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LOS BORGIA – TEMPORADA 3 Y FINAL.

The Borgias
Showtime | 2013
Productores ejecutivos: Neil Jordan, Michael Hirst, Sheila Hockin, Jacke Rapke.
Intérpretes:Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Lotte Verbeek, Peter Sullivan, Gina McKee, Sean Harris, Sebastian De Souza, Joanne Whalley.
Valoración:

La tercera temporada sobre el papado de Alejandro VI, o Rodrigo, cabeza de la famosa familia Borgia, ha terminado siendo el último año de la serie de forma un poco inesperada. Al parecer, el creador Neil Jordan vio que no tenía material para hacer una temporada más, y la cadena tampoco estaba convencida para otro año, así que el relato termina aquí. Eso sí, la propuesta de Jordan de hacer un telefilme que cerrara definitivamente las cosas no ha llegado a buen puerto, pues en Showtime no han estado por la labor de soltar la pasta necesaria (que la producción era carilla). Es una pena, porque nos perdemos el capítulo final de la trayectoria de la familia, es decir, su estrepitosa caída.

Como en los años previos, considero a Los Borgia una correcta serie histórica que probablemente guste a cualquier fan del género, pero su calidad no es tal como para impresionar ni dejar huella. De nuevo las tramas son normalitas, bastante previsibles y algo lentas para lo poco complejas que resultan, pero también distan de resultar mediocres o aburridas, simplemente no estamos ante una producción de primer nivel, como su comparación más obvia, Los Tudor.

Entre lo mejor de esta etapa destaca otra vez la roba planos de Lucrezia con sus líos matrimoniales. Por fin eligió marido, pero los problemas no acaban ahí, pues las luchas políticas la ponen en el centro de una tormenta muy interesante, y ella madura rápido y sortea los conflictos con una gracia de la que carece su hermano. Seguramente el problema es que la actriz Holliday Grainger tiene un carisma del que carece por completo François Arnaud, porque las historias de Cesare son también interesantes, pero el actor es tan acartonado y aburrido que no les saca todo el partido posible. Los mejores momentos los han dado cuando estaban juntos, con su romance incestuoso, que termina con la escena donde Lucrezia se ve obligada de una vez por todas consumar el matrimonio con Alfonso de Aragón mientras Cesare es forzado a mirar. Micheletto fue la sorpresa de la segunda temporada y aquí sigue por buen camino. Además estamos en una situación semejante a la de Lucrezia: la fascinante presencia e interpretación de Sean Harris realza un personaje secundario que en principio no parecía que pudiera ofrecer tanto, y de hecho se nota que los guionistas han visto potencial en él, porque cada vez tenía más protagonismo; el romance homosexual con el espía es muy atractivo, con momentos de intriga (descifrar la carta) y drama (enfrentar la traición) muy conseguidos.

En cuanto al Papa, su trayectoria ha sido un poco irregular, como viene siendo también habitual. Hay mucha conspiración en el Vaticano, pero no todas son igual de atractivas. La recuperación del envenenamiento y su posterior venganza contra la falta de fidelidad del obispado se desarrolla bien, de hecho el truco de la orgía es espectacular. Su contrincante principal, Giuliano Della Rovere, desaparece de forma un tanto abrupta, pero bueno, no había mucho margen si no querían faltar a la historia real y forzar su presencia cuando sus bazas ya estaban agotadas. Interesante hubiera sido ver cómo, después de su exilio, llega a Papa tras la caída de Rodrigo, pero como decía nos hemos quedado sin el arco final de la serie. Menos interesante resulta el romance trampa que lo mete en problemas, pues realmente no lleva a nada; y siguiendo con las relaciones, he tenido la sensación de que su ex mujer ha quedado muy olvidada, y también que la reconciliación con Cesare no da todo lo que debería pese a ser el momento más importante entre ambos protagonistas. En medio de ninguna parte tenemos la pequeña historia de las reliquias religiosas falsas, que resulta muy divertida.

