STAR TREK: LA NUEVA GENERACIÓN – TEMPORADA 2

Star Trek: The Next Generation
Sindicación | 1988
Ciencia-ficción, suspense, drama | 22 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Gene Roddenberry, Maurice Hurley.
Intérpretes: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, LeVar Burton, Brent Spiner, Michael Dorm, Marina Sirtis, Diana Muldaur, Will Wheaton, Whoopie Goldberg, Colm Meaney.
Valoración:

Si la realización de la primera temporada de Star Trek: La nueva generación fue un caos que costó mil peleas, despidos y dimisiones de guionistas y productores, la segunda sumó además problemas externos, con lo fue un auténtico milagro que viera la luz, que acabara, y que se atrevieran a hacer una tercera.

Una gran huelga de guionistas tuvo en suspenso el inicio de la producción. Al final lograron ponerla en marcha con retraso (lo que retrasó también la emisión, de septiembre a noviembre), tirando de guiones que en otras condiciones no habrían elegido (uno de Phase II, la serie que estuvo a punto de hacerse con la tripulación original, y otros sin pulir del todo), reduciendo el número de episodios de veintiséis a veintidós, y con un final de temporada que tuvieron que apañar con escenas de otros capítulos para ahorrar tiempo y dinero.

Los productores ejecutivos (el equipo creativo que lleva la serie día a día) achacaron la irregularidad en la calidad a ese problema, eludiendo su parte de culpa. El ambiente de trabajo seguía inmerso en luchas de egos, relaciones tensas, e ideas visionarias contra otras que refrenaban la imaginación. Los directivos de Paramount volvían a mirar para otro lado, sin duda pensado que intervenir sacaría a la luz los trapos sucios y daría mala publicidad. El productor puesto por ellos para controlar el cotarro, Rick Berman, se mantuvo muy moderado, lo que se puede llamar cobardía también. Si la situación llevaba mucho tiempo salida de madre, ¿por qué no intervino con mayor contundencia?

Roddenberry continuaba turbando el ambiente con una actitud hostil, potenciada por el abuso de drogas diversas. Según ha ido comentado el resto del equipo a lo largo de los años, quizá no se hubieran torcido tanto las cosas de no ser por su paranoico abogado, Leonard Maizlish, que alienaba unos contra otros sembrando la cizaña e incluso acabó metiendo mano en decisiones creativas sin que nadie se atreviera a rechistar. Al final Berman consiguió deshacerse de él, pero el daño ya estaba hecho.

La llegada de Maurice Hurley (en la foto de arriba) como jefe de guionistas a mitad del primer año trajo un poco de orden, pero en el presente Roddenberry, ya enfermando, dejó la labor ejecutiva en sus manos, y este ascenso se le subió a la cabeza. Hurleyse quejaba, como otros guionistas, de las restricciones del creador, de la falta de evolución dramática en los personajes, de la ausencia de problemas a bordo que dieran emoción, pero aun así no se llevaba bien con nadie, era tan hosco y tenía tan poco tacto para la política como aquel, y alteraba guiones sin miramientos estropeando ideas que todos los demás consideraban con gran potencial.

Pero pongámonos también en la perspectiva de Roddenberry. Este se lamentaba de que gran parte de los guiones de escritores externos que le llegaban eran todos de acción sin más calado, llevando las premisas de los western y policíacos al espacio, sin esencia alguna de Star Trek. Y las historias que ofrecía su propio equipo también rompían muchas veces su visión idílica del futuro, añadiendo conflictos humanos que para él deberían estar superados.

El punto intermedio de estas dos visiones llegó tras su muerte, en Espacio Profundo Nueve, que no sabemos si hubiera aprobado, pero mostró lo bien que hubiera funcionado La nueva generación con un poco más de libertad.

No menospreciemos tampoco la aportación artística de Hurley. De su mano salieron los mejores episodios de la primera etapa y algunos de los de la presente, y los borg fueron ideados principalmente por él. De hecho, su inventiva debía de ser admirada por los siguientes al mando, Berman y Michael Piller, porque contaron con él para dos guiones más tiempo después.

Del resto de escritores, sólo Tracy Tormé repetía. Entraron al equipo fijo otros como Hans Beimler, Richard Manning y Leonard Mlodinow, y más adelante llegó Melinda M. Snodgrass, autora de La medida de un hombre, uno de los capítulos más aclamados, lo que le ganó el puesto. Casi todos (exceptuando Snodgrass) salieron por patas a lo largo del año, algunos, como Tormé, tan cabreados que no quisieron volver a saber nada de la saga en el futuro.

Para el final de esta temporada Hurley acabó enemistado incluso con Roddenberry, mientras que este vio agravada su salud hasta terminar postrado en silla de ruedas y tuvo que apartarse del trabajo casi del todo, quedando como consultor. En la tormenta resultante quedaba por dilucidarse si La nueva generación seguiría y quién tomaría el relevo como productor ejecutivo principal. A pesar del caos, de la pérdida de calidad y algunos bajones de audiencia, Paramount dio un nuevo voto de confianza a la serie, pensando que los capítulos más vistos tuvieron picos excepcionales, siendo a veces la tercera emisión más seguida en sindicación, tras famosos programas como Jeopardy y La rueda de la fortuna, y sumaban elogios en medios y por parte de los fans. Rick Berman, sin hacer ruido y con mejores contactos políticos, había quedado mejor posicionado que Hurley, así que la tercera temporada empezó con él al mando, y desde entonces las cosas tomaron un rumbo mucho más estable y decidido.

El rodaje en sí no fue tan movidito. Obviamente había prisas, estrés por sacarlo todo adelante con problemas de dinero y tiempo, y se produciría algún roce, pero no hubo grandes problemas. Con puntuales incorporaciones de otros realizadores, destacando la entrada de Winrich Kolbe, que será uno de los habituales, la temporada fue dirigida casi en su totalidad por el grupo principal del año anterior: Rob Bowman, Les Landau y Cliff Bole. Sus labores son por lo general muy buenas, manteniendo las acertadas formas cinematográficas. Planificaban cada escena con cuidado a pesar del poco tiempo disponible, cuidando una fotografía de planos medios y el montaje final de forma que tenemos un estupendo juego de interacciones y reacciones entre numerosos protagonistas y un buen aprovechamiento de los estupendos decorados. Quedaba pues bastante por encima del estándar en televisión de aquellos tiempos, con el habitual plano y contra plano cerrado a rostros que se mantuvo vigente con pocas excepciones hasta entrados los noventa.

Aunque también tenía puntos débiles en el acabado. El director de fotografía Edward R. Brown continuó su labor, pero le obligaron a reducir el uso de focos tan del estilo añejo de la serie original, que creaba sombras por todas partes y empañaba un poco el logro artístico de la serie. Pero este se encontró entonces fuera de su terreno, y la temporada acaba con un aspecto visual más oscuro que las demás, lo que a veces remarca la atmósfera de intriga, pero en general limitaba un tanto el potencial visual. Además, la falta de luz forzaba a abrir el obturador, obteniendo una imagen más granulada que no envejece bien. El cambio de tono a partir de la tercera temporada se agradeció mucho.

Todos los años se realizaron ligeras modificaciones en los decorados, aunque casi nada que saltase a la vista. En este destacan los asientos del puente, ahora con menos ángulo, pues antes los personajes estaban casi tumbados y quedaba un poco raro. Más llamativa es la aparición de la cantina, el Ten Forward (en la proa de la cubierta 10, con vistas espectaculares), aunque en el doblaje en castellano rara vez lo traducen, dejándolo como cantina o cubierta diez. Cabe señalar también que Paramount permitió gastar mucho dinero en capítulos puntuales, siempre que tuvieran claro que habría que hacer otros muy baratos para equilibrar. De esta forma, pudimos disfrutar de los espectaculares Elemental, querido Data y ¿Qué Q?.

