Archivo de la categoría: Arrested Development

ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 3.

Arrested Development
Fox | 2005
Productores ejecutivos: Mitchell Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La historia de Michael marca el ritmo muy bien en el fantástico primer tramo de la temporada, sobre todo en el sentido del humor. La loquísima relación con el personaje de Charlize Theron ofrece un sinfín de chistes con toda la esencia de la serie: inesperados, ingeniosos, puestos unos encima de otros sin darte tiempo a asimilarlos, y con giros sorprendentes. En la cara te restriegan quién es realmente, mientras juegan a engañarte con que si es una espía o no. Cuando sale todo a la luz tenemos algunas de las mejores situaciones de la serie.

Los demás personajes están en su salsa, y es alucinante cómo se las apañan los guionistas para no dar la sensación de que se repiten. Tobias sigue reprimiendo su homosexualidad, y esto da para infinidad de ocurrencias tronchantes en cada capítulo, ninguna falta de originalidad o con menos gracia; y la historia de los injertos de pelo es incluso más delirante que los hombres azules. Maeby sigue como ejecutiva en un estudio de cine, lo que ahora se usa mejor para parodiar las decisiones absurdas de algunos productores. George-Michael continúa con las pequeñas tramas sobre mejorar la relación paterna, pero destacan más los problemas que trae el enamoramiento con su prima. Los vicios de Lucille son los mismos y tampoco saben a repetición: algunos chistes de alcoholismo son tronchantes. Gob se aferra su dinámica de intentar demostrar su valía para estrellarse en el intento; como trama larga tiene la de la paternidad de Steve Holt, bastante efectiva.

Buster y Lindsay son los únicos un poco relegados a secundarios. Ella se mantiene como la madre incompetente, y las pequeñas historias en que intenta alejarse de Tobias buscándose otros ligues son sencillas pero alguna resulta interesante, como el “romance” demencial con el abogado del divorcio y su genial nombre: Bow Loblaw. Buster aporta algunos buenos momentos, pero poco más, destacando únicamente con la aventurilla del coma. Mientras, George Senior trae de nuevo las tramas largas. El arresto domiciliario da para otro de esos geniales chistes recurrentes: el sustituto que usa para relacionarse fuera de casa es alucinante. Los secundarios clásicos también tienen sus apariciones estelares. Destaca otra vez el abogado incompetente, pero el alcaide de la prisión o el amigo sin brazo también tienen sus apariciones.

Como decía, en la primera mitad del año los guionistas esquivan bien el ligero bajón que suponía lograr menos de esos finales donde todo se junta y explota dando una vuelta de tuerca a todos los chistes del capítulo, más que nada porque el nivel de tramas y humor es de infarto. Pero en la segunda parte vuelve a notarse que mantener este nivel tan complejo y enrevesado es complicado. Así, de nuevo da la sensación de que pierde un poco de fuelle con respecto a la primera temporada. Además la cancelación implica acelerar los giros finales, forzando que el desenlace quede un poco apresurado y no dé tiempo a exponer bien algunos chistes de largo recorrido (el lío son Sadam Husein queda desaprovechado, la parte de Gob en Irak parece recortada a lo bestia). Al menos aprovechan un capítulo para montarse una surrealista campaña benéfica que rompe la cuarta pared a lo grande, pidiéndote descaradamente que ayudes a salvar a los Bluth, es decir, a la serie.

Tener que escribir temporadas largas unido a la dificultad de hacerlo con el agobio de estar presionado por la cadena con que si te cancelan o no, demuestra que este experimento narrativo no podía extenderse mucho, porque es agotador para los guionistas, y que sin libertad creativa se destruyen grandes ideas. Tenía que haberse desarrollado con la longitud y libertad de una comedia de cable, es decir, unos diez capítulos por temporada y sin intromisiones de los directivos. Probablemente así hubiéramos visto la obra maestra latente en ella, porque la Fox es un agujero negro de series destrozadas. Y por desgracia la resurrección seis o siete años después en una fallida cuarta temporada (en Netflix) prueba también que la inspiración para escribir algo inigualable sólo llega una vez.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.
Presentación.

