THE CROWN – TEMPORADA 1.


Netflix | 2016
Drama, histórico | 10 ep. de 55-60 min.
Productores ejecutivos: Peter Morgan, Stephen Daldry, varios.
Intérpretes: Claire Foy, Matt Smith, Vanessa Kirby, John Lithgow, Jared Harris, Pip Torrens, Ben Miles, Jeremy Northam, Victoria Hamilton, Alex Jennings.
Valoración:

Antes de entrar en materia, lo primero que quiero hacer es desmentir la frase con la que casi todos empiezan al hablar de The Crown: ¡basta ya con el rumor de que es la serie más cara de la historia! No sé de dónde ha salido, y es vergonzoso que los medios lo repitan sin informarse. El propio creador y algunos de los directores han expresado en algunas entrevistas (1 y 2 por ejemplo) su asombro ante esas cifras absurdas. Según ellos habría costado unos cien millones de dólares por dos temporadas (igual que House of Cards), cincuenta cada una, cinco por capítulo, que ya es bastante, y lo luce muy bien. Hasta ciento cincuenta por la primera temporada indican algunos… y aun así no sería el presupuesto más grande conocido, porque en algunos años Urgencias rondaba trece por episodio, casi trescientos millones por temporada.

The Crown no es una serie que de primeras me llamara mucho. ¿Otra producción inglesa sobres las clases nobles? ¿Qué pueden aportar después de infinidad de películas, series y miniseries sobre la corte de diversos reinados y la reciente y exitosa representación de las familias de la alta sociedad que tuvimos con Downton Abbey? ¿De verdad no hay más que contar en la historia del país que los líos de sus monarcas y nobles? Los dos primeros capítulos me echaron bastante para atrás, pues ofrecían un tono muy conservador: tramas lineales y predecibles, personajes acartonados y estereotipados (más sirvientes estirados), y sobre todo una adulación obsesiva de la corona. La agilidad e inteligencia con la que en Downton Abbey unían decenas de protagonistas y aventuras logrando un mosaico cautivador no parecía asomar aquí por ninguna parte. Al guionista de aquella, Julian Fellowes, se le ha visto siempre el plumero conservador, su amor por la nobleza (Gosford Park, La reina Victoria…), pero al menos en la serie trataba bien su decadencia y obsolescencia en la vorágine del siglo XX y el nacimiento de las democracias. El autor de The Crown, Peter Morgan, es otro que parece enamorado de esta temática, pues en su currículo tiene títulos como La reina (que versa sobre la misma monarca) y Las hermanas Bolena, aparte de otras sobre política muy exitosas, como Frost contra Nixon. El tono que se ve en este inicio es demasiado rancio, y aunque la temporada madure bien, su ideología se mantiene estancada, no logra una mirada a la época con la complejidad y objetividad necesaria en estos tiempos.

Pero la puesta en escena no me importó que fuera conservadora, porque lo es en sentido cinematográfico: escenificación y tempo muy cuidado, huyendo del plano-contra-plano a las caras de los actores, sino jugando con el escenario y la posición de cada intérprete con gran cuidado y estupendos planos medios. El vestuario y los decorados son impecables, y la trabajada fotografía consigue una belleza casi abrumadora. Entre eso y el excelente trabajo actoral, le di una oportunidad para ver si su tono pomposo, afectado (la premisa simplona y previsible tratada como si estuvieras ante algo único), su ritmo plomizo y su descarado patriotismo rayano en el onanismo, no le impedían crecer y lograba navegar hacia algo más llamativo. Tantas alabanzas y tantos premios, digo yo que algo tendría. Y lo cierto es que mejora bastante. No tanto como para hablar de la mejor serie del año, pues los Globos de Oro han hecho el ridículo otra vez, teniendo temporadas claramente superiores, como la cuarta de Orange is the New Black, pero desde luego es una obra notable a pesar de sus irregularidades y su flojo y desalentador comienzo.

Poco a poco le cogen el punto a su argumento sencillo y consiguen exprimirlo al máximo en un guion que sorprendentemente sí llega a mostrar bastante inteligencia. La exposición metódica de situaciones, apoyándose con sabiduría en los sentimientos de los personajes y el cuidado del detalle más en que en tratar de formar tramas complejas, más una dedicación exhaustiva en la puesta en escena para obtener la mayor elegancia y emoción posible de cada plano, son capaces de lograr un relato muy atractivo e incluso a ratos conmovedor. Un capítulo está centrado casi exclusivamente en la elección del mayordomo de la reina, otro en un par de detalles del protocolo de coronación, y aun así te absorben por completo, resultan muy entretenidos a pesar de su sobriedad. El mejor ejemplo es el duelo intelectual entre Churchill y su pintor, que nos regala algunas de las escenas más profundas y hermosas del año, pero basta coger cualquier escena suelta en que la reina media con alguien. Los diálogos, en conjunción con la mirada del intérprete o su postura, dicen más de lo que se ve en la superficie, y todo ello es captado de forma hipnótica por la fotografía, logrando infinidad de momentos muy potentes. En otras palabras, los personajes no siempre dicen que lo que sienten (menos Margaret y Edward, que lo van anunciando a los cuatro vientos), así que tienes que deducir su estado de ánimo, sus pensamientos y objetivos, con lo que la narración capta tus sentidos y esconde bien su falta de ambición en cuanto a argumentos. El proceso de aprendizaje de la reina, con tropiezos variados, los problemas que surgen tanto en política, tradiciones e ideología (cuidado con mosquear a la iglesia) como en otros aspectos (el acoso de la prensa), no ofrece historias sorprendentes, pero las narran con un entusiasmo contagioso.

