DOCTOR WHO – THE END OF TIME I.

BBC | 2009
Escritor: Russell T. Davies.
Director: Euros Lyn.
Intérpretes: David Tennant, John Simm, Bernard Cribbins, Timothy Dalton, Catherine Tate.
Valoración:

Los espectadores de Doctor Who tenemos que lidiar con algo por desgracia muy común en el género de la ciencia-ficción: la irregularidad de las temporadas, donde siempre hay algún capítulo flojo o directamente espantoso, y la cutrez, ya sea en puesta en escena (depende del presupuesto, aunque Doctor Who suele salir bastante bien parada) o en los guiones (alguna gilipollez o alguna trama llevada de forma penosa). Pero como fanáticos que somos aguantamos estoicamente, porque sabemos que la recompensa dará sus frutos. Doctor Who es además rica en recompensas: la serie es por lo general divertidísima y muy entretenida, pero cuando se pone buena alcanza cotas tremendas (qué memorables fueron The Girl in the Fireplace, Midnight o Blink). Pero lo que no puedo soportar son los capítulos timo (aunque parece que a los demás fans no les molestan tanto como a mí), esos episodios hechos para rellenar (Love & Monster en Doctor Who, aunque el mejor ejemplo es Q & A en Alias…) o esa variante horrible del “y si…” donde te matan a todos los personajes para luego hacer un giro mágico que vuelve todo a la situación inicial (muy usado en Star Trek, pero en Doctor Who visto por ejemplo en el infumable Turn Left). Y The End of Time Part I entra en la categoría de relleno tramposo, de timo, de engañabobos.

No puedo ni considerarlo como un episodio en sí mismo, sino más bien como un avance de una hora de duración. Se limita a ser una presentación de lo que va a ocurrir en la segunda parte, una hora entera de “van a pasar muchas cosas, atento” que se hace eterna e insufrible. Lo único que se hace en él es estirar su escasísimo contenido hasta que en los dos minutos finales por fin pasa algo, algo además que se veía venir desde el principio y que se extiende también demasiado. La poca, poquísima, historia que tiene además está muy mal hilvanada. Lo de los sueños confunde más que interesa, la idea del abuelo buscando al Doctor con otros viejales no aporta nada (y la escena en que lo encuentran es ridícula), The Master da más risa y pena que miedo o respeto, y la parte de la familia que monta la máquina queda descolgada y prácticamente ininteligible: ¿cuáles son sus motivaciones, de dónde sale esa gente, qué pintan ahí esos alienígenas? He llegado a mirar cuánto quedaba de episodio en varias ocasiones e incluso a suplicar que se acabase de una vez. Es una pena el simple hecho de que concibieran el capítulo de esta forma, pero haberlo emitido denota una falta de vergüenza y respeto para con el espectador brutal. No puedo entender cómo los seguidores de la serie no se están organizando para lanzar quejas contra la cadena.

Además se arrastra el único problema notable que ha tenido la serie moderna: el exceso de sus finales de temporada, con la grandilocuencia, las exageraciones en esas tramas llevadas al máximo y la fallida búsqueda del más y más grande que han terminado ofreciendo episodios demasiado aparatosos para lo poco que ofrecieron en realidad; de hecho en muchos instantes parecían fallidas parodias de sí mismos. Precisamente estas maneras apunta The End of Time, con The Master dominando la Tierra, con los insistentes sueños y profecías, la narración anunciando reiteradamente el apocalipsis y el desmesurado plano final. ¿De verdad hay que exagerar y complicar tanto las cosas? Uno ya no se sorprende con el empecinamiento que tienen los guionistas (Russel T. Davies, principalmente) de buscar (o resucitar, aquí por mucho que digan “soy/es el último” salen Daleks y Doctores cada semana) el enemigo más grande y la situación más difícil (por lo general tan desmesurada y fantasiosa que no resulta creíble). Por favor, si es que como ya no saben qué hacer (la fumada de The Stolen Earth y Journey’s End es imposible de superar) se han montado el final de la existencia y del tiempo en sí mismo. ¡Ahí es nada! A ver si la próxima etapa, con Steven Moffat como guionista principal, solventa esta carencia (o más bien exceso) y ofrece finales de temporada más comedidos, terrenales y coherentes (de hecho la mayor parte de los capítulos de nivel verdaderamente alto son suyos).

Lo único destacable de The End of Time I es la buena labor de sus actores (David Tennant, John Simm –cuando el histriónico personaje se lo permite- y Bernard Cribbins), y su mejor instante, lo único digno de recordar, es la conversación entre el Doctor y el abuelo de Donna sobre ella que tiene lugar en la cafetería. Ahí se ve la esencia de Doctor Who. Pero es un instante en sesenta absurdos minutos. Y secuencias para el olvido tiene unas pocas (como el Doctor corriendo detrás de The Master por los basureros: ¡qué mal rodado!), pero destacaría lo de Obama: ¿a qué viene esa forma de adorar y hacer la pelota al Presidente de EE.UU. y lo cutre que es el uso del doble para mostrar su aparición?

De veras, se me escapa cómo Russel T. Davies ha podido estar tan desatinado, cómo tras el enorme The Waters of Mars (uno de los mejores episodios de la serie) se ha montado este sinsentido, y cómo con todo lo que se prometía en aquel capítulo sobre el futuro (o más bien el final) del Doctor se ha quedado en absolutamente nada, porque de hecho aquí el Doctor no parece haber vivido aquella caída al abismo tan brutal que nos mostraron.

Ahora a esperar que la segunda parte del episodio ofrezca un final interesante para el Doctor actual y sobre todo que tenga algo de contenido y resulte más entretenida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s