Como indiqué en la primera temporada, con algunos personajes parecía que no tenían del todo claro su lugar en la nave, y se hicieron algunos cambios. Worf toma el puesto de jefe de seguridad y la consola de comunicaciones y combate en el puente, Geordi abandona este para quedarse en la sala de máquinas como ingeniero jefe, aunque subirá a menudo. Pero más notoria es la desaparición de la doctora Crusher, sustituida por la doctora Pulaski. Gates McFadden se encaró con Hurley y fue largada, en otra de esas ocasiones en que nadie plantó cara. Por suerte, viendo que se arrepintieron de matar a Tasha Yar hicieron que tomara otro puesto por si decidían traerla de nuevo. Y así fue, porque Pulaski fue un mal remedo de McCoy de la serie original, un buen médico pero una persona arisca, bruta, con un rechazo a la tecnología que roza lo absurdo y un pique personal con Data que no gustó a nadie. La encarnó Diana Muldaur, que ya había aparecido brevemente en la serie original, y se dice que no llevó del todo bien el rechazo del púbico y la integración con el reparto. Su papel es más que correcto, pero difícilmente podía caer bien.

Los protagonistas mantienen la dinámica habitual de la serie, con personalidades magnéticas y relaciones fascinantes bien potenciadas por la gran química del reparto, pero no se mueven un ápice de la descripción inicial, prácticamente ningún conflicto personal o laboral deja huella y produce cambios en ellos.

El Jean Luc Picard de Patrick Stewart sigue espectacular como capitán rígido pero admirable, una brújula moral para sus hombres. Jonathan Frakes (el comandante Riker) apareció con barba y los productores le dijeron que no se la quitara, que le daba un porte señorial, y no se equivocaron. Además, el actor, el punto más débil del reparto, va cogiendo soltura y dándole una personalidad más concreta a su rol, y para Cuestión de honor y La medida de un hombre ha madurado mucho. Con Picard y Riker vuelven a mostrar tímidamente la combinación de capitán distante y primer oficial afable, algo que se explorará mejor en adelante.

LeVar Burton (Geordi) y Brent Spiner (Data) terminan de forjar una dinámica tan adictiva. Geordi se afianza como un ingiero de primera, resuelto e incansable. Data continúa explorando su humanidad en vivencias tratadas por lo general con mucha inteligencia. Will Wheaton es buen actor, más teniendo en cuenta la edad, pero su Wesley sigue dando bandazos entre unas pocas historias de aprendizaje dignas y otras que se inclinaban hacia tonterías de adolescentes metomentodo. Marina Sirtis (Troi) puede demostrar mejor sus dotes dramáticas, aunque fue en algunos capítulos un tanto fallidos. Tanto esta consejera como la doctora suelen quedar en un rango más secundario, pero son unas protagonistas fuertes que aportan mucho en cada situación en que son requeridas.

Worf es el único que consigue entrar en un arco que irá cambiando durante la serie (se presenta más de su pueblo e inicia la relación que dará lugar a su hijo Alexander), porque Riker tiene un episodio centrado en su familia pero se olvida en seguida y no aporta nada. Michael Dorn aprovecha bien el aumento de protagonismo en un papel como el de Spiner con Data, bastante difícil porque tiene una forma de ser y unos gestos muy marcados, donde logra no resultar forzado sino entrañable a su peculiar manera.

En los secundarios tenemos el retorno de Q, que me resulta casi siempre pesado y caótico a pesar del solvente John Lancie y el favor de los trekkies; la presentación de los borg bien se podría haber hecho sin él. Más interesantes son O’Brien y Guinan. Colm Meaney aparecía desde el episodio piloto de vez en cuando como oficial con diálogo, y cuando decidieron que necesitaban un secundario recurrente era la elección más obvia, así que pronto toma nombre: Miles O’Brien. Whoopie Goldberg era fan de la original desde que vio a Uhura, un personaje de peso protagonizado por una actriz negra, y pidió aparecer en La nueva generación… algo que inicialmente los productores no creían, dado que era una estrella de cine. Encarnó a la misteriosa camarera Guinan, del Ten Forward, quien escucha los problemas de la tripulación con paciencia y buenos consejos.

La falta de entendimiento en la sala de guionistas impedía a la serie creer, y la huelga de guionistas puso dificultades extra. El estancamiento cuando no retroceso y la irregularidad aún más marcada restan valor a una obra que empezó con bastante fuerza, sobre todo en originalidad y valentía: estamos en su temporada más floja. La innovación en ideas y la evolución en historias ya presentadas es muy escasa, mientras que se repiten con desgana premisas ya vistas el primer año y también en la serie original. Hay unos pocos capítulos buenos y un par de los que conmueven y no se olvidan, pero los flojos y los mediocres se acumulan en tramos que se hacen cuesta arriba, y de vez en cuando aparece alguno que querrás olvidar.

La exploración espacial todavía tiene buenos momentos (Donde el silencio es esperanza, A contrarreloj), pero son pocos en comparación con la repetición de recursos ya usados. Tenemos invasiones de entes y virus varios: El niño, Selección no natural y Contagio, siendo este último el único destacable. Hay choques culturales que se atascan en el esquema cansino de un mediador famoso que esconde algo o embajadores que la lían de alguna manera: Fuerte como un susurro, El hombre esquizoide, El delfín. Algunos que intentan aportar algo más de drama con los personajes o historias más variadas y por lo tanto parecen prometedores acaban resultando más o menos decepcionantes al fallar bastante (El Royale, El factor ícaro, Señuelo samaritano, Que entren los clones) o quedarse cortos (Gesta suprema).

Los klingon tienen un par de apariciones bastante llamativas (Cuestión de honor, La emisaria), pero no se entrará a fondo en esta cultura ni en la romulana hasta el tercer año. Presentan a los borg en el inquietante ¿Qué Q?, pero solo vuelven a mencionarlos otra vez hacia el final. La holocubierta asienta sus apariciones anuales con el infame Buscando pareja, que incluye también la visita de turno de la insoportable Lwaxanna Troi, y el eficaz Elemental, querido Data, que además tendrá una secuela fantástica tiempo después (Una nave en una botella, 612).

Los mejores son obviamente los más singulares y arriesgados, los que miran más allá y escribieron con mayor dedicación: Amigos por correspondencia es un notable ensayo sobre contactos con especies más atrasadas y el dilema ético de si ayudar o no (la Primera Directiva), y La medida de un hombre, con su análisis sobre si Data es un ser con voluntad y derechos propios, es inolvidable, uno de los mejores de la toda la saga.

Tras el salto incluyo un análisis por capítulos.

201. El niño
The Child

Guion: Jaron Summers, Jon Povill, Maurice Hurley.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Una nueva directora médica toma su cargo en el Enterprise. Deanna queda embarazada por un alienígena, y todos miran con recelo al niño. Geordi supervisa un transporte de peligrosas cepas de virus.

Notas:
Gates McFadden (la doctora Crusher) fue despedida porque no le caía bien a uno de los principales productores ejecutivos, Maurice Hurley. En su lugar entró Diana Muldaur como la doctor Katherine Pulaski, un personaje más parecido al doctor McCoy de la serie original: refunfuñón y poco amigo de la tecnología. El cambio no gustó a los seguidores y al reparto parece que tampoco, así que para la tercera temporada recularon y trajeron a McFadden de nuevo.
Jonathan Frakes apareció con barba, le gustó a los productores, y le dijeron que se la quedara. Desde luego le da al personaje un aspecto más maduro.
-Geordie toma un puesto más concreto, el de ingeniero jefe, una posición que en la primera temporada tuvo varios actores distintos.
-Worf toma oficialmente el cargo de jefe de seguridad. Hacía ese papel desde la partida de Natasha Yar, antes no quedaba muy clara su posición.
-Primera aparición de Whoopi Goldberg como Guinan y la cantina Ten Forward, aunque en el doblaje lo habitual es que es omitan el nombre y la llamen cantina a secas.
-El guion fue escrito para Star Trek: Phase II, la serie con la tripulación original que no llegó a hacerse realidad. Se retomó aquí por necesidad, debido a una importante huelga de guionistas.

