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CAMELOT – TEMPORADA ÚNICA.

Starz | 2011
Productores ejecutivos: Michael Hirst, Chris Chibnall, Tim Headington, Graham King, Douglas Rae, Anne Thomopoulos.
Intérpretes: Jamie Campbell Bower, Eva Green, Joseph Fiennes, Claire Forlani, Tamsin Egerton, Peter mooney, Philip Winchester, Clive Standen, Diarmaid Murtagh, James Downey, Chipo Hung.
Valoración:

Decepcionante es la valoración prácticamente unánime que se puede ver en internet. Al menos en boca de los pocos que aguantamos la temporada entera, porque la expectación con que nacía la serie se diluyó rápidamente en los primeros episodios, y al llegar al desenlace ya no quedaba prácticamente ningún blog comentándola. La crítica y las audiencias tampoco han sido notables, y cuando escribo esto su cancelación parece tan segura como merecida.

Camelot está claramente destinada al público adulto. Está realizada por un canal de pago, Starz, y hay desnudos y sexo en cantidad, la mayor parte descaradamente gratuitos (ni siquiera ponen excusas para que Eva Green o Tamsin Egerton enseñen carne, lo hacen y punto). También cabe decir que su estreno parecía un intento de mantener y aumentar el prestigio y éxito ganado con Spartacus y Los pilares de la Tierra. Sin ir más lejos viene avalada por el renombre de su creador, Michael Hirst, quien fuera el artífice de la excelente Los Tudor. Sin embargo parece escrita para adolescentes. Parece que Hirst sólo habrá ayudado como productor, porque todos los guiones se acreditan a Chris Chibnall, quien no ha estado a la altura de lo esperado, pues ha desarrollado un drama muy débil, con personajes planos y aburridos, tramas políticas insustanciales e historias amorosas dignas de una serie de amoríos de instituto.

A lo largo de los diez soporíferos y repetitivos episodios vemos la rivalidad entre Arturo y Morgana para hacerse con el trono, reuniendo amigos y fieles para sus causas y tratando de dirigir el reino cada uno a su manera. Las intrigas y tácticas resultan flojas y anodinas, sin intensidad alguna y en muchos casos con poca credibilidad. No hay inteligencia ni complejidad, sólo excusas torpes para pasear personajes de acá para allá y meter algo de romance y un poco de acción. Cuántas veces los protagonistas están en peligro, o hay una aldea en peligro, y de repente se olvidan y se ponen a hacer otras cosas (como fiestas), o cuántas veces Morgana va a usar el truco de cambiar su cuerpo para hacerse pasar por otros (¿es el único recurso que hay para hacer avanzar las tramas?), por mencionar sólo los desatinos más notables, que partes endebles y agujeros de guión de risa hay bastantes.

Por desgracia los personajes están escritos con la misma ineficacia y desgana. Salvo Morgana, la única con motivaciones claras (ambición y ansias de poder) y con algo de fuerza gracias a la calidad de la actriz, el resto son figuras completamente inertes. No es de recibo que en una temporada entera no se hayan expuesto las motivaciones de los protagonistas principales (y no hablemos de los secundarios, que se diferencian porque cada uno lo interpreta un actor distinto). Arturo se apunta a todas las aventuras porque sí, sin dedicarse un segundo a explicar por qué lo hace, qué pretende o cuánto sufre internamente en el proceso de maduración y aceptación de su enorme misión. Un momento cumbre de este vulgar protagonista es el lío con Ginebra, la mujer de su gran amigo: ¿pero por qué demonios se enrollan si ni siquiera se nos muestra que tenga interés por ella?

Termina la temporada y queda la sensación de que todo sigue como en el flojo episodio piloto. No se han terminado de definir los personajes ni sus objetivos y las tramas no han narrado nada digno de mención. En estas condiciones es lógico que el ritmo sea tan lento y disperso, que los episodios pasen sin dejar huella alguna. En cuanto al mito artúrico no estoy muy puesto, así que no puedo hablar sobre como lo han tratado.

Otro chasco sorprendente en una superproducción de un canal de cable es el aparente nulo cuidado que han puesto en el casting, que resulta digno de recordar como alguna clase de grotesco hito televisivo. La parte femenina funciona francamente bien; las guapísimas Claire Forlani y Tamsin Egerton cumplen con profesionalidad y Eva Green da una lección magistral de interpretación, carisma y erotismo que supone lo único digno de recordar de la serie. Pero la sección predominante, la masculina, de infame resulta indescriptible. El reparto parece elegido para protagonizar un clon de Merlose Place: jóvenes y guapos pero pésimos actores. No ayuda que los personajes estén huecos y el maquillaje se esfuerce más por ponerlos atractivos que por hacerlos creíbles en sus roles (en todo momento parecen estar posando para una revista, siempre perfectos). Jamie Campbell Bower (el ridículo Arturo), Philip Winchester (Leontes)… bueno, para qué perder el tiempo citándolos, todos dan pena cuando no asco. Pero el premio gordo se lo lleva el veterano Joseph Fiennes (Merlín). Este hombre va al revés de lo que dicta la lógica: con el tiempo y la experiencia se va volviendo cada vez peor actor. Si en Flashforward era un hazmerreír aquí es una presencia insoportable.

