Archivo mensual: diciembre 2011

HOMELAND – TEMPORADA 1.


Showtime | 2011
Productores ejecutivos: Michael Cuesta, Alex Gansa, Howard Gordon, Gideon Raff.
Intérpretes: Damian Lewis, Claire Danes, Morena Baccarin, David Harewood, Mandy Patinkin, Diego Klattenhoff, Morgan Saylor, Jackson Place, David Marciano.
Valoración:

Alerta spoilers: Revelo datos crucial del final de temporada.–

Tras ocho años desaparecido en Irak el sargento de los marines Nick Brody es hallado y rescatado de su cautiverio. Vuelve a casa como un héroe a los ojos de la población y los políticos que aprovechan su fama, pero la CIA debe ser más cuidadosa y por ello analiza si en todo ese tiempo ha podido ser cambiado de bando mediante la tortura y haberse convertido en un agente durmiente, en un terrorista con un plan. Sin embargo, su intachable actitud adaptándose de nuevo a su vida (al menos de cara al público, que su reinicio con la familia es un desastre, como cabe esperar) y lo fiable de sus testimonios quitan pronto la sospecha sobre sus hombros… salvo para Carrie, una agente obsesiva y rebelde que no duda en infringir la ley para espiarlo constantemente. Está convencida de que hay algo oculto en su retorno relacionado con Abu Nazir, el líder terrorista más buscado. Y hará todo lo posible para hallar pruebas.

La parte de los protagonistas está muy bien trabajada. Los caracteres son pocos pero de gran densidad. Sus formas de ser, sus miedos, sus capacidades y limitaciones son definidos y desarrollados con intensidad y realismo, lo que se traduce en que desde el primer episodio sus vidas y problemas resultan sumamente interesantes y se disfruta bastante siguiendo sus historias y esperando con interés su futuro. La adaptación de Brody a su entorno, donde su familia siguió adelante sin él, se muestra con ideas típicas (ella –Morena Baccarin– se lio con otro, la hija adolescente es rebelde) pero bien utilizadas. Cabe destacar también que los hijos no resultan repelentes, e incluso la chica (Morgan Saylor) lo hace muy bien en un papel que toma importancia conforme avanza la sesión. Carrie arrastra sus propios secretos (es bipolar y lo oculta a la agencia, pues si no sería expulsada), y vemos que quien de cara a la CIA es una agente excelente tiene serios problemas de estabilidad emocional. Su mentor Saul (un siempre excelente Mandy Patinkin) suda de lo lindo para que no tire su carrera en conjeturas muy fantasiosas mientras lidia también con sus asuntos propios: este tipo de trabajo impide tener una vida familiar en condiciones, y su intermitente relación con el amor de su vida no levanta cabeza.

Momentos cumbres relativos a estos protagonistas hay muchos de gran impacto, destacando especialmente la caída en desgracia de Carrie cuando su enfermedad vuelve a controlar su vida y sus locuras salen a la luz o los pasos finales de Brody, donde toda la tensión y estrés acumulados son palpables en cada escena (fantástica la preocupación de la hija y lo cerca que está de pillarlo). Los dos actores tienen papeles complejos en los que sumergirse y explotar sus dotes, y no desaprovechan ni una de las numerosas oportunidades que tienen para lucirse: Carrie (Claire Danes) loca y luego desecha da lástima, y Brody (Damian Lewis) en el búnker es un auténtico caudal de terrores fluyendo mientras intenta controlarlos.

Pero la trama de espionaje, conspiración y terrorismo es por el contrario irregular y sobre todo resulta algo tramposa. Al principio fue llamativa e intrigante, pues dado como se presentaba ofrecía un sin fin de posibilidades por donde la serie podría haber navegado. Sin embargo, van pasando los episodios, tres o cuatro, y vas viendo que los guionistas no se van a arriesgar tanto como en apariencia prometían, y que todo se va a limitar a dos opciones: o Nick está tratando en secreto de desmantelar un plan de Abu Nazir, o lo está siguiendo. En el proceso hay mucho humo, mucha vuelta innecesaria que no lleva a ninguna parte y subtramas que no aportan nada llamativo (la amiga infiltrada de Carrie, por ejemplo). Nos tiramos un montón de tiempo varados en una trama ambigua y sin objetivo aparente con capítulos que, aunque entretenidos, realmente no dan nada tangible, pues todos se limitan a mostrarnos a Carrie obsesionada y Nick artificiosamente intrigante. En el tramo final la cosa va tomando forma y por fin se adivina una ruta, pero ésta no resulta especialmente llamativa, de hecho se presenta demasiado sencilla y previsible. Está claro que la bomba no va a explotar, su fallo es completamente predecible, y en general todo el tramo final ofrece una narrativa que se ve venir punto por punto. Y para colmo termina la temporada y nos quedamos igual que al principio: Carrie obsesionada y Brody otra vez en el limbo de si está con Nazir o no.

