EXPEDIENTE X – TEMPORADA 10.

The X Files
Fox | 2016
Productores ejecutivos: Chris Carter, Glen Morgan.
Intérpretes: David Duchovny, Gillian Anderson, Mitch Pileggi, Joel McHale, Annet Mahendru, William B. Davis, Lauren Ambrose, Robbie Amell, Annabeth Gish.
Valoración:

El retorno de Expediente X abría muchas preguntas bastante obvias. ¿Era necesario extender una serie en la que ni el más acérrimo de sus seguidores negará que se estiró demasiado en su momento, llegando a tener tres temporadas y dos largometrajes prescindibles para la gran mayoría? ¿Abordarían de nuevo la fallida trama seriada, que acabó sin pies ni cabeza y no fueron capaces de arreglar en esas dos películas? Y también, ¿por qué tratar de recuperar un mito cuya esencia (estilo narrativo, éxito y repercusión) está firmemente anclado a una época y situación concretas? Es decir, la televisión y el espectador han evolucionado, ¿qué sentido tiene exprimir una fórmula que no parece muy adecuada a las circunstancias actuales? De hecho el único cambio viene forzado por la forma de la televisión actual: serían seis capítulos en vez de veintitantos.

No sé los demás cómo abordarían el visionado, pero yo fui sin expectativas. Una vez resuelta la primera pregunta, mis esperanzas se vinieron abajo: seguirían tirando de la gastada y descarriada conspiración en vez de aprovechar el potencial y atractivo de las historias sueltas, fueran independientes o a través de una trama más continuada durante esos pocos episodios. Pero llegó el estreno y todos los viejos seguidores nos lanzamos a verla, porque era difícilmente evitable la curiosidad y las conversaciones posteriores. ¿El resultado? La palabra decepción es la que más se lee. La audiencia ha sido buena (aunque no sé si habrá atraído a nuevas generaciones), y apuesto que habrá más mini-temporadas como esta. Pero ojalá los productores miraran también las impresiones generales que ha tenido la gente y, o no hagan más, o si lo hacen que sea tratando de evitar los muchos fallos cometidos. Yo prefiero lo primero: como decía, Expediente X ya tuvo su momento. ¿Es que nadie es capaz de escribir obras originales hoy en día?

El primer problema es el citado: otra vez nos dan la tabarra con una trama que tenían que haber zanjado o al menos planificado mejor desde mediados de la serie, porque empezó a perderse mucho antes de esas tres temporadas donde el nivel cayó en picado. Su creador y guionista principal, Chris Carter, trata de actualizarla y redirigirla, pero hay demasiados tropiezos. El ritmo de la historia (desarrollada en los capítulos primero y último y olvidada por completo en los demás) es precipitado, intentando dar interés más por velocidad que por cuidar la narrativa, tanto desde el guión como en la puesta en escena. Por un lado, los clichés cansinos siguen ahí: el fumador, las cosas sin explicar, las deducciones mágicas de Mulder y Scully… Por el otro, los intentos de actualización no sirven, porque llegan tarde y lo único que hacen es poner más capas de caos encima.

Los otros cuatro capítulos también se quedan muy cortos. Obviamente tratan de emular el estilo de antaño, pero con guiones que no dan la talla y algunas decisiones bastante malogradas. Lo primero que salta a la vista es que a nadie le ha contentado que en cuatro episodios fuercen dos auto paródicos, por muy buenos que salieran ocasionalmente en los viejos tiempos. Y para colmo, uno de ellos es tan malo que muchos ya lo consideran como el peor de la serie. De los más centrados o serios, un caso es tan anodino que se olvida en seguida, mientras que el otro me ha parecido francamente bueno, pero claro, no basta para sostener la temporada. Por si fuera poco, en los dos últimos hacen un amago de renovar la saga con nuevos personajes… Pero la cagada es monumental. Esa especie de imitación y parodia que hacen de Mulder y Scully con dos jóvenes parecidos (más bien iguales) a ellos en los inicios de la serie es de un ridículo e inmadurez que espanta.

