Archivo mensual: enero 2011

A VUELTAS CON LOS GLOBOS DE ORO.

Ya se han entregado los Globos de Oro, los premios más conocidos de la industria televisiva y los segundos más populares de la cinematográfica. Y como todos los años, las mismas eternas discusiones. Que si el presentador mola o es un sosainas (al menos en esta ocasión Ricky Gervais ha repartido estopa de forma magistral, tanto que la industria anda revuelta y la blogosfera tiene algo jugoso a lo que aferrarse), que si las actrices están buenas y lucen trajes caros, y sobre todo que si el dichoso premio se lo lleva esta producción o aquella.

Y yo no entiendo cómo pueden despertar tantas pasiones estos debates, pues siempre discurren por el mismo sendero de predecible y aburrida monotonía. Es increíble que todavía a estas alturas se pueda discutir sobre cómo es posible que haya ganado la serie más popular y mimada por encima de la que parecía ser la mejor. ¿Cómo no va a ganar la producción más exitosa y apreciada? ¡Si lo que se vota es eso! ¿Cómo no va a ganar la que más juego da, la que más adoran los medios, críticos y periodistas que forman parte de los jurados o influyen en ellos?

Preguntarse porqué se lleva la victoria Glee (que encima repite) ante maravillas como The Big C criticando que la diferencia de sus cualidades artísticas es notable resulta bastante absurdo, porque es descarado que esa valoración es secundaria a la hora de votar (y ya era hora de que vaya perdiendo protagonismo esa tontería sobrevaloradísima de 30 Rock). Igual de absurdo es preguntarse o lamentarse sobre porqué Breaking Bad pierde ante Boardwalk Empire, cuando es evidente que venir de la HBO da cien puntos de carisma (ya es todo un logro no repetir con la aburrida Mad Men, pero estaba bastante claro quién mandaba esta temporada). O sorprenderse de que una producción menor (The Walking Dead) haya llegado tan alto: cómo puede no verse que su enorme éxito la ha catapultado hasta ahí. O discutir sobre cómo es posible que los mismos actores sean nominados y/o ganen una y otra vez dejando de lado interpretaciones también notables. ¿Quién llena las portadas y a quién quiere más la prensa? Pues es evidente que ya no tocaba aplaudir por enésima vez a Hugh Laurie, Michael C. Hall o Jon Hamm, y había pocas posibilidades de dárselo al más merecedor, Bryan Cranston, cuando Steve Buscemi tenía todo el peso de Boardwalk Empire a su favor. Igualmente es fácil de ver que Jim Parsons (Big Bang Theory) es el que está de moda dejando ya en segundo plano a Steve Carell. Y también son claras las razones por las que Rubicon y Treme ni siquiera han sido nominadas a pesar de ser bastante superiores a la mitad de las elegidas: demasiado elitistas, con público y repercusión muy limitados. Recordemos que obras maestras como Babylon 5 o The Wire no se comieron un rosco en su momento mientras otras de más que dudosa calidad son habituales entre las seleccionadas (24, Mujeres desesperadas, Dexter…).

¿Sorpresas? Muy pocas, aunque alguna cae siempre, como otorgarle el de mejor actriz de comedia a Laura Linney por encima de las favoritas Edie Falco o Tina Fey, quizá porque hubiera sido un robo descaradísimo no dárselo o porque las otras dos están ya muy vistas. También es interesante ver que en drama Katey Sagal se ha destacado sobre las más previsibles, Julianna Magrullies y Kyra Sedgwick. Y por cierto, que me expliquen por qué Kelly McDonald se nomina como secundaria cuando es protagonista principal. O por qué hay categoría de actor principal de serie, miniserie y película televisiva por separado pero en el apartado de actor secundario todos luchan juntos. Probablemente por ello magníficas labores como la de Michael Shannon (el agente del FBI de Boardwalk Empire) se han quedado fuera.

Pero nada, a pesar de que todo se desarrolla prácticamente de la misma forma que todas las temporadas, de que es el enésimo festival de egos y peloteo mutuo donde a la hora de votar priman varios valores antes que la verdadera calidad, nos encontramos con otro año más donde los medios (profesionales como revistas o amateurs como blogs) se llenan de interminables e irrelevantes escritos sobre el tema. Y todo ello además a pesar de que es una gran pérdida de tiempo, porque cada uno tiene su propia lista de lo mejor del año.

