Archivo mensual: julio 2011

BORED TO DEATH – TEMPORADA 1.

HBO | 2009
Productores ejecutivos: Jonatham Ames, Stephanie Davis, Dave Becky, Troy Miller, Sarah Condon.
Intérpretes: Jason Schwartzman, Zach Galifianakis, Ted Danson, Heather Burns, Oliver Platt, John Hodgman.
Valoración:

Bored to Death narra las aventuras de tres neoyorquinos del barrio de Brooklyn que se enfrentan a una vida que mezcla aburrimiento, un rumbo que se les escapa, excesiva afición a las drogas, obsesión por sus novias o exnovias y sus más o menos patéticas vidas laborales. Jonathan Ames (Jason Schwartzman) es un escritor con una sola novela publicada y un bloqueo absoluto con la segunda. Su novia lo deja porque dice que bebe mucho (vino blanco, sólo vino blanco a todas horas), pero seguramente sea más bien porque no parece esforzarse por hacer algo con su vida. En este bache está desesperado y termina lanzándose a una aventura extraña: se dedica a hacer de detective privado amateur. Sus dos mejores amigos son su mentor y editor George (Ted Danson), quien lleva una revista importante, y el dibujante de cómics Ray (Zach Galifianakis). El primero es un macho alfa sesentón que a pesar del éxito con las mujeres no encuentra consuelo, quizá porque sigue enamorado de su ex. Es adicto a la marihuana, y lo sabe, pues le lleva a hacer cosas raras y a cometer errores. El segundo es como Jonathan, un bicho raro y un fracasado de la vida. Su novia está distante y su trabajo no se reconoce, con lo que sucumbe a crisis emocionales varias.

Bored to Death obtiene el humor del conflicto de estos seres medio asociales y desamparados con el mundo real y con las relaciones humanas, así como de sus delirantes aventuras, la mayor parte lanzadas por los casos que investiga Jonathan. O en otras palabras, vemos los embrollos en que se meten tres tipos solitarios mientras tratan de buscar un lugar en el mundo, de obtener un reconocimiento que les levante la autoestima.

Lo cierto es que a pesar de lo cortísima que resulta la temporada le cuesta arrancar, de hecho sus dos primeros episodios espantarán a cualquiera que no vaya avisado. Son bastante aburridos y poco definidos, con lo que no llaman lo suficiente como para seguir. Pero si se le da la oportunidad la remontada es espectacular. Las payasadas fruto de sus delirios propios sumados a los producidos por las drogas ofrecen escena tras escena descojonante y situaciones que, rozando el surrealismo, son capaces de hacerte reír mientras te asombras de lo bien que han hilado todo (es decir, son chistes de situación bien trabajados, no diálogos-chiste tontorrones). A partir del tercero todos los episodios son francamente buenos, ofreciendo una comedia de gran calidad, pero destacan un par de momentos impresionantes: el combate de boxeo (donde se presentan los dos mejores secundarios, las némesis de Jonathan y George, el crítico y el editor de otra revista) y el caso de la cinta de video sexual. En ambos las situaciones cómicas casi absurdas son aun más numerosas y se van enlazando una tras otra hasta explotar en tramos finales de infarto. Los brillantes juegos entre emociones personales y humor que ofrece el combate de boxeo o el delirante choque con el coche patrulla que pone fin a la persecución de la grabación sexual son instantes dignos de recordar. Y estos episodios ponen de manifiesto algo que a nadie se le escapará: los tres personajes juntos dan más juego que las historias separadas o en parejas.

En estilo y argumento me parece un tanto atípica para ser de la HBO, y también está un peldaño por debajo de lo que acostumbra a ofrecer la cadena, pero estar realizada bajo tal paraguas garantiza tener en nómina realizadores de primera (Alan Taylor, por ejemplo), con lo que visualmente es de primer nivel. Sea como sea, diversión y risas están garantizadas para quien tenga algo de paciencia, pero como dije en Hung es una putada que cuando la serie te ha ganado se acabe de repente. Ocho episodios por temporada casi no se puede llamar serie, y menos si tarda en cogerse ritmo casi un tercio de la sesión.