La puesta en escena es normalita por lo general y poco eficaz en los momentos de acción. Las escenas de peleas a espada son pobretonas, y la “batalla” final es lamentable. Y batalla va entre comillas porque otro aspecto alucinante de la serie es que parece que en todo el reino hay doscientos habitantes y la confrontación es entre dos castillos habitados por cortes y ejércitos que no superan los cincuenta miembros, con lo que la gran batalla es de cinco contra treinta, y para colmo como el guión es cutre atacan en grupos pequeños entrando por donde los buenos han puesto las trampas y esperando entre oleadas para que los protagonistas tengan tiempo de volver a prepararse. Los únicos elementos donde se nota el dinero echado y donde encontramos gente solvente es en la música, una bonita partitura de los hermanos Danna, y en el impresionante nivelazo del vestuario y atrezo, que resulta incluso demasiado bueno para una producción que en conjunto luce tan poco.

Lo cierto es que Camelot no llega a ser realmente mala, pero resulta un quiero y no puedo constante en el que no merece la pena perder el tiempo. Lo peor es la citada sensación de desencanto, de que de esta clase de serie se esperaba muchísimo más.

Actualización: la serie no fue renovada, quedándose en una única temporada.

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CAMELOT – EPISODIO PILOTO.

Starz | 2011
Guión: Michael Hirst, Chris Chibnall.
Dirección: Ciarán Donnelly.
Intérpretes: Jamie Campbell Bower, Joseph Fiennes, Claire Forlani, Eva Green, Sebastian Koch, Peter Mooney, Sean Pertwee, James Purefoy.
Valoración:

La enésima versión del mito de Arturo y Camelot viene avalada por haber nacido de la mano de los creadores de Los Tudor, aquel magnífico drama de corte histórico con el que nos deleitaron durante cuatro años en Showtime. Camelot se ha gestado sin embargo en Starz, cadena incipiente pero con bastante potencial, como empezó a demostrar con la más que correcta Los pilares de la Tierra, otra ficción ambientada en el medievo que guarda notables parecidos con la que aquí comento. Pero el primer capítulo sabe mucho a decepción. En ningún momento se ve la huella de sus autores, en ningún aspecto se observa la calidad que ofrecieron tanto en guión como en realización en la serie sobre la vida de Enrique VIII.

No entiendo muy bien qué interés puede tener el recuperar una y otra vez una historia tan trillada, pero lo que desde luego no es de recibo es que se aborde con una presentación tan esquemática y simple de la trama y los personajes. No hay nada que llame la atención o sea digno de recordar en cincuenta rutinarios minutos que pasan por las etapas más predecibles de cualquier relato de reyes y conspiraciones por el poder y que se narran a través de unos personajes apenas dibujados (especialmente pobre es ese Arturo que se apunta a todo porque sí). Sólo el personaje de Morgana cala algo, y ello porque Eva Green borda su papel. Pero en principio es la única digna en un reparto que oscila entre lo mediocre, con el soso Arturo de Jamie Campbell Bower, y lo directamente infame, con un Joseph Fiennes que nos deleita con el peor Merlin posible. Aquí cabe hacerse unas cuantas preguntas: ¿quién llevó la selección de actores, que no vio el papelón de Fiennes en Flashforward, y cómo demonios éste logró pasar las audiciones? Qué falta de presencia, de carisma, de dotes interpretativas, de soltura… Llega a provocar risa con su cabeza torcida y sus miradas de abajo a arriba.

La realización llama rápidamente la atención por su fotografía torpe y su montaje caótico que denotan claramente una nula planificación de las escenas. ¿De verdad Ciaran Donnelly dirige esto, con lo bien que lo hizo en Los Tudor? Joder, cada vez que la cámara intenta torpemente encontrar un personaje que al moverse se ha salido del encuadre me saca completamente de la narración. Tengo esperanzas en que en este aspecto mejore, porque acreditados para la temporada tenemos algunos de los mejores directores de la televisión, como Jeremy Podeswa.

Se nota que no tiene el presupuesto de Los pilares de la Tierra, pero el vestuario es excelente y los decorados cumplen aunque todavía no hayamos visto ninguno de gran nivel. Sin embargo la caracterización de los personaje me ha rechinado bastante: no me resultan creíbles, pues de lo limpios y arreglados que aparecen en cualquier circunstancia parecen gente disfrazada.

Sin ofrecer una pizca de tensión y emoción y desde luego incapaz de despertar interés, Camelot es una apuesta bastante dudosa. Mucho tendrá que mejorar para eliminar la sensación de serie menor y nada prometedora que ha mostrado en este inicio.