Un destacable punto negativo es que a este año le ha faltado bastante épica. La lucha contra Caterina Sforza se ha extendido demasiado, prometiendo arrancar varias veces sin llegar a hacerlo. Las uniones de familias contra el Papa no ha sido una trama que haya llegado a tener la intensidad que cabría esperar de semejante complot, pues no hay sensación de peligro sobre los protagonistas en ningún instante; además, Cesare contraataca con planes muy eficaces que le cuesta muy poco llevar a cabo. Sin duda al proceso le hacía falta un poco más de intriga para resultar más verosímil e intenso. Y la batalla definitiva, cuando por fin llega, sabe a poco comparado con lo visto en las temporadas anteriores. También he tenido la sensación de que han recortado en presupuesto: ya no tenemos tantas escenas fastuosas y espectaculares, y la puesta en escena es más comedida.

Sumando los pros y contras me parece claro que el año ha estado por debajo de los anteriores, con lo que la serie se marcha incluso con menos fuerza de la que iba mostrando. No pasará a los anales del género histórico, pero resulta un visionado más que aceptable.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

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LOS BORGIA – TEMPORADA 2.

Showtime | 2012
Productores ejecutivos: Neil Jordan, Michael Hirst, Sheila Hockin, Jacke Rapke.
Intérpretes: Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Lotte Verbeek, David Oakes, Colm Feore, Peter Sullivan, Aidan Alexander, Sean Harris.
Valoración:

En poco difiere la segunda temporada de Los Borgia con respecto a la primera. Tiene sus mismos puntos fuertes y las mismas limitaciones que hacen de ella una serie de intrigas históricas correcta y muy bien recreada pero lejos de lo que cabe esperar de la televisión actual, capaz de dar producciones del nivel de Los Tudor o Juego de tronos. Por desgracia, el salto cualitativo que esperaba no parece haber llegado, aunque al menos esta tanda de episodios carece de altibajos notables.

Los líos personales de la familia Borgia avanzan lentamente, pero aunque se agradecería más energía y movimiento nunca llegan a aburrir. Destacan la búsqueda de marido para Lucrezia, el plan de Giuliano para envenenar a Rodrigo o la caída en desgracia de Juan. La trama bélica y religiosa es más atractiva, pues ofrece conflicto y aventuras más intensos y emocionantes. Los asedios, las tretas, los engaños, las negociaciones y demás jaleos que rodean al pulso constante que mantiene el Papa para no perder su posición añaden densidad y fuerza a los sencillos y previsibles dramas personales, y de nuevo salvan a la serie de acercarse peligrosamente a la calificación de intrasdencente o incluso fallida. En cuanto a los personajes, aunque bien perfilados en general, a todos les faltan todavía un par de puntos en su dibujo y desarrollo, quedándose a mucha distancia de lo que serían grandes roles (y vuelvo a poner Los Tudor como ejemplo). Si tengo que destacar alguno, me quedo con el inquietante asesino y torturador que Cesare lleva consigo a todas partes, Micheletto.

En el trabajo actoral seguimos obviamente en la misma situación, pues los protagonistas son los mismos. El desequilibrio entre figuras experimentadas como Jeremy Irons u otras muy bien elegidas como Holliday Grainger (Lucrezia) comparado con los flojos y por momentos pésimos papeles de otros protagonistas principales como son los de los hermanos Borgia, François Arnaud (Cesare) y David Oakes (Juan), es demasiado evidente y resta bastante calidad a la serie.

Por el lado contrario, la puesta en escena resulta de nuevo tan excelsa que suma puntos extras a la hora de su valoración global. Su aspecto de superproducción te deja boquiabierto en muchas escenas, aunque no sea de las más caras de la actualidad (la HBO tiene series que duplican el presupuesto de ésta). El vestuario y los decorados son sublimes, y con ellos la vida en las calles o en los palacios son recreadas a lo grande, destacando claro está los conatos de batallas y asedios. La profesional dirección de cada capítulo, unida a una iluminación y fotografías de calidad, ofrecen un acabado visual de primerísimo nivel.

Ver también:
Temporada 1.

LOS BORGIA – TEMPORADA 1.