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LOS BORGIA – TEMPORADA 1.

Showtime | 2011
Productores ejecutivos: Neil Jordan, Michael Hirst, Sheila Hockin, Jacke Rapke.
Intérpretes: Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Lotte Verbeek, David Oakes, Colm Feore, Peter Sullivan, Aidan Alexander, Ronan Vibert, Sean Harris.
Valoración:

Una decepción me ha supuesto la primera temporada de Los Borgia, pues esperaba no sólo una superproducción que luciera en pantalla, sino también una historia de alta calidad, una digna sucesora de Los Tudor (misma cadena, mismo estilo, algunos de los mismos productores…). En Los Tudor teníamos un gran número de personajes cada cual más fascinante que el anterior y nos enfrentábamos a varias intrigas políticas y personales más o menos entrelazadas que se desarrollaban con un ritmo muy firme y que resultaban siempre densas y sumamente atractivas. En Los Borgia los protagonistas son escasos y por desgracia salvo Rodrigo Borgia y su hija Lucrezia resultan muy poco interesantes, de hecho algunos llegan a ser considerablemente monótonos: los otros hijos de Rodrigo son anodinos, algo imperdonable al tratarse de protagonistas principales. Sus conflictos, planes y demás quehaceres se describen y desarrollan con una notable falta de garra, con una simpleza que deja un mal sabor de boca en una serie nacida en teoría para ser grande. La sensación de que todo está muy visto y no se pone suficiente esfuerzo por darle algo de densidad y atractivo es constante, tanto que los primeros capítulos terminan resultando muy aburridos.

Pero a partir de su ecuador las tramas crecen de forma notable. Los problemas matrimoniales de la pequeña Borgia ofrecen buen drama y el avance militar del rey Carlos VIII aporta considerable fuerza a la trama política y su presencia reaviva el papado haciendo que haya más actividad, rivalidades y problemas. Pero a la larga se pasa de un extremo a otro: llegan a ocurrir tantas cosas que pienso que incluso termina precipitándose más de lo debido. Qué rápido despachan la llegada a Florencia, qué poco impacto produce la resolución de estos ahora atractivos hilos narrativos. No es especialmente grave, pero un cierre más llamativo, menos forzado, le habría venido muy bien.

El trabajo actoral es igualmente irregular, cuando Los Tudor nos dejó uno de los mejores repartos de la pasada década. La única presencia imponente es la de Jeremy Irons, y por debajo de él sólo unos pocos destacan por aportar papeles muy profesionales, siendo dignos de citar la joven Holliday Grainger (Lucrezia) o el veterano Colm Feore (Giuliano Della Rovere). Obviamente el que el reparto no sea sobresaliente no es como para quejarse, pero sí lo es que dos figuras desentonen tanto en una producción de tal calibre: François Arnaud (Cesare) y David Oakes (Juan) llevan papeles principales con una desgana y falta de carisma asombrosa, empeorando sus sosos personajes.

En la ambientación y la puesta en escena sólo puedo verter halagos. Como en Los Tudor estamos ante una obra visualmente perfecta, una producción colosal cuidada con una dedicación impresionante a todos los niveles. El resultado es prácticamente inmejorable, plano a plano te deslumbran con el fastuoso vestuario, las bien elegidas localizaciones y decorados, la fotografía e iluminación brillantes, la acertada música… De hecho, si los primeros soporíferos episodios resultan mínimamente interesantes es por su embriagador aspecto visual, que incluso solapa a las propias tramas: en muchos momentos me descubrí solamente observando la belleza de las imágenes, sin hacer caso lo que parloteaban los insulsos protagonistas.

En consecuencia es un año bastante desequilibrado, con un arranque excesivamente frío y lento que no se puede perdonar con tan pocos capítulos en juego. Cuando se lanza llega a alcanzar el nivel de notable y resulta un producto digno de la televisón privada, pero no se mantiene en esa media el suficiente tiempo o número de capítulos como para considerar que la temporada merezca semejante calificación. Es un drama bastante clásico al que no han sabido dar intensidad suficiente y que además carga con una gran diferencia cualitativa entre el contenido y el continente. Espero que se pongan las pilas en la próxima temporada.