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ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 2.

Arrested Development
Fox | 2004
Productores ejecutivos: Mitchell Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La ley sigue con los ojos puestos en la empresa y las finanzas de los Bluth, y continúa la búsqueda del desaparecido George Bluth Senior. Michael trata de levantar la compañía mientras lidia con su incompetente familia, teniendo algunas meteduras de pata importantes: se le ocurre dar un puesto de responsabilidad a Job, con resultados desastrosos. Pero como toda acción, le sirve a la familia para madurar y aprender algunas cosillas. Responsabilidad, fidelidad, cuidar unos de otros, etc., son de nuevo los temas recurrentes, donde cada miembro de este peculiar grupo tiene sus achaques y limitaciones varios.

Tobias sigue reprimiendo su homosexualidad y siendo un padre lastimero y distante; su obsesión por los Hombres Azules lo lleva de un fracaso a otro, y los penosos intentos de acercarse a Maeby, como cuando se disfraza de criada, juegan muy bien con la vergüenza ajena para provocar risa. Lindsay con sus causas perdidas y fingidas tampoco logra reforzar el núcleo familiar. Maeby acaba por casualidades de la vida siendo productora de cine. George Michael Junior sigue con su novia Ann, a la que nadie nota y de la que nadie se acuerda. Buster sigue intentando independizarse, pero es difícil estando tan mimado, y emprende acciones poco meditadas, como meterse en el ejército. Lo mejor es cuando pierde la mano, pues el accidente y el garfio darán para mil chistes absurdos geniales.

George y su gemelo Oscar llevan las tramas más largas del año. El primero acaba escondido en el ático, formando una familia con las muñecas y arrastrando otros delirios. De vez en cuando reaparecen Kitty y las supuestas pruebas, mientras el juicio avanza poco a poco. Oscar acaba ocupando el lugar del hermano en el lecho de Lucille, que se sentía sola. Las nada sutiles referencias sobre la paternidad de Buster son descacharrantes, el mejor gag recurrente de la temporada.

Tenemos la misma locura que en la primera temporada: chistes de todo tipo cruzados de formas imposibles, personajes atascados en sus miserias e incompetencias, aprendiendo pequeñas cosas constantemente pero sin llegar a madurar nunca; tramas enrevesadas llenas de giros sorprendentes, el mismo microcosmos de personajes secundarios delirantes (el abogado estúpido sigue siendo mi favorito), los chistes reutilizados (la dichosa freidora) y las paridas innombrables (el muñeco racista de Job).

De hecho la estructura de la serie es tan compleja que en este segundo año se nota un ligero desgaste. No es realmente grave, pero sí se deja entrever que a los guionistas les cuesta mantener los finales de capítulos donde todo se junta y explota en un colofón extraordinario, porque cada vez son menos numerosos y menos elaborados. Con todo, los episodios siguen desbordando ingenio, el ritmo no se ve resentido como para protestar, y la esencia del humor de la serie sigue prácticamente intacta, aunque vuelvo a indicar que no es un humor de provocar carcajadas sonoras, sino de mantenerte con una sonsira constante a través del asombro que provocan sus capas y capas de chistes entrelazados.

Ver también:
Temporada 1.
Presentación.

ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 1.

Arrested Development
Fox | 2003
Productores ejecutivos: Mitchell Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La familia Bluth vive en una fantasía hasta que la ley descubre que el padre, George, ha cometido varios delitos fiscales en su empresa. Se acabó chupar del bote, los chanchullos a costa de colar a la compañía todos los gastos y vivir sin responsabilidad alguna sobre los hombros. Michael, el único hijo con sentido común, toma las riendas de la empresa… y de la familia, porque sin un guía están todos perdidos, pues son todos unos vividores y unos inadaptados sociales de cuidado.