Comentario:
Este un capítulo de esos con cierta polémica, tanto entre el reparto como entre los seguidores, más por cómo se abordó que por temática, diría yo. La trama del embarazo es una cursilada, pero podría haber dado una buena historia de contacto alienígena y de dilemas morales. De hecho, algunos temas inherentes a la situación sí se tocan: ¿deben abortar por ser una presencia alienígena no deseada o seguir adelante e investigar algo único y desconocido hasta entonces?, ¿el aspecto emocional y afectivo de Deanna tiene prioridad? Pero no termina de caminar hacia nada concreto y predomina un melodrama de baratillo que disgustó hasta a la propia actriz Marina Sirtis.

La cosa se agrava porque la otra historia principal, lo de transportar unos virus, tampoco es muy llamativa. Ni lleva buen ritmo, ni a veces queda clara su relevancia, ni termina ofreciendo alguna lectura moral o científica que deje algo de huella.

El director Rob Bowman, pensando que el episodio inicial debía impactar, puso bastante empeño en el rodaje, usando más grúas y trávelings de lo habitual, pero el guion no ayudaba, y queda un relato más bien aburrido e insípido, aunque también inofensivo.


202. Donde el silencio es esperanza
Where Silence Has Lease

Guion: Jack B. Sowards.
Dirección: Winrich Kolbe.
Valoración:

Sinopsis:
Un extraño vacío en el espacio engulle el Enterprise y empiezan a pasar cosas raras.

Notas:
-Gazapo: Se ve respirar claramente al oficial muerto.
-Primer capítulo que dirige Winrich Kolbe, luego muy habitual.

Comentario:
Tenemos una de las mejores aventuras de choque con lo desconocido hasta el momento, aunque se le pueden pedir mejoras obvias.

La presentación del vacío atrapa con la intriga de lo que será, la investigación pausada que sólo trae más misterios, y los personajes luchando contra el desconcierto y la desesperación. La revelación de que es una criatura le hace perder algo de magia, pero no desaparecen las dificultades para los tripulantes, y hay partes impresionantes, como la estancia de Riker y Worf en una réplica de una nave de la Federación.

Pero hay carencias y detalles aquí y allá que limitan un potenial mayor. El principal problema es que el final no convence, deja reflexiones un tanto vagas. Lo de “somos ratas en un laboratorio” era inquietante y el juego intelectual y ético para librarse prometía más, pero todo se trata muy a la ligera, no hay un giro que dé la sensación de solución o victoria clara, sino que todo se deja como en suspenso, como anunciando una secuela que nunca llegó.

Con una conclusión mejor habría sido un gran capítulo, porque los otros aspectos no son graves. La presentación gradual de Pulaski remarca demasiado su personalidad arisca, con lo que si el cambio de doctora molestó, el personaje empieza con muy mal pie. La muerte de un oficial “pijama” es muy cutre, muy de la serie original: ¡pero si hace un momento su puesto lo ocupaba Wesley y luego vuelve sin más, qué cambio más conveniente! También hay algunos diálogos un tanto descuidados: dicen que se van y ya enviará la Federación una nave científica… el Enterprise es precisamente eso, pero la escena requería que intentaran alejarse y a los escritores no se les ocurrió una excusa mejor.


203. Elemental, querido Data
Elementary, Dear Data

Guion: Brian Alan Lane.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Geordi y Pulaski retan a Data a resolver un misterio basado en Sherlock Holmes, pero el ordenador de la holocubierta ha de llegar a extremos peligrosos para poder estar a la altura del androide.

Notas:
-La icónica frase “Elemental, querido Watson” nunca aparece en las novelas de Conan Doyle, es legado de las primeras adaptaciones cinematográficas.

Comentario:
La verdad es que no sé si tenían planeado desde el principio de la serie usar la holocubierta para abordar este tipo de historias o si fue un enredo tecnológico con el que improvisaron, pero está claro que gustó mucho tanto a los productores como a los espectadores y no lo desaprovecharon. Las historias basadas en Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, centradas principalmente en Data, y el noir de los años cincuenta, protagonizadas por Picard, se hicieron recurrentes.

Aquí tenemos a Data inmerso en su rol de Sherlock y a Geordi y Pulaski retándolo para que resuelva un caso original, no uno que se haya aprendido de los relatos de Doyle, para ver si el androide puede aplicar creatividad y no sólo conocimiento enciclopédico.

Ahí radica el ingenioso giro que pone en apuntos a la nave y sus tripulantes. Geordi pide al ordenador que derrote a Data, no a Holmes, así que este otorga a Moriarty tanta inteligencia (genial el breve pico de energía que detecta Worf en el puente) que acaba cobrando consciencia y descubre que vive en una simulación hecha por un ser todo poderoso llamado… ordenador.

El capítulo es divertido en el tramo inicial, con los personajes aburridos en espera de una nueva misión, intrigante cuando entran en el juego a la altura de Data, muy original y sorprendente cuando todo se tuerce de formas inesperadas.

Pero el potencial latente no se aprovecha del todo. El primer acto es algo más largo y repetitivo de la cuenta, mientras el final se precipita demasiado y se olvida de algunos de los planteamientos iniciales. Lo lógico es que hubiera sido Data quien resolviera el entuerto, pero aparece Picard y, hablando con Moriarty, llegan a un acuerdo que no está a la altura de la ambición de la historia, deja de lado la evolución de Data, cuyo arco no llega a ninguna conclsuión, y Pulasky y Geordi quedan muy infrautilizados después de ser tan relevantes al principio.

De eso mismo se quejó el director: se gastaron tanto dinero en los decorados que le quitaron días de rodaje para ahorrar, con lo que tuvieron que hacerlo con prisas. Esto implica también algunos fallos de ejecución y algún agujero de guion. Algunos son detalles: qué mal finge escribir LeVar Burton en el diario de Watson, da vergüenza ajena. Pero otros son muy notorios: Moriarty empieza a sospechar de una realidad alternativa a la suya antes de que Geordi dé intrucciones al ordenador para crear un reto más complicado; el dibujo que hace Moriarty del Enterprise puede salir de la holocubierta sin desaparecer, así que él debería poder hacerlo también.

Esto último formaba parte del final original, donde Picard trata a Moriarty con engaños tanto para que no salga como para vencerlo. Pero este desenlace fue cambiado por uno donde el capitán y el profesor llegar a un acuerdo mutuo bastante anticlimático, pero que a cambio mantiene a Picard como defensor de las soluciones pacíficas y de todo tipo de vida inteligente. Como digo, si era un capítulo de Data, cambiar el protagonismo hacia el capitán fue un error que genera otros.

Por suerte, cuando recuperan esta historia en la sexta temporada, en Una nave en una botella (612), ha madurado tanto que el capítulo resultante fue memorable. Y por cierto, la secuela se retrasó tanto a pesar de los planes iniciales porque pensaron que los derechos del personaje eran de dominio público, pero resulta que los herederos todavía tenían poder sobre ellos, y tardaron en llegar a un acuerdo.


204. El escándalo Okona
The Outrageous Okona

Guion: Burton Armus, Les Menchen, Lance Dickson, David Landsberg.
Dirección: Robert Becker.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterprise da cobijo a un capitán con su nave averiada, pero pronto llegan dos bandos en eterno conflicto exigiendo su entrega por sus supuestos crímenes. Data intenta comprender los entresijos del humor humano.