Otro factor negativo a tener en cuenta es que la consistencia del relato se mantiene constantemente al borde del precipicio. Es arriesgado y complicado mostrar un personaje como Brody sin dejar al espectador incrédulo, y lo cierto es que el nexo se mantiene débilmente: sí, interesa porque el carácter es excelente en su sección dramática, pero cuando se sumerge en la trama de terrorismo, sobre todo cuando se expone finalmente su objetivo, esa justificación no es del todo plausible, queda muy cogida por los pelos porque en contraste con el resto de su vida no parece creíble, no pega que un hombre tan inteligente y fuerte sea un terrorista suicida tan decidido que ni la vuelta a la normalidad en su casa le aparta de su misión fatal. Incluso personajes más exagerados, como Walter de Breaking Bad, me resultan más fáciles de aceptar. En la misma línea de forzar la credibilidad hay muchos instantes a lo largo del año, destacando principalmente una falla muy gorda: que Brody se pasee con el chaleco explosivo medio día entre un montón de personas (con roces y contactos varios incluidos) sin que nadie note nada… La idea es sencillamente absurda.

Pero lo previsible o facilón no resulta un lastre tan grande como para hundir la serie, porque dos factores levantan la calidad del producto. El primero es la citada vida diaria de los protagonistas, cuya gran calidad hace de la historia algo tan atractivo que aunque lo que sucede sabe a poco en un momento o se ve venir en otro, se vive con cierta expectación porque seguimos de cerca y con interés sus vidas. El segundo es la puesta en escena, muy profesional y capaz de dar ritmo y vida a episodios no especialmente complejos. De hecho, el último dura hora veinte, convirtiéndose en un thriller casi cinematográfico de buen nivel, no extraordinario pero sí plenamente satisfactorio como entretenimiento. Carrie hundida y rechaza hasta por su amigo y mentor y Brody tenso y muerto de miedo por la cercanía de su objetivo son momentos de gran fuerza, y debo decir que el minuto último del año es un cierre espectacular: Carrie recordando el dato crucial que destaparía a Brody justo antes de la operación en la que perderá la memoria es un clásico utilizado con sumo acierto.

Así pues, está claro que Homeland funciona más como drama que como thriller, aunque lo lógico sería que si su trama se halla firmemente anclada en un género sea esa parte la más destacable. De todas formas las virtudes superan bastante a los fallos y se obtiene una temporada bastante atractiva. Es de agradecer que por fin se ofrezca un thriller de espionaje que no es procedimental repetitivo o acción sin mucho detrás. No llega al nivelazo de Rubicon, pero cumple bastante bien. Eso sí, para mi sorpresa muchos la tratan no sólo como el mejor estreno del año (claramente superiores son American Horror Story o Boss) sino también como una gran serie, y para mí es indudable que dista de serlo. Además me deja la sensación de que dado lo visto en este primer año es muy improbable que vaya a más en próximas temporadas. Pero ojalá me equivoque y sepan mejorar los problemillas que han limitado su potencial.

PD: no sabía dónde meterlo: lo del topo en la oficina queda en el aire, pero como sólo hay un secundario en la agencia lo más seguro es que sea él.

HUNG, HOW TO MAKE IT IN AMERICA Y BORED TO DEATH, CANCELADAS.

