THE KILLING – TEMPORADA 2.

AMC | 2011
Productores ejecutivos: Piv Bernth, Mikkel Bondesen, Ingolf Gabold, Veena Sud, Soren Sveistrup.
Intérpretes: Mireille Enos, Joel Kinnaman, Jamie Anne Allman, Brent Sexton, Billy Campbell, Michelle Forbes, Kristin Lehman, Eric Ladin, Liam James, Evan Bird, Seth Isaac Johnson.
Valoración:

Alerta de spoilers: Me ha sido imposible hablar de la temporada sin revelar el asesino y otras sorpresas finales.–

El primer año de The Killing tuvo algunos momentos cumbre impresionantes, pero también tenía bajones dignos de mención. Esta segunda temporada en cambio ha sido muy equilibrada, y si bien lo ha hecho con el listón a un par de peldaños por debajo de aquellos gloriosos primeros episodios, se agradece que la narración haya estado más centrada y decidida, que el caso no haya dado vueltas que podrían considerarse largas o forzadas. De hecho incluso la trama política da la sensación de encajar mucho mejor en el conjunto.

El caso avanza pausadamente pero siempre con una dirección bien clara. Cada episodio aporta un granito de arena, una prueba o pista que mantiene la expectación, que refuerza una u otra teoría. No hay largos caminos que no llevan a nada, como los callejones sin salida que hubo en la anterior sesión, donde alguno resultó un poco insatisfactorio. Y la resolución destaca por encajar las piezas al milímetro. Como es esperable podían haber ocurrido dos cosas: que los guionistas buscaran una vuelta de tuerca sorprendente, situación que podría irse de madre fácilmente y resultar poco creíble, o que tiraran por lo realista, lo que podría implicar perder algo de fuerza e impacto. Se han decantado por la segunda opción, y si bien opino que la escena final con el culpable es muy clásica, prefiero eso que forzar las cosas.

Como era inevitable, porque si no hubiéramos tenido una trama paralela en su mayor parte inservible, el culpable estaba entre los políticos. Que sea Jamie y no Gwen, o incluso el alcalde Adams, como venía diciendo no supone una gran revelación, ni en sorpresa ni en intensidad, pero los pasos hasta ese punto se dan con firmeza y además todo el jaleo con el casino, lugar crucial para llegar al desenlace, da muchos buenos momentos. No me gusta que en el último momento Jamie, un tipo muy serio, nos dé la típica escenita en que pierde los nervios y la lía parda (el suicidio por policía no podía ser más previsible), pero como digo el camino ha sido bien allanado, los personajes interesan y el típico momento en que no sabes quién ha disparado a quién está muy logrado.

Pero lo mejor viene después. Rápidamente se elimina la sensación de resolución estándar porque de repente se lanza hacia una sorpresa de mayor calado e impacto. La relación de Terry con la muerte de Rosie (ejecutora por ignorancia, o como queráis llamarlo) aporta la tragedia e intensidad que le falta a la caída de Jamie, ofreciendo un momento demoledor. Y también encaja muy bien en el relato, pues se puede intuir durante todo el año que ella guardaba remordimientos por alguna razón relacionada con el caso a través de la empresa de citas. Además añade una perla de realismo y oscuridad al desenlace: han cogido a los culpables… ¿pero quién es realmente el asesino? La vida puede dar muchas vueltas, las conspiraciones pueden acabar tan mal como un ataque de celos.

Sin embargo, en los últimos instantes olvidan todo este desarrollo de corte serio y realista obtenido a base de currarse un guión denso y sólido y de repente se marcan un epílogo de lo más facilón, sensiblero y por extensión manipulador, con el video de Rosie feliz que ve la familia toda juntita. ¡No me estropees el final con semejante memez! La salida de tono es horrible.

La pareja de detectives ha ganado en interés, y éste tenía el listón alto. Su relación se ha reforzado, y cuando se pone a prueba la fidelidad y amistad ofrece grandes instantes. Linden tras Holder cuando está desaparecido en el casino, éste dejándole su casa, el apoyo constante en el tramo final cuando están desamparados y perseguidos hasta por sus compañeros… La dinámica entre los dos, sus problemas personales, sus secretos que poco a poco salen a la luz, etc. forman unos protagonistas muy jugosos. Y tenemos un momento cumbre bestial, desgarrador, cuando Linden es internada a la fuerza en el psiquiatra. Por mucho que fuera evidente que saldría de ahí, hacía tiempo que no sufría tanto por el destino de un personaje, y el momento en que la psiquiatra está a punto de llegar a ella, al origen de todas sus penurias, pero se le escapa en el último momento, es brutal.

La familia Larsen mantiene un tono de drama muy correcto, muy bien desarrollado a pesar de estar ya algo alejado del caso (aunque siempre hay momentos en que se acercan de nuevo). Los problemas para criar a los hijos, el apoyo de Terry, las excelentes historias sobre cómo salir adelante tras una tragedia, las ideas sobre el perdón, la fe en uno mismo, etc., siempre han sido un excelente complemento al thriller, otorgándole un rango más amplio de lo habitual, consiguiendo gran realismo al mostrar la parte de las consecuencias de los crímenes sobre los ciudadanos. Lo único malo en esta temporada viene sin embargo de esta sección: la búsqueda espiritual de Mitch se hace pesada y no aporta mucho, ni al personaje ni a la trama global. Sin duda no sabían qué hacer con este rol.

De nuevo el reparto tiene actores que dan lo mejor de sí. Michelle Forbes esta vez queda un poco en segundo plano, pero eso implica que Jamie Anne Allman (su hermana Terry) gana protagonismo, y no lo desaprovecha, pues se marca un gran papel al lado de otra interpretación enorme, la de Brent Sexton. Y Mireille Enos y Joel Kinnaman como los detectives están de nuevos muy bien sumergidos en sus personajes.

Este segundo año de The Killing como thriller es modélico, más aún si tenemos en cuenta que no es nada fácil mantener el nivel alto durante trece episodios sin meter relleno. Como drama es muy intenso, describiendo personajes creíbles y atractivos que casi siempre tienen algo que aportar al conjunto. La puesta en escena sombría que aprovecha el oscuro y húmedo Seattle le da un toque personal no especialmente original pero muy eficaz. Se cierra un ciclo (el caso Rosie ha terminado, si siguen con la serie habrá uno nuevo) ofreciendo una temporada intensa, muy bien medida, con personajes que enganchan y una historia que atrapa aún más. Las quejas de que no es una obra maestra y por ello la serie es una gran decepción, que el primer año las hubo incomprensiblemente a patadas, aquí vuelven a repetirse, y sigo sin entenderlas. No todo puede ser una genialidad revolucionaria. Una historia bien contada tiene su valor también.

Edito (11-08-12): AMC ha decidido poner fin a la serie, supongo yo que pensando que no era un éxito, tenía críticas dispares y empezar un caso nuevo era muy arriesgado.

Edito (16-01-13): Inesperadamente, la cadena ha cambiado de opinión y ha confirmado una tercera temporada.

Ver también:
Temporada 1.

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