TRUE BLOOD – TEMPORADA 2.

HBO | 2009
Productores ejecutivos: Alan Ball, Gregg Fienberg.
Intérpretes: Anna Paquin, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Chris Bauer, Nelsan Ellis, Carrie Preston, William Sanderson, Jim Parrack, Stephen Moyer, Alexander Skarsgård, Todd Lowe, Deborah Ann Woll, Kristin Bauer.
Valoración:

Aclamada y odiada por igual, incomprendida y amada en medidas semejantes, True Blood sigue siendo una de las series que más da que hablar estas dos últimas temporadas. Extraña, caótica, divertida, carismática y con personajes tan odiosos como adorables (donde cada espectador se inclina por unos concretos). Es un éxito considerable (lo más visto en la HBO desde Los Soprano, se ha llevado múltiples premios, tiene una gran presencia en Internet) y desde luego es un plato interesante y altamente adictivo, pero creo que ni el seguidor más fanático puede ignorar lo obvio: no es la panacea y de hecho es notablemente irregular en ritmo. Además esta segunda temporada pierde fuelle con respecto a la anterior: le cuesta horrores arrancar, de hecho media temporada se hace algo larga e insustancial y si se salva es por la calidad de la realización y su reparto, que siempre ofrecen algo realmente digno de ver.

Es entendible que al crear las dos tramas centrales prácticamente desde cero (aunque ya habían sido debidamente presentadas en la sesión anterior) el ritmo se resienta, pero no que lo haga tanto. La trama de Maryann (una arrolladora Michelle Forbes) no parece llevar un rumbo concreto y da muchísimas más vueltas de lo debido sobre las mismas ideas, supongo que por la necesidad de rellenar los doce episodios. Eso sí, su desenlace es de primer nivel y no deja ningún mal sabor de boca. Por el lado contrario, la parte de la secta donde Jason se introduce goza de mayor equilibrio narrativo y su relación con el estado actual de los vampiros (magnífica la aparición del sheriff de los licántropos de la zona) ofrece momentos de gran interés. Además, en ella se encuentran los personajes más carismáticos e interesantes (el romántico pasmarote de Bill, el cabronazo de Eric, la alocada pero dulce Sookie, el imbécil simpático Jason y algunos secundarios muy atractivos), mientras que en la línea de Maryann se sustenta prácticamente por Sam Merlotte y sus aventuras, porque como eje central de la misma hay que aguantar a una Tara que todavía no encaja del todo en el conjunto (a pesar de las excelentes labores de la actriz el carácter es bastante tonto y pesado, y su nuevo novio más todavía) y algunos secundarios no tan llamativos. Un tanto descolgado de todo lo demás encontramos una pareja que trae una de cal y otra de arena: la del pueblerino (Hoyt) con la vampira adolescente, personaje éste que con Bill funciona dando momentos de gran humor, pero cuya relación amorosa con el anterior y la relación de éste con su propia madre son realmente cansinas.

La calidad de la producción es indiscutible en todos sus aspectos. La ambientación es sublime gracias al espléndido uso de la fotografía, las muy bien elegidas localizaciones, la música… La dirección es brillante, como es habitual esperar de la HBO, y tiene el mérito de hacer realmente interesantes y llevaderos capítulos de cincuenta minutos con poco contenido, aunque una vez terminados estos uno tenga la sensación de no haber visto avance alguno.

Y el reparto se ha elegido un tacto impresionante, como también es habitual en la mítica cadena: todas sus figuras son excepcionales y algunas realmente brillantes. Es difícil limitarse a destacar un par de actores, porque todos merecen un aplauso y muchos uno bien sonoro. Daría un puesto de honor Anna Pakin por ser la figura central y todavía estúpidamente criticada porque su personaje no cae bien a todo el mundo, y a Ryan Kwanten por tener entre manos un tipo de papel que no suele aclamarse, el de tontaina; su labor es simple y llanamente sublime. No menos efectivos son Rutina Weasley (Tara), Nelsan Ellis (Lafayette) o Sam Trammell (Sam), mientras que entre los secundarios hay también grandes figuras: sobresalientes Anna Camp y Michael McMillian como los líderes de la secta (sus papeles son de los difíciles) y la bellísima Deborah Ann Woll como la joven Jessica, amén de la citada Michelle Forbes. Citar también las breves pero intensas apariciones de Allan Hyde como Godric y Evan Rachel Wood como la poderosa vampira. Probablemente sea el mejor reparto de los últimos años, superando incluso al de Perdidos.

Ahora, a esperar con ganas la siguiente ración de excentricidades, piques entre vampiros, pueblerinos enfrentados a los sobrenatural, amoríos y calenturas, humor made in Allan Ball (realmente único) y sangre y sexo a raudales.

Una respuesta a “TRUE BLOOD – TEMPORADA 2.

  1. Pocas series con trama continuada aguantan e incluso brillan siendo tan irregulares en el desarrollo del argumento. El reparto de actores y su actuación, las relaciones entre los mismos, los toques de humor.

    Sí es cierto que abundantes capítulos terminan y no se ha avanzado un centímetro en la historia principal, pero, importa? Parece ser que no. Desconocía el alto grado de repercusión mediático que tiene la serie, pero tampoco me extraña.

    Yo me declaro fan incondicional de la misma.

    PD: No puedo evitar referirme a la sublime escena de Jason, con el ayudante del sheriff a su espalda y sujetando una rama, simulando ser el dios astado de la ménade para liberar a Sam de la turba fanática en que se ha convertido Bon Temps.

    Saludos

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