Lucille es una madre fría y distante (salvo para Buster, al que mima cosa mala) que solo piensa en su aspecto y sus caprichos. Buster es un adulto con mente de niño, bonachón porque es totalmente estúpido e inmaduro. Sus tímidos intentos de apartarse del dominio materno e independizarse lo meten en un entuerto tras otro, destacando el romance con la amiga de su madre, que se llama también Lucille en uno de esos requiebros rebuscados de la serie, algo que da muchísimo juego. Gob es otro perdido de la vida. Su pasión y profesión es la magia, donde no levanta cabeza. Sus relaciones amorosas son horribles. Y casi siempre se mueve por celos y envidia, sobre todo hacia Michael, el más exitoso de la familia. Michael perdió recientemente a su mujer, y además de cuidar de su hijo ahora arrastra a todos estos parásitos. Sus intentos de llevar la empresa, de tapar agujeros, de mantenerse en la legalidad y evitar que la familia se resquebraje son loables, pero destinados casi siempre al fracaso. Su hijo George-Michael se encuentra en la adolescencia, con los problemas habituales de la misma: maduración, primeras relaciones, conflictos con papá… Pero la cosa se complica cuando sus tíos vienen a vivir con ellos y traen a su atractiva prima, Maeby, de la que se enamora. Ella lidia con un hogar de padres distanciados que no le hacen caso: Lindsay (la Bluth del matrimonio) es una pija asquerosa, y su marido Tobias un paquete y un homosexual reprimido, lo que le provoca conflictos emocionales y sociales varios. Finalmente el padre de familia, George, trata de adaptarse a la vida en la cárcel mientras teme la llegada del juicio. Cayó por su ambición, y aunque ama a su familia a pesar de su egoísmo, las dos cosas se entremezclan y confunden más de la cuenta.

El reparto capta a la primera el estilo marcado y totalmente salido de madre de los protagonistas, sumergiéndose todos ellos muy bien en sus papeles e interaccionando de maravilla en grupo. Las caras de resignación de Jason Bateman como Michael son impagables. Gob, Tobias y Buster no son roles fáciles, pero Will Arnett, David Cross y Tony Hale hacen que lo parezca. Los jóvenes Michael Cera (ahora famoso por varias películas exitosas) y Alia Shawkat se desenvuelven bien, aunque a veces Cera parece como empanado y no se sabe si es cosa que buscan para el personaje o limitación actor. Jeffrey Tambor deja ver su experiencia con los cambios de humor constantes de George, y Jessica Walter consigue que Lucille sea mitad despreciable mitad penosa. Portia de Rossi es un caso aparte… Físicamente es desagradable de ver, pues arrastra la anorexia que cogieron todas las actrices de Ally McBeal, pero en su interpretación expresa muy bien los bajones emocionales de la pija creída que representa Lindsay.

Como roles secundarios hay una serie de figuras que multiplican por varios factores el absurdo que es la familia. El abogado incompetente es de mis favoritos, pero tenemos historias fantásticas a través de la abogada ciega, Lucille Austero y sus mareos, la criada Lupe, el coreano adoptado Annyong y su confuso nombre… Pero quizá el mejor de todos sea la aparición estelar de Carl Weathers haciendo de sí mismo: un actor de acción de los ochenta (el colega negro de Arnold Schwarzenegger en Depredador) ahora fracasado que malvive como puede.

En cada capítulo los protagonistas viven una pequeña aventura relacionada con su forma de ser y sus choques con el nuevo mundo que se abre ante sus ojos, mientras que la trama global del jaleo con la empresa avanza poco a poco, sea con detalles aquí y allá o con unos cuantos capítulos seguidos centrados en algún punto clave. Estas partes importantes son magníficas, llenas de sorpresas y giros inesperados: la secretaria Kitty, el truco de Gob y el barco hundido, la sutileza sublime del asunto de Irak metida en tus narices varias veces hasta que te das cuenta, seguida por la no menos hábil sobre el dinero en el puesto de plátanos o la aparición del gemelo de George, etc. En cuanto a otras subtramas relevantes, los líos amorosos con la novia latina de Gob son magníficos, y la parte de Gob en la cárcel es demencial también.

