BATTLESTAR GALACTICA, OPINIÓN SOBRE SU TRAYECTORIA Y SU FINAL.

Alerta de spoilers: si no has visto la cuarta temporada y el capítulo final no deberías seguir leyendo–

Sabía que Battlestar Galactica era la producción de CF del momento, con permiso de Lost, pero no imaginaba que su final fuera tan esperado. No hay foro o blog donde no se hable de ello. En general, cosa que no me sorprende viendo lo sobrevalorada que estaba siendo hasta ahora, ha sido un desenlace bastante bien recibido. Y la verdad sea dicha, teniendo en cuenta el estilo y nivel de la serie, es un cierre que se ajusta a sus características; vamos, que es más o menos como cabría esperar. Como la propia serie, tiene sus virtudes espectaculares y sus meteduras de pata alucinantes.

La aventura que ha enganchado a numerosos fans a lo largo de estos años empezó de forma inmejorable, con esa miniserie cuyo nivel de calidad fue excepcional, cuyo tono fue sobrecogedor y cuya realización resultó exquisita, y con una primera temporada corta pero intensa, con algunos capítulos antológicos (33) y otros muy buenos (Aqua, Litmus, Kobol’s Last Gleaming II…). Pero siendo justos hay que indicar que ya empezaban a verse algunos fallos. En la propia miniserie a los personajes le faltaba densidad, cosa que luego se va agravando al ir evolucionando estos de forma tosca (cada pocos capítulos eran prácticamente personajes distintos, pero sin haber pasado por un proceso o evolución lógico y creíble). Pero lo más grave es que conforme avanzaban los episodios se dejaba intuir que el dichoso plan cylón iba inventándose sobre la marcha, y las paranoias religiosas (encabezadas por un insoportable y sobreactuado Baltar y una cansina Presidenta cuya limitadísima actriz me ha provocado siempre repelús) y los conflictos políticos (ahora existe el Quorum, ahora no, ahora manda éste, ahora el otro…) eran tratados de formas difusas, torpes, ilógicas.

La segunda y tercera temporada se desarrollaron con un esquema semejante: dos tandas de diez capítulos asombrosa y negligentemente diferenciadas. Las primeras mitades fueron demoledoras y espectaculares historias de acción y supervivencia, de humanos al límite de sus fuerzas en una carrera suicida por la salvación, que sin duda mantenían la calidad con que nació la producción (nos dejaron excelentes capítulos como Scattered, Valley of Darkness, Fragged, Exodus II, Dirty Hands…). Las segundas mitades se inclinaron hacia el relleno poco trabajado, con episodios aburridísimos (Epiphanies, Black Market, Taking a Break from All Your Worries…), con personajes fatalmente exprimidos (Unfinished Businness). Y por si fuera poco se abusó del cliffhanger resultón, del golpe de efecto fácil, en vez de optar por una línea narrativa con un rumbo bien planeado. Cada final de sesión o media sesión resultó precipitado, confuso, exagerado, y luego se resolvió (salvo en el tramo del asentamiento en Nueva Caprica, bien ideado) de forma improvisada y altamente insatisfactoria. Entremedio de todo esto no se desarrollaron sino que se soltaron sin mucho tacto ideas filosóficas, religiosas y mitológicas primarias, infantiles y también sin un trasfondo bien planeado, sin un destino predefinido. Así los guionistas iban sobreviviendo, tirando hacia delante sin mirar atrás (cuantos absurdos giros de trama se han visto –el peor de todos, el del penoso Measure of Salvation-), postergando como podían la debacle que llegó en la cuarta temporada.

Todas las fallidas y triviales ideas religiosas y metafísicas, todos los desbarres pseudo-filosóficos, las inconexas ideas políticas y sociales, confluyeron en diecisiete de veinte capítulos de relleno (sólo se salvan el primero –He That Believeth in Me-, el último –Daybreak Part II-, y el más que correcto apaño explicativo sobre la historia de los cinco cylones –No Exit-). Todos ellos consistieron en ideas ya usadas (la trama del motín de Gaeta es previsible e inservible) o en pedantes, infladas, banales y sobre todo eternas conversaciones que no llevaron a ningún lado. Especialmente horroroso fue el tramo final, los últimos cuatro capítulos antes del episodio de cierre. La fumada existencial de Starbuck (Someone to Watch Over Me), los irrelevantes e infladísimos flashbacks (nunca un capítulo se me ha hecho tan largo e insustancial como Daybreak I, uno de los peores episodios de la historia televisiva), aquella incomprensible disputa infantil entre los cinco cylones (en Deadlock se comportan como adolescentes en sus primeros celos)… ¡Cómo se nota que no sabían hacia dónde tirar, que las tramas de acción estaban agotadas, que los personajes no daban nada más de sí!