Notas:
-Okona está interpretado por Billy Campbell, quien fuera un candidato finalista al papel de Riker. Luego ganaría cierta fama con la exitosa Rocketeer (1991), y en los últimos años es bastante conocido por series como Los 4400 (2004), The Killing (2011) o Helix (2014).
-El cómico Joe Piscopo no es conocido en España, pero fue toda una celebridad en EE.UU. en esa época, sobre todo por su presencia en Saturday Night Live, referente de entretenimiento del país. Eso sí, querían a Jerry Lewis para el papel, pero no aceptó.
Teri Hatcher interpretó, sin recibir crédito, a la oficial de teletransporte. Más tarde se hizo muy conocida con Lois y Clark, las aventuras de Superman (1993) y Mujeres desesperadas (2004).

Comentario:
Salvo por la sección de Data, este no parece un capítulo de Star Trek. Quizá si hubieran exprimido el choque de Picard con la odisea mundana y absurda de Okona lo mismo habría tenido más gracia, pero la trama salta de tópico en tópico sin aportar nada novedoso hasta un final de tragicomedia barata, y desde luego nada en la línea de la serie. Lo raro es que consiguen contarlo con una pizca de gracia (el carisma del personaje ayuda) y el ritmo es correcto, sobre todo porque los recesos con Data aun sin deslumbrar aportan una subtrama simpática, de forma que no cae en la vergüenza ajena ni se hace pesado. Se deja ver, pero no tiene alicientes para volver a él.


205. Fuerte como un susurro
Loud as a Whisper

Guion: Jacqueline Zambrano.
Dirección: Larry Shaw.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterpriste transporta a un reconocido mediador a un planeta donde dos facciones llevan siglos en guerra, con la esperanza de que pueda llevarlos a la paz por fin.

Comentario:
El personajillo de Riva resulta forzado y cargante desde su aparición tan artificial. Cuando sube a bordo del Enterprise pensé que su estilo engreído ofrecería un conflicto con los tripulantes: este gurú y su pose tan marcada no cae bien a nadie, pero al final logrará la paz y enseñará a respetar distintas formas de ver la vida y a no dejarse engañar por las apariencias… Pero no, durante todo el capítulo es bastante idiota, guionista y director son incapaces de abordar con inteligencia y comedimiento el subtexto ético, y resulta un relato un tanto pretencioso unas veces y tontorrón otras, muy lento, y está lleno de agujeros.

Que los tripulantes se sorprendan de que Riva sea sordo, cuando la Federación y los Klingon lo tienen en un pedestal, o sea, que es famosísimo, no cuela. El postureo con los tres intérpretes es rebuscado y artificial. Y a la larga Riva queda como un gilipollas presuntuoso sin recursos, un cobarde sin paciencia, a pesar de su presentación donde se repite que es un tipo con habilidades únicas que ha tenido siempre éxito; y no se indica en ningún momento que fuera un farsante, así que las incongruencias se acumulan.

El conato de romance con Deanna es lastimero y se hace pesadísimo. El actor, sordo en realidad, lo hace fatal, lo que alimenta el rechazo al rol. Al final, incluso dejamos de estar en La nueva generación: los personajes actúan de formas que no pegan con ellos, e incluso olvidan la Primera Directiva y se empeñan en implicarse en la guerra; no me creo que gente tan lista como Picard y Data no saquen antes la idea de estudiar la lengua de signos, y lo de Deanna queriendo meterse en el jaleo, sin experiencia en ese trabajo, es delirante.

Y encima Picard menciona un par de veces un misterio más acorde a la serie, la extraña órbita de un planeta, pero eso no llega a cobrar protagonismo y se olvida como si nada. Lo mismo pasa, pero esto no vuelve a tratarse en todo lo que queda de serie, con las opciones de Geordi para arreglarse la vista.

Insoportable de principio a fin.


206. El hombre esquizoide
The Schizoid Man

Guion: Tracy Tormé, Richard Manning, Hans Beimler.
Dirección: Les Landau.
Valoración:

Sinopsis:
Un famoso pero egocéntrico científico está a punto de morir, pero en secreto transfiere su personalidad a Data.

Comentario:
Un científico borde, egoísta y con aires de grandeza excesivos aprovecha a Data para volcar su personalidad en el robot y conseguirse así una nueva vida. Está dispuesto a aprovecharla al máximo, pero las obligaciones de su puesto y la autoridad de Picard le ponen trabas.

Así pues, tenemos otra eminencia científica que pone en apuros a la tripulación y otra versión malvada de Data. La historia de egos y celos es bastante simple, por momentos infantil, con un tono más propio de la serie original, con un tipo chungo, una dama en apuros (con una actriz penosa), un capitán duro que planta cara, y una pelea final a tortas.

La única lectura intelecual que persiguen los guionistas es interesante, pero no termina de aprovecharse. No logran aportar nada concreto al viaje emocional de Data, a su idea de ser más humano, y la visión de los conflictos primordiales del ser humano es bastante tontorrona.

Se salva porque el lío que se monta a bordo con un Data encabronado termina siendo divertido y sirve para explorar el gran talento interpretativo de Brent Spinner, quien nos deja unos choques con Picard estupendos.

Aparte, hay un giro extraño. Cuando envían la expedición al planeta del científico resulta que el Enterprise tiene que irse a misión de rescate. Pero eso no es una subtrama, sino una excusa para quitárselo de en medio para que pase algo en ausencia de apoyo… aunque al final en realidad no hay nada que lo justifique. ¿Que bajaran Riker y Pulaski implicaría descubrir el complot? No, Data se encontraría solas con el villano en algún momento y sería alterado igualmente.


207. Selección no natural
Unnatural Selection

Guion: John Mason, Mike Gray.
Dirección: Paul Lynch.
Valoración:

Sinopsis:
Un experimento se sale de madre y provoca envejecimiento hasta la muerte en los afectados.

Notas:
-Le dan nombre y mayor relevancia a Colm Meany, que hasta ahora aparecía como un simple técnico. A partir de ahora es Miles O’Brien, jefe del teletransporte.

Comentario:
La trama es la típica de contagio con un patógeno desconocido y que se resuelve mediante tecnojerga. La diferencia entre los capítulos buenos y los reguleros radica en como se trabajen la atmósfera de intriga y sobre todo la implicación de los personajes.

En este intentan aportar algo, pero patinan más que atinan. No es mal capítulo, pero no tiene nada para recordar. Es predecible, pero lleva buen ritmo y el factor intriga no está mal, porque hay distintas fases en el desarrollo del conflicto: el encuentro con la nave varada, la llegada a la estación, la implicación de Pulasky… Con un final más trabajado, menos tecnojerga y alguna buena sorpresa dramática, hubiera estado mejor, pero los patinazos echan por tierra su poco potencial.

Llega un momento en que queda claro que la tripulación de la otra nave y los científicos de la base son secundarios prescindibles, que sólo importan los protagonistas: sólo cuando Pulaski enferma se ponen en serio a buscar soluciones. Qué poco tacto, hace quedar a la tripulación como poco implicada en su misión, en contra de lo habitual en la serie. Y bueno, también parecen un poco idiotas: lo que tardan en pensar en buscar ADN en el cepillo del pelo. Al final también tiene un un par de giros y moralejas impropios de esta serie y por lo tanto decepcionantes, pues parecen sacados de una mala película conservadora donde la ciencia es maligna y los científicos unos locos desalmados sin idea de lo que hacen. Además, como suele pasar, estos experimentos revolucionarios no vuelven a mencionarse.