Esta primera temporada de Arrested Development derrocha originalidad por los cuatro costados, tiene unos personajes excelentes (mitad ridículos, mitad entrañables), un montón enorme de historias muy bien planeadas y expuestas (hay sorpresas inesperadas en cantidad: impresionante el tema de Irak), y todo ello envuelto en una narrativa única y con un tipo de humor sin igual, como describí en la presentación global de la serie.

ARRESTED DEVELOPMENT.

Arrested Development nace en 2003 de la mano de Mitchell Hurwitz y Ron Howard en la cadena Fox. Howard (que también es el narrador) es un director y productor muy conocido (Willow, Una mente maravillosa y un largo etcétera) y Hurwitz lleva produciendo y escribiendo series desde Las chicas de oro a principios de los noventa. Les acompañan otros productores conocidos, como Brian Gazer, pero los cerebros de la serie son ellos dos.

A pesar de su buena recepción en la crítica y los premios, las audiencias no acompañaron, y la Fox es conocida por no dar segundas oportunidades. Su grupo de seguidores era muy fiel, porque cuando descubres una joya como esta no la quieres dejar escapar, pero aunque presionaron bastante terminó siendo cancelada tras tres temporadas (en 2006). En su momento Hurwitz no hizo ademán de luchar por la continuación, afirmando que había llevado la serie hasta donde pudo y no tenía más material, pero quizá porque le vino la inspiración o quizá porque su creación se ganó un estatus de culto, pocos años después empezó a hablar de que sí quería continuarla. Desde su abrupto final circularon rumores de todo tipo, llegando incluso a verse una película como algo casi seguro. Sin embargo, nada terminó de concretarse definitivamente hasta que Netflix, el canal que emite por internet, confirmó la producción de la cuarta temporada en 2012. Así pues, Arrested Development ha resucitado seis años después, algo nada común en el mundo de la televisión.

Reunir a los actores tanto tiempo después no fue nada fácil, sobre todo porque algunos tienen bastante consolidadas sus carreras en el cine, y por ello los guionistas se vieron forzados a cambiar el estilo del relato ligeramente, centrando cada episodio en pocos personajes y usando efectos especiales en algunas conversaciones en grupo (pantallas de fondo añadiendo actores). Por esta dificultad también es complicado que tengamos más temporadas, pero visto lo visto, nada está descartado.

La historia trata sobre una familia de pijos y vagos que en un giro inesperado se topa de bruces con la realidad: el chollo de vivir de la empresa se acaba cuando detienen al cabeza de familia por delitos fiscales. Ahora deberán sobrevivir en el mundo normal, y de hecho no podrían hacerlo si no fuera por Michael, el único hijo con la cabeza bien puesta. “Arrested development” significa algo así como “desarrollo interrumpido”, que es precisamente lo que sufren los protagonistas: son todos unos inadaptados sociales. Los choques contra la realidad, la falta de dinero, los intentos de mantenerse donde están, las puñaladas entre ellos para sobrevivir y sobre todo sus limitaciones personales son los motivos principales en los que se basa el humor, pero éste es en realidad muchísimo más complejo que un simple “las delirantes aventuras de una familia disfuncional”.