Showtime | 2011
Productores ejecutivos: Neil Jordan, Michael Hirst, Sheila Hockin, Jacke Rapke.
Intérpretes: Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Lotte Verbeek, David Oakes, Colm Feore, Peter Sullivan, Aidan Alexander, Ronan Vibert, Sean Harris.
Valoración:

Una decepción me ha supuesto la primera temporada de Los Borgia, pues esperaba no sólo una superproducción que luciera en pantalla, sino también una historia de alta calidad, una digna sucesora de Los Tudor (misma cadena, mismo estilo, algunos de los mismos productores…). En Los Tudor teníamos un gran número de personajes cada cual más fascinante que el anterior y nos enfrentábamos a varias intrigas políticas y personales más o menos entrelazadas que se desarrollaban con un ritmo muy firme y que resultaban siempre densas y sumamente atractivas. En Los Borgia los protagonistas son escasos y por desgracia salvo Rodrigo Borgia y su hija Lucrezia resultan muy poco interesantes, de hecho algunos llegan a ser considerablemente monótonos: los otros hijos de Rodrigo son anodinos, algo imperdonable al tratarse de protagonistas principales. Sus conflictos, planes y demás quehaceres se describen y desarrollan con una notable falta de garra, con una simpleza que deja un mal sabor de boca en una serie nacida en teoría para ser grande. La sensación de que todo está muy visto y no se pone suficiente esfuerzo por darle algo de densidad y atractivo es constante, tanto que los primeros capítulos terminan resultando muy aburridos.

Pero a partir de su ecuador las tramas crecen de forma notable. Los problemas matrimoniales de la pequeña Borgia ofrecen buen drama y el avance militar del rey Carlos VIII aporta considerable fuerza a la trama política y su presencia reaviva el papado haciendo que haya más actividad, rivalidades y problemas. Pero a la larga se pasa de un extremo a otro: llegan a ocurrir tantas cosas que pienso que incluso termina precipitándose más de lo debido. Qué rápido despachan la llegada a Florencia, qué poco impacto produce la resolución de estos ahora atractivos hilos narrativos. No es especialmente grave, pero un cierre más llamativo, menos forzado, le habría venido muy bien.

El trabajo actoral es igualmente irregular, cuando Los Tudor nos dejó uno de los mejores repartos de la pasada década. La única presencia imponente es la de Jeremy Irons, y por debajo de él sólo unos pocos destacan por aportar papeles muy profesionales, siendo dignos de citar la joven Holliday Grainger (Lucrezia) o el veterano Colm Feore (Giuliano Della Rovere). Obviamente el que el reparto no sea sobresaliente no es como para quejarse, pero sí lo es que dos figuras desentonen tanto en una producción de tal calibre: François Arnaud (Cesare) y David Oakes (Juan) llevan papeles principales con una desgana y falta de carisma asombrosa, empeorando sus sosos personajes.

En la ambientación y la puesta en escena sólo puedo verter halagos. Como en Los Tudor estamos ante una obra visualmente perfecta, una producción colosal cuidada con una dedicación impresionante a todos los niveles. El resultado es prácticamente inmejorable, plano a plano te deslumbran con el fastuoso vestuario, las bien elegidas localizaciones y decorados, la fotografía e iluminación brillantes, la acertada música… De hecho, si los primeros soporíferos episodios resultan mínimamente interesantes es por su embriagador aspecto visual, que incluso solapa a las propias tramas: en muchos momentos me descubrí solamente observando la belleza de las imágenes, sin hacer caso lo que parloteaban los insulsos protagonistas.

En consecuencia es un año bastante desequilibrado, con un arranque excesivamente frío y lento que no se puede perdonar con tan pocos capítulos en juego. Cuando se lanza llega a alcanzar el nivel de notable y resulta un producto digno de la televisón privada, pero no se mantiene en esa media el suficiente tiempo o número de capítulos como para considerar que la temporada merezca semejante calificación. Es un drama bastante clásico al que no han sabido dar intensidad suficiente y que además carga con una gran diferencia cualitativa entre el contenido y el continente. Espero que se pongan las pilas en la próxima temporada.