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THE AMERICANS – TEMPORADA 2.

The Americans
FX | 2014
Productores ejecutivos: Joseph Weisberg, Graham Yost, Joel Fields, Justin Falvey.
Intérpretes: Keri Russell, Matthew Rhys, Holly Taylor, Keidrich Sellati, Noah Emmerich, Richard Thomas, Annet Mahendru, Susan Misner, Alison Wright, Margo Martindale, Costa Ronin, Lev Gorn.
Valoración:

Qué decepción el segundo año de The Americans. El primero no era impresionante pero apuntaba maneras, y la esperable maduración prometía que el thriller con tintes de drama crecería hasta dar una buena serie. Pero los guionistas han tirado por un camino muy cobarde, se han apoltronado, se han aferrado a sus bases y encerrado en la comodidad de lo conocido sin tan siquiera intentar ir más allá.

En los primeros capítulos exponen las tramas y los problemas personales que vamos a ver… y ahí se quedan, no evolucionan ni se dirigen hacia nada tangible y emocionante, todos los episodios repiten lo mismo una y otra vez, mareando la perdiz sin llegar a nada. Subtramas anodinas (el joven militar) se estiran como para darles una trascendencia que finalmente no llegar a tener. Enemigos de postín resultan más sensacionalistas que verosímiles, como el militar que al final vuelve para matar gente, cuyas motivaciones y lugar en la trama no se entienden. Secundarios varios (como el tipo rescatado) aparecen aquí y allá y es difícil acordarse de dónde surgieron o en qué andan cuando vuelven al juego. Estamos dando vueltas sin avanzar hasta el desenlace, momento que da un buen par de sorpresas finales: la revelación sobre el asesinato de los amigos que abría el año y el destino que pretende la organización para la hija de la familia. Pero el resto de este último capítulo es ejemplo de todo lo visto anteriormente: pura intrascendencia y aburrimiento.

El drama familiar está igual de muerto. La niña llega a la adolescencia y quiere emanciparse… y todos los capítulos con el lloriqueo y la pelea de turno. El matrimonio de Philip y Elizabeth no da ningún paso en ningún sentido, cuando es el eje central de la serie. El niño está de adorno. Lo único que parece moverse es el trío Stan-Nina-Oleg, tanto en solitario como en conjunto, aunque en esto último dan tumbos de forma caótica e ininteligible hasta llegar a una historia de traiciones y juegos a dos bandas bastante pobre que, como el resto, no lleva a nada digno de señalar. Además hay agujeros enormes: Stan, agente del FBI del montón, se empeña en meterse en el seno de una investigación secreta por capricho, y vaya si lo consigue, sin ninguna reticencia ni control. Al menos han explicado que Martha se da cuenta de la peluca de Philip, pues ya era motivo de chiste que su disfraz no se descubriera.

Termina la temporada y no soy capaz de concretar qué nos han narrado. Sí, pretendían robar la tecnología Stealth de los aviones estadounidenses, pero hasta llegar a eso hemos pasado por alguna cosa con ordenadores, el lío con la base militar y otras cuantas historias que no sé cómo encajan entre sí y qué han aportado a los personajes. Igualmente no me ha quedado claro en qué posición han terminado los protagonistas. ¿Han andado Phillip y Elizabeth hacia alguna parte? En la anterior etapa se jugó con sus dudas sobre su posición en el mundo, y el comienzo de esta con el otro matrimonio muerto prometía sembrar más dudas sobre lo que hacen, pero nada ocurre, incluso los roces con Claudia se dejan de lado. Sin conflicto real no hay emoción ni interés, y el melodrama con la chiquilla no llena ese vacío. Por el otro lado igual: ¿qué pasa con Nina, Stan y Oleg, qué aporta al conjunto el lío que se traen entre manos? Del poco interés que me despertaba no recuerdo como acaba esa sección, y eso que terminé el visionado hace pocos días.

En resumen, de vago y disperso el guión ha resultado extremadamente confuso además de poco atractivo. El tramo central tiene varios episodios que rozan el suspenso, que son aburridos hasta decir basta, algo imperdonable en una serie nacida en la primera división y con potencial para mucho más. El resto está entre lo convencional y lo aceptable, pero sin picos de interés y emoción destacables. Vamos, una temporada para olvidar. Lo único remarcable es de nuevo el excelente trabajo actoral, en especial el de la pareja protagonista, Keri Russell y Matthew Rhys.

Ver también:
Temporada 1.

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THE AMERICANS – TEMPORADA 1.