Y llegamos por fin al desenlace (Daybreak II). Mucho se puede contar, mucho se puede criticar negativamente y no tanto positivamente, aunque como indicaba el baremo general es mejor de lo que esperaba, pero eso sí, claramente mejorable. Intentaré ser conciso y claro en mis opiniones:

Para empezar, siguen con los delirantes flashbacks, metiéndolos desacertadamente por cualquier parte, intentando a última hora y desesperadamente conferir una personalidad a los caracteres para que hagan algo atendiendo a ella, para que sus finales cobren algo de sentido; un parche que deja en evidencia que los mismos guionistas sabían que los protagonistas se les habían escapado de las manos hace tiempo. Pero pronto se lanza hacia la batalla decisiva, que si bien no es más que el nuevo monstruo final de temporada, resulta indescriptiblemente espectacular. Eso sí, su justificación es la más lamentable que ha habido en todos estos años: supuestamente Hera tiene respuestas para humanos y cylones (que no se dan nunca) y peor aún, Adama primero no quiere ir a rescatarla (lógico) y luego se embarca en una misión suicida porque sí (absurdo, incoherente, increíble). No hay por dónde cogerlo.

Este tramo central alcanza momentáneamente las cotas que Galactica bordeaba en sus inicios y otros grandes tramos, donde te mantiene con la boca abierta, las manos apretadas y el corazón en vilo. El excelentísimo nivel de producción ofrece instantes impactantes, sobrecogedores y de una intensidad casi indescriptible. Se pasa todo volando, apenas hay tiempo para pestañear… Los preparativos, el ataque a la Colonia cylón, el abordaje y la llegada al clímax en el puente de mando muestran lo que Galactica llegó a ser, y me recordaron por qué sufrí tragándome esta temporada entera. La dirección, la fotografía y el montaje (uno de los mejores ejemplos de cámara en mano vistos en TV o cine, un estilo que te sumerge por completo en los acontecimientos si, como aquí, se emplea con sabiduría), los siempre inmensos decorados, las atmósferas oscuras y apocalípticas, y por supuesto los efectos especiales y, en este caso más que nunca, una impresionante banda sonora que supone el mejor trabajo de Brear McCreary en todos estos años, son los elementos que lo hacen posible.

La resolución de este segmento ofrece de nuevo una de cal y una de arena. Las visiones de la ópera pueden pasar (si no fuera porque forman parte de la paranoia cargante habitual), lo de las bombas nucleares disparadas por casualidad es de risa, y la confrontación en plan La roca, con todos apuntándose, no es muy satisfactoria. El pacto que realizan resulta muy cogido por los pelos, precipitado y rebuscado, pero cuando parece que todo va a terminar de la forma más artificiosa y previsible posible introducen la reacción de Galen, obteniendo un instante magnífico, tan inesperado como acertado. Sin embargo en el paso siguiente vuelven a cagarla de forma estrepitosa: no hay forma de creerse que el cylón llamado Cavil, tan empeñado y obsesionado como estaba en encontrar la forma de vivir eternamente, de explotar todo el potencial de su cuerpo y mente, se suicide a las primeras de cambio.

Si hubieran muerto todos en este clímax hubiera quedado más contento; habría resultado arriesgado y espectacular, además de acorde con el tono de la serie. Pero lo que viene a continuación es una serie de finales fallidos, de despropósitos abismales.

El repentino mensaje hippie-ecologista es irrisorio. ¿En qué cabeza cabe deshacerse de todas las herramientas que les ayudarían a sobrevivir? Es que no se quedan ni depuradores de agua ni procesadores de alimentos. La decisión escapa a toda lógica, de nuevo. Y también es absurdo que se separen en pequeños grupos. Si la idea es sobrevivir y procrear qué mejor que mantenerse unidos como hasta ahora. Algunos se van hasta solos y en pareja. No saben lo que es la endogamia, por lo visto. Pero tampoco saben cazar, y no parece importarles. Algunos se van a construir cabañas. ¡Pero qué memez! La decisión de los guionistas de inclinarse por la poesía barata en vez de por ideas sólidas parece haber engañado a todos, pero a mí no. El tramo final es simple y llanamente ridículo, no hay manera de que resulte creíble.