MÁS DESCONOCIMIENTO DESDE LA CÚPULA DE FOX ESPAÑA.

He tardado mucho en hacer un comentario sobre estas afirmaciones porque no sabía qué responder a tales gilipolleces, ni cómo hacerlo sin acabar en merecidos insultos, y porque ya comenté una parida semejante de la misma individua hace unos años. Pero como me resulta vergonzoso que todavía siga obcecada en su equivocada visión del asunto pienso que se merece una respuesta, aunque sea breve y no sirva de nada porque desde mi humilde blog no voy a causar repercusión alguna.

La piratería no nos afecta. Es solo cosa de un puñado de fanáticos que se bajan las series de la Red. Pero, al final, cuando las ven en un televisor de 40 pulgadas y en alta definición es cuando perciben la calidad.
Pilar Jiménez, directora general de FOX España, en una entrevista en El País.

Es evidente que esta mujer no está al día en su propio campo, el de las producciones para televisión. Sabrá cuantos ven su canal, pero no sabe por qué son más o menos que antes, más o menos de los que podrían ser, o ni qué hacer para mejorar de cara al mañana. No, señora, no, los fanáticos que siguen las series por internet no son cuatro gatos. Suponen cifras que podrían ser diez veces superiores a las que siguen su canal. Y con el poco esfuerzo que ponen no van ganarse a esas nuevas audiencias/generaciones que ven en internet algo rápido, fácil y barato. Además no sólo pierden a estos espectadores potenciales, sino que han perdido a gran parte de los más exigentes y fieles, pues se han hartado de sus infames prácticas. Estoy en foros y listas de correo de series desde hace diez años, y en principio la mayoría de este exigente sector estaba en canales de pago, porque era la única forma de ver las cuatro series decentes que llegaban al país… Pero a la larga los fueron dejando, porque tras mucho tiempo pagando por ver imagen de poca calidad, doblajes de mierda y otras molestias (incluidos anuncios), cedieron a lo evidente: internet es más y mejor. Hoy día, la abrumadora mayoría de esos habitantes de foros y listas de correo que suponen el sector más fanático y por tanto fiel y consumidor, ha dejado de lado canales como FOX España. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que mucha más gente se dé cuenta de que no ofrecen algo mejor de lo que se puede obtener gratis y su negocio se vaya definitivamente a pique?

Esta mujer repite además lo que dijo hace unos años, que sus emisiones ofrecen más calidad que lo que encuentras en internet. Los cojones. Un buen ripeo mantiene la calidad original (HD inclusive), y por supuesto EEUU lleva la tira de años emitiendo así, cosa que no hemos visto hasta hace poco en España (y eso los que emiten HD real, claro). Además el ripeo, el pirateo, aporta numerosas ventajas que ella omite descaradamente: la rapidez (al día siguiente de su primera emisión), la fidelidad (versión original), mantener el formato original (¿cuántas series han mutilado a 4:3 durante años?), sin anuncios ni otros aspectos molestos (doblaje de poca calidad, cortinillas, episodios desordenados…). En fin, para qué seguir, ahondé bastante en sus contradicciones cuando hizo sus anteriores declaraciones.

El tema de la lentitud y la mala calidad se aplica también a las ediciones en DVD, donde también se podría hablar largo y tendido. España es conocida popularmente como una infrazona, debido a la desidia y malas artes de la industria con nosotros: tardanza exasperante, ediciones de poca calidad a precios que son robos, series dejadas de vender a medias o que no llegan a publicarse nunca (Babylon 5, a pesar de ser considerada una de las mejores de la historia)… Tal y como sucede con la tele de pago, los verdaderos fans compran DVDs a Estados Unidos (la mayoría traen subtítulos en castellano) o a otros países de Europa (Inglaterra y Alemania nos ganan en precios y calidad). Y no, tampoco son cuatro gatos. Y van creciendo.