Al principio me mosqueaba un poco que en el octavo episodio se acuerden por fin de establecer las relaciones entre la nueva doctora y la tripulación, como si no llevara meses abordo, lo que se traduce en que resulta un poco forzado que haya piques personales y choques en las formas de trabajar a estas alturas. Pero al final es lo poco que da algo de savia al relato, sobre todo en las peleíllas entre Pulaski y Picard.


208. Cuestión de honor
A Matter of Honor

Guion: Wanda M. Haight, Gregory Amos,
Burton Armus.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
En un programa de intercambio, el Enterprise recibe a un joven ambicioso pero inexperto recluta y Riker se embarca en un crucero Klingon.

Notas:
-Todas las tomas del Ave de presa klingon están sacadas del largometraje Star Trek III: En busca de Spock, excepto un par de planos que se reconstruyeron con efectos digitales, ya que no se encontraron los negativos originales. El resultado es estupendo, engaña a la vista y parecen maquetas.
-El actor del alférez Mendon, el alieníena de intercambio, es el mismo que el del estudiante Mordock del episodio Mayoría de edad (118), pero porque quisieron reutilizar el costoso y complicado maquillaje en otro personaje y obviamente tenía las medidas específicas del actor. No sé qué problema había con que fuera el mismo personaje.
-El segundo oficial klingon está interpretado por Brian Thompson, quien aparecerá de nuevo como otro klingon distinto en la película Star Trek: La próxima generación.

Comentario:
Riker enfrenta una situación complicada como primer oficial en el crucero klingon, una cultura muy diferente a la suya. Obviamente se habla de respetar y conocer distintas formas de ver la vida, logrando escenas estupendas, como la del comedor, donde los personajes se tantean entre ellos, se provocan, se asombran de las diferencias… pero al final con ingenio (unos cuantos chistes estupendos) y esfuerzo encuentran puntos en común y maneras de entenderse o al menos tolerarse. Jonathan Frakes además está estupendo, la maduración del actor y su acomodamiento al rol se termina de hacer patente aquí.

Sin embargo, este atractivo escenario se afea con la obsesión de remarcar las tendencias bélicas de los klingon. El capitán cabezón y fanático empieza siendo empalagoso y termina resultando ridículo. Nula capacidad para razonar y buscar soluciones, nula visión política… todo lo que piensa es en destruir las naves que pasan cerca de él. No hay quien se crea que una raza que ha llegado al espacio y sea socia de la Federación sea tan estúpida, que semejante individuo llegue a capitán.

Por el otro lado, el nuevo estudiante en el puente del Enterprise aporta otra perspectiva de la misma premisa. Si con Riker se muestra a un individuo capaz y que se adapta rápido, con el alférez Mendon se abordan las dificultades inerentes cuando la persona pone barreras como la arrogancia de por medio, pues en vez de abrir su mente se aferra a lo que conoce. El pobre tipo cae bien, se ve su intento de demostrar su valía, así que la idea cala mucho mejor que si hubiera sido un villano de pacotilla como el klingon.


209. La medida de un hombre
The Measure of a Man

Guion: Melinda M. Snodgrass.
Dirección: Robert Scheerer.
Valoración:

Sinopsis:
El ambicioso comandante Bruce Maddox gestiona que Data entre a su servicio para estudiarlo y crear más androides como él. Implicando probablemente su disección y destrucción, Picard lucha legalmente contra ello. El juicio debe aclarar si Data es una propiedad de la Federación o un ser vivo consciente.

Notas:
-El bluray trae una versión extendida con 13 minutos extra (57 en total). Netflix tiene la versión normal.

Comentario:
Fue el primer guion para televisión de Melinda Snodgrass, quien antes fuera abogada. Se seleccionó entre una lista que probablemente no se habrían tenido en cuenta de no ser por la huelga de guionistas: de esos que enviaba gente del gremio fascinada por la serie. Como curiosidad, fue recomendado por la agente de George R. R. Martin, el de Canción de hielo y fuego (adaptado en serie como Juegro de tronos), que por entonces escribía en televisión. Dado los buenos resultados, Snodgrass se mantuvo durante dos temporadas como analista de guiones (creo que es la mejor traducción de story editor) y puntual guionista. Al parecer no se llevó bien con Michael Piller y se fue.

Además de llegar de rebote, Gene Roddenberry no quería darle el visto bueno, en su cerrada y buenista visión del futuro no había conflictos y por tanto tampoco juicios entre humanos. Por suerte, Maurice Hurley tenía la mente más abierta.

Empiezo el análisis diciendo que se le pueden poner algunas pegas, de las que unas pocas me resultan injustas. El juicio parece una vista previa sin muchas garantías legales, pero su resultado reescribirá el futuro relativo a las inteligencias artificiales, así que no resulta del todo verosímil. También cabe pensar que esta cuestión se zanjó cuando se aceptó que Data pudiera ser un oficial como cualquier humano. Pero claro, hay que pensar en cómo era la televisión la época. Había que contarlo en 45 minutos y con un presupuesto limitado. Bastante se adelantaron a su tiempo en la temática y la inteligencia con que se trata como para pedirle también que reescribieran la realidad televisiva para poder dar cabida a cuidar todo aspecto al detalle.

Lo que sí es mejorable es el catalizador que lanza la historia. El actor que intepreta a Maddox, Brian Brophy, es bastante flojo. Entre eso y que a veces parece un tanto cabezón, el personaje se inclina un poco más de la cuenta hacia el villano de la función en vez de un individuo del que entiendas su punto de vista, de forma que el dilema planteado con Data resultara más realista. Pero también hay que señalar que Maddox es un elemento secundario de la trama, y esta es brillante hasta límites incondedibles.

El relato tiene un tempo pausado, tanto que al empezar puedes decir, “¿Este no era uno de los mejores episodios de la saga?”, pero una vez sale entramos en materia queda claro que había que presentar la situación y los personajes, y en adelante te atrapa como sólo Star Trek sabe hacer: con diálogos y situaciones lleno de contenido, con dilemas éticos, reflexiones que conmueven, ideas novedosas…

Se habla de cómo trata una sociedad y un gobierno a sus individuos, más si estos son de una minoría. Por extensión, se llega a reflexionar sobre la esclavitud. También hay apuntes sobre la ambición, la amistad, el sacrificio por otros por amor y también el sacrificio de otros por intereses.

Todo conjuga con maestría. La tensión creciente, el destino incierto, te mantienen en vilo, y los pensamientos que se acumulan son casi abrumadores, tanto por lo que hay en juego con tus persoajes favoritos como por la exposición de numerosas ideas con gran calado. Se suceden momentos intimistas, diálogos épicos, situaciones que quitan la respiración…

La medida de un hombre es mucho más que uno de los mejores capítulos de Star Trek, resulta un ensayo único y memorable indistintamente del formato usado.


210. El delfín
The Dauphin

Guion: Scott Rubenstein, Leonard Mlodinow.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterprise transporta a la heredera de una cultura en guerra con la esperanza de que pueda cambiar las cosas. A bordo, tiene relaciones con algunos tripulantes, lo que pone en peligro la misión.

Comentario:
Episodio caótico y tontorrón, con tramos de vergüenza ajena, que supone un monumental bajón después del que venimos. El encaprichamiento juvenil de Wesley, con las típicas escenitas de maduración tan cursis que ponen en Estados Unidos a los adolescentes, es muy cargante, pero con el resto de relaciones no mejora la cosa: el pique con Worf es muy básico, la relación entre la princesa y la instritutriz muy forzada, y el juego con que son criaturas cambiantes no sirve nada más que para aportar confusión absurda al culebrón. No da una historia fascinante y con moraleja como se espera de la serie. De los de olvidar y fingir que no existe.


211. Contagio
Contagion

Guion: Steve Gerber, Beth Woods.
Dirección: Joseph L. Scanlan.
Valoración:

Sinopsis:
Una nave de la Federación contagia un virus informático al Enterprise que promete destruir la nave en poco tiempo. Eso si no lo hacen antes los romulanos.