Lo que indicaba de que la serie se ha ido escribiendo sobre la marcha lo confirman los propios creadores. Los cinco cylones finales, los destinos de los personajes, la resolución de las tramas (cambiadas con respecto a los endebles planes iniciales: todo iba a terminar con una confrontación entre Ellen y Tigh) fueron elegidos y escritos sobre la marcha. Y por supuesto se nota demasiado que todo está apañado, que todo viene de tramas e historias no planeadas, así que la mayor parte de los hilos narrativos se resuelven con Deus ex machina de lo más variopinto. Así pues, el conglomerado final es inestable, débil e irregular. Ni siquiera tienen la dedencia de tratar de dar respuesta a los enigmas principales, los que por narices tendrían que haberse aclarado: se olvidan de explicar el plan cylón (que se fue diluyendo hasta que se hizo evidente que no había ninguno), de qué tiene Hera que la hace especial (nada de nada) y eso de que Starbuck era el heraldo de la muerte, que después de tanto bombo y platillo se ha presentado exactamente como lo contrario.

Y por si fuera poco el enervante tono religioso alcanza cotas muy molestas en los últimos instantes. Ángeles, visiones, personajes que desaparecen (lo de Starbuck es lo más infantil que he visto, da vergüenza ajena)… por cierto, dicen por ahí que la paloma con la que se pelea Apollo es el espíritu santo (o sea, Starbuck)… lo que hacen algunos por poner parches al despropósito, por justificar lo injustificable. Que al final todo quede señalando a un Dios caprichoso que se divierte torturando a sus creaciones como un crío que quema hormigas deja mucho que desear y expone claramente la poca profundidad, el nulo alcance, de las propuestas tan artificiosas y grandilocuentes que se habían soltado sin cuidado alguno durante la serie.

Para terminar es casi obligatorio comentar el curioso epílogo, que no ha dejado a nadie indiferente. Nuestro presente en la Tierra, la amenaza de los robots y por ende la de la presencia del ciclo continuo, queda como una cínica puntilla al mensaje principal de la serie (la decadencia y autodestrucción de la humanidad). Lástima que lo afeen de nuevo con tonterías mágico-religiosas.

Y aquí acaba Battlestar Galactica, un viaje de contrastes, de altibajos, de genialidades y mediocridades. Aaaaah, si se hubieran centrado en las tramas de supervivencia en vez de desbarrar con temas que les venían grandes, la cosa podría haber resultado mucho más redonda. El conjunto es más que llamativo y recomendable, pero también bastante insatisfactorio; quedan para la posteridad excelentes e incluso geniales episodios en un mar de desatinos.

Podéis leer otros interesantes artículos sobre el final, que son evidentemente más positivos que el mío:
Vayatele: BSG se va con estilo.
ZonaFandom: Todo esto ha pasado y volverá a pasar.
Carruseldeseries: Salto completado.
MrMacGuffin: Telón.
Bytheway: Despedidas.

6 Respuestas a “BATTLESTAR GALACTICA, OPINIÓN SOBRE SU TRAYECTORIA Y SU FINAL.

  1. Muy,muy buena crítica/review de lo que ha sido todo galáctica y su conclusión final. Has apuntado con rigor a todas y cada una de las carencias de la serie y a los desprópósitos finales que convierten a esta serie en desordenada, deshilvanada pero con algunos grandes momentos. Ha sido una serie, para mi gusto, de poco grano pero bueno y mucha paja. Parece que a otras reviews no les importe la cantidad de temas que no se han resuelto y se quedan en el olvido (lo de la libre interpretación no me vale, después de marear tanto la perdiz), como por ejemplo, lo del heraldo de la muerte, el plan cylon, Hera, las visiones de la ópera, y otros que bien apuntas….Y el discurso commovedor de Baltar (que por cierto, ha estado especialmente cargante esta temporada) convenciendo a Cavil no hay quien se lo crea. De todas formas no todo es malo, ha habido grandes momentos, pero que sinceramente, no justifican tantas horas de visionado. No es una serie para recomendar, según mi punto de vista, habiendo material de más calidad por ahí.

  2. Gracias por escribir.

    Sobre las otras reviews, pues lo que pasa siempre con las cosas sobrevaloradas: ceguera, incapacidad para ver los errores, por numerosos que sean. Que alguien defienda esta última temporada es incomprensible. El resto de la serie ya lo dejo en elección personal, según la capacidad de cada uno para aguantar historias sin rumbo y achaques constantes. En lo que a mí respecta, la serie me fascinó hasta finales de la segunda temporada (y como digo, ya tenía muchos fallos, pero se van agravando demasiado), y de ahí en adelante la vi como entretenimiento fallido y, en su última temporada, como una forma de tortura xDD.