Estamos ante una de las primeras comedias que se aleja de las comedias de situación (o sitcoms) clásicas, es decir, no hay uno o unos pocos escenarios fijos donde se rueda con público ni tenemos que soportar las absurdas risas grabadas. La base de la que parte no es nueva, pues se puede decir que su forma de falso documental bebe de Rick Gervais y su The Office. Aquí no contamos con las entrevistas a los personajes, pero la voz en off que relata los acontecimientos sumada a la puesta en escena a lo cámara en mano que parece seguir a los protagonistas le da ese tono de realidad grabada, de falso documental. Pero su narrativa va mucho más allá, forjando un estilo propio único que a pesar de su fama nadie ha copiado, porque es de una complejidad impropia del género. Es difícil de describir, pues es un compendio de varias cosas, pero voy a intentarlo:

Los personajes son un chiste en sí mismos. Lo que vemos descrito en el primer capítulo es lo que serán durante toda la serie, pues aunque hay algo de evolución su personalidad es muy marcada y siempre hacen algo que ensalza sus tics y manías. Es obvio, diréis, ya que todo personaje sigue un patrón, como Barney de Cómo conocí a vuestra madre con las mujeres. Pero no hasta este extremo. Por ejemplo, todos los episodios giran alrededor de la homosexualidad reprimida de Tobias, pero aunque el personaje nunca cambia del todo, en tres temporadas no da la sensación de estancamiento o repetición de recursos. Además, también en la estela de The Office, se juega mucho con la idea de provocar vergüenza ajena: menos Michael (que no se libra del todo, pero en él no es tan marcado), todos son unos seres patéticos y fracasados, siempre metiendo la pata mitad por maldad mitad por incompetencia absoluta.

El chiste recurrente no se limita a los protagonistas. Las autorreferencias y gracias de largo recorrido, reutilizadas y reinventadas de forma magistral (“¡No se toca!”), son constantes, de hecho son pieza fundamental en la estructura narrativa. Casi todos los diálogos y situaciones referencian a tramas, situaciones y gags del mismo capítulo o de anteriores… e incluso también a cosas futuras. A veces se cita algo que no ha ocurrido, o presentan sutilmente una trama que está por venir, y aunque algunas veces intuyes algo, otras es difícil hacerlo, con lo que ver la serie por segunda vez significa disfrutarla a otro nivel.

Aunque el argumento de cada episodio suele tener un nexo común con todos los personajes (algo relativo a la empresa o a la familia, normalmente), sus historias van por lo general por separado, eso sí, cruzándose magistralmente de vez en cuando. Pero en casi todos los capítulos los hilos narrativos confluyen en el tramo final, que explota en una orgía donde desembocan todas las tramas y gags, generando chistes y escenas globales salidos de una fusión que parece imposible: todo el capítulo adquiere una nueva perspectiva, todos los minutos anteriores, que eran chistes dentro de chistes, llevan a unos chistes finales que los juntan todos y los lanzan aún más allá.

Así pues, cada diálogo y escena de Arrested Development tiene múltiples capas, varios significados, chistes y referencias que además se funden con la siguiente escena, y que por si fuera poco en el conjunto del capítulo adquieren nuevas perspectivas. Es un humor de una complejidad nunca vista y difícilmente imitable. Esto implica que no es una serie fácil. La saturación de información y chistes de todo tipo es tal que a veces abruma (en especial en los flashes con texto), dando la sensación de que a veces te has perdido parte de la gracia. Por ello hay que decir también que no es una comedia que induzca a la carcajada facilona y sonora en momentos puntuales, sino que más bien consigue una sonrisa constante producto de la simpatía tanto como del asombroso. Arrested Development es tan rebuscada que hasta el “en el próximo episodio” no es lo que parece, pues es una extensión del mismo capítulo, no un avance del siguiente.

La única pega que puedo ponerle es que la voz en off que salpica el relato a veces resume o enlaza bien (ayuda mucho a saltar de un lugar a otro rápidamente), otras hace una broma o aclara una situación, pero otras muchas repite o resume innecesariamente lo que está ocurriendo. Quizá los guionistas pensaban que lo que estaban escribiendo era demasiado complejo como para ser entendido sin dificultad.