Esta mujer se equivoca, y mucho. A estas alturas casi todo el mundo por debajo de 30 años es espectador a través de internet, y la mayoría en exclusiva (es decir, que no ven la tele luego, porque como digo no encontrarán más calidad). Les reto a hacer un estudio realista y bien documentado, se sorprenderían de los cientos de miles de espectadores potenciales que desprecian con tanta facilidad. ¿Cientos de miles es exagerado? No. El estreno de Juego de tronos en Canal+ fue un récord, con casi trescientos mil espectadores. Pero esos son una minoría comparados con los que seguimos la serie al ritmo de emisión de Estados Unidos, es decir, por internet. No tengo medios para reunir una cifra fiable, pero basta con vivir en el mundo real para darse cuenta de que podría ser inmensamente superior. Tanto en los foros como en la calle cualquier joven con un mínimo interés en alguna serie está hablando de ella aunque todavía no se haya emitido en estos canales, porque ya pocos desconocen internet. Y en concreto Juego de tronos y otras como Dexter son un bombazo en cuanto a cantidad de seguimiento online: por cada persona que espera a seguirla en algún canal español docenas la han visto ya en internet en VOS. Con los canales en abierto igual: Perdidos es el mayor fenómeno de los últimos años, y resultó un sonoro un fracaso en la televisión española porque llegó tarde y mal. Pero como viven en un mundo paralelo no se dan cuenta, o cuando lo hacen no aceptan ni corrigen sus errores.

La era de esperar a que algún canal se dignase a emitir algo en un horario decente y con una calidad aceptable ha terminado. Su negocio tiene fecha de caducidad. Pero me temo que dado el inmovilismo de la industria televisiva (el mismo del que hacen gala las industrias del cine y la música) están permitiendo y promoviendo que la gente se vuelva fiel a internet y deje de pensar que lo que cadenas como la FOX ofrecen sea algo que merezca la pena. Pero allá ellos y su ignorancia. A la larga acabarán suplicando ayudas a los gobiernos en vez de vender lo que interesa al público.

THE KILLING – TEMPORADA 1.

AMC | 2011
Productores ejecutivos: Piv Bernth, Mikkel Bondesen, Ingolf Gabold, Veena Sud, Soren Sveistrup.
Intérpretes: Mireille Enos, Joel Kinnaman, Jamie Anne Allman, Brent Sexton, Billy Campbell, Michelle Forbes, Kristin Lehman, Eric Ladin, Annie Corley, Brando Jay McLaren.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la historia y el final a fondo.–

La truculenta muerte de una joven llamada Rosie Larsen sacude la oscura y lluviosa Seattle, y la detective Sarah Linden se vuelca en el caso con su nuevo compañero Stephen Holder más de lo debido, tanto que deja de lado su mudanza con su nuevo novio y descuida la crianza de su hijo adolescente. Las primeras pistas apuntan a la campaña política de Darren Richmond para la alcaldía, pero también ponen en el punto de mira a un profesor árabe, Bennet Ahmed. Mientras, la familia Larsen debe lidiar con el terrible dolor que supone perder un hijo.

Como comenté en mis primeras impresiones, el inicio es memorable gracias a una puesta en escena subyugante, con una atmósfera tenebrosa y trágica, y por la seriedad de la propuesta y el exquisito desarrollo de la misma, que atrapa aunque no ofrezca un derroche de originalidad. Los dos episodios de presentación suponen un golpe tremendo en el espectador, tanto que la crítica la aclamó precipitadamente como la serie del año. Pero entrando ya en la temporada se hace evidente que mantener un caso durante trece episodios es complicado, y más si cada capítulo abarca un día de investigación. El primer fallo importante, el que antes se ve, es que la trama de la candidatura a alcalde queda muy desligada del resto. Sí, de vez en cuando se cruzan protagonistas, pero no es de recibo que si la serie va sobre el crimen se pierda el tiempo con los problemas de la agenda del político, con las disputas triviales y las jugadas sucias contra el actual alcalde. De los protagonistas de esta parte sólo se salva Richmond, y eso gracias al carisma de Billy Campbell, porque sus ayudantes en la campaña en muchos momentos resultan repelentes. Además, el simple hecho de que aparezca este grupo de personajes ya garantiza que alguno debe ser culpable por narices… y claro, cuando tras las primeras pistas que apuntaban hacia ellos cambiamos de sospechoso y nos vamos tras el profesor, la sensación de que están descolgados del hilo principal es mayor.