En cuanto a la ejecución, también arrastra muchos más peros que aciertos. Gillian Anderson está muy implicada, logrando un papel muy intenso, pero David Duchovny va con el piloto automático puesto, como si no tuviera ganas de estar ahí. En la puesta en escena Carter trata de seguir el estilo de la serie… un estilo de hace veinte años: la narrativa encorsetada en conversaciones basadas en primerísimos planos ofrece como es obvio un aspecto demasiado anticuado y limitado. Sólo en el cuarto y en el sexto se nota algo más de ambición o buen hacer, abriendo un poco más el encuadre y jugando mejor con el entorno. La atmósfera depende de una combinación de guión y dirección, y como sólo funciona realmente en el cuarto episodio, sólo en él tenemos un ambiente sombrío, intrigante y con dosis de misterio y terror como las que nos hacía vivir la serie cuando todavía era buena.

Tras el salto incluyo un análisis por capítulos.

1001. Mi lucha (parte I)
My Struggle I

Escritor: Chris Carter.
Director: Chris Carter.
Valoración:

Sinopsis:
La conspiración OVNI atrapa de nuevo a Mulder y Scully en su telañara, y los Expediente X vuelven a abrir.

Comentario:
Con una introducción nos resumen a grandes rasgos la trama de la conspiración, que cualquiera se acuerda a estas altura de todo. Pero quedémonos con la palabra “resumen”, porque eso parece el episodio al completo, una exposición acelerada de cosas que parecen haber ocurrido en muchos capítulos. Por ello el ritmo es frenético y resulta bastante entretenido… pero de fondo quedan muchas malas sensaciones…

La primera es la vuelta a la cansina conspiración, que tratan de actualizar incluyendo todas las sandeces que han propagado los fanáticos de lo paranormal en internet: los chemtrails, el nuevo orden mundial y demás paridas de estas mentes enfermas atraen la mirada de Chris Carter a la hora de tomar un nuevo rumbo. ¿Qué estrategia sigue? Meterlo todo a mogollón, hacer que todo forme parte de la gran conspiración por la fuerza. Este galimatías lo presenta a través del “youtuber” Tad O’Malley (Joel McHale), un personaje muy simple, con nulo conflicto emocional, que queda como un objeto de la trama, pues no sirve nada más que para hacer que la historia reinventada caiga encima de Mulder sin tener que dedicar muchos capítulos a mostrar cómo reúne las piezas a través de distintas investigaciones… que es precisamente lo que debería haber hecho si quería recuperar esta historia.

Como consecuencia se pierde el tono de intriga, la atmósfera de soledad e indefensión que vivían los protagonistas en la serie. Pasamos directamente a estar en un meollo que a pesar de estar expuesto al público gracias a las filtraciones en las redes son únicamente Mulder y Scully los que se tropiezan con los puntos clave, y ello sin esforzarse en nada. Así, te aturden con información sin dejar que la situación cale en los personajes, que van dando tumbos entre escenarios sin apenas ahondar en su psique más allá de los clichés conocidos: él quiere creer, ella mantiene un halo de escepticismo (eso sí, no radical, que evolucionó a lo largo de la serie). Al final resulta que la conspiración no es un preludio de una invasión alienígena, sino un plan de alguna sección oscura del gobierno de EE.UU. para gobernar el mundo. Qué más da, mañana será otra cosa.

Además Carter tiene la cara dura, o la torpeza, démosle algo de duda, de dejar sin responder a cuestiones clave que necesitaban resolverse para hacer verosímil el retorno de Mulder y Scully al juego. Resulta que vuelven a abrir los Expedientes X. ¿Quién, cómo y por qué? ¿Cuál es la posición actual de Skinner en el FBI? ¿Cómo aceptan sin más a Mulder en la agencia después de años sin trabajar y con una fama a cuestas que difícilmente le permitiría pasar cualquier test o visto bueno de los superiores? ¿De verdad tenemos que creernos que Scully deja un trabajo como doctora que le importa para seguir fantasmas que evidentemente quería dejar atrás?