El reparto es magnífico, uno de los mejores del año. Como buena serie inglesa, tiene secundarios de lujo en cantidad, incluyendo una breve pero excelente aparición del enorme Stephen Dillane (Juego de tronos, aunque yo lo conocí en John Adams). En cuanto a los principales, sólo a Matt Smith (Doctor Who) le falta algo de pegada, el resto están impresionantes. Claire Foy como la reina me ha sorprendo bastante con una interpretación llena de silencios y gestos contenidos, porque el primer papel que le vi, en Crossbones, dejaba mucho que desear. Ahí se nota lo que un buen personaje y buenos directores pueden frenarte o potenciarte. Pero a pesar de su gran papel casi queda eclipsada por su padre ficticio, George VI, en manos de un fantástico Jared Harris, la asombrosa transformación de John Lithgow (3rd Rock from the Sun) en Winston Churchill, que sin duda será recordada, e incluso la entusiasta labor de Vanessa Kirby como la princesa Margaret (curiosamente la actriz tiene un rostro muy de la época). Lo único que puedo reprochar es que Jeremy Northam como el político Anthony Eden aparece poquísimo a pesar de su prominencia en los créditos, con lo que no podemos disfrutar como esperaba de este excepcional y desaprovechado actor (su presencia en Los Tudor quitaba la respiración en un reparto ya de por sí colosal).

Pero sí, es inevitable decir que en The Crown hay mucho adorno sobre algo muy básico, y por muy bien hecho que esté deja la impresión de que quizá el esfuerzo que han puesto no haya estado dirigido en la mejor dirección. Anunciaban una gran serie sobre la corona y la política inglesa en la segunda mitad del siglo XX (seis temporadas pretenden hacer), y a la hora de la verdad se han centrado en muy pocas cosas, la mayoría casi intrascendentes, cuando había sin duda mucho más por contar. El capítulo de la crisis del smog (las nieblas mortales de Londres: el clima estancado y el humo de los hogares asfixiando a la población) es un gran ejemplo de que hay muchas cosas fascinantes que abordar, y también es el único momento en que vemos realmente al pueblo, con la secretaria y su compañera de piso y otros ciudadanos a pie de calle. Pero en el resto se obsesionan con la reina y apenas salimos de palacio a pesar de tener al gobierno como supuestos coprotagonistas.

Entiendo que haya momentos en que quieran tratar un tema político desde otra perspectiva, no en vano, el capítulo en que Churchill enfrenta el dilema de la dimisión, narrado desde su sofá mientras el pintor trabaja, es casi magistral, una acertadísima perspectiva íntima y velada (el estanque…). Pero aplicar casi exclusivamente esta dinámica en toda la serie implica alejar el foco de los acontecimientos reales para centrarse en nimiedades. Por ejemplo, mientras la reina tiene alguna duda poco significativa, el pueblo sufre los racionamientos post guerra. ¿No deberían estar contándonos que está haciendo el gobierno, si había dilemas éticos entre los nobles o, si no los hubiera, mostrar su distanciamiento o su falta de escrúpulos? Pues resulta que se quitan de encima este asunto en un diálogo secundario, y se empeñan en darnos cincuenta minutos de la reina decidiendo si deja que su esposo ponga cámaras en la coronación o lo que tocara en ese episodio. Y así durante toda la temporada, con algunos casos que hay que lamentar bastante: mientras la reina se entretiene viendo animalitos en África o tiene algún tropiezo con el amarillismo de los medios en su primera gran gira, no nos introducen lo más mínimo en el tema del colonialismo y los cambios que se están dando en la política del país desde las guerras mundiales. Cuando parece que por fin van a hacerlo, con el conflicto del nuevo primer ministro (Eden) con Egipto, lo cuelan como una trama secundaria de relleno y no se entiende nada (me he enterado de que era el inicio de la crisis del canal de Suez al verlo comentado por internet), mientras en la línea principal le dan mil vueltas al matrimonio de la hermana de la reina, Margaret, aunque esto cupiera en mucho menos metraje y sea obvio cómo se va a desarrollar.