EPISODES – PRIMERAS IMPRESIONES.

Matt LeBlanc no es un gran actor, de hecho se podría decir que es más bien malillo. Pero tuvo la inmensa suerte de formar parte del reparto de una de las mejores y más aplaudidas comedias que ha dado la televisión, Friends, con lo que adquirió relativa fama y dinero. Aparte de eso, su escaso currículo está lleno morralla y algunas atrocidades como Perdidos en el espacio o Los Ángeles de Charlie y su secuela, indudablemente algunas de las peores películas de la historia del cine. Casi vive de las rentas de Friends con su spin-off Joey, una de las jugadas más absurdas que ha dado Hollywood en muchos años, un vago y cutre intento de exprimir el éxito de su serie madre. ¿Cómo pudieron pensar que un solo personaje de Friends valía para mantener una producción él solito? Hasta el fan más casual era consciente de que lo que funcionaba era el grupo en su conjunto. Y aunque Joey asombrosamente duró dos temporadas era una idea que no conseguiría levantar ni los sujetadores de Drea de Matteo, así que fue cancelada en 2006. Y desde entonces Matt LeBlanc ha estado desparecido del mundo la interpretación.

Pero acaba de llegar Episodes de Showtime, uno de los estrenos más llamativos de la mitad de la temporada televisiva de 2010-2011, anunciada como el regreso de este actor sorprendentemente apreciado y, aún más sorprendente, bien visto por la industria. Además retorna como protagonista, haciendo de sí mismo y bajo la tutela de David Crane, quien fuera uno de los principales autores de Friends.

Sin embargo en los dos episodios vistos hasta ahora la presencia de LeBlanc es mínima (invisible total en el primero) y apenas queda como un recurso cómico de dudosa eficacia. Habrá que ver cómo se desarrolla la historia, pero por ahora el protagonismo lo acapara una pareja de escritores británicos que llama la atención en Hollywood por el éxito de su comedia y se les ofrece la realización de un remake. El atractivo de trabajar en la meca del cine y la televisión, con todo el dinero que podría conllevar un éxito allí, es irresistible. Pero pronto chocarán con la forma de hacer las cosas en Los Ángeles, donde prima la imagen y el dinero sobre el arte, y donde abundan los directores de cadenas y productores que no tienen ni idea de lo que tienen entre manos pero le meten mano a su arbitrario antojo. Así pues, Episodes es una historia sobre los tejemanejes de la industria, con dos escritores que chocan contra ese mundo caótico y los egos que lo dirigen. Y no, por más que se empeñe la gente en comparar, no se parece en nada a El séquito (Entourage), amén de que juegan en ligas distintas en lo referente a su calidad.

Episodes se anuncia como una comedia, pero si no fuera la publicidad me hubiera costado averiguar el género y estilo que tratan de conferirle. El producto me ha parecido mediocre en su presentación. No malo, pero sí de aprobado por generosidad en espera de que remonte exponencialmente (cierto potencial parece tener), pues si no se va a ir al carajo bien rápido. Y no digo solamente de mi lista de series, sino también de emisión. Esto remonta o tiene menos futuro que Joey.

Como decía, como comedia es bastante fallida. No produce risa en ningún momento, y del género se espera que haya un chiste en cada diálogo, que las cosas se dirijan no solo hacia contar algo, sino a hacerlo con gracia. La verdad es que se ve que lo intentan, pero los guionistas no atinan con el sentido del humor actual de hacer reír con lo incómodo. Solo la escena del síndrome de Tourette me ha despertado una sonrisa, pero el resto oscila entre la indeferencia absoluta y lo asombrosamente torpe. Están igual de poco acertados con los personajes, tanto los protagonistas como los secundarios, que resultan débiles, nada interesantes y sobre todo también dejan la sensación de que no les han cogido el tono y se les han escapado de las manos desde la primera escena. Todos resultan repelentes, molestos e incluso incómodos, y no en el sentido de lograr fascinarte, eso que hizo de The Office una atípica maravilla, sino en el de que deseamos ver otra cosa menos inquietante. Con la pareja protagonista se han excedido en el tonillo de británico estirado, con el equipo de la cadena se han pasado de rosca poniéndolos como atontados (no digamos ya la insostenible caricatura que resulta el jefe), y con LeBlanc se han quedado cortos: ¿de qué va su personaje, de tonto, de pringado, de caradura con éxito gracias a su carisma? Y sobre el reparto, tampoco es para echar cohetes, pues las cabezas más visibles (Stephen Mangan y Tamsin Creig), aunque competentes, por ahora muestran una falta total de carisma.