El acabado visual tampoco ofrece nada destacable, Carter está muy apagado con la puesta en escena. Aquí también estoy dudando: no sé si trató de seguir la fórmula visual original de la serie o que no da para más como realizador. El ritmo intenso se consigue porque el guión te lanza todo a la cara a toda velocidad, pero la dirección es muy floja, ofreciendo un básico juego de plano contra plano que reduce casi todo el capítulo a caretos de gente hablando. Muy de principios de los noventa, con teles pequeñas y cuadradas.

Como decía, el episodio resultante es bastante ameno, pero también muy hueco. En cuanto te pones a pensar en lo poco que ofrece y sus limitaciones va difuminándose su interés. ¿Pretendes exponerme una conspiración mundial en cuarenta minutos de gente sentada teorizando sin trabajo ni pruebas reales? No, así no me convences.


1002. La mutación del fundador
Founder’s Mutation

Escritor: James Wong.
Director: James Wong.
Valoración:

Sinopsis:
Investigan un suicidio en un laboratorio y descubren experimentos sobre mutaciones.

Notas:
-El guionista y director James Wong tuvo una considerable presencia en Expediente X y Millenium. Ahora estaba trabajando principalmente en American Horror Story
Christine Willes, que hace de la hermana Mary, será reconocible por los fans por unas pocas apariciones previas como la agente Karen E. Kosseff.

Comentario:
El inicio del capítulo es lamentable. No sólo continúan sin explicar por qué se han reabierto los Expedientes X, sino que el primer caso que va a investigar la pareja protagonista es un suicidio. Eso sí, luego por arte de magia se convierte en algo paranormal. Y para rematar, todo lo que nos han soltado sobre la conspiración en el inicio de temporada se olvida por completo, y seguirá así hasta el final.

Pero vale, tenemos el misterio de la semana, parece que vamos a recuperar lo mejor de la saga… Pues no, el dichoso caso es monótono e insustancial a más no poder, careciendo de las virtudes de los tramos buenos de la serie. ¿Atmósfera intrigante, tétrica o terrorífica? No hay, en parte por el guión, en parte por la dirección desganada (qué clímax más flojo). ¿Misterio o monstruo que resulte atractivo? Nada, la investigación aburre, los personajes implicados son un poco cargantes. Recuerdo que antaño muchos de los monstruitos eran pobres desgraciados, como los de este capítulo, pero al menos su odisea combinaba lo trágico con lo sobrecogedor y muchas veces aparte de intriga sentías empatía, de forma que acababas muy interesado en su historia. Aquí deseas que acaben de aburrirte de una vez y al día siguientes no te acuerdas de nada.

Como en el anterior, parece que intentan conseguir interés y pegada acelerando los hechos, pero así se producen más fallos, porque pierde densidad y coherencia. Deducciones cogidas por los pelos, casualidades imposibles, cosas sin explicar… Aquello de que Dana Scully dominaba todo campo del saber y Fox Mulder tenía memoria infinita sobre absurdas historias paranormales vuelve a estar a la orden del día. ¡Ahora resulta que ella habla hindi y conoce esa cultura al detalle!

Otro aspecto importante es la dinámica entre ambos, donde no hubiera tenido nada llamativo si no fuera porque recurren al hijo* que tienen en algún momento de la serie, lo que ayuda a mostrar el vínculo entre los dos, darles un poco de pasado y drama a sus vidas. Sin ese trasfondo, el capítulo hubiera sido una completa pérdida de tiempo.

*Y esto lo meten con calzador en la investigación, mostrando la falta de sutileza y fluidez del guión.


1003. Mulder y Scully conocen al Hombre-Monstruo
Mulder & Scully Meet the Were-Monster

Escritor: Darin Morgan.
Director: Darin Morgan.
Valoración:

Sinopsis:
Mulder y Scully se ven envueltos en una delirante persecución de un pobre monstruo que se convierte en hombre.

