DE TRONOS.

Ser Alliser Thorne está en manos de Derek Halligan, Jeor Mormont será interpretado por James Cosmo (mítico secundario en Troya, Braveheart…; es el de la foto), Varys por Conleth Hill, Osha por Natalia Tena (Tonks en algunas de Harry Potter), Lord Jon Arryn por John Standing, Waymar Royce, como el prólogo se va a rodar de nuevo, ha tenido que ser cambiado de Jamie Campbell-Bower (El prisionero 2009) a Rob Ostlere.

Renly Baratheon, Lysa Arryn, Robin Arryn (parece que le han cambiado el nombre para diferenciarlo de el rey Robert), Septa Mordane, Marillion, Maestre Aemon, Bronn, Pyp secundarios tan secundarios como Vieja Tata, Yoren, Lancel Lannister, Mycah y unos cuantos más ya tienen sus actores correspondientes. Esperaré a que el rodaje se inicie (26 de julio) y se dé como oficialmente cerrado el casting de la primera temporada para poner una tabla actualizada, mientras tanto podéis ver estas últimas elecciones en Winter is Coming: Breaking down the new cast members.

MEÑIQUE, BARRISTAN SELMY Y JORY CASSEL.

Más actores confirmados. Uno es Jaime Sives, que interpretará a Jory Cassel, Capitán de la Guardia de Invernalia. George R. R. Martin indica que hasta donde sabe es el único de la guardia con presencia y diálogo, el resto serán extras. Otro es Ian McElhinney, quien dará vida Ser Barristan Selmy, Lord Comandante de la Guardia Real. Ambos son actores bastante curtidos en televisión, sobre todo el segundo.

Dejo para el final a uno de los más difíciles, un personaje imprescindible y memorable que muchos esperábamos con gran interés: Meñique (Littlefinger). Y la elección ha sido muy bien acogida, pues Aidan Gillen (el de la imagen) es un grandísimo actor, como demostró en The Wire con su sublime interpretación de Thomas Carcetti.

Fuente: Winter is Coming: 1, 2, 3.