Zarpazo inesperado de la HBO, cadena que no deja series a medias así como así: Hung, How to Make It in America y Bored to Death han sido inesperadamente canceladas. Y sus últimas temporadas están ya emitidas, así no conocerán un final definitivo, se quedan colgadas donde acabasen. Es cierto que ninguna tenía una audicencia llamativa (Hung había decaído mucho, y Bored to Death… pues no la veía nadie), pero eso no les supone problema alguno para mantener otras como Treme. Y prestigio tampoco les faltaba. Hung sobre todo ha acaparado muchos premios y nominaciones, incluidos los Globos de oro a los que optaron sus dos actores principales (Thomas Jane y Jane Adams). Así pues, la sorpresa es grande. Y triste, porque seguía las tres: Bored to Death, aunque irregular, tenía su puntillo, a How to Make It in America acababa de engarcharme, y Hung me parecía deliciosa y además una serie bastante buena. Es de suponer que han decidido centrar sus esfuerzos en las grandes de la cadena y los próximos estrenos, incluyendo una segunda oportunidad a Enlightened, que resucita tras ser una segura finiquitada gracias a la nominación al Globo de oro a su protagonista Laura Dern.

BUSCARSE LA VIDA EN AMÉRICA – TEMPORADA 1.


How to Make it in America
HBO | 2010
Productores ejecutivos: Ian Edelman, Julian Farino, Stephen Levinson, Jada Miranda, Carole Kravetz Aykanian, Robb Weiss, Mark Walhberg,
Intérpretes: Bryan Greenberg, Victor Rasuk, Lake Bell, Eddie Kaye Thomas, Luis Guzmán.
Valoración:

Dos jóvenes amigos que viven en Nueva York, Ben y Cam, buscan día a día su camino en la vida, es decir, encontrar sustento que les permita salir adelante. Con chanchullos varios, muchos con un pie fuera de la ley (ventas ilegales, trapicheos) intentan adentrarse en el mundo de la moda, pues es lo que Ben estudió y a lo que desea dedicarse. No es fácil, porque es un gremio hermético, dado a tendencias difíciles de predecir, y sobre todo porque para introducirse en él necesitan un dinero y estatus que no tienen. El tema monetario les traerá diversos problemas, sobre todo cuando piden crédito al primo de Cam, un cutre mafioso de barrio que acaba de salir de la cárcel y en teoría quiere encarrilar su vida con negocios legales (la venta de un refresco energizante). Poco a poco también vamos conociendo a la ex de Ben, cuya relación, como es de esperar, no está del todo cerrada.

How to Make It in America, es decir, cómo montárselo en Estados Unidos (me gusta más que la traducción oficial), ha sido comparada con Entourage (El séquito), y lo cierto es que las semejanzas son notables en argumento y estructura (no en vano varios de sus productores son los mismos). Aunque Vince y sus chicos nadaban en la gloria y éxito desde el principio y los protagonistas aquí empiezan desde abajo (y no sabemos adónde llegarán), la idea es la misma: mostrar un grupo de amigos superando adversidades y relacionándose con la gente, todo narrado con ritmo rápido (me encantan los pequeños resúmenes y transiciones de tramas a base de fotografías), enlazando fiestas con penurias, humor y aventura con drama ligero. Además, como allí el mundo de Hollywood, aquí New York tiene alma propia, es casi un protagonista más.

Como ocurrió con El séquito, esta primera temporada es apenas una introducción (ocho capítulos de formato corto no es que den para mucho), y como tal no podemos saber si esto es lo máximo que puede que ofrecer o irá a más. Aquélla creció exponencialmente, y ésta tiene potencial de sobra para hacerlo. Por ahora solamente echo en falta un entramado de personajes más amplio y mejor ubicado (el primo criminal suele quedar muy descolgado de las aventuras centrales) y por supuesto que las tramas vayan llevando a algo más concreto que la supervivencia casi diaria. El tiempo dirá si llega la esperada maduración (tanto de la serie como de sus protagonistas) o no.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 1.

The Walking Dead
AMC | 2011
Productores ejecutivos: Gale Anne Hurd, Glen Mazzara, David Alpert, Robert Kirkman, Charles H. Eglee.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Jon Bernthal, Jeffrey DeMunn, Norman Reedus, IronE Singleton, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson.
Valoración:

Haciendo honor a su título, The Walking Dead como serie es un muerto andante. El inicio de su primera temporada fue muy atractivo, ofreciendo un piloto de gran nivel y prometiendo un drama post-apocalíptico de gran alcance, pero resultó ser un espejismo que pronto se difuminó. El drama se presentaba como predecible y soso, dibujando personajes y relaciones muy pobres, y la aventura de supervivencia pecaba de simplona y desaprovechada. Aun así, el estreno de la segunda temporada aumentó su éxito inicial, congregando a millones de espectadores que le han permitido batir todos los récords de audiencia en canales por cable. Estimo que dicho éxito es fruto del efecto arrastre, porque desde luego la serie es machacada en todas partes. Probablemente ya haya enganchado a suficientes espectadores nada exigentes y curiosos con aguante (entre estos últimos por ahora me incluyo) como para asegurarse unos cuantos años más de vida, pero desde luego no se lo merece.