Al contrario que esta insípida parte política la sección del citado tutor está muy bien tratada, pues encaja de maravilla en las líneas narrativas principales y además da para historias impactantes y de gran calado. Se trabaja muy bien el cómo puede afectar a la vida de un ciudadano el ser considerado sospechoso, pues en esas circunstancias la gente tiende a asumir que eres culpable y tu vida como la conocías probablemente nunca vuelva a ser la misma. Y esto llega a un extremo algo previsible pero no por ello menos emocionante cuando el padre de la fallecida opta por tomarse la justicia por su mano. Sin embargo, esta línea también acrecienta esa sensación de que se marea la perdiz para postergar la resolución del caso, sobre todo cuando, tras la paliza, el profesor se queda en coma hasta ser olvidado por completo.

Otro aspecto tratado con esmero y realismo son los problemas familiares propios de una tragedia de tal calibre. Michelle Forbes y Brent Sexton como los progenitores de la chica muerta se marcan unos papelones de infarto. De ella me lo esperaba, pues en toda serie donde la he visto llena la pantalla, pero él siempre ha sido un secundario poco aprovechado, aunque por suerte aquí ha tenido la oportunidad de lucirse. Pero no sólo la familia de Rosie vive con pena, pues la pareja de detectives protagonistas arrastra sus propios fantasmas. Y lo mejor, nada se da mascadito, lo que no se va mostrando poco a poco en dosis muy bien medidas (los problemas de las drogas de Holder) se debe intuir por pistas y sutilezas. Poco a poco reunimos información hasta comprender que Sarah tuvo un caso similar con el que se encabezonó, o que Holder tiene problemas con su familia (a la que no llegamos a ver nunca). Así, los personajes, bien definidos e interesantes desde el principio, van ganando capas con el tiempo, adquiriendo mayor dimensión. Mireille Enos y Joel Kinnaman también están espléndidos en sus roles, aunque en un peldaño inferior a los anteriormente citados.

Es obvio que hay altibajos, episodios un poco más dispersos y menos impactantes que otros, tramos alargados o incluso algo faltos de credibilidad (¿cuántos vuelos va a perder Sarah?), así como muchas jugadas del despiste que pueden funcionar mejor o peor, pero dadas las características de la serie hubiera sido casi increíble que mantuviera un nivel perfecto en todos los capítulos. ¿Cómo van a estar soltando pistas válidas y giros impresionantes en una sola dirección durante toda la temporada sin llegar a resolver el caso justo hasta el último momento? No, tiene que haber pasos en falso y pistas hacia callejones sin salida, tanto para hacer tiempo como porque es otro aspecto realista de las investigaciones policiales, y tiene que haber tiempo destinado a los personajes (muy bueno resulta el episodio que se centra exclusivamente en la pareja de detectives). La serie tiene innumerables virtudes que hacen de ella una propuesta prácticamente imprescindible para los aficionados a las producciones de primera calidad. La fuerza cautivadora del inicio no ha desaparecido, simplemente fue el momento álgido de la temporada (y visto lo visto, la gente no sabe disfrutar de una que no tenga el momento cumbre en su parte final). Es una temporada con deslices pero en general de gran nivel, capaz de atrapar de forma impresionante gracias a su impecable y sombría puesta en escena, su ritmo pausado pero siempre expectante y sus personajes melancólicos envueltos en un drama muy humano y realista.