Notas:
-Es la primera vez que Picard dice su típica frase “Té, Earl Grey, caliente”.

Comentario:
Un episodio movidito y con varios frentes distintos abiertos, con lo que es bastante entretenido. Pero tampoco deslumbra como podría, se queda a medias en cada sección. El virus sabemos que será eliminado al final, y no consiguen un ambiente con mucha tensión. Más intriga causan inicialmente los romulanos, prometiendo ampliar esta guerra fría que se traen con la Federación y augurando un conflicto con el Enterprise… pero al final la cosa se queda en un segundo plano, están ahí pero no. Y el tema arqueológico, la parte de investigación y descubrimientos, ofrece mucho humo pero poca imaginación e intriga.


212. El Royale
The Royale

Guion: Tracy Tormé (bajo el seudónimo de Keith Mills)
Dirección: Cliff Bole.
Valoración:

Sinopsis:
Riker, Worf y Data investigan un hallazgo misterioso en un planeta y acaban atrapados en un casino de principios del siglo XX

Notas:
-La temperatura que da Geordi del planeta está por debajo del cero absoluto y la estimación de su edad geológica supera la edad del universo. Supongo que es resultado de la chapuza de reescritura que le hicieron al guion.

Comentario:
El misterio inicial con el hallazgo de un trozo de una nave con un logo de la NASA se diluye rápido con el escenario del casino, donde todo se narra con parsimonia, con escenarios repetitivos o sin gracia alguna a pesar de que a veces se nota que intentan hacer un chiste. Pronto se adivina como una paradoja temporal o una proyección de algún ente, y esto último termina siendo, pero ya está, no hay una doble lectura moral o tan siquiera un giro intelectual. Es un episodio bastante aburrido, cargante a ratos.

El guion original de Tracy Tormé era más surrealista y cómico, pero Maurice Hurley se lo cambió por completo. No sabemos si sería mejor, aunque difícilmente pudiera ser peor, de hecho, se dice que el equipo creativo alabó su labor y se lamentó por los cambios. Acabó firmando con un pseudónimo para protestar por el trato y que no contase como un trabajo suyo, y se fue apartando de la serie hasta que al acabar la temporada se fue.


213. A contrarreloj
Time Squared

Guion: Maurice Hurley, Kurt Michael Bensmiller.
Dirección: Joseph L. Scanlan.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterprise encuentra una lanzadera varada, para descubrir a otro Picard dentro que parece venir del futuro y augura la destrucción de la nave.

Notas:
Ronald D. Moore, futuro guionista, visitó el set durante el rodaje.

Comentario:
El primer episodio de viajes temporales de La nueva generación juega más con la intriga por lo desconocido que con las paradojas o las aventuras más sencillas de las aproximaciones al género en la serie original y las posteriores de la presente.

Codo con codo con los tripulantes de la nave nos embarcamos en una situación que escapa al entendimiento de tal forma que ni pueden plantearse posibles soluciones. Picard se enfrenta por primera vez a un reto que parece superarlo, hasta el punto de que algunos se cuestionan de si su respuesta estará a la altura. Todo el episodio son conversaciones tensas e intrigantes donde los protagonistas tratan de mantener la cordura y encontrar alguna forma de librarse del inminente desastre.

Es cierto que algunas transiciones no están muy logradas, que se nota que intentan guardar el desenlace hasta el final: qué conveniente que el otro Picard no pueda hablar, y cuántos viajes a la enfermería para no aportar nada. Pero el episodio es absorbente y el factor asombro funciona muy bien.


214. El factor Icaro
The Icarus Factor

Guion: David Assael, Robert McCullough, David Assael.
Dirección: Robert Iscove.
Valoración:

Sinopsis:
Riker enfrenta a su padre largo tiempo ausente y los sentimientos consecuentes. Worf está teniendo un comportamiento extraño y sus amigos intentan averiguar qué es y así poder ayudarlo.

Comentario:
Inesperado episodio centrado exclusivamente en algunos personajes, sus relaciones, sus sentimientos y sus pasados. Riker se topa con su padre después de años sin verlo, y viejos sentimientos y conflictos afloran. La doctora Pulaski y la consejera Troi intentan ayudarlo, pero es un trauma muy arraigado complicado de enfrentar. Por otro lado, Wes, Data y Geordi tratan de encontrar qué aflige a Worf, y descubren que es la época de un importante ritual cultural de maduración klingon.

Ambas secciones prometen, sobre todo porque aportan capas a los protagonistas. Pero las promesas se van diluyendo en clichés bastante rancios. La relación de Riker y el padre pisa sin ganas todos los tópicos y acaba con una anticlimática y tonta pelea de artes marciales. Y el festejo de Worf es igual, nada sustancioso después de tanto anunciarlo como un evento importante en su vida. Al final no hemos conocido facetas nuevas en ambos y todo se ha quedado como estaba, y el episodio en general, aunque prometía, se hace cada vez más lento y desganado, hasta resultar plomizo en el tramo final.

Este capítulo es de esos donde se veía el choque entre Roddenberry y el resto del equipo. Él se empeñaba en frenar el potencial dramático de la serie eliminando cualquier aspecto gris en la conduta del hombre del futuro. Ya es raro es que esta historia llegarse a ver la luz, pero el director Robert Iscove se quejó de que Roddenberry limitó muchísimo el alcance emocional del relato, y así, a pesar de haber llegado con entusiasmo por ser fan de la serie original, no quiso volver a dirigir más.


215. Amigos por correspondencia
Pen Pals

Guion: Melinda M. Snodgrass, Hannah Louise Shearer.
Dirección: Winrich Kolbe.
Valoración:

Sinopsis:
Los tripulantes pasan de realizar sus quehaceres diarios en paz y armonía a discutir por las implicaciones de la Primera Directiva ante una raza agonizante.

Notas:
-Cuando Picard dice ante tanta tecnojerga que hablen en inglés sencillo lo subtitulan (y supongo que doblan) como “hablad en cristiano”, como si hubiera religiones en esa época.

Comentario:
Tenemos una buena representación de la vida a bordo del Enterprise, el compañerismo, el trabajo, los retos individuales y globales. Picard quiere descansar pero el deber lo absorbe, Wesley enfrenta los miedos de la responsabilidad, Data persigue su insaciable curiosidad, todos se apoyan y aconsejan en la idílica sociedad que representa la Federación: la superación como raza, la eliminación de grandes conflictos sociales, el amor por la ciencia y el descubrimiento, etc.

El encuentro alienígena de la semana es muy jugoso, rompe la rutina poniéndolos ante un reto ético de nivel. Se saca gran partido de cada protagonista (hasta Pulaski deja buenas sensaciones) y hay dilemas morales de gran calado.

Una raza hasta ahora desconocida (que por supuesto habla inglés) se enfrenta a la inminente destrucción de su planeta, y el Enterprise podría salvarlos si no fuera por la exigente Primera Directiva: no influir en el destino de razas más atrasadas que la Federación, porque cualquier decisión tendrá implicaciones imprevistas, tanto éticas como políticas. Este caso parece muy claro para unos, hay que cumplir la normativa, y para otros también, pues es una emergencia y deben ayudar cueste lo que cueste.

Como drama es muy intenso y emotivo. Las lecturas éticas son muy inteligentes y no se da nada mascadito. Los personajes tienen todos notables intervenciones según su carácter, discuten si intervenir o no en reuniones varias con argumentos muy trabajados. Y el giro en que Data cambia las tornas es magnífico: deja la duda de si lo ha hecho a propósito o no (lo que mostraría ingenio y humanidad), el drama sube a un nuevo nivel y te deja con los ojos humedecidos.