Un elemento esencial para que este equilibrio tan extraño no se venga abajo es el reparto, donde todos los actores son capaces de hacer creíbles a estos personajes tan estrafalarios y además muestran gran química en las constantes escenas corales. Pero dejo la presentación de personajes y actores así como más detalles sobre sus aventuras para el comentario de la primera temporada.

Como suele ser habitual, el doblaje le hace perder varios puntos. Las voces elegidas son muy adecuadas a los personajes y los actores de doblaje hacen un buen trabajo, algo cada vez menos habitual, pero la dificultad del guión es excesiva a la hora de traducir. Las historias con la criada hispana o el romance de Gob con la protagonista de un culebrón latino se les escapa de las manos totalmente a los traductores, que se empeñan en borrar el conflicto de idiomas en unas partes y en mantenerlo en otras, generando mucha confusión y llegando a obtener momentos ridículos, como Michael diciendo “no te oigo por el ruido del coche”, cuando no hay ruido alguno y la realidad evidente aunque veas la escena doblada es que no habla español. Está claro que varias de estas escenas sí son excusables, porque no hay mantera de adaptarlas a ningún idioma sin cambiar lo narrado, pero claro, es otro motivo más para defender la versión original, con o sin subtítulos: todo el jaleo que se montan los protagonistas con “brother” y “hermano” es para no perdérselo, porque resulta esencial en una de las historias más importantes del primer año, además de jodidamente divertido.

LAS 15 MEJORES SERIES DE LA DÉCADA.

Al igual que indicaba en el blog de cine, no es que me llamen mucho las listas, pero he visto tal cantidad de despropósitos en diversos blogs (donde se empeñan en adorar series menores como Dexter, Friday Night Lights, Mujeres desesperadas o The Big Bang Theory) y también en medios supuestamente importantes (el Hollywood Reporter cita bobadas como 30 Rock o 24) que al final no he podido evitar dar mi punto de vista.

He pensado bastante sin incluir sólo las estrenadas a partir del año 2000 o no, y me he decantado por pensar que si una determinada serie tiene temporadas a partir de ese año lo justo es contarlas. También me he debatido contra la dificultad de si tener en cuenta o no las temporadas que tienen la mitad en un año y la otra mitad en otro, y al final considero que vale para ambos años. He decidido poner quince y no diez ni veinte porque creo que es el número que incluye las series que son verdaderamente de notable alto o sobresaliente, aunque haya dejado fuera algunas también indispensables (Deadwood, Rome, Futurama, Friends, Over There). El orden sirve como guía, pues algunos puestos podría cambiarlos cada vez que mirase de nuevo la lista.

* * * * * * * * *

1. Urgencias (John Wells, Christopher Chulack y otros, temporadas 6-15).
La mejor serie de la historia, y punto. No pierde fuelle en ningún instante, y eso que el tramo de las temporadas 5-9 es insuperable. Vergonzoso que la gente la haya olvidado en sus listas a favor de series recientes puestas de moda pero de dudosísima calidad.

2. Carnivàle (Daniel Knauf, temporadas 1-2).
Cautivadora y sublime en cada plano, en cada escena. Sencillamente perfecta. Tenéis un comentario más extenso en su presentación.

3. Bajo escucha (The Wire) (David Simon, temporadas 1-5).
Fue un estreno que pasó bastante desapercibido, pero el tiempo y el boca a boca la pusieron en su lugar. En resumen, es un hipnótico e hiperrealista retrato de ciudad Baltimore, con historias y personajes sublimes.

4. El Ala Oeste de la Casa Blanca (Aaron Sorkin, Thomas Schlamme y John Wells, temporadas 1-7).
Soberbia lección de escritura y realización que supera incluso a gran parte del cine de la misma época. Obra maestra en sus primeras cuatro temporadas, aunque a John Wells le costó mantener el nivel dejado por Aaron Sorkin: “solo” se mantuvo entre el notable y el sobresaliente (alcanzado en la última temporada, donde por fin cogió su ritmo).

