MANHATTAN – TEMPORADA 1.

Manhattan
WGN America | 2014
Productores ejecutivos: Sam Shaw, Thomas Schlamme.
Intérpretes: John Benjamin Hickey, Olivia Williams, Ashley Zukerman, Harry Lloyd, Katja Herbers, Rachel Brosnahan, Christopher Denham, Michael Chernus, Daniel Stern, David Harbour.
Valoración:

Estamos ante una aproximación no documental al Proyecto Manhattan. El escenario y el objetivo es el mismo: construir en secreto la bomba nuclear para Estados Unidos antes de que la Alemania nazi y la URSS de Stalin consigan la suya, y acabar así de golpe con la aterradora Segunda Guerra Mundial. Un pueblecito (The Hill o La Colina) improvisado en medio desierto de Nuevo México es el lugar que no aparece en los mapas al que son enviadas las mentes científicas más grandes en la emergente ciencia nuclear. Algunos son jóvenes estrellas recién salidas de la universidad, otros veteranos que han huido de Europa ante el panorama actual. Bajo estricto control militar, Oppenheimer lidera la misión, y dos departamentos, uno con más recursos que otro (éste relegado a plan b de poca confianza), trabajan a destajo bajo enorme presión.

Los protagonistas son inventados pero inspirados algunos de ellos en las figuras reales que trabajaron en el proyecto. Frank Winter es el protagonista principal y se basa en Seth Neddermeyer, quien sostenía que la implosión era el camino a seguir mientras la línea principal iba por derroteros más convencionales. Le siguen varios empleados que parecen fieles (todos personajes muy complejos e interesantes), pero la volátil situación en que viven amenaza con minar cualquier relación. Sin ir más lejos Frank está cegado por su obsesión de conseguir la bomba, porque cree que es el único que puede hacerlo, y no duda en usar a cualquiera en sus enrevesados planes para salir adelante. En el otro departamento nuestro protagonista es Charlie Isaacs, una joven promesa que se verá en el ojo de la tormenta por la ambición, tanto la suya como la de otros que intentan dirigirlo.

Paralelamente vemos cómo las esposas de ambos lidian con la difícil vida en medio de la nada. Liza Winter enfrenta la frustración de ser científica pero no empleada del tinglado, y además mujer, por lo que es ninguneada; siendo incapaz de estarse quieta y calladita como manda la sociedad y en este caso el estricto programa, empieza a preguntar y actuar más de la cuenta. Abby Isaacs trata de superar la depresión de estar ahí olvidada, y la amistad con otra compañera parece animarla aunque pronto la llevará por caminos inesperados.

De primeras costó hacerme al Frank Winter de John Benjamin Hickey, porque tenía demasiado arraigado su buen papel de mendigo simpático en The Big C y no me pegaba en un personaje tan oscuro, pero se sumerge muy bien en su rol, captando muy bien su ambigüedad moral y el estrés al que está sometido, con lo que no tardé en adaptarme. Pero para sorpresa la de la otra figura principal, Ashley Zukerman como Charlie. El desconocido actor está inmenso en un papel complejo y exigente; las escenas en que está a punto de derrumbarse pero sigue luchando y las miradas que expresan de maravilla el torrente de emociones en que está sumergido consiguen uno de los mejores papeles de la temporada televisiva, un trabajo que ha pasado tan desapercibido como la serie, me temo. Del resto no voy a citar uno por uno, todos son muy competentes, ninguno se queda atrás. Sí diría que Harry Lloyd (The Fear, Viserys en Juego de tronos) tiene talento para más que un secundario, a ver si consigue trabajos más relevantes, y que Olivia Williams (Liza) es un mostruo de actriz que merecía ser más famosa.

Manhattan es principalmente un thriller con un pie en el espionaje, pues los científicos tienen que andar con sumo cuidado para no verse envueltos en acusaciones demenciales por culpa de la paranoia del servicio de inteligencia y de los militares al mando, y otro pie en la intriga personal, donde cada individuo se monta intrincados planes y traiciones con tal de sobrevivir, obtener prestigio, acercarse a la meta en primera posición, etc. En la línea de espías, la presencia del interrogador, un oscuro Richard Schiff, resulta tan inquietante como temible, porque una vez que aparece sabes que alguien será su víctima, sea culpable o no. Y en el otro lado las traiciones entre protagonistas llegan a ser muy dolorosas.

Pero también tiene mucho de drama, tanto histórico como de personajes, y si bien en líneas generales es bastante bueno, la mezcla con el thriller no funciona del todo cuando se sale de los problemas personales derivados del trabajo para meter alguna subtrama de relleno. El tema lésbico es un patinazo enorme, y llega además cuando la trama principal también está un poco en suspenso. Por ello el tramo central de la temporada pierde bastante fuelle, teniendo un par de capítulos algo sosos y lentos. Pero la irregularidad también se va al otro extremo: alcanza algunos picos de intriga y tensión magníficos. Los personajes exprimidos al límite garantizan emoción en grandes cantidades y te mantienen pegado al asiento en espera de su caída total o su resurgir de última hora, porque giros espectaculares los hay a montones. La pega es que el cierre de temporada no es redondo tampoco (predecible y adornado con sensacionalismo), con lo que vuelve a empañar sus muchas buenas cualidades.

Lo que sí destaca sin desfallecer en ningún instante es la excelente puesta en escena. El veterano Thomas Schlamme (El Ala Oeste de la Casa Blanca) lleva las riendas de la serie imponiendo un aspecto visual de primerísimo orden. La fotografía resulta memorable, de las mejores del año, y la composición de todas las escenas denota gran planificación y enorme visión artística. Hay momentos en los que parece quedarle grande a un guión algo imperfecto.

Aun con sus limitaciones, en conjunto me ha parecido una gran temporada, pues sus virtudes superan de largo sus fallos. Aun así le pondría otra pequeña limitación a la hora de llamar la atención del espectador: por su mezcla de temáticas (ciencia, thriller, drama muy clásico) parece no tener un público objetivo claro: quizá no sea suficiente para quien espera un thriller, y desde luego se queda corta para quien busque un drama realista. No la consideraría entre las imprescindibles del año, pero es un título que no defraudará al que, buscando buena televisión fuera de las series de más pegada o de moda, quiera probar con ella.

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