Cabe destacar también que Wesley está muy bien; este es el tipo de historias que debería haber tenido siempre, humanas, verosímiles, que muestren los rangos bajos, no las de niño sabelotodo molesto que suele arrastrar.

Tiene alguna carencia, pero nada grave: da la impresión de que tarda un poco en arrancar y no está muy bien dirigido, pues algunos paseos por los corredores tienen trávelings y un poco chapuceros. También se podía señalar de que habitualmente en un vistazo con los sensores saben si hay planetas habitados en el sistema, pero aquí convenientemente no ocurre eso para postergar el giro, es más, van de uno a otro pasando semanas en ellos, sin haberse planteado siquiera sondear el resto para tener una visión global.

Pero en conjunot es uno de los mejores episodios de la temporada. Y aun así el equipo de producción pensó que podrían haberle sacado más partido.


216. ¿Qué Q?
Q Who?

Guion: Maurice Hurley.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Q reaparece mendigando atención y amistad, y como no la obtiene pretende ganarse su hueco con miedo: para que le supliquen por su ayuda lleva el Enterprise a un confín de la galaxia donde una temible raza está extendiendo sus dominios: los borg.

Notas:
-Inicialmente estaba previsto que la raza que diera para el pelo a la Federación fueran los Ferengi, pero estos resultaron demasiado cómicos en sus primeras apariciones y se buscó una alternativa, los borg.
-Los borg fueron ideados por Maurice Hurley principalmente, con aportes de Rick Berman y Gene Rodenberry. Los hicieron tan poderosos que luego tuvieron que limitar mucho sus apariciones.
-La primera aparición de los borg estaba prevista en el final de la primera temporada en La conspiración (124), pero el tiempo y el dinero jugó en contra de los planes.
-El diseño inicial de los borg era en plan insectoide (extendiendo lo de la colmena), muy caro y complicado de hacer realidad, así que fue simplificado.
-En la versión de Netflix se arregla un fallo que existía desde la primera emisión: una escena final en el puente con Picard diciendo “Adelante” (“Engage”) sin que moviera los labios, pues obviamente sería una imagen de archivo. Se ve que a los autores no les pareció buen cierre la conversación con Guinan y añadieron un epílogo con torpeza. Ahora está cambiada por una larga toma del Enterprise.

Comentario:
La fascinación de los fans con Q no la entiendo. Sí, es prometedor tener una raza inmensamente superior, difícil de entender y enfrentar, pero sus apariciones son casi siempre caprichos aleatorios sin mucha enjundia. Al menos, en este episodio sirve para presentar a los temibles borg, que serán el archienemigo más temible de la saga. Eso sí, hasta entrar en materia nos marea un rato con sus tonterías.

La primera aparición de los borg es misteriosa y da bastante canguelo, pues son muy extraños y poderosos. Su nave, un enorme cubo, es impresionante. La colmena y sus miembros, fascinantes. Nuestros tripulantes las pasan putas para sobrevivir. El trabajo con los efectos especiales fue complicado y el resultado alucinante, debió de causar sensación en la época.

Pero al final Q casquea los dedos y se se acaba todo, dejándote con la expectación por el enfrentamiento final en el aire. Te puedes sentir decepcionado o incluso engañado, o atraído por ver más. Además, a la larga resulta que la historia pasada de Guinan y su relación con Q o el Continuo es otra de esas prometedoras ideas que no llegó a desarrollarse.

Hubiera sido mejor abordar esta premisa sin Q de por medio Sería más natural, lógico y emocionante que se encontraran con los borg investigando la desaparición de las bases fronterizas mencionadas al final de la primera temporada, y que salieran por patas acojonados. De hecho, al confirmarse que quienes destruyeron las bases fueron los borg se genera un gran agujero de guion: con la idea de que Q los avise de una amenaza futura los borg pasan de estar rozando el territorio de la Federación a estar en otro cuadrante.

También tiene otas carencias dignas de mención. Por supuesto, medio alto mando va de visita al centro del peligro sin tropa de seguridad que los acompañe. La explicación de que no se detecten como formas de vida es absurda: que son una colmena… como si no hubiera individuos biológiocs únicos por todas partes, por mucho que estén conectados. Y tanta tecnología que tenemos en este futuro, pero las expediciones no llevan cámaras. Por otro lado, presentan a la alférez Sonia Gomez, una novata nerviosa… pero sólo aparece en dos episodios, así que deja la sensación de haber sido tiempo perdido.

Con todo, es un episodio muy intrigante, se palpa el peligro, y tiene partes espectaculares.


217. Señuelo samaritano
Samaritan Snare

Guion: Robert McCullough.
Dirección: Les Landau.
Valoración:

Sinopsis:
Mientras Picard está ausente por una operación quirúrgica, Ricker se enfrenta al secuestro de Geordi por una peculiar raza.

Comentario:
Es un episodio extraño y bastante desacertado. No entiendo a qué viene inventarse esa dolencia cardíaca en Picard, porque si bien parece un intento de ponerle alguna debilidad, no da resultado en ese sentido, pronto se olvida el tema en una emergencia sanitaria sensacionalista realmente ridícula, porque sabremos que saldrá airoso y que con toda seguridad no se volverá a mencionar el problema del corazón. La charla con Wesley en el viaje en lanzadera es de lo más cansino, por no decir lo forzado que resulta: ¿por qué el Enterprise no viaja hasta el destino a factor warp, lo que sólo le llevaría un rato?

Por el otro lado, la intriga con el secuestro de Geordi va despacio y tampoco se entiende muy bien qué pretendían con esta raza de tontitos, si hacer gracia o que resultaran inquietantes, pero se quedan en tierra de nadie, en aburrimiento y a veces rechazo. La resolución del reto no tiene mucha miga, pues se hace mediante la ciencimagia de turno, pero al menos da un par de escenas decentes con Riker sobrepasado pidiendo consejo y tratando de que Geordi pille su treta. El resto del capítulo, un coñazo.


218. Que entren los clones
Up The Long Ladder

Guion: Melinda M. Snodgrass.
Dirección: Winrich Kolbe.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterprise encuentra dos colonias en peligro, y resultan ser emigrantes de la Tierra del siglo XXII.

Notas:
-El título original parece hacer referencia a una rima popular irlandesa, pueblo en el que se inspiró la guionista. No tiene traducción clara, y en España se optó sorprendentemente por el título temporal que tuvo inicialmente, Send in the Clones.

Comentario:
Uno de los peores intentos de episodio cómico, superado por desgracia por el siguiente, así que vaya tanda…

La tripulación encuentra dos grupos de colonos originarios de la Tierra de antes del viaje warp, con lo que el choque cultural está garantizado. Unos viven como granjeros, sin tecnología, con lo que son blanco fácil de cualquier desastre, como está precisamente ocurriendo. Los otros dependen tanto de la tecnología que han negado parte de la naturaleza humana, o sea, la reproducción sexual, y ven su reserva genética agonizar (no son tan avanzados, al final).

Pero el conflicto con nuestros protagonistas es pueril y estúpido hasta sobrepasar la vergüenza ajena y resultar verdaderamente cargante. Humor basto, estereotipos cutres (el irlandés borrachuzo), y ninguna lectura intelectual decente. De hecho, ocurre todo lo contrario, olvidan la esencia de la serie sin miramientos: aunque sean humanos, entiendo que se debería aplicar la Primera Directiva al ser culturas muy atrasadas, y dejarlos en paz. Y aunque no fuera así, Pickard actúa como un dios, cuando siempre ha sido prudente y meticuloso. Se mete a fondo en el meollo, alterando el flujo natural de ambas culturas como le viene en gana sin pensar en las repercusiones, y al final impone su visión por la fuerza. Hasta Ricker olvida su cargo y responsabilidades y se pone a folletear con una de las granjeras como un crío en celo.