También puedo señalar que casi no hay continuidad entre episodios, son como películas sueltas. En uno la reina se preocupa porque no ha estudiado nada útil y se empeña en buscarse un profesor, pero en adelante no sabemos si sigue con sus clases, si se saca alguna titulación de educación básica, si vuelve a sentirse acomplejada entre las grandes figuras de la política mundial; en los últimos capítulos resulta que tiene un gran amigo, el que cuida sus caballos, pero aparece de la nada: alguien tan importante en su vida debería haber tenido una presentación adecuada; obligan a Margaret a esperar dos años antes de casarse, y en ese momento sufre mucho, pero el resto de la temporada no parece acordarse de ello hasta que lo traen a primer plano de nuevo, y no queda bien, porque forma parte del personaje y debería reflejarlo en todo momento. Hasta las fechas no cuadran. Del capítulo octavo al noveno han pasado tres meses, lo que dura la gira de la reina, pero Eden dice que cuando estuvo enfermo fue hace dos meses, aunque está claro que fue bastante antes de dicho tour.

En cuanto a fidelidad, los autores dicen ser muy fieles y la vez afirman que la expresividad narrativa va antes que la realidad, así que, como suele ser habitual, harán lo que más les plazca. Sin ser ducho en estas historias, sólo hay que navegar un poco por la wikipedia o buscar artículos por internet para ver los cambios más evidentes. Por ejemplo, la vida del hermano de George VI, Edward, se muestra demasiado idílica para lo tumultuosa que fue… y las sospechas de simpatías nazis se eluden por completo. Aparte tengo una reflexión personal: no me gustan las recreaciones históricas de personajes vivos o que murieron prácticamente ayer. No puedo dejar de ver algunas escenas pensando en si realmente el protagonista de turno (principalmente la reina, como es obvio) sentía o pensaba lo que nos están reflejando, en si no están haciendo una especulación muy imaginativa. Con figuras muertas hace cientos de años es entendible que haya que hacer una recreación aproximada de su personalidad, pero en este caso me parece un como una invasión de la privacidad un tanto irrespetuosa. Sin ir más lejos, para algunos temas personales se basaron en la correspondencia privada de Edward; y él falleció en los setenta, pero hay otros miembros de la familia cercana, como la propia Elizabeth, que siguen vivos.

Siguiendo con apuntes personales, tampoco entiendo la manía que hay (no sé si es exclusivo de España) de traducir y adaptar los nombres de personajes históricos. Si se llama Elizabeth Alexandra Mary no me pongas su versión castellanizada, que cada vez que dicen su nombre en el doblaje o sale en los subtítulos queda absurdo y anacrónico, porque no es española. Y si nos vamos a épocas más antiguas ni te digo lo molesto que me resulta que pongan los nombres en versiones actuales. Pero me temo que es algo que está muy asentado, incluso en los ramos académicos.

Recapitulando, The Crown requiere paciencia, tanto porque tarda en arrancar como por su tono tranquilo y centrado en historias que sus autores estiran y engrandecen quizá más de la cuenta. Pero lo hacen con destreza y la temporada crece rápidamente, logrando que esas sensaciones queden olvidadas cuando acabas cautivado por su embrujo visual y la fuerza que desprende el relato, más contenida y sutil de lo esperado incuso en los tramos más artificiales. Mi impresión es que sabían que sólo así podrían llamar la atención, y lo cierto es que a pesar de cierta falta de equilibrio les ha quedado bastante impresionante.

PD: No sé por qué Netflix España no ha traducido el título, como si fuera difícil.
PD2: Una buena introducción a la serie sería la estupenda película El discurso del rey, que narra los primeros años de George VI.

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4 Respuestas a “THE CROWN – TEMPORADA 1.

  1. Le tengo curiosidad a esta serie, tanto bombo,tanto premio,buenas criticas. Pero me tira para atrás toda esa pleitesía de la que también se la acusa, también de cierto tono novelesco (véase, hacer drama donde no hay drama) y para que negarlo, la vida de esta señora y todo lo que la ha rodeado y la rodea me la trae al pairo, no creo que sea algo con lo que poder involucrarme. ¿ Que hago ? ¿debería darle una oportunidad como minimo al primer capitulo?. Saludos.

  2. Pues si ha leído mi comentario, los dos primeros capítulos no son precisamente buenos, andan algo cortitos. El tercero remonta bastante, se ven sus buenas bazas, y el cuarto me ganó para el resto de la temporada, y de ahí no baja. Es una serie que requiere paciencia pero creo que lo devuelve con creces. Obviamente, si la temática se te atraganta quizá haya mejores opciones.

  3. Gracias, cierto, la temática no me llama demasiado y tengo mis reservas pero creo que le dare una oportunidad. Eso si, espero que lo de las seis temporadas que planean sea en broma ja ja si no creo que acabara siendo algo cansina. Saludos.

  4. Bueno,finalizada hace unas horas debo decir que contra todo pronostico que me ha gustado bastante. Dejando los prejuicios e ideologías aparte se me ha hecho muy disfrutable: las actuaciones, la fotografía, los diálogos son magnificos y gracias a todos estos elementos incluso las tramas mas empalagosas y menos interesantes, como los lios de entre Margaret y el capitán se hacen llevaderos, personalmente me fascino el capitulo 1×09, que magnificos diálogos entre Churchill y el artista. Bueno, esperemos que mantenga la calidad en futuras temporadas, si es asi yo compro. Gracias por la recomendación Maestro, saludos y hasta otra.

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