HOUSE OF LIES – TEMPORADA 2.

House of Lies
Showtime | 2013
Productores ejecutivos: Matthew Carnahan, Don Cheadle, Stephen Hopkins.
Intérpretes: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Dawn Olivieri, Donis Leonard, Glynn Tuman, Nia Long, Bess Armstrong.
Valoración:

Describí la primera temporada de House of Lies como una comedia frenética de diálogos ágiles y chispeantes donde sin embargo no había dado tiempo a ahondar lo suficiente en los personajes secundarios. En este año ocurre más bien lo contrario: lo que hemos ganado en el dibujo de los protagonistas se ha perdido en el ritmo y vitalidad de las aventuras que viven.

Marty Kaan (un carismático Don Cheadle) sigue con su ritmo imparable de trabajo que choca con la relación con su familia. Los altibajos en la dinámica con su hijo siguen ahí, las peleas con la mujer también, y para colmo ahora aparece su hermano y añade más caos a la situación. Todo ello funciona bastante bien: el chaval sigue siendo un encanto, la mujer está bien loca, el padre intenta sembrar cordura pero el hermano la mina… Pero es en el trabajo donde su vida se vuelve más interesante: la nueva jefa parece empeñada en hundirle, los clientes que tiene este año son bastante peculiares, y hacia el final, asqueado de todo, se plantea montarse su propio negocio. Jeannie sigue resultando más atractiva por el papelón de Kristen Bell que por el personaje en sí, que no tiene una trayectoria especialmente llamativa: conflictos amorosos varios y problemas esperables en el trabajo después de haberse liado con el jefe. Su parte funciona, pero sin resultar espectacular. Ahora bien, la dinámica de Marty y Jeannie se va al traste cuando pretenden que nos creamos la relación amorosa en tensión que se han montado con ellos. Y no, no cuela. Los personajes no parecen compatibles, la edad es un escollo enorme, y las situaciones y diálogos endebles que sacan los guionistas no logran hacerlo verosímil. Si lo hubieran montado con Doug o Clyde hubiera sido mucho mejor, pero como el protagonista principal es Marty le ha tocado a él.

Doug y Clyde ya no se limitan a ser la pareja de secundarios cómicos cuyas apariciones siguen el mismo patrón en todo episodio (soltar el chiste guarro a través de la relación loca que se traen entre ellos). Al entrar en su psique vemos sus debilidades internas, sus miedos y limitaciones. Me resulta muy interesante lo bien que han expuesto la soledad y miedo al fracaso de Clyde sin ponerle una trama seriada encima, sino a través de detalles, gestos y la buena labor del actor Ben Schwartz. Doug (Josh Lawson) en cambio sí se nos abre por medio de una historia importante, la de la novia. Además este noviazgo provoca un cambio en los juegos constantes de los dos compañeros, llegando a un punto en el que tienen riñas muy interesantes.

Pero como decía, lo que ganamos en los protagonistas lo perdemos en el resto: falla un poco del tono demencial que se veía en la primera temporada, la alocada vorágine de diálogos, chistes, situaciones delirantes y los trabajos absurdos en que se metían han perdido chispa. De hecho, algunos episodios son un poco lentos e intrascendentes, incluido el poco llamativo final. Con todo, el año ha sido bastante sólido, ofreciendo una dramedia bastante más divertida que muchas supuestas comedias.

Ver también:
Temporada 1.

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