Notas:
Darin Morgan fue artífice de algunos de los mejores episodios de la serie, El reposo final de clyde Bruckman y “Del espacio exterior” de José Chung, siendo este último abiertamente humorístico. Aunque su primera aportación fue la de encarnar el mítico monstruo de El huésped.
-La tumba de Kim Manners referencia obviamente a este productor primordial de la serie que falleció hace unos años.

Comentario:
Es auto paródico, de esos que o entras en el juego o te atragantas. Para mí ha estado más cerca de lo segundo. Por más que traté de abrir mi mente, su tono pasado de rosca resulta más pesado que gracioso, y sobre todo denota gran falta de ideas y rumbo. ¿De seis capítulos dos son cachondeo, este y el quinto?

Al menos se ríen de la serie sin vergüenza alguna, de hecho sorprende que si pretenden relanzar la franquicia se pongan a señalar tan a las claras sus vicios y tópicos. Las mejores partes son la conversación del cementerio, que al menos combina el humor con algo de enjundia emocional, y el lío en el motel. Pero la idea de que sea el monstruo el que se convierte en hombre y se encuentre con un mundo absurdo (“ochos horas en un trabajo que odio”, etc.) no se aprovecha bien, pues tiene muchas escenas que provocan vergüenza ajena, por tontorronas o incluso cutres, y en general da muchas vueltas sobre los mismos chistes, forzando demasiado las situaciones.

En algunos tramos entretiene y divierte, pero resulta más bien estridente y cargante.


1004. En casa otra vez
Home Again

Escritor: Glen Morgan.
Director: Glen Morgan.
Valoración:

Sinopsis:
Scully sufre un drama familiar mientras trata de seguir un caso con Mulder: unos sin techo aparecen muertos y la única sospecha recae sobre un intrigante grafiti.

Notas:
Glen Morgan ha tenido una larga presencia como productor en Expediente X y en otras del género.

Comentario:
Por fin uno de nivel. La historia del día ha sido inquietante e incluso con partes terroríficas como en los buenos tiempos. Y la parte de los personajes ha sido demoledora, digna de un gran drama.

Salta a la vista que sumergir a los protagonistas en un drama humano funciona, incluso aunque sea de corte tan natural como la enfermedad y muerte de familiares. La pequeña odisea de Scully por sobrellevar el día a día con su madre agonizante saca lo mejor del personaje… y de la actriz, porque menudo papelón el de Gillian Anderson. Vemos a Scully enfrentar sus miedos y creencias más profundos, todo ello además con la enjundia o madurez que tantas temporadas ponen sobre el rol.

A pesar de su protagonismo, Mulder no queda eclipsado, porque recuperamos al investigador nato, decidido e inteligente que conocíamos, alejándolo de las carencias de los episodios previos: el tono de comodín de la trama del primer capítulo, donde se tragaba todo sin moverse de la silla, y el exagerado sabelotodo y “deducetodo” del segundo. Se enfrenta a un caso extraño con la mente abierta, pero no tanto como para que se le caiga el cerebro al suelo, sino que va pensando y deduciendo conforme avanza la investigación.

Y menudo caso. Aparte de original tiene una atmósfera de intriga creciente (está mejor dirigido que los anteriores) que acaba en un tramo final que provoca bastante inquietud y buenos sustos. La entrada en el sótano es acongojante, y la resolución abierta deja mal cuerpo también.


1005. Babilonia
Babylon

Escritor: Chris Carter.
Director: Chris Carter.
Valoración:

Sinopsis:
Dos jóvenes agentes recuerdan a Mulder y Scully sus viejos ideales mientras tratan de sacar información de un terrorista en coma.