Finalmente llegamos al desenlace, que necesita un comentario especial. Como es lógico, nuevas pistas y otras antiguas replanteadas llevan a nuevas revelaciones. Alguno de los personajes presentados a lo largo del año debe ser culpable. Y como decía, por narices debe estar relacionado con la campaña política. Todo encaja más o menos bien (el tema del casino es muy precipitado, pero funciona) y además se añaden sorpresas interesantes, como el tiroteo final o la clara posibilidad de que en realidad el caso haya sido una trama para hundir la carrera del político. Sin embargo, pese a que resulta un fin de temporada más que bueno la que se ha armado no se veía desde Perdidos, aunque en un grado menor, pues la fama de la serie es menor. La crítica (en Estados Unidos, obviamente) se ha tirado de los pelos, ha puesto a parir el tramo final y han sonado repetidas veces las palabras traición y desastre. Y yo no lo veo. El cierre es coherente con la serie, más o menos bueno pero no una cagada ni una salida de tono equivocada. De hecho, el dejar sorpresas y cabos sueltos le da más interés, tanto a esta temporada como a la próxima. El tema de a qué juega Holder y para quién, asunto sobre el que se han soltado pistas sutiles (tanto que hasta el último momento no las vi) es el aspecto más atractivo y garantiza que, aunque haya un caso nuevo, no será un reset total, pues habrá cosas todavía coleando. Sin duda con el inicio de la serie las expectativas se pusieron por las nubes, pero maldita sea, una vez se entró en la dinámica estándar de los capítulos se vio que no era la producción más rompedora y excelente de la historia. No, este no ha sido un engaño como el de Perdidos, se ha mantenido en la línea y estilo elegidos para la historia, no me parece coherente tirar piedras contra un desenlace correcto si se ha disfrutado el resto. Y sobre todo, no me parece coherente imaginarte una serie en tu cabeza y cuando ves otra cosa criticarla por fallar a tu imaginación olvidando todas sus buenas cualidades.

JUEGO DE TRONOS – 108 – EL EXTREMO PUNTIAGUDO.


108 – Winter is Coming
Escritores: George R. R. Martin.
Director: Daniel Minahan.
Valoración:

Sinopsis:
La situación degenera y los ejércitos se preparan. La familia Stark está al borde del desastre. En el Muro los muertos se levantan.

Resumen:
Los hombres de los Lannister acaban con los Stark de Desembarco del Rey y toman a Sansa como prisionera. Arya escapa a la ciudad tras ser salvada por Syrio. Ned está preso y con un futuro muy negro. Por todo ello Robb decide llamar a sus banderizos y dirigir su ejército hacia el sur. Deberá decidir si atacar a Tywin Lannister, cabeza de dicha familia, o trata de romper el asedio de Jaime a Aguasdulces, el hogar de Catelyn. Esta se apena al ver que su hermana Lysa desoye la llamada de Robb: el Valle seguirá ajeno a toda disputa.

Tyrion pacta con los clanes de las montañas para sobrevivir y llegar a su padre. En el campamento militar Lord Tywin acepta a los clanes siempre y cuando combatan por él, y estos obligan a Tyrion a lo mismo.

El khalasar de Drogo asedia pueblos inocentes y desarmados para reunir riquezas suficientes para embarcarse en la conquista de Poniente. Dany se asquea de las violaciones a mujeres y trata de ponerle fin, lo que provoca que algunos se enemisten con ella y Drogo. Este resulta levemente herido en una disputa.

Al norte del Muro han encontrado dos cadáveres pertenecientes a las tropas de Benjen. Una vez los llevan al castillo uno se levanta y trata de matar al Lord Comandante, siendo Jon quien lo evita: acaba con el monstruo con fuego.

Mejores frases:
-Syrio: Izquierda, derecha. Ahora estás muerta.
-Arya: Dijiste derecha, pero fuiste a la izquierda.
-Syrio: Y ahora eres una niña muerta.
-Arya: Sólo porque mentiste.
-Syrio: Mi lengua mintió. Mis ojos decían la verdad. No estabas observando.

-Syrio: Vete ahora mismo, Arya.
-Arya: Ven conmigo. Corre.
-Syrio: El Primer Espada de Braavos no corre. ¿Qué le decimos al dios de la muerte?
-Arya: Hoy no.

-Mormont: Puede que seas un cobarde, Tarly, pero no eres estúpido.

-Robb: Su alteza me llama a Desembarco del Rey, iré a Desembarco del Rey. Pero no solo. Llama a mis banderizos.
-Luwin: ¿A todos ellos, mi Señor?
-Robb: Todos ellos han jurado defender a mi padre, ¿no?
-Luwin: Así es.
-Robb: Ahora veremos lo que valen sus palabras.

-Theon: ¿Tienes miedo?
-Robb:¿Debo tenerlo?
-Theon: Bien.
-Robb:¿Por qué está bien?
-Theon: Significa que no eres estúpido.