La guionista Melinda Snodgrass pasó del tocar el cielo con La medida de un hombre a estrellarse a lo grande, aunque en gran parte fuera porque en las reescrituras se perdió el tono serio e inteligente que pretendía y acabó pareciendo una parodia.

De los de fingir que no existe.


219. Buscando pareja
Manhunt

Guion: Tracy Tormé (con el alias Terry Devereaux), Richard Manning.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Lwaxana Troi sube a bordo del Enterprise en teoría como embajadora betazoide para una conferencia, pero en realidad anda buscando pareja.

Comentario:
Encadenamos con otro episodio de los de olvidar y hacer que no existe. No parece Star Trek, de hecho traiciona su espíritu, y es infame hasta resultar insoportable. Para mi sorpresa, no se lleva muy malas notas entre los fans.

Lwaxana entra en la edad madura, donde, al contrario que las hermbas humanas con la menopausia, las betazoides entran en un celo descontrolado. Y a pesar de su inteligencia (ha llegado a ser embajadora de su planeta), la moza no se queda en su mundo buscando una pareja a su nivel, sino que se va al Enterprise a fastidiar a los pobres currantes. El capítulo pretende ser cómico pero resulta patético. Las gracias forzadas dan vergüenza ajena ya desde la estúpida premisa. El ritmo es perezoso, se repiten escenarios sin sensación de avance. Sólo cabe rescatar a los actores: la vena cómica de Jonathan Frakes y las caras de paciencia y el estoicismo de Patrick Stewart.

Lo peor es que en este bajo nivel también tiran por tierra la esencia de Star Trek. La trama ya de por sí pega poco en la serie, pero para colmo, la única vez que tocan alguna temática común, la de los alienígenas extraños que van a la conferencia, lo hacen fatal: todos los tripulantes parecen reírse de los raros que son esos entes, hasta la seria y profesional doctora Pulaski.

Es difícil de creer que los productores dieran el visto bueno a semejante guion. De hecho, Tracy Tormé terminó tirando la toalla por el destroce que hicieron con su trabajo, pidiendo que su nombre fuera bajo pseudónimo y largándose de la serie.


220. La emisaria
The Emissary

Guion: Richard Manning, Hans Beimler.
Dirección: Cliff Bole.
Valoración:

Sinopsis:
Una emisaria klingon llega al Enterprise con una misión urgente: perseguir a una nave klingon cuyos tripulantes han estado criogenizados desde la guerra y pensarán que esta sigue en marcha.

Notas:
-Las imágenes del crucero klingon son de Star Trek: la película.
Suzie Plakson interpretó a la enferma Selar en El hombre esquizoide, y caúso buena impresión, de forma que volvieron a contar con ella para un personaje recurrente: K’Ehleyr; y más tarde aparecería también Voyager, donde haría de Q en versión femenina.

Comentario:
Vuelven a poner el foco en los klingon y más concretamente en Worf, un personaje hasta ahora muy dejado de lado. La emisaria klingon K’Ehleyr y su relación con el teniente es bastante interesante, en gran parte porque la actriz Suzie Plakson borda su papel con un carisma arrollador. Y las escenas en que Picard fuerza que Worf trabaje con ella a pesar de su conflicto personal son tronchantes.

El problema es que pueden jugar en contra las expectativas. Si presentan un inminente conflicto con una nave klingon dormida desde la guerra, con unas escenas iniciales donde analizan las formas de proceder generando bastante intriga por el tema, no puedes de repente pararlo todo para centrarte exclusivamente en un romance. La relación se cimenta con buenos diálogos, pero todas las escenas parece alargadas un poco más de la cuenta, sumando minutos mientras se olvida la trama inicial.

Cuando por fin llegamos al meollo este se resuelve con un giro muy ingenioso, pero tambén sabe a poco, por breve y dejar la misión a medio cumplir: ¿de verdad creen que mandar una klingon medio humana sola con esos klingon rabiosos y desconcertados es buena idea? Además, rompen el clímax de nuevo metiendo la larga despedida de la pareja.

En resumen, se agradece aportar más sobre los klingon, ahondar en Worf, cimentar las bases de su arco dramático futuro… Pero el episodio adolece de falta de equilibrio entre las distintas partes, da la sensación de estirar demasiado una sección y quedarse muy corta en otra.


221. Gesta suprema
Peak Performance

Guion: David Kemper.
Dirección: Robert Scheerer.
Valoración:

Sinopsis:
El Enterprise realiza unas maniobras bélicas, pero las cosas se tuercen cuando aparece una nave ferengi.

Notas:
Armin Shimerman ya interpretó a un ferengi en El último baluarte (104) y volverá a encarnar a otro, nada menos que Quark en Espacio Profundo Nueve.

Comentario:
La premisa es muy llamativa, pero no termina de explorar todo su potencial.

Las maniobras promente diversión y acción, destacando el pique entre Picard y Riker. No hay mucha acción, pero los personajes mantienen el tipo, cada uno trabajando a su manera, buscando soluciones ingeniosas. El duelo interno de Data es inesperado y muy efectivo, lo que permite que entren en juego también Pulaski y Troi.

Pero el enviado de la Federación resulta un personajillo un poco pasado de rosca, un villano de manual, de esos arrogantes y chungos que deben ser odiados sin más y luego vencidos por nuestros heroicos protagonistas, momento en el que se convierten en bobos y dóciles. Por no decir que tenemos otra eminencia en su campo que termina fallando estrepitosamente y nuestros protagonistas deben deshacer el entuerto.

Sumándole que el relato no consigue el ritmo y la intriga necesaria, parece que el simulacro no va a llegar nunca.

Una vez en marcha el nivel sube bastante, sobre todo con la inesperada aparición de los ferengi, que nos sumerge en una situación explosiva muy intrigante. Pero entonces se precipita de mala manera. Los diálogos se vuelven torpes, por momentos cutres, las muecas de los ferengi son lastimeras, provocando que otra vez esta raza dé más vergüenza ajena que gracia o miedo.

Y sobre todo, la solución es una cagada monumental. Worf usa con ellos el miso truco que usó con el Enterprise de engañar a los sensores con una nave que no está ahí… Es decir, se sabe los códigos de acceso y la configuración del ordenador de la nave ferengi… Es un agujero de guion o una trampa narrativa imperdonable que fastidia un buen clímax. Es más, con esa trea ni siquiera tenían que fingir que destruyen la nave de Riker, hubieran huido igual ante el cambio en el equilibrio de poder. Ni pies ni cabeza.

También hay otros aspectos mejorables. El juego es lamentable, se lo podrían un poquito más. Y resulta un tanto absurdo poner a Pulaski hablando de gente engreída y que cae mal… a menos que siquieran hacer un chiste con ello.


222. La sombra de tristeza
Shades of Gray

Guion: Maurice Hurley, Richard Manning, Hans Beimler.
Dirección: Rob Bowman.
Valoración:

Sinopsis:
Un virus deja a Riker postrado en la enfermería.

Comentario:
Elemental, querido Data y ¿Qué Q? y en menos medida otros como Gesta suprema consumieron gran parte del presupuesto de la temporada, y la huelga de guionistas metía prisas, así que Paramount ordenó rodar un episodio en tres días para ahorrar dinero y tiempo. Se puede pensar que para eso mejor que no hubieran prescindido de él, pero habría tema legal y contratos de por medio.

Difícilmente los autores podrían haber hecho algo decente, y optaron por un recurso habitual en series una época en que no tenían la categoría y recursos que tienen ahora: un capítulo recopilatorio, hecho a trozos de otros con la excusa de que un personaje sufre la convalecencia de un accidente y va recordando su vida.

Desde que se emitió, los autores y los fans hacen la vista gorda, como si no existiera.


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