Por si fuera poco el ritmo mostrado hasta ahora resulta demasiado lento, bastante apático, para lo que se espera del formato de veinticinco minutos. La sensación que deja de que todo lo contado en estos dos episodios debería haberse ventilado en un prólogo para luego pasar a relatar algo más tangible y que llamara más la atención es para mí el peor aspecto de la propuesta. No transmite vitalidad ninguna. Los episodios se hacen largos y no dejan huella. Así pues Episodes falla en todo lo que hace atractivas a las buenas comedias de Showtime: ritmo que atrapa, personajes estrafalarios o directamente surrealistas pero que funcionan de maravilla en el particular universo de la serie y sobre todo que resultan muy atractivos. Joder, hasta un aburrimiento como Nurse Jackie tiene protagonistas infinitamente mejores.

Por cierto, los títulos de crédito son los más feos que he visto en mi vida. ¡Quién dio el visto bueno a algo tan espantoso!

NUEVA PROMO DE JUEGO DE TRONOS.

La HBO sigue creando expectación con un goteo constante de imágenes y videos (el último, otro Cómo se hizo, dedicado a las coreografías de peleas, que no dice mucho pero se ve cómo ruedan la serie). Le toca el turno a una promoción donde vemos a los personajes principales sentados en el trono de hierro y soltando algunas frases descriptivas sobre de qué va todo. Es decir, no es un trailer con imágenes de la serie, y sabe a poco, muy poco, pero también se puede decir que menos es nada. Lo tenéis en Youtube.com.

Lo mejor que puedo decir es que cuando aparece Jon con Fantasma el lobo-huargo muestra un tamaño considerable, lo que quiere decir que sí tendrán en cuenta el tamaño de estos animales, algo difícil de hacer pues requiere trucos de cámara, efectos digitales o seguramente ambas cosas.

THE BIG C – TEMPORADA 1.

Showtime | 2010
Productores ejecutivos: Darlene Hunt, Laura Linney, Neal H. Moritz, Jenny Bicks, Vivian Cannon.
Intérpretes: Laura Linney, Oliver, Platt, Gabriel Basso, John Benjamin Hickey, Phyllis Somerville, Reid Scott, Gabourey Sidibe.
Valoración:

Siguiendo los cánones de este apasionado género surgido hace pocos años que se ha terminado denominando dramedia (comedia más drama), The Big C mantiene un estilo que pasa de la comedia alocada, casi surrealista, al humor inteligente tan rápido que te deja sin aliento, para en la siguiente escena adentrarse de lleno en el drama de tono adulto propio de las cadenas privadas. Manteniendo además otra tendencia actual como es la de tener un personaje central tan fuerte como extravagante sobre el que gira toda la historia, The Big C se suma al cada vez más interesante repertorio que ofrece Showtime (Californication, Nurse Jackie, Weeds o Breaking Bad saliéndonos de la dramedia), y aunque por ahora no alcanza la repercusión de Weeds o Nurse Jackie a mí me ha parecido infinitamente mejor que esos dos sobrevalorados e intrascendentes aburrimientos.

Lo que esta producción nos propone es un drama familiar sencillo, centrado en muy pocos personajes y con aventuras que huyen de tramas complejas para centrarse en los sentimientos de sus protagonistas. Todos ellos se hacen querer rápidamente y sus estados de ánimo se transmiten tan bien que casi sentimos formar parte de la disfuncional familia, aunque la conexión más fuerte se establece obviamente con Cathy (Laura Linney), protagonista absoluta de los acontecimientos. Es una ama de casa conocida por ser aburrida y poco activa, pero su vida da un vuelco cuando descubre que tiene un cáncer con toda probabilidad mortal y decide que ya es hora de vivir aprovechando cada instante. Prácticamente se vuelve loca de remate, actuando impulsivamente, sin control, con el único límite auto-impuesto de proteger a su hijo.

El papel de Linney es de los que no se olvidan. Brillante es decir poco. En cada plano está absolutamente perfecta. Los estados de ánimo del personaje, que varían de golpe, los plasma de forma impecable. Las locuras que vive las hace creíbles. Es una de las mejores interpretaciones que he visto en mucho, muchísimo tiempo, y solo por ella la serie merece ser recordada. El marido, Paul, es el clásico hombre incapaz de imaginar qué ha desmotivado tanto a su pareja, incapaz de ver la mella que hace la rutina y el estancamiento emocional en la vida en familia. Otrora era el alocado del matrimonio, el que mantenía viva la llama, así que ahora la crisis de Cathy y su repentino cambio de estado de ánimo provocará algunos choques importantes. La interpretación de Oliver Platt es excelente, como acostumbra este gran actor que, como tantos otros, ha sido siempre desaprovechado en papeles secundarios.

Otros personajes en liza son el hijo del matrimonio (Gabriel Basso), un adolescente normal que empieza a dar los pasos en el mundo adulto, quien al principio puede parecer un añadido poco aprovechado pero luego se desarrolla bastante mejor; el hermano de Cathy, un ecologista flipado que vive en plan vagabundo, hábilmente interpretado por John Benjamin Hickey (no es un papel fácil, está claro); y la vecina (Phyllis Somerville), una vieja cascarrabias con la que Cathy empieza a hacer migas sobre todo porque ambas viven de cerca sus momentos finales. En un plano más secundario nos encontramos a Gabourey Sidibe como una adolescente obesa por la que Cathy se interesa, un personaje que fascina a pesar de no ser tan importante como los demás, o el joven médico (Reid Scott), que también dará para unas cuantas buenas escenas (esos choques entre su timidez y la franqueza abrumadora de Cathy…).

Estamos ante un grupo de caracteres magistrales, perfectamente descritos, desarrollados e interpretados, tan adorables a pesar de lo descentrados que están que consiguen que la serie cale hondo. Además hay que decir que, en línea con la televisión actual de calidad, las historias no se estancan lo más mínimo, pues en esta breve temporada las relaciones pasan por un gran número de fases y problemas, siempre yendo más allá, arriesgándose los guionistas con una valentía y sabiduría que agradezco enormemente (odio las tramas y relaciones estancadas). Por ejemplo pensaba que Cathy nunca iba a hablar a nadie sobre el cáncer, o al menos no en unas cuantas temporadas, pero lo hace, abriendo más y más horizontes por donde llevar a los caracteres.

Su asombrosa habilidad para pasar del humor más agradable al drama más trágico sin sacarte de contexto ni resultar artificiosa y su un ritmo asombrosamente activo y directo (al estilo de Californication) hacen de esta primera temporada una serie prácticamente imprescindible. Creo que la palabra que mejor la define es hermosa. Un canto a la vida, una forma de ver la tragedia con humor. Ahora bien, te hartas a llorar de risa, pero también hay no pocas secuencias que humedecen los ojos de lo emotivas y duras que resultan, donde destaca con luz propia el maravilloso final de temporada, uno de los instantes más bonitos y lacrimógenos que he visto en televisión.

COMMUNITY – TEMPORADA 1.

NBC | 2009-2010
Productores ejecutivos: Dan Harmon, Russ Krasnoff, Garrett Donovan, Neil Goldman, Joe Russo.
Intérpretes: Joel McHale, Gilliam Jacobs, Danny Pudi, Yvette Nicole Brown, Alison Brie, Donald Glover, Chevy Chase, Ken Jeong, Jim Rash.
Valoración:

Community narra las aventuras de un grupo de estudiantes de una universidad popular que forman un club de estudio para sacar adelante la asignatura de español que comparten en sus carreras. Lidera la banda Jeff Winger (Joel McHale), un abogado que ejercía sin licencia y que tras ser pillado fue condenado a sacarse el título. Es sumamente carismático y dirige casi todas las odiseas de los colegas, muchas veces pensando en conquistar a la chica responsable y madura (Britta –Gillian Jacobs-), quien de primeras le rechaza por mujeriego y simplón aunque en realidad en el fondo algo siente por él. Pierce (Chevy Chase) es considerado el abuelo de la banda, y sin duda resulta el más torpe e idiota. Abel (Danny Pudi) es un friki fanático del cine e inútil para las relaciones humanas. Shirley (Yvette Nicole Brown) es una ama de casa bastante religiosa. Troy (Donald Glover) es un chaval que fue el típico líder del equipo de rugby en el instituto. Y Annie (una bellísima Alison Brie) fue todo lo contrario, la chica tímida que no se relacionaba con nadie.

Los personajes tienen unos roles muy bien definidos, llevando cada uno un tipo de historias y humor adecuados a su estilo. Esto los hace muy identificables y en todo momento esperamos ver cómo se mueven en cada aventura conforme a sus formas de ser, pero también limita la progresión narrativa e impide que haya la más mínima evolución de personalidad, es decir, en cada episodio se enfrentan a un reto pero al final siguen siendo los mismos de siempre. Al mostrarse siempre el mismo esquema juega un papel crucial el que los guionistas ideen buenas historias cada semana, y en esta primera temporada han estado bastante inspirados, pues mantiene un nivel correcto en todo momento y posee algunos puntos álgidos notables, ya sea en escenas puntuales o capítulos completos, como el memorable Modern Warfare. Además los creadores han hallado un buen equilibrio en el tono surrealista de la propuesta (recuerda bastante a Arrested Development) y han construido hábilmente un micro universo propio donde abundan las auto referencias y que forma parte constante de las tramas y los chistes. Así, poco a poco vamos conociendo a secundarios aún más raros que los protagonistas, como el director obsesionado con la corrección política, el patillas, el alumno anciano… y entre todos destaca por supuesto el señor Chang (Ken Jeong), el profesor de español.

Community es lo que se dice una serie intrascendente, pero también resulta muy agradable de ver. Hay algunos aspectos muy mejorables, como el sobadísimo triángulo amoroso y el empalagoso y clásico final que deja las relaciones en suspenso, pero en general es una comedia adictiva y divertidísima. Sin duda su estilo no es apto para todos los públicos, y su audiencia escasa lo demuestra, pero es una producción tan original y arriesgada que funciona de maravilla como entretenimiento sin pretensiones. Y si mejora tanto como dicen en la segunda temporada, pues será más recomendable aún.

Por cierto, a ver cuándo se buscan un equipo de maquillaje más centrado. Se pasan poniéndole las caras blanquecinas a los actores masculinos; sobre todo que dejen de pintarles tanto los labios de colores claros, que queda horrible.

NUEVAS IMÁGENES Y ALGÚN DATO INTERESANTE.

La semana pasada hubo un pase de prensa donde se proyectó metraje de la serie, y están apareciendo algunas entrevistas y análisis que, la verdad sea dicha, no revelan nada espectacular. Lo más destacable es que se confirma que habrá flashbacks mostrando la caída de Brandon Stark (hermano de Ned Stark –Sean Bean-) ante el loco rey Aerys Targaryen, uno de los eventos que llevó a varias casas a levantarse en rebelión y acabó con Robert Baratheon (Mark Addy) en el trono. Parece que la HBO quería guardar la sorpresa no dando información sobre los actores elegidos para los papeles implicados. Y la presencia de escenas ahondando en esta información implica que los guiones de la serie no parecen escatimar en datos sobre el pasado que podrían haber sido fácilmente eliminados en la adaptación. Otro dato que algunos reciben con excesivo entusiasmo es que Martin opina que Tormenta de espadas (el tercer libro) debería ser dividido en dos temporadas, algo que yo veo poco probable dado lo poco que suele extender la HBO sus series, y más si son tan caras como ésta.

En Making Game of Thrones han publicado otras pocas imágenes de calidad, aunque no aportan casi nada a las ya vistas. Lo único nuevo es que vemos a Syrio y a los huargos, que por ahora parece que serán interpretados por perros normales (veremos si de adultos meten trucos y efectos digitales para hacerlos más grandes y amenazantes). Por lo demás, cabe recalcar que la elección para interpretar a Cately es físicamente totalmente inapropiada, pues a parte de no recordar nada al personaje parece una anciana. Esperamos con sumo interés que nos muestren alguna imagen de decorados y sobre todo de efectos especiales (el Muro, ciudades, etc.).