Con el frío panorama visto en la primera sesión, los ojos estaban puestos con interés en la segunda. ¿Sabrían los guionistas superar sus errores y exprimir el potencial hasta obtener un buen producto? Pero no se había estrenado y esta esperanza ya se hacía pedazos: las disputas internas acabaron con su productor ejecutivo principal, Frank Darabont, en la calle, y por si fuera poco la cadena exigía que se realizara el doble de episodios con el mismo o menos presupuesto. El resultado canta a catástrofe a los pocos capítulos y termina por confirmarse con la finalización de esta primera parte de la temporada: se ve con claridad que han doblado el número de entregas no añadiendo ni mejorando tramas, sino doblando la longitud de las mismas. Así pues, entre que las historias están extremadamente estiradas y diluidas, que no hallamos atisbo alguno de mejora en el dibujo de los protagonistas y sus relaciones y no se aporta nada llamativo a las situaciones de supervivencia en un medio extremadamente hostil, The Walking Dead ha caído a mínimos de calidad e interés realmente vergonzosos.

Lo que debería ser una serie de aventuras y suspense se convierte en un drama familiar insoportablemente lento y tedioso. Van pasando los episodios entre infinitos e intrascendentes paseos por el bosque, sin zombies y sin tensión, mientras la narración se mantiene constantemente estancada en nimiedades repetitivas (cuántas veces van a practicar puntería), en dilemas mal planteados (qué mal encajados están los ramalazos religiosos: personajes rezando por la salvación no son creíbles en el contexto de catástrofe definitiva, en esa situación que deja claro que no hay dios alguno y únicamente puedes valerte por ti mismo) y peor desarrollados (encima se repiten los mismos dilemas tan primarios y aburridos a lo largo de casi todos los capítulos). Media temporada y sólo hemos sacado en claro que Andrea quiere aprender a disparar o que Shane está cabreado con el mundo, y sólo hemos visto relaciones de lo más triviales: Lori está afligida porque le puso los cuernos a Rick, el chino está en celo, Rick quiere ser buen papá… Llega un punto en que los problemas personales caen a niveles irrisorios: ahora resulta que se puede pensar en tener bebés en esa situación de vida o muerte, y el asunto nos arrastra en un sinfín de tonterías durante otros tantos episodios vulgares.

Pero la cosa sigue empeorando, porque pronto empieza a fallar también la credibilidad. La búsqueda de Sophia llega un momento en que deja de funcionar como eje central de las historias (que pasa a centrarse en lloriqueos, citas absurdas, en Hershel y el granero…), y es evidente que los guionistas no saben mantenerla en una situación creíble: de repente los personajes se pasan el día haciendo gilipolleces, como prácticas de tiro, paseando y follando. Ya no importa si encuentran a la niña o no (de hecho llega un punto en que a la madre no parece importarle, destrozando así otro personaje), porque el interés y la solidez de la trama se han diluido por completo.

Se supone que los protagonistas viven en tensión constante, al límite psicológico de la desesperación y la locura… pero no se transmite lo más mínimo la sensación de caos, dolor y miedo. Lo único interesante ha sido el tema del granero, lo único que ha ofrecido un dilema inteligente y sólido capaz de dar una trama breve pero interesante. Amén de que la sorpresa final por fin hace avanzar las cosas, aunque no haya sido nada del otro mundo. Por cierto, no hablo de la fidelidad al cómic porque no los he leído, pero los lectores sienten como se desaprovechan buenas historias para centrarse en bobadas superficiales sin trascendencia alguna.

