Archivo mensual: diciembre 2009

DOCTOR WHO – THE END OF TIME I.

BBC | 2009
Escritor: Russell T. Davies.
Director: Euros Lyn.
Intérpretes: David Tennant, John Simm, Bernard Cribbins, Timothy Dalton, Catherine Tate.
Valoración:

Los espectadores de Doctor Who tenemos que lidiar con algo por desgracia muy común en el género de la ciencia-ficción: la irregularidad de las temporadas, donde siempre hay algún capítulo flojo o directamente espantoso, y la cutrez, ya sea en puesta en escena (depende del presupuesto, aunque Doctor Who suele salir bastante bien parada) o en los guiones (alguna gilipollez o alguna trama llevada de forma penosa). Pero como fanáticos que somos aguantamos estoicamente, porque sabemos que la recompensa dará sus frutos. Doctor Who es además rica en recompensas: la serie es por lo general divertidísima y muy entretenida, pero cuando se pone buena alcanza cotas tremendas (qué memorables fueron The Girl in the Fireplace, Midnight o Blink). Pero lo que no puedo soportar son los capítulos timo (aunque parece que a los demás fans no les molestan tanto como a mí), esos episodios hechos para rellenar (Love & Monster en Doctor Who, aunque el mejor ejemplo es Q & A en Alias…) o esa variante horrible del “y si…” donde te matan a todos los personajes para luego hacer un giro mágico que vuelve todo a la situación inicial (muy usado en Star Trek, pero en Doctor Who visto por ejemplo en el infumable Turn Left). Y The End of Time Part I entra en la categoría de relleno tramposo, de timo, de engañabobos.

No puedo ni considerarlo como un episodio en sí mismo, sino más bien como un avance de una hora de duración. Se limita a ser una presentación de lo que va a ocurrir en la segunda parte, una hora entera de “van a pasar muchas cosas, atento” que se hace eterna e insufrible. Lo único que se hace en él es estirar su escasísimo contenido hasta que en los dos minutos finales por fin pasa algo, algo además que se veía venir desde el principio y que se extiende también demasiado. La poca, poquísima, historia que tiene además está muy mal hilvanada. Lo de los sueños confunde más que interesa, la idea del abuelo buscando al Doctor con otros viejales no aporta nada (y la escena en que lo encuentran es ridícula), The Master da más risa y pena que miedo o respeto, y la parte de la familia que monta la máquina queda descolgada y prácticamente ininteligible: ¿cuáles son sus motivaciones, de dónde sale esa gente, qué pintan ahí esos alienígenas? He llegado a mirar cuánto quedaba de episodio en varias ocasiones e incluso a suplicar que se acabase de una vez. Es una pena el simple hecho de que concibieran el capítulo de esta forma, pero haberlo emitido denota una falta de vergüenza y respeto para con el espectador brutal. No puedo entender cómo los seguidores de la serie no se están organizando para lanzar quejas contra la cadena.

Además se arrastra el único problema notable que ha tenido la serie moderna: el exceso de sus finales de temporada, con la grandilocuencia, las exageraciones en esas tramas llevadas al máximo y la fallida búsqueda del más y más grande que han terminado ofreciendo episodios demasiado aparatosos para lo poco que ofrecieron en realidad; de hecho en muchos instantes parecían fallidas parodias de sí mismos. Precisamente estas maneras apunta The End of Time, con The Master dominando la Tierra, con los insistentes sueños y profecías, la narración anunciando reiteradamente el apocalipsis y el desmesurado plano final. ¿De verdad hay que exagerar y complicar tanto las cosas? Uno ya no se sorprende con el empecinamiento que tienen los guionistas (Russel T. Davies, principalmente) de buscar (o resucitar, aquí por mucho que digan “soy/es el último” salen Daleks y Doctores cada semana) el enemigo más grande y la situación más difícil (por lo general tan desmesurada y fantasiosa que no resulta creíble). Por favor, si es que como ya no saben qué hacer (la fumada de The Stolen Earth y Journey’s End es imposible de superar) se han montado el final de la existencia y del tiempo en sí mismo. ¡Ahí es nada! A ver si la próxima etapa, con Steven Moffat como guionista principal, solventa esta carencia (o más bien exceso) y ofrece finales de temporada más comedidos, terrenales y coherentes (de hecho la mayor parte de los capítulos de nivel verdaderamente alto son suyos).

