THE CHICAGO CODE – PRIMERAS IMPRESIONES.

No había seguido el rastro a Shawn Ryan tras finalizar The Shield, esa obra magna que supone un hito indispensable en las series policíacas y que sería la mejor de no existir The Wire, aunque lo correcto es decir que ambas se complementan, pues tienen estilos opuestos. Pero de repente me topo con una recién estrenada The Chicago Code. Me pongo a ver el piloto sin saber ni esperar nada concreto y se me cae la boca al suelo, pues a los pocos minutos ya sabía que estaba viendo uno de los mejores episodios piloto de la historia de la televisión. Y llevo cuatro episodios y lo tengo clarísimo: The Chicago Code va para obra maestra.

Como en The Shield, estamos ante una de acción policíaca que trata la corrupción de los cuerpos de la ley, pero aquí no son los policías protagonistas el cáncer que destruye por dentro el sistema, sino lo contrario, son los héroes rara vez reconocidos que luchan contra la inmundicia, topándose con todas las barreras y rechazos habituales (como compañeros a los que no les gusta estar en el punto de mira, por ejemplo). El enemigo se concentra hasta ahora en un único personaje, un villano de gran peso y presencia imponente, el concejal Ronin Gibbons que mueve toda la ciudad de Chicago a su antojo y hasta ahora resulta un rival inalcanzable para la superintendente de policía Teresa Colvin, tan dotada como decidida y cuyo objetivo principal es acabar con la corrupción de la ciudad, aunque eso le granjee infinitos enemigos.

El número de protagonistas es notablemente inferior al de The Shield, centrándose principalmente en tres figuras. Aparte de estos dos presentados tenemos un detective respetado por los veteranos y temido por los novatos, Jarek Wysocki, sobre el que la superintendente se apoya en su misión de derribar al concejal. En menor plano encontramos a su nuevo compañero, Caleb Evers, un joven bastante prometedor, y también a una pareja de policías, siendo uno de ellos un agente entusiasta y su compañera la sobrina de Wysocki. Aparte de un agente infiltrado que aparece de vez en cuando por ahora no hay mucho más, pero lo que tenemos es de calidad. La presentación de los caracteres es modélica, probablemente la mejor que he visto en una serie. En un par de escenas ya los tienen perfectamente definidos, en especial gracias al hábil recurso del flashback descriptivo que los guionistas encajan tan bien en la historia.

Y el reparto está a la altura. El detective Wysocki lo retrata Jason Clark con energía y carisma. El concejal está en manos de un actor de sobra consagrado en televisión y cine, Delroy Lindo, quien hace de su oscuro personaje alguien que impone con su sola presencia. Pero el plato fuerte de la función es Jennifer Beals (otrora protagonista de The L Word), la todopoderosa y arrojada superintendente. La actriz, que por cierto aparenta diez años menos de los que tiene, está inspiradísima, impresionante en cada aparición, y promete dar uno de los personajes del año.

El ritmo más que trepidante es demencial. La narración va a toda prisa saltando entre escenas, soltando datos por todos lados, metiendo entre el caso del día (todos magníficos por ahora) la trama principal y desarrollando ambos hilos a una velocidad pasmosa. No se da todo mascadito, sólo se muestra lo necesario. No hay tiempo para respirar ni para apartar la mirada de la pantalla, pero lejos de resultar caótica la trama es sólida, sin huecos ni líneas mal hilvanadas, y la estupenda puesta en escena nos ubica perfectamente en cada lugar y momento sin que perdamos el foco de los acontecimientos. Quizá el único pero hasta ahora es que a tal ritmo casi agota seguir la historia, pero es probable que la cosa se calme tras el habitual inicio que suelta mucho de golpe para tratar de impactar.

Volviendo a la puesta en escena, se nota la libertad que da un presupuesto claramente generoso. Exteriores por doquier, escenas a lo grande aunque duren segundos, persecuciones rodadas con gran planificación, una fotografía excelente y unas labores de dirección que trasladan con precisión el ritmo de los guiones dan como fruto una serie visualmente tan perfecta como espectacular.

Es de esperar que el entramado de personajes e historias vaya adquiriendo más niveles y complejidad, así que salvo que pierda el horizonte o las audiencias no acompañen no me queda otra que decir que The Chicago Code va con toda probabilidad para obra maestra.

2 Respuestas a “THE CHICAGO CODE – PRIMERAS IMPRESIONES.

  1. Con cuatro episodios quizá es un poco pronto para decir que es una obra maestra, pero a mí también me dan ganas de afirmarlo.
    Eso sí, sus audiencias no han sido para tirar cohetes, y no me fio nada de la FOX.

  2. Con un inicio así no creo que sea pronto para tener esperanzas. The Shield fue muuucho a más conforme avanzaba, dudo que esta, que empieza tan exquisita, baje el nivel.

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