Añadiendo sal al asunto, hay que indicar que la realización es pobretona, por no decir mala de narices. La fotografía resulta horrorosa, llena de primeros planos que hoy día saben a televisión anticuada. ¿De verdad esta serie se produce en AMC, de donde sale también esa maravilla que es Breaking Bad? Darabont imprimió su sello de director de calidad en el piloto, pero el resto está a un nivel impropio para la televisión de hoy día, y desde luego ridículo para la televisión por cable. Lo único que se salva es el maquillaje de los zombies (esos que meten de vez en cuando sin venir a cuento, como el del pozo, para justificar el género). Y por si fuera poco el reparto es para echarse a llorar. Salvo el viejo, los actores elegidos son incapaces de la más mínima expresión, de transmitir lo que los personajes deberían estar mostrando. El trío protagonista es de lo peorcito que he visto en siglos, algo que se agrava enormemente este año que hay conversaciones constantes.

Protagonistas inertes incapaces de despertar interés, drama tontorrón y aburrido, puesta en escena propia de principios de los noventa, nada de acción y aventura que merezca ser recordada… The Walking Dead prometía mucho, y no ha dado nada. Sólo queda esperar que los espectadores se den cuenta por fin de que esto hace tiempo que no va de un apocalipsis zombie, como Terra Nova o Falling Skies no eran ciencia-ficción, sino que ha resultado ser un drama familiar sencillo y poco inspirado que no tiene nada que aportar al rico panorama televisivo actual. Yo tengo claro que esto no puede remontar, visto lo visto es obvio que los guionistas no tienen la calidad necesaria para conseguirlo.

Ver también:
Temporada 1.
Episodio piloto.

BREAKING BAD – TEMPORADA 4.


AMC | 2011
Productor ejecutivo: Vince Gilligan.
Intérpretes: Bryan Cranston, Anna Gunn, Aaron Paul, Dean Norris, Betsy Brandt, RJ Mitte, Bob Odenkirk, Steven Michael Quezada, Giancarlo Esposito, Jonathan Banks.
Valoración:

Alerta spoilers: no leer si no se ha visto la temporada al completo.–

Breaking Bad siempre ha sido amiga de los excesos, de jugar al ir más allá de lo esperado y aferrarse a las consecuencias de ello (es decir, no se monta giros absurdos para volver al statu quo). En consecuencia, es una serie arriesgada e impactante como pocas. Pero también ha sido notablemente irregular, con tramos de relleno no del todo eficaces, con subtramas de interés inferior a los asuntos de Walter y Jesse (por ejemplo, las historias de las esposas siempre han estado varios peldaños por debajo). Pero este cuarto año el equilibrio es mucho mayor. No perfecto, pero casi. Los guionistas han centrado y exprimido mucho más la narración, y lo han hecho precisamente en una temporada que lo necesitaba mucho, donde cualquier desliz podría dejar en evidencia los trucos del guión y la puesta en escena: la historia central es simple, y debe dar sensación de avance o sabrá a trampa o a desaprovechada. Básicamente había que montarse trece episodios de Walter vs. Gus, algo que en apariencia no podría estirarse demasiado.

Salvo un primer episodio al que le cuesta entrar en materia, la sesión al completo es pura adrenalina, tensión palpable en cada capítulo, en prácticamente cada escena. Afinando, se podría decir que es indudable que han alargado muchas secuencias para no acabar con capítulos demasiado cortos, pero siendo justos, ¿cuántos autores son capaces de meter en cada episodio tres o cuatro escenas de gente esperando sentada, time-lapses de adorno (las fiestas de Jesse), aspectos cotidianos de la vida diaria de los personajes, etc. que no saben a engaño, que funcionan como elemento intrigante, como dispensador de inquietud y desasosiego? Incluso partes enormes dedicadas a matizar algún aspecto concreto de los protagonistas, como el viaje a Méjico en el pasado y luego en el presente, importante para conocer a Gus, resulta una sección claramente resumible… pero entonces quizá perdería esa atmósfera de acojone constante. Sí, está claro que hay trucos… pero tan buenos que me dejo engañar con gusto.