Lo único destacable de The End of Time I es la buena labor de sus actores (David Tennant, John Simm –cuando el histriónico personaje se lo permite- y Bernard Cribbins), y su mejor instante, lo único digno de recordar, es la conversación entre el Doctor y el abuelo de Donna sobre ella que tiene lugar en la cafetería. Ahí se ve la esencia de Doctor Who. Pero es un instante en sesenta absurdos minutos. Y secuencias para el olvido tiene unas pocas (como el Doctor corriendo detrás de The Master por los basureros: ¡qué mal rodado!), pero destacaría lo de Obama: ¿a qué viene esa forma de adorar y hacer la pelota al Presidente de EE.UU. y lo cutre que es el uso del doble para mostrar su aparición?

De veras, se me escapa cómo Russel T. Davies ha podido estar tan desatinado, cómo tras el enorme The Waters of Mars (uno de los mejores episodios de la serie) se ha montado este sinsentido, y cómo con todo lo que se prometía en aquel capítulo sobre el futuro (o más bien el final) del Doctor se ha quedado en absolutamente nada, porque de hecho aquí el Doctor no parece haber vivido aquella caída al abismo tan brutal que nos mostraron.

Ahora a esperar que la segunda parte del episodio ofrezca un final interesante para el Doctor actual y sobre todo que tenga algo de contenido y resulte más entretenida.

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UNAS PEQUEÑAS MEJORAS.

Tras mucho trastear con la plantilla CSS he conseguido meter un menú en la parte izquierda desde donde será más fácil acceder a algunos contenidos destacables de las series:

Guías de episodios, con resúmenes, notas y comentarios de los episodios de mis series favoritas. No serán muchas porque es un trabajo importante.
Comentarios de temporadas y episodios piloto. Como hacer guías de episodios de tantas series es inviable, comento temporadas sueltas de algunas de las series que sigo. Incluyo también críticas sueltas de episodios piloto o presentaciones de series y cualquier otra cosa que merezca la pena (como “Primeras impresiones” u “Opinando sobre su final”).

V, PRIMERAS IMPRESIONES.

Alerta spoilers: hay ligeros spoilers si no conoces la trama original.–

V 2009 se enfrenta ahora a una prueba de fuego: tras solo cuatro episodios se marcha a un parón larguísimo, nada más y nada menos que hasta marzo, provocado por la mala planificación y los constantes cambios de productores e intenciones de la cadena. Y no han sido precisamente capítulos de los que quitan la respiración, sino más bien algo simples y decepcionantes. Quizá su falta de pretensiones y que es indudablemente entretenida y fácil de ver sea su mejor baza a la hora de captar audiencias… pero también puede serlo a la hora de perderlas, porque es un visionado que no cala lo más mínimo. Y las está perdiendo a un ritmo bastante llamativo, tanto que desde la cadena ya nos están vendiendo la moto diciendo que a su vuelta habrá un nuevo rumbo y mucha más calidad: siguiendo con los cambios de ideas y creadores que ha tenido la producción desde mucho antes de ver la luz han vuelto a cambiar a su escritor principal (showrunner o mejor, productor ejecutivo), que será ahora Scott Rosembaun dejando a Scott Peters en un plano secundario. Empiezo a pensar que el creador original de la serie de los ochenta, Kenneth Johnson, seguramente tenía muchas mejores ideas, pero el pobre fue apartado de su obra ya incluso desde la segunda miniserie y ninguneado en todos sus posteriores intentos de resucitarla (que llegaron hasta esta década, donde la ABC finalmente pasó de él y siguió su propio y caótico rumbo).