5. Firefly (Joss Whedon, temporada 1).
La FOX cometió uno de los errores más grandes de la historia del arte al cancelar semejante maravilla. El tiempo la puso en su lugar. Es de visionado obligatorio, una demostración ejemplar de cómo unir entretenimiento sin pretensiones con altísima calidad. Más en su guía de episodios.

6. Los Soprano (David Chase, temporadas 2-5).
Otra genialidad de la HBO. Enormes personajes, reparto que corta la respiración, y una visión irónica de la vida. Fue el mayor éxito de fama y audiencia de la cadena.

7. A dos metros bajo tierra (Alan Ball, temporadas 1-5).
Ésta y Los Soprano fueron primordiales en lo que se denominó la era dorada de las series. Una obra maestra que versa sobre las relaciones humanas, sobre las dificultades de la vida. Los personajes y sus actores, de lo mejor que se ha visto.

8. The Shield (Shawn Ryan, temporadas 1-7).
Espléndida producción de acción que puede describirse como una de las series más atrevidas y arriesgadas. Siempre supo forzar la historia un poco más sin acabar estrellándose (al contrario que mediocridades como 24). Adictiva como pocas.

9. Hermanos de sangre (Tom Hanks, Steven Spielberg, temporada 1).
O cómo la HBO sobrepasó a lo grande la frontera entre cine y televisión. Una producción inmensa de resultados impresionantes.

10. The Office (Versión de EE.UU.; Ricky Gervais, Greg Daniels, otros, temporadas 1-6).
Casi sin darnos cuenta se ha alzado como la mejor comedia de la historia (porque desde mi punto de vista supera a Friends). No sólo destaca por su excelente sentido del humor, sino también por sus magníficos personajes y la capacidad que tienen los guionistas para ir siempre más allá. Es una serie que demuestra que el inmovilismo (por ejemplo House y otros procedimentales) es matar la creatividad y el potencial de las series.

11. Los Tudor (Michael Hirst, Tim Bevan, Sheila Hockin, Eric Fellner…, temporadas 1-4).
Fastuosa producción sobre la vida de Enrique VIII, cuidando de forma espectacular las tramas de política y amores en la corte. Reparto y personajes sublimes, vestuario y fotografía de enorme calidad.

12. Entourage (El séquito) (Doug Ellin, Mark Wahlberg, temporadas 1-6).
No empezó fuerte, pero pronto su cohesionado grupo de geniales personajes y su microcosmos en plan pseudo-realidad alternativa del mundo de Hollywood, amén de su exquisita puesta en escena y su ritmo trepidante, hicieron de ella otra de las series más memorables de los últimos años.

13. Big Love (Mark V. Olsen, Will Scheffer, temporadas 1-4).
Aunque menos conocida que sus grandes dramas, el retrato de la familia mormona y polígama es una fantástica descripción de las distintas culturas y sociedades humanas y el choque entre ellas.

14. Arrested Development (Mithcell Hurwitz, temporadas 1-3).
Ofreció un tipo de humor adelantado unos cuantos años a su tiempo. Hoy día hubiera triunfado como The Office, pero en su momento nadie supo entenderla. Es única, irrepetible y fascinante.

15. Studio 60 (Aaron Sorkin, temporada 1).
Otra cancelación dolorosa de una producción magnífica. Aun con sus notables fallos, Sorkin consiguió otra endiablada maravilla que sorprendentemente no conectó con público y crítica como se esperaba. Más en su presentación y en su su guía de episodios.

DE POSIBLES PELÍCULAS DE SERIES.

Nunca hago caso a los rumores, y me jode bastante verlos como noticias en las páginas que suelo visitar, pero cuando el autor de una serie dice que quiere hacer una película es evidente que no es un rumor, sino una intención. Sin embargo, debe quedar muy claro que de esa declaración al inicio del proyecto hay un trecho enorme que en la mayoría de los casos no se recorre, porque ya ves tú qué demonios significa que un tío sueñe con hacerse una película de su serie cancelada si productores y cadenas pasan de él.