Comentario:
Menudo despropósito a todos los niveles, incluso en algunos que Carter añade nuevos a la serie. La trama es floja y está muy mal desarrollada, pero empeora al conferirle un tono de análisis político muy pobre, tanto que ha molestado a muchos espectadores. ¿Por qué en una obra de fantasía te pones a hablar de terrorismo islamista? ¿Y adónde pretendías llegar con un tono tan inmaduro? Curiosamente, en el anterior había temas serios de fondo bien expuestos, sin protagonismo innecesario (ineficacia administrativa, pobreza, gentrificación…). Si querías hablar de esta temática debería haber sido así, sutil y tangencialmente, no cambiando el género a lo bruto.

La investigación paranormal se desarrolla con el mismo tono superficial y moñas. Los temas sobre qué hay en el más allá y los límites de la conciencia eran habituales, pero se trataban con un toque de misterio muy equilibrado. Aquí se combina pseudociencia, misterio barato y humor de forma torpe, con momentos de auténtica vergüenza ajena como el viaje con las drogas de Mulder. Pero lo peor de todo son los dos personajes que presenta Carter… ¿Ha tratado de probar si el público aceptaría un relevo, o es un intento de hacer gracia? La jugada resulta un desastre. Esos clones jovenzuelos de Fox y Dana son exasperantes por su definición a base de clichés, los chistes tontos cansinos y la mala interpretación de ambos (Robbie Amell soso con ganas, Lauren Ambrose sobreactuadísima). ¡Para colmo siguen en el final de temporada como protagonistas secundarios!

De los peores capítulos que he visto en mi vida. Y a tenor de las críticas no soy el único que ha terminado asqueado de la metedura de pata que ha resultado. Dilemas éticos tratados con demasiada dejadez, divagaciones filosóficas esperpénticas, y una trama y unos personajes pésimamente llevados.


1006. Mi lucha (parte II)
My Struggle II

Escritor: Chris Carter.
Director: Chris Carter.
Valoración:

Sinopsis:
La conspiración salta a primer plano, afectando a todo el globo. Mulder y Scully luchan en su último aliento para salvar a la humanidad.

Comentario:
Gracias a la mejora en un aspecto crucial debería haber sido bastante superior a la primera parte, pero las demás carencias de la temporada siguen presentes y echan por tierra una sinopsis que hace pensar en un episodio de altos vuelos.

La atmósfera de caos, de que la trama realmente afecta a más gente aparte de los protagonistas, está bien trabajada, llegando a conseguir un tramo final bastante intenso con el jaleo en el hospital y la carrera desesperada de Scully entre el tráfico. Por fin hay algo de escenificación que nos saque del monótono cara a cara constante, recordando, como en el cuarto episodio, que trabajarse el aspecto visual es importante para contar bien los hechos.

Pero no hay más virtudes y se estanca en todos los fallos. Tenemos la cháchara por encima de la acción real: Scully habla y habla de teorías, especulaciones y posibles soluciones, pero apenas hace ciencia real. Al final la mitad de la solución le cae encima (la reaparición Monica Reyes) y la otra la deduce a base de hipótesis y la pone en marcha en un tris con un poco de sangre (a pesar de estar hablando de genética, una ciencia muy compleja). Sin esfuerzo real por parte de los personajes, sin deducciones claras en una trama sin pies ni cabeza, no hay forma de conectar con unas imágenes que terminan siendo bastante frías a pesar de la mejora en la dirección. Para colmo, las versiones jóvenes de Mulder y Scully siguen ahí como protagonistas, y aunque más comedidos porque no hay humor, continúan resultando molestos y confusos. También enervante es el fumador, su pose críptica, la impostada intriga que montan con él una y otra vez y la poca vergüenza que tienen dejándolo vivo de las maneras más retorcidas o absurdas: cabe preguntarse cómo Mulder y su copia joven lo encuentran, por qué está desprotegido si tan importante y poderoso es, y por qué demonios dejan que se vaya sin más.

Igual que la primera parte, entretiene porque va a toda leche, pero la historia es puro humo sin nada detrás, como en los peores momentos de la historia de la conspiración, que aquí sigue cayendo cada vez más bajo. Y cómo no, final abierto para tratar de engancharnos. Chris Carter podría haber resucitado Expediente X, pero ha decidido seguir extendiendo su agonía.


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