No ha mejorado la cosa tras un episodio piloto que no dejaba nada claro el camino que podría seguir la serie. Todo se mantiene más o menos igual en calidad y expectación. La escritura de los guiones parece realizada por un aprendiz que utiliza un manual básico: todo es tan típico y tan predecible que nada sorprende o emociona. Sí, como decía los capítulos son entretenidos, y mantengo también lo que indiqué en el piloto de que los personajes tienen un gran potencial e intérpretes de calidad, pero no es suficiente. Parece que los creadores carecen de ambición, o quizá no son capaces de salir de los cauces habituales de una trama tan convencional. Cada escena es un cliché, cada giro de los acontecimientos un evento demasiado visto y simplón; y además a veces me da la sensación de que no estamos viendo nada más que un resumen de algo, porque la narración avanza como forzada, a gran velocidad pero sin mucho control. Nos han dejado también algunos momentos mediocres dignos de citar, como el recurso de dejar a un personaje al borde de la muerte para crear espectación en el parón (¡ja!, lo indiqué como ejemplo en el comentario del piloto y van y lo hacen, ¡qué previsibles son, joder!), la penosa escena donde los protagonistas, tras haber salvado a la humanidad por primera vez de un plan de los Visitantes, en vez de estar agotados y asustados por el alcance de la situación se ríen y comentan como críos quién pega más, o la incorporación de la protagonista a la seguridad de los lagartos, una escena que revienta todo detector de previsibilidad (y que además arrastra un agujero de guión descomunal: ¿quién se puede creer que la cabezota y metódica agente y el resto de las autoridades terrestres van a dejar que los extraterrestres retengan y aíslen a un criminal humano sin volver a preguntarse por su destino?).

Ideas atractivas hay realmente pocas, y visto el resto no me dan buenas vibraciones. Tengo interés por saber qué quieren los lagartos del hijo de la protagonista, qué harán los guionistas con la niña híbrida cuando nazca (en la original se les fue de las manos rápidamente), o si lo de John May Lives llegará a algo tangible (es más que probable que el individuo sea el médico lagarto presentado en el cuarto episodio). Tampoco puedo hablar de “alcance”: la trama carece de garra, de dilemas morales, de análisis sociales interesantes… Todo lo que hizo grande a V aquí no existe. De un remake uno espera una modernización, no una simplificación tan drástica.

La realización tampoco ha despuntado. Sigue pecando de rutinaria y con pocos recursos. No hay brillantez en ningún plano en una serie que se suponía iba a ser de primer nivel. Espero que además de productor ejecutivo cambien a los directores, pues los que han trabajado hasta ahora (Yves Simoneau y Fred Toye) no son muy eficaces. Pero lo que más me está llamando la atención es que da la sensación de que la producción no tiene un presupuesto digno. O eso, o los realizadores son peores de lo que pensaba: qué cutrísimas son las escenas a bordo de las naves nodriza. ¿Pero en qué cabeza cabe utilizar pantallas de fondo y no decorados? ¿Para un pasillo y una habitación que sale no podían levantar cuatro mamparas de cartón? ¿Y qué clase de tecnología obsoleta están usando? Este recurso es muy empleado hoy día incluso en series y nunca había visto un resultado tan malo. Además, los diseños de la tecnología extraterreste son horribles, se nota que no se han trabajado lo más mínimo: dichos interiores de las naves son grises, fríos, simples y recuerdan a videojuegos de hace al menos cinco años. Con los completos y hermosos decorados que tenía la miniserie ochentera (aaaah, esos fascinantes pasillos blancos). Por cierto, hablando de efectos visuales, vaya fantasmada el plano final con cientos de naves nodriza. No podían ser más exagerados.

Es sorprendente este poco nivel en una serie que parecía estar destinada a ser importante en la programación de la ABC y que sin duda tenía potencial para pegar fuerte entre el público. Le está ocurriendo lo mismo que a Flashforward, la que crearon como sustituta de Perdidos: parece que pensaban que con una idea llamativa bastaba para que una buena obra se gestara solita. Pero no es así, necesitan trabajarse bien a fondo los guiones y la puesta en escena si quieren obtener algo puntero en el completo mercado televisivo actual. V debe reescribirse a fondo, y los directivos rezar para que tome un rumbo más atractivo lo más rápido posible; por lo pronto habrá que ver cuántos espectadores nos quedamos a comprobarlo tras tantos meses de espera cuando hasta la fecha no ha habido suficiente material para atraparnos.