BANSHEE – TEMPORADA 2.

Banshee
Cinemax | 2014
Productores ejecutivos: David Schickler, Jonathan Tropper, varios.
Intérpretes: Antony Starr, Ivana Milicevic, Ulrich Thomsen, Frankie Faison, Hoon Lee, Rus Blackwell, Matt Servitto, Demetrius Grosse, Trieste Kelly Dunn, Lili Simmons, Anthony Ruivivar.
Valoración:

Es clara la sensación de que en esta temporada les ha faltado material a los guionistas, que diez capítulos han sido muchos para las pocas ideas que tenían para la trama. No han sabido introducir las suficientes historias secundarias o casos aislados para que la falta de contenido no influya en el ritmo y la intensidad, y también es evidente que deberían haber dedicado ese tiempo sobrante a los personajes secundarios, que siguen estando muy desaprovechados.

En esta situación es inevitable ver cómo el ritmo demencial del primer año pierde fuelle, y es descarado que algunos capítulos en el tramo central han sido inflados mediante la puesta en escena, rellenando minutos con florituras y secuencias muy alargadas. Directores desconocidos pero de gran talento, como Babak Najafi, se unen al veterano Greg Yaitanes y otorgan a la serie una impronta visual de primer orden, salvando muy bien la difícil tarea estirar el metraje: a base de composiciones bellas y rebuscadas quedas embelesado y casi no te das cuenta de que realmente no hay mucho contenido. El capítulo que más acusa este efecto es The Truth About Unicorns (205): los paseos en coche y las secuencias en plan videoclip están bastante vacíos, pero visualmente son deslumbrantes, destacando el lento tiroteo en un campo de maíz, que resulta hipnótico.

Volver a poner como enemigo principal al mafioso Mr. Rabbit, por mucho que sea el padre de Carrie y el mentor de Lucas, es un pequeño desastre. La jugada sabe a repetición, tenerlo reservado para el final parece una cobardía por parte de los guionistas, y para colmo el esperado desenlace es poca cosa. El ataque a la iglesia acumula varios agujeros de guión y exageraciones que incluso en esta serie tan loca y que no se puede tomar en serio dejan malas sensaciones. Eso de que Hood salte en plan suicida y juuuusto en ese momento lleguen los amigos al rescate, cuando se supone que Job no podía moverse, es muy forzado. Además el tiroteo es decepcionante para el magnífico nivel que suele ofrecer en las escenas de acción, y la narración paralela entre el presente y la época en que trabajaban con Rabbit no es muy llamativa.

Funciona mucho mejor el villano local, Proctor. Las secuelas de sus acciones se notan en el pueblo de Banshee, es un enemigo tangible y temible que pone en apuro a los demás protagonistas constantemente. Cuando Hood decide ir a por él el interés crece, y llega a temerse que sus movimientos causen estragos en su propia campaña, porque ataca de frente sin pensar mucho. Los líos de Proctor con los indios no me han fascinado, son de villano muy clásico, pero la serie no pretende ofrecer algo original o complejo, sino acción sencilla con su tono exagerado, y lo que dan de sí funciona además de poner más intriga criminal de por medio.

Los dos personajes principales salen bien parados. Carrie mantiene su presencia aun con la estancia en la cárcel, y los problemas de su familia se exponen poco a poco y sin caer en sentimentalismo barato con la niña. Está decidida a aceptar a Lucas Hood en su vida, incluyendo los trabajos criminales, pero a la vez no quiere perder a su familia, lo que la pone en una situación peliaguda. Lucas tiene algunos objetivos más o menos claros, pero también muchas dudas y vacilaciones. La aparición del hijo del sheriff a quien robó la vida (literalmente) da una interesante trama secundaria. Los diálogos con Job y Sugar son siempre jugosos, pero estos dos personajes quedan relegados a meros apoyos para el protagonista. El actor Antony Starr parece más cómodo en el papel, aunque sigue sin ser un gran intérprete. Ivana Milicevic como Carrie está francamente bien.

Los secundarios son otro cantar. El dibujo de todos ellos es conciso y efectivo, pues sus formas de ser quedan siempre claras, pero les falta recorrido, evolución, que aporten algo más a las tramas, tanto secundarias como globales. El camino de autodestrucción de Gordon es interesante, y los intentos de recuperar a la familia también, pero le falta algo, no destaca como un personaje atractivo, se queda en otro rol de relleno o apoyo. Emmett tiene una buena historia con el lío racista, pero parece una excusa para eliminar un personaje. Siobhan sólo da un breve noviazgo con Hood, y su desventura con un exnovio es tan aburrida como innecesaria; se ve que no saben qué hacer con ella. El que más prometía es Brock, con sus dudas sobre Hood, pero no termina de navegar hacia nada concreto. Como decía, habiendo tan poca chicha en esta temporada es difícilmente perdonable que no sacaran más partido de tantos personajes en principio atractivos.

La que peor parada sale es Rebecca. La ambigüedad de la chica, cuya presencia sólo parece obedecer al erotismo de Lili Simmons (¿tiene en el contrato una escena subida de tono en cada capítulo?), mantiene la confusión en casi todas sus apariciones. De qué va, cuáles son sus motivaciones, por qué se queda con Proctor, por qué se folla a este o aquél, por qué de repente ataca al indio… No se sabe a qué juegan con ella, parece que quieren mantener a la actriz pero al personaje no saben ni qué forma darle ni hacia dónde dirigirlo.

Banshee en vez de crecer se ha diluido un poco. Sigue siendo un producto más que decente, recomendable por su punto de originalidad basado en pasar de rosca historias clásicas, pero como entretenimiento ha perdido algo de pegada.

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