-Bran: ¿De verdad hay gigantes más allá del Muro?
-Osha: Gigantes y cosas peores que los gigantes. Intenté decírselo a tu hermano, marcha en la dirección que no debe. Todas estas espadas deberían ir al Norte, chico. ¡Al Norte, no al Sur!

-Barristan: Soy un caballero. Y moriré siendo caballero.
-Meñique: Un caballero desnudo, aparentemente.

Notas:
-En un gazapo bastante gracioso, uno de los miembros de la guardia real no es capaz de envainar su espada y hace unos movimientos algo ridículos. Se ve en el final, cuando despiden a Ser Barristan.
-Aparece una mujer en el consejo de Robb, lo que podría indicar la intención de incluir a Lady Maege Mormont en la próxima temporada. También se menciona a Galvart Glover, otra posible aparición futura.

Comentario:
Por increíble que parezca la tensión sigue creciendo, todas las piezas/tramas/personajes siguen moviéndose hacia el abismo. Los Stark reducidos, los ejércitos levantándose, las estratagemas apuntando a la guerra, los grandes líderes midiendo la situación para encontrar el mejor momento para atacar (el temible Tywin, el joven pero bien preparado Robb)… Ya no hay marcha atrás, el tablero está dispuesto para la confrontación. Como resultado tenemos el mejor capítulo hasta la fecha y quizá el mejor de la primera temporada.

Las quejas son pocas. A la escena de Jon contra el zombie le falta algo, quizá porque en el libro resulta espeluznante y bastante dura. El momento en que Arya mata un chaval está fatalmente montado, querían darle un toque de sorpresa y queda rarísimo. La llegada de Tyrion al campamento falla en credibilidad: no hay empalizada ni vigilancia, y llega a la tienda de Tywin sin que nadie se mosquee por su tropa de bárbaros. También debo decir que los efectos sonoros me parecen excesivos y por ello quedan artificiosos: las heridas suenan como si amasaran escarabajos, incluso los rasguños, y algunas armas suenan demasiado (Drogo saca dos pequeños puñales de sus cinturones de cuero y suenan como larga espadas chocando entre sí, y al caer al suelo igual).

Pero el resto del episodio es perfecto, memorable escena a escena. Tyrion y Bronn hacen una pareja divertidísima. Tywin resulta un carácter fascinante e imponente. Robb y sus problemas con sus hombres dan un toque de intensidad y credibilidad magnífico (genial la presencia del impetuoso Gran Jon). Los pequeños retazos de lo que se avecina más allá del Muro inquietan. Dan ganas de abofetear a Lysa Arryn. Me encanta el instante de Robb dejando ir al espía (supongo que un no lector inteligente verá que lo hace con una estrategia detrás). Es muy emotivo el ataque a Syrio Forel, cuya vida como en el libro queda en el aire y da para mil teorías (¿será realmente un braavosi de ese culto donde son capaces de cambiarse el rostro mediante la magia, y será el extraño personaje llamado Jaqen H’ghar -de próxima aparición- como elucubran los fans?).

Pero si hay elegir yo me quedo con un par de momentos enormes: el reencuentro entre Cat y Robb y el cese de Ser Barristan. La escena de Barristan resulta divertida y triste a la vez; es sin duda el personaje de relevancia menor que más ha ganado en la adaptación. Y en lo referente a Cat y Robb, su reencuentro en el campamento militar norteño es delicioso. Hay detalles increíbles, por difíciles a la hora de adaptar, de representar en imágenes: la emoción contenida entre madre e hijo, quienes no se pueden abrazar ante sus hombres para no quedar como un niñito de mamá, en el libro ocupa páginas y páginas de pensamientos y pesares, y aquí en una escena lo bordan (y lo rematan cuando ella se queja en silencio del asunto del espía). Un sonoro aplauso para Martin por haberlo sabido sintetizar todo tan bien, pero no menos importante son las labores de los actores, capaces de decir tanto sin diálogo: Michelle Fairley y Richard Madden a estas alturas se habrán ganado el respeto de cualquiera que tuviera dudas sobre ellos.