Decía que las tramas secundarias han ganado. Lo han hecho en intensidad (la parte de Hank tiene mucho más interés, resulta más atractiva y dramática… y a la larga incluso da pena el hombre, con su obsesión), en consistencia (Skyler está plenamente sumergida en la trama de Walt, con el asunto del lavado de dinero) y en habilidad (qué bien hilado está el asunto del ex empleador de Skyler, y cuánto efecto causa en el tramo final del año). En la línea principal, la sombra de Gus sobre la vida de Jesse y Walter provoca constantes enfrentamientos entre ellos, y pasan toda la temporada sumidos en el caos y el terror. Momentos extremos de gran interés y emoción llegan cuando Gus se empeña en confiar en Jesse, es decir, en apartarlo de Walter, y sobre todo cuando Walt pone en marcha su plan final para traerlo de nuevo a su lado y unir fuerzas contra Gus. ¡Y vaya plan! Te hueles algo, pero no sabes qué; si es algo ideado por uno o por otro, si es casual… pero cuando lo descubres todo encaja a la perfección: con un solo plano (las flores…) todo lo visto en varios episodios (incluida la extraña escena de Walter dando vueltas a la pistola y mirando a no sabíamos qué…) adquiere sentido de forma magistral.

El villano merece una mención aparte. Hasta ahora no tenía una presencia tan importante. Era el inteligente y peligroso director de su propia distribución de drogas, un tipo silencioso, inquietante, frío y calculador… Pero aquí conocemos más a fondo su pasado, sus intenciones… y sobre todo sus capacidades. Se convierte en un auténtico dios del crimen, con escenas impactantes, perturbadoras, como el momento en que se queda de pie vacilando al francotirador o su Plan, así, con mayúsculas, con el que elimina a todo un cártel de golpe, plan que incluye tanto la venganza como el asegurarse su mercado. Además, el actor Giancarlo Esposito tiene obviamente más tiempo en pantalla, y no lo desaprovecha: otro papelón enorme que nos deja la serie.

La esperada muerte de semejante monstruo era el objetivo de la temporada, y como tal debía ser un gran momento. Ha estado francamente bien, pero tengo alguna queja: el golpe final no me convence. Primero, la bomba se ve pegada a la silla, joder, con mirar hacia abajo tendrían que haberla visto; ahí la credibilidad se va al traste. Y segundo, en una de las idas de olla habituales de la serie nos sacan un último plano de Gus tras la explosión, uno que no venía a cuento y que por exagerado y fantasioso queda ridículo: medio cuerpo destrozado, media calavera expuesta… Vamos, lo imposible. Y encima se ajusta la corbata. No, Gus no merecía un chiste en su muerte. Como ocurrió con el avión explotando en la segunda temporada, a veces el ir más allá se lleva demasiado lejos.

Breaking Bad tiene buenos guiones (inventivos, arriesgados, perfectamente estructurados…) y excelentes personajes encarnados por actores inmensos (no hace falta volver a repetir que están todos fantásticos y que Aaron Paul y sobre todo Bryan Cranston nos deleitan con algunas de las mejores interpretaciones de los últimos años), pero no me cabe duda de que sin la puesta en escena que posee seguramente no sería lo mismo. Más que en ninguna serie, el estilo otorgado desde la realización es crucial para su funcionamiento y calidad. El pulso siempre excelente de la dirección, que ofrece capítulos con un ritmo exquisito, la fotografía virtuosa, los juegos visuales asombrosos y cruciales (time-lapses, encuadres variados, montajes atípicos), la música que realza cada escena (algunas de forma magistral, como el clímax con Walter buscando desesperadamente su dinero para escapar… y encuentra que no está)… Todo en conjunto ofrece un aspecto visual soberbio. Sin duda Breaking Bad es una de las series mejor rodadas en la actualidad.

No es que parezca difícil mantener durante trece episodios tal nivel de expectación, es que se presupone que es imposible. Pero lo han conseguido, lo han conseguido. La próxima temporada será la última, y seguramente traiga otras tramas esperadísimas, como Walter y Jesse enfrentados definitivamente y sobre todo Hank descubriendo quién es Heisenberg. La espera será eterna.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

NUEVA ETAPA DE TRAGANDO SERIES EN WORDPRESS.

Bueno, pues ya estoy aquí. El cierre de Blogsome.com me ha obligado a mudarme, y como comentaba en el blog de cine, no me ha quedado otra que venirme a Worpress.com.

Como es normal, habrá cosas que fallen durante un tiempo. Las imágenes irán apareciendo conforme las suba, y otras cosas como el listado de series en el menú de la izquierda están también pendientes.