Tras esta aclaración citaré dos casos:

Rob Thomas, autor de Veronica Mars, quiere hacer una película.
Mitchell Hurwitz, autor de Arrested Development, lleva mucho tiempo queriendo hacer una película.

La diferencia es que la de Arrested Development se ha anunciado oficialmente, con lo que hay muchas posibilidades de verla hecha realidad (aunque por ahora no se ha confirmado ni el casting), y la de Veronica Mars no es más que un deseo de su creador. Otra con ciertas posibilidades es la adaptación que indicaba recientemente, la de Babylon 5, pues fue la propia productora la que expresó su deseo.

En fin, soñar es gratis, pero hay que saber cuándo emocionarse. Ahora mismo sólo la película de Arrested Development merece credibilidad, así que no se fíen de esos titulares que dan por realizadas y casi estrenadas películas hasta de Lost (Perdidos), serie a la que le queda un par de años para terminar.

GRANDES SERIES CANCELADAS INJUSTA Y PREMATURAMENTE.

Todo seriéfilo ha vivido en sus carnes la cancelación prematura y sorprendente de alguna serie a la que estuviera enganchado. En la mayoría de los casos nos resulta una decisión molesta pero nos resignamos y pasamos a otra cosa, pero en ocasiones nos toca muy hondo porque estábamos convencidos de estar asistiendo al nacimiento de una serie que recordar en la historia, de una evidente obra maestra o una con el potencial para serlo. En estas ocasiones a veces el error que supone haber parado la producción se hace evidente no mucho tiempo después, pues el boca a boca suele poner las cosas en su sitio. Huelga decir que hoy día, gracias a Internet, esto se produce casi en directo: ahí estaba Veronica Mars siendo aclamada en masa por los fans en Internet, mientras que en TV no la veía nadie y la cadena tenía que hacer malabarismos para justificar su presencia en antena; o el archiconocido caso de Firefly, que se ha convertido en una de las series más aclamadas por el público a pesar de estar muy incompleta, a pesar de que la FOX la menospreció y pateó sin criterio alguno.

Las razones de estas abruptas cancelaciones son obviamente las de siempre: no hay audiencia, no dan dinero. Sin embargo a nadie se le escapa que en más ocasiones de las que debería la culpa de la ejecución prematura es una mala gestión de la cadena, ya sea en forma de desprecio hacia el creador y el producto (Firefly, Crusade…) o en forma de absoluto desinterés por darle una oportunidad que a todas luces merece. En fin, cada caso es un mundo y lo normal es que ninguna explicación resulte satisfactoria para justificar semejante maltrato a una obra de arte. Enumero a continuación los casos que resultan más destacados, las grandes series que fueron canceladas, en muchos casos sin juicio previo, antes de tiempo.

Firefly. Caso claro de negligencia por parte de la cadena, en este caso la odiada FOX. No supieron qué tenían entre manos, forzaron a Joss Whedon, su creador, a realizar los cambios que les parecían adecuados, y en la emisión, quién sabe si a propósito o simplemente porque son imbéciles, alteraron el orden de los episodios haciendo incomprensible la historia y dificultando la conexión con los personajes. La audiencia no fue muy llamativa, pero claro, no es que se lo pusieran fácil. No tardaron en cancelarla: catorce episodios de los que ni siquiera emitieron todos.

Pero rápidamente se hizo justicia: Internet ayudó a que el público la reconociera como una de las mejores series de la historia. Su éxito de ventas en DVD fue tan abrumador como inesperado, y empujó a la realización de una película para cine. Ésta fue poca cosa y no tuvo mucho éxito (aunque en DVD seguro que ha salido muy rentable), pero al menos sirvió para cerrar las tramas. Lean la guía de episodios para saber más de ella. Valoración:

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