ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 2.

Arrested Development
Fox | 2004
Productores ejecutivos: Mitchell Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La ley sigue con los ojos puestos en la empresa y las finanzas de los Bluth, y continúa la búsqueda del desaparecido George Bluth Senior. Michael trata de levantar la compañía mientras lidia con su incompetente familia, teniendo algunas meteduras de pata importantes: se le ocurre dar un puesto de responsabilidad a Job, con resultados desastrosos. Pero como toda acción, le sirve a la familia para madurar y aprender algunas cosillas. Responsabilidad, fidelidad, cuidar unos de otros, etc., son de nuevo los temas recurrentes, donde cada miembro de este peculiar grupo tiene sus achaques y limitaciones varios.

Tobias sigue reprimiendo su homosexualidad y siendo un padre lastimero y distante; su obsesión por los Hombres Azules lo lleva de un fracaso a otro, y los penosos intentos de acercarse a Maeby, como cuando se disfraza de criada, juegan muy bien con la vergüenza ajena para provocar risa. Lindsay con sus causas perdidas y fingidas tampoco logra reforzar el núcleo familiar. Maeby acaba por casualidades de la vida siendo productora de cine. George Michael Junior sigue con su novia Ann, a la que nadie nota y de la que nadie se acuerda. Buster sigue intentando independizarse, pero es difícil estando tan mimado, y emprende acciones poco meditadas, como meterse en el ejército. Lo mejor es cuando pierde la mano, pues el accidente y el garfio darán para mil chistes absurdos geniales.

George y su gemelo Oscar llevan las tramas más largas del año. El primero acaba escondido en el ático, formando una familia con las muñecas y arrastrando otros delirios. De vez en cuando reaparecen Kitty y las supuestas pruebas, mientras el juicio avanza poco a poco. Oscar acaba ocupando el lugar del hermano en el lecho de Lucille, que se sentía sola. Las nada sutiles referencias sobre la paternidad de Buster son descacharrantes, el mejor gag recurrente de la temporada.

Tenemos la misma locura que en la primera temporada: chistes de todo tipo cruzados de formas imposibles, personajes atascados en sus miserias e incompetencias, aprendiendo pequeñas cosas constantemente pero sin llegar a madurar nunca; tramas enrevesadas llenas de giros sorprendentes, el mismo microcosmos de personajes secundarios delirantes (el abogado estúpido sigue siendo mi favorito), los chistes reutilizados (la dichosa freidora) y las paridas innombrables (el muñeco racista de Job).

De hecho la estructura de la serie es tan compleja que en este segundo año se nota un ligero desgaste. No es realmente grave, pero sí se deja entrever que a los guionistas les cuesta mantener los finales de capítulos donde todo se junta y explota en un colofón extraordinario, porque cada vez son menos numerosos y menos elaborados. Con todo, los episodios siguen desbordando ingenio, el ritmo no se ve resentido como para protestar, y la esencia del humor de la serie sigue prácticamente intacta, aunque vuelvo a indicar que no es un humor de provocar carcajadas sonoras, sino de mantenerte con una sonsira constante a través del asombro que provocan sus capas y capas de chistes entrelazados.

Ver también:
Temporada 1.
Presentación.

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