  3. Dejo un comentario tardío, pero hace pocos días descubrí tu blog.

    En términos generales, aunque sin profundizar tanto como tú haces, coincido con tu crítica. He tenido la ocasión de visionar las tres primeras temporadas de un tirón, y de ir “agonizando” a ritmo USA semanal con la cuarta y última. Creo que ya a finales de la segunda mi mujer y yo empezamos a intuir (aunque no somos muy dados a analizar la trama de forma crítica) ligeras lagunas en la trama de “a largo plazo”, como tú afirmas con el tan manido Plan Cylon, el God’s Plan, el destino de Hera…, pero aguantábamos porque se introducían, creo que con gracia, subtramas que postergan la historia principal, y sobretodo, porque los personajes aguantaban, y es más, enganchaban.

    He ahí mi principal queja; empaticé mucho con el personaje de Adama Sr. y con Starbuck (Sé que con esta última estoy con la minoría, por lo que he leído por ahí), y en menor medida con Tigh. Que decepción ver al gran Adama del inicio de la serie, duro como el acero y capaz de tomar decisiones imposibles, convertido en un pelele que se tira a la bebida y al lloriqueo (cuando se suicida D, y al saber que Tigh es uno de los 5). Que sangrante ver a Starbuck convertida en otro pelele durante tantos capítulos con el rollo del Heraldo de la muerte y su cuerpo carbonizado. Creo que esta degeneración de los personajes es consecuencia directa de la rotura de timón de la nave de los guonistas.

    Me ha hecho mucho gracia comprobar que coincidíamos en el estupor generado por la innecesaria diseminación de los supervivientes en la Tierra, y sobre todo, por la decisión (alucinante, ingenua…) de prescindir de toda tecnología y herramientas y materiales. También en la desaparición final de Starbuck; ahí me enfadé, creo que es una tomadura de pelo que no por intuir hace menos daño. Ah! lo de Cavil: me quedé con cara de tonto…nadie puede pensar de este personaje la reacción de matarse, más bien la de morir (si no hay remedio) matando. Por cierto, en esa misma escena: para negociar una tregua, se vienen TODOS los cylones renegados (creo recordar) a la nave enemiga, sin ninguna garantía? Es de tontos creer en la buena fe de las partes a esas alturas de muertes y traiciones.

    Hay más aspectos puntuales que me desagradaron: la paternidad de Tigh con la modelo cylon rubia (que debió ser un calentón, porque va de un capítulo a otro, pero que no, que está profundamente enamorado como se ve después), el drama innecesario de la muerte de ese niño poco después (no le vi ningún sentido)…

    Bueno, lo dejo ahí. Como ves, concreto la sensación agridulce de esta serie en detalles y aspectos más puntuales, pero repito que las sensaciones generales de esta serie han sido (por poco) positivas, y en términos generales, como te decía al principio, coincido con tu crítica.

    Saludos.

  4. Buenassss.

    Gracias por aportar un mensaje tan amplio y jugoso :)

    El sabor a decepción con BSG es enorme sobre todo por su magnífico inicio y porque en cuestión de recursos (dinero y artistas de calidad -música, vestuario, dirección, efx… sólo los actores y los guionistas son irregulares-) lo tenía todo para ofrecer maravillas sin límites. Lástima que unas cuantas buenas ideas fueran todo lo que se dio de sí, y el resto fueron rellenos ridículos.

  5. Buenas,

    Motivado por el género y por amigos que me habían hablado maravillas de esta serie, recientemente he visionado las cuatro temporadas de BSG y en esencia comparto tus opiniones sobre ella. A mí también me ha dejado un sabor agridulce debido a altibajos en la historia (esta serie ha sido capaz de lo mejor y de lo peor), evoluciones forzadas (y a menudo inverosímiles) de los personajes y tramas que prometían mucho pero que finalmente quedaron en papel mojado. Con respecto al final, ha sido un fiel reflejo de la historia (me ha gustado la idea del “eterno retorno”, pero se nota que la introdujeron con calzador). Por cierto, no sé si será debido a mi estado de “estrés post-traumático”, pero estoy seguro de que si siguieran con la línea argumental y no cedieran a presiones se vería como Jesucristo fue en realidad Gaius Baltar :-D
    No obstante, por encima de este sabor agridulce, creo que esta serie tiene un punto muy fuerte que justifica por sí solo su visionado: no dejando en ningún momento de ser ciencia-ficción, aborda temas siempre polémicos como la lucha entre iglesia y estado, poder civil y militar, ciencia y religión, así como la siempre difícil separación de los tres poderes. Y estoy seguro de que cualquier persona que haya visto la serie se habrá escandalizado en algunos momentos y maravillado en otros. Y eso no lo consigue cualquier serie…

    Un saludo,

  6. Gracias por compartir tu opinión :)

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