The Americans
FX | 2013
Productores ejecutivos: Joseph Weisberg, Graham Yost, Joel Fields, Justin Falvey.
Intérpretes: Keri Russell, Matthew Rhys, Holly Taylor, Keidrich Sellati, Noah Emmerich, Richard Thomas, Annet Mahendru, Susan Misner, Alison Wright, Margo Martindale, Maximiliano Hernández, Lev Gorn.
Valoración:

A mitad de camino entre el thriller de espionaje y el drama familiar, The Americans sigue la vida de una pareja en el Estados Unidos de los años ochenta, en plena Guerra Fría. Por fuera parecen un matrimonio normal con dos hijos pero en realidad son espías soviéticos dispuestos a todo para servir a su patria. Vemos también la labor de un agente del FBI encargado de investigar a los rusos, y que precisamente se traslada al barrio de nuestros protagonistas. El giro puede parecer rebuscado, pero se acepta sin problemas como base para exponer la dificultad de mantener una doble vida y sirve para maximizar la intriga y tensión de las misiones.

La perspectiva de tener protagonistas comunistas en una serie estadounidense no parecía prometer nada bueno, dada la fobia e ignorancia habitual del país, pero por suerte la serie es madura e inteligente, no se entretiene en señalar buenos y malos ni en tirar por clichés cansinos, sino que trabaja muy bien la idea de que todos somos víctimas de las circunstancias, de las ambiciones de los poderosos y de nuestras propias elecciones. El matrimonio falso de estos enemigos del país tiene tantos problemas como el del supuestamente pulcro agente del FBI, y la maldad en el terreno de juego aparece en ambos bandos.

La parte del drama funciona bastante bien. No vamos a ver algo complejo y profundo en plan A dos metros bajo tierra, pero los conflictos familiares se exponen y desarrollan con buen pulso y verosimilitud, y además el tema del espionaje pone un punto extra de locura en el asunto: los conflictos de lealtad y las dudas y temores ante las misiones asignadas minan las ya de por sí delicadas relaciones familiares. El reparto es en general de buen nivel, pero la pareja protagonista destaca de forma impresionante: los papelones de Kery Russell (Felicity) y el menos conocido Matthew Rhys (Cinco hermanos) son magníficos, de esos en que una sola mirada son capaces de describir toda una escena, y de hecho hay muchas que funcionan gracias a ello.

El thriller no es tan vistoso, pero resulta bastante entretenido. Es evidente que los guionistas no pretenden ser ambiciosos en el sentido de complejidad (no es como Rubicon) y espectacularidad (no piensan seguir la estela de Homeland), pero lo cierto es que sí podían haberse esmerado un poco para que la trama no resultara tan previsible. No se desarrolla lo que se dice mal, pero entre la poca emoción que despierta y la antelación con que se ve venir cada historia no se llega a conseguir una aventura de espionaje realmente llamativa. Lo bueno es que también destaca por ser realista: lo que cuenta es cómo afecta cada misión y problema a los protagonistas.

Aunque la temporada empieza bastante bien, el lado dramático pierde fuelle poco a poco a partir de su ecuador, pues entonces la dinámica de todos los personajes empieza a hacerse repetitiva, dando vueltas sobre líos personales y laborales que no avanzan mucho. Por el lado contrario, la trama de espías va ganando densidad y encaminándose hacia un desenlace prometedor… pero el final de temporada no termina funcionar, porque los guionistas patinan en algunos momentos. El giro hacia la acción facilona en el último capítulo no está bien logrado, pues deja de lado la seriedad y verosimilitud previas porque a los escritores les da por tirar de giros y recursos rebuscados que se sacan de la chistera. Para abortar una misión que sospechan puede estar vigilada por el FBI los protagonistas lo hacen sin disimulo alguno, precisamente para que quien esté mirando se dé cuenta de qué ocurre y poder meter así la escenita de acción molona. La trampa argumental es tan facilona que no cuela. Y a partir de ahí el desenlace se desinfla por completo: tiroteo y persecución innecesarios, una herida de bala imposible (ningún tiro pudo ir a esa parte del cuerpo) y ocultada de forma tramposa para tratar de sorprender al espectador… Es decir, en vez de esforzarse en las decaídas tramas personales y dar un cierre o punto y aparte de nivel a los protagonistas, nos cuelan un típico final de impostados altos vuelos y poco contenido real.

Estos resbalones evidencian que a los guionistas aún les falta encontrar el tono de la serie. Por la parte realista, a veces pecan de monótonos. Cuando pretenden buscar algo de espectacularidad, resulta todo muy tramposo. Así pues, la temporada no tiene un ritmo perfecto, aunque se oculta bastante bien tras unos personajes de gran calidad que consiguen que te intereses por ellos en todo momento. Además la puesta en escena es sólida, donde destaca una excelente banda sonora. No es una serie que rompa esquemas, ni en calidad ni en originalidad, pero sí lo suficientemente